Holas~ Holitas~ (me parezco a Shinigami-sama) ¿Cómo están?

Bueno he vuelto para traerles este maravilloso y simétrico capítulo. No estoy muy motivada por lo que creo que no quedará muy bueno.

Sin más: ¡READING WAS SAID!

*Soul Eater no me pertenece y casi este Fic tampoco*


''-¿Por qué cambias de tema, Kid? actúas raro! creo que me ocultas algo.

-Y-yo? yo no te oculto nada.

-Pero mírate, estas muy nervioso

La observé y lo único que quería era irme. Alejarme y huir aunque esas no eran las enseñanzas que me dio mi padre.

-N-no puede ser, Kid, acaso, acaso...tu...eres...?

-J-jumbiie, y-yo...''


*Capítulo 5: 'TODO UN DÍA CONTIGO: LOS SUEÑOS SE ESTÁN HACIENDO REALIDAD'~

-N-no puede ser, Kid, acaso, acaso...tu...eres...?

-J-jumbiie, y-yo...

-Acaso...¿eras un conocido de mi padre?¿eran amigos?- Su rostro ya no demostraba curiosidad. Ahora sólo felicidad y emoción al pensarlo.

-eh? aah, s-si...

-¡aah que bien!-Dio un salto de la felicidad.

No me gustaba ni quería mentir. Pero creía que no era todavía el momento preciso para decircelo. Suspiré aliviado, ella nunca pensó que quizá yo era su padre. A pesar de tener mi insistencia, también tenía la ingenuidad de Crona. Y esas dos cosas juntas, me doy cuenta que es aliviador. Por lo menos para mi.

-¿y cómo se conocieron? ¿eran grandes amigos? ¿también eran compañeros de clase como con mamá?

-Jumbiie, ¿no crees que son muchas preguntas?- No quería seguir mintiéndole. No a ella.

-jeje~ lo sé. Pero yo solo quiero saber cómo eran mis padres. Cómo se comportaban, cómo se querían...

-Solo te diré...que ellos se amaban mucho.- Esta vez no estaba mintiendo. Le dediqué una sonrisa y ella me regaló una también.

-Quisiera saber, cómo sería mi vida si ellos estuvieran en ella. Cómo me tratarían, si mi mamá me leería cuentos en las noches, que orneara galletitas, si me dedicaría sonrisas maternas cada vez que me viera.-Hizo una pausa para continuar.-Si mi papá cada vez que llegara del trabajo me buscaría para abrazarme y me besaría la frente, si él de ves en cuando me trajera un pastelillo o algún presente, si me protegería cada vez que tuviera miedo, si me sentara en su regazo y él me acaricia el cabello...

Escuchaba todo lo que decía y me apenaba. De algún modo me sentía culpable de que no tuviera lo que quería. Me sentía culpable de la muerte de Crona.

-Creo que hubiera sido maravilloso si ellos estuvieran presentes, ¿no lo crees, Kid?-Me dedicó una sonrisa.

-Yo creo que no deberías hablar de estas cosas. Te hace sentir triste, y, a mi también me entristece.-Le confesé.

-Tienes razón. Debes recordar a mis padres cada vez que te hablo de ellos y, obviamente te pone triste por que tu si los conociste y los querías por que eran tus amigos ¿no?

-exactamente. Con tu madre eramos muy unidos. Eramos los mejores ''amigos''. Y su muerte, me destruyó completamente.- apenada tomó mi mano.

-No me imagino cómo te debiste haber sentido, Kid. Perder a un amigo debe ser muy doloroso.-Intentó ser comprensiva. Pero en realidad, ella no sabía cómo me sentí aquel día. No solo perdí a una amiga. De hecho no perdí a ninguna amiga. Perdí al amor de mi vida.

Quise cambiar de inmediato la conversación. Se suponía que nos divertiríamos. Y no quería que ella estuviera triste por recordar a sus padres.

Salimos de la tienda y nos dispusimos a seguir caminando. Llegamos a un parque y nos sentamos en una banca. Miramos a nuestro alrededor: habían muchos niños jugando. Sonreí al ver tanta felicidad. ¿Los niños así se divierten? ¿jugando entre ellos mismos, corriendo, saltando? ¿para ellos eso es diversión y los hace feliz? No ponía en duda de que estaban felices. Sus enormes sonrisas lo demostraban. Cuando era niño no tuve una infancia igual. Mi honorable padre prefería que me quedara encerrado en casa. Siempre estuve solo. Básicamente mi infancia sólo fue leer libros cuando estaba aburrido, mirar por la ventana y sentarme en una silla por horas eternas cuando acompañaba a mi padre al trabajo.

Me di cuenta que la infancia de Jumbiie estaba siendo la misma que la mía. Aburrida en términos simples. Marie-san no la deja salir por miedo de que le dé uno de esos ''ataques'' que suele darle cuando se agita mucho.

-Jumbiie, ¿te gusta estar aquí?

-La verdad es que sí. Mirar tanta felicidad me hace sentir contenta~-me confesó con sus ojos iluminados en felicidad.

Una niña se nos acerca de repente. Era castaña y de ojos café claros. Mas o menos tendría la misma edad que Jumbiie.

-¿Jumbiie?- preguntó.

-¡Hola, Melody! Tanto tiempo~-le habló con una sonrisa.

-Lo mismo digo, no has venido a clases...

-Si, lo sé. Pero este lunes vuelvo~

-Ya veo...-La chica me observo detenidamente y luego volvió a conversar con ella.- Oye, Jumbiie, estamos con las chicas y, ¿quisieras jugar con nosotras?

Me fijé en su rostro. Estaba dudosa en responder. Ella me miró y supe su respuesta y lo que me quería decir.

-Jumbiie no te preocupes, ve a jugar con las niñas. No te preocupes por mi. Yo estaré aquí ¿si?- Ella me sonrió y asintió. Luego miró a Melody para dar su respuesta.

-Esta bien, me encantaría~

Ambas se fueron corriendo a divertirse. La miraba jugar con otras niñas en el parque mientras estaba sentado en la banca. Pensé en Crona. ¿Qué pensara ella ahora de mi? ¿estará feliz de que estoy con nuestra hija? ¿acaso ella querrá que le diga la verdad a Jumbiie, que yo soy su padre?. Dejé de pensar en ella y volví a mirar a Jumbiie. Un mechón de pelo siempre se le resbalaba de la oreja izquierda cada ves que lo ponía tras de esa oreja. Mientras la miraba paternalmente saqué mi celular.

Ese mechón de pelo le molestaba mucho. Me levanté de la banca y me dirigí a una tienda cercana. La conocía a la perfección. A Liz le encantaba ir para comprarse adornos para el cabello, y yo, debía acompañarla. Entre y encontré lo que buscaba. Tomé un pinche amarillo que tenía un adorno: una cabecita de conejo. ¡Perfecto! le vendría con su vestido amarillo. Lo compré y volví a sentarme en la banca.

Tiempo después ella volvió.

-Ya volvi~

-¿tan rápido? ¿no quieres quedarte un momento más con ellas? parecías divertirte.

-jeje sii pero yo quiero estar contigo~

Sonreí y le acaricié sus cabellos rosados.

-Ten. Te compre esto.-Saqué de mi bolsillo el pinche amarillo con la cara del conejito. Ella lo miró y sonrió alegremente.

-Kid! Es Hermoso~ gracias!

-No hay de que. Te miraba y noté que te molestaba ese mechón que resbalaba de tu oreja izquierda cada vez que lo dejas ahí.- Le mencioné mientras le ponía el pinche, afirmandole ese mechón molesto.

-Vaya que eres observador, Kid jeje~

-Me gusta tener todo bajo control. Tengo esta visión desde que era un niño.-Noté que no me dejaba de mirar. Estaba contenta y feliz.

-¿sabes? Mi color favorito es el amarillo. Y por eso no puedo dejar de ver tus ojos.-Se me escapó una risa.

-A tu madre también le gustaba ese color. Ademas del Rosa.

-¿Entonces mi mamá también te miraba todo el tiempo los ojos?

-jeje si. Antes de que fuéramos ''amigos'', ella intentaba disimular cuando me los miraba. Sin embargo, debo decir que todas las veces que lo hacía, yo lo notaba.

-jejeje~ ¿y se hicieron amigos por tus ojos?

-Ella decía que eso la enamoró...

-¿Kid? oye... ¿me escuchas?

-Eh? ¿qué?-Otra vez me quedé pensando cosas relacionadas a ella.

-Te pregunté si por tus ojos, ustedes se hicieron amigos?

-A no, claro que no. Todo fue gracias a Maka.

-¿Maka? ¿quién es ella?-Claro, se me había olvidado que ella no la conocía. Que no conocía a nadie.

-Maka era la mejor amiga de tu Madre. Gracias a ella, Crona pudo socializar con más personas, y también por ella nos amigamos.

-Maka era una buena persona ¿verdad?-me preguntó con inocencia.

-Por su puesto que sí. Era muy valiente, amistosa y estudiosa. Cuando era estudiante de Shibusen, era una de las más reconocidas por su desempeño y sus buenas calificaciones.

Ella miraba los columpios que yacían en el parque. ¿querrá columpiarse?

-¿Por qué los miras tanto? ¿quieres columpiarte acaso?- le pregunté y ella tartamudeó la respuesta.

-N-no la ver-verdad y-yo...

-Vamos.-La tomé de la mano, la dirigí al columpio y la senté en él.

-K-kid, me apena decírtelo, p-pero, yo no me sé columpiar.- aquello me causó gracia y solté una risita. ¿Cómo era posible que no supiera? Todos los niños saben columpiarse.

-N-no te rías!

-Lo siento, jeje no te preocupes. Yo te ayudo.-La senté en uno y me dirigí a su espalda. Comencé a empujarla delicadamente.

-K-kid! Mírame~ me estoy columpiando!-decía con felicidad. No dejaba de sonreír.

-Lo sé, Jumbiie. Así se hace!

-Mas fuerte, Kid! Quiero llegar un poco más arriba!-inmediatamente comencé a empujarla aún más.

-Sii! jajaja-Reía a carcajadas de la emoción. Aquello me hacía sentir tan feliz. Me llenaba por completo. Sentía que era un buen padre.

Luego dejé de empujarla y me acerqué a ella.

-¿Te divertiste?

-por supuesto que si! Kid~-Su respuesta la dijo entre risas. Ella estaba muy emocionada. Pareciera que nunca antes se había columpiado. De la nada comenzó a toser. Yo me preocupé enseguida.

-Jumbiie? Estas bien?¿te duele algo?

-N-no, es...es solo que me agité mucho y estoy cansada.-Yo la abrasé preocupado. Por poco le da uno de esos ataques que mencionó Marie-san. No quería que eso le pasara. Y menos por mi culpa.

-Jumbiie, ¿te parecería ir a comer un helado?

-S-si me en-encantaría

-Entonces vamos.

-P-pero Kid, estoy muy cansada como para caminar hacia la heladería.-Me confesó apenada.

-¿y quién dijo que caminarías?-Sus ojos demostraron que no entendía lo que le había dicho. Para que lo hiciera le demostré con actos. La tomé en brazos y la subí a mi espalda.-Así no te cansarás ¿verdad?

-Eres muy inteligente~ gracias.

La cargué todo el í los helados y luego nos sentamos.

-¿sabe delicioso tu helado, Kid?

-demasiado delicioso, ¿y el tuyo?

-También sabe delicioso! ¿cómo sabías que me gustaba el helado de fresa?

-Fácil, por que a tu mamá también le gustaba.

-De verdad?! eso es increíble~-Puede que Crona se haya ido lejos y me dejó solitario. Pero me dejó un precioso recuerdo de nuestro amor. A nuestra hija.

-Por cierto, hay algo que debo entregarte.

-¿Qué cosa, Kid?- Debajo de la mesa saqué un paquete y se lo entregué en sus manos.

-Ábrelo. La pequeña abrió el paquete y se encontró con ese conejo de peluche que le había gustado en la tienda de juguetes.

-P-pero...cómo

-Me dí cuenta que te había gustado mucho. Y lo compré, es todo tuyo, Jumbiie.-Ella lo acarició y luego lo abrazó.

-¿Sabes algo? Siento que estás haciendo realidad todos mis sueños.

-Hablando de ellos, ¿cuáles son tus sueños?

-La verdad no son muchos. Uno de ellos es algo loco.-confesó un poco avergonzada.

-¿Cuál es?

-Bueno, nunca he ido a esos juegos de diversiones. Pero siempre he querido subirme a la rueda de la fortuna, y, que cuando esté en lo más arriba, lancen fuegos artificiales. ¡Sería genial!

-Eso te haría feliz?-Me miró decidida.

-Sí. Además, sería fantástico ver los fuegos artificiales en el cielo nocturno.-Me levanté de la mesa interrumpiendo el momento.

-¿Me disculpas un momento? Debo hacer unos llamados.

-Por supuesto, Kid.

Me alejé de ella y me dispuse a realizar aquellos llamados urgentes. Estaba decidido en hacer realidad todos sus sueños sin importarme nada.


¿Y bien? Les gusto? a mi no tanto. Estuvo aburrido. Peeero~ ni loca lo borro y escribo otro xD

Aún así espero que les haya gustado. Kid tuvo toda la suerte de su lado. La pequeña Jumbiie no descubrió que era su amado padre. Pero ¿cuándo durará la farsa? ¿Kid le dirá pronto la verdad?

¡Descúbrelo en el siguiente capítulo!


~Adelanto~

-¿a dónde vamos, Kid?.- Me preguntó con los ojos aún serrados.

-A hacer uno de tus sueños realidad.-Le respondí con una sonrisa.- Ahora puedes abrirlos, dulzura.- Sacó sus manos y su rostro mostraba impresión.

-¡No puede ser!

/

Ella miraba desde arriba todo lo que había abajo de ella. Estaba contenta esperando el final.

-Kid, ¿por qué haces todo esto?.-

-Porque yo, Jumbiie, voy a hacer realidad todos tus sueños.- De sus bellos ojos azules salieron lágrimas. De mi bolsillo saqué mi pañuelo y con delicadeza sequé sus lágrimas.- No tienes porque llorar.

-Llo-lloro por-porque tu has hecho tanto por mi. Me has dado tantas cosas y yo no te he dado nada.- Tomé su barbilla y la hice mirarme a los ojos.

-Jumbiie, tu no sabes lo que me has dado. Me has dado algo muy importante para mí. Y lo valoraré por siempre.-Nos abrasamos con cariño, y luego escuchamos las explosiones.