*Soul eater no me pertenece

¡READING WAS SAID!


*Capítulo 20: 'ARREPENTIMIENTOS'

Eran las tres de la tarde y Kid corría por las calles de Death City. Era el día y la hora en que le darían el alta a Jumbiie y él le había prometido que ahí estaría. Entró a la clínica y se adentró a los pasillos. Subió a un ascensor y apretó rápidamente un botón. Esperó menos de dos minutos allí encerrado cuando las puertas del ascensor de abrieron. Salió de él y divisó la habitación de Jumbiie, había llegado justo a tiempo. El Doctor con los abuelos de Jumbiie estaban allí fuera con la silla de ruedas, la pequeña estaba adaptándose. El doctor le estaba enseñando su funcionamiento a sus abuelos y a la niña.

Kid se acercó a ellos y les saludó. Jumbiie sonrió y le dijo:

-¡Esta silla de ruedas es mía, Kid!~-parecía no afectarle en nada. Kid sonrió y le dijo que prestara atención a las indicaciones del doctor.

-Señor y señora Stein, si la pequeña estará en casa, puede estar sentada en el sofá o recostada en su cama. Pero si tiene que ejercer algún movimiento o traslado, le sugiero que utilicen la silla de ruedas. Eviten que la niña se ponga de pie y camine.-Mientras conversaban sobre las indicaciones, Kid se agachó a la altura de Jumbiie y a escondidas le entregó un pequeño chocolate que ésta guardó golosa en su bolsillo.-Dicho esto ya pueden retirarse.

Kid tomó cada agarrador de la silla y la llevó hasta el ascensor. Al llegar a la sala de espera, Marie sacó de su bolso una gorra de lana con guantes y una bufanda. Enseguida abrigó a Jumbiie.

-Afuera hace mucho frío, Jumbiie. No quiero que te enfermes.

Kid miró a la pequeña y vió en su rostro lo contenta que estaba por salir de la clínica y dar un paseo.

Stein abrió las puertas y Kid logró sacar la silla de ruedas con cuidado a que no se golpease la pequeña. Ella miró asombrada el exterior como si hubiera estado encerrada en la clínica por meses.

-Jumbiie, recuerda no bajar los pies de los reposapiés.- Le recordó Kid. Ella volteó y le sonrió.

Marie hizo parar un taxi para poder llegar a casa rápidamente. El taxista se bajó para abrir el maletero y entrar la silla de ruedas. Kid cargó a Jumbiie en brazos y la sentó dentro del taxi. Le abrochó el cinturón de seguridad al lado de la ventana. En cuestión de diez minutos llegaron a la casa.

Kid cargó a Jumbiie y la sentó en el sillón de la sala. Le quitó los guantes y la bufanda. Marie le preparó un poco de té para que su cuerpo se entibiase por dentro mientras Stein dejaba la silla de ruedas al lado de la escalera en caso de que se llegase a ocupar.

-¿Dónde está mi conejo?, quiero a mi conejito.- Preguntó la pequeña.

Marie hurgó en los bolsos y sacó el peluche. Su abuela le acarició los cabellos a Jumbiie y mencionó.

-Te daré un buen baño de agua caliente y de ahí te irás a la cama. No es un día para que estés sentada en el living.

Jumbiie hizo una mueca de disgusto y miró a Kid. Stein la cargó para subirla al segundo piso.

-Adiós, Kid. Muchas gracias por ayudarme y acompañarme.

Kid se acercó y le besó la mejilla.

-Tienes que descansar luego del baño.

-¿Cuándo vendrás de nuevo?

Kid pensó la respuesta.

-Espero dentro de poco.

Jumbiie sonrió y le agitó la mano en forma de despedirse mientras Stein subía las escaleras. Cuando desaparecieron por el pasillo, Marie se le acercó.

-Muchas gracias por todo lo que haces por ella.

-no debería agradecerme. Así debió ser siempre, desde que Crona dió a luz.

Marie llevó su mano izquierda al hombro de Kid con la intención de consolarlo.

-Ya no hay tiempo para arrepentirse de los errores del pasado, Kid. Sólo hay que disfrutar.

Death The Kid le sonrió. Ella tenía toda la razón.

-Vendrás mañana, ¿verdad?

-No lo sé.

-Si no vienes, Jumbiie se desesperará, más aún que repentinamente se apegó más a ti. Esa actitud en ella me llama mucho la atención.-Kid estaba en las mismas que ella.-Kid, ¿acaso ya le dijiste la verdad?- Preguntó curiosa.

-No, Marie-san. Aún no le comento nada.

Marie se dió unas vueltas entre los sillones y al no encontrar algún motivo, desistió.

-Entonces no tengo la menor idea de qué le pasa.


En Shibusen, Kid ordenaba unos papeles de ingresos y documentaciones que correspondían de meses pasados. Estaba desde muy temprano en ese trabajo y cuando los resultados no le coincidían, se rascaba la cabellera desordenándoselo un poco.

Shinigami-sama entró a su oficina y vió los muebles y mesas cubiertos de papeles.

-¿Papeleo, Kid-kun?

Kid se demoró en responderle. Su respuesta no era necesaria por lo cuán obvio que resultaban las cosas.

-Estoy estresado, padre.- Kid caminaba de un lado a otro y cuando ya no daba más tomaba asiento unos momentos para respirar y ordenar sus ideas.

-Te tomaste mucha libertad en este último tiempo.

-No me lo recuerdes.

Habían pasado seis días desde que Jumbiie estaba en casa y sólo tuvo tiempo para poder verla un día por la mañana antes de irse al trabajo. No pudo estar ni quince minutos allí. Para que no se aburriera en su habitación, Kid le compró unos libros para que se divirtiera leyéndolos. En su velador ya tenía cinco libros nuevos y dos que aún no habían sido abiertos.

Ansiaba verla y por culpa del papeleo no tenía el tiempo.

Shinigami-sama algo estaba al tanto sobre el asunto, no porque Kid se lo mencionase, él era bastante reservado, sino por los chismes que llegaban a sus oídos.

-Kid-kun, ¿quieres que te ayude con algo?- veía muy estresado a su hijo y dudaba que fuera sólo por el trabajo.

Kid no le respondió, se mantenía sentado pensando.

-Te traeré una taza de café.

-Gracias, padre.

Kid inhalaba y exhalaba lentamente para tratar de calmarse, si bien mezclar los asuntos de trabajo con la situación de Jumbiie no eran la mejor combinación. Cada vez faltaba menos y en todo el tiempo que había pasado con ella, aún no encontraba la forma de decirle la verdad. Se imaginaba un montón de escenarios y la mayoría de ellos Jumbiie se enfadaba con él y no le dirigía más la palabra. Kid tenía miedo a que Jumbiie se desilusionara al momento de saber quién era su padre. Se imaginaba distintas formas en que ella se lo pudiera tomar.

Shinigami-sama entró a la oficina con dos tazas de café. Dejo de la Kid en el mesón. Kid la tomó con ambas manos y caminó hacia la ventana y contempló su Death City.

-Kid-kun, hace días que te noto raro.-Le confesó su padre. No quería seguir oyendo chismes, quería que él le contase sus problemas y cómo estaba la situación.-¿No estarás así por la niña?

Kid le miró de reojo y le dió un sorbo a su taza.

-¿Desde cuándo que eres tan directo?- Shinigami-sama ignoró el comentario y siguió.

-Estoy preocupado por ti. Algo sé de la situación, pero si no me explicas mejor no podré entenderte y ayudarte.

-De todas formas no puedes hacer nada. Por mucho que seas el gran Shinigami-sama, esta vez no puedes hacer nada.- Él notaba la tristeza en sus palabras, por mucho que lograba disimularlo.

-De toda esta situación, ¿qué es lo que más te complica y no te deja tranquilo?

Kid volteó a mirarlo mandando su serenidad al carajo.

-El haber tomado la estúpida decisión de abandonarla y dejarla a los cuidados de Stein y Marie. Siento que todo hubiera sido totalmente diferente a como es la realidad.

Shinigami-sama le miró apenado. Podía ver la desesperación en los ojos dorados de su hijo. No podía verlo así.

-Nadie te hizo ningún comentario al respecto a eso en aquel momento. Creíamos que era la mejor solución. Tenías que rehacer tu vida y salir adelante.

-¿Abandonando a una criatura indefensa, padre? ¿Rehacer mi vida sin asumir las consecuencias de mis actos? ¿Creías que eso estaba bien?

Shinigami-sama intentó calmar a su hijo hablando más tranquilo.

-Kid-kun nadie te juzgó por eso. Pero tampoco nadie sabía que esto podría pasar. La vida es muy impredecible.

-Eso lo tengo más que claro, padre. Impredecible e injusta. Me quieren quitan a quien más amo en la vida. No se conforma con haberse llevado a Crona, la única mujer a quien he amado, ahora quiere llevarse a mi hija.- Llevó sus dedos a sus ojos para rascarlos por la frustración.

Shinigami-sama puso su gran mano izquierda sobre el hombro de su hijo. Él tenía toda la razón. No había nada que se pudiera hacer para evitar lo inminente.


Al día siguiente, Kid visitó a Jumbiie. Al tocar su puerta y entrar, vió a Jumbiie acostada en su cama haciendo algo en el cuaderno que él le había obsequiado cuando estaba hospitalizada. Pareciera como si estuviera dibujando pues tenía la caja de lápices de colores a su lado.

Al ver a Kid, Jumbiie cerró rápidamente el cuaderno y lo guardó debajo de su almohada.

-Kid~- Le sonrió la pequeña.

Kid se le acercó y se sentó a su lado.

-¿Cómo amaneciste, pequeña?

-Bien. Quería que vinieras pronto a verme. Te extrañaba mucho.- Jumbiie se estiró en su cama para luego sentarse y darle un abrazo.

Kid se disculpó por su ausencia en esa semana. Le explicó el asunto de sus trabajos pendientes y la pequeña se tranquilizó. Kid logró apreciar que Jumbiie miraba a cada instante por la ventana.

-Jumbiie, ¿quieres ir a dar una vuelta?

La pequeña inmediatamente giró su cabeza para mirarle con entusiasmo.

-Pero afuera hace frío, está nublado.

-Con que estés bien abrigada no te enfermarás.

Jumbiie sonrió y le confesó que le parecía una buena idea. Kid se comunicó con Marie y ésta vistió a su nieta, abrigándola para que no pasara frío.

Kid la recargó en sus brazos y bajó las escaleras. La acomodó en la silla de ruedas y la llevó hasta la puerta para salir.

-Vayan con cuidado.-Les mencionó Marie.

-No te preocupes, abu~- Se le veía el entusiasmo.

En cuestión de minutos Kid y Jumbiie ya no se encontraban en la casa de Marie y se dedicaron a recorrer la ciudad de Death City.


Fin del capítulo 20 :D espero les haya gustado. Jumbiie en silla de ruedas :c que pena debe ser ver eso u.u o ver a tu hija así :'c

Bueno~ espero sus review para saber si les gusta o no :D

Nos vemos en el siguiente capítulo, chau chau

LyTha Shinigami...