¡Hola a todos!

Aquí os dejo el segundo capítulo de mi mayor proyecto hasta la fecha. He tardado un poco, pero estoy actualizándolo siempre que puedo. Así que no os preocupéis, que esta historia no será abandonada.

Respecto a las reviews: Muchísimas gracias a los visitantes. Y mantendré la intriga sobre lo que ocurre hasta el final... ¡Así que tendréis que leer!

Dentro chapter ~


Era mediodía y el sol de Mayo se alzaba por encima del Campus. Noel aprovechó su fin de clases y anunciado de resultados para dar una sorpresa a Yeul y, de paso, que se enterara de la gran noticia: Iría a buscarla al instituto. No solía hacerlo a menudo; la timidez y serenidad de la joven peliazul le mantenía a raya sobre los actos impulsivos como ese, pero creyó que aquella ocasión era perfecta.

Tomando el pequeño coche que había conseguido gracias a Snow (por lo visto), cogió carretera directamente al instituto donde Yeul terminaba el último día de clase. La expresión de la peliazul primeramente fue indescifrable. Con su bandolera al hombro, luciendo un precioso vestido blanco con flores azules y su cabello a juego recogido en una coleta, se plantó en el sitio nada más ver el coche del ahora historiador aparcado en la puerta del edificio.

Pero Noel conocía a su Yeul, así que un simple bocinazo y una luminosa sonrisa al bajar la luna del coche bastaron para que la antigua Visionaria mostrase una dulce e ilusionada sonrisa, junto antes de echar a correr hacia el coche.

— Hey, Noel.

Saluda, un tanto aparatosa, teniendo que entrar por el lado del copiloto, cerrar la puerta, y acomodar la bandolera entre sus piernas. — Pensaba verte en casa... ¿Y esta sorpresa?

— Era necesaria, Yeul. Hoy es un día muy especial.

Incapaz de borrar la sonrisa de su rostro, esperó a que la peliazul se acomodase, con el antebrazo apoyado en el cabezal del copiloto para, acto seguido, inclinarse y besar los labios de su novia. Fundidos con los propios, era como probar la fruta más fresca en un día de verano. Con sabor dulce, siempre delicados. Cuando correspondía, además, se abría un panel de sensaciones tan amplio que Noel alguna vez pensó que se llegaría a marear.

Roto con suavidad el beso por Yeul, buscó esta el rostro de Noel con su esmeralda mirada.

— ¿Qué ocurre, Noel...? — Como inducida por un conocimiento ajeno, el semblante se le iluminó. — ¡Los resultados! ¿Fue todo bien?

El rostro de Yeul adquirió una curiosidad sincera, mientras que la sonrisa de Noel fue ampliándose hasta mostrar las perlas de sus dientes.

— Graduado. ¡Soy historiador!

No hizo falta que dijera más. La estudiante juntó las palmas de sus manos con una brillante sonrisa, que hizo detener el corazón de Noel durante unos segundos. Ese fue el momento en el que Yeul se acercó y tomó el rostro de Noel entre sus manos para regalarle uno de los besos más dulces que había recibido en su vida.

No tardaron mucho en tomar rumbo. El muchacho tenía preparado el día para pasarlo junto a su chica: una celebración como era debido. Primero acudirían al centro de la ciudad, en el casco antiguo, donde una pizza les quitaría el hambre ese mediodía. Más tarde, un paseo por la ciudad, les llevaría al paseo a la rivera del río Arno, el cual recorrerían cogidos de la mano, enlazadas en un efímero agarre.

Felicidad real, era lo que podía resumir el sentimiento de Noel. Tanto, que tuvo que frenar su paso para contemplar el sol del atardecer escondiéndose tras las montañas italianas, impregnando las aguas del río en un agradable color anaranjado. La suave brisa de final de Mayo mecía la melena de Noel, el cual arrancó un profundo suspiro de sus pulmones.

—... Creo que mi vida es perfecta.

— ¿Huh? — murmura Yeul, que le contemplaba mirar la escena, ensimismado.

— ¡Sí, Yeul! Me he graduado, mis amigos están bien, mi chica es preciosa y puedo estar con ella...

Noel dejó el resto de razones en el aire, pero, sin duda, eso era lo que creía en el centro de su corazón.

—Yo también soy muy feliz, Noel. Aunque a veces recuerde a Caius y... le eche de menos.

Con pasos cortos, la peliazul se acercó al borde del puente que ahora cruzaban y donde el ex Cazador apoyaba sus ambas manos. Una expresión melancólica cubría su rostro.

— Ah, Caius... — El tono de Noel al pronunciar aquel nombre había variado a lo largo del tiempo. En el 700 d. H., se habría referido a él con admiración. Tras enterarse de lo que debía hacer para convertirse en Guardián, lo hacía con tristeza. La confusión y la rabia pintaban el nombre de "Caius" al ser pronunciado por Noel en el Valhalla, una vez las paradojas temporales fueron desentrañadas y solo restaba la batalla contra el eterno Valedor.

Pero ahora... el corazón de Noel solo guardaba una cosa para el hombre de purpúreos cabellos: Gratitud. En el final del tiempo, cuando todo estaba ganado, le había concedido el deseo ferviente de su valiente corazón. Dejando que la última Yeul de todas, es decir, su Yeul, se fuera con él hacia el Nuevo Mundo, librando así a la Visionaria de la longeva maldición (y a la vez virtud) del don de Etro. Se la debía a Caius, así que no podía guardarle ningún tipo de rencor. Noel negó con la cabeza, esbozando una leve sonrisa.

— Caius está bien, Yeul. No te preocupes. Está cumpliendo con su deber eternamente, y sabe que tú eres feliz. Además... — la sonrisa de Noel adquirió un toque bromista — Te puedo asegurar que no está solo.

Todas las Yeul de la historia hacían compañía al Valedor en Unseen Realm. Aquella realidad junto a la mueca divertida de Noel arrancaron una sonrisa a la ex Seeress, amplia, mostrando incluso sus perlados dientes.

El castaño se limitó a contemplarla. No sabía exactamente cuándo le gustaba más Yeul. Pero bajo aquella tenue luz anaranjada, con el suave viento meciendo sus cabellos... era hermosa. Simplemente única.

— Yeul... he estado pensando en algo, desde que supe que me había graduado.

Los ojos esmeralda de la peliazul se llenaron de curiosidad, invitándole a que continuase.

— Tú no has decidido a qué quieres dedicarte. Y acabas de terminar el instituto, deberías ir mirando opciones...

—Lo sé. Tienes razón, Noel, pero... es que... No sé qué podría hacer...

La joven se acercó a tomar una de las manos de su chico en un leve agarre. A este le preocupó la debilidad de su trato, así como la frialdad de las manos foráneas. Frunció el ceño ligeramente, apartando la vista. De pronto, una idea le vino a la mente.

— Pues descubrámoslo.

— ¿Qué...?

— ¡Descubrámoslo, Yeul! —Noel transforma aquella sutil unión en sus propias manos, acunando una de las que Yeul le tendía. — Aún puedes tomarte un año para ti... ¡Usémoslo para descubrir qué es lo que quieres hacer! Creo... que tengo una idea. —

Dejó un momento de suspense, mientras depositaba un beso en la mano impropia. Al menos, esta había cogido algo de calor...

— Vámonos a recorrer el mundo.

— Pero qué dices, Noel... Estás loco. — Aunque esbozaba una suave sonrisa sin poder evitarlo.

— ¡Hablo en serio! Tenemos algo de dinero ahorrado. Viajamos en transporte y alojamiento económico, ¡igual que la comida! Vamos Yeul... Quiero hacer esto contigo. — Noel dio un apretón significativo en la mano de Yeul que sostenía, clavando su mirada azulada en la esmeralda contraria. Tras unos segundos, aquel intenso intercambio de miradas se transformó en un tímido asentimientos por parte de la chica.

— Hagámoslo.

— Después de mi graduación, ¿de acuerdo? Cogemos todo lo que tengamos y nos vamos, empezamos por donde quieras. Pero, contigo... —

Yeul no le dio tiempo a seguir hablando. Se zafó del agarre de su mano y le abrazó; rodeando su cuello con los brazos fuertemente, como si no quisiera dejarle ir.

— Te quiero, Noel —susurró— Quiero pasar el resto del tiempo que me quede contigo...

Aquellas palabras causaron una reacción adversa en Noel. Por una parte, notó a su corazón saltarse un latido. Por otro, una oleada de temor sacudió su cuerpo, teniéndose que sujetar con una mano a la piedra que construía aquel puente. Pero con el otro brazo, atrajo la figura de la peliazul hacia él, deleitándose del aroma frutal de su cabello.

— Te quiero, Yeul... — Se vio incapaz de añadir nada más. Sus temores respecto al 18º cumpleaños de Yeul volvieron a azotarle sin previo aviso. Pero, por el momento, decidió centrar todos sus pensamientos en el próximo viaje alrededor del mundo que haría con la mujer de su vida.

Además, tenía una graduación que preparar.


Este capítulo ha sido un poco más corto, pero da el paso perfecto para el núcleo principal de la historia. El siguiente os prometo mucha más chicha y risas + feels garantizado.

¡Muchas gracias y hasta pronto!