Capítulo 2: ¡Izad las velas!


.

Luego de 2 días...

.

El jaleo matutino para un pirata no era el problema, más bien, el seguir órdenes era el auténtico suplicio. Tampoco es que podían dar un cuarto al pregonero, un motín en pleno embarcadero a la luz solar sin el mapa del tesoro, sería suicidio. Pero, para sorpresa del mismo capitán que lideraba a los piratas, quien había tomado su puesto de cocinero con toda honra, fue un bálsamo ver que su tripulación hacía un esfuerzo enorme por mantener su línea y seguir las órdenes del primer oficial, el fino y distinguido cregoriano (una raza de colosos de piedra mezcla con humanoide), el señor Arrow.

La capitana fue una sorpresa que no esperaban, la conocían de renombre, al menos los más avispados de la tripulación. Una felinídea que vestía honores de batallas ganadas, nombrada como una de las más aclamadas de la galaxia. La capitana Amelia quien pareció enmarcar vista gorda hacia la tripulación a primera luz de la mañana, cuando estos la esperaron en el puerto con la autorización firmada por el astro-físico, Doctor Delbert Doppler.

Pero, toda esa tensión que se respiraba en torno al nuevo capitán fue mejorando en cuanto la mañana iba dando su despunte. La tripulación trabajaba en conjunto y ya tenían puestos asignados para el viaje.

Un grupo estaba terminando de elevar las cajas con las provisiones para que sean resguardadas en la bodega o, en su defecto, en la cocina; cuando el financiador de la expedición y un mediano muchacho que parecía tener toda la fachada de un adolescente, aparecieron en cubierta, ocasionando problemas con Snuf, un sujeto que se comunicaba a través del idioma flátula. Mary, la alienígena de largas piernas, notó lo que acontecía a estribor de la nave y llamó la atención de su compañera humana, golpeándola levemente con una de sus manos. La muchacha no tardó en reconocer el rostro del adolescente, mientras sonreía de lado se irguió sobre la botavara tomando una de las cuerdas del palo del trinquete aferrándose con fuerza para no resbalar y provocar un espectáculo.

Era él. El guapo muchacho del holo-locket.

━Señorita Hans, tome vueltas a la driza*, no queremos perder alguna de las velas en la salida ━ordenó el primer oficial, sacándola de sus pensamientos.

━A la orden, señor ━contestó la muchacha mientras retornaba a su trabajo, sin dejar escapar ciertas miradas en dirección hacia los nuevos miembros de la tripulación. Moría de ganas por hacerle saber a su capitán que habían dado en el blanco. Aunque, no tardaría en saberlo.

La capitana felinídea no prorrogó en hacerse presente frente a ellos y dirigirlos a su camarote para hablar en privado, algo que no pasó desapercibido para los que husmeaban en las sombras. Hubo un pequeño momento en que el chico de ojos zarcos atisbó a la muchacha que atendía las poleas de las velas, algo que le sorprendió ya que era la primera vez que veía a otro de su especie, más tratándose del sexo opuesto. Pero, no tardó en virar su atención a la capitana que demandaba cierta cautela frente a los tripulantes del RLS Legacy.

El mediodía germinaba en su reflejo sobre la inmensidad de edificaciones, a sabiendas de que el mismo hálito de Crescentia le daba ese toque pulcro al puerto.

Un silbido dejó más que inquieto a todo ser que se encontraba en cubierta, ya que había solamente una última tarea que los haría ponerse en marcha hacia el lugar preciado que todos buscaban.

━¡Suelten amarras!

Una exclamación que dio fin al interrogatorio que el pequeño hombrecito de tez morena y ojos añiles le estaba haciendo al capitán de la tripulación pirata. Si uno fuese más inteligente, pensaría que lo estaba provocando o incitando al truhan a develar sus intenciones. Nada que un mocoso no consiga como mero acto de rebeldía buscando pleitos para mostrar su valía o astucia.

━¡Izad las velas! ¡Tensar la vela del trinquete a babor!

La cubierta convulsionaba de idas y venidas, de bucaneros que corrían a tomar sus puestos con premura, mientras la capitana Amelia y el doctor Delbert Doppler tomaban su lugar en el castillo de popa junto al señor Arrow y el timonel Turnbunckle. El primer oficial estaba luciéndose a la perfección con las órdenes, era el grito en el cielo, el huracán que mantenía a los marinos trabajando para no hundirse o, en este caso, para no quedarse varados en aquel puerto. Por lo tanto, todos se esmeraban para que la salida fuese exitosa. Un error y adiós empleo, adiós mapa del tesoro, adiós botín de mil mundos.

No era de sorprenderse la presencia de aquella nueva alma que subía los escalones de la bodega hacia la cubierta. El joven James Hawkins deseaba sentir el viento en su rostro; llenar sus pulmones del aire intergaláctico; ser parte de la salida de la gran fragata; hacerse con el destello de las estrellas, sin darse cuenta que él mismo era la estrella más reluciente de aquel pedazo de cielo. Escrutaba las alturas admirando las velas, sintiendo cómo el barco se elevaba, pero en un momento de distracción algo lo empujó con fuerza hacia atrás.

━¡Oye! ¿¡Puedes hacerte a un lado!?

La fila que tiraba de los cabos para enfilar la vela del trinquete era extensa y en la punta se encontraba ella, la chica a la que había visto al ingresar al Legacy. Por primera vez, ambas miradas se cruzaron, ella con un ceño de pocos amigos, él con sorpresa ante el golpe, quien sin decir palabra se apartó de su camino, no sin antes ser mareado por otro marinero que corría a tomar su puesto.

Decidió tomar distancia y alejarse de los navegantes que estuviesen haciendo su trabajo, algo que no le trajo problemas, ya que pudo admirar la forma en la que una fragata funcionaba y despegaba del puerto. Una experiencia que, sin dudas, la llevaría con él por el resto de sus días. Sentir que su cuerpo se apartaba del suelo ante la desactivación de la gravedad artificial, la cual su primer amigo flautulento se encargó de activar para que volviese a sentir la suela de los zapatos sobre la cubierta; o ver la forma en que las velas se llenaban de vida con el toque de la luz solar que funcionaba, al mismo tiempo, como energía que se reservaba para darle potencia a los motores. Un barco que se alimentaba de la vida solar del espacio.

¿Qué sabrán ellos de gastar combustible?

El Legacy mostró su verdadera potestad al precipitarse a toda potencia sobre el mar estrellado, navegando junto a las hordas de orcus galacticus que terminaron ensuciando el perfecto armatoste que el astrofísico había comprado en alguna tienda de segunda mano en Montressor.

El aire renovaba la jovial vitalidad del nuevo grumete, quien había mostrado un brillo incandescente en sus garzos ojos al encontrarse rodeado de aquellos mamíferos enormes, dueños de casi todo aquel espacio galáctico en que el Legacy intentaba hacerse paso. Eran gigantescos, un espectáculo difícil de sobrellevar.

Aunque, aquel momento no podía durar para siempre. Había cosas que hacer y el grumete estaba perdiendo el tiempo. Pero no fue hasta que el parloteo barato de un ciborg inundara la cubierta con falsos halagos a la felinídea capitana del Legacy.

━¡Ah! Es un gran día para navegar, capitana ━afirmaba con un muy buen humor━, y ¡mírese! Tan fresca y bonita como un barco recién pintado y con velas nuevas.

Nada mal para un Casanova, aunque la felinídea no era fácil de convencer con palabras tan indigentes, si se traslada a su locuacidad menos coloquial y a su toque refinado como si de un paladar sensible se tratara. Iliana había terminado su tarea, aunque le tocaba vigilar los grátiles* de las vergas* y los cabos*, pero se entretuvo con esa escena, ya que siempre había acostumbrado a ver a Silver rebotar en cada puerto con el mismo verso sin matiz, aunque su carisma siempre enlazaba a alguna rezagada. La capitana no era de humor tan vívido y le arremetió con rechazo.

━Sus falsos cumplidos puede reservarlos para sus amiguitas en cada puerto, Silver ━el rostro del ursid se contrajo del disgusto, mostrando esa leve tristeza momentánea que se tiene cuando uno es rechazado. Morph, una burbuja rosada transformista de bolsillo, no perdió la oportunidad y se burló de la felinídea tomando su forma e imitándola con un tono jocoso del que Silver tuvo que ocultar al instante antes de pasar por otra situación humillante.

━Me duele, capitana ━fingió un poco para poder sostener su gallardía━, yo hablo desde el corazón todo el tiempo ━ella ya no atendía a su indigente lozanía, se distrajo al ver que había un marino que no había tomado su puesto.

━Y, por cierto, ¿no es ese su grumete, el muchacho que está perdiendo el tiempo con las sogas?

El ciborg viró su mirada y aunque quiso dar una queja, decidió reemplazarla por una excusa ya que no tenía cómo salir de esa situación. Desde un inicio el primer oficial le había dado el recado a lo que él intentó negarse, pero debía atenerse a las órdenes de los superiores sin rechistar.

━Una aberración momentánea que será corregida.

Y sin más que el naufragio de su encanto el cual no logró dar con el puerto, viró su atención al grumete del que debía dar cuentas. Este parecía sumamente contento y extasiado, aún se sentía entusiasmado ante aquella aventura.

━¡Jimbo! ━llamó de manera autoritaria, mostrando su lealtad a la capitana, aunque esta se catara amarga. El muchacho no tardó en virar su mirada a quien había mencionado su apodo, encontrándose frente a la figura de aquel jovial y animoso ciborg━. Tengo dos amigos que quiero presentarte... ━el muchacho se mostró más interesado mirando a diestra y siniestra intentando dar con lo que, presuponía, serían dos personas━. Saluda al señor trapeador y al señor balde ━se rió con sorna aquel ciborg mientras le lanzaba al muchacho ambas herramientas de limpieza.

El muchacho las tomó con un poco de molestia y cara de pocos amigos. Le indignaba tener que hacer tareas en aquel navío, aunque pensar que andaría de un lado a otro sin hacer más que mirar el panorama, tampoco era verosímil. Todos debían cooperar dentro de aquella, algo maltrecha, tripulación.

━Yupi ━mostró cierta ironía frunciendo el ceño con hastío.


Glosario náutico:

Drizas: Cabo o cable que sujeta la vela por su puño de pena y es empleada para izar la vela. También pueden izar vergas, gallardetes, etc.

Grátiles: Lado de la vela envergado al mástil o al estay constituyendo el borde de ataque de la misma, por donde entra el viento

Vergas: Percha horizontal que cruza los masteleros o mastelerillos, en la cual se establece una vela cuadra.

Cabos: Cualquiera de las cuerdas, sogas o maromas que se utilizan a bordo.

Trinquete: Palo que se encuentra arbolado más cerca de la proa. Vela que se larga en este palo.


N. de autor:

Lo sé, capítulos muy cortos y siguen siendo de introducción, aunque al menos ya tuvieron fan-service con ese primer encuentro entre la OC y el nuevo grumete (?)

Como siempre digo, mis hilos son bastante lentos para tejerse, aunque con lo que vendrá en el próximo capítulo, no creo que a Jim le caiga muy bien la muchacha xD

En fin, espero que hayan disfrutado de este capítulo. No sé cómo sienten el ritmo de la historia, ya que no creo que llegue a más de 10 capítulos esta primera parte, así que, pueden dar su opinión al respecto, de si voy o no muy rápido.

¡Mil gracias por leer! Se agradecen los reviews.

¡Un abrazo enorme! Y gracias por apoyar este humilde fanfic de este fandom casi extinto xD

PD/ en mi cuenta de deviantart tengo ilustraciones de Iliana, para quien le interese saber cómo es ella o cómo se ve.