Miraculous: Les aventures de Ladybug et Cat Noir no me pertenece, escribo esto por entretenerme y entretener sin animos de lucro ¡gracias por leer!

Att: Kalpana R.S

One-shot escrito para el reto mensual #JunioLadrien

Tema día 7: Estilo príncipe.

Género: Comedia/humor/romance.

(Marinette/Ladybug y Adrien/Chat Noir)

¡Comencemos!

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Una sonrisa se curvo en los labios de Ladybug al ver un enorme espectacular de la marca "Gabriel" y recordando que ese día Adrien se encontraría en un precioso jardín de los tantos que existían en Paris.

Sin pensarlo la chica de traje rojo con motas negras comenzó a brincar entre los edificios entes de lanzar su yoyo para poder hacer más fácil su traslado. Encontrándose finalmente y después de varios minutos con dos enormes camiones con la imagen de Adrien estacionados frente a ese jardín. Dos camiones de los cuales uno transportaba la utilería que necesitarían para la sesión de fotos y el otro, un camerino privado para el chico junto con la ropa que usaría.

-El mundo de la moda –murmuro dando un suspiro mientras unía sus manos al pecho. Todo era glamour y magia, hasta el hecho de tomar unas fotografías.

Sin atreverse a bajar del techo de aquel edificio en donde se encontraba cómodamente sentada, con una emoción sumamente grande la chica veía como Adrien posaba al mismo tiempo que el fotógrafo le daba instrucciones al rubio quien sonreía de manera encantadora a la cámara.

Y mientras tanto, una mujer que se encontraba junto al fotógrafo veía una libreta. Haciendo que después de un sinfín de poses y fotografías tomadas pedía que Adrien fuera hasta su camerino. Lugar en donde el chico tardo algunos minutos para después salir con un nuevo cambio de ropa dejando embelesada a Ladybug y comenzando de nuevo con la rutina anterior plagada de sonrisas poses y el sonido de la cámara.

¿Quién diría que Ladybug usaría sus poderes para espiar al chico de sus sueños? Sin duda aquello era algo vergonzoso, ¡Pero no quería ni podía perder la oportunidad! Independientemente de sus alarmantes sospechas hacia el chico que al parecer, podía ser Chat Noir... Aún seguía totalmente enamorada y verlo trabajar era simplemente una delicia. Por un momento, quería olvidarse de aquella posibilidad que la atormentaba y admirarlo un poco.

Poco a poco el solitario y tranquilo jardín se comenzó a llenar de personas que pasaban y al ver al famoso modelo juvenil más popular de Paris, se detenían para admirar como el chico demostraba su belleza con tanta naturalidad. Como si fuese lo mismo sacar una gran foto que respirar para él.

Algunas de las jovencitas más atrevidas, incluso comenzaban a gritar su nombre mientras Adrien las saludaba amablemente agitando su mano. Un poco incómodo ante tanto bullicio pero sin dejar de sonreír.

Ladybug por su parte, veía como al pasar de los minutos Adrien dejaba de sonreír y comenzaba a bostezar. Demostrando cansancio y llevándose algunos regaños del fotógrafo.

Sin comprender muy bien el porqué de su cansancio Ladybug borro su sonrisa. Luego se quedó meditando durante algunos segundos sobre el apretado itinerario que manejaba el joven, aquel que mantenía colgado en su habitación y conocía de memoria, suspirando con pesar al ponerse en sus zapatos y comprender lo agotado que podían resultar una simples fotografías.

-Y pensar que yo apenas puedo manejar mi vida en la escuela, en la panadería y como heroína –murmuro sabiendo que ella en su lugar seguramente terminaría muerta por el cansancio.

Adrien mientras tanto, aburrido por la rutina continuaba posando mientras sin poder evitarlo comenzaba a buscar la manera de distraerse, volteando a todos lados buscando algo interesante. Ganándose más regaños del fotógrafo quien molesto le llamaban la atención y trataba de recordarle lo "hermoso y perfecto" que debía lucir. Obligando al rubio a sonreír encantadoramente y contener de manera inútil los nuevos bostezos que salían de sus labios.

Fue solo hasta que el ruido de un helicóptero que cubría la nota y comenzaba a dar vueltas en el jardín, que Adrien despertó un poco de su cansancio y volteo a verlo. Lamentándose por toda esa atención que recibía por ser un modelo y para empeorar las cosas, el hijo de uno de los mejores diseñadores de moda en Paris. Dándose cuenta de la presencia de Ladybug y estremeciéndose ante la mirada embelesada de la chica.

Aquella mirada que desapareció al instante y mostro una cara de profundo terror antes de sonreírle avergonzada, levantando la mano tímidamente para saludarlo al no encontrar un lugar donde esconderse.

Al verla Adrien correspondió el saludo de la misma forma, incapaz de disimular toda la alegría y timidez que sentía por tenerla en aquel lugar, por ser capaz de verla después de tanto tiempo sin tener la fortuna de encontrársela en su versión civil. Imaginando con entusiasmo que era su oportunidad perfecta para invitarla a salir, algo que deseaba hacer desde aquel día en el parque cuando habían comido los helados de André, pero que no había sido capaz de hacer.

Distrayéndose y logrando después hacer que los ojos de la Catarina se abrieran al ver como el joven modelo y amor de su vida, perdía el equilibrio cayendo desde aquellos escalones donde posaba.

Asustada al verlo tirado en el suelo, Ladybug no lo dudo y bajo del edificio con destreza. Corriendo hasta donde se encontraba el rubio de ojos verdes tocando adolorido su pie con una mueca de dolor antes de sonrojarse al verla e intentar levantarse como si nada hubiese ocurrido. No deseando verse débil ante ella pero fallando al sentir un fuerte dolor que lo hizo quejarse mientras de nuevo caía en el suelo.

Sin pensarlo ni decir nada Ladybug lo tomo entre sus brazos para después comenzar a caminar mientras las personas tomaban fotos y videos con sus celulares, siendo acompañados en la acción por los periodistas sobre el helicóptero, quienes desde hace algún tiempo ya habían comenzado a imaginar alguna relación entre ambos personajes.

Ignorando también los aplausos que algunos testigos les dedicaban al ver como Adrien la abrazaba del cuello sonrojad hasta las orejas. Ocultando su rostro y resignando a encontrarse en los brazos de la heroína, quien lanzando su yoyo mágico subía por los edificios, perdiéndose rápidamente entre ellos y dejando tras de sí a una multitud que no perdía ningún detalle de lo ocurrido.

Llevándolo a un hospital donde todos los presentes sorprendidos la vieron entrar, abriendo la puerta de una patada, con el rubio en sus brazos y el sol brillando a sus espaldas. Teniendo una mirada cargada de seguridad y los brazos llenos de fortaleza incluso con el peso de Adrien, quien sentía sus mejillas arder. Imaginando lo ridículo que debía verse al ser cargado tan fácilmente y en aquella posición por una chica. ACompletamente sonrojado ante la vergüenza que tenia de sentirse tan débil.

Algo que empeoro al darse cuenta de que todos, incluso algunos doctores y enfermeras sacaran sus celulares para grabar el momento.

Al instante Ladybug exigió atención mientras el permanecía callado y deseando morir en ese instante. ¿Por qué había sido tan torpe? ¿Por qué tenía que haberse caído precisamente delante de ella? Y sobre todo, ¿Por qué su voz no había funcionado para decirle a la heroína que su equipo ya contaba con un médico de emergencia?

Quizás había sido el poder de su presencia, el cálido contacto de su piel, el embriagante aroma que desprendía... O la vergüenza y el temor de tartamudear ante todos y quedar mucho peor ante los ojos de la chica.

Después de que uno de los doctores lo revisara y sacaran una placa, exigida por la chica, habían decidido a vendar su tobillo y darlo de alta, informando a la necia y preocupada jovencita que solo había sufrido de un esguince. Dejándolo salir al encontrarse en compañía de la heroína como la responsable y no viendo necesario llamar a nadie. Algo que Adrien sabía que era incorrecto, pues tendría que haber llamado a su guardaespaldas para que lo recogiera y llevara a casa, pero nuevamente, la voz no salía de su garganta.

¿Pero qué demonios le pasaba? ¡Ya antes lo había cargado así, tampoco era para tanto! ¿O sí? Quizás era que antes no le había tomado tanta importancia al encontrarse lejos de la mirada curiosa de todos. Y ahora, no podía evitar sentirse abochornado.

Pronto una de las enfermeras le acerco una silla de ruedas al rubio, intentando facilitarles el trabajo de salir del hospital. Detalle que Adrien agradeció profundamente al saber que su lady sería capaz de cargarlo de nuevo y alarmándose mientras palidecía al escuchar como la chica de coletas negaba la ayuda alegando que lo llevaría a su casa.

¡Maldición, era verdad! No habían llamado a nadie, lo habían dado de alta y tendría que marcharse... ¿Cómo es que antes no había pensado en eso?

Resignado Adrien tampoco fue capaz de decir nada cuando Ladybug rechazo la idea de la recepcionista, quien sugirió pedir un taxi para llevarlo a casa. Y como antes los colores asaltaron su rostro cuando la bella Catarina lo tomo en sus brazos y emprendió el camino a su hogar. Dejando a la mujer con la sorpresa en su rostro, antes de que una sonrisa divertida se formara en sus labios. Tomándole gracia a la escena.

Algunos minutos después, gracias a la gran velocidad de la chica, Adrien finalmente logro distinguir la mansión de su padre a la distancia.

¡Menos mal! Pensó, aferrándose un poco más a ella sin darse cuenta. Le encantaba sentir la cercanía de Ladybug y saber que le importaba su persona, ¡Pero ya necesitaba que terminara con aquella incómoda posición!

Escondiéndose rápidamente detrás de una almohada sobre el sofá y apagando el televisor en donde informaban del accidente de su portador, Plagg dejo de comer el trozo de queso que mantenía entre sus manitas mientras abría la boca sorprendido de ver como Adrien se acercaba en los brazos de Ladybug. Aferrado a ella como tabla de salvación mientras la chica lanzaba su yoyo al techo de la mansión. Ignorando por primera vez como el queso caía al suelo y concentrándose en ver desde su escondite como la heroína entraba por la ventana para después depositar al chico en la cama.

"Parece un princeso rescatado por su valiente dama de brillante armadura" pensó el pequeño kwami negro en forma de gato, intentando contenerse y tapándose la boca para no soltar una carcajada.

Y mientras el felino mágico luchaba con todas sus fuerzas para no ser descubierto, Adrien también luchaba con todas sus fuerzas para recuperar la voz. Nervioso al ver como la chica incluso lo arropaba con sus sabanas y acariciaba su cabello. Demasiado esmerada en cuidarlo como para reparar en sus acciones.

-Listo, ¿Estas cómodo, Adrien? –El chico asintió tímidamente – ¿Cómo te encuentras? ¿Ya te sientes mejor? Has estado muy callado, dime ¿Ya no te duele? –apuraba a seguir preguntando la impaciente Catarina.

-Estoy... Bien –respondió finalmente, en un hilo de voz tan ridículo que Plagg no pudo evitar apretar con más fuerza su boca mientras reía lo más bajo que podía. Algo que por fortuna, Ladybug no fue capaz de notar... Pero Adrien sí.

Motivo por el cual frunció el ceño y se aclaró la garganta, no dispuesto a ser la burla de su Kwami. Al menos no más de lo que por lo visto ya lo era.

-Yo... Gracias, Ladybug... Ya me siento bien. Me encuentro bien.

Al verlo en mejor estado, la chica sonrió.

-¿Necesitas algo que te traiga?

-No... Gracias.

-Bien –murmuró ella bajando la mirada durante algunos segundos antes de levantarse de la cama, lugar en donde se había sentado junto a el –Bueno, entonces... Yo, ya me voy –dijo repentinamente nerviosa. Dando media vuelta y comenzando a caminar.

Al verla dispuesta a irse y recordar que ya tenía demasiado tiempo sin verla, Adrien la detuvo. Sabiendo que no quería que su versión civil perdiera el contacto con ella y sonriendo un poco nervioso al ver el rostro confundido de ella por su repentina acción. Aclarándose la garganta antes de atreverse a preguntar aquello que había pensado antes de su lamentable incidente en la sesión de fotos.

-Yo... Yo, Ladybug... Me gustaría... Invitarte a cenar, para compensar tu ayuda –comenzó a decir, estrujando un poco la sabana que lo cubría por el temor que sentía ante la posibilidad de un rechazo.

-¿A cenar? –repitió ella, con los ojos muy abiertos y las mejillas coloreadas de rojo.

-Sí, ya sabes... Solos tu y yo... Sin miradas curiosas. ¡Digo, es una cena! ¿No? ¡Sería divertido! –Apuro a explicar alarmado al notar como el rubor crecía en la chica, temiendo que mal interpretara sus primeras palabras – ¿Por favor?

Dejando atrás los nervios y quedando pensativa durante algunos segundos, Ladybug volvió a negarse ante la idea que le gritaba su cerebro. Esa idea tan lógica pero que no quería creer.

Ese tímido chico no podía ser Chat Noir por dos simples razones, la primera era precisamente la seguridad que siempre desbordaba el héroe felino y la segunda era que aquellos intentos de coqueteo y citas que siempre le pedía su compañero, habían cesado después de que ella le confesara sus sentimientos por aquel chico que conocía en su versión civil.

Así que sonriendo, la chica finalmente asintió. No dispuesta a perder aquella hermosa oportunidad.

-De acuerdo, ¿Qué día?

-¿Mañana? –pregunto emocionado.

-Ni hablar, estas herido. Mejor el lunes.

-¡Pero hoy es martes! –al instante Adrien se arrepintió de sus palabras, pues habían sonado más desilusionadas de lo que debían sonar. Dejando tan claro como el agua lo mucho que le costaba no verla durante otra semana.

-Los días pasan rápido –dijo ella riendo avergonzada. Enternecida por aquella actitud –Pero si no quieres...

-¡No, está bien! ¡El lunes! –La interrumpió alarmado ante la idea de que pudiese arrepentirse –Nos vemos aquí a las diez, ¿Te parece?

Ella sonrió emocionada y asintió, luego camino hasta el ventanal y se marchó. No sin antes despedirse con un nervioso "Hasta el Lunes" mientras giñaba un ojo, dejando al rubio suspirando con una enorme y brillante sonrisa. Mirando fijamente el lugar por donde había desaparecido en aquel estado enamorado antes de que la magia terminara y su sonrisa se desvaneciera al ver como Plagg pasaba frente a él cargando la figura de acción que tenia de Chat Noir con un trapo envuelto a modo de vestido mientras que el, había optado por colocarse un trapo rojo como capa.

-¡Plagg! ¿Qué haces? –pregunto molesto, arrepintiéndose al instante al escucharlo soltar una carcajada y saber la respuesta obvia.

-¿Cómo se encuentra el bello princeso? ¿Desea que le lleve algo a sus aposentos?

Gruñendo Adrien desvió la mirada, sabiéndose sonrojado hasta las orejas.

-Puedes burlarte todo lo que quieras, pero yo estoy feliz. ¿Y sabes porque? Porque tengo una cita con mi lady.

Y no mentía, pues por muy vergonzoso que hubiese sido todo aquello y a pesar de los problemas que seguramente volvería a tener con su padre, "Gorila" y Nathalie... El simple hecho de recordar el calor de Ladybug y saber que estaría con ella el lunes, lo hacía sentirse sumamente feliz.

¡Dios, por primera vez como deseaba que ya fuera lunes!

Notas de autora:

¡Hola, hi, nihao, namaste!

Lo se, mi comedia apesta :"v Fueron 2485 palabras en dos horas también. Use la primera idea que me vino a la mente y sin muchos detalles. Espero que les guste al menos un poco y si no, que los entretenga por un rato :)

En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.

¿Y qué? ¿Merezco review? Jejeje

¡Adiós, good bye, sayonara... alvida!