EL MOTIVO DE TU BÚSQUEDA

Cap. 3

POR UN POCO DE CARIÑO

Bueno, sin más qué decir…

My little pony no me pertenece, solo hago esto para entretener.

El aire se siente bien, el aroma del pan recién horneado, los dulces que deleitan a los potros que salen jugando para celebrar el fin de semana. De alguna forma este podría denominarse como un día perfecto y sin nada qué lamentar, excepto que en este día alguien tenía algo qué lamentar, en verdad mucho qué lamentar.

No entraremos en detalles demasiado embarazosos, así que dejaremos que la situación en la boutique Carusel se explique sola… Después de ver la situación en Sweet Apple Acres.

— ¡Te dije que no podías comerte tres manzanas enteras de un solo bocado, Rainbow! — regañaba la granjera naranja a su amiga mientras le extraía un corazón de manzana de la garganta.

— Ewo wo wue wan mawo… — trataba de hablar hasta que Applejack sacó el casco de su garganta con parte de su desayuno — Además estaban muy buenas.

— El que estén buenas no quiere decir que te puedas atragantar de esa manera. Estabas azul por no poder respirar — ante lo cual la pegaso levantó una ceja — . Bueno, más azul que de costumbre, pero eso no cambia que estuviste a punto de morirte.

— ¿Morirme? ¿yo, la más asombrosa poni de toda Equestria? Ni que estuvieses bromeando.

— Pues estos corazones de manzana que tuve que sacarte del pescuezo son prueba. Prométeme que al menos lo pensarás dos veces antes de hacer algo tan tonto como arriesgar así tu vida.

— Pero el riesgo es lo que le da sentido a mi vida, sin emociones fuertes no sería más que una poni aburrida con un trabajo monótono como el de una granja de…

Se detuvo tapándose la boca ante lo que estaba a punto de decir, su amiga entendió el punto, la consideraba aburrida.

— Pues mire, señorita "Emociones Fuertes", dirigir una granja es más que diversión y trabajo duro y repetitivo, es responsabilidad, no espero que lo entiendas… De todas maneras estoy cansada de discutir este asunto contigo ¿me vas a ayudar con el heno como te pedí hace un par de días?

— Bueno, una promesa es una promesa.

La granjera se puso a preparar algunos fardos fuera del granero, al cual le indicó a su amiga de Cloudsdale que entrara para sacar una carreta. Applejack se mantuvo concentrada durante un buen rato ajustando los fardos de heno para que no se fuesen a desarmar en el viaje hasta el ayuntamiento. Donde planeaban usarlos en un escenario de baile de cuadrillas. Tal era su deseo de que las cosas salieran bien que cuidó hasta el más mínimo detalle en el heno que tenía amontonado, ni una brizna fuera de lugar, bloques perfectos.

Tal fue su concentración que tardó en darse cuenta de que su amiga se estaba tomando demasiado tiempo en la tarea que le había encomendado. Después de todo ¿cuánto le tomaría a una pegaso amante de las emociones fuertes sacar una carreta de un granero?

— Rainbow — se dispuso a entrar buscando a su amiga — , tal vez fui un poco dura contigo, pero no es para que te enojes y te desanimes de hacer este encargo, es solo que…

Su cara mostraba una mueca de desconcierto similar a la que la pegaso tenía ya desde hace rato. Ambas estaban paralizadas ante la imagen que se les presentó, mejor dicho, quien se les presentó.

— ¡Por mil escarabajos! — trató de respirar profundo ventilándose con su sombrero — ¡Cómo – quién – cuándo – de dónde – qué eres tu!

— ¿Qué? — pregunto adolescente que vieron — No soy un "qué", soy un "quién".

— Eso no te quita lo extraño — agregó la pegaso.

— ¿E-extraño? — dijo con ojos vidriosos por el insensible comentario de Rainbow.

— No, no te sientas mal — la consoló Applejack propinándole un golpe en el costado a su amiga — . No creo que Rainbow quisiera decir algo malo, solo está un poco… Impresionada.

— Impresionada se queda corto — dijo Rainbow — . Nunca vi a alguien como tú. Aunque no sé qué es lo que más me impresionó, las escamas o las alas… ¿Eres una especie de poni murciégalo.

— Rainbow, se dice poni "murciélago", no "murciégalo" — corrigió AJ.

— Como se diga, suena casi igual.

— Lo siento, yo me llamo Applejack, ella es Rainbow Dash ¿cómo te llamas, terroncito?

— Lo siento mucho — dijo tímidamente haciendo círculos con una de sus pequeñas garras en el suelo — , no puedo decirles, por favor no se enojen conmigo.

— Oh, no te asustes — trató de calmarla al ver que estaba temblando — , no estamos enojadas contigo. Dime ¿pasaste la noche en este lugar?

— Sí, en la noche hizo mucho frío — respondió con voz bastante baja.

— Ven conmigo.

— ¿es-estoy en problemas?

— ¿Problemas? Para nada — la anima RD — , Applejack solo quiere ser amable contigo, ella es una buena poni.

Ya dentro de la casa Apple, la anfitriona le ofrece una habitación a la desconocida.

— Mira, esa es mi cama, puedes descansar un poco en ella si así lo deseas, no es bueno que estés desvelada y con frío.

— ¿Quieres que duerma aquí?

— Claro, caramelo, tienes que estar muy cansada por pasar la noche en ese incómodo granero. Rainbow y yo tenemos que atender un asunto, así que te dejaremos aquí para que descanses. Volveremos pronto y podremos charlar un poco para ayudarte.

— Gra-gracias, son muy amables.

Las ponis se despidieron con una sonrisa y se pusieron en camino. A la mitad del recorrido se le ocurrió un tema de conversación a la pegaso.

— ¿Y por qué de repente le ofreciste quedarse en tu casa a una extraña?

— Porque me pareció lo correcto. Ella necesita ayuda y yo puedo dársela.

— Sí, eso suena genial, pero no tiene sentido dejar tu casa sola con una extraña dentro ella podría estar haciendo todo tipo de cosas ¿y si es una ladrona de casas?

— No lo creo, algo en mi interior me dice que puedo confiar en ella y para mi eso es suficiente.

— Aja, algo en tu interior — dijo rodando los ojos — ¿como cuando lloras por dentro?

— ¿No aprendiste nada de tu experiencia con el Pinkie sentido?

— Una que otra cosa, pero eso no significa que tu también lo tengas.

— La familia Pie está en cierta forma relacionada con la familia Apple, podría decirse que Pinkie y yo somos parientes.

— ¡QUE COSA! — exclamó entusiasmada RD — ¡Entonces vas a hacer cosas alocadas con tu cola y tu melena y te vas a obsesionar con la repostería y me harás un grandísimo pastel para mi próximo cumpleversario y también organizarás fiestas…

— Frena tus corceles, vaquera, solo dije parientes, no clones.

— Pero seguro algo de lo alocado de su familia se te pegó.

— Yo no diría que son una familia alocada ¿te acuerdas de Maud?

— Solo un poco, no me gusta pensar en ponis que no les importa ganar.

— Pues la mayoría se va más por el lado de Maud que por el de Pinkie.

— Después de todo, nuestra Pinkie sigue siendo única. Tendré que encargarle el mega pastel de cumpleversario con mucho tiempo de anticipación.

— ¿Alguien quiere que salga perfecto? — dijo la granjera con una mirada juguetona.

— Claro que quiero que salga perfecto, justo para esa fecha, que será dentro de un mes, llegarán los resultados de las pruebas finales para los postulantes a cabo.

— Déjame adivinar, estás segura de que te ascendieron de rango en los Wonderbolts.

— ¿Segura? Yo diría que es prácticamente un hecho indiscutible. No es por presumir, pero Spitfire no es una poni que dejaría pasar el verdadero talento sin notarlo, así que no tengo dudas en que me pondrá como su ala derecha en poco tiempo.

— Eres bastante optimista.

— Y además — volvió al tema inicial — ¿no te parecían un poco familiar su mirada?

— ¿Hablas de la pequeña que encontramos en el granero?

— No hablo de nadie más.

— Ahora que lo recuerdo, creo haber visto unos ojos verdes como esos en algún lado…

Boutique Carrusel….

Spike estaba sentado en el suelo, de rodillas para ser exactos, con un cartel colgado en el cuello que ponía "Soy un maldito pervertido" y aguantando un montón de regaños por parte de la unicornio blanca que cambiaba de un gesto amenazador a uno tierno y cariñoso cuando iba a ver a su inesperada invitada que estaba en la cocina.

— ¡ES LA ÚLTIMA VEZ QUE TE DEJO ACERCARTE A MIS DISEÑOS, QUE SI LO HACES DE SEGURO SE LES PEGA LO HORRIBLE DE TI! — dijo antes de volver a la cocina — ¿Quieres algo para acompañar esa leche? No tengo dulces, pero puedo preparar unas cuantas galletas si gustas.

— Gracias, pero estoy bien, este vaso es enorme.

— Por favor, no te contengas, me daría mucho gusto prepararle unas deliciosas galletas a una cosita tan linda — insistió sujetándola de las mejillas como si fuese una abuela — . Dime que te comerás esas galletas para cuando termine con esa lagartija morada.

— Bueno, si insiste, me gustaría mucho probar sus galletas.

— No se diga más, pero antes de empezar, no dejaré sin atender a Spike… Opal, cariño, mami necesita que vengas.

Rarity empleó un viejo truco que aprendió con Fluttershy, abrió una lata de la comida favorita de la gata persa y se la dio al dragón.

— Ahora come — ordenó secamente.

— Pero esto es comida para gatos.

— Dije que comas — reiteró gruñendo.

— No me queda de otra ¿verdad?

El dragón resignado empezó a probar de la lata sacando un poco de su contenido con una garra, acto que fue visto por el felino que inmediatamente saltó en defensa de su sacro alimento, el cual estaba dispuesto a defender con garras y dientes. Los arañazos no se hicieron esperar y la furia se notaba en cada chillido que lanzaba el animal que atacaba sin compasión al dragón que se sentía impotente al no poder defenderse porque sabía que dicha acción podría tener consecuencias fatales en el animal. Una semana de dolor hasta que las heridas del ataque del gato sanen bien, no entendía por qué podía recuperarse de daños casi mortales en cuestión de un par de días pero tardaba mucho en sanar los daños menores. Otro misterio de los dragones que quedó en el registro de los viajes del dragón en la búsqueda de sus orígenes, registro llevado a cabo por cortesía de editoriales Sparkle.

Sweet Apple Acres, no más de una hora después…

Applejack estaba sentada en un sillón junto a su amiga viendo a la pequeña visitante de pelaje y curiosas escamas naranjas. Por un lado se sentía intrigada por la identidad de la visitante, pero por el otro sentía como si ya conociera a esta inesperada visita.

— Entonces…

— ¿Qué eres? — preguntó RD interrumpiendo a AJ.

— ¡Hey, no me dejaste empezar!

— Pues eso fue por ser muy lenta — respondió sacando la lengua como una potrilla inmadura.

— Jijiji, eres muy graciosa — dijo la invitada con una risita suave.

— Eso rompió el hielo — dijo ya mas tranquila AJ — , pero ahora quisiera saber quién eres.

— Perdón, pero no puedo decir eso ahora, me pidieron que no se lo diga a nadie sin permiso.

— ¿No puedes decirlo? Eres una niña muy obediente, los Apple respetamos mucho a los que son obedientes.

— Gracias, eso creo.

— ¿Osea que no puedes decirnos quién eres? — quiso confirmar RD.

— No, no tengo permiso para hacerlo.

— ¿Y tienes permiso para decirnos quién te dijo eso?

— Pues, creo que no dijo nada al respecto.

— Bien, entonces dinos quién te dijo que no digas quién eres.

— Lo hizo mi mamá, ella me dijo que no le diga a nadie.

Rainbow Dash estaba maquinando algo en su cabeza. Tanto tiempo pasándola de aventura en aventura, desarrolló una habilidad muy especial para usar los tecnicismos, para obtener lo que quería y evitar castigos por parte de sus padres. Llegó la hora de usar ese talento oculto.

— ¿Y quién es tu mamá?

— Lo siento, me dijo que no le dijera a nadie acerca de quiénes son mis familiares.

— ¿Y hay alguien que pueda darte permiso para contarnos?

— Bueno, creo que sí.

— ¿Y quién puede darte permiso para que nos cuentes?

— No puedo decirlo.

— ¿Es uno de tus familiares? — esperó para verla asentir con la cabeza — No se hable más. Applejack, tengo una idea.

— ¿Una idea? Yo creí que eso era cosa de Twilight — AJ instintivamente volteó al sentir que la sola mención de la alicornio impresionó a la pequeña.

— Mi idea es simple, vamos con ella por todo Ponyville y ella le pide permiso a sus familiares para contarnos quién es.

— No creo que quiera hacer eso, la estás presionando mucho.

— No la estoy presionando, se lo estoy pidiendo — voltea para ver a la pequeña — ¿Qué dices? ¿vamos a buscar a tus familiares para que te den permiso para contarnos todo?

— No creo que sea buena idea.

— Vamos, nos lo debes por no acusarte de invasión a propiedad privada con la policía.

Pensó por un momento y llegó a una conclusión, de todas formas pasaría, tarde o temprano, así que optó por un poco más tarde.

— Es cierto, se los debo porque fueron muy amables conmigo.

— Entonces salgamos, si vamos por Ponyville y te encuentras con uno de tus familiares podrás pedirle permiso.

— Creo que puedo hacer eso.

— ¿Ves, Jackie? — le susurró a su amiga — La tengo comiendo de mi casco.

— ¿Y cómo supiste qué decirle?

— No sé, creo que por alguna razón se me hace natural convencerla.

Así que las tres se pusieron en camino, a dar un paseo por Ponyville.

Mercado de Ponyville…

Dos ponis caminaban por las calles del mercado con los ojos bien abiertos y buscando con la mirada por todos lados, llevaban consigo sus alforjas, haciendo como si estuviesen en un usual día de compras. No pasaba de nada normal, excepto que no estaban solo de compras, sino que su objetivo principal era otro.

— Esto es imposible — suspiró cansada la pegaso naranja — , ya hemos recorrido todo Ponyville.

— Sí — respondió la unicornio — , es muy difícil encontrar las fresas que le gustan a Crystal.

— ¿Todo este tiempo estuviste buscando unas fresas? Es más importante que las encontremos a ellas.

— Pero no sería bueno recibirlas sin nada ¿dónde está tu corazón?

— Mira, Sweetie, no estoy de humor para darte una lección de sentido común, pero ahora nuestra prioridad es encontrar a las otras dos antes de que alguien más lo haga. Ahora piensa ¿dónde estarías si fueses una de ellas?

— Bueeeeno, creo que si le gustan mucho las fresas, Crystal puede estar en un lugar donde preparen postres con fresas y crema, mucha crema batida y dulces, le encantan los dulces…

Las dos llegaron a una conclusión y dejaron salir una sonrisa al coincidir con el posible paradero de una de las extraviadas. "Sugar Cube Corner" dijeron al unísono y corrieron lo más rápido que sus cascos les permitían.

— ¡Un momento, Scootaloo — la detuvo Sweetie Belle — , tengo que recoger algo de mi habitación!

— ¡Oh, por favor, no podemos distraernos!

— Solo es una cosa.

— ¿Y qué podría ser taaaan importante como para retrasarnos así?

— Pues, resulta que tengo una capa con capucha en mi habitación que podemos usar para cubrirla.

— Y así podríamos pasar por las calles sin que la noten ¡Sweetie, eres fantástica!

— Gracias, recuérdamelo de vez en cuando porque se me olvida.

— Lo haré, ahora vamos a la boutique de tu hermana para recoger esa prenda.

El sorprendente momento de iluminación de la unicornio le levantó el ánimo a su amiga, quien estaba ansiosa por encontrar a las extraviadas. Corrieron, ahora con dirección a la boutique Carrusel, donde Rarity estaba atendiendo un tema bastante delicado.

— Y las chispas de chocolate que le agregamos se quedarán en su sitio porque la masa la hicimos con la textura correcta, dentro de poco estarán listas nuestras galletas — indicó la unicornio de melena púrpura.

— Vaya, no sabía que era tan buena cocinando. Es más que una cara bonita.

— ¿Una cara bonita? — dijo Rarity conmovida por el comentario — Gracias, me alegra que alguien note lo mucho que me esfuerzo por conservar el porte de una dama.

— Ser una dama no debe ser sencillo.

— Claro, es algo que requiere algunos sacrificios, pero al final acaba siendo una hermosa parte de tu vida, no olvides que las mejores cosas son pulidas constantemente, por eso una no puede darse el lujo de descuidarse.

— No lo olvidaré ¿cree que yo también puedo ser una dama que también sabe hacer galletas si usted me enseña? — dijo la jovencita con un brillo en sus ojos verdes como esmeraldas.

— Desde luego, querida, solo déjame revisar un momento si Opal ya terminó con Spike.

La yegua se acercó hasta la sala, donde el felino ya había terminado con su comida enlatada y también con el que osó tocarla.

— Gracias, Opal — la felicitó Rarity — , mamá está muy orgullosa de ti. Y en cuanto a usted, señor dragón irresponsable, es hora de que me expliques qué fue lo que hiciste.

— No sé de qué hablas — respondió Spike con la cara todavía en el suelo.

— No me engañas con eso, te conozco bien y no hay duda de que tienen los mismos ojos, ella tiene unas escamas púrpuras en el lomo ¡hasta tiene garras y colmillos! — agregó enfadada — En lo que a mí respecta, no hay otra explicación que la de un dragón muy irresponsable.

— ¿Y por qué piensas eso?

— Porque, mi querido Spike — se acerca y le habla al oído —, ella ya me lo explicó todo. Yo solo quiero oírlo de ti.

Esas palabras lo paralizaron e hicieron que sintiera un escalofrío agudo que recorría su espalda punto por punto hasta llegar al cuello. Trató de articular una palabra, pero el ver a Rarity reaccionando de una forma tan "calmada" ante tal situación le trituró los nervios y le hizo pensar que su vida estaba por acabar.

Huir, huir lo más rápido posible sería una buena opción, pero algo en su corazón le impedía tomar una salida tan simple. Luego pasó por su mente la opción que más temía, afrontar la situación y decir la verdad sin ocultar nada. El momento había llegado antes de lo esperado, así que se tragó toda la cobardía que le detenía y se puso de pie para admitirlo todo.

Antes de abrir la boca para reconocer su pecado, la puerta de la entrada se abrió y pasaron una pegaso y una unicornio que se quedaron congeladas al ver la escena. Spike no les dio más que una sonrisa y una mirada de resignación, casi como si pidiese perdón.

— OK, Rarity, lo admito ella es…

— ¡No Spike no le digas que es nuestra hi….

Sweetie se tapó la boca al enterarse de que había metido la pata en grande. Rarity, por su lado, se quedó como de hielo ante tal impacto. Ella estaba usando sus artimañas para convencer a Spike de decir la verdad, puesto que la jovencita, llamada Crystal, se había negado a decirle todo lo que estaba pasando por instrucción de su madre.

Todos se quedaron en silencio por un momento, al parecer la única a la que no parecía afectarle era Crystal, que entró en la sala levitando una bandeja con galletas recién horneadas.

— Ya saqué las galletas ¿alguien quiere un… Oh.

Una buena paliza después…

Sweetie Belle y su hermana mayor estaban discutiendo.

— ¡No debiste golpearlo!

— ¡Cómo que no debía golpearlo! ¡debería haberlo matado por aprovecharse de mi hermanita, este depravado merece la más cruel y dolorosa de las muertes!

— Rarity — trató de mantener la compostura — , no se aprovechó, o aprovechará. Lo que quiero decir es que lo amo y la prueba de eso está aquí y te tiene mucho cariño.

Ante tal punto no objetó nada. Sin embargo, su hermana era su hermana y tenía el fuerte impulso de protegerla a toda costa, en especial de una lagartija morada pervertida. Pero al final, lo hecho hecho está, o lo estará, según la explicación que les daría Crystal una vez que se calmara, ya que estaba llorando por haber presenciado el violento acto por parte de la unicornio mayor.

— ¡Por qué tía Rarity le pegó tan feo a mi papá! — lloraba asustada mientras Scootaloo la abrazaba para consolarla.

— Ya, ya, no es nada grave, tu papá sobrevivió a muchas cosas terribles, esto no es nada para él. Además, tu tía no lo odia, es solo que está muy impresionada por todas las cosas que están pasando ahora.

Para calmarla hizo falta que Spike se le acercara, aunque le costó bastante, y la rodeara con sus alas y brazos, unas cuantas caricias en la cabeza y su melena de diferentes tonos de rosa y púrpura y volvió a sonreír.

— No me gusta ver a otros llorar, yo solo quiero verlas felices — dijo Spike acariciándola con delicadeza.

Los ojos de la niña, aunque todavía húmedos, reflejaban un brillo de felicidad y alivio al escuchar las palabras del dragón y sentir la calidez del abrazo y la delicadeza de las caricias en su cabeza y correspondió el abrazo aferrándose al cuello de Spike lo más fuerte que pudo. Finalmente, Crystal se calmó y se sentó con los demás a la mesa para explicar el asunto.

— ¿Puedo? — solicitó a Sweetie Belle.

— Adelante, puedes contarle.

— Vine desde el futuro con la técnica de viaje en el tiempo que encontré en la biblioteca de Tía Twilight mientras ayudaba a limpiar uno de los estantes de la biblioteca. Me pareció muy interesante como para intentarlo y lo hice. Papá no se encontraba como ahora, no era tan dulce como ahora, Tía Twilight nos dijo que eso era porque no pudieron encontrar muchas cosas significativas para el ritual para que recuperara su mente.

— ¿Y viajaste en el tiempo para hacer que se recupere mejor?

— Sí, quería ayudar a que se recuperara completamente, por eso intenté viajar en el tiempo para dejar una carta de la abuela en el ritual para que le ayude.

— Una copia de la carta de su verdadera madre — dijo Sweetie.

— No, era la original, la princesa Celestia le dio a la tía Twilight una copia por error. Vine porque quería que papá se recupere totalmente y que fuese tan bueno como mamá me contaba que era –- concluyó con los ojos humedecidos.

— No te sientas mal, lo que hiciste fue con buena intención — asintió Rarity — . Tampoco creas que no apruebo esto, es solo que todo fue muy repentino para mi.

— Qué bueno que no estés enojada, Rarity — comentó Spike.

— No he dicho que ya lo haya aceptado, para mi sigues siendo el pervertido que se aprovechó de mi hermanita.

— No le he hecho nada, al menos todavía.

— Bueno, pero se que lo harás, aquí tenemos la viva prueba de ello, así que no esperes que lo acepte tan rápido.

— Y yo que creí que el Robamentes era a quien debía temer.