Lo siento lo siento lo siento!

*Soul eater no me pertenece


*Capítulo 23 'DUDAS Y MÁS MENTIRAS'

Kid caminó y delante de él se movía la silla de ruedas. Sí, hubo estudiantes y parte del personal que observaba sin ningún tipo de cuidado y respeto pero afortunadamente aquello no era perceptible para los ojos de Jumbiie que, emocionada observaba todo a su paso. Kid amaba esos gestos en ella. Su rostro y expresiones eran tan obvias. Jumbiie era una niña muy expresiva.

-Está todo tan decorado~-afirmó la pequeña. Kid rió.

-Así es.

-Se parece a tu casa!- le dijo emocionada y a gritos.

Kid le dio un tour por toda la escuela. Incluyendo los salones, jardines, comedor hasta incluso hicieron una parada en la gran biblioteca.

-Esta es una de mis favoritas.-Le explicó a Jumbiie mientras abría la puerta.

-¿Por qué?

-Ya lo verás.

Los ojos de Jumbiie brillaron como cuando abría los regalos en navidad. En su vida había estado en una biblioteca tan grande y compleja de variedad de libros. No pudo evitar exclamar de la emoción. El hombre que se encargaba de velar por el silencio y respeto en la biblioteca les dirigió su mirada de pocos amigos. Tratando de decir con ella que no emitieran ruido alguno. Sin embargo al hacerlo y entender que con quien estaba no era nada más ni nada menos que Death the Kid, se retractó y agachó la cabeza para proseguir con su trabajo.

-¿Te gusta?

-Es maravilloso~

Kid dirigió a Jumbiie hacia las enormes repisas y muebles y le entregaba en sus manos cada libro que ella miraba detenidamente. Luego la llevaba a otro estante y hacían lo mismo.

-¿Kid-san?

Escuchó su nombre y volteó. Era un estudiante recién ingresado a la escuela. Provenía del sur de américa y hasta hace poco había notado que su sangre era de arma. Kid le sonrió y se dirigió a Jumbiie.

-¿Me esperas un momento?

-Claro.-y le dedicó una sonrisa.

Kid se retiró para charlar con el estudiante mientras Jumbiie observaba los libros. Tomó aire y se puso de pie. Dio unos pasos y se acercó al mueble. Cogió uno que otro libro y disimuladamente los acercaba a su nariz para sentir el olor del papel.

-Huele a libro antiguo.- Exclamó.

Sonrió y siguió tomando y viendo los libros cuando sintió una sombra grande detrás suyo. Jumbiie volteó y lo que miró la asombró un poco. Mas sin embargo no dio paso alguno. Se quedó ahí. Después de todo ella no estaba asustada.

-¿Hola?-le habló la pequeña, puesto que aquello no mostraba interés en hablar. Pero sin embargo aquella criatura no le respondió el saludo. Sólo la observó para luego retirarse, ignorándola por completo.

A Jumbiie aquello le pareció extraño, pero lo ignoró, volviendo a fijar su mirada a los libros.

Luego de unos minutos Kid se dirigió hacia ella.

-¿De pie, Jumbiie?-le preguntó algo preocupado. Ella sólo le asintió con una sonrisa.-¿No estás agotada?

-Para nada~

Tomaron uno que otro libro y los llevaron consigo, retirándose de la biblioteca. Al adentrarse en los pasillos, Jumbii le preguntó a Kid por el baño de damas a lo que él la dirigió y esperó fuera de éste.

-¿Segura que puedes ir sola? ¿no quieres que hable con alguna señorita?

-Todo está bien, puedo hacerlo sola.-Le afirmó.

Después de un rato, Kid miraba la hora de su reloj de bolsillo. Jumbii estaba demorando en el baño.

Jumbiie estaba lavándose las manos y jugando con el jabón cuando alzó la cabeza y notó que detrás de su reflejo en el espejo estaba la misma criatura negra que se encontró de la biblioteca.

Jumbiie volteó bruscamente y le preguntó algo ofendida.

-¿En el baño de damas también?

Sin embargo aquel espectro volvió a ignorarla. Como si fuera ella quién se cruzara en su camino y no él. Le dirigió una mirada a la pequeña y se desvaneció en el aire como si de humo de tratara. Después de eso Jumbiie agarró su silla y la dirigió hasta la puerta de salida.

-¿Todo bien?

-Sí. El baño es muy lindo y su aroma es delicioso~-Exclamó alegre.

Siguieron recorriendo los salones de Shibusen hasta que por fin se dirigieron a la oficina de Kid.

-Si no te molesta, Jumbiie, tengo trabajo por hacer.-le explicó penado. Sin embargo la pequeña se desplazó por la oficina observando cada pequeño detalle de esta.

-No te preocupes, Kid~ me gusta tu oficina. Yo voy a leer estos libros.-le contestó la pequeña con emoción a lo que Kid quedó más tranquilo.

Pasaba el tiempo y Kid revisaba documentos de inscripción y archivaba en diversas carpetas mientras a su ves tomaba sorbos de su café de grano. Alzaba su mirada para ver a Jumbiie, preocupado si acaso estaba aburrida, pero ella estaba mirando por la gran ventana asombrada. Kid se levantó y su silla y se acercó a ella dejando el trabajo de lado.

-¿Te gusta la vista, Jumbiie?

-Es increíble...-respondió por lo bajo.- Puedes ver toda la ciudad desde aquí. ¡Se ve hasta mi casa!-afirmó señalando con su dedo indice.

-jaja eso es cierto.-le dedicó una mirada paternal. Apoyó sus manos suavemente en los hombros de Jumbiie y respiró profundamente.- Jumbiie, hay algo que debo decirte...-Jumbiie tomó con cariño la mano de Kid y lo miró a los ojos con tranquilidad y confianza.-Yo...-

Pero alguien tocó fuertemente la puerta para luego abrirla y sin esperar respuesta. Antes de hacer presencia, un humo oscuro entró primero a la habitación, humo que después de unos segundos se esfumó en el aire, dando paso a Shinigami-sama.

-Vaya que presentación.- le mencionó Kid a su padre algo molesto, intentando suavizar sus palabras por la presencia de la niña.

-He venido a ayudarte con tus deberes, estás algo atrasado y yo estoy desocupado.- fue la excusa. Él quería ver a su nieta, ver a su hijo con su nieta juntos, y eso Kid lo sabía de sobra.

-¿otra vez tú?-señaló Jumbiie a Shinigami-sama.

-¿Lo has visto antes?- le preguntó con el ceño fruncido para luego dirigir su mirada a su padre, a lo que éste se puso nervioso.

-No, claro que nop.-Dijo Shinigami-sama adentrándose a la habitación.-Y bueno, ¿por dónde empezamos?-Kid hizo rodar sus ojos y soltó los hombros de Jumbiie.

-Puedes empezar con los papeles de aquí. Éstos son del mes pasado, ignóralos, yo veré ese asunto. Céntrate en estos.- Le explicaba Kid no muy conforme con la ayuda.

Jumbiie sonrió y tomó uno de los libros y empezó su lectura pero aún así prestaba atención al extraño trato que se tenían ellos dos. Parecían cercanos. Pensaba la pequeña. Después de un rato analizando se dió cuenta que aquella imagen escura la había visto varias veces en cuadros en casa de Kid. La pequeña sólo abrió los ojos y se volteó para mirar por la ventana. Estaba atardeciendo.


-Bueno, muchas gracias por tu ayuda, pero debo terminar unos asuntos antes de ir a dejar a Jumbiie.- Le decía Kid a su padre mientras cerraba la puerta. -Lo siento si su presencia te incomodó, Jumbiie.

-No te preocupes, está todo bien.- Le respondió la pequeña. pero de igual manera se atrevió a preguntar. -Extraña relación que tienes con él. ¿Quién es él, Kid?- le preguntó curiosa a lo que Kid balbuceó.

-Pues...-

-¿Él era tu padre?

Kid se impresionó. ¿Cómo lo dedujo?, ya no sabía qué responderle.

-Pero Jumbiie, cómo...-

-Aunque en aspecto no se parezcan en nada, tienen grandes similitudes. Ademas en tu casa tienes cuadros y fotografías con esa calavera.- Kid ni se atrevía a mirarla a los ojos. Ella sí era su hija, heredó su mismo carácter deductivo y eso ya lo había notado desde antes.

-Lo siento, Jumbiie.

-Está bien. Pero, ¿hay algo más que debas decirme?-le preguntó acercándose a él en su silla, mirándolo a los ojos como queriendo saber más. Sus pequeños ojos azules brillaban, lo tenía acorralado pero él aún tenía palabras para mentir.

-No. Nada más.-Le respondió parejo, mirándola a los ojos. Jumbiie retrocedió un poco y miró el suelo. Se agarró el pecho, sentía un vacío.


Kid cerró la puerta del auto y caminó llevando la silla de ruedas hacia la casa de Marie. No fue ni necesario tocar a puerta, ella miraba desde la ventana cuando el taxi se estacionó.

-Jumbiie! ¿cómo te portaste?- le pregunó su abuela.

-Bien~ Conocí el Shibusen. Es grandioso!- le contó emocionada.-Me traje estos libros de la biblioteca. Kid dijo que los podía devolver cuando quisiera, ¿cierto, Kid?

-Así es. No tienes apuro.

-Muchas gracias por esto, Kid. Espero no se vuelva a repetir.

-No hay problema, Marie-sensei. Cuando quiera yo puedo cuidar de Jumbiie. La pasamos bien juntos.-Le tranquilizó.

-Bueno, no me gusta interrumpirte en tu horario de trabajo.-le confesó.

-Él tiene a personas que lo ayudan en el trabajo, abuela. No hay problema~-Le explicó Jumbiie.

Marie llevó a Jumbiie hasta la puerta de la casa y se despidió de Kid.

-Hasta pronto, Kid~ fue un gusto haber conocido a tu padre.

-jeje sí, Jumbiie. Cuídate y portate bien.

Marie juntó la puerta tras de sí para hablar a solas con Kid.

-¿Le presentaste a tu padre? ¿conoce a Shinigami-sama?-preguntó curiosa.

-Mas bien, él quería conocerla.-Marie se impresionó.

-¿Entonces ya sabe toda la verdad?- Kid bajó la mirada para luego negar.

-A veces me pregunto si seré capaz de decirle a verdad.-le confesó apenado.

Marie tomó sus manos y con una sonrisa le dijo.

-Yo sé que sacarás fuerza para hacerlo, Kid. Tú eres su padre.

Se lo repitió mil veces de camino a su casa para ve si con ello se lo creería, pero esque no era fácil, y cada día que pasaba se hacía más difícil decírselo.