Bueno llego rápidamente con el asimétrico capítulo número 7 D': (Kid llora xD)
Supongo que será corto, no tengo una idea clara de lo que voy a escribir. Pero sea lo que sea, espero que les guste.
Sin más: ¡READING WAS SAID!
*Soul Eater no me pertenece y casi este Fic tampoco*
~Previamente~
''- ¡No me digas que te subiste a uno de esos juegos, por favor! -
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-Cual es la Diferencia de caer y morir, Que morir en algún Futuro no lejano-
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- ¡Jumbiie basta - Terminé explotando y le Grite.
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-B-Buenas noches ...-y se Largó corriendo a su habitación.''
*Capítulo 7: 'DESDE OTRA PERSPECTIVA'~
Al despertar se brotó los ojos unas cuantas veces como solía hacerlo siempre. Se enderezó para luego sentarse en la cama y recordar los acontecimientos del día anterior: La discusión y el reto por parte de Kid.
Serró los ojos fuertemente evitando llorar, se dijo a si misma: sé fuerte y olvídalo. Pero, el sólo recordar a Kid, la persona a quien le guardaba un profundo cariño, enojado y averle gritado, consiguió que sus esfuerzos fueran en vano. Comenzó a llorar en silencio.
Al hacerlo, emitía unos pequeños llantos de dolor con cada lagrima que caía de sus ojos. La noche anterior, cuando su abuela le pidió que se fuera a dormir, había llorado tanto que al hacerlo nuevamente, le provocaba dolor en sus ojos. Tomó el peluche de conejo que Kid le regaló y lo abrazó con fuerza. Se preguntaba si acaso vendría el día de hoy como el día anterior.
Finalmente su llanto se calmó. Se levantó de la cama y se dirigió a su ventana. Miraba el enorme castillo que se alzaba en lo alto. Recordó a Kid explicándole lo que era en palabras simples para que entendiera. Luego apartó la mirada. Dejó al conejo a un lado de la cama y se dispuso a vestirse. No hacía nada con ánimos, como si no le importaba, la verdad, ya daba lo mismo lo que hiciese. Si demorara o no, si hacía las cosas rápidas o no, no importaba si era feliz o triste, si sonreía o no lo hiciera. ¿De qué le servía levantarse en todas las mañanas, ir a la escuela para aprender cosas que no tenían importancia y que no le serviría en la vida? ¿de qué le servía luchar o intentar tener una vida normal como los otros niños, si la verdad es que pronto moriría?. Eso es lo que ella pensaba. Se dejó caer al suelo y así se quedó en unos instantes mirándolo. Sus ojos estaban más melancólicos que de costumbre. Su vida no tenía importancia. ¿De qué le sirven todos los obsequios que Kid le regalaba si ella iba a morir?. Aún así, ella amaba a ese conejito.
Alzó la cabeza y buscó con la mirada al peluche. Rápidamente se levanto y corrió hacia él para luego abrazarlo. Esta vez con dolor. Se dejó caer al suelo nuevamente y volvió a llorar. No quería morir. No quería dejar ese mundo tan perfecto, pero a la vez solitario, para dejar a sus seres queridos. No quería dejar a Kid. Por sobre todo, no quería dejarlo a él. En tan poco tiempo formó parte de su vida y lo quería y necesitaba tanto como a Marie y a Stein. Quizá un poco más. Sentía que, al irse, ellos estarían muy tristes y solitarios. Era como si, su vida tuviese importancia. Abrió sus ojos al comprender que, ella sí era importante. Que la amaban, que la protegían, que la necesitaban ahí. Pero, aún así, esas cosas no tienen importancia para la muerte. Sin importar de cómo se sientan las personas, se la llevaría a otro mundo, a lo más lejano posible de sus seres amados. La alejaría de lo único que tenía para estar en soledad eternamente. Aunque por un momento recordó que su madre estaba allí, nada le aseguraría que la encontraría y que estaría a su lado.
A pesar de que quizá conocería a su madre, no tenía ningún deseo de ir a ese mundo. Quería permanecer aquí, en la Death City con todas las personas que amaba. Quería pasar más tiempos con sus abuelos, quería salir a divertirse con Kid, que este mismo le acaricie el cabello, quería escucharlo reír y siempre verlo feliz. Cielos, debía quererlo tanto como para querer tenerlo a su lado y que siempre estuviese sonriente y feliz. Sonrió al recordarlo. Como quisiera conocer a su padre, y que fuera exactamente como él. Amable, atento, que le regalara cosas, que la sacara a pasear y a divertirse. Pero ella sabía que moriría y que, aunque Kid haga realidad todos sus sueños, no lo conocería y nunca estaría un instante junto a él. Pero por alguna razón, olvidaba ese vacío y tristeza cuando estaba con Kid, como si su forma de ser con ella sería exactamente la de un padre. Sonrió al pensar aquello. Deseaba que él viniera para estar juntos y ser feliz. Pero recordó nuevamente la discusión y entristeció: Kid estaba enojado con ella. o por lo menos eso es lo que creía. Su forma egoísta de pensar, el no ser empatica había provocado que él se enojara. Lo pudo ver en sus ojos la noche anterior. Y para su mala suerte, su abuela no le permitió disculparse y tuvo que retirarse a su cuarto. Sentía como si hubiera cometido el peor error de su vida. Pensó que ya no volvería a ver a Kid jamás en su vida y que él no volvería a su casa. Abrazó con más fuerza al conejo y volvió a llorar:¿p-por qué m-me vuel...ves a a-abandonar?- Dijo aquello sin pensarlo. Se sobresaltó al escuchar lo que de su propia boca había salido. ¿Acaso, sin darse cuenta, de alguna forma, le tenía un cariño paternal en ves de amistad? ¿por qué dijo lo que dijo?, no tenía sentido, Quizá.
Se levantó del suelo y se dirigió a su ventana, otra vez. Además de verse Shibusen, se podía ver una pequeña plaza en donde habían niños jugando con sus padres. Le gustaba ver ese lugar porque se imaginaba a sí misma jugando con sus padres. En esos momentos era feliz. Luego volvió a la realidad y su sonrisa se desvaneció. Ella nunca podría ser como los demás niños, ella no era normal. Gracias a su enfermedad, habían barias cosas que no podía hacer: no podía correr para no agitarse. No podía reír a carcajadas sin toser y perder la voz por unos días, habían ciertos alimentos que no podía digerir porque si lo hacía, le provocaba un dolor de estomago tan grande que terminaba perdiendo la conciencia. No podía someterse a ningún tipo de deporte por el agitamiento, no podía cantar como suelen hacer la mayoría de las niñas, aquello le provocaba asma. No podía gritar, si lo hacía perdía sus fuerzas y quedaba devastada. ¿Qué clase de enfermedad era esa? ¿por qué, de tantas personas que hay en el mundo, justamente ella debía tenerla? peor aún, ahora que saben que existe, ¿por qué aún no crean una cura para ella?. Al parecer su vida no era importante para los médicos como lo era para sus parientes.
Ignorando esto ultimo, en su vida se creó otro deseo. Un deseo intocable para ella. Ella quería ser una niña normal junto a Kid. Quería correr sin importarle nada, agitarse, gritar, cantar, practicar algún deporte, comer lo que sea cuando estuviese hambrienta. Pero por sobre todo, divertirse. Ella sabía que no podría hacer ninguna de esas cosas. Su enfermedad no se lo permitía, además de que no tenía fuerzas y energía como para hacerlas y, por lo mismo sus abuelos no le permiten salir. En simples palabras o, según la visión de un niño, no le permiten ser feliz. Pero, desde que llegó Kid a su vida, ella ha podido hacer cosas que nunca creo que podría hacer: columpiarse o quizá subirse a la rueda de la fortuna.
Se giró para mirar como el minutero va moviéndose en el reloj. Cada vez le queda poco tiempo de vida. No quiso pensar en aquello, pero era inevitable no hacerlo. Sabía que no alcanzaría a cumplir los 9 años. Y por lo mismo sabía que le quedaba muy poco tiempo. Pronto su piel perdería su color, comenzaría a perder el calor y las fuerzas de su cuerpo notablemente y empezaría a perder el movimiento de su cuerpo. Antes de que aquello pasara, debía divertirse lo más que pueda antes de terminar tumbada en una cama en el hospital. Aún así sentía que tenía tanto por vivir, que tenía tanto por dar, que tenía toda una vida llena de experiencias y aventuras por vivir. A pesar de todo, parecía ser sólo una ilusión.
Prosiguió a vestirse, y al terminar se sentó en la cama. No tenía ninguna intensión de salir de su pieza y ver a su abuela. No es que estuviera enojada con ella. Pero creía que cuando ella la viera, comenzaría a regañarla por lo de ayer, por no quedarse callada cuando se lo pidió. Por lo mismo esperó ahí hasta la hora del desayuno que, según sus cálculos, no faltaba mucho. Incluso podía sentir el aroma a pan tostado.
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Eran las 10:15 am. Marie y Jumbiie estaban en la mesa desayunando en silencio. Un silencio bastante incomodo para Jumbiie. Ni siquiera podía mirar hacia arriba, mantenía su vista hacia su plato y luego hacia abajo. Estaba notoriamente apenada por lo de ayer. En Marie no se notaba nada extraño ademas de que no estaba su sonrisa de siempre; Jumbiie se la había robado. Sólo la observaba comer lentamente. Finalmente, la menor se armó de valor para preguntar por la ausencia de su abuelo.
-Em... a-abuela, ¿dó-dónde está el abu-buelo?- Pero ni siquiera le miró la cara a su abuela.
-Tuvo que partir temprano a su trabajo- le respondió secamente y, de una forma de como si no fuera importancia. De esta forma, Jumbiie entendió que su abuela si estaba molesta con ella.
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Cuando el desayuno terminó, Jumbiie se levantó de la silla silenciosamente para no molestar a Marie. Caminaba hacia su habitación cuando su abuela se lo impidió.
-Jumbiie, te recuerdo que tienes que ponerte al día con las materias y tareas una vez que entres a clases mañana, ¿entendido?- Su voz no sonaba a esa amabilidad y cariño de siempre. Ahora sonaba de forma autoritaria y sin expresión de cariño.
-aja...-Fue su una respuesta y prosiguió. Lo había olvidado. Mañana era Lunes y su licencia médica terminaba hoy, pensó. Volteó y miró a Marie levantar los platos.-Gracias...p-por recordarmelo.-Y continuó en lo suyo. Marie volteó para mirarla alejarse. En su rostro se mostraba tristeza y pena. Finalizó con un suspiro.
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En su habitación, seguía mirando por la ventana sumergida en sus pensamientos. Estaba aburrida. Sentía que en esos dos días junto a Kid,ya se había acostumbrado a su compañía. Un día sin él era aburrido. Juntó sus dos manos para orar por él, pidiendo que por favor la perdone y vuelva a su casa para estar juntos los dos.
-...Por favor, Kid, vuelve ponto. Yo...yo te necesito...-
Bien, ¿cómo creen que quedó? yo creo que un poco triste el comienzo. Quedé un poco impresionada de lo que acabo de escribir. Estaba muy inspirada xD
No sé ni es largo o corto, eso depende de cada persona, pero como mencioné con anterioridad, espero que les haya gustado este capítulo. No tenía casi nada de diálogo, por eso creo que es muy distinto a los demás. x3
*Siendo honesta me da un poco de lastima la situación de Jumbiie, ¡pobre chica! En el momento en que escribía lo que ella pensaba de su vida, por unos momento sentí como si yo fuese ella y pude entender y sentir todo su sufrimiento y su propia impotencia de no poder hacer nada. Era tanto ese sufrimiento de no morir y permanecer en este mundo que casi empiezo a llorar D: (varias veces me ha pasado algo similar de sentir lo que los demás sienten).
Bueno les voy a pedir un favor, ¿de qué les gustaría que tratara el siguiente capítulo? o quizá los próximos capítulos?. En un maravilloso y simétrico review me escriben la idea y, el que más me guste lo escribiré! y por supuesto que daré el crédito al lector que me dio la idea. ¿Les gusta? espero que me ayuden en esto~
Cuídense, pórtense bien y...¡cómanse las zanahorias! son ricas! jejeje~
*Besos, Besos y Abrazos*
LyTha Shinigami~
