Capítulo 2.
Año 2.006
La sangre corría entre sus piernas, y no podía hacer nada para evitarlo.
Había sido una operación exhaustivamente planificada hasta el mínimo detalle, y sin embargo, nada había salido como debía. El equipo, formado por Clyde, el líder; Sean, experto en tácticas; Camille, en la parte tecnológica; y Mick y Emily que se encontraban entre los mejores agentes de campo en ese momento, habían previsto todas las posibles variables, y sin embargo, la realidad era que Emily se encontraba confinada en alguna parte de la mansión propiedad del objetivo principal de la misión, Sergey Sokolov, un traficante de armas cuyo rastro seguían distintas organizaciones gubernamentales desde hacía años. Era una colaboración entre varias agencias, Emily procedía de la CIA, Clyde y Mick de la INTERPOL, Camille de la DGSE francesa y Sean del BND alemán, aunque Clyde estaba intentando convencerlo para que realizara el traspaso entre agencias.
Esa noche Sokolov celebraba una fiesta por todo lo alto. No era extraño, le gustaba mezclarse entre gente importante y aprovechaba para hacer negocios. De cara a la galería, era un hombre de empresa que incluso colaboraba en causas filantrópicas, pero detrás de ese disfraz, se escondía un traficante de armas que movía los hilos en gran parte de la antigua unión soviética. Se sospechaba además, que estaba tras varios asesinatos de políticos y personajes influyentes, además de dos atentados terroristas ocurridos recientemente.
Mick y Emily, habían conseguido infiltrarse en la fiesta sin levantar sospechas entre los servicios de seguridad (o mas bien matones), de Sokolov. Llevaban micrófonos para que tanto Sean, Clyde como Camille estuvieran al tanto de lo ocurría, desde la furgoneta situada a las afueras del recinto, aunque demasiado lejos para poder intervenir rápidamente si ocurría algo.
Ambos agentes se habían pasado toda la velada bastante acaramelados, mezclándose con los invitados, y fingiendo tomar alcohol. Cuando alguno de los hombres de Sokolov se acercaba demasiado, Mick aprovechaba para acorralar a Emily en alguna esquina o para besarla mientras bailaban, y de este modo desviar nuevamente la atención más allá de la pura curiosidad por ver una pareja de enamorados, y un poco de envidia por no estar en el lugar de Mick. Si bien el resto del equipo podían oír a Emily recriminarle a Mick que no se aprovechara de la situación, era de conocimiento extraoficial por todos ellos, el hecho de que realmente no estaban fingiendo nada. No era la primera vez que Mick trabajaba con Emily, lo habían hecho en varias ocasiones a lo largo de los últimos tres años, como sabía bien especialmente, Clyde, y mantenían una relación, que nadie hubiera sabido como definir, de forma intermitente. Sospechaba además, que también se veían de vez en cuando al margen de las misiones. No estaba permitido, por supuesto, pero nunca había interferido en su trabajo, y no estaba dispuesto a renunciar a ninguno de los dos.
- Manos quietas- Le advirtió por enésima vez Emily a Mick.
Éste la tenía agarrada mientras bailaban, y sus manos habían bajado peligrosamente hasta más abajo de donde la espalda pierde su nombre.
- Bueno… puedo dejarlas quietas...- Dijo sonriendo- Justo aquí.
- Eres imposible- Dijo Emily negando con la cabeza, y luego añadió señalando con la mirada hacia detrás de Mick- Sokolov se acaba de retirar a la habitación del fondo. Parece que va a celebrar una reunión.
- Es el momento- Rápidamente Mick cambió el tono de voz centrándose nuevamente en la misión.
Emily y él se alejaron de la pista de baile, y aún abrazados se dirigieron a las escaleras centrales que daban acceso al segundo piso donde se encontraba el despacho de Sokolov. En él, estaba el ordenador cuya base de datos debían descargar y que supuestamente contendría información sobre contactos, bases, operaciones y compraventas. Lo suficiente para hacer caer a la red completa. Emily debía vigilar en el pasillo, desviando la atención de la seguridad de Sokolov, mientras que Mick realizaba la descarga. Una vez obtenida la información, debían abandonar la fiesta.
Pero algo había salido mal. Durante toda la noche, Emily había sido bastante consciente del efecto que su vestido rojo fuego, con una apertura que le llegaba hasta el muslo, y que dejaba entrever todas sus curvas justo en el punto adecuado, había provocado entre los guardaespaldas de Sokolov. En realidad había pensado que cualquier cosa que desviara la atención de Mick hacia ella, redundaría en el éxito de la misión. No sospechaba que el efecto había sido demasiado perturbador para alguno de ellos.
Mientras esperaba en el pasillo, uno de los hombres de Sokolov se había acercado, no tanto por intuir que había alguien en el despacho de su jefe sino porque la había visto sola y no pensaba desaprovechar la oportunidad. Emily, por contra, temió que se dirigiera al despacho y no dudó en tontear con él, con la excusa de que estaba buscando a su pareja.
- Creo que ha salido al jardín- Le había dicho el matón. Sabía quién era. Se llamaba Alexei y era uno de los hombres de confianza de Sokolov. Lo que significaba que estaba en una situación delicada- Será mejor que la acompañe a buscarlo.
- No es necesario, de veras- Respondió esbozando una sonrisa- Esperaré un poco a ver si aparece.
- No puede quedarse aquí, es zona restringida- Insistió mientras la guiaba con no demasiada suavidad de nuevo hacia la escalera.
- De acuerdo- Cedió- Será mejor que espere abajo, entonces. No quiero causar problemas.
Se dejó llevar por Alexei, atravesando la sala hasta la zona ajardinada. Sabía que Mick estaba escuchando y rezó para que nadie interfiriera en su camino al salir del despacho.
Su objetivo principal ahora era no levantar sospechas hasta que Mick estuviera a salvo, así que no dudo en tontear con él. Aprovechó unos instantes en los que éste se apartó de ella para atender una llamada en su teléfono móvil para dirigirse por el micrófono a Mick, quien le informó que ya la descarga estaba hecha y que se disponía a salir del despacho.
- Aún no puedo salir- Le susurró Emily- Estoy atrapada con Alexei.
- ¿Te dejo un momento a solas y me sustituyes por otro?- Se burló Mick a través del micro.
- No tiene gracia- Le espetó Emily. Nunca había entendido cómo era capaz de bromear en cualquier circunstancia.
- No te preocupes, Campanilla, voy en tu ayuda en cuanto logre salir de aquí.
- No- Dijo Emily tajantemente, ignorando el mote que solía usar con ella- Sal de aquí en cuanto puedas. No podemos correr el riesgo de que te atrapen con la información. Me reuniré contigo y con el equipo en cuanto me deshaga de Alexei.
- No me parece buena idea- Intentó argumentar Mick sin demasiado éxito. No había mucho que hacer cuando Emily tomaba una decisión.
Iba a continuar su razonamiento cuando intervino Clyde desde la furgoneta, en apoyo de Emily, quien había dejado claro que tenía la situación controlada.
Emily cortó la conversación al ver que se acercaba Alexei, quien la guió nuevamente a la sala donde se celebraba la fiesta, en vista de que parecía que su acompañante no se encontraba tampoco en el jardín. Le dijo que quizás estuviera en una de las salas anexas e insistió para que lo buscaran juntos allí. Emily iba a negarse pero en aquel momento vio como justo salía Mick del despacho hacia el pasillo. Si Alexei levantaba la vista, lo descubriría en el peor momento. Así que accedió a acompañarlo hasta el mismo infierno si era necesario.
La sala anexa al salón de baile, resultó ser una pequeña biblioteca, con un escritorio y un sillón tipo diván junto a una chimenea de leña. La hizo pasar delante, y fue tarde cuando se percató de que Alexei había cerrado la puerta con llave después de entrar él. Emily se giró al oír el pestillo.
- Será mejor que vuelva a la fiesta. No creo que esté aquí- Se dirigió a él intentando no parecer demasiado asustada. Aunque lo estaba. Mick posiblemente ya estuviera fuera de la mansión dirigiéndose al punto de encuentro, pero sabía sin duda que volvería si sospechaba que estaba en problemas, así que en un gesto sutil fingiendo que se tocaba el cabello, apagó el micro, no sin antes mencionar la palabra clave para indicar que todo estaba controlado "Calor", claro que tuvo que introducirla en la frase "y hace demasiado calor aquí, ¿no te parece?". Se felicitó a sí misma. Estaba haciendo todo lo que se suponía que no debía hacer, pero pensaba que sería más fácil salir de una situación de acoso sexual, que de lo que le podría ocurrir a Mick y a ella si averiguaban lo que estaban haciendo allí. Sokolov no parecía tener escrúpulos a la hora de acabar con quien se interpusiera en su camino.
- ¿Por qué tienes tanta prisa por encontrar a alguien que posiblemente esté con otra?.- Le preguntó mientras se acercaba, en un intento bastante inútil por seducirla. Se quedó a unos centímetros frente a ella, rozándole el cabello con sus dedos. Emily se estremeció, aunque por dentro se decía que aún podía controlar la situación.
- ¿No tienes que ir a vigilar la fiesta? ¿No es eso lo que haces?. Tu jefe no creo que esté muy contento de que evadas tus responsabilidades y pongas en riesgo su seguridad.
Lo miró forzando una sonrisa e intentando mantener la compostura. Alexei la desnudó con la mirada de forma lasciva, y le devolvió una sonrisa escalofriante.
- Yo no tengo que preocuparme por esos detalles, pequeña- Le aclaró sin apartar la mano de su pelo- En realidad, Sergey no es mi jefe.
Emily lo miró perpleja. Toda la información que tenían, indicaba lo contrario. Iba a abrir la boca para preguntar cuando sonó el teléfono. Alexei se apartó de ella para contestar la llamada.
Algo en su expresión le hizo saltar las alarmas. Alexei se giró durante unos instantes mientras hablaba para mirarla directamente a ella, y lo que vio en sus ojos no le gustó en absoluto. Supo con certeza que la habían descubierto y miró a su alrededor buscando posibles vías de escape al margen de la puerta que ahora mismo no era una alternativa. Únicamente vio detrás de ella un gran ventanal y buscó algún objeto pesado que sirviera para romper el cristal, o en su defecto la cabeza de Alexei si era necesario, que parecía que sí. Intentó pensar en algún plan pero Alexei había terminado la conversación y se dirigía hacia ella. Sospechó que seguramente se habían dado cuenta de que algo había pasado con el ordenador de Sokolov, y ella justo estaba enfrente del despacho. "Blanco y en botella", pensó, "Ahora sí que estoy en un problema", y recordó que había apagado el micro. Dio unos pasos atrás hacia la chimenea para coger una de las tenazas que se encontraba justo al lado, pero no llegó a tiempo. Alexei se abalanzó hacia ella derribándola de un empujón. Emily rodó por el suelo golpeando la cabeza contra el borde la chimenea. En su semi inconsciencia intentó nuevamente activar el micrófono, pero antes de que pudiera hacerlo, todo se volvió negro.
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Mientras, Mick ya había llegado hasta la furgoneta con el resto del equipo. Esperaban impacientemente a que Emily hiciera su aparición. En ocasiones anteriores se había visto en situaciones bastante peores y había salido sin ningún problema. No les gustaba para nada que hubiera apagado el micro, pero había dicho la palabra clave, sólo cabía esperar durante un rato. Además, no era como si ahora pudieran acceder en tropa hasta el interior de la fiesta. Pasó como una hora y desde su posición oculta detrás de unos árboles que circundaban la carretera de acceso a la mansión, vieron cómo los coches comenzaban a desfilar abandonando la misma. La fiesta estaba terminando. ¿Dónde demonios estaba Emily?.
- Tenemos que ir a buscarla- Dijo Mick, que a esas alturas ya se encontraba al borde de la histeria, lo cual no era nada propio en él.
Clyde lo miró calibrando la situación. Sabía que ese comportamiento era fruto de sus sentimientos por Emily, quizás más profundos de lo que ni siquiera Mick se había dado cuenta.
- Espera un poco. No sabemos lo que está pasando ahí dentro.
- Ni lo sabremos- Replicó Mick- Ha apagado el micro. ¿Por qué diablos ha hecho eso?
- Para que no salieras corriendo a salvarla de un simple flirteo, Romeo.
Era Sean quien había hablado. Conocía a Mick y conocía a Emily, y sabía que él no era capaz de compartimentar vida personal y laboral tan bien como ella. Para él era evidente que si su relación no había interferido en su trabajo, sólo era porque Emily no lo había permitido. Pero Mick era impulsivo, y ante una situación de peligro de Emilly, era imposible que mantuviera la cabeza fría.
- ¿Qué quieres decir con eso?- Se encaró Mick. No le gustaban las insinuaciones de Sean.
- ¡Por el amor de Dios!- Intervino Camille- ¡Parecéis dos niños!. ¿No será mejor que dejéis las tonterías y nos preocupemos por Emily?- Luego se dirigió a Clyde- Yo también creo que ha pasado demasiado tiempo.
Clyde miró a su equipo. Sabía que Camille tenía razón. No era normal que a Emily le costara tanto deshacerse de alguien. La situación se debía haber complicado. ¿Pero hasta qué punto?.
- Mick y yo volveremos a la mansión para aprovechar que aún están desactivadas las alarmas. Pero esperaremos en la parte de atrás, ocultos, hasta que se hayan ido los invitados para actuar. Sean, tú y Camille nos ayudaréis con los planos para movernos. Así averiguaremos donde la tienen.
A Mick le recorrió un escalofrío al oír la última frase. Inconscientemente Clyde había expresado en voz alta lo que pensaba. Emily estaba retenida en algún lugar, y no pintaba nada bien.
- Y obedecerás mis órdenes- Le advirtió con expresión seria- No quiero tonterías de superhéroe. ¿De acuerdo?
Mick asintió con la cabeza, no con demasiada seguridad. Sean le dirigió una mirada de reproche.
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Emily recobró la conciencia lo suficiente como para darse cuenta de que se encontraba atada a una silla. "Esto va mejorando", se burló de sí misma. Miró a su alrededor comprobando que se encontraba sola. Sus ropas estaban rasgadas, le dolía muchísimo la cabeza y se dio cuenta de que el micro había desaparecido.
Dedujo que debía encontrarse en el sótano puesto que no había ventanas y la única iluminación procedía de unas lámparas fluorescentes que colgaban tristemente del techo. A su derecha, había una pequeña mesa, y a su izquierda una especie de celda de unos seis metros cuadrados como mucho. Bueno, "por lo menos no estoy ahí dentro", se dijo, aunque la única salida era una puerta que parecía de hierro macizo y que por supuesto se encontraba cerrada, no le daba demasiadas alas para ser optimista.
Entró un individuo con una cicatriz que le cruzaba la cara de lado a lado. Emily no lo reconoció, debía ser otro de los matones de Sokolov. No le dirigió la palabra, simplemente le vendó los ojos fuertemente, lo que hizo que incrementara su dolor de cabeza de forma exponencial.
- ¿En serio?- Dijo- ¿Es esto necesario ahora?.
Oyó que entró alguien más en la habitación, pero tampoco articuló palabra. De repente notó un fuerte golpe en la mejilla que le provocó una hemorragia nasal.
- Mi jefe quiere saber para quién trabajas- Dijo el hombre de la cicatriz.
- Dile a Sokolov que puede preguntármelo él mismo- Le desafió Emily. A cambio sólo consiguió otro golpe en la otra mejilla. "Lo que daría por una caja de paracetamol", pensó.
- Mi jefe quiere saber para quién trabajas- Repitió el mismo hombre sin cambiar el tono de voz. Emily sabía que no era él quién la golpeaba, puesto que podía sentir a su agresor a su lado, mientras que la voz sonaba desde más lejos.
- Trabajo para Papá Pitufo, y yo soy la puta Pitufina- Se burló de él.
Otro golpe cayó sobre su cuerpo, esta vez en su estómago. Emily comenzó a toser, y a escupir sangre. Aquello comenzaba a pintar muy mal.
- Mi jefe quiere saber para quien trabajas- Repitió como si fuera un robot.
Emily apenas podía hablar, sólo acertó a decir "está bien, está bien", pero no era capaz ni siquiera de incorporarse.
- Te lo diré- Murmuró casi sin fuerzas, y entredientes dijo algunas palabras ininteligibles.
Su agresor se acercó a ella para escuchar.
Emily notó su cercanía y aprovechó para abalanzarse a su cuello, mordiéndole con todas sus fuerzas. Escuchó un aullido y escupió un trozo de piel y carne. Pero su victoria no duró mucho. Sintió que la levantaban de la silla, tirándola al suelo para patearla por todo el cuerpo. Se acurrucó como pudo para minimizar los golpes, y unos segundos antes de volver a perder el conocimiento, notó que la sangre corría entre sus piernas y no podía hacer nada para evitarlo.
