Capítulo 6

Después de que hubo terminado todo, Hotch les ordenó que fueran a descansar, y dejaran el papeleo para el día siguiente. Emily se escabullló en cuanto pudo, evitando cualquier contacto con el resto del equipo, más allá de lo imprescindible. Su actitud excesivamente seria, fría y profesional no le gustó nada a ninguno de ellos. Mick intentó acercarse a ella en un par de ocasiones, pero consiguió esquivarlo, y en cuanto llegó a su casa, apagó el teléfono móvil.

A la mañana siguiente, fue la primera en llegar a la oficina, incapaz de conciliar el sueño en toda la noche. Así que para cuando llegaron los demás, ella prácticamente había acabado su informe.

Se tomó un descanso, y después de prepararse una taza de café muy cargado en el office, se dirigió de nuevo a su mesa, en la que se encontraban cuchicheando J.J., Morgan, García y Reid. No escuchó lo que decían, pero alcanzó a oír su nombre. Por supuesto, aún seguía siendo el tema central de conversación. Se hizo un silencio cuando llegó a la altura de sus compañeros.

- Podéis seguir- Les dijo sin mostrar signo alguno de enfado- Sé que estabais hablando de mí.

- Emily...- Intentó excusarse Reid.

- No importa- Aclaró- Mirad chicos, sé que habéis estado preocupados por mí. Y lo siento mucho, de veras. No tendríais que cargar con ello.

- Puedes confiar en nosotros- Morgan la miró con simpatía- No queremos forzarte a nada, pero tienes que saber que estaremos aquí si lo necesitas.

Ella asintió con la cabeza, agradeciendo sus palabras.

- Lo sé. Pero esto es algo… - Iba a decir muy doloroso, pero buscó otras palabras menos personales- muy privado… Y en realidad, no es algo con lo que podáis ayudar.

- Por lo menos- Dijo Penélope acercándose a ella- Me dejarás darte un abrazo- Añadió sonriendo, y acto seguido la estrujó contra su pecho. Emily le devolvió el abrazo, sonriendo al separarse.

- Si me perdonáis- Cambió de tema- Tengo que terminar el informe… bueno… y vosotros también.

Reid, Morgan y Garcia, se dieron por aludidos y despidiéndose de ella, volvieron a sus puestos., dejándola a solas con J.J.

- Creo que deberías darle un respiro a Mick- Le dijo J.J. con suavidad.

A Emily no le extrañó que J.J. se posicionara en favor de él. Había visto sus esfuerzos por protegerla durante todos aquellos días, y la forma en que la cuidaba, sin apenas separarse de su lado a pesar de sus desplantes.

- Mick es demasiado protector- Se intentó excusar sin mucho éxito.

- Sabes que está enamorado de ti- Hizo una pausa- Sólo hay que ver la forma en que te mira- No era una pregunta, solo una observación.

Emily la miró un poco sorprendida de que abordara ese tema de forma tan directa.

- Es más complicado que eso, J.J- Admitió con cierta desgana.

- Pero tú sientes algo por él...- J.J. no parecía querer dejarle tregua.

- Mick se merece a alguien mucho mejor que yo- Se sinceró Emily, con tristeza.

- No se elige a quien se ama, Emily… No se trata de lo que tú creas o pienses, sino de lo que sientes- J.J. buscó en su mirada un indicio de que la había comprendido- Em...

- Lo llevo en el corazón- La interrumpió, mirándolo a los ojos- Si es eso lo que preguntas- Hizo una pausa- Pero, como te he dicho… es complicado… y no creo que nunca podamos solucionar las cosas del todo-Añadió- Ahora, si no te importa, necesito consultar una cosa con Hotch para terminar el informe...- Concluyó antes de alejarse hacia el despacho de su jefe.

J.J. sintió lástima por su amiga. Emily siempre se sacrificaba por los demás sin pensarlo dos veces, y el hecho de que creyera que no merecía ser feliz, la apenaba.

- Por Dios, Emily- Dijo en un susurro para sí misma- ¿Qué fue lo que te pasó?

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Para celebrar el éxito de la misión, y para despedir al equipo de la Interpol, decidieron reunirse en casa de Rossi, como hacían tantas otras veces. A Emily no le hacía demasiada ilusión la idea, pero si se negaba a ir, estaba segura de que Mick aparecería en su puerta minutos después, y no tenía ninguna intención de enfrentarle. Sabía que quería hablar de lo ocurrido, pero ella estaba demasiado bloqueada como para poder hacerlo.

La casa de Rossi o mejor dicho, la mansión de Rossi, como siempre puntualizaba él, estaba decorada de forma ecléctica, mezclando mobiliario antiguo y contemporáneo, lo que dotaba a la casa de un ambiente familiar y confortable. Habían estado toda la tarde en el jardín, pero al caer la noche, se trasladaron al salón- comedor, separado de la cocina sólo por una barra tipo americana. Los sofás, dispuestos en U, invitaban a sentarse cómodamente en ellos, cosa que no habían dudado en hacer los miembros del equipo. La bebida y la comida, dispuestas en una amplia mesa de centro fabricada en roble, parecían inagotables. Las copas se entrechocaban en brindis que parecían interminables. Todos parecían felices de haber terminado el caso, bromeando entre ellos y aprovechando a contarse entre ambos equipos anécdotas en las que indefectiblemente siempre acababa siendo algún miembro de ellos objeto de burla del resto. Pero nadie se enfadaba, puesto que parecía que a todos les iba llegando el turno uno por uno.

Emily se había sentado en la esquina de uno de los sofás, el más cercano a la barra, y junto a ella, y pese a que había estado intentando evitarlo durante toda la noche, se encontraba Mick, un tanto preocupado por la cantidad de alcohol que parecía estar ingiriendo.. Ya la había visto beber otras veces y sabía de sobra de su capacidad para tolerar el alcohol, pero que él hubiera contado ya debía haberse bebido ella sola más de una botella de bourbon.

Se acababa de servir una nueva copa cuando Mick se dirigió a ella.

- ¿No te parece que estás bebiendo demasiado?- Mick intentó quitarle la copa de la mano. Emily se levantó de su asiento, apartándolo a un lado. Al intentar ponerse de pie, se tambaleó ligeramente pero rápidamente volvió a recuperar el equilibrio.

- No lo suficiente- Dijo Emily negando con la cabeza

- Em.- Insistió Mick, levantándose a su vez hasta ponerse a su lado. Ella dio un paso atrás.

- Deja de tratarme como si tuviera siete años, no eres mi padre- Le acusó señalándole con el dedo.

- Pues deja de comportarte como una niña- La sermoneó Mick, en tono impaciente.

- Me comporto como quiero… - Replicó mirándolo desafiante. Estaba algo ebria pero no lo suficiente para perder la compostura.- Además, estamos de celebración ¿no?.- Añadió- Hemos atrapado al malo, y el circulo se ha cerrado. Final feliz, ya sabes...- Sonrió levantando la copa, pero podía verse el tono amargo en sus palabras.

Los miembros del equipo desde sus asientos, observaban la interacción entre ambos sin atreverse a intervenir hasta que de nuevo vieron como Emily volvía a perder el equilibrio para recuperarlo un segundo después, sujetándose al respaldo del sillón.

- Nunca creí que iba a decir esto- Intervino Rossi suavemente al tiempo que se incorporaba- Pero a lo mejor Mick tiene razón… ¿Cuántas te has tomado?

- ¿Tú también Rossi?… - Emily le miró sorprendida. De todos los que estaban allí, era del que menos hubiera esperado un sermón- ¡Vaya aguafiestas!, mejor dime donde está el vino caro, que voy a buscarlo…- Dio un par de pasos hacia la cocina y se giró para dirigirse nuevamente a sus compañeros- Esto se merece un brindis por todo lo alto.

Ahora no había nada donde pudiera sujetarse, y el suelo pareció moverse bajo sus pies. Aunque algunos de los miembros del equipo se levantaron con la intención de ayudarla, fue Mick quien reaccionó primero corriendo hasta su lado, tomándola de la cintura para evitar que cayera.

- ¡Cuidado!- Exclamó Mick.

- Tranquilo- Dijo Emily apartándose nuevamente de él y dando un par de pasos mas hasta llegar a la barra de la cocina para tener cierta garantía de que seguiría en posición vertical. Sorprendentemente aún no había derramado ni una gota del bourbon que sostenía en la mano- Todavía puedo mantenerme.

Mick desistió de volver a acercarse a ella, pero tampoco se apartó.

- Sólo me preocupo por ti- Parecía cansado y frustrado.

Emily le miró, furiosa.

-¡Pues deja de hacerlo!…- Y acto seguido dirigió la misma mirada al resto del equipo que la miraba sorprendida sin saber que hacer. Si bien en un primer momento se habían escuchado algunas risas visto el estado de embriaguez de Emily, hacía rato que había dejado de tener la más mínima gracia. Penélope había intentado intervenir, pero Sean y Clyde les habían susurrado que era un tema entre Mick y Emily, así que permanecían en silencio, sólo observando la escena y preguntándose qué demonios ocurría entre ellos. Esto no había pasado desapercibido para Emily, que aún con "mas alcohol en su torrente sanguíneo del que admitiría nunca" podía notar sus miradas llenas de preocupación y lástima.

- ¡Y vosotros dejad de mirarme así!.. -Les gritó mientras caminaba sin sentido de un lado a otro de la habitación. Había recuperado lo suficiente el equilibrio como para poder soltarse de la barra sin caerse de bruces- Dio un par de pasos hacia ellos señalándoles con el dedo y gesticulando con los brazos- ¡Estoy bien! ¡Estoy bien!, ¡No he estado tan bien en toda mi vida! ¿Os enteráis? ¡Soy la leche de feliz!- Se bebió el resto del contenido de su vaso e hizo una especie de reverencia, como si con ello pudiera demostrarlo.

- ¡Emily!- Oyó decir a alguien, posiblemente J.J.

- Mick, será mejor que la lleves a casa- Fue Clyde quien había hablado. Emily se sintió como una niña pequeña a la que nadie hacía caso. Clyde hablaba con Mick como si ella no tuviera ni voz ni voto.

- ¡NADIE ME VA A LLEVAR A NINGÚN SITIO!¡ESTOY EN UNA PUÑETERA CELEBRACIÓN! - Exclamó iracunda dirigiéndose a ellos.

- Sólo intentamos protegerte, Emily- Intentó explicar Sean.

- ¡PUES DEJAD DE HACERLO!- Se encaró con Sean- ¡Me tratáis como si fuera una muñeca de porcelana!. ¿Creéis que no sé lo que pensáis todos aquí?- Emily se dirigió al resto del equipo- ¿Creéis que podéis ayudarme?.. ¿Lo crees tú Sean?, ¿Y tú Morgan?- Luego señaló a Penélope- Quizás decorando mi mesa con unicornios se me pase, o quizás Reid pueda hacerme algún truco de magia que lo arregle todo….

J.J. le puso la mano en el hombro a Penélope, afectada por las palabras de su amiga.

- Emily…

- Pues os diré una cosa- La interrumpió mirándolos con una expresión rota de dolor- ¡NO SE PUEDE ARREGLAR LO QUE YA ESTÁ ROTO!.

- ¡Ya está bien! ¡SUFICIENTE!- Mick se había acercado hasta Emily para tomarla del brazo, tirando un poco de ella para obligarla a que lo acompañara.

- ¡MALDITA SEA MICK, SUÉLTAME!,- Se resistió violentamente hasta conseguir zafarse- ¡NO ME TOQUES, NO ME TOQUES, NO TE ACERQUES A MÍ!- Añadió encarándose a él.

- Em… - Mick levantó las manos en gesto de paz- Hablaremos de esto en casa.

¿Había dicho "en casa"? ¿No "en tu casa"?. Ni Mick ni Emily se dieron cuenta del matiz, que sin embargo, era imposible que pasara desapercibido para el resto de perfiladores que les observaban como si se tratara de la escena de una película.

-¡NO!… ¡NO QUIERO HABLAR DE ESTO!,¡NO QUIERO HABLAR DE NADA!- Gritó nuevamente ignorando las miradas de aquellos. Era una conversación entre Mick y ella.

Y estaba furiosa y descontrolada.

- Algún día tendrás que hacerlo…- Intentaba razonar con ella, sin demasiado resultado.

- ¡ESE ES TU PUTO PROBLEMA!- Continuó sumamente alterada, al tiempo que gesticulaba con las manos- ¡QUE QUIERES HABLAR DE TODO Y YO SÓLO QUIERO OLVIDARLO!

Mick miró hacia el suelo durante unos segundos, respirando de forma agitada antes de volver a levantar la vista.

- ¡FINGIR QUE NO HA PASADO NADA, NO HARÁ QUE DESAPAREZCA!- Sentenció levantando a su vez la voz hasta ponerse a su altura.

- ¡Y HABLAR DE ELLO TAMPOCO LO HARÁ!- Replicó Emily bruscamente y elevando aún más el tono.

- Emily… - Suspiró, recuperando el control- Tienes que…

- ¡NO ME DIGAS LO QUE TENGO QUE HACER! - Le interrumpió antes de que pudiera terminar la frase. Se encontraban uno frente al otro, muy cerca, pero sin llegar a tocarse- ¡TU NO TIENES IDEA…!- Le acusó desesperada, señalándole con el dedo.

Mick explotó ante dicha acusación.

- ¿QUE NO TENGO IDEA DE QUÉ, EMILY...?- Hizo una pausa, acercándose nuevamente a ella- ¡TAMBIÉN ERA MI HIJO!

A Emily la pilló por sorpresa dicha declaración. De reojo vio como el equipo, salvo Sean y Clyde, la miraba con una mezcla de asombro y espanto, por la repentina comprensión del origen de todo. No quería ni pensar en lo que se les estaba pasando por la cabeza. Tampoco era algo que le importara demasiado en aquel momento, quizás si no hubiera bebido tanto estaría más preocupada.

- Pero no fue culpa tuya- Dijo al fin casi en un susurro. Su mirada reflejaba una profunda tristeza. Mick vio que estaba haciendo verdaderos esfuerzos por controlar las lágrimas.- ¿Crees que no sé que te has estado culpando todo este tiempo?… Pero no fue culpa tuya, Mick… nunca lo fue.

- Ni tuya- Añadió él, intentado acercarse nuevamente a Emily, quien ahora le daba la espalda. - Y el único culpable ya está muerto- Apenas la rozó. Ni siquiera ella se había dado cuenta- Se ha terminado, Em. Le has vencido

Emily dejó el vaso sobre la barra y se volvió a él. La tristeza había desaparecido sustituida por una profunda amargura.

- ¿Le he vencido?. - Le dijo cínicamente- Un muerto no puede vencer a otro muerto...- Añadió repitiendo las palabras de Alexei.

- Emily, tú no estás muerta...- Intentó poner su mano sobre su hombro. Ella se apartó bruscamente.

- ¡No me toques!- Sus palabras destilaban veneno.

- Por favor- Insistió nuevamente.

- ¡TE HE DICHO QUE NO ME TOQUES!

Apartó violentamente la mano, golpeando sin querer el vaso que había dejado sobre la barra momentos antes. Éste se hizo añicos haciéndole un corte profundo entre el dedo pulgar y el índice, comenzando a sangrar profusamente. Mick vio como la sangre corría por su brazo y se quedó horrorizado al ver cómo Emily ni se había inmutado. Ésta parecía hipnotizada, paralizada con la mano levantada frente a sus ojos. De repente, era como si no estuviera allí.

- Emily, tu mano…- Se acercó a ella lentamente. Ella ni siquiera se inmutó. No era capaz de articular una frase coherente.

En una fracción de segundos, Rossi había corrido a buscar el botiquín de primeros auxilios y ahora se encontraba a unos pasos de Mick. Éste, que lo había visto de reojo, le hizo un gesto con la mano sin apartar la vista de Emily, para advertirle que no se acercara más.

No era la primera vez que la había visto así. Le fue fácil reconocer aquella mirada perdida. Los demás no habían podido evitar acercarse un poco hasta ella, pero todos se mantenían a una distancia prudencial, siguiendo las indicaciones de Mick.

- Está bien… - Mick rozó suavemente su hombro colocándose frente a ella. Se encontraba a tan solo unos centímetros- Tranquilizate- Le dijo suavemente.

- Es mucha sangre…- Susurró ella. Seguía sin mirarlo. Mick no estaba seguro si quiera de si era consciente de que él estuviera allí.

- Emily…- Le acarició la mejilla.

- Tanta sangre...- Continuó ajena a lo que ocurría a su alrededor. Giraba la mano lentamente antes sus ojos, observando como la sangre se iba deslizando alrededor de aquella.

- Cariño…- Mick intentaba atraer su atención, sacarla del trance en el que se encontraba,

- No lo entiendo..- Continuó ella, negando ligeramente con la cabeza, sin comprender.

- Solo déjame ver… - Mick le sostuvo la mano herida, con cuidado y esperando que Emily se mantuviera calmada. Ésta no reaccionó mientras él intentaba determinar la profundidad del corte valorando si necesitaría puntos.

- ¿Por qué había tanta sangre?...- Emily seguía sin inmutarse.

- Em..- Dirigió su mirada hacia ella, intentado capturar sus ojos que aún no apartaban la vista de la sangre- Tranquila..

- Mick…- Por fin levantó la vista hacia él. Su mirada estaba llena de dolor y desesperación- ¿Por qué había tanta sangre?- Le preguntó angustiada mientras una lágrima rodaba sobre su mejilla- ¿Por qué…?.

Mick soltó la mano herida, para ponerla sobre su mejilla.

- Lo sé, Em… lo sé…- Le dirigió una mirada de comprensión. Sabía exactamente qué imagen tenía ella en aquel momento en su cabeza, porque él tenía la misma. Sintió como la respiración de Emily comenzaba a acelerarse, mientra intentaba apartarse, pero Mick la mantuvo firme cerca de él.

- No puedo respirar…- Lo miró asustada. Apenas podía hablar, las palabras le salían de forma entrecortada como si le faltara el aire. - No puedo…

- Sí puedes…- Su voz sonaba segura y suave en comparación con la de ella. - Estoy aquí contigo… no te dejaré.

Mick la acercó más a él.

- No…- Ella hizo un leve intento por evitarlo pero ya no le quedaban fuerzas. Mick la abrazó pese a su resistencia, hasta que por fin Emily desistió de luchar.

- Cierra los ojos… sólo respira conmigo… solo respira- Le dijo al oído.

Se quedaron así durante un rato, abrazados, ajenos a lo que ocurría a su alrededor y a los comentarios del equipo. Mick la sujetaba fuertemente mientras Emily lloraba en silencio. Podía notar las lágrimas de ésta sobre su hombro. Sabía que a estas alturas su camisa debía estar ensangrentada, pero poco le importaba. Ya se ocuparía de curar esa herida después. Por fin, notó cómo el cuerpo de Emily se relajaba y aflojó su propia fuerza para que ésta pudiera apartarse, pero no lo hizo.

- Llevame a casa…- Le susurró al oído.

- De acuerdo...- La apartó un poco para mirarla a los ojos. Por supuesto aún tenían mucho de qué hablar, pero era un primer paso. Emily no era una persona accesible. Los muros que había levantando alrededor de ella no eran fáciles de derribar, por eso era tan importante que supiera que podía confiar en él.

Puso su mano bajo su barbilla obligándola a levantar la cabeza para que le devolviera la mirada.

- Pero antes tenemos que curar esa herida.

Emily asintió con la cabeza y se dejó llevar por Mick hasta el sillón donde se sentó. Éste se arrodilló junto a ella y tomó el botiquín que Rossi le había ofrecido unos momentos antes. Emily, que no apartaba la vista de Mick, escuchó a alguien decir que los dejaran a solas. El efecto del bourbon prácticamente se había esfumado, y no tenía intención de huir de nuevo. De repente, se sentía protegida por aquel hombre que, pese a ella, siempre había estado a su lado. Era una sensación que no tenía a menudo y que le proporcionaba paz y sosiego.