¡Hola! Antes de dejaros con el capítulo, me gustaría deciros que en un principio no tenía pensado escribir más sobre esta historia. Pero unos días más tarde me vino una idea a la cabeza y no pude evitar dejarla salir. Y eso es lo que tenéis aquí.

Me gusta la historia que se está formando, así que si a vosotros también os gusta, dejadme un comentario y seguiré subiendo más capítulos.

Las relaciones que hay en la actualidad cambiarán, pues esto es un futuro Harry y Draco, Albus y Scorpius, pero hay que dejarles tiempo para que los sentimientos surjan. Así que no os impacientéis.

Sin más, os dejo con el relato.


Cuando el hechizo de alarma comenzó a sonar, Draco estaba tumbado bocarriba en la cama con un brazo encima de la frente, completamente despierto. Al escuchar el ruido suspiró con cansancio.

A su lado, su mujer abrió los ojos con lentitud.

—Buenos días —dijo moviéndose hacia él. Se apretó contra su costado y Draco colocó su brazo sobre sus hombros—. Al final no has podido dormir nada, ¿verdad?

Draco negó con la cabeza y le dedicó una mueca apenada.

—Astoria —dijo sin poder terminar de hablar.

Aunque no era necesario decir nada más, Astoria entendía su sufrimiento. Se incorporó un poco y le dio un corto beso en los labios.

—Va a estar bien. Scorpius es un chico fuerte, igual que su padre. Sabrá cómo enfrentarse a las dificultades —le dijo en un susurro.

—Pero y si le hacen la vida imposible. Y si no consigue hacer ningún amigo. Y si… —La voz se le entrecortó y no pudo terminar la frase. Lanzó un largo suspiro al aire y giró la cabeza hasta que sus ojos se encontraron con los de su esposa—. Sabes que a pesar de que ya han pasado diecinueve años, aún hay gente que nos odia. Algunos nunca olvidarán nuestro papel en la última guerra.

Su voz estaba llena de pesar y en sus ojos había un profundo dolor.

—No quiero que mi hijo sufra por mis errores, o por los errores de mis padres. Quiero que sea feliz. Que no tenga que vivir con miedo a que nadie le ataque, ni se tenga que esconder para no ser visto. Quiero que pueda pasear por el Callejón Diagon con la cabeza alta y que su apellido no le cierre ninguna puerta.

Astoria le escuchó en silencio. Aquella no era la primera vez que Draco le contaba sus miedos, pero igual que en las anteriores ocasiones, no había mucho que pudiese hacer.

Tomó su cara entre sus manos y volvió a besarle con cariño.

—No va a ser fácil y él lo sabe. Pero si realmente crees que Scorpius se va a achantar por lo que digan de él o va a dejar que alguien le pase por encima, es que no conoces nada a tu hijo.

Draco soltó una pequeña risita y asintió con la cabeza.

—Y tampoco te preocupes porque no haga amigos. Seguro que eso no ocurre. Es un chico listo y simpático. Encontrará a alguien que aguante sus caprichos —dijo con un deje divertido en la voz.

Se mantuvieron abrazados durante varios minutos más hasta que escucharon unos golpes en la puerta.

—Papá, mamá, ¿estáis despiertos? —dijo la voz de un niño desde el otro lado.

—Sí, cariño —respondió Astoria—. Ya nos levantamos. Ve desayunando.

—Os espero abajo. —Solo habían sido unas pocas palabras, pero sus padres se dieron cuenta de lo emocionado que estaba.

Draco le dio un beso a su mujer en la frente y se levantó de la cama.

—Estará bien, Draco.

Una hora más tarde los Malfoy cruzaban la barrera que separaba el mundo muggle del andén nueve y tres cuartos. Al llegar recibieron las miradas de desprecio por parte de los padres de algunos niños. Draco suspiró con hastío, había gente que nunca olvidaba y jamás perdonaría. Astoria le dio un apretón en la mano y le obligó a apartar aquellos pensamientos de su mente.

El expreso de Hogwarts ya estaba en la estación y el jaleo de los niños, los baúles y las lechuzas era enorme.

Se acercaron a uno de los vagones y Draco ayudó a su hijo a subir sus cosas al tren. Verlo allí dentro, con la mirada llena de ilusión, y cierto temor, le recordaron a sí mismo. A su edad esperaba el inicio del curso escolar con la misma impaciencia que él, pero cuando los años pasaron, regresar a Hogwarts se convirtió en una tortura. No tuvo una adolescencia tranquila, y sus últimos recuerdos del colegio eran una pesadilla. Esperaba, de todo corazón, que con su hijo fuese diferente, al fin y al cabo, ya no había ningún señor tenebroso acechando.

Levantó los ojos y su mirada se encontró con él. El culpable de algunas de aquellas pesadillas, pero también el que los salvó a todos.

Después de que la guerra acabase no había compartido con él más que unas cuantas palabras, ¿para qué? No había nada que los uniese y se tenía muy poco que decir.

Más por educación que por agradecimiento, le saludó con un vago gesto de cabeza. El moreno respondió con otro similar y los dos volvieron a prestarle toda su atención a sus respectivas familias.

—Buen viaje, Scorpius —dijo Astoria. Se agachó hasta quedar a la altura de su hijo y le dio un fuerte abrazo.

Scorpius no se quejó, pero cuando le soltó parecía un poco avergonzado. Se volvió hacia su padre y se irguió.

—Padre.

Draco sonrió ante la elegante pose de su hijo y le dio un corto abrazo.

—Haré que estés orgulloso de mí —susurró el niño aún entre sus brazos.

—Ya lo estoy, y siempre lo estaré. —Se agachó hacia delante y le dio un beso en la frente—. No olvides tus orígenes, pero aprende de los errores que ya se cometieron.

Padre e hijo se miraron por última vez antes de que Scorpius subiese al tren. Les despidió desde dentro con una evidente emoción en el rostro, pero ellos no pudieron evitar devolverle una sonrisa triste y preocupada.

Todos los padres temían por sus hijos, pero solo unos pocos de esos niños llevaban un gran peso a sus espaldas. Solo unos pocos tenían un apellido que los encasillaba, y para algunos, los destinaba, aunque ellos no tuviesen nada que ver con los hechos pasados.

Draco suspiró y agarró la mano de Astoria para darse fuerza. El tren partió y con él una de las personas a las que más quería en el mundo.

El primer año de Hogwarts había comenzado.


¡Muchas gracias por haberlo leído!

¿Qué te ha parecido? ¿Te gustó? Esta es la manera en la que me imagino que sería el Draco Malfoy después de la guerra.

¡Un saludo!