¡Hola a todos!
Vuelvo con un capítulo más de lo que parece ser mi fic más largo y más elaborado. Estoy muy contenta con el proceso de este fic, estoy tardando un poco en subirlo, pero llevo escrito más de la mitad y va a un ritmo estupendo.
Espero que estéis disfrutando de esta historia que he decidido poner en papel para vosotros y para mí.
¡Dentro fic!
Pocas semanas después, llegó la graduación de los estudiantes universitarios que tanto estaban deseando. Comenzaban una nueva etapa de sus vidas y ya eran prácticamente adulto. La felicidad se podía ver reflejada en la cara de los jóvenes que vestían túnica y birrete de colores dispares, listos para comenzar la ceremonia.
Primero se sucedería la graduación de Noel. Hope y Yeul ya estaban aguardando entre el público, casi más nerviosos que el propio castaño. Desde el escenario les sonrió, recogiendo su diploma con el pecho henchido de orgullo. De pronto el vivir más de quinientos años no le pesaba tanto. Se sentía realmente como un joven de 21 años siguiendo el curso natural de su vida. Y aquel pensamiento le hizo feliz, mostrando una gran sonrisa a las cámaras que querían llenar sus memorias de las imágenes de los graduados en Historia.
Un par de horas después llegó la ceremonia de graduación de Hope. Ahora era él quien les observaba a ellos, Yeul y Noel, ataviado con su preciosa toga y birrete color ocre. Fue presentado por el decano personalmente, siendo además colocado la corona de laurel dorada en sus manos, junto con su título de graduado cum laude. El discurso que proclamó fue digno de alguien como Hope. Reconocía la valía de sus compañeros; agradecía el esfuerzo de sus profesores... Tenía buenas palabras para todo aquel que hubiera compartido esos años en aquella carrera en la que Hope finalmente había encontrado su vocación.
Arrancó una ovación ensordecedora, de sonoros aplausos y efusivos silbidos. Todo el mundo se puso en pie para reconocer a la estrella de la ceremonia y este mostró una modesta sonrisa al público, aunque inevitablemente feliz. Una vez terminado el acto, Hope corrió hacia sus dos amigos, eufórico, uniéndose a Noel en un sentido abrazo.
— ¡Y ahora, a celebrarlo! — Exclamó el peliblanco, siendo respondido inmediatamente con una sonrisa carcajada del antiguo Cazador.
— ¡Jamás te había visto tan emocionado!
— ¡Para no estarlo! ¡Esta noche va a ser genial! — Vaticinó con exactitud lo que ocurriría aquella noche solo a medias. En el campus, se celebró una fiesta increíble en honor de los graduados, sirviendo tanto comida como refrescos y... bebidas espiritosas.
Noel cuidó en todo momento de Yeul. La timidez de la joven le hacía un poco complicado el relacionarse con el resto de personas. Por eso le echó un cable, presentándole a unas compañeras de su grado que siempre le parecieron simpáticas. Sorprendentemente, Yeul congenió con ellas y comenzaron a hablar amigablemente, no siendo más necesario Noel en la ecuación, aunque mantendría un ojo sobre ella.
El castaño aprovechó para aproximarse a su mejor amigo, a quien había estado vigilando desde el principio de la fiesta, francamente sorprendido por su comportamiento. Cerca de donde un DJ tocaba temas en una cabina improvisada sobre dos mesitas de campo (al más puro estilo universitario), Hope alzaba su copa de ron con cola (más cola que ron) meneando su cabeza a un ritmo completamente distinto al de la canción que estaba sonando en ese momento. Al menos parecía realmente conmovido por la melodía
— ¡Noel! — Exclamó nada más abrió (entreabrió) sus ojos jade para ubicarle dentro de su difuminado campo de visión.
— ¡Eh, el hombre de la noche! ¿Cómo estás, tío? Aparte de contento...
— Estoy perfectamente, gracias. — Intentó articular de forma seria y serena, aunque estuviese mirando fijamente hacia algún punto más allá del propio Noel.
— Solo he tomado unas... t-tres más como esta..
Noel tuvo que luchar por aguantarse la risa y tomar a su amigo en serio. El peliblanco no era alguien dado al consumo de alcohol por lo que, por poco que tomara, le hacía efecto enseguida.
— Veo que te lo estás pasando bien. Es tu noche, te lo mereces.
Hope le miró con grandes ojos perdidos, alarmado.
— Amigo mío, esta es nuestra noche. ¡Debes disfrutar tú también!
— ¡Lo estoy haciendo, de verdad! Solo... estoy un poco sorprendido. Todo ha pasado tan rápido...
Hope esbozó una franca sonrisa dentro de su leve embriaguez. Tomó con energía el hombro del castaño, con afecto.
— Ahora es cuando comienzas a vivir de verdad. Debes aprovechar las oportunidades, ir hacia donde la vida te lleve. Tienes muchos años por delante, pero sobre todo los tienes junto a Yeul.
Señaló el peliblanco con la mirada a la mencionada a varios metros de donde se encontraban ellos, invitando a Noel a hacerlo también. La antigua Seeress parecía soltarse y desenvolverse en la conversación con las compañeras de clase del castaño. Se reía, comentaba... Parecía feliz. Como si se sintiera observada, Yeul giró para encontrarse con la mirada de Noel y le saludó con la mano, esbozando una alegre sonrisa.
Hope tenía razón: su vida estaba apenas comenzando. Quizá lo que Noel sentía era inquietud ante lo desconocido, a enfrentarse a algo nuevo, entrar en la vida adulta...
— Perdona, Noel, voy a... Creo que necesito sentarme un momento.
Al escuchar la voz de su amigo, Noel salió de su ensimismamiento lo justo para ver la transformación en el rostro de Hope, antes de que este se girara del todo.
— ¡Hope! ¿Va todo bien?
— Sí, sí... solo necesito... sentarme.
Noel supuso que le había dado el bajón del alcohol tras la euforia y dejó que se sentase en el banco mientras él iba a buscar a Yeul para llevarla a su residencia, ya pasadas las 12 de la noche. Al volver, la fiesta continuaba. El dj ponía música más relajada mientras los rezagados aún bailaban descompasados o cantaban -berreaban- de forma lastimera. El castaño buscó al peliblanco con la mirada, viéndose sorprendido por un brazo que le rodea por el cuello repentinamente.
— ¡Amigo mío! ¡Vamos a bailar!
Un Hope bastante más afectado que hacía un par de horas era uno de esos que aún festejaban, con su correspondiente copa en la mano.
— Hope, hey, creo que ya has bebido suficiente.
— Shh, Noel, shh. — El peliblanco , antiguo señor del Arca y director de la Academia colocó un índice sobre los labios de Noel, mandándole callar de forma gentil pero directa. Lucía como un verdadero universitario viviendo la celebración de su graduación. Viviendo una fiesta por primera vez en su vida.
— ¡Este es un temazo, bailemos! — Una canción que, estaba seguro, Hope no había escuchado en su vida -y menos, bailado-. Noel creyó que debía actuar como el amigo responsable que usualmente era el recién nombrado político.
— Sí, sí, Hope, una canción increíble. Venga, vámonos a dormir...
— ¡Pero...! ¡Pero yo no quiero que acabe la fiesta!
— La fiesta continuará en tu cama. (Durmiendo la mona...)
El historiador pasó un brazo de Hope por sus hombros y cargó con él de vuelta al dormitorio que ambos compartían en la residencia de estudiantes. Por el camino, tuvo que soportar a un ebrio Hope, contándole las razones de que la ONU denegara la entrada a ciertos países (y lo deplorable que eso le parecía) continuando automáticamente con una compilación de los vídeos de perros haciendo acrobacias que más le gustaban de Youtube.
— Noel.
— Sí, Hope, te prometo que veré todos esos vídeos. Sin falta.
El castaño rodó los ojos, ya cruzando la esquina del pasillo donde se encontraban las habitaciones. Llevaba el brazo de Hope sobre sus hombros y luchaba por mantener el equilibrio de los dos, sin que ninguno se cayera (sobre todo el peliblanco).
— No, no me refiero a eso, creo...
— ¿Crees qué, Hope?
— Creo que...
Nada más abrieron la puerta del cuarto, el antiguo señor del Arca se zafó del agarre de Noel para entrar escopetado al baño. Lo siguiente que escuchó el historiador fueron una serie de arcadas y salpicones muy desagradables a través de la puerta.
— ... que vas a vomitar. — Farfulló Noel, acercándose al borde de su propia cama donde se sentó, abriendo su teléfono móvil. Yeul se había ido ya ha dormir, notificándoselo en un mensaje. Se habían ido acostumbrando poco a poco a la tecnología de aquel mundo que ciertamente les resultaba de lo más útil. Contestó con un mensaje de vuelta, esbozando una sonrisa ensimismada que fue descubierta por un desorientado Hope, saliendo del baño y apoyándose en la cama.
— ... Creo que no voy a volver a beber nunca más.
— Sin duda lo has celebrado por todo lo alto.
La única respuesta que obtuvo Noel fue un leve alzado de comisura por parte del peliblanco, desde el lado del perfil que le ofrecía al contario, pero que no denotaba ninguna felicidad. De hecho, ahora que parecía haberse serenado un poco, pudo ver la amargura que acompañaba aquel gesto, además de la profunda tristeza que albergaban sus movimientos, su rostro.
— Eh, tío... ¿Se puede saber qué te pasa?
— ¿Eh? No es nada, yo... de verdad, no...
Y ahí fue. El preciso momento en el que el alma de Hope se quebró, como la barrera que había estado levantando todo este tiempo. Su rostro se contrajo, viendo Noel cómo sus ojos se humedecían en unas lágrimas que no quiso derramar y se frotó los mismos repetidamente con las yemas de los dedos. Un ahogado sollozo precedió a sus palabras.
— No puedo más, Noel... No puedo soportarlo más.
El mencionado quedó varado en el sitio al comprobar de primera mano el estado de su mejor amigo. En tantísimos años que le conocía jamás le había visto de ese modo. Los hombros caídos, apoyando los codos en sus rodillas y un rostro de surcos marcados y ojos hundidos que le daban un aspecto más envejecido de lo que en realidad tenía. Como si las centenas de años vividos se le hubieran echado encima de golpe.
La imagen de un hombre completamente hundido.
— Yo... jamás he sido un hombre sentimental, Noel. Tú me conoces. Pero, agh, maldita sea... — Hope enterró la cabeza entre sus manos, con un claro sollozo. —Realmente... Realmente me hubiera gustado que Light estuviese ahí...
Noel entreabrió los labios con una exclamación insonora. "Lightning... De eso se trata todo". No eran ningún misterio los sentimientos albergados hacia Lightning por parte del peliblanco pero, para Noell no era algo tan obvio en el fondo. Una vez despejado y mientras dejaba escapar su desahogo en forma de lágrimas, Hope le explicó todo lo vivido aquellos años oscuros. Cómo un espectro de cabellos rosados perseguía al joven líder de la humanidad; cómo Bhunivelze, ávido de poder, le capturó para manejarle a sus anchas, modificándole, reduciendo al mínimo su integridad...
Pero sobre todo insistió en aquellos sentimientos que había guardado en el fondo de su corazón. Jamás confesados, jamás... correspondidos. Noel consoló a su amigo tanto como pudo, apresurándose a sentarse a su lado y rodearle con uno de sus brazos por los hombros. ¿Qué debía decirse en estos casos? Odiaba ver a su amigo, a su mejor amigo, de se modo. Completamente derrotado. Pero entonces descubrió que nadie más le comprendía como el propio Noel.
— Lo siento, tío, no sabía nada... Pero escucha, sé por lo que estás pasando. — Tragó saliva y se recolocó en el asiento, antes de proseguir. —Obviamente no me han hecho todo lo que Bhunivelze te hizo, pero... Mira, yo viví la muerte de Yeul en varias ocasiones. Fueron las experiencias más horribles de toda mi existencia, pero me aferré a la idea de recuperarla y en cuanto tuve la ocasión...
No, no necesitaba recordar aquello de nuevo. Suspiró, llevándose una mano a la melena de castaños cabellos, revolviéndolos un poco mientras buscaba el mejor modo de consolar a su mejor amigo.
— ¿Qué debo hacer, Noel? — Hope le sorprendió haciéndole aquella pregunta, clavando además sus suplicantes ojos jade en los propios. Entonces, tras unos segundos de duda, supo qué decirle a su amigo.
— Tío, ve a buscarla.
— ... ¿Qué?
El historiador curvó una elocuente y traviesa sonrisa con la misma expresión de alguien que resuelve un complicado rompecabezas.
— Échale valor, maldita sea. Eres "cum laude", ya te has graduado. ¡Puedes hacer todo lo que quieras! Y puedes tomarte todos estos meses para coger tu maleta e ir a buscar a Lightning. Esté donde esté.
Esos ojos asustados tomaron una dirección distinta conforme Noel hablaba. Se desviaron hacia el suelo, nerviosos, viendo el castaño claramente cómo hacía planes en su cabeza, cálculos. La mente de un genio en movimiento.
— Es posible... que tengas razón.
Hope se levantó de pronto, como un resorte, comenzando a pasear por la habitación mientras le contaba su elaborado plan, el cual iba trazando sobre la marcha. El antaño llamado Cazador Oscuro contempló a su mejor amigo con una satisfecha sonrisa. Y de corazón le deseaba que tuviera suerte en su búsqueda.
Sí, sé que Noel sufre de una aguda "tío"-tenitis. Pero es que le pega muchísimo JAJAJAJAJ. ¡Dejadme alguna review con vuestra opinión! Gracias a todos y hasta la próxima ~
Miss.
