Hola chicos :D Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero les guste y la disfruten tanto como yo disfrute escribiéndola, bueno comencemos…
Un novio falsamente verdadero
Capítulo 5
Voy retrasado a la fiesta de la amiga de Sakura, pero ha valido la pena y, aunque ella se moleste conmigo de momento, estoy seguro que no le durara mucho al ver su regalo. Habían surgido un par de problemas con la pulsera que había mandado a hacer para ella, pero gracias a Dios y al señor Feng, lograron terminarla a tiempo y ahora descansa en una elegante caja de terciopelo que se encuentra esperando por su dueña en mi casa.
Habíamos acordado llegar por separado porque, precisamente, debía retirar la pulsera, pero nunca imagine que fueran a tardarse tanto en entregármela.
Estaciono con rapidez y salgo de mi auto, acomodando el estúpido nudo de la corbata. Entrego mi invitación en la entrada y trato de ubicar a Sakura entre tantas personas, pero no tardo mucho en hacerlo porque está sentada en una de las mesas principales del lugar. Su rostro habla por sí solo, no está cómoda y noto que una rubia está hablando con ella y sonríe con malicia… esa debe ser la tal Sara.
Me acerco a paso decidido y noto que la conversación se ha centrado en mí, seguramente iniciada por la rubia.
—Veo… veo que admiras mucho a Shaoran —dice Sakura, mirando al sujeto que está sentado al lado de la rubia.
—Es un gran arquitecto que ha logrado mucho en muy poco tiempo.
«Vaya, tengo un fanboy por estos lados» pienso riendo y procedo a hacerme notar.
—Veo que el tema de conversación se ha centrado en mí sin estar yo presente.
Sakura se gira hacia mí y sus ojos enfocan los míos. La sonrisa que se plasma en sus labios es tan hermosa que me deja turbado por unos segundos, pero, aun así, mi cuerpo responde a ella y la envuelve en un abrazo posesivo cuando se levanta y se acerca.
—Lamento el retraso, cerezo —le digo, dándole un beso en la frente—. Tuve un pequeño percance con tu sorpresa, pero ya está todo arreglado.
Sus ojos brillan como si fueran dos gemas y quedo más prendado de ella… y debo decir que luce preciosa con ese condenado vestido color verde que resalta cada una de sus curvas… demasiado sexy y solo me provoca arrancárselo.
—Tranquilo —dice cerca de mi oído, haciendo que una corriente me recorra la espalda—. Chicas, les presento oficialmente a mi novio, Li Shaoran —dice sonriendo y todas se presentan amablemente, todas menos la rubia.
—Así que tú eres el nuevo novio de Sakura —dice con una sonrisa mal disimulada y sé que ahora intentara hacernos quedar mal. Pues mala suerte, encanto, la que quedara mal serás tú.
—¿Y cómo se conocieron? Es que te me haces un poco familiar —pregunta, fingiendo inocencia.
—Sara, el señor Li es muy famoso, sale en varias revistas de negocios —Mierda… ¿Por qué tenía que sacar a colación las malditas revistas?
—En realidad, nos conocemos desde hace como quince años —dice Sakura sonriéndome y yo le sonrío de vuelta.
—Y desde ese momento ya me gustaba, aunque fuera una dulce niña de doce años y yo un adolescente de quince.
Siempre he dicho que no me gustan las mentiras, pero gracias a Sakura y su locura, me he dado cuenta que en realidad siempre he sido un mentiroso al no revelarle mis verdaderos sentimientos… y decido que ya no debe haber más mentiras entre nosotros.
—Nunca me lo dijiste —dice en tono bajo.
—Te dije que eres muy despistada, pero no me quejo —digo apretando mi agarre alrededor de su cintura—. Esa es una de las cualidades que me gustan de ti.
—Por casualidad —dice una de las amigas de Sakura—. ¿Tú eras el capitán del equipo del equipo de futbol en la preparatoria Seijo?
—Lo fui por dos años y medio —digo rascando mi nuca, apenado.
—¡De allí lo conocemos, Sara! —dice emocionada—. Fuimos a animar en los partidos regionales de la secundaria y allí también estaba el equipo de la preparatoria. Recuerdo a Sakura alentando con muchos ánimos al capitán del equipo y cómo no, si se trataba de ti.
—También lo recuerdo, es más, en nuestro último partido te dedique un gol —digo mirando a Sakura, y el recuerdo de ese día me llega.
Los malditos de Touya y Yukito apostaron a que no me atrevería a dedicarle un gol a Sakura, en frente de todos y obviamente acepté la apuesta y la gane. Al meter el gol de la victoria, recuerdo haberme girado hacia donde ella estaba animando y la señalé directamente y le guiñé un ojo. La apuesta no terminó allí, porque ambos me impulsaron a intentar… por primera vez a declararme… pero muchas cosas se interpusieron y simplemente lo dejé pasar… quien me iba a decir que iba a tener que esperar tantos años para poder hablar de eso con ella… al fin.
—Veo que son… una pareja perfecta —dice la rubia, mordiendo sus palabras—. ¿Por qué no nos muestran que tanto se quieren?
¿Demostrarle? Pues yo más que encantado. Me giro hacia Sakura y ella asiente quedamente con las mejillas sonrojadas. Bien, ha llegado la hora. Coloco mi mano sobre su mejilla y la acaricio suavemente. Llevo mi pulgar hacia sus labios y comienzo a borrar la distancia que nos separa… y cuando estoy a escasos centímetros de probarla… me detengo. Me rehúso a que nuestro primer beso sea por esta mierda, por eso, desvío mi boca y la beso en la comisura de sus labios y enseguida ella hace un puchero.
—Eso… —digo con suavidad y luego encaro a la rubia—. Eso es algo que solo yo disfrutare y no necesitamos probarle absolutamente nada a nadie, mucho menos a ti —digo frunciendo el ceño y la rubia abre la boca indignada.
—Cierto, no tenemos nada que demostrarte… —me apoya Sakura—. Creo que he pasado muchos años tratando de complacerte en todas tus tonterías y por primera vez, no me interesa lo que pienses. —Toma mi mano y comienza a arrastrarme hacia la pista de baile—. Y si nos disculpan, quiero bailar un poco con mi novio.
—¡Señor Li, nos vemos el lunes próximo para discutir nuestra solicitud! ¡Fue un placer conocerlo! —grita el chico y no puedo evitar reír. Esa reunión será interesante.
Al colocar mis manos en su cintura, ella coloca las suyas sobre mis hombros y comenzamos a mecernos al compás lento de la música. No despego mi mirada de la suya en ningún momento, solo me concentro en disfrutar de su cercanía, de su tacto y de su compañía.
—Entonces… ¿Desde cuándo exactamente te gusto, Li Shaoran?
Esa es una pregunta interesante e indudablemente tengo la respuesta perfecta. Me acercó a ella aún más para hablarle al oído y le doy mi respuesta.
—Desde que me caíste encima cuando te resbalaste por las escaleras de tu casa —susurro y ella se separa un poco para verme con sorpresa—. Sí… el día que Touya me invito por primera vez a tu casa a jugar video juegos.
¿Cómo olvidar aquel día? Tenía apenas dos semanas de haberme mudado a Japón cuando Touya Kinomoto se acercó a mí en la secundaria diciendo "Serás mi amigo y ni te molestes en llevarme la contraria". Me persiguió por todos lados hasta que acepté su invitación para jugar video juegos en su casa… y cuando entré en su casa, recuerdo haberme dicho "Solo serán un par de minutos y listo" … quien iba a pensar yo que después no iba a querer irme.
No estoy seguro si Touya me dijo que subiera o subí por mi cuenta, pero al colocar mi pie en el segundo o tercer escalón, escuché el grito de una niña que venía cayendo por las escaleras. Al verla, mi instinto me llevó a abrir los brazos para recibirla y, literalmente, Sakura aterrizo encima de mí. Lo primero que pensé en ese momento fue que…no había visto ojos más hermosos que esos y por unos segundos quedé impactado con la belleza de aquella niña que estaba acostada sobre mí… hasta que escuchamos la voz de Touya y ella salió corriendo hacia su habitación, mientras yo me quedaba viendo el camino que ella había trazado.
—Es mi hermana, ya te acostumbraras a sus torpezas —dijo riendo y vaya que me acostumbre… me enamore de ella.
Niego con la cabeza y vuelvo mi atención a Sakura. Esos eran lindos recuerdos que siempre llevaría conmigo, porque marcaron mi vida para siempre.
—No era muy linda en aquella época —dice, haciendo una mueca.
—Pues a mí me pareciste adorable y más cuando vi tus mejillas sonrojadas antes de encerrarte en tu cuarto —digo cerca de sus labios.
—Shaoran… ¿En serio te he gustado todo este tiempo?
Sakura se siente acongojada, porque ha caído en cuenta… o más bien, se ha hecho consciente de todo el tiempo que llevo enamorado de ella. Suelto aire incómodo y desviando mi mirada para no verla… no es algo que desee aclarar ahora.
—No creo que sea el lugar para hablar de eso…
—No me interesa esta fiesta —dice colocando su mano en mi mejilla para girar mi cara hacia ella nuevamente—. Solo quiero saber… la última vez que tuvieron su noche de chicos hablaste de eso —dice con la mirada cristalizada… y eso me hace sentir mal—. Solo me importas tú…
—Ayer te dije que esas eran las palabras mágicas para desaparecer de esta fiesta —le digo sonriendo con picardía para que se olvide de eso y parece funcionar porque me da una sonrisa igual.
—Entonces, debes cumplir mi deseo de desaparecer de aquí y llevarme a un sitio más tranquilo.
—¿Qué prefieres? —le pregunto guiñándole un ojo—. Una cena elegante en uno de los mejores restaurantes de la ciudad o… comer una deliciosa pizza que dejé lista para que Yukito me hiciera el favor de meter en el horno… ahora —digo, consultando mi reloj—. Si quieres la cena en el restaurante, él se comerá la pizza.
Obviamente, no dejara que Yukito se coma la pizza. La conozco bien.
—¿Y dejar que su estómago sin fin conozca la comida de los dioses que solo yo debo conocer? —dice alarmada—. No señor, iremos a tu casa y me comeré esa pizza.
—Sabía que elegirías eso, pero de igual forma había reservado en el restaurante por si acaso —dice sonriendo.
—No puedo permitir que Yukito se coma la pizza que MI novio hizo para mí —dice inflando sus cachetes adorablemente, pero luego su expresión triste vuelve a su rostro.
Tomo su mano y entrelazo nuestros dedos para jalarla y sacarla de esa estúpida fiesta. Nos despedimos de las amigas de Sakura y nos vamos tomados de la mano, pero antes de alejarnos, ella regresa y simplemente le da las gracias a la rubia. Ella no parece entender, pero yo sí puedo darme una idea de por qué Sakura lo ha hecho.
Me siento nervioso y eso empeora a medida que nos acercamos a mi departamento… solo espero que todo salga bien.
Al llegar, estaciono el auto y con rapidez salgo para abrirle la puerta y ayudarla a bajar. El trayecto en el ascensor se hace más pesado que el que dimos en el ascensor de su edificio, y trato de relajar el ambiente con algunos de mis chistes, pero la tensión sigue.
Tomo su mano y la jalo hacia el pasillo cuando las puertas del ascensor se abren. Abro la puerta de mi apartamento y todo está a oscuras, tal cual como lo dejé y gracias a Dios, Yukito lo dejo así. Respiro un par de veces y enciendo las luces, revelando la sorpresa que tengo para ella. Todo el lugar esta decorado con flores de cerezo y valió la pena el dinero y el esfuerzo… su hermoso rostro refleja su sorpresa y una hermosa sonrisa se plasma en sus labios.
—Tengo mis contactos —digo al leer la duda en su rostro—. Espero te guste tu sorpresa.
—Todo está… muy hermoso —dice, comenzando a seguir el rastro de flores que la lleva directamente a la mesa perfectamente decorada con velas y allí está la pequeña caja de terciopelo.
—En realidad, esa es tu sorpresa de San Valentín —digo rascando el lóbulo de mi oreja cuando ella la detalla—. Lo demás solo es para lucirme delante de ti.
Sí, ya sé que estoy sonrojado, pero no puedo evitarlo cuando ella me mira de esa forma tan… directa y llena de tanto sentimiento.
Desvía su mirada de mí y se acerca con lentitud hacia la mesa y coloca sus manos en la caja. Suspiro cuando la veo abrirla poco a poco y por fin… ha visto su obsequio. Lo saca con cuidado y enseguida el viejo botón, que ahora luce más brillante, cuelga de la pulsera formada de flores de cerezo celestes.
Observo a Sakura y noto que sus ojos se han cristalizado nuevamente y esta vez no puede retener las lágrimas que ahora se deslizan por sus mejillas. Suspiro un poco incómodo y la abrazo desde su espalda con toda la suavidad y delicadeza que puedo tener, mientras acaricio sus brazos con lentitud.
—La idea es que estés feliz…
—Estoy malditamente feliz, Shaoran —dice con voz llorosa—. Por eso lloro, pero no creo merecer algo así.
¿Qué diablos? La giro hacia mí y la miro con el ceño fruncido, pero ella no soporta mucho mi mirada y desvía la suya. No hay que ser muy listo para entender lo que pasa y suspiro molesto. Respiro un par de veces para calmarme y me armo de paciencia para poder eliminar el último de los malos entendidos que se ha formado entre nosotros.
—Sakura, nunca te he recriminado nada —digo limpiando sus lágrimas—. Sí, me has gustado desde hace mucho… luego ese sentimiento se convirtió en algo mucho más profundo, más maduro… pero nunca espere ser correspondido. —Suelto el aire que he retenido con mis ojos cerrados y prosigo—. Al principio, me negué a creer que me gustaba una niña... pero cuando cualquier chico se te acercaba, mis celos eran peores que los de Touya. Allí entendí que lo que sentía por ti no era algo fraternal… iba más allá de eso.
—Mi hermano…
—Él lo sabe desde hace mucho… se dio cuenta primero que yo y me advirtió que no me acercara a ti de esa forma —digo apretando mi agarre alrededor de su cuerpo—. Me sentí como un traidor y comencé a salir con otras chicas para que se me pasara el "encaprichamiento" que tenía, pero… no podía dejar de mirarte… de admirarte… de enamorarme de ti. Fue cuando por fin Touya aceptó que mis sentimientos eran verdaderos y me dio luz verde para intentarlo… pero nunca logré llamar tu atención, siempre me viste como el mejor amigo de tu hermano. Creo que por eso fue que el maldito me dio campo libre, para verme sufrir —digo frunciendo el ceño y ella hizo un amago de reír.
—Cuando llegaste a mi oficina aquel día… no te puedo mentir, me sentí mal, utilizado y hasta me sentí molesto, pero también vi una oportunidad —digo girándola hacia mí—. La pregunta es… si vas a darme esa oportunidad.
—¿Aun quieres eso conmigo? ¿Después de haberte ignorado por todo este tiempo?
«Cariño, después de tanto tiempo y tanto esfuerzo, la respuesta es obvia»
—En realidad… no me has ignorado tanto, cerezo —le digo con una sonrisa ladina y por fin sonríe—. Inconscientemente si me has notado, pero quizás lo asociaste a un cariño fraternal y no a un sentimiento romántico.
—Entonces… ¿Quieres dejar de ser mi novio falso? —dice cerca de mis labios.
—Quiero ser tu novio falsamente verdadero… ¿Está bien eso? —digo rozando sus labios con los míos.
—Quitémosle el falso y dejémoslo únicamente en novio verdadero —dice y sin poder resistirlo más, devoro sus labios con toda la pasión que he estado reteniendo todos estos años.
¿Qué si valió la espera? Cada maldito segundo de estos quince años valió la pena ¿Qué puedo decir de sus labios? Son suaves, perfectos y su sabor a cerezas es delicioso. Intento llevarlo con lentitud, para darme el tiempo de explorar su boca completa… pero la paciencia no me dura mucho y comienzo a aumentar el ritmo y termino encerrándola entre mi cuerpo y una de las paredes para apegar su cuerpo completamente al mío… lamentablemente, nos separamos por la falta de aire y pego mi frente a la de ella.
—¿Puedo usar una de las frases que Yanagizawa utilizó en nuestra novela? Pero no me vayas a golpear por exteriorizar un deseo —le digo con voz ronca y ella asiente—. Desde que te vi con este condenado vestido, solo he pensado en mil formas de quitártelo.
Es un maldito personaje literario, pero está inspirado en mí… y como él soy yo, pienso llevar a cabo muchas de las cosas que el imbécil ha hecho en la historia de Yanagizawa.
—¿Y que estas esperando para llevar a cabo tu deseo? —dice Sakura, encarnando a Midori y no espero más tiempo para cargarla.
Sakura enreda sus piernas alrededor de mi cintura y dando tumbos, la llevo hasta mi habitación, donde estoy dispuesto a recrear más de una escena. Para que describir lo que hicimos en ese espacio… posiblemente me quede corto y no tengo el talento de Yanagizawa para narrar ese tipo de escenas, pero lo que sí puedo decir es que Sakura y yo nos fundimos de tal manera, que no pienso dejarla ir nunca.
Las cosas no empezaron con su mentira, comenzaron con las mías, pero gracias a todo este enredo, Sakura está ahora dormida a mi lado mientas yo me deleito observando su espalda desnuda. Sakura Kinomoto no solo es la mujer de quien estoy enamorado, ella se ha vuelto mi amiga, mi amante, mi confidente porque ya no existen secretos entre nosotros y en mi novia verdadera. Todo comenzó con mis mentiras, pero ahora me aseguraría de que solo existieran verdades entre ella y yo… porque Sakura representaba mi verdad y mi futuro.
—Te amo, mi dulce novia de verdad.
Sí, sí… me equivoqué en la nota de autora xD Y aquí estoy editándola haha. De igual forma muchas gracias todos por leer esta historia :) es por ustedes que me animo a escribirlas y gracias a aquellos que me dijeron lo de "Atrasado feliz día de san Valentín" Xd Eso demuestra que leen mis notas hahahahaha
Un beso para todos y muchas muchaaaaaaaas gracias por leerme :)
Los quiero un montonón
Amatista 1986.
