*Soul eater no me pertenece
Sin más: ¡READING WAS SAID!
*Capítulo 28: 'UN ADIÓS MOMENTÁNEO'
-traeré un poco de café, ¿quieres, Kid?- le ofreció Marie sensei antes de retirarse por la puerta de la habitación.
-Gracias, Marie-sensei. Pero estoy bien.
Marie se retiró de la habitación y nuevamente Kid quedó a solas con Jumbiie. Ella estaba despierta, escuchando todo, pero descansando puesto que tenía sus ojos cerrados.
Kid tomó su mano y le dijo:
-Jumbiie, estoy aquí.-a lo que ella sonrió un poco, como respuesta para que supiera que lo había escuchado.
Kid tomó asiento y suspiró.
-Jumbiie...
la pequeña abrió un poco sus ojos y lo miró.
-Jumbiie...perdóname, Jumbiie. Perdóname...-le dijo en suspiros.
Con la poca fuerza que ella tenía, le apretó la mano para que no se angustiase, no entendía el motivo de sus disculpas. Kid acarició sus manos para darse más valor y continuó.
-Siento que todo esto es mi culpa. Esto no debería estar pasando. Jumbiie, por favor, perdóname...
-N-no...entiendo.
-Jumbiie, yo te he hecho tanto daño que... perdóname...
Jumbiie volvió a mirar a Kid, vió su rostro expresando su dolor, su angustia. Podía ver que tenía mucho que decir.
-Jumbiie, yo...
Y antes de que pudiera hablar, Marie entró repentinamente a la habitación con un café en sus manos.
-¿Sucede algo?-preguntó sorbeteando su café.
Kid volteó a mirarla y suspiró profundo.
-Nada, Marie sensei.-luego se dispuso a ponerse de pie junto a la camilla, mirando hacia la puerta.
Jumbiie tomó sus manos y le llamó en un susurro.
-Kid...
-Vuelvo enseguida, pequeña.- le respondió tocando sus mejillas.- Necesito tomar aire fresco.-y se retiró sin más de la habitación.
Marie se acercó a su nieta y depositó un beso en su frente.
-Descansa, mi niña.
Kid se apoyó nuevamente en la pared y soltó un suspiro. Estuvo cerca, cerca de decir la verdad, de contarle que era su hija. Por fin tenía el valor para hacerlo y fue interrumpido. Maldita sea, pesó. Se rascó los ojos por frustración. No sabía si volvería a recuperar esa valentía después. Necesitaba tranquilidad.
Finalmente, desapareció por los pasillos y salió a dar una pequeña vuelta.
Shinigami sama hizo acto de presencia unos segundos después de que Kid se retirara del hospital. Se asomó por la ventanilla hacia la habitación de la pequeña y volvió a mirarla. Seguía sintiendo lástima por ella y por su hijo. Él tampoco quería que las cosas terminaran de esta forma. Él quería ver a su hijo repuesto, fuerte y que al fin pudiera hacerse cargo de Shibusen como correspondía, retomar el camino que se le impuso, ese camino del que se desvió en el instante que decidió tener algo serio con Crona, hace ya un poco más de ocho años.
Él tenía que hacer algo, por el bien de Kid y del mundo entero.
-Saldré a desechar mi vaso de café y vuelvo en seguida, ¿bueno, Jumbiie?- le dijo Marie a su nieta para luego salir por la puerta. Cerró tras de si y se dispuso a buscar un basurero cuando escuchó su nombre.
-Marie sensei.
La aludida volteó y respondió.
-¿Shinigami sama? ¿Qué hace usted por aquí?- se sorprendió con la visita repentina del gran shinigami.
-Bueno pues, así como tú, vine a ver a mi nieta.- Le respondió en su típico tono divertido, en busca de alegrar un poco el día aunque sea.- Si me permites, Marie, hay algo que me gustaría conversar contigo.
Marie miró por la ventanilla y notó que Jumbiie estaba durmiendo. Luego volteó hacia shinigami sama y le respondió.
-De acuerdo.
Después de un rato, Kid entró a la habitación y se paró al lado de Jumbiie. Acarició sus cabellos y su mejilla. Ella se estremeció y bostezó.
-¿Te desperté?
-N-no te preocupes.
Kid le sonrió y volvió a acariciar su mejilla.
-K-Kid...
-¿Dime?
-Estabas p-por d-decirme algo.
Kid tragó saliva y se agitó su respiración.
-Jumbiie...
-¿Pasa a-algo?- intentó acomodarse en la camilla para sentarse.
-No te esfuerces, Jumbiie, no te hace bien.
-Pero...
-Está todo bien, Jumbiie, no te preocupes por nada.-Jumbiie le miró seria y resignada a lo que Kid para desviar el momento incómodo, tomó el libro que se hallaba en la mesita.-¿Quieres que te siga leyendo? ayer no terminamos de leer el capítulo.-Le mencionó mientras buscaba la página.
-Está bien.
Kid comenzó con su lectura cuando el sonido de la puerta le interrumpió. Volteó a mirar y se encontró con Marie y su padre en el umbral.
-¿Padre?
-Kid, necesito conversar contigo un momento.
Kid cerró el libro algo confudido y se levantó.
-Volveré en seguida, Jumbiie, no tardo.-Le besó la frente y se retiró junto con Shinigami sama, quedando en la habitación Marie.
-Me imagino que debe ser algo importante como para que me interrumpas.- Le dijo Kid a su padre en los pasillos del hospital.
-Así es, hijo.- Hizo una pausa que desesperó a joven shinigami.
-¿Y de qué trata?
-Hijo, necesito que partas inmediatamente a una misión, específicamente a unas minas salitreras, Sur América.
Kid abrió los ojos a más no poder. Estaba impresionado. Su padre no podía mandarlo así de improviso a una misión tan lejos de donde se encontraba.
-¿Qué dice, padre? ¿al sur de América?
-Así es.
-¿Pero cómo es posible?-le juzgó.-Yo no puedo irme de aquí. Jumbiie está mal. Tengo que estar con ella.
-Lo siento mucho, Kid. Pero de todos mis técnicos tú eres el más adecuado. Lo conseguirás en pocos días.
-Padre usted no puede hacerme esto. No puedo dejar a Jumbiie sola, no puedo alejarme de ella.- Kid se acercó a su padre desesperado.-Es mi hija.
-Kid, si mando a hombres a esta misión, sus vidas correrán riesgo y no quiero perder a ninguno de mis técnicos.
Kid caminó de un lado a otro con su mano izquierda en su cabeza.
-Kid, es tu deber como shinigami.
-¿Cuánto demoraré en la misión?-preguntó ya asumiendo que debía partir, y lo antes posible.
-Apostaría menos de una semana, entre los viajes ida y vuelta. Ya costearon los vuelos, está todo listo para que partas hoy mismo.-Le dio alento a su hijo.
-Olvídalo, iré en mi patineta. Llegaré mucho más rápido que en avión.
-Como quieras~ y no te preocupes por Jumbiie, ella estará bien. Será solo un adiós momentáneo.- intentó subirle un poco el ánimo a su hijo, pero se notaba que no estaba a gusto con lo de la misión.
Kid entró nuevamente a la habitación y se acercó a Jumbiie.
-¿S-seguirás le-leyéndome?
Kid tomó sus delicadas manos y las beso.
-No, Jumbiie. Escucha, tengo que decirte algo.-Kid acarició sus manos y la miró a sus profundos ojos azules.- Veras, voy a irme por unos días, pero volveré apenas termine mis asuntos.
-No te vayas, Kid. N-no me dejes s-sola.
-No estarás sola. Tienes a tus abuelos, ellos vendrán a verte y te prometo que todos los días que pase lejos, pensaré en ti.-Se acercó a su rostro y le besó la mejilla- solo te pido que me esperes.
-¿C-cómo?
-Espérame, Jumbiie. Espérame, por favor.
Jumbiie bajó su cabeza y no pudo evitar que salieran unas lágrimas de sus ojos.
-No tardaré tanto. Escúchame, no te darás ni cuenta cuando yo esté aquí de vuelta. Te lo prometo.- Le aseguró mientras con sus manos levantaba su mentón y secaba sus lágrimas.-Te prometo que volveré, preciosa y tú tienes que esperarme y sabes por qué?
Jumbiie respiró y negó con la cabeza.
-Porque tenemos que terminar de leer el libro. ¿Lo recuerdas?
-Es cierto...-respondió mirando el libro que se encontraba en el velador.
-Cuando vuelva continuaremos con el capítulo y terminaremos de leer juntos el libro.
La pequeña asintió secándose sus lagrimas. Kid le dio un abrazo a la pequeña y acarició sus cabellos.
-Esto no es un adiós.-Le susurró en el oído a lo que ella respondió bien bajito:
-No...
Kid se separó de ella y dio unos pasos hacia atrás. Marie lo miró y le sonrió.
-Que te vaya muy bien en la misión, Kid kun. Te deseo lo mejor.
-Muchas gracias, Marie san.
Kid se alejó y abrió la puerta, pero antes de salir, la voz angelical de Jumbiie lo detuvo.
-No tardes tanto.-Le suplicó, a lo que Kid le sonrió y cerró la puerta tras de si.
Al salir, cambió su semblante a serio y le preguntó a su padre quien lo tenía en frente.
-De qué trata la misión.
Jumbiie sostenía en sus manos a su conejito de peluche mientras miraba el exterior desde la ventana.
-No te preocupes, Jumbiie cariño. Kid estará de vuelta pronto.
Jumbiie asintió a su comentario, sin dejar de mirar hacia fuera.
Kid se encontraba a las afueras del hospital, miró el cielo con molestia y sacó su patineta. De un salto se posicionó arriba de él y desde una altura de más menos cinco metros, le dijo a su padre:
-Volveré en menos de una semana.-y sin más, se marcho a toda velocidad por los cielos.
Shinigami sama se quedó mirándolo irse por unos momentos, hasta que lo perdió de vista y solo podía ver la estela de nubes que dejaba su paso por el cielo.
-Espero que algún día puedas perdonarme, Kid kun.
Y así finaliza el capítulo de hoy :D
No olvides dejar tu comentario y nos vemos en el siguiente capítulo *3*
LyTha Shinigami...
