Quiero pedirles a todos ustedes miles disculpas por todo el tiempo que ha pasado en que no actualizo este fic :c realmente lo siento u.u desde que entré a trabajar que he estado enfocada a otras cosas y asuntos personales. Pero he vuelto :3 y lo único que quiero es terminar este fic para que todos ustedes puedan estar contentos y satisfechos de saber su gran final n.n
Sin más: ¡READING WAS SAID!
*Soul eater no me pertenece
*capítulo 22 'VISITA A SHIBUSEN'
Dos días habían pasado desde la repentina lluvia que empapó a Death City. Afortunadamente ni Kid ni Jumbiie cogieron un resfrío.
Eran las diez de la mañana y Kid se encontraba tomando una taza de café en su escritorio en Shibusen. Ojeaba unas carpetas de ingresos y documentos que tenía esparcidos sobre la mesa. Administrar la escuela no fue la mejor herencia que tuvo que asumir.
Sintió su teléfono sonar y rápidamente lo cogió. Antes de contestar revisó de quién era la llamada. Simplemente para saber si valía la pena contestar.
La llamada era de Marie, por lo que contestó de prisa.
-Buenos días, Marie-san. ¿A qué se debe su llamada?-le preguntó amablemente.
Marie le llamaba para pedirle un favor. Tenía que realizar unos trámites urgentes y no podía hacerlos con Jumbiie. Era mucho movimiento y recorridos por toda la ciudad y aquello a la pequeña le podía perjudicar. El médico les aclaró que la menor debía estar en reposo y no agitarse.
Marie le explicó a Kid que Stein tampoco podía cuidar de ella porque se encontraba en una misión que le impuso Shinigami-sama hace dos días atrás, de ello Kid estaba al tanto.
-¿Me está pidiendo que cuide de ella?
-Así es. Sé que ella estará contenta de estar contigo, Kid. Yo apenas termine los trámites iré a buscarla a tu casa.
Kid tomó un sorbo de su café y le contestó.
-El problema es que no estoy en casa. Estoy en el trabajo, el Shibusen, no sé si eso importa.- Le explicó. No podía postergar sus trabajos, necesitaba realizarlos. Sin embargo no tenía problema alguno de hacerlos con la presencia de Jumbiie. Incluso eso le haría más feliz.
Marie no le contestó de inmediato. Lo meditó un poco.
-Creo que está bien. En Shibusen estará tranquila. Pero, ¿No te molesta?
-Para nada, Marie-san.- Le aclaró.- Es para mi un placer cuidar de ella. No te preocupes por ello.
-Muchas gracias, Kid.
Al finalizar la llamada, Kid tomó todo el contenido de la taza y la dejó encima del escritorio. Tomó su abrigo y partió hacia la Death Room para explicarle la situación a su padre.
-¿Me estás diciendo que traerás aquí a la niña?~-Le preguntó asombrado. En todos los años que habían pasado, Kid jamás le había hecho una petición así. Eso sólo demostraba lo mucho que quería a la pequeña.
-Así es. Marie-san no puede cuidar de ella esta mañana. Iré a buscarla y estaremos en mi oficina y, te pediré discreción, padre...-Kid podía ver el rostro de su padre aguantándose la emoción. Ahí cayó en cuenta de que al parecer a su padre le importaba el asunto.-No quiero que Jumbiie se asuste por estar aquí. Ya sabes a lo que me refiero.
-Oh~ claro que sí, hijo. No te preocupes. Seré tan discreto que ni siquiera se fijará en mí.-Lamentablemente aquello no le convenció mucho.- Vamos, ahora ve. Apúrate y trae a la niña~- Le dijo moviendo sus manos.
-¿Qué?
-Dijo, ve y apúrate que tienes mucho trabajo por hacer.- se corrigió y le guiñó el ojo.
Por más que lo intentara, su padre jamás podría ser discreto. Kid salió de la habitación y se dirigió a buscar a Jumbiie.
-Pórtate bien, tienes que hacerle caso en todo a Kid y a las autoridades allá. ¿Me escuchaste?-le dijo Marie a Jumbiie mientras le arreglaba el cabello.
-Sí, abuela. No te preocupes.- Le contestó ya aburrida de que le repitiera lo mismo.
-No se preocupe, Marie-san. Estaremos bien. Usted tómese su tiempo.- Marie le dedicó una sonrisa de agradecimiento a Kid.
-Bueno, te llevaré hasta el taxi. Está afuera esperándolos.
Le dio un beso en la frente a su nieta y cerró cuidadosamente la puerta del auto. Se despidió de Kid y antes de irse volvió a repetirle que iría a buscarla apenas terminase sus trámites.
Al subirse al auto, Jumbiie le preguntó emocionada cómo era Shibusen por dentro.
-Así como lo ves por fuera, es por dentro.
-Wooooa~ entonces ha de ser maravilloso~
-Así es.- le acarició sus finos cabellos rosados y le sonrió.
Se encontraban fuera de Shibusen, frente al gran portón. Kid suspiró y se llenó de temor. Estaba a punto de entrar a la escuela con una niña en silla de ruedas. Todos le mirarían extrañados y escucharía chismes por todos los pasillos y lo peor era que aquello incomodaría a Jumbiie.
Kid siempre fue de cuidar su imagen ante el público. Importaba mucho lo que el resto pensara y hablara de él. Después de todo era él. El hijo de Shinigami-sama y no podía dejar de ser perfecto. Sin embargo su imagen la manchó desde hace ya varios años. Desde que en todos los pasillos se rumoreaba que el afamado Death The Kid había dejado embarazada a su novia de quince años. Aquella noticia confirmada había sido el boom del momento y no había cómo cubrirlo. Entonces verlo llegar con la pequeña a la escuela no era de impresionar. El único detalle era que la niña estaba en silla de ruedas, no sabía quién era su padre y por supuesto, la había abandonado apenas nació.
Se armó de valor y caminó llevando la silla hacia la puerta y éstas se abrieron a par para darles el paso.
-Wooa~- dijo impresionada la pequeña.
-bienvenida a Shibusen, pequeña Jumbiie.
Y éste fue el capítulo de hoy :D espero les haya gustado n.n
Déjenme decirles que ya tengo la idea del próximo capítulo gracias a LyS Cosmo que me dejó un review -hace bastante tiempo y lo vengo a ver ahora- diciendo que le gustaría que Jumbiie conociera a su abuelo y la escuela :D ¡cómo no se me ocurrió! jajajaj
les vuelo a pedir disculpas por la demora y les pediré que dejen sus review para saber si aún hay gente interesada en este fic u.u
un graan besoo *3*
LyTha~Shinigami...
