Capítulo 8.

Mick alargó su estancia todo lo que pudo, para estar con Emilly. Aprovechando al máximo el tiempo que podían compartir. Al final de ésta, Emily tuvo que volver a su trabajo. Era la primera vez que veía a sus compañeros desde la noche de su "explosión incontrolada", y aunque sabía que no se lo tendrían en cuenta, sentía que les debía una disculpa y una explicación. Dos días antes, por la mañana, había despedido a Mick en el aeropuerto. Debía volver a Londres. Aún estaban planeando cómo iban a llevar la relación, viviendo tan lejos. Pero se sentía feliz, y hacía mucho que no lo era.

Se dio prisa en llegar hasta la oficina, se le había hecho un poco tarde porque Mick la había llamado justo al salir de casa, y se había entretenido más de lo necesario. Pero a cambio, llegó a la BAU con una sonrisa de oreja a oreja. No entendía cómo después de tantos años de conocerse, podía sentir aún mariposas en el estómago al pensar en él, como si fuera una colegiala.

Aún así, llegó cuando casi todos estaban ya sentados alrededor de la mesa de la Sala de Reuniones. Casi chocó con Penélope, que justo entraba también con una carpeta de expedientes en la mano. Emily se quedó paralizada durante un momento, intentando encontrar las palabras adecuadas para disculparse, pero Penélope no le dio tiempo de reaccionar, le dio un abrazo, diciéndole lo mucho que se alegraba de verla y la llevó del brazo hasta el interior de la sala. Emily le sonrió agradecida.

En realidad, le emocionó comprobar que todos la recibieron con cariño, invitándola a sentarse y sin preguntas incómodas. Aquella era su verdadera familia. Los miró uno a uno, mientras Hotch exponía los últimos casos, dándoles indicaciones para la elaboración de informes que habían solicitado desde distintos departamentos, y sintió que aquel era su lugar.

Cuando Hotch hubo terminado, antes de que se levantaran, Emily llamó la atención de todos.

- Esperad, por favor- Les dijo, conteniendo una punzada de nerviosismo. Esperó hasta asegurarse de que todos la habían oído para continuar- Quiero pediros disculpas por mi comportamiento estos últimos días- Añadió.

Fue Morgan quien habló primero.

- No tienes que hacerlo- Dijo sinceramente.

- Pero quiero hacerlo- Insistió, y luego continuó- Todo esto… ha sido muy difícil para mí.

Se notaba lo mucho que le costaba expresar sus sentimientos, y el esfuerzo que estaba realizando para hacerlo.

- Emily, Clyde y Sean nos contaron todo...- J.J. no quería que pasara por aquel trago de forma innecesaria.

- Lo sé- Admitió Emily- Pero aún así, quiero agradeceros haber estado ahí siempre, para mí, y a pesar de mí. Me cuesta confiar en la gente… bueno… ya os habéis dado cuenta. Y no es por vosotros, sé que puedo confiar en vosotros- Recalcó- el problema es mío, siempre ha sido mío. Vosotros sois como mi familia- Se emocionó al decir esto último- Sólo quería que lo supierais. Os quiero, chicos.

-Aisss!- Se oyó gemir a Penélope, a la que le faltó tiempo para correr a abrazarla de nuevo- Nosotros también te queremos- Le dijo estrechándola fuertemente.

J.J. se unió al abrazo, y luego Reid, para después seguir recibiendo abrazos y palabras de cariño del resto, a medida que salían uno a uno por la puerta. Finalmente se quedó a solas con J.J..

- Siento que tuvieras que pasar por algo así- Le dijo tomándole la mano durante unos instantes.

- Gracias J.J.- Emily siempre se había sentido muy unida a J.J.. Era como la hermana que nunca había tenido.

Juntas salieron de la sala de reuniones, sólo para comprobar cómo el resto del equipo cuchicheaba alrededor de su mesa, al parecer mirando con curiosidad algo que aún no alcanzaba a ver.

Cuando hubo llegado a la mesa, se hicieron a un lado para dejarle paso, y fue cuando se dio cuenta de que sobre ella, había un enorme ramo de flores silvestres. Inmediatamente se sonrojó, puesto que era evidente quien lo había enviado. Lo sabía ella, y por las miradas curiosas y las sonrisas cómplices de sus colegas, lo sabían ellos también.

J.J. se giró hacia ella, levantando una ceja mientras sonreía, en espera de una explicación detallada.

- ¿Hay algo que no nos has dicho?- Preguntó con picardía.

Emily titubeó sin saber qué decir, abrió la boca para hablar, y justo la salvó el tono de llamada de su teléfono móvil. Se hizo un poco a un lado para recuperar algo de intimidad, aunque por las caras de sus compañeros, parecían estar poco interesados en dársela.

Saludó a Mick con un escueto "hola". Él notó el nerviosismo en su voz.

- ¿Qué pasa? ¿No te han gustado las flores?- Se burló.

- Sí, son preciosas, gracias- Miró de reojo a sus amigos, que no le quitaban la vista de encima- Me han gustado… en realidad..- Añadió un poco más fuerte de lo necesario para asegurarse de que aquella pandilla de cotillas la escucharan- A todos les han gustado. De hecho me están sometiendo a un tercer grado.

Emily escuchó una carcajada al otro lado del teléfono, y sonrió para sus adentros.

- ¿Y qué les has dicho?- Le preguntó con curiosidad.

Emily lo pensó antes de contestar.

- No creo que pueda decirles nada que no se estén imaginando ya- Dijo al fin, lo que causó de nuevo la risa, no sólo de Mick, sino del resto del equipo.

- Tengo que contarte algo- Dijo recuperando su tono suave, que tanto le gustaba a Emily- Pero antes necesito que respondas a la pregunta de la tarjeta- Añadió en tono misterioso.

- Aún no la he leido – Emily se acercó al ramo, ignorando deliberadamente las sonrisas de sus amigos, y buscó la tarjeta. La encontró en la mano de Penélope, afortunadamente aún sin abrir. Se la arrebató de un zarpazo, mientras le lanzaba una mirada de advertencia. García se encogió de hombros, con expresión traviesa.

Emilly extrajo la tarjeta del sobre, intentando ocultarla de las miradas curiosas que había a su alrededor. "¿Aún debo temer que salgas corriendo?". Sonrió por la broma personal que habían creado juntos, negando con la cabeza. Volvió a apartarse un poco del grupo para tener algo de privacidad.

- No- Le dijo sin atisbo de duda- No voy a salir corriendo. Te lo prometo.

- Bien- Dijo Mick- Entonces estás ahí ¿verdad?, no te has movido…

- No, no me he movido- Reiteró ella- ¿Qué te pasa?- Añadió riendo sin entender a qué venía tanta insistencia.

- Quiero que sepas que he pedido el traslado al FBI- A Mick no le hacía falta ver la cara de Emily, para saber que la había pillado por sorpresa- Clyde va a arreglarlo para que no haya problema. Mientras, he solicitado algunos días que me quedaban libres.- Añadió sin darle tiempo a responder.

- ¿Qué?- Acertó a decir Emily, que se había quedado en shock.

- Y además- Continuó Mick ignorando sus titubeos- He pensado que tal vez podría quedarme en tu piso… temporalmente, si no te importa.

- Claro, claro..- Balbuceó, intentando asimilar aún el hecho de que hubiera pedido el traslado- no hay problema…

- Pero que quede claro, que sigo queriéndolo todo.

Emily jadeó, casi sin respiración.

- Por eso necesito que te quedes justo donde estás, Em.

Emily miró el teléfono durante unos segundos sin comprender nada, no tenía idea de lo que estaba pasando. Mick, continuaba hablando, y tanto se estaba intentando concentrar en seguir la conversación, que no se dio cuenta de las risas, chismorreos y suspiros que empezaron a surgir detrás de ella.

- Tenía que asegurarme de que no ibas a salir corriendo.

A punto estaba de contestar, cuando sintió que una mano le rozaba el hombro, obligándola a darse la vuelta, para encontrarse a Mick, frente a frente.

- Para poder saludarte como es debido- Concluyó, con una sonrisa, ante la mirada atónita de Emily, que de forma incoherente seguía con el teléfono al oído.

Y acto seguido, la atrajo hacía sí, depositándole un beso en los labios, y Emily absolutamente absorta en aquel beso, se sintió tan feliz que se mantuvo ajena a los aullidos y aplausos que comenzaron a sonar a su alrededor.

En ese preciso momento, se dio cuenta, de que ella también lo quería todo.

FIN.