Miraculous: Les aventures de Ladybug et Cat Noir no me pertenece, escribo esto por entretenerme y entretener sin animos de lucro ¡gracias por leer!
Att: Kalpana R.S
One-shot escrito para el reto mensual #JunioLadrien
Tema día 4: Protector.
Género: Romance/ Humor
(Marinette/Ladybug y Adrien/Chat Noir)
¡Comencemos!
.
Ser Lordbug y purificar los Akumas no era cosa fácil, y Adrien podía encontrar más de tres razones para decir aquello.
Desde el principio intercambiar Kwamis había sonado como algo demasiado extraño y arriesgado, pero jamás imagino que tendría que perforarse las orejas, o que la masculina transformación a la que estaba acostumbrado se vería cambiada por unos femeninos pasos, estiramientos y vueltas dignos de cualquier bailarina de Ballet profesional. Tampoco imagino que usar aquel traje seria todavía más incómodo que usar el de Chat Noir, pues si bien ambos eran ridículamente ajustados... Podía jurar que el de Ladybug disimulaba mucho menos su trasero y se adhería más a él, haciéndolo sentir verdaderamente desnudo.
Además el chico ya se había acostumbrado a utilizar su bastón de manera eficiente, pero el yoyo... ¡Era totalmente diferente! Se había enredado en el por lo menos tres veces, se había golpeado la cabeza más de cinco y cuando lo utilizaba como transporte se estrellaba en las paredes.
Eso sin contar con la Luky Charm, ¡Oh, qué experiencia más terrible! Torpemente había intentado usarla, creyendo que podría hacer las cosas más rápidas pero vaya error. Plagg tenía razón, Ladybug era demasiado creativa con todos aquellos objetos aparentemente inútiles que salían, siempre lograba crear un plan extraordinario y salvar el día. Pero el, siendo Lordbug... tal vez nunca sabría para que eran esas fotografías de su versión civil llenas de corazones. Al final simplemente había optado por lanzárselas al rostro para distraerlo y arrebatarle su Akuma, logrando romperlo y picarle un ojo al pobre villano.
Después de purificar finalmente la hermosa mariposa negra, volviéndola de un brillante color blanco, regresando todo a la normalidad en Paris y apareciendo de nuevo a las personas borradas Lordbug rápidamente busco a Whayhem, quien se encontraba sentado en el suelo, aturdido, adolorido de la cabeza y lastimado del ojo. Incapaz de recordar lo que había pasado y mucho menos ubicar el lugar en donde se encontraba. Sin dudarlo fue hasta él, verificando que se encontraba bien y riendo un poco avergonzado mientras se disculpaba por el ojo que le había picado momentos antes.
Después había tomado torpemente el yoyo de su cintura y sin perder tiempo lo había lanzado a un edificio, sintiéndose un poco incómodo ante la mirada sorprendida y confundida del chico y todos los ciudadanos de Paris. Aquellos que mantenían toda su atención en el mientras se apresuraban a tomarle fotografías y videos con sus celulares.
Retrocediendo un poco para tomar impulso y comenzar a balancearse, Lordbug finalmente se había marchado. Intentando desesperadamente no matarse o hacer el ridículo estrellándose con algo. Recordando a Ladybug y sonriendo pese a la situación que se encontraba, imaginando que la hermosa chica de ojos azules ya se encontraría dentro del baño de su habitación.
¡Volvería a verla, volvería a escucharla y podría ser capaz de abrazarla! Se dijo con el corazón acelerado. Perderla había sido un duro golpe para él, ahora más que nunca se daba cuenta de que la necesitaba. Que sin ella quedaba resumido a la nada y que sería capaz de todo por ella. Por no desilusionarla, por protegerla, por mantenerla junto a él.
Llegando a la majestuosa mansión Agreste, había intentado calcular su balanceo para entrar por la ventana pero había terminado estrellándose de nuevo esta vez en el vidrio. Sobresaltando a Plagg y haciéndolo brincar en su asiento, desviando sus ojos atentos del noticiero que veía en la televisión para buscar asustado al responsable de aquel ruido.
-Genial, una Catarina estrellada –murmuro riendo mientras veía como el chico torpemente se movía hasta el hueco para finalmente entrar a su habitación. Cayendo de pie al suelo a pesar de estar un poco aturdido, con el corazón palpitando por la emoción que sentía de recuperar a su hermosa heroína e ignorando el incidente.
-¡Oh, cielos! ¿Pero que ven mis ojos? –pregunto Plagg apagando el televisor y volando a su lado, abordándolo con una exagerada expresión de asombro -¡Es nada menos que Lordbug, el primer varón en quinientos años que purifica akumas! ¿Cómo se siente eso, mi lord? –añadió lo último con falsa ironía mientras hacia una caravana. Sabiendo que realmente se encontraba feliz de volver a ver a su portador en una sola pieza.
El chico de ojos verdes sonrió ante las acciones del pequeño Kwami negro y poniendo una de sus manos al frente, se apresuró a terminar con su transformación. Volviendo a su estado civil mientras la adorable Kwami en forma de Catarina aparecía.
-¡Oh, Adrien lo lograste! –Exclamo emocionada. Sonriendo y aplaudiendo con sus pequeñas manitas por la inusual hazaña – ¡Fue un excelente trabajo! -añadió con alegría, esta vez dando giros volando alrededor del rubio, quien no pudo evitar reír enternecido y halagado.
-Plagg, ¿Por qué tú no eres así? –pregunto acariciando la cabeza de Tikki.
Molesto el felino gruño.
-¿Así como?
-Ella es calmada, alegre, amable, alentadora y adorable –respondió dándole un pequeño beso a la Catarina.
Empequeñeciendo los ojos, Plagg volvió a gruñir.
-¡Yo soy adorable!
Al ver la furia en el felino, Adrien no pudo evitar soltar una pequeña carcajada antes de tomar el plato de queso que se encontraba en la mesa y mostrárselo a Tikki.
-¿Crees que con esto baste para recargar energías? –le pregunto repentinamente preocupado, notando que solo había la mitad de una rueda y sabiendo que Plagg necesitaba el doble para ser Chat Noir de nuevo.
-¡Basta y sobra! –Respondió ella animada –Aunque yo preferiría una galleta –comento un poco avergonzada al intentar acercarse para darle una mordida. Retrocediendo un poco por el potente aroma.
-¿Enserio? ¡Wow, increíble! –exclamo Adrien genuinamente sorprendido, maravillado ante las cada vez más grandes diferencias –Plagg, enserio... ¿Por qué no eres así? –pregunto dejando la bandeja y corriendo hasta su cama. Lugar de donde saco un paquete de galletas que mantenía escondido de su padre y las cuales había metido como si fuese un traficante de drogas, todo gracias a Nino.
Las pequeñas orejas de Plagg bajaron y Tikki al notar esto se sintió un poco incomoda.
-Toma, come las que necesites –dijo Adrien abriendo el paquete y ofreciendo el contenido a la bichito, quien tomo una de las seis piezas y comenzó a comerla con prisa. Deseando llenarse rápido para volver con Marinette.
-¡Listo! –grito al terminar.
-Increíble –repitió Adrien sorprendido, acariciando su cabeza cariñosamente de nuevo antes de caminar hasta su baño y abrir la puerta con cautela. Paralizándose al instante y cerrando los ojos antes de entrar. Recordando que le había pedido no intentar mirarla y sabiendo que ella podía encontrarse distraída caminando en algún otro lugar dentro del baño. Quizá aburrida de permanecer sentada en la regadera por tanto tiempo.
-Mi la... Digo, ¿Ladybug? –pregunto nervioso, dándose cuenta de que estaba a punto de volver a llamarla como Chat Noir lo hacía.
-¡Adrien, volviste!
-Sí, yo... Tengo los ojos cerrados, así que no puedo verte... –aviso al escuchar la encantadora y hermosa voz de ella un poco alterada de su presencia –Y también tengo tus pendientes –añadió tratando de contener la gran alegría que sentía por saberla a salvo. Apretando aún más los ojos para no abrirlos y remojándose los labios para no decirle cuanto había sufrido al verla desvaneciéndose ante sus ojos.
-¡Oh, sí! Yo... Yo...
-Los dejare en la entrada con el resto de galletas que Tikki no comió, por si cambia de opinión o por si tú quieres... Yo esperare afuera hasta que estén listas ¿De acuerdo? –Continúo diciendo un poco nervioso. Sintiendo su voz temblar ligeramente a pesar de que no tartamudeaba. Imaginando que la chica era incapaz de hablar ante el temor de encontrarse vulnerable sin su antifaz en la casa de alguien más.
Luego se quitó los pendientes con dificultad y haciendo una mueca de dolor ante las recién hechas perforaciones, tembló ligeramente de las manos por las punzadas. Incapaz de notar la sorpresa que inundaba el rostro sonrojado de la chica que se asomaba desde la regadera y agachándose para depositar ambas cosas en la entrada antes de retroceder y cerrar la puerta.
Abriendo los ojos de nuevo, Adrien permaneció recargado durante algunos segundos antes de caminar hasta su escritorio y dejarse caer en la silla. Buscando la puerta del baño de nuevo con la mirada en profundo silencio.
Lamentándose al saber que la identidad de la chica de sus sueños había estado tan cerca para el que dolía... Pero no podía traicionarla.
-Oye, Adrien... –hablo Plagg, rompiendo con el silencio.
-¿Si? –respondió el rubio.
-¿Realmente quieres que sea como Tikki? –pregunto el kwami negro, con voz lastimera.
Adrien lo miro sorprendido y después arrepentido.
-No, Plagg... En realidad yo...
-Entonces... Excelente trabajo, muchacho –lo interrumpió el felino. Desviando la mirada avergonzado.
Adrien se quedó paralizado durante algunos segundos antes de sonreír enternecido.
-Gracias, Plagg –respondió acariciando su cabeza, sonrojando al pequeño gato negro antes de soltarlo y regresar toda su atención a la puerta. Confirmando lo que ambos sabían pero ninguno decía, verificando con aquel diminuto momento el gran cariño que los dos se tenían. Y no cambiaría nada de él.
-También te felicito por los pasos, saltos y golpes–hablo Plagg, rompiendo con el silencio de nuevo –Eres una bailarina muy graciosa y talentosa –se burló esta vez riendo, recordando los videos que algunos ciudadanos escondidos habían logrado grabar y se habían vuelto tendencia, sobre todo en los noticieros de la televisión.
Aquellos parisinos ciegos que se preguntaban escandalizados ¿Dónde estaban Ladybug y Chat Noir? Demostrando una vez más que todos era incapaces de ver hasta lo más obvio y relacionar al rubio con Chat Noir. Incluso cuando el comportamiento y el peinado era el mismo, incluso cuando solo tenían que poner un poco de imaginación para cambiar el color del antifaz.
Adrien por su parte solo frunció el ceño indignado por su comentario. Era una lástima que el cariño que se tenían casi siempre quedara eclipsado por las burlas del gato.
Segundos después la puerta del baño se abrió y salió la figura de Ladybug.
Al verla caminar con una sonrisa en los labios, Adrien rápidamente se levantó de su asiento y camino a su encuentro. Correspondiendo a su sonrisa tímidamente y prometiéndose mentalmente que no le importaría lo que pasara, las cosas que tuviera que hacer o sobre quien tuviera que luchar... El siempre daría hasta el último aliento para proteger a la hermosa chica.
-Adrien... Lo lograste –murmuro ella, mirándolo con ojos brillantes – ¡Eres increíble! –añadió detallando cada centímetro del rostro sonrojado del chico hasta detenerse en sus orejas. Luego, acaricio las perforaciones de manera delicada. Viendo como el carmín incrementaba en las mejillas del chico antes de hacer otra mueca de dolor.
Sintiendo su corazón agitarse, Ladybug se mordió el labio inferior. Consciente de que había hecho aquello por ella, por cumplir con su tarea y salvar París.
El joven modelo por su parte la miraba con atención, tratando de calmar de manera inútil aquellos estremecimientos causados por el cariñoso contacto e intentando resistir las repentinas ganas que sentía de tomarla en sus brazos y besarla en los labios. Aquellos dulces y tentadores belfos rosados que la chica mordió antes de lanzarse a sus brazos. Haciéndolo abrir los ojos sorprendido y olvidarse de todo, incluso de respirar.
-Gracias, Adrien –dijo ella con sentimiento, hundiendo su rostro en el pecho del joven –Sé que debió ser difícil hacer esto.
Al escucharla Adrien reacciono de la impresión inicial y se dio cuenta de cómo liberaba el aire retenido. Luego correspondió al abrazo sin dudarlo, envolviendo el cuerpo de ella con la misma emoción y cerrando los ojos. Disfrutando del momento durante algún tiempo antes de que asustado sintiera como el cuerpo de Ladybug se desvanecía entre sus brazos.
-¿Ladybug? –Pregunto preocupado, mirando a la chica inconsciente – ¡Ladybug! ¿Qué tienes? –comenzó a gritar asustado, palmeando un poco el rostro de la chica.
Desesperado la cargo de manera nupcial y la llevo hasta su cama, lugar en donde la recostó con sumo cuidado mientras Plagg salía de su escondite y rápidamente buscaba una botella de alcohol y algunas torundas de algodón. Olvidándose de los riesgos que corría de ser visto y entregándole aquellas cosas al rubio antes de volver a ocultarse. Observando la escena desde su escondite.
Rápidamente Adrien mojo la pequeña bola de algodón con el alcohol y lo acerco a la nariz de la chica, quien abrió los ojos con dificultad y lo miro. Sonrojándose un poco al darse cuenta de que se encontraba sobre la cama del modelo.
-¡Ladybug!
-Adrien... -murmuro ella.
-¡Mi lady, te desmayaste!
Ladybug frunció el ceño y después una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios, notando de nuevo aquel cariño exclusivo de su compañero felino en Adrien, quien la miraba con gran angustia. Dejando pasar su error como si fuera lo más natural del mundo decirle de aquella forma.
-No te preocupes, Adrien... -comenzó a decir ella, con voz cansada –Tikki me advirtió que esto podía pasar.
-¿Qué? Pero... ¿Por qué?
-Al quitarme los pendientes y estar afectada por ese rayo, se me bajo un poco la presión. Pero no es grave, solo necesito descansar unos minutos, así que será mejor que me vaya para dormir un poco –explico sentándose.
-¡Olvídalo! –apuro a decir el, abrazando a la chica en un impulso – ¡Te quedas aquí, no dejare que te marches así!
-Pero...
-No estoy dispuesto a que te pase algo, necesitas descanso y atenciones –la interrumpió, sin molestarse en ocultar toda su preocupación –Por favor, quédate. Déjame cuidarte.
Ladybug se quedó paralizada durante unos segundos, sintiéndose embriagada por las devotas palabras del rubio que despertaban en ella miles de sentimientos tan poderosos que la hacían sentirse asustada. Luego sonrió tímidamente, asintiendo al sentirse protegida en los brazos del chico. Incluso cuando sospechaba que su padre pudiese tratarse de Hawk Moth.
Porque confiaba en él, confiaba en sus palabras y sabía que nunca la traicionaría.
-De acuerdo –murmuro ella finalmente. Sin la necesidad de hablar mas alto ante la extrema cercanía.
Al darse cuenta de ese detalle y ver como la abrazaba, Adrien también se sonrojo y la soltó antes de comenzar a reír nervioso
-¿Quieres un té, un café, agua? ¿Tienes hambre? –apuro a decir atropelladamente. Buscando desesperadamente alguna manera de hacerla olvidar su atrevimiento.
Ella negó con la cabeza, riendo enternecida de ver al chico de sus sueños en el estado que siempre solía encontrarse ella cuando estaba junto a el en su versión civil.
-¿Segura? -Nerviosa la chica asintió –Puedo ir por...
Las palabras y las intenciones que tenía el chico para levantarse de la cama, se vieron frustradas al sentir como la chica lo detenía del brazo.
-¡Espera!
-¿Si?
Ladybug abrió la boca para intentar hablar, cerrándola de nuevo inmediatamente y bajando la mirada. Al ver eso Adrien curvo una sonrisa y toco su hombro.
-Dime, ¿Qué necesitas? –la animo a continuar al ver como ella se arrepentía. Extrañado de aquella actitud tímida y frágil de la chica, una actitud tan desconocida para él y contraria a la que solía tener junto a Chat Noir. Una actitud que le recordaba a la primera vez que la conoció, insegura y temerosa.
-A ti –respondió ella avergonzada –No te vayas.
Estremeciéndose el rubio sonrió de manera resplandeciente mientras sus ojos brillaban con emoción, sintiendo la calidez de aquella petición llenar cada rincón de su cuerpo.
-Aquí estoy, Ladybug –murmuro el tomando su mano –Siempre estaré aquí –declaro amorosamente.
Porque sabía que perderla había sido un duro golpe para él y ahora se daba cuenta de que la necesitaba. Consciente de que sin ella quedaba resumido a la nada y sería capaz de todo por ella. Por no desilusionarla, por protegerla, por mantenerla junto a él.
Notas de autora:
¡Hola, hi, nihao, namaste!
Considerando que voy a subir dos capítulos continuos, dejare mis comentarios en el capítulo siguiente. Solo diré que fueron 2561 palabras en más o menos 4 horas para este tema, como siempre sin correcciones ni muchos detalles. Solo lo primero que se me vino a la mente.
Espero que les guste y si no, que por lo menos se entretengan por un rato :D
En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.
¿Y qué? ¿Merezco review? Jejeje
¡Adiós, good bye, sayonara... alvida!
