N/A: Dedicado a Rominitax15, ¡muchas gracias por enviar tu denuncia! Espero que te haya gustado el desarrollo de esté caso.
Mensión al Gato con Botas.
Arruinando la boda
CSI: AKATSUKI
Al otro día todos amanecieron de buen humor, menos Zetsu quien se pasa la vida malhumorado.
Eso no tiene arreglo.
La mayoría llegó temprano al trabajo. Pensaron que por que hicieron su primera misión estarían llenos de trabajos.
Pero lamentablemente no fue así.
No habían recibido ni si quiera llamadas de bromas, cómo siempre decía Kakuzu.
En eso, Pain abre abruptamente la puerta de su oficina, alarmando a todos. Tenía una gran cara de impresión, como si hubiera visto la cosa más impresionante del mundo. En su mano llevaba su portátil.
- ¿¡Qué ocurre?! - exclamó Zetsu, dominado por su parte oscura.
- ¡Necesitamos una reunión de urgencias, ahora ya! - gritó Pain, sucumbiendo el pánico.
Kisame se lleva las manos hacía su cabeza y pega un grito de niña.
- ¡KYA! ¡¿Qué es lo que pasa?!
- Kisame, no grites. Te oyes ridículo. - espetó Itachi, con su típica indiferencia.
- Estúpidos mequetrefes, cállense. - dijo Pain. - Me ha llegado una carta de una estúpida mujer llamada Minami.
Todos se quedaron en silencio, mirándose entre sí. No sabían que hacer, ni si quiera se la creían.
- ¿Tal vez estabas soñando, hum? - se atrevió a decir Deidara, luego de un minuto en silencio.
Por respuesta, Pain le lanzó un florero que estaba cerca, pero gracias a Jashin-sama, el rubio lo esquivo, haciendo que éste chocara contra la pared de atrás, botando toda la tierra al piso.
Konan se alarmó.
- ¡MALDITOS #$#%#$#! ¡COMO USTEDES NO LIMPIAN LA $$%#$ SUCURSAL BOTAN TODA LA $#$$#$ QUE SE LES OCURRE, HIJOS DE $#$#!
- Eso era lo que se merecía ese estúpido. Cada cosa que salga de mi boca tiene razón, ¿de acuerdo? - respondió Pain.
El pelinaranja se sienta en el sillón, mientras los demás lo rodeaban, excepto Konan quien estaba barriendo la planta en el suelo.
''Hola, mi nombre es Minami. Los estoy contactando porque quiero contratarlos para arruinar mi boda. Si, lo leyeron bien... Arruinar mi propia boda. Lo que pasa es que mi prometido me fue infiel, con quien? Aún no lo se y quiero que lo averigüen, pero estoy segura que "ella" es parte de los invitados. Además de eso, no puedo cancelar la boda porque quiero que corra sangre, quiero que quede como la maldita rata que es enfrente de todo el mundo, humillarlo! JO JO JO xD Además de que hay un acuerdo de por medio entre nuestras familias :( Necesito que encuentren una forma de que quede mal, a la mitad de boda sin comprometerme a mi de por medio... Que sea casual XD. Hagan una redada por droga y el es el traficante, no sé, algo como eso jajaj No se tiene que enterar nadie que los contrate. Prometo que la paga sera jugosa :3 Minami se despide, paz!''
- ¿La paga será jugosa? - murmuró Kakuzu, con los ojos brillando.
- ¿Quiere qué corra sangre en la boda? - dijo Hidan, en el mismo tono.
- No vamos a rechazar está misión, ¿verdad? - dijo Kisame, esperanzado.
- ¡Claro que no, estúpido pez! - espetó Pain, con los ojos en llamas.
- ¡Tenemos que hacer que corra sangre, entonces! - insistió Hidan, con un cuchillo en mano y una cara que podría revivir muertos.
Kakuzu frunció el ceño e hizo una cara de asco.
- Es que tú eres medio raro.
- No tanto como tus hemorroides. - respondió el albino.
- ¡Oye, no te burles de mis hemorroides!
- Cállense. - espetó Pain, antes de que la pelea se hiciera más fuerte. - Ella nos mando una información sobre cuando se hará la boda, en que lugar, la lista de invitado e información sobre el tipejo.
- Bueno, eso es lo mínimo que necesitamos para comenzar la misión. - apuntó Sasori.
- Es verdad, yo opinó que lo primero que deberíamos hacer sería investigar quien es el supuesto amante. - comentó Itachi.
En ese momento, Pain saca una pizarra de quiensabedonde y un plumón y empieza a escribir en ella ''Fase 1: ''Descubrir al amante'' Integrantes: Itachi''
- ¿¡Por qué yo!? - exclamó el azabache, con los ojos blancos.
- Porque yo lo digo, ¿tienes algún problema? - dijo Pain, con su típico tono cortante.
- ¡Jajaja! - rió Kakuzu, burlándose de la mala suerte del Uchiha. - ¡Ahí tienes, por bobo!
- Veo que Kakuzu también tiene todas las ganas de participar, ¿cierto? - dijo el líder, escribiendo el nombre de Kakuzu en la pizarra.
- ¡Qué! ¡Espera, yo no quise decir eso!
- Cállate, imbécil... No todo el dinero te llegará gratis, además en el trabajo anterior no ayudaste en nada, así que te quedas en silencio y obedeces. - dijo Pain, entrecerrando los ojos con ira.
- Uy, así qui ti quidas in silencio y obidicis... - imitó Kakuzu, en voz baja, para que nadie lo escuchara.
- ¿Algún voluntario para inferir el amante del tipejo? - preguntó Pain, mirando uno por uno.
El primero -y el único- en levantar la mano fue Kisame, quién estaba con los ojos llenos de lágrimas y muy conmovido.
Todos lo miraron estupefactos. Sabían que Kisame era de esas personas que se emocionan por nada y que dramatizan por poco.
- ¡No puedo dejar a mi mejor amigo solo! - gritó. - ¡Desde el día en que fui su amigp prometí que jamás lo dejaría solo, ni para ir al baño!
- No digas ridiculeces. - espetó Itachi, avergonzado.
- Bien, Kisame también participara. - dijo Pain, anotando el nombre del espadachín. - ¿Alguien más?
Después de barrer y limpiar todo el desastre que había cometido Pain, Konan se acerca levantando su mano. Se veía de muy mal humor, pues tenía una gran vena marcada en la frente.
- Yo participaré #$#$#$. En está #$#$#$ misión necesitamos el instinto femenino, ya que todos ustedes son una bola de #$#$ estúpidos #$#$.
- ¿Entonces Deidara y Orochimaru también cuentan como mujeres? - preguntó Hidan, con intenciones claras de molestar a los nombrados.
- ¡Oí! - exclamaron los dos al mismo tiempo con los ojos blancos.
- No seas insolente, hum.
- Si, para que sepas yo soy bien macho. - espetó Orochimaru, ofendido.
- Jajaja, por eso estás tan enamorado de Itachi. -se rió Hidan.
Al escuchar eso, el azabache sintió como un escalofríos recorría su espalda. Se esconde detrás de Kisame.
- ¡Oye, eso no lo deberías decir! - gritó el sannin, rojo de la vergüenza.
- ¡Orochimaru! ¡Jamás permitiré que sucumbas el cuerpo de Itachi, pervertido! - exclamó Kisame, apuntándolo.
- ¡Cállense! - gritó Pain. - Konan, te permitiré que participes en está misión solamente porque lo estás pidiendo. - agregó el líder. - Te pido que tengas cuidado; Hay un viejo senil que es capaz de vender tu cuerpo para conseguir dinero.
- ¡Oye! ¡Has ido demasiado lejos! ¡Sólo lo haría en circunstancias extremas! - exclamó Kakuzu.
- ...Hay un extraño ser, que dice ser ''humano'' con cara de tiburón y que probablemente sea caníbal.
- ¡Pain, jamás haría eso! ¡De echo, soy vegetariano pa' que sepas! - se defendió Kisame.
- Y aparte hay un hombre extremadamente guapo con ataques de psicosis.
- Eso es muy ridículo. - apuntó Itachi.
- No te preocupes, yo estaré bien... ninguno de ellos me hará daño, antes los castraré a los tres. - dijo, haciendo con sus manos una figura de tijera y luego que cortaba algo.
Itachi, Kakuzu y Kisame se cubrieron sus partes bajas, tragando saliva.
- Yo me pregunto si a tu edad aún tienes. - dijo Hidan, refiriéndose a Kakuzu.
- ¡Oye, has ido demasiado lejos! ¡No tiene nada que ver una cosa con la otra! ¡Existe el viagra, ¿recuerdas?! - exclamó el oriundo de la cascada.
- ¡Cállense idiotas con cara de #$#$! ¡No tenemos tiempo #$#$, la #$#$ boda será la otra semana y ustedes discutiendo como #$#$ en celos! ¡Empecemos con la #$#$ misión!
.
Kisame, Konan, Itachi y Kakuzu salían de la sucursal seriamente, llevaban consigo una carpeta con toda la información sobre la pareja de Minami, vestían del mismo traje azul marino completo, con Wokis Tokis a los lados y unos lentes de sol.
Se dirigieron hasta un furgón pintado de rosado, blanco y celeste, en el cuál decía ''Se venden helados'', tenía una gran antena gigante arriba, solamente era un camuflaje, de esos típicos transportes que usan el FBI para infiltrarse en casos sin ser descubiertos.
Sin embargo, cuando uno entraba, estaba repleto de computadores, GPS, radios y algunas armas eléctricas por si había alguna emergencia.
Kisame se subió en el asiento del conductor, Itachi en una computadora de atrás, leyendo los papeles que le faltaban con la ayuda de Konan y Kakuzu en el lugar que supuestamente atendían a los clientes.
Kisame empezó a conducir de manera lenta, para no ser descubiertos, al mismo tiempo que ponía una música infantil, para llamar la atención.
- ¡Kisame, apaga esa fea música! ¡Mis oídos no aguantan! - espetó Kakuzu.
- Es para el camuflaje, Kakuzu-san, no queremos ser descubiertos, ¿verdad?
- Uy si, como si me importará.
- Se escucha ridículo. - apuntó Itachi. - ¿Hacía dónde nos dirigimos?
- Hacía el café Mermeid Heal... Según los documentos en está hora se supone que debe estar ahí para almorzar. - dijo Kisame.
- Si, eso es verdad...¿Cómo nos podríamos acercar a él o llamar la atención? - preguntó Konan, mientras Kisame aparcaba al frente del café.
En ese instante, fue cuando Kisame, Kakuzu e Itachi miraban atentamente a la peliazul, como si la respuesta estuviera justo al frente.
La chica tragó saliva mirando hacía todas partes, nerviosa. Tal vez Pain tenía razón cuando decía que no era buena idea ir con esos tres personajes.
- Si supuestamente es infiel... - empezó a decir Itachi, con una sonrisa macabra.
- Y es débil ante las chicas guapas como tú... - prosiguió Kakuzu con la misma aura.
- La respuesta está ante nosotros. - dijo Kisame.
- ¡Tú eres la clave para llamar la atención! - exclamaron los tres al mismo tiempo.
- ¡¿Qué?! ¡Cómo se les ocurre a ustedes trío de #$#$#$ que me prestaré para esa #$#$ cosa! ¡No soy cualquiera! #$#$#$
- ¡No, no, no, no queridísima Konan! - exclamó Kisame, tratando de explicarse. - ¡Los cuatro vamos a trabajar arduamente para saber quien es el verdadero amante, tú solo tienes que hacer un mínimo esfuerzo para hacer que está misión sea positiva! ¡Hacelo por el amor que le tienes a CSI:AKATSUKI!
- ¡Qué! ¡Estás loco maldito #$#$ pez #$#$!
- Konan, tranquilízate. - dijo Kakuzu, tomándola de los hombros. - El hombre no es feo, todo lo contrario... creo que hasta es guapo.
La expresión de ella se tranquilizo.
- ¿Guapo? - preguntó.
- Si, guapo...
- ¿Qué tanto?
Itachi le lanzó una foto, dónde salía un hombre de no más de treinta años, con pelo y ojos de color azabache, bastante musculoso, y la piel bronceada. Tenía los dientes más blancos que Konan había visto, y definitivamente era guapo.
La peliazul se sonrojo, rascando su nuca torpemente.
- Bueno, eso cambia un poquito las cositas. - susurró. - Creo que ayudaré, total, no es para tanto, jé.
- Para eso te tienes que vestir, Konan-san. - dijo Kisame, entregándole un vestido rojo, apretado. - Tienes que verte más guapa de lo que eres, si es posible.
.
Konan salía del vehículo completamente distinta. El vestido le sentaba completamente bien, además de que se había pintado un poco los labios. Llevaba en sus brazos una cartera, que supuestamente iba a ser parte del plan.
Tendría que pasar por el lado de Francus (así se llamaba el chico) y hacer que se le cayera la cartera, para que obviamente él la miraba y la ayudará a recoger las cosas. Sería en ese instante en que ella aprovecharía para platicar con él.
La peliazul sonrió de lado; tenían todo planeado.
Desde adentro, Itachi Kakuzu y Kisame veían todo lo que hacía ella, mediante ua pequeña cámara que tenía ella en su busto. Se podían comunicar gracias a un pequeño micrófono.
- ¿Estás lista, Konan? - dijo Itachi, a través del micrófono viendo como la peliazul cruzaba el umbral del local.
- Claro que si, no habrá ningún hombresito en el mundo que se resista a mis encantitos. - dijo ella, mordiéndose los labios.
- No hagas esas caras Konan, espantarás a los hombres... Hace como si no estuvieras hablando con nadie... Francus es el que está en la mesa de la esquina derecha, tomando un café y leyendo un periódico. Aprovecha el momento cuando se ponga de pie. Ahí empieza tu actuación.
- Vale.
Francus efectivamente estaba en una mesa, tomando un café y leyendo un periódico. En la portada del periódico decía: ''POLICÍAS AKATSUKI SALVAN A UN GATO'' al lado había una foto donde salía Pain, Kisame y Deidara haciendo ''poses'' de policías.
Un tic nervioso desató en la ceja izquierda de Konan.
Justo en el momento en que Francus se puso de pie, Konan ''casualmente'' paso por su lado, haciendo que su cartera cayera al suelo.
- ¡Oh, lo siento! - exclamó la peliazul, segura de que como estaba tan hermosa, él no se podría negar a recoger sus cosas.
Sin embargo, Francus apenas la miró y siguió su camino con total indiferencia.
La peliazul quedó en estado de shock, no se había podido imaginar que la iban a rechazar. Se quedó sentada en el suelo mientras una camarera le ofrecía ayuda.
Mientras tanto, en el ''carro de helados'' Kakuzu, Itachi y Kisame estaba estupefactos.
- ¡Dios mio! - exclamó Kisame, quien era el más sorprendido. - ¡Alguien ha rechazado a Konan! ¡Y yo que pensé que ese vestido le quedaba de maravilla! ¡¿Cómo es posible que ésto éste pasando?! ¡QUE LE ESTÁ PASANDO AL MUNDO!
- Es lo más ridículo que eh visto en mi vida. - dijo Itachi. - Pensé que sería una técnica infalible, quiero decir, Konan no es nada de fea.
- ¡Claro que no es nada de fea! ¡Si no es ella, ¿entonces quién será el que conquiste a ese estúpido Francus?!
De repente, se escucha un ''toc toc'' en la puerta del carro. Kakuzu, con muy mal humor aprieta un botón y éste se abre automáticamente.
Afuera, había un niño obeso, con muchas pecas en la cara. Tenía un peinado de como si una vaca le hubiera chupado el pelo y sus mejillas estaban completamente rojas. Tenía una apariencia de ser bastante ñoño.
- ¿Qué quieres, mocoso? - espetó Kakuzu.
- Un helado, abuelo.
- ¿¡Cómo me llamaste?!
Una mujer, igual de gorda y ñoña se acerca al carro. Tenía una apariencia de ser bastante millonaria.
- ¿Qué ocurre, Lorenzo? - le preguntó al niño. - ¿Quieres un helado?
- Zi, mami. - el niño no podía pronunciar bien la ''s''. - Quiero un helado zriple, con zocolate, mora y zalza de zaramelo, ¡ahora!
Kisame se asoma por la ventana, con el ceño fruncido.
- Pa' que sepas, no tenemos helado. Anda a comprar a otro luga- Kakuzu le tapa la boca abruptamente, haciendo que el espadachín se ahogara con sus palabras.
- ¿Perdón? - dijo la mujer. - ¿Qué quiere decir este aborrecedor ser? ¡Yo le compro lo que quiera a Lorenzo!
- ¡Si, de eso no hay duda, hermosa mujer! - exclamó Kakuzu, sonriendo de oreja a oreja, mientras le guiñaba un ojo a Kisame.
Por la mente de Kakuzu paso una... ehm, ''excelente'' idea. Todos sabemos que Kakuzu es capaz de todo por el dinero, ¿verdad? éste sería un momento para comprobar lo dicho.
Kisame se quedó en silencio, bastante ofendido. Se cruzó de brazos y suspiró.
- ¿De que sabor quieres el helado, Lorenzito? - preguntó Kakuzu, sonriendo ''tiernamente''
- Pero Kakuzu, nosotros no vendemos helados. - puntualizó Itachi.
- ¡Cállate! ¡Claro que vendemos helados! - siseó el oriundo de la cascada. - ¿Entonces?
- Quiero uno de zocolate con mora y zalza de zaramelo zriple. - respondió el niño, botando saliva cada vez que hablaba.
- Vale. - dijo Kakuzu, limpiándose la cara. - Como Lorenzito es un niño tan lindo y bueno, le haremos un descuento del 50%... así que el helado costará 10 dólares.
La madre (sin tomar la importancia del precio) sacó una billetera gigante de su cartera. Le paso a Kakuzu varios billetes.
- Quédese con el vuelto.
Y fue en ese instante en que Kakuzu sonrió maléficamente. Su plan había funcionado.
- ¡ACELERA KISAME, ACELERA! - exclamó, con un grito desgarrador del pulmón.
Kisame apretó fuertemente el acelerador, haciendo que Itachi y Kakuzu se hicieran hacía atrás. El carro partió a su máxima velocidad, mientras tanto el niño llamado Lorenzo corría, moviendo sus grasas de un lado a otro, reclamando su helado.
- ¡MI HELADOOOOOOOOOOO! -sollozaba.
La madre también corría detrás de Lorenzo.
- ¡Lorenzo, Lorenzo! ¡Te puedo comprar otro helado! ¡No corras, te cansarás!
Kakuzu reía a todas voces, apretándose su guata, mientras por la ventana le levantaba el dedo del medio.
- ¡Toma, malditos gordinflones! ¡MUAJAJA!
Luego de conducir por varios minutos, Kisame aparcó en la rotonda de un parque. Se veía demasiado cansado.
En cambio, el tesorero de Akatuki sonreía con satisfacción. Se dio media vuelta y encontró las miradas fijas de Itachi y Kisame.
- ¿Qué? - preguntó, encogiéndose de hombros.
- ¿Quí? - imitó Kisame. - ¡COMO SE TE OCURRE HACER ESO! ¡HAS ARRUINADO TOTALMENTE LA INFANCIA DE UN NIÑO! Y PARA EMPEORAR LAS COSAS YO SOY TU CÓMPLICE.
- Ay Kisame, no exageres las cosas. Solo son diez dólares, no le afectará en nada a Lorenzo, jé.
- ¡¿En nada?! ¡EN NADA! - los ojos de el espadachín sobresalían de sobre manera. - ¡¿No viste esos ojos con los deseos de comer un helado?! ¡Itachi, dí algo!
- ¿Algo? - dijo el azabache, aparte de toda la discusión.
- ¡Si, Kakuzu se merece muchos más sermones que este!
- No se. Para mi es irrelevante.
- ¡ESTE MUNDO SE ESTÁ PUDRIENDO!
- Ya cállate Kisame. Tenemos diez dólares de más, alégrate por eso... - dijo Kakuzu, empezando a contar los billetes.
- Parece que se han olvidado de algo... - murmuró Itachi.
- ¡Oh no, Konan! - gritó Kisame.
En ese mismo instante la peliazul salía del café ''Mermeid Heel''. Estaba de muy mal humor, decepcionada y todo eso junto.
Sin embargo, cuando NO vió el carro de helados que se suponía que tenía que estar aparcado al frente, se sorprendió y al mismo tiempo; se enojo.
Con una vena marcada en su frente, saco de su cartera un Woki Toki, mientras decía bastantes improperios.
- Estúpidos $%$%##$#$ ni si quiera pueden hacer una #$#$ bien, tenían que esperarme por #$#$#$#$ cinco minutos y se van dejándome #$#$ sola. Hijos de #$#$#$, bastardos #$#$#$.
Konan aprieta el botón del aparato, esperando respuesta.
- Acá PapelitoAzul $##$, necesito la ubicación de Sharigan123, Sirenitox30 y AmoDelDinero3 #$#$ cambio.
- ¡Oh, Konan lo siento! - se escucha la voz de Kisame, o más bien Sirenitox30. - Quiero decir, nos encontramos bien, lamentamos nuestra perdida de comunicación PapelitoAzul... Ocurrieron varías cosas. Necesitamos un punto de referencia para encontrarnos, cambio.
- ¿Un #$%#$ de referencia? ¡Se suponía que nos teníamos que encontrar afuera del #$#$ café!cambio.
- Recibido por Sirenitox30. Lamentamos ese incidente. Nos encontramos en el parque del Mamut Extinto. Cambio y fuera.
Konan suspiro, tratando de calmar sus nervios, apagando el Woki Toki.
Luego de que se encontraron (y que Konan les pegará a los tres un coscorrón, dejándole unos chichones) nuevamente aparcaron al frente del café.
Kisame, temiendo que se encontrarán nuevamente con Lorenzo y su madre, cambió el camuflaje del carro. Esta vez era uno que vendía patatas fritas.
Gracias a las cámaras de Itachi, podían saber que Francus aún seguía ahí.
- Entonces, ¿cómo nos acercamos a él? - dijo Kakuzu, con fastidio.
- ¿Y por qué no esperamos solamente a qué llegue alguien? Quiero decir, tal vez este esperando a su amante. - dijo Kisame.
- Hay posibilidades de eso, pero no es 100% fiable. - dijo Itachi. - De alguna u otra manera tenemos que acercarnos a él.
- ¿Y qué pasa si en realidad es gay?
Todos se quedaron en silencio, mirándose entre sí.
- ¿Así cómo Orochimaru? - susurró Kakuzu, mientras a Itachi le recorría un escalofríos por todo el cuerpo.
- Exacto. En la carta la palabra ''mujer'' estaba entre comillas...
- ¿Y si es así, entonces cuál de los tres hiría a el café? - cuestionó Itachi, a sabiendas de lo que iba a venir después.
Todas las miradas se dirigeron a él, como si fuera un bicho raro o algo por el estilo.
- Creo que todos sabemos acá la respuesta... - susurró Konan, con una sonrisa sádica.
- ¿Qué?
- ¡Ay Itachi, eres el más guapo de todos! - gritó Kisame, poniéndose de pie y tomándolo por las manos. - ¡Eres más lindo que nosotros tres juntos.
- ¡¿Qué?! - exclamó el Uchiha, soltándose. - ¡Ustedes saben que aborrezco todo tipo de homosexualidad! ¡Me basta y me sobra con el tonto de Orochimaru!
- ¡Itachi, hácelo por nuestra amistad! - respondió su mejor amigo, con su típica dramatización. - ¡Y si no es por nuestra amistad, hácelo por Akatsuki! ¡Ve al fondo de tu corazón! ¡Saliste con el privilegio de ser hermoso y ahora necesitamos ese privilegio!
- ¡No es mi culpa que tu hayas nacido feo, Kisame! ¡No digas ridiculeces!
Los ojos de Kisame se llenaron de lágrimas, haciendo que sus ojos se agrandaran y se parecieran como a los ojos del Gato con Botas.
- No me mires así... sabes que no me puedo resistir a esa mirada... - advirtió Itachi.
- Por favor... por nuestra amistad de años... por todas las cosas que eh echo por ti... por nuestro juramento de sangre...
- No... yo no puedo hacerlo...
- Hácelo por la vez que evite que perdieras tu virginidad...
- Yo...
- Por favor.
- ¡Está bien! - gritó Itachi. - ¡Sólo por está vez Kisame, nunca jamás volveré a hacer este tipo de ridiculeces!
- ¡WIII! - gritaron Konan, Kakuzu y Kisame.
Después de unos minutos, Itachi salió del carro con un terno. Se veía completamente guapo, hasta se había desatado el pelo.
Entro con total indiferencia al café, buscando con la mirada a Francus.
Él estaba en misma mesa de recién.
- ¡Itachi! ¡Ahí está! - exclamó Kisame, a través del micrófono.
- Si se, no soy ciego. - espetó el Uchiha.
Justo en el momento en que Francus se puso de pie, ''accidentalmente'' Itachi pasó por su lado, haciendo que se miraran a los ojos.
Francus, quedó en total shock admirando la hermosura de la persona que tenía en frente.
Konan se fastidio.
- ¡No puedo creer que realmente es gay! - exclamó la peliazul.
- Oh, lo siento, ¿te golpee? ¿estás bien? - dijo Francus, con total elegancia.
Itachi tuvo que luchar contra la urgencia de poner una cara de asco.
- Ehm... no, estoy bien.
- ¡Se más amable! - gritó Konan, desde el aparato.
- Quiero decir... ¿yo tampoco te dañe? - preguntó Itachi, sonriendo coquetamente.
- No, estoy bien... Debe ser cosa del destino que nos hayamos chocado así, ¿no? Me llamo Francus Loodbuster, mucho gusto. - él le extendió la mano.
- ¡No le puedes decir tu nombre verdadero! Dile que te llamas Matsushito Looker.
- Me llamo Matsushito Looker, mucho gusto. - dijo Itachi, quien por dentro se moría por el nombre.
Se extendieron la mano.
- Que lindo nombre... Matsushito. - dijo Francus, encantado. - Nunca había oído ese nombre tan particular.
- Mi madre fue algo estúpida al ponerme ese nombre. - dijo el Uchiha o más bien Matsushito, enviándola una indirecta a Konan.
- ¿Estás ocupado? ¿No quieres tomar un café conmigo mientras espero a mi acompañante?
- Oh, claro. Será un placer. - respondió Itachi.
- ¿Así qué eso es lo que haces cuando me estás esperando, Francus? - preguntó alguien por detrás.
La cara de Francus cambio rotundamente, se alejo de Itachi dos pasos y se hizo el desentendido. La persona que estaba detrás era un hombre con un afro rosado, un terno amarillo y una corbata verde. Llevaba unos lentes naranjas.
- ¡Crecencio! - exclamó Francus. - ¡No, ésto no es lo que te imaginas!
- ¿No es lo qué me imagino? - preguntó el llamado ''Crecencio''. - ¿Qué me estoy imaginando? - el chico puso una mano en su cintura, mientras fruncía el ceño.
- Solo le estaba ofreciendo un café, púes lo choque accidentalmente. - explicó Francus, nervioso.
- ¡Apuesto que yo no soy el único amante que tienes! - gritó Crecencio, con lágrimas en los ojos.
Itachi miraba la escena, estupefacto.
- ¡Apuesto que tienes a mil más atrás de ti! ¡Y yo esperándote para que terminarás con la tonta de Minami!
Kakuzu había salido del carro para sacar fotos a la escena.
- ¡No aguanto más! ¡Adiós! - exclamó Crecencio, corriendo del café.
Itachi se dió media vuelta para ver a Francus tirado en el piso, con pose de ''derrotado''.
- Creo que me largo... - susurró el azabache.
Cuando llegaron a la sucursal de CSI:AKATSUKI, todos los esperaban con mucha esperanza en los ojos. Kisame dio un largo discurso, contando desde lo que le había pasado a Konan, la estafa que hizo Kakuzu a un niño gordo y la conquista de Itachi.
- ¡¿Qué alguien rechazó a Konan?! - exclamó Pain, con llamas en los ojos.
- ¡¿Qué Kakuzu consiguió diez dólares a costa de un mocoso, hum?! - gritó Deidara.
- ¡¿QUE FRANCUS ES GAY?! - término Orochimaru.
- Ah no púes, Orochimaru encontraste tu alma gemela. - dijo Hidan, con intensiones de molestar al sannin.
- ¡Yo no reemplazo a Itachi-kun! - espetó.
Itachi se esconde detrás de Kisame.
- ¡Orochimaru, no desaprovechas ninguna oportunidad para acosar a mi amigo! - gritó Kisame.
- ¡Cállense, escuinclos! - gritó Pain, golpeando la mesa de centro. - ¡¿Creen que es tiempo para discutir?!
- ¡Si! - exclamó Zetsu, dominado por su parte oscura.
- ¡¿Cómo?!
- Quiero decir, no queridísimo y amadísimo líder. - respondió su parte blanca.
- Konan... ¿podrías encargarte de decirle a esa estúpida mujer lo que paso? - dijo Pain, refiriéndose a Minami.
- Claro. En momentos como este siempre se necesita el instinto femenino. - dijo la peliazul.
- Bien, cuento contigo.
- Crecencio Palermo...treinta y tres años de edad, soltero, dueño de una de las heladerías más grande del país... sin hijos y lo más importante aún es que está en la lista de invitados. - Sasori llegó desde su cabina, con una foto de Crecencio, la pego en un mural. - Definitivamente él es el amante.
- Que nombre tan feo, hum. - comentó Deidara.
- Me contactaré con Minami. - dijo Konan. - Kakuzu y Sasori, encargénse de juntar todas las pruebas e información. Las necesito a más tardar en una hora.
- ¿Y por qué lo tendría que hacer? - espetó Kakuzu.
Pain le dirigió una mirada de los infiernos.
- Porque ella te lo dice y si ella te lo dice es como si yo lo estuviera diciendo, y como yo lo estoy diciendo es porque yo lo digo. - murmuró el líder.
- Porqui illa ti lo dici. - imitó Kakuzu, a regañadientes.
Una hora después, Konan se dirigía a una heladería, donde habían acordado con Minami juntarse. Cuando vio que nadie estaba dentro, solo se fue a tomar asiento.
Espero aproximadamente una hora hasta que una persona, quien usaba un abrigo negro, lentes negros y un gorro negro entraba.
La peliazul supuso que sería Minami y se preguntó si no tenía calor, con la temperatura que hacía en esos momentos.
Aún no le podía ver bien la cara cuando Minami se sentó frente a ella.
- ¿Te escondes de alguien? - cuestionó Konan, con un tic.
- Claro que no. - dijo, con una voz aguda, mientras se sacaba su gorro y dejaba a la vista su pelo negro. Luego se sacó sus lentes y su abrigo, que seguramente pesaba más de cinco kilos.
Resultó ser una chica delgada, con color de piel blanca y ojos rosados. Nada del otro mundo.
- Te eh esperado hace más de una hora. - murmuró la peliazul, casi perdiendo la paciencia.
- ¿Enserio? - la chica la miró directamente a los ojos. Luego sonrió. - Gomene, se me hizo tarde.
Un trabajador se dirigió hacía ellas para tomar nota de sus pedidos. Konan pidió un helado de vainilla y Minami una bebida light.
- Entonces... ¿tan luego tienen resultados? - dijo, mientras Konan le entregaba un sobre. - Me sorprende, pensé que tal vez ni si quiera lo habían empezado.
- Sabemos quien es el amante... en realidad fue muy fácil de saber. - dijo Konan, entregándole una foto sellada.
Minami tragó saliva y su personalidad cambio rotundamente, se mordió las uñas.
- ¿No abrirás la foto? - preguntó la peliazul.
- Tengo miedo de mi misma... - susurró la pelinegra, con un aura oscura. - No se que tipo de castigo le implementaré a Francus o al amante cuando lo vea.
Konan sonrió, nerviosa.
- Creo que lo mejor sería no hacer nada. En su carta decía claramente que usted no se quería involucrar en el tema.
- ¡Ah, tienes razón! - gritó, cambiando nuevamente de personalidad. - ¡Se me olvidaba! - rió.
El mismo trabajador llegó con los pedidos. Rápidamente Minami se tomó la bebida, mientras se limpiaba el chorro que salía por el costado de su boca.
Luego abrió lentamente el sobre, tiritando. En su cara tenía una gran sonrisa, algo macabra, pero por dentro lo único que quería era matar a Francus.
Cuando vio la foto de Crecencio Palermo, su cara se puso completamente seria.
De pronto se empezó a reír fuertemente y en menos de un minuto se puso a llorar, colocando su cara contra la mesa y gritando cosas incoherentes.
Los trabajadores la miraron, extrañados.
- ¡MALDITO FRANCUS! ¡TEME! ¡BAKA! ¡KOSU' ERO! ME VENGARÉ DE LOS DOS, LOS HARÉ AÑICOS. - exclamaba mientras reía y lloraba.
Le quito el helado de Konan y se lo empezó a comer rápidamente.
- ¡Maldito Francus! ¡Me hiciste romper mi dieta!
De repente, se quedo en silencio, subió su mirada lentamente, algo que causo miedo en Konan, púes no era la mirada más linda.
- ¿Qué... qué ocurre Minami? - preguntó la peliazul.
- Estoy pensando en la manera de quitarle dolorosamente ese afro a Crecencio. - susurró Minami. - ¡Konan! ¡Quiero que Francus quede como la mierda que es! - gritó, tomándola de los hombros.
- Si... Pero nosotros te vamos a pedir discreción...
Minami se volvió a sentar, respirando agitadamente.
- ¿Cómo lo harán para interrumpir en la boda? - preguntó, luego de un minuto.
- Necesitamos un poco de tu colaboración... Unos cupos de camarero en la fiesta y el puesto del cura desocupado.
La pelinegra sonrió de lado.
- No hay problema.
El día de la boda los Akatsukis se fueron bien temprano al lugar. Cuando llegaron se dieron cuenta que se iba a hacer en una piscina, donde en el mismo lugar había una pequeña catedral, a los costados habían algunas mesas con aperitivos.
Todo demasiado lujoso.
Akatsuki se había dividido en grupos.
El primer grupo eran los infiltrados meseros:
Orochimaru
Kakuzu
Pain
Zetsu
Konan
Sasori
Deidara
Y el grupo de la actuación; compuesto por Kisame y Hidan.
Itachi estaba absuelto de cualquier puesto, ya que Francus lo había visto.
La gente poco a poco llegaba en masas, hasta que todo estuvo lleno. Los infiltrados meseros empezaron a servir sus servicios.
Media hora más tarde había llegado Francus, con un traje blanco en vez de negro. Se veía completamente guapo.
En eso, Orochimaru lo ve y casi se le cae la baba.
- ¡Oh my goodness! - exclamó, al lado de Konan. - ¡Es casi tan guapo como Itachi!
- Púes si, pero es un colisón... - respondió ella, rodeando los ojos.
Luego llego Crecencio, con un traje rosado bastante chillón. Apenas miró a Francus, púes aún estaba molesto por lo que paso el otro día, además de que tenían que disimular frente a la gente.
Francus se dirigió hasta la pequeña catedral, donde estaba el cura. Cuando lo vio se sorprendió, púes también era bastante guapo.
- Hola. - dijo el cura, mientras dejaba de rezar a su rosario. - Me llamo Hidan, seré el cura de su grata ceremonia.
- Mucho gusto, Hidan. Soy Francus, el esposo. - saludó el pelinegro, extendiéndole la mano a Hidan.
El peliblanco se había puesto una túnica blanca, bajo la risa de Kakuzu. Según él, vestido así realmente parecía un ajo.
- ¿La esposa llegará pronto? - preguntó.
- Debe estar por llegar.
Y fue así, luego de lo que parecieron ser horas, Minami al fin llegó. Realmente se veía muy linda, llevaba un vestido de novia bastante largo, con encajes casi por todas partes. Un maquillaje bastante ligero y un recogido sencillo.
Minami iba acompañada de su padre, quién era un hombre de no más de 50 años, con pelo negro y ojos naranjas.
Sonó la típica música de boda.
Los Akatsukis se prepararon para empezar su plan.
- Acá Sirenitox30, apunto de empezar mi actuación. Cambio y fuera. - dijo Kisame, desde afuera.
Cuando Minami estuvo en el altar, le tomó la mano a Francus, aun que por dentro lo único que quería hacer era asesinarlo.
Hidan empezó a dar el típico discurso hasta que llego la parte definitiva.
- Minami Yamamoto, ¿aceptas como esposo a Francus Loodbuster, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?
Minami tragó saliva, preguntándose cuando iban a arruinar su boda.
- Si. - contestó.
- Francus Loodbuster, ¿aceptas como esposa a Minami Yamamoto, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?
- Si. - contestó Francus.
Desde lejos se podía escuchar el sollozo de Crecencio.
- Si alguien está en contra, que hable ahora o callé para siempre.
En ese momento Kisame entro como alma que lleva al diablo a la catedral, irrumpiendo a todos. Llevaba una peluca y una panza de embarazada, con un vestido que mostraba sus piernas peludas.
- ¡YO ME OPONGO! - gritó. - ¡ÉL ES EL PADRE DE MI HIJO! ¡ME DEJO EMBARAZADA! ¡ME PROMETIÓ QUE SE IBA A CASAR CONMIGO Y NO LO HA CUMPLIDO!
- ¡¿Qué?! - exclamaron Francus y Crecencio al mismo tiempo, bajo la mirada estupefacta de los invitados.
- ¡Yo ni si quiera te conozco! - exclamó Francus.
- ¡¿Cómo que no me conoces?! ¡SOY YO, MARÍA ANTONIETA! ¡¿Me vas a decir que no me recuerdas, Francus Loodbuster?!
- ¡Francus, ¿me mentiste todo este tiempo?! - gritó Crecencio, con lágrimas en los ojos.
- ¿De qué habla Crecencio? - preguntó Minami, haciéndose la que no entendía nada.
- ¡MINAMI! - gritó el chico del afro, acercándose al altar. - ¡FRANCUS Y YO TE HEMOS ENGAÑADO TODO ESTE TIEMPO! ¡YO SOY SU AMANTE!
Un grito de impresión sucumbió el lugar. Minami se hizo la ''desmayada''. Hidan la recogió entre los brazos.
El padre de Minami fue directo a golpear a Francus en la boca, haciendo que este cayera a la piscina.
- ¡No permitiré que un mocoso como tú se case con mi hija! ¡Eso jamás! - exclamó, irradiando rabia.
Minami se ''despertó'' y se dirigió hacía su padre.
- Padre, entonces el contrato en familia...¿queda disuelto?
- Claro que si hija, mi deber es cuidarte, no dejaré que nada malo te pase.
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Todo eso se soluciono, Akatsuki pudo arruinar la boda, Minami se fue feliz y le paso dos maletines llenos de billetes a Kakuzu, quién casi fallece por el acontecimiento.
Para eso, los Akatsukis realizaron un pequeño festín en casa de Deidara, hicieron yakisoba y compraron sakes.
N/A: ¿Debería disculparme por alargar tanto el conti? xD Perdón! Es que necesitaba poner todos los detalles que me imaginaba, y bueno... algunos faltaron xD jé. Pero nada, espero que les haya gustado.
Agradecer netamente a todas las personas que me dejaron su reviews, follows y favs, lo aprecio mucho :D
Gracias a: Rominitax15, Tobi Uchiha-chan, Noelia544 y Sabaku no Kai.
Levi-kun: Me alegra mucho que hayas comentado esto:) estoy muy feliz que te haya gustado, me gustaría informarte que el próximo conti será basado en la denuncia que enviaste. ¡Domo!
¡Espero que tengan paciencia con sus casos! La verdad hago lo mejor posible para escribir :3 las quiero! nos vemos dentro de esta semana!
