Hola :D

Este es el último capítulo de temporada. Espero les guste n.n

*Soul eater no me pertenece

*Sin más: ¡READING WAS SAID!


*Capítulo 30: 'MI MEJOR COMPAÑÍA, LA FAMILIA QUE DEBIERON SER'

A las afueras de Death City, a un costado, se encontraba el cementerio de la ciudad, poco frecuentado en ese momento debido a la lluvia. Kid entró y caminó a paso lento por el camino de pavimento. Parecía estar en otro mundo, con su vista pegada en algún lugar, sin saber hacia dónde ir, solo sus pies lo llevaban. La lluvia caía sobre él a todo dar, pero ni siquiera lo sentía.

Finalmente se detuvo frente a una pequeña lápida, con el nombre grabado de Jumbiie Stein, la fecha de nacimiento y de su muerte.

Se quedó parado ahí, mirando la lápida y sin ninguna expresión. Ahora sí lo cría. Ahora sí sabía que era cierto.

Ahora sí no había duda.

Jumbiie había muerto.

Respiró entrecortado y sin más, se dejó caer al césped húmedo y abrazó la lápida mientras quebraba en llanto.

En el cementerio, solo se podía ver a un shinigami destrozado, llorando a todo lo que podía dar, sin importarle si acaso algún ser podría escucharlo. Porque ya nada importaba, ya había llegado al final y solamente estaba él.

Podía sentir como todo lo que había avanzado en años por la perdida de Crona, se iba al carajo. Nuevamente no era nada, otra vez estaba solo.

-Jumbiie...-Decía en sollozos abrazado a la lápida- Perdóname, Jumbiie!

La escena era lamentable. Triste y lastimosa para quien pudiera ver. A unos metros de distancia se encontraba una mujer con un paraguas para protegerse de la lluvia. Contemplaba la escena con lástima. Caminó hacia él y lo cubrió con su paraguas para que no se mojara más, aunque ya no había necesidad, y se agachó por detrás de él y lo abrazó fuertemente.

-Tranquilo, Kid kun.-le dijo la mujer mientras lo abrazaba y lo meseaba un poco para tratar de consolarlo.

Kid se calmó un poco y respondió:

-Marie san...


Marie salió de la cocina con dos tazas de café caliente en sus manos. Se dirigió hasta la sala de estar y le entregó un café a Kid.

-Bébelo, Kid. Te hará sentir mejor.-Marie tomó asiento frente a Kid y miró hacia la chimenea para ver como la madera era consumida por el fuego.

Marie se había llevado a Kid a su casa para ofrecerle calor y explicarle cómo habían sido los hechos. No quería que estuviera solo en un momento tan duro como ese. Al llegar a casa, Marie le ofreció el baño mientras ella preparaba el café. Cuando Kid volvió, ella lo envolvió en una manta gruesa y lo sentó al lado de la chimenea para que entibiara.

-Es mi culpa...-Habló por lo bajo.- Tardé demasiado.- Se culpó.

Marie dejó su taza en la mesa de centro y le respondió.

-No te culpes, Kid. Sabíamos que esto pasaría.

Kid agachó la cabeza y comentó.

-Ni siquiera alcancé a despedirme.- Mencionó con lágrimas en los ojos.

A Kid no le importaba que Marie viera su lado más sensible, más vulnerable, ni siquiera verlo llorar. Marie era lo más cercano a una madre para él. Tampoco era la primer vez en que Kid se dejaba consolar por ella, la primera vez fue para la muerte de su amada Crona.

-Kid kun, en estos momentos debes ser más fuerte, recuerda que tienes cargas, responsabilidades en Shibuen.- Marie se acercó a él y apoyó su mano derecha en su hombro.-Recuerda que eres el hijo de Shinigami sama.

Kid levantó la mirada y miró a Marie.

-Disculpe mi curiosidad, Marie san, pero no la veo tan afectada con la muerte de su nieta.-le comento.

Marie apartó su mano y se enderezó para responder su inquietud.

-La verdad, Kid Kun, creo que lo estoy llevando de la mejor manera posible.-Acercó su taza de café a su boca y le dio un sorbo para continuar.- Jumbiie estaba sufriendo mucho, y por mucho tiempo además.

Kid volvió a agachar la cabeza con tristeza. Era cierto lo que Marie decía. Jumbiie necesitaba descansar.

-Lo único positivo que puedo rescatar de esto, Kid, es que al fin Jumbiie está descansando. Ahora está tranquila.

-En eso tiene razón, Marie san.-Declaró Kid aún con la cabeza gacha.

Marie se acercó a él y puso sus manos sobre las suyas para luego añadir.

-Y nosotros debemos hacer lo mismo, Kid.- Kid levantó rápidamente la mirada y se cruzó con la de Marie. -Jumbiie ya no está, ya terminó toda esta tortura. Lo mejor que podemos hacer es seguir adelante. Tú sobre todo Kid, que tienes toda una vida por delante.

Marie le dedicó una sonrisa a Kid para que sus consejos se los tomara de la mejor forma, pero él no le devolvió la misma sonrisa. Se quedó pasmado, sin saber qué decir o responder.

-Creo que tengo unas galletas por ahí, Kid. Iré a la cocina a traerlas. No tardo.

Marie se puso de pie y caminó hacia la cocina, dejando a Kid pensativo y solo en la sala de estar. Pero apenas Marie desapareció por el umbral, Kid se levantó rápidamente del sillón y corrió por las escaleras hacia arriba, sin preguntar ni pedir permiso. Marie desde la cocina escuchó las pisadas fuertes en los peldaños y se asomó.

-¿Kid?

Y al no verlo, corrió tras de él.

-¡Kid!- sabía hacia dónde podría dirigirse.

Kid abrió la puerta de un golpe y entró a la habitación que una vez que de su niña. Quebró en llanto y se dejó caer al suelo, al borde de la cama de Jumbiie, abrazando fuertemente la almohada que agarró.

Marie entró a la habitación y sin dudarlo se agachó junto a él y lo abrazó con fuerzas.

-Kid...tranquilo. Ya pasará.-Le intentaba consolar, acariciándole sutilmente su cabello y con su otro brazo abrazándolo con fuerza, mientras él solo llamaba su nombre y lloraba desenfrenadamente.

Marie tampoco resistió mucho y mientras lo consolaba, se le escapaban lágrimas de sus ojos, las cuales secaba rápidamente para no soltarse de Kid.


Tres días habían transcurrido desde el regreso de Kid a la ciudad. Sus amigos estaban al tanto sobre lo acontecido y no dudaron en ofrecerles su apoyo a su amigo. Lo cual Kid valoró mucho. Sin embargo, Kid prefirió llevar su pena él solo.

Eran las diez de la mañana y Kid se paseaba por el living de su mansión con una taza de café en sus manos. Dio unas vueltas por detrás de los sillones, caminó hacia los ventanales que daban hacia el jardín y volvió caminando lentamente hacia chimenea.

Estaba recordando las pocas veces en las que Jumbiie estuvo en su casa, cambiando el ambiente de su hogar con su sonrisa por uno más cálido.

Soltó un suspiro y bebió un poco de café. Al levantar la mirada, miró fijamente la chimenea, notó un imperfecto, algo que no cuadraba, algo que rompía con la simetría. Frunció el ceño y caminó para arreglarlo. Uno de los cajones de los costados de la chimenea, estaba un poco abierto, pero antes de cerrarlo, notó que había una especie de pañuelo colgando hacia afuera.

-¿Cómo no lo noté antes?-y es que con lo acontecido, no tuvo tiempo para mirar su alrededor y preocuparse de la simetría.

Antes de quitar el pañuelo, lo observó bien. Le era bastante familiar. Finalmente lo tomó y lo sacó de ahí. Al tenerlo en sus manos recordó inmediatamente ese pañuelo. Era de color negro, con una calavera en el centro. Era el mismo pañuelo que le dio a Crona una tarde de frío viento y se trataba del mismo pañuelo que tenía Jumbiie amarrado en su muñeca, una tarde que cayó hospitalizada.

-¿Cómo llegó aquí?- Lo miró por todos lados intentando encontrar alguna explicación.

Miró nuevamente el cajón y lo abrió completamente. Aparte de las pertenencias que él tenía allí dentro, encontró algo más que no era suyo, algo que él no había dejado ahí. Tomó el objeto con sus manos y lo miró: era el cuaderno de Jumbiie.

Recordó en ese momento cuando le compró a Jumbiie un cuaderno y un caja de lápices de colores para que escribiera cuando se cansara de hablar. Abrió el cuaderno y empezó a leer los diálogos y los dibujos que ella había hecho. En uno de esos se encontró con el corazón rojo gigante que dibujó en toda una hoja. Significaba te quiero, le explicó Jumbiie. Kid sonrió al recordarlo y siguió viendo las hojas del cuaderno.

Había llegado al último diálogo de Jumbiie y sonrió contento por poseer esos objetos que ella utilizaba a diario. Pero antes de cerrar el cuaderno, notó que había una escritura a la siguiente hoja que él no había visto. Curioso, pasó la página y se fijó que era una especie de carta para él.

Decía:

Para Kid:

Recuerdo con cariño el día que te conocí, divertidamente en mi habitación. Desde ese día, mi pobre existencia cambió para ser más agradable mi sufrimiento. Antes de ti, mi vida era demasiado aburrida, no habían emociones, no habían sentimientos lindos, solo sentía dolor por mi enfermedad y un vacío que tú y solo tú llenaste. Quiero decirte que hiciste que todo lo malo se fuera, que me sacaste de mi realidad, que llenaste de alegría mi corta vida. Que me hiciste muy feliz.

Muchas veces me pregunté: ¿por qué lo hacías? ¿por qué estabas ahí? ¿por qué simplemente me querías?, pero fue algo de lo que no tuvimos tiempo para conversar. Pero ahora, no prefiero pensar en eso, ya no quiero cuestionarme porque decidí simplemente aceptarlo y dejarme querer que, finalmente es lo que me hacía y hace feliz.

Kid, quiero decirte que te perdono, que no me importa ni juzgaré el hecho de que hayas aparecido en mi vida en este último año. No te odio por eso. Yo simplemente te quiero por eso. Porque diste lo mejor de ti, porque fuiste mi mejor compañía, porque cumpliste todos mis sueños.

Pero debo decir que no entiendo el por qué, que no entiendo los hechos, por qué esto fue así, quién lo quiso así. Tal vez no lo entiendo porque soy una niña y me gustaría tanto decir que quizá cuando sea más grande podré entender, pero dudo que eso pudiera suceder. Es por eso que escribo esta carta, porque entendí que nadie me explicará la verdad, y eso está bien. Solo me aseguro que, si algo sucede conmigo, sepas lo que yo pensaba, lo que pienso ahora, para que por lo menos te sientas tranquilo, tranquilo porque me hiciste completamente feliz y, que a pesar de haber pasado ocho años lejos de ti, este año fue como volver a nacer y haber vivido toda mi vida a tu lado, así como debió ser.

Te quiero mucho, papá.

Jumbiie~

Kid cerró el cuaderno y lo sostuvo en sus manos por una largo rato. Se quedó ahí parado sin moverse. No lo podía creer. Dejó caer un suspiro y comenzó a llorar. En ese momento sintió un mar de sentimientos: tristeza, emoción, frustración, felicidad y dolor. No se sentía el mejor ser del mundo pero por lo menos esa carta que le dejó lo hizo sentir mucho mejor. Más tranquilo. Abrazó el cuaderno y sonrió.

-Mi niñita.

Abrió los ojos y se fijó en la fotografía que salía él con Crona cuando eran solo unos adolescentes. Salían los dos sonriendo a la cámara. Recordó el día que se tomaron esa foto.

Cuando se tomaron aquella foto, Kid y Crona eran solo amigos. Maka fue quien tomó la foto una tarde después de las clases y, después de unas semanas, Crona le regaló ese cuadro para el día de la amistad. Kid agradeció el gesto y dejó el cuadro encima de la chimenea, en el living, para que cada vez que hicieran alguna junta en su casa, Crona pudiero ver la fotografía y no pensara que él lo habría despreciado.

Sin embargo la foto estaba modificada. No estaba como era antes. Kid sostuvo en su mano derecha el cuaderno de Jumbiie y con su mano izquierda tomó el cuadro. En medio de Kid y Crona había un recorte añadido de otra fotografía. Era una fotografía de Jumbiie también sonriendo, recortada y pegada.

Kid sonrió al ver el cuadro. Lucía mucho mejor así. Como una familia, la familia que siempre quisieron ser, la familia que debieron ser.

-Cuándo tuviste tiempo de hacer todo esto, pequeña.- Preguntó al aire con una sonrisa en su rostro. Acercó el cuadro a sí y lo besó.

Kid miró hacia el ventanal y se dirigió nuevamente hacia allá. Se detuvo y miró sus rosas marchitas, toda la decoración de las plantas y flores descuidada. Él no era tanto de preocuparse del jardín. Recordó cuando Jumbiie miraba también su jardín, que decía que se veía bonito a pesar de estar las plantas secas.

Kid pudo notar que hasta la tierra de los maseteros estaba agrietada por la falta de agua. Ya ni recordaba cuándo había sido la última vez en que él los regó. Si es que había sido él.

Kid respiró profundo y abrazó el cuaderno de Jumbiie a su pecho, junto con el recuadro con la fotografía.

-Las amo.- Musitó por lo bajo.


Stein miraba la luz de la luna desde la habitación. Cerró la ventana para que no entrara más el frío, la noche estaba muy helada. Cerró las cortinas y escuchó a Marie sollozar en la cama. Volteó y la miró con un pañuelo secándose las lágrimas. Stein se acostó a su lado y se acercó a ella.

-No llores más. Todo está bien.- Intentó consolarla mientras acariciaba su mejilla.

-Esque...la extraño.- Y un par de lágrimas salieron de sus ojos ámbares. Stein besó su frente y le dijo:

-Yo también la extraño, pero hay que ser pacientes.

-Tu no viste a Kid.- le dijo acomodándose en la cama, con un poco de molestia.- Estaba destrozado.

-Lo sé, Marie- Stein buscó las manos de su mujer por debajo de las sábanas y las acarició.- Pero ahora Kid podrá rehacer su vida. Todo estará bien.

Marie apagó la luz de su velador para poder dormir y antes de acomodarse, le dijo:

-Espero que así sea.


La luz lunar atravesaba un poco los visillos de las cortinas de esa lujosa y oscura habitación. Desde esa altura, tercer piso, se podía apreciar el jardín de rosas en su totalidad. A pesar de ser de noche, podía verse la tierra húmeda de los maseteros.

La luz que se colaba por el visillo hacía un recorrido por la habitación hasta la cama que se situaba en medio de ésta para cumplir con la simetría y el orden. Marcaba la silueta tapada por sábanas y mantas de colores oscuros y elegantes diseños. La luz marcaba también la cabecera de la cama, resaltando cada fino cabello que el shinigami poseía. Sus ojos, cerrados, con sus pestañas húmedas. Su rostro, reflejaba serenidad al dormir y junto a él, un velador con un cuadro de una linda fotografía en la que salía él, Crona y la hija de los dos, Jumbiie.

.

.

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FIN


Y esta historia ha terminado (despues de como cinco años xD)

Quiero agradecer a los que se mantuvieron vigentes todos estos años y tmbién a los que no.

Estoy consiente y al tanto que esta historia es la favorita de varios, así me lo han hecho saber varios lectores con sus comentarios positivos a lo largo de estos 30 capítulos. Muchos la seguían, muchos lloraron, muchos rieron y muchos esperaron por bastante tiempo a mis actualizaciones.

Asique por ello pido disculpas, por los años que tardé. Lamento mucho por los que se quedaron con la curiosidad y con las ganas de saber cómo terminaría este fic porque sé que son pocos quienes siguen leyendo.

Bueno, esta historia terminó, pero viene la segunda parte :D

Así es, es con segunda temporada n.n

aique nos veremos por allá. Ojala se mantengan y pueda seguir contando con sus comentarios.

Bueno, gracias por la paciencia ;-; y espero que los que lean este capítulo me dejen su review con su opinión :3 para saber si les gustó :D

Sin más: nos vemos en la segunda temporada :D Byee~

LyTha Shinigami...