Hola chicos :D Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero les guste y la disfruten tanto como yo disfrute escribiéndola, bueno comencemos…

Un novio falsamente verdadero

Capítulo 4

Estoy en problemas, en graves problemas. Apenas Touya llegó a la empresa, lo primero que hizo fue venir a mi oficina y ahora lo tengo sentado en frente de mí, con el ceño fruncido y mirándome como si quisiera matarme.

—Ahora que estamos frente a frente, vuelve a explicarme la maldita situación.

Suelto un suspiro y lo miro inseguro. Hace algunos días lo llamé para contarle todo lo que estaba pasando, esperando que me gritara por el teléfono o me insultara… pero solo me dijo "Hablaremos cuando llegue". Sabía que llegaba hoy, pero nunca pensé que se vendría directo del aeropuerto para hablar conmigo.

—Habla, Li.

—¿Ahora me llamas por mi apellido? —le pregunto levantando una ceja.

—¿Qué esperas que haga? ¡Me dijiste que te estabas divirtiendo con mi hermana!

—No me estoy divirtiendo con Sakura y lo sabes ¡Maldición! —digo frustrado—. Sabes que estoy enamorado de ella.

—Y precisamente por eso te estas aprovechando de la situación.

—¿Y eso es malo? —pregunto indignado.

—Claro que sí, porque no la estas ayudando por ayudarla, lo estás haciendo con un motivo oculto.

—Pensé que querías que le dijera lo que sentía.

—¡Pero no lo has hecho!

—¡Pienso hacerlo!

—¿Cuándo? ¿Cuándo estés seguro que ella está enamorada de ti? ¡Vaya riesgo estas corriendo!

—Escucha… sé que no es noble lo que estoy haciendo, pero todo esto me ha servido para darme cuenta que no le soy indiferente.

—¡Eso lo he sabido desde hace quince malditos años!

¿De qué diablos está hablando? ¿Cómo puede saber algo que ni yo mismo sabía?

—Dices que ella no se ha dado cuenta de lo que tu sientes, pero tú tampoco has aprendido a leer a mi hermana.

—Touya… conozco a tu hermana mucho mejor que tú.

—Pues allí te equivocas, amigo, pero no seré yo quien te lo explique —dijo resoplando—. Esperaba tener una maldita conversación para amenazarte como Dios manda hace años… pero ambos son demasiado despistados.

Resoplo incómodo y me siento en mi silla. No tengo ni idea de lo que está hablando, pero por lo menos no se ha molestado mucho por todo lo que está pasando.

—Lo único que quiero saber… es si te molesta que salga con ella.

—Sabes que no, imbécil —dice—. Solo te diré que si la haces infeliz te cortaré los huevos y sabes que soy capaz.

—Me los corto yo mismo si lo hago…

—Bien, como ya aclaramos esto, me voy a mi oficina —dice levantándose—. Aprovecharé la tarde para revisar algunos documentos.

—Antes de que te vayas… —digo antes de que abra la puerta—. Necesito un favor.

—¿Qué será?

—¿Podrías pedirle a Sakura mi segundo botón? —El me mira sorprendido y luego sonríe socarrón.

—Hasta que lo viste.

—Solo consigue el botón —digo sonrojado—. Quiero hacer algo especial con él para dárselo de regalo.

—Lo intentare —dice saliendo—. Porque sabes lo celosa que es con ese maldito botón.

—Es porque se lo di yo —digo sonriendo.

—Sí… y todavía dices que el monstruo no siente nada por ti… Quince malditos años esperando para poder amenazarte a gusto… ya ni tiene gusto.

Niego con mi cabeza y observo la hora de mi reloj. Tengo tiempo para almorzar y luego preparar todo para la sorpresa de Sakura. Salgo de mi oficina y le aviso a Yanagizawa que estaré fuera toda la tarde.

La conversación con Touya me deja pensativo. Ciertamente estoy jugando a lo seguro, a enamorarla y luego hablarle de mis sentimientos, pero nadie puede culparme por tratar de protegerme. Decirle de buenas a primeras a Sakura que he estado enamorado de ella todo este tiempo es… sobrecargarla de información y muy probablemente me rechazaría de la mejor manera posible, pensando que lo que siente por mí es meramente fraterno… pero ahora es diferente. Estos días le he hecho ver que eso que ella siente por mí no es igual a lo que siente por Touya o Yukito, lo que siente por mí es completamente diferente… o eso espero, pero confío en mi plan.

No pienso mantener la mentira por mucho tiempo, solo hasta mañana, luego de la fiesta de su amiga. Tengo planeado todo, una cena romántica para darle su regalo de San Valentín y por ultimo… mi confesión. Voy a darle a Sakura Kinomoto mi corazón en bandeja de plata y ella tomara la decisión de si aceptarlo… o acabarlo.

Después de almorzar, hago mi primera parada, la joyería. Hablo con el viejo señor Feng, el dueño de la tienda y a quien le tengo mucho aprecio porque lo conozco desde que llegué a Japón. Amablemente me muestra el resultado de la joya que he mandado a hacer especialmente para Sakura y solo falta su preciado amuleto para completarlo. Estoy seguro que le encantara y, sobre todo, es un regalo especial para ambos.

Mi segunda parada es la florería, donde afino los últimos detalles para que hagan la entrega el día de mañana para poder sorprender a Sakura con sus flores favoritas, flores de cerezos. No estamos en época obviamente, pero cuando se tienen contactos, nada es imposible.

Miro mi reloj y veo que son casi las cuatro de la tarde. Pensé que me llevaría mucho más tiempo, pero ahora que estoy libre pienso si debería llamar a Sakura para salir juntos. Aunque, al pensarlo nuevamente, me dije que lo mejor era dejarlo así… no quiero que piense que la estoy absorbiendo demasiado.

Mi teléfono suena y veo el nombre de Touya reflejado en la pantalla.

—¿Qué rayos querrá? —digo y contesto el teléfono—. ¿Ahora qué pasó? —digo en tono cansino.

No me hables así, idiota, o el maldito botón "accidentalmente" se perderá.

—¿Lo tienes? —digo sorprendido.

A veces creo que realmente eres idiota —dice resoplando—. ¿Qué vas a hacer con esto?

—¿Puedes llevárselo al señor Feng? —digo sin despegar los ojos del camino—. Tu estas más cerca y él lo está esperando.

Solo si bailas en mi boda.

—¿Por qué diablos bailaría en tu boda? —preguntó frunciendo el ceño.

Kaho me pidió un baile sorpresa y pienso complacerla —dice—. Obviamente tú y Yukito bailaran conmigo, aunque debo conseguir como cuatro tipos más.

—¡No voy a hacer el ridículo!

Entonces el botón se ira por el retrete.

—No serías capaz, Touya —digo entrecerrando mis ojos—. Sakura te mataría.

No hay manera de descubrir que fue intencional.

—Yo se lo diré.

Tu palabra contra la mía.

«Maldito…»

—¿Qué canción tienes en mente?

No lo sé aun… quizás algo cómo Sexy Back de Justin Timberlake o quizás Uptown funk de Bruno Mars, pero lo discutiremos luego —dice haciéndome sudar frío.

El maldito piensa hacerme bailar como una especie de Stripper y… no se trata de saber bailar… porque debo admitir que lo hago bien (modestia aparte) es que… ¿Quién diablos puede pararse en frente de decenas de personas a bailar de esa forma? A demás de Justin Timberlake, por supuesto.

—No sé si pueda hacer algo así… ¡Y más si está tu hermana allí!

No seas ridículo, con más razón lo harás… —Resopla y continua—. No puede creer que vaya a decir esto, pero… ese tipo de cosas encienden a las mujeres ¿Bien? Así que te garantizo una buena noche después de bailar.

—¿Quién rayos eres y que hiciste con mi mejor amigo?

¡Vamos, Shaoran! ¡Son puros beneficios! Bailas en mi boda, yo llevo el maldito botón al viejo Feng y pasas una buena noche con mi hermana ¿Trato?

No tengo ni que pensarlo mucho.

—Consigue a los otros cuatro, estoy adentro.

¡Así se habla! Voy saliendo a llevar esto entonces.

—Gracias, Touya.

Cuando tenga planificados los ensayos espero verte allí ¿Capicci? —dice gruñendo y colgó.

No sé en qué rayos me he metido y solo espero que valga la pena… porque si Sakura me dice que no mañana… igual voy a tener que bailar en la maldita boda y será peor.

Como si la hubiera invocado, mi teléfono suena nuevamente y esta vez el nombre de Sakura se refleja en la pantalla y contesto de inmediato. No hablo primero porque no me deja, saludándome con un simple "Hola" con un tono vacilante y nervioso.

—Cerezo, no esperaba que me llamaras hasta mañana —le digo, sintiéndome el peor mentiroso del mundo.

Para no gustarme las mentiras ya les estoy agarrando el gusto, porque era una vil mentira decirle que esperaba hablar con ella mañana cuando hace poco estaba preguntándome si debía o no llamarla.

En realidad… vine a verte a la oficina, pero…

—¿Aun estas allá? —le preguntó sorprendido.

Si.

—En diez minutos paso por ti. Espérame en frente del edificiodigo y cuelga la llamada.

Acelero y me dirijo con rapidez a la empresa. Nunca pensé que Sakura fuera a verme hoy… si hubiera sabido esto no le pido nada a Touya y hubiera ido a la empresa después de la florería… y me hubiera salvado del maldito baile.

«Ya ni modo»

Tardo diez minutos exactos en llegar y la veo, esperando por mí al final de la escalinata. Me detengo y ella aborda en el auto con una sonrisa que me deja literalmente embobado por unos segundos.

—¿Qué buena acción hice para merecer la visita inesperada de mi novia falsa? —digo contento.

—Te has portado bien, por eso decidí hacer un pastel para ti y te traje un pedazo.

—No pensaras que me conformaré con un pequeño trozo cuando dices que me hiciste un pastel entero, cariño —digo arrancando el auto.

—Entonces tenemos que ir a mi casa porque el pastel esta allá.

«Oh cariño, una tarde más a solas… quieres mandar al diablo mi autocontrol» pienso, pero, aun así, no me niego. Ni loco que fuera.

—A sus órdenes, mi dama.

¿Cómo diablos puedo borrar la estúpida sonrisa que tengo en mi cara? Creo que mis cachetes ya duelen de lo malditamente feliz que he sido todos estos días… y puede que nunca se me quite si ella me dice que sí mañana… así que más bien debo decirme a mí mismo "Acostúmbrate".

Estaciono donde me dice y juntos vamos hasta el ascensor. Hay un silencio tenso entre nosotros que solo se disimula con las sonrisas traviesas que nos damos… Mierda, parece como si estuviéramos subiendo a su casa para empezar lo que casi empieza en mi casa…

«Ya estoy pensando incoherencias… la abstinencia me tiene mal»

Abre la puerta y la sigo al interior. Siempre me ha gustado su apartamento, era pequeño, cómodo, muy lindo y cálido… como su dueña. Sakura deja sus bolsos en la encimera y se encamina hacia la nevera para sacar los dos pasteles provocativos pasteles que me hacen la boca agua.

—Veo que estuviste ocupada —digo sin despegar mi vista de tan deliciosa visión.

—Este es de chocolate con crema de chocolate —dice, abriendo el primer contenedor—. Y este otro, es de chocolate y cerezas, pero solo puedes elegir uno.

—¿Por qué solo uno? —pregunto indignado.

—Porque no puedo dejar que mi novio entre un coma diabético por tragarse dos pasteles de chocolate.

«Sí… eso suena muy bien»

—Para eso tengo una novia —digo, acercándome a ella—. Para que proteja todos los pasteles de chocolate de mí.

Ella ríe de mi chiste y aprovecho para colocar mis manos alrededor de su cintura, atrayéndola un poco hacia mí. Esta vez, su cuerpo no tiembla y eso me indica que hemos avanzado tanto que ahora se siente cómoda con mi cercanía.

—No estas temblando —le digo sonriendo.

—Quizás ya me acostumbré a ti —dice, colocando sus manos en sus hombros.

No estamos haciendo nada, solo estamos semi abrazados y ya mi pulso se ha disparado por las nubes.

—Entonces, ya debes estar lista para mañana —digo, acariciando su cintura con mis pulgares.

Sakura no reacciona a mi tacto y eso me extraña. Su mirada se nota perdida y hasta… triste. No estoy seguro del por qué… pero muy posiblemente crea que todo acabara mañana y no puede estar más equivocada. No pienso dejar que se formen malos entendidos, antes, prefiero dejar sobreentendido lo que pienso hacer mañana… aunque eso arruine un poco la sorpresa.

—Después de la fiesta, me gustaría poder darte una sorpresa —digo rascando el lóbulo de mi oreja… ¡No pueden culparme! ¡Es una maña que tengo desde los cinco años!

—¿Qué tipo de sorpresa?

—Es una sorpresa, cerezo —digo riendo—. La idea es no saber de qué se trata.

—Entonces no me hubieras dicho nada… no voy a poder dormir pensando en eso —dice volteándose.

Obviamente, aprovecho la oportunidad para profundizar el abrazo y paso mis brazos por completo para encerrarla con mi cuerpo y el suyo comienza a temblar.

«Al parecer no está del todo curada» pienso sonriendo y continuo con mi explicación.

—No te molestes conmigo, Sakura —digo a su oído—. Solo no quiero que te comprometas para luego de esa fiesta. Valdrá la pena la espera, lo prometo.

Sakura se gira sobre sus talones y ahora si estamos completamente abrazados, mirándonos fijamente el uno al otro. No puedo evitar levantar mi mano hacia su mejilla y acariciarla con devoción, mientras ella inclina su cabeza hacia mi palma para dar un mayor contacto. Ese pequeño acto me hace suspirar.

—Ya es tarde, lo mejor será que me vaya —digo… antes de perder la cordura.

Ella acepta… pero ninguno de los dos se mueve.

—Entonces… ¿puedo llevarme los dos pasteles? —digo, tratando de relajar la tensión.

—Solo uno, te necesito vivo para mañana para que me des mi sorpresa.

—Y para la fiesta, lo olvidaste —digo riendo, pero yo no ríe conmigo…

—En realidad… ya no estoy tan interesada en la estúpida fiesta de Sara.

Que ella me diga esto me da la razón. Ella realmente piensa que todo esto terminara después de la fiesta y está muy equivocada… No es un final… más bien, será un inicio.

—Repítelo mañana, cuando estemos en esa fiesta y luego nos iremos por tu sorpresa. —Mi voz se ha enronquecido y siento como su piel se vuelve de gallina.

—Lo diré las veces que sean necesarias —dice sin soltarme y cada vez la veo más cerca de mí.

Bajo la mirada sonriendo y suspiro. Debo alejarme ahora.

—Me llevo este y mañana vendré por el otro —digo tomando el pastel de cerezas.

Sakura asiente y me acompaña hasta la puerta. Me giro hacia ella con la intensión de besarla, pero me abstengo y solo me despido con la mano.

—¿No piensa besarme? —Escucho que dice y me giro sobre mis talones con lentitud.

Mi rostro esta sonrojado, lo sé, no necesito verme a un espejo, pero más allá de eso… ¿Lo imagine? ¿Mis ganas por besarla son tan grandes que ahora escucho voces? Esas son las preguntas que mi cabeza hace, pero, al ver su sonrojo, entiendo que no lo he imaginado ¡Ella realmente lo dijo!

—¿Es lo que quieres? —pregunto y ella asiente lentamente, mirando al piso avergonzada.

Recorro la distancia que nos separa con lentitud y tomando sus mejillas con mis manos, la beso cerca de sus labios. Dejo posada mi boca allí más tiempo del necesario, pero lastimosamente, no puedo quedarme pegado a ella de por vida.

—Espero no me vayas a golpear… —le digo al oído—, pero creo que mañana terminare de recorrer la corta distancia que falta… y no me importa si es en frente de tu amiga o después de eso…

Sakura no dice nada, pero su piel se eriza completa. No necesito que me lo niegue cuando su cuerpo su cuerpo ya ha hablado por ella, aun así, niega con su cabeza y sonríe con timidez. Respondo su sonrisa y me alejo de ella… porque si no lo hago ahora… arruine todo lo que tengo planeado para mañana, haciéndola mía hoy.

—Vamos, Shaoran —me animo a mí mismo al bajar por el ascensor—. Has esperado quince años… un día más, un día menos no importa…

Mañana será un día prometedor y confió plenamente en que mi plan funcionara.

Bueno chicos, aquí está el cuarto capítulo listo… Me alegro que les gusté esta versión :) y es un pequeño aliciente para esperar por el epilogo de las otras dos XD ¡Muchas gracias por todos esos maravillosos comentarios! Me alegra saber que están disfrutando mucho al leer esta historia y espero leer sus nuevos comentarios… saben que eso es lo que me sigue inspirando.

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