EL MOTIVO DE TU BÚSQUEDA

Cap. 12

PREPARATIVOS Y COMPRAS I

Bueno, sin más qué decir…

My little pony no me pertenece, solo hago esto para entretener.

No sé si a usted, estimado(a) lector(a), le ha pasado algo parecido, pero en ciertas circunstancias uno debe optar por la vía menos recomendable, claro que nos referimos a las famosas "medidas desesperadas para casos desesperados.

¿Podríamos decir que nuestro escamado y púrpura amigo se encontraba en una situación de esas?

— Dime, Spike ¿a cuál de nosotras tres le queda mejor el delantal?

La pregunta de Apple Bloom mientras le servía una porción del desayuno que había preparado hizo que el dragón tragara saliva con dificultad, la traviesa sonrisa en el rostro de Scootaloo al servirle el jugo de naranja le erizó los nervios de la cresta y la mirada llena de dulzura en los ojos de Sweetie Belle terminaron por hacer que el corazón del dragón se acelerara.

Hay que admitirlo, no es sorpresa el sudor frío que bajaba por sus sienes mientras un escalofrío recorrió su columna desde la punta de la cola hasta la base del cuello. Estaba condenado.

— Yooooo… — trató de alargar la respuesta lo máximo posible, pero grande fue la fortuna del dragón por ver a un salvador por demás oportuno engullendo panques con mantequilla cerca — La verdad es que con las tres es demasiado para mi… Discord ¿Cuál piensas que se ve mejor?

La primera reacción del señor del caos fue mirar al dragón como si estuviese muy ocupado, pero nuestro protagonista le respondió con una mirada haciendo entender que le pagaría el favor. Así que Discord dio uso a su "virtuosa" lengua.

— Sinceramente, Spike, los ponis no son lo mío y no tendría un buen criterio para juzgar apropiadamente la belleza de estas tres jóvenes. Sin embargo, incluso yo soy capaz de notar que algo muy especial se destaca a partir de sus sentimientos, así que mejor considérate afortunado por estar con estas tres maravillosas yeguas, seguramente tendrás mucho qué hacer después de la boda, digamos que "en la noche", si sabes a qué me refiero.

El comentario del señor del caos dio los resultados dignos de su persona, o dragón, o mutante o lo que sea que sea. En fin, su comentario no solo sacó a Spike del problema en el que estaba en ese momento, sino que además lo metió en uno incluso peor para después. "Bravo, Discord, bravo", aplaudía Spike con sarcasmo para sus adentros pues, como siempre, pedirle ayuda a Discord siempre tiene consecuencias.

A él solo le quedaba disfrutar el momento, el desayuno y la expresión de alegría e ilusión romántica en el rostro de las CMC mientras imaginaban la boda, claro que eso cambió en cuanto empezaron a imaginarse la noche de bodas, las miradas cambiaron de una expresión inocente a una que además de denotar cierto deseo, reafirmaban las intenciones de las tres hacia el dragón. Lo único que le pasó por la mente fue un sarcástico "Te debo una, Discord, pero no te va a gustar cómo te la devuelvo".

Apartamento de las mane 6…

— ¿Y eso es todo? — preguntó Applejack a su amiga, la unicornio.

— Sí, Applejack, con todos los arreglos que tenemos que hacer no me será posible hacerte un vestido digno, ruego que me disculpes, pero tuve que ajustar al máximo mi tiempo para al menos hacerte uno decente.

— Claro — contestó la granjera con indiferencia.

— ¡Por favor, no desesperes, todavía puedes verte muy bonita, incluso si tu vestido no es una obra maestra! — agregó la unicornio para "consolar a su amiga".

— Sí, bueno… No es que me queje, pero creo que te exiges demasiado, después de todo, es solo un vesti…

— ¡Por favor, Applejack! — la abrazó y acarició su melena como si tratara de calmar el llanto de una potranca — Sé que esto debe ser muy duro para ti, tanto que lloras por dentro, pero no desesperes, tu fiel amiga Rarity hará algún espacio en su agenda para mejorar tu vestido.

— ¿En serio? — surgió la pregunta retórica con el mismo tono indiferente.

— Claro que sí, no puedo soportar ver a mi amiga en un apuro como este. La boda de su hermana menor y sin una diseñadora de calidad cerca para hacerle un vestido digno de la ocasión… — Toma dos segundos para secar una lágrima — No se hable más, no puedo permitir que sufras semejante humillación, así que haré el espacio en mi agenda para dedicarme a que el vestido que uses resalte lo hermosa que eres ante todos. Mi querida amiga, nadie olvidará que estuviste allí.

— No me imagino cómo estaría sin una amiga como tu.

Dijo Applejack con un tono que al menos para ella hacía notar lo aburrida que estaba de escuchar las dramáticas escenas de la unicornio cuando se ofrecía , o más bien se obligaba, a confeccionar un vestido para la granjera de manzanas. No podía evitarlo, pues el recuerdo de la última vez que rechazó la generosa oferta de su amiga tuvo consecuencias por demás incómodas, a tal nivel que muchos cuestionaron la orientación de la yegua… No especificaremos de cuál.

Al parecer, Twilight ya había aprendido a usar bien el libro, así que no se hacía ningún problema a la hora de consultar consigo misma en el futuro. Y a entendió que no había necesidad de contarle a Spike sobre el libro, sino que tenía instrucciones muy curiosas.

— ¿Qué dice allí, Twilight? — preguntó Fluttershy un poco curiosa por entender la expresión que la princesa acababa de gesticular.

— Bueno, es algo confuso, solo dice que camine hacia la puerta con el libro abierto.

— ¿Y eso es algo bueno, o algo malo?

— No parece malo, creo que voy a hacerme caso.

Y así lo hizo. Inmediatamente, Discord abrió la puerta y, un poco sorprendido extendió una de sus garras para arrancar una de las páginas en blanco.

— Espero que no te moleste que toma una de las páginas de este curioso diario, pero tengo ciertas "razones" para hacerlo.

— No estoy segura si esas "razones" sean buenas o malas, pero te daré el beneficio de la duda. Dime ¿Cómo pasaron la noche? Apuesto a que Spike debió estar exhausto por el viaje.

— Como no te imaginas — agregó Discord con un tono más amistoso —, estaba muerto por cargar todas las maletas el solo.

— Sí, ya me imagino, pero esas son las costumbres para los novios en este lugar.

— ¿Y quién dijo que era una de las tradiciones locales que el novio cargue el equipaje él solo?

— Yo creí que lo era, la verdad es que nadie nos lo aclaró del todo.

— Solo digamos que fue bastante divertido aprovechar la situación — hizo un guiño con la oreja, no pregunten cómo.

— Jeje, a Spike no le vendría mal algo de ejercicio, después de todo, estuvo de holgazán en su habitación por mucho tiempo sin nada qué hacer.

— ¿"nada" dices? — preguntó el señor del caos haciendo un gesto que denotaba el simple hecho que se le había olvidado a la princesa de la amistad, los tres simples hechos que se olvidó enumerar.

— Oh — se ruborizó un poco al imaginarlo —, yo… ¡Eres un ….!

El dracónecus escapó antes de que a la princesa se le quitara lo amistoso. Un poco de tiempo fue suficiente para que se calmara y dejara de buscar con la vista al escurridizo personaje que, curiosamente, no escapó con su acostumbrado chasquido de garras, sino que optó por correr hacia otro lado como lo haría un potro tras cometer una travesura.

Tras el exitoso escape de Discord, Twilight tuvo que entrar de nuevo en el apartamento, desde el cuál hizo una llamada por el teléfono al servicio de cuarto.

— Sí, solo necesito la guía del lugar, los nombres ya los tengo en una lista y solo me faltan los números para contactarlos… Gracias, lo espero entonces.

— Parece que tienes muchas llamadas por hacer — dijo Applejack al ver lo extensa que era la lista que Twilight puso en la mesa —, si quieres puedo conseguir algo de comer mientras hablas con tus contactos.

— Eso suena bien, tu y Rainbow pueden encargarse de eso, pero también vamos a necesitar un poco de ayuda con la decoración… Pinkie, Fluttershy ¿puedo contar con ustedes?

— Claro, que sí, yo soy muy buena contando ovejas, flores, árboles, piedras y muchas otras cosas — creo que no es necesario aclarar quién está respondiendo — , excepto ramitas de canela, esas cosas se me hacen difíciles de contar.

— Pinkie, me refiero a que si puedo contar con su ayuda para las decoraciones.

— De eso no se preocupe, princesa, Pinkie y Fluttershy se harán cargo y conseguirán la mejor decoración de todas la bodas de Arabia equina o una de nosotras se rasurará su lacia y rosada melena.

— No creo estar de acuerdo con lo último que dijisteeeeee…

Trató de protestar la pegaso ámbar, pero la terrestre la secuestró demasiado rápido como para que se resistiera.

— Con eso tenemos un problema resuelto. Applejack, Rainbow, cuento con ustedes para obtener la comida.

— No te defraudaremos, caramelo.

Se despidió la granjera cargando a la todavía adormilada pegaso en su lomo, pues todavía no se sirvió su café de la mañana.

Una mañana haciendo llamadas con su desayuno enfriándose en la mesa, aunque se trataba de un tazón de cereal con leche, un eventual bocado y de regreso a la búsqueda en la guía telefónica se habían convertido en la prioridad de la princesa por un periodo de tiempo un poco más que razonable.

Centro de la ciudad...

Una mañana viendo curiosidades con su amiga Fluttershy, Pinkie la estaba pasando de maravilla.

— Uh, mira, una campana gigante con diamantes verdes, es muy raro y bonito ¿no crees que le gustaría a Spike?

— Es muy… Linda, pero puede que esté un poco demasiado cara.

— Vamos, Fluttershy, está de oferta, mira que en la etiqueta dice que tiene una rebaja del 15%.

— Sí, pero sigue costando más de mil bits — argumentó la pegaso, pero tuvo que ingeniar algo antes de que la tristeza se reflejara por completo en el rostro de su amiga — … Pero no es que me oponga a comprar algo especial para la boda. Es solo que hay algo especial en las cosas pequeñas que alguien tan creativa como tu hace y supuse que un detalle más personal sería mejor para demostrarle a Spike y a las chicas lo mucho que significan para nosotros.

— Oh, es cierto, a Spike no le van mucho estas cosas grandes, sino que le gustan más las cosas sencillas… ¡Un momento! Todo eso que me dijiste fue mucho como para que la Fluttershy que conozco lo diga completo.

— Um, yo solo quería evitar herir tus sentimientos, porque estabas muy encariñada con esa campana… Bueno, ya sabes.

— Oh, esa es la Fluttershy considerada y cariñosa que conozco… ¿o no?

Las dudas se plantaron en la esponjada mente de algodón de azúcar de la poni terrestre, no se arriesgaría demasiado, solo un poco, hasta estar segura.

Zona gastronómica de la ciudad…

La pegaso se limpiaba las lagañas de los ojos mientras su amiga naranja la llevaba hasta una cafetería.

— ¿Cuánto tiempo estamos caminando así?

— ¿Estamos caminando? Yo soy la única que camina ahora, tu solo estás en mi lomo.

— Como sea, lo que cuenta es que ambas nos movemos. Dime ¿a dónde vamos?

— Twilight nos pidió que hagamos algo muy importante.

— ¡Genial, una misión super importante para una poni super asombrosa y su fiel amiga granjera!

— Bueno, tampoco exageres.

— ¡Nada puede oponerse al poder del arco iris y las manzanas! — exclamó a los cuatro vientos a todo pulmón, llamando la atención de los demás transeuntes.

— Jeje — se excusaba la terrestre tapándole la boca a su amiga —, se nota que está emocionada por la … eeeeh.

— ¿Misión super importante?

— Bueno, cartas sobre la mesa — dijo pasando gran vergüenza —, solo vamos a comprar algo de comer. No hacía falta hacerlo tan público.

La reacción de los testigos de las exclamaciones de la pegaso no fue como la poni terrestre esperaría.

— ¿Y quién dijo que la comida no es super importante? — las animó una zebra.

— No que lo digan, no falta mucho tiempo para el almuerzo y ya tienen que ir decidiendo, porque se van a perder en el mar de puestos de comida.

— ¡Animo, en Arabia equina la comida es mucho muy importante!

Applejack, cubriendo su avergonzado rostro con su sombrero, jaló de la cola a su enérgica amiga hasta un puesto lo más alejado posible de los que presenciaron la escena. Después dejó salir su regaño.

— ¡Eres una cabeza de nube! No sabes el ridículo que pasamos en frente de esos desconocidos.

— ¿Y qué? para ellos la comida es muy importante.

— Pues tienes muchísima suerte de que así sea.

— Y además, no habría reaccionado así si me hubieras dicho lo que teníamos que hacer desde un principio.

— Eso… Yo… la cosa es que…

Se le fundió la neurona para debatir.

— Mejor déjalo así y vamos a buscar algo de comer.

— No creo que sea necesario que vayamos a buscar algo — comentó la pegaso con una brocheta de algas en la boca —, parece que en este lugar la comida te busca a ti.

— Son dos bits — cobró el lagarto que vendía las brochetas — ¿o van a pagar con gemas?

— Bueno, Jackie, hay que pagar.

— ¿No trajiste dinero?

— No tuve tiempo de tomar un bolso porque (a) Eso es una cosa que haría Rarity, (b) Entre nosotras, tu eres la empresaria con un trabajo estable y (c) Me trajiste aquí mientras estaba dormida.

— Bueno, ésta va por mi cuenta por no dejarte desayunar, pero deberías ser más cuidadosa y no tomar comida de los puestos si no tienes algo de dinero contigo… ¡Rainbow, saca esas galletas de tu boca!

Bazares de la ciudad…

Por alguna extraña razón el mundo se mueve con relación a los fundamentos físicos que todos conocemos, fundamentos como la gravedad, termodinámica y la fascinación de cierta unicornio por los materiales de confección de alta calidad.

— ¿Y qué tan alta es la calidad de esta seda? — preguntó la unicornio antes de tocarla.

— Yo diría que está por encima de los tres pisos – respondió el comerciante.

— ¿No le molesta si yo…?

— Adelante, todo amante de la seda puede hacerlo.

Concedió el comerciante ante la obvia petición que la unicornio estaba por hacer, así que procedió y se puso a frotar su rostro con la superficie del azul turquesa que tanto estaba anhelando. No tardó mucho en pasarlo también sobre su cuello para sentir la suavidad del acabado en el tejido.

— Sí, ese es el efecto que causa en todos los amantes de la seda, nadie puede resistirse. Es más, un vestido de este material es una idea tan utópica, tan difícil de concebir que los sastres que han tratado de confeccionar algo con este material cayeron en la tentación de envolverse con la tela en totalidad y desistir de sus actividades, nadie se sintió lo suficientemente digno como para hacer algo con este material.

— No me sorprende — reconoció la unicornio mientras estaba en el suelo tal cual estaría un gato con una bola de estambre —, es un tejido taaaaan fino. El color no solo es uniforme y bien definido, sino que también refleja la luz como se debe, un brillo equilibrado que no te impediría apreciar cada detalle en cada punto hecho por la aguja… ¡Por favor, véndame esta tela!

— Lo siento pero, como dije antes, es muy arriesgado para una modista, incluso una muy experimentada.

— Pero yo entiendo bien el valor de una tela como ésta, me sentiría incompleta si no hiciera algo magnífico con un material tan exquisito.

— Precisamente es eso lo que quería decirle. El simple hecho de que entienda el valor y el potencial de este material la pone en riesgo de caer ante su encanto. Por otro lado, los que no entienden sobre estas cosas no aprecian como se debe el potencial de esta tela y acaban por ignorarla.

— Como puede ver, buen señor, es prácticamente una maldición.

— Y una de las más bellas — dijo mientras acariciaba un trozo que guardaba para uso personal.

— Sabe, creo que ya sé cómo podemos acabar con esa maldición — dijo Rarity sonriendo.

— Soy todo oídos.

— Mire, seguramente muchos sastres y diseñadores, como conozco esta profesión, se sintieron impulsados por su orgullo y deseo de auto superación… Claro que tampoco olvidar que el potencial de esta tela es demasiado para ignorarlo.

— Continúe, creo que entiendo a dónde va con esto.

— Ejem, yo veo algo en común entre todos los diseñadores anteriores y eso es que todos fueron movidos principalmente por motivos egoístas.

— Claro, todos lo tomaron como algo personal.

— Y es allí donde marcamos la diferencia, en mi caso no quiero hacer algo para mí o para que me reconozcan en el mundo de la moda.

— ¿Y se puede saber para qué quiere usar la tela?

— Simple, quiero usarla para darle a mis amigas y, en especial, a mi hermana menor un regalo para que los demás vean tan preciosas yo las veo.

— Vaya — caviló —, es casi lo mismo que querer confeccionar un vestido como siempre, pero el detalle generoso que le pone, señorita, es muy conmovedor. Le venderé toda la tela que quiera y en los colores que quiera a mitad de precio si me promete algo.

— ¿Qué cosa?

— Que me permita ver a las primeras yeguas en usar prendas hechas con esta seda.

— Mi buen vendedor de seda, usted acaba de hacer un trato… Y ahora, hablando de negocios ¿cuánto cuesta esta tela y a cuánto me la va a vender?

— Cuesta el doble que la tela fina, pero te la voy a dejar a la mitad del doble…


Y con eso estamos por el momento, un enorme gracias por esperar.

Sin más qué decir, se despide Old Grimie