Mención a Shrek.

Ooc y OC.

Dedicado a Levi-kun. Gracias por enviar tu denuncia;) espero que el desarrollo del conti te guste.

Un trio amoroso.

CSI: AKATSUKI

Al otro día de ese gran festín, la mayoría de los Akatsukis habían amanecido con una resaca de los mil demonios.

Llegaron a la sucursal uno por uno.

La primera en llegar fue Konan, quién venía con unos lentes de sol a pesar de que el día estaba nublado y el sol no llegaba a verse. Lo que pasa es que tenía unas ojeras que llegaban a parecer moratones.

Luego llegó Deidara junto con Sasori. El primero estaba igual que la peliazul, bastante adolorido y hediondo a alcohol en cambio el segundo parecía como nuevo, como si nunca hubiera bebido nada. Kisame e Itachi llegaron después, los dos en el peor estado. Pain acompañado de Zetsu, y luego Kakuzu con Hidan, que, como para variar, estaban discutiendo.

- ¡¿Qué quieres decir con que mi madre es fea?! - exclamó Kakuzu, con los ojos blancos. - ¡No has visto la tuya! ¡Debe tener el mismo peinado feo que tú!

- ¡Oye! ¡Con la madre no se juega! - espetó Hidan.

- ¡Tú empezaste!

- Dejen de pelear, malditos incompetentes. - dijo Pain, con una voz demasiado cansada. Tenía los ojos completamente rojos, el peinado despeinado y un aliento de los mil perros. - ¿Dónde está el imbécil de Orochimaru?

- Que se yo. - respondió Kakuzu de mala gana.

El líder estaba con bastante dolor de cabeza como para sermonearlo.

- ¡Toda la culpa la tiene Pain! - exclamó Zetsu. - ¡Él nos dió la idea de hacer una fiesta, sabiendo que al otro día teniamos trabajo!

- Escucha, pergüetano. Nadie te obligo a tomar alcohol. Aprende de Sasori, él tomó leche. - dijo Pain, recordando que la noche anterior el pelirojo había tomado nada más y nada menos que leche caliente.

- Es que mi abuelita Chiyo me dijo que el alcohol es malo. - se excusó el pelirojo.

- Ay. - dijo alguien, o más bien una cosa cruzando el umbral. - Yo hubiera tomado leche también.

Era Orochimaru, quien estaba con una bata y una pasta verde en la cara. Llevaba el pelo recogido.

Itachi tuvo náuseas, corrió al baño para vomitar, por la presencia del sannin.

Los demás no sabían si reírse o asustarse.

- ¿Qué pasa chicos? - dijo el sannin, al ver que todos lo miraban, estupefactos. - ¿Tengo algo en la cara?

- Si. - respondieron todos, al mismo tiempo.

- Hum. - agregó Deidara.

- Ay, es una pasta echa de pepino con aguacate. Como ayer bebí me deshidrate entonces hice esta pasta para hidratar mi hermosa carita. - Orochimaru mirá a Konan y se alarma. - ¡Ay, Konan! ¡Tu cara está echa un desastre! Ven querida, vamos a arreglarte.

El sannin toma de la mano a la peliazul y se la lleva al sillón, donde le saca los lentes y empieza a hacer su magia.

En ese momento se escucha el teléfono de Deidara sonar. El rubio frunce el ceño y de mala gana se dirige a contestarlo.

- Buenos días, sucursal de policías privados Akatsuki, hum, ¿en qué puedo ayudarle, hum?

- Me gusta mi mejor amigo Nobuaki, yo le gusto a otro de mis amigos que se llama Naoya, y quiero salir de este triángulo amoroso, ¡ayúdenme!

El rubio se quedo en silencio, estupefacto.

- ¿Alo? - dijo la voz de mujer, quien se escuchaba nerviosa. - Lo siento, creo que fui demasiado lejos. Mi nombre es Ayano y necesito con urgencia una solución.

Deidara tragó saliva mientras masajeaba fuertemente su cien.

- Somos policías, no cúpido, hum. No vamos a resolver ningún tipo de trío amoroso, hum. - espetó el rubio.

Al escuchar ''trío amoroso'' los primeros en elevar la mirada fueron; Zetsu, Kisame y Orochimaru.

- ¿Trío amoroso? ¿Cómo el de María Juana con Andrés Nicolas y Carlos Alberto? - preguntó Kisame, dejándose llevar por sus famosas telenovelas venezolanas.

- ¡Esto podemos resolverlo nosotros! - gritó Orochimaru, dejando de maquillar a Konan.

- ¡Si! - gritó Zetsu.

En un arrebato, Zetsu se dirige hacía Deidara para quitarle el teléfono. Se pone a conversar amablemente con la señorita llamada Ayano.

- ¡¿Qué haces Zetsu, hum?! ¡Somos policías, PO-LI-CI-AS! - moduló Deidara, con los ojos blancos.

- Uy, no me digas. - comentó Kakuzu, con sarcasmo. - Pensé que eramos algún tipo de bandoleros sicarios.

- ¡Cállate Kakuzu, hum! ¡Zetsu, corta la llamada! ¡No estoy dispuesto a atender a ese tipo de mujeres, hum!

- ¡No seas insolente, Deidara! ¡Tenemos que atender cualquier denuncia!

- Es verdad. - dijo Pain, reincorporándose. - Zetsu, atiende a la estúpida mujer con complejo de trío, por favor.

- Claro queridísimo líder. - respondió el caníbal, sonriendo de oreja a oreja, sacando la lengua a Deidara. Tomó el teléfono y atendió. - Perdón por la falta de respeto que cometió mi compañero, ¿en qué le podemos ayudar?

- Si, ehm... Lo que pasa es que yo estoy enamorada de un amigo que se llama Nobuaki, pero yo le gusto a otro amigo que se llama Naoya. Los tres somos mejores amigos por lo tanto la relación a ido de mal en peor. No me interesa que método, pero necesito con urgencia una solución.

- Esto se está pareciendo a el equipo siete. - comentó Kakuzu, quién mantenía pegada la oreja a la conversación.

- ¡Si! - gritó Kisame, tomando el teléfono. - ¡No te preocupes! ¡Nosotros vamos a solucionar la problemática, ven a las 15:30 a la sucursal de Akatsuki, tienes una cita con nosotros!

- ¡Kisame! ¡Se suponía que yo iba a atender las llamadas! - exclamó Zetsu, con una vena marcada en su frente.

- ¡No importa!

- ¿Enserio? Son muy amables, me alegro. Entonces iré a la sucursal, muchas gracias. - respondió la mujer, colgando.

- ¡Espera! - gritó Kakuzu. - ¡No le han dicho el precio de la denuncia!

- ¡Ay Kakuzu! - espetó Kisame. - ¡No importa si son diez o cinco dólares, nosotros vamos a resolver el problema como los policías que somos! ¡Por nuestra vocación!

- Te recuerdo que somos policías porque nos despidieron. - apuntó el oriundo de la cascada, asqueado.

- ¡Da igual! - apoyó Zetsu. - ¡Cuando se involucra el amor, tenemos que hacer algo al respecto!

Hubo un silencio ensordecedor. Todos miraron a Zetsu con el ceño fruncido, sin saber que hacer. Jamás habían visto a Zetsu tan apasionado por un caso, jamás había mostrado el mayor interés.

- Ehm... ¿Te sientes bien, Zetsu? - preguntó Konan, luego de treinta segundos.

- Claro que si. - respondió su parte clara.

- Entonces... ¿se puede saber por qué te interesa tanto éste caso? - cuestionó Hidan.

Itachi salé a duras penas del baño. Tenía un chorro de saliva corriendo por el costado de su boca, y su cara estaba completamente azul.

- Viniendo de tu parte... - decía mientras trataba de aguantar una arcada. - Es bastante ridículo.

Nuevamente se adentra al baño para seguir su concierto de vómito.

- Eso mismo, hum. - apoyó Deidara.

Zetsu se sonrosa, mientras juntaba sus dedos al estilo Hinata.

- Es que... - empezó a explicar, mirando hacía abajo. - Bueno, aun que no lo crean... yo soy una persona que cree demasiado en el amor y no puedo hacer caso omiso a éste tipo de denuncias.

Nadie dijo nada, excepto Kisame, quien estaba al borde de las lagrimas.

- ¡Zetsu, estoy muy conmocionado! - gritó, mientras lo abrazaba. Zetsu puso cara de asco. - ¡No pensé que en tu basto y oscuro corazón podría haber un rayo de luz, ahora veo que la persona más fea del universo tiene amor! ¡AMOR!

- Voy a tomar eso como un cumplido. - murmuró Zetsu, con un tic en su ojo izquierdo.

Pain se pone de pie mientras saca una pizarra.

- Como veo que Kisame y Zetsu están demasiado comprometidos con la misión los dejo a cargo. - Kisame y Zetsu se abrazan, chillando cual niñas pequeñas mientras Pain escribía sus nombres en la pizarra. - ¿Algún voluntario?

Orochimaru levanta la mano abruptamente.

- ¡Yo, yo, yo! ¡A mi también me gusta todo lo que tenga que ver con el amor!

Se escucha a Itachi vomitar más fuerte que recién. Pain escribe el nombre del sannin.

- ¿Alguien más?

Todos se quedaron en silencio, mirándose entre si. Nadie quería participar en esa misión, bueno; nadie quería participar en nada.

De repente, Deidara levantó la mano. No se le veía nada de contento.

- Yo opinó que somos policías, hum. No podemos resolver ese tipo de casos, tenemos que resolver casos de verdad, crímenes, robos, cosas así, hum.

- Como veo que estás tan ocupado en opinar, Deidara, tu serás el cuarto en participar en está misión. - dijo el líder, anotando el nombre de Deidara en la pizarra.

- ¡¿Qué, hum?! ¡Yo solo estaba dando mi opinión, hum!

- Por lo mismo. En la misión podrás dar todas las opiniones que quieras, ¿algún problema? - espetó Pain, con su típico tono cortante, mientras sus ojos fulminaban con la mirada a Deidara, quien se cruzaba de brazos cual niño pequeño.

Hidan se echa a reír en silencio.

- Eso te pasa por reclamona, rubia, jé.

- ¡Cállate Hidan, hum! ¡Tu no has participado en ninguna misión, hum!

- Eso es verdad. - dijo Pain. - Bien, Hidan tu también participarás.

- ¡¿Qué?!

- ¡JÁ! ¡POR BURLARTE DE MI, HUM!

- ¡No es justo, yo... yo aborrezco todo lo que tenga que ver con el amor!

- Uy si, el sin corazón. - rió Kakuzu, burlándose de su siempre enemigo Hidan.

Pain lo fulmina con la mirada.

- Si te sigues riendo, serás el próximo en ir a la estúpida misión, ¿escuchaste?

- Si. - dijo Kakuzu, poniéndose completamente serio. - No me rió más.

Eran las 15:20, todos estaban apunto de quedarse dormido, Orochimaru ya se había sacado su extraña mascara de aguacate y pepino, Kisame estaba en la cocina, preparando unas galletas para la invitada, con la ayuda de Itachi.

De repente, las puertas automáticas se abren mostrando una silueta de una chica bastante baja.

Todos se despabilaron y miraron hacía arriba, sorprendidos por la belleza.

Tenía el pelo bastante largo y negro, los ojos azules y la piel completamente blanca. A pesar de carecer de pechos y caderas, en si era bastante hermosa. Llevaba el pelo recogido en una media cola, atada en una cinta blanca.

- Que linda... - murmuró Hidan.

- Dios... ¿eres tú? - preguntó Kisame.

- ¿Eso es arte? - preguntaron Sasori y Deidara al mismo tiempo.

- Hum. - agregó el rubio.

- Es más linda que Itachi. - comentó Zetsu.

- Eso nunca. - espetó Orochimaru, el único envidioso.

La chica paso tímidamente hacía adentro. Konan se apresuró en ofrecerle un vaso de agua, a lo que ella recibió con mucho gusto.

- Tenía una cita, en la hora de la mañana me había comunicado con alguien. - murmuró la chica, tomando asiento en los sillones.

- ¡Ah si, conmigo hablaste querida! - gritó Kisame, tomando de la mano a Ayano, dirigiéndola hacía la cabina de Itachi. (el azabache aún estaba en el baño vomitando, por lo que ésta estaba vacía)

La chica toma asiento, mirando curiosa al espadachín quien prendía el computador profesionalmente. Se pone unos lentes y levanta la mano, llamando a Konan.

- Por favor, dos cafés. - pidió, mientras la peliazul iba corriendo a traerlos. - Entonces cuéntanos tu problemática.

Luego de explicar que los tres chicos habían pasado la infancia juntos, que Ayano se moría literalmente por Nobuaki y que Naoya se moría por ella, la relación había ido de mal en peor, ya no se juntaban por las tardes a ver películas y si lo hacían, la mayoría del tiempo peleaban, Ayano tratando de conquistar a Nobuaki y Naoya tratando de conquistarla a ella.

En resumidas cuentas era un trío amoroso que necesitaba una solución YA.

Y Kisame, Zetsu, Hidan, Deidara y Orochimaru y tenían la solución.

Secándose las lágrimas que había botado durante la narración de la ''trágica'' historia de amor de Ayano, Kisame a duras penas sonrió.

- Admiro mucho tu fortaleza, nadie aceptaría cualquier método para salir de un triángulo amoroso trágico que está arruinando sus vidas...

Ayano se seca las lágrimas porque también se emocionó.

- Admiri muchi ti fortilizi, nadi aciptiria cualquir mítodo piri silir di un triángili amirisi. - imitó Kakuzu, en silencio.

- No te preocupes, Ayano-san, nosotros te ayudaremos. - Kisame le toma las manos. - Solo necesito que te pongas de acuerdo con Nobuaki y Naoya para una junta en un parque, queremos ver como se comportan.

- De acuerdo. - sollozó la pelinegra.

- Por cierto. - dijo alguien por detrás, con voz demasiado varonil. - Nosotros somos los que resolveremos tu caso.

Era Hidan, que hacía pose de ''modelo'' junto con Deidara, dispuestos a conquistar a Ayano.

- Si, hum. Espero que nos llevemos bien, hum. Mi nombre es Deidara, hum. - dijo el rubio, moviendo su pelo ''sensualmente''.

- Mucho gusto. - saludó Ayano, haciendo una pequeña reverencia.

Es en es en que Kakuzu se pone a reír fuertemente, haciendo que todos girarán a verlo con el ceño fruncido. Él había llegado a tal punto de reírse, que estaba en el suelo, botando lagrimillas.

- ES QUE...''POR CIERTO, NOSOTROS SOMOS LOS QUE RESOLVEREMOS TU CASO'' - trataba de explicar entre risas, imitando a Hidan, quien tenía una gran vena en su frente. - JAJAJAJA, POR LO QUE DIJISTE RECIÉN, PENSÉ QUE ABORRECÍAS TODO LO QUE TENGA QUE VER CON EL AMOR.

- ¡Mentira! - gritó Hidan. - ¡Yo amo todo lo que tenga que ver con el amor! ¡No digas calamidades! ¡Solo porque eres un viejo con más de cien años no quiere decir que puedas burlarte de todo!

La cara de Kakuzu cambio completamente, se recompuso y choco frentes con Hidan.

- ¡No tengo cien años, tengo noventa y nueve! ¡NOVENTA Y NUEVE! - recalcó, abriendo los ojos fuertemente.

Pain interviene en la pelea separando dolos con un solos golpe.

- Cállense, incompetentes. - espetó. - Están peleando en frente de un cliente y eso es imperdonable. Quiero que empiecen con la misión, YA.

Habían acordado que Ayano se juntaría con Nobuaki y Naoya a las 16:45 hrs en el parque del Mamut Extinto, Kisame, Orochimaru, Zetsu, Deidara y Hidan estarían como unos simples turistas paseando, mientras registraban la problemática.

Al otro día, aproximadamente a las 16:30, los chicos de la misión estaban listos, en las puertas de la sucursal. Los cinco participantes, vestían diferentes, como civíles.

Deidara vestía de un pantalón holgado, unas zapatillas al estilo ''hip hop'', una playera de basketball y unos lentes naranjos, algunas cadenas de ''oro'' al rededor de su cuello.

Al verlo, los demás Akatsukis reventaron en risas.

- ¡JAJAJA! ¡Deidara, ¿se supone qué eso es un disfraz?! - estalló Kakuzu.

- ¡Claro que si, hum! ¡Se supone que tenemos que pasar desapercibidos, hum! - explicó el rubio, avergonzado.

- Pero Deidara, así llamas más la atención. - dijo Sasori, inocentemente.

- Te ves ridículo. - agregó Itachi.

- ¡No entienden nada, hum! ¡Siempre me toca la peor parte, hum!

Deidara, rojo de la ira, se adentro al furgón de los Akatsukis, sin escuchar más.

Hidan estaba vestido de un chándal blanco, llevaba una biblia en la mano y un rosario de Jashin-sama colgando de su pecho. Iba predicando.

- Aprovecharé el momento para hablar sobre mi religión. - dijo el peliblanco, demasiado serio. - La gente necesita conocer sobre el jashinismo.

- Que asco, espero que nadie caiga en tu trampa. - dijo Kakuzu, dedicándole una mirada feroz al jashinista.

- Estoy meditando así que haré caso omiso a tus palabras llenas de odio. - susurró Hidan, persignándose y adentrándose el bus.

- Estiy miditindi isí qui harí casi omisi a tis pilibris. - se burló Kakuzu.

Orochimaru iba vestido con un kimono morado y llevaba el pelo recogido. Tenía una canasta llena de dulces, según él para todos los niños del parque que deseaban jugar con él.

Itachi oró por aquellos niños.

Zetsu iba vestido con un ridículo traje de árbol; según él así se difuminaría con el entorno. Los demás no sabían si reírse o sentir pena.

Por último Kisame iba vestido con el mismo disfráz que utilizó en la misión pasada. Su peluca más falsa que el cuerpo de Sasori, su vestido mostrando sus piernas peludas. Sin embargo está vez llevaba un coche con bebé de mentira.

Kisame se dirige hacía Itachi, abrazándolo fuertemente, conmovido.

- Itachi, perdón por abandonarte en estos momentos tan importantes de tu vida, pero tienes que comprender que tengo trabajo. A pesar de que no nos veremos durante mucho tiempo, recuerda: te quiero demasiado. - dijo Kisame, mirándolo a los ojos.

- Solo serán unas horas, no exageres, es ridículo. - dijo Itachi, zafándose del agarre.

- ¡Eso es mucho tiempo para nosotros quienes siempre hemos estado juntos desde que hemos nacido! - Kisame le besa la mejilla fuertemente. - Pero no importa. Te quiero por esa razón; eres frío pero sé que por dentro me quieres igual que yo a ti.

El espadachín se da media vuelta, adentrándose al furgón.

Cuando llegaron al parque, estaba Ayano esperandolos. Aún no habían llegado Nobuaki y Naoya, quienes se suponía iban a llegar en pocos instantes.

- Suelen demorarse algunas veces. - dijo la azabache, mientras Orochimaru le ponía un mini micrófono en su escote para comunicarse.

- Que mala educación. - dijo el sannin. - Se supone que la dama tiene que hacer esperar.

- Nosotros estaremos al rededor del parque, nos comunicaremos con los Wokis Tokis de siempre. - informó Kisame, prendiendo el suyo.

- No puedo creer que nuevamente vaya a usar ese tonto nombre, hum. - se lamentó Deidara, avergonzado, refiriéndose a ''DevilExplotionhum''.

- Les quiero recordar que nadie tiene que desaparecer como si nada ni hacer algo que no tenga nada que ver con la misión, ¿de acuerdo? ¡Tenemos que juntar nuestras fuerzas para que todo esto salga a la perfección!

- ¡Cállate Kisame, llamarás la atención! - espetó Zetsu, disfrazado de árbol a un costado aparte.

- Y tú no hables, se supone que los árboles no hablan, hum. - dijo Deidara.

- Yo no soy un árbol normal. - apeló el caníbal, cerrando los ojos.

- Uy si, no me digas, jé. - comentó Hidan, con sarcasmo.

- Vayan a sus puestos y no se pierdan de vista. - avisó Kisame, empezando a andar con su coche como si fuera una madre de toda la vida. - Estaremos comunicándonos Ayano, tienes que estar atenta.

- De acuerdo. - respondió la chica, tomando asiento en una banca, que justamente estaba al lado del ''árbol Zetsu''.

Mientras tanto todos los Akatsukis iban personificando sus respectivos personajes.

Hidan camina hacía una esquina donde abre su biblia y empieza a predicar. Varía gente se junta a su al rededor, viendo como el peliblanco cantaba unas melodías gregorianas.

- TIENEN QUE IRSE POR LA VÍA DEL JASHINISMO, NO CREAN EN LAS DEMÁS RELIGIONES, TODAS SON UNA FARSA.

Un chico de apariencia lamentable da un paso hacía adelante, estaba fumando y tenía los ojos llenos de ojeras.

- Hace poco más de un año estoy metido en las drogas. - murmuró. - No se que hacer para salir de eso.

Hidan lo toma de los hombros y lo zamarrea fuertemente, haciendo que se le cayera el cigarro.

- ¡No hijo, tu eres capaz de más! ¡Tienes la capacidad de salir adelante, tener una vida, estudiar y tener una novia! ¡Tienes una vida por delante!

El peliblanco toma del piso un pedazo de rama y saca de su chándal una especie de líquido viscoso con olor a ajo y limón. Se lo tirá en la cara al adolescente quién cae al piso, sorprendido. Hidan empieza a pegar saltos y dar giros en torno a él, mientras cantaba.

- ALELILUUUUUUUUUUUU AAAAIEEEEEEEOUAAAAAAAAAA, LALALALA HIMALAYAAAAAAAAAA, TERRESINOYUUUUUU, FAMELIKUUUUN.

- ¿Qué es lo que me está tirando, señor?

- Es el agua bendita del jashinismo. - respondió Hidan, mientras se agachaba a su altura y le sonreía abiertamente.

- Me estoy sintiendo mejor. - susurró el adolescente, mientras el color volvía a su piel mágicamente, como si el ''agua bendita del jashinismo'' hubiera hecho efecto al instante.

- Es porque el espíritu Jashin-sama está inundando tu ser. - respondió Hidan.

La gente se sorprendía del gran cambio del adolescente.

Deidara miraba la escena estupefacto, aun que en verdad casi no le sorprendía lo que era capaz de llegar su amigo por hacer que su religión fuera más grande.

- Acá, DevilExplotionhum. Hidan está haciendo un buen escándalo, se llega a parecer a Kisame, hum creo que le está sacando el demonio a un chico, cambio, hum. - dijo el rubio, a través del Woki Toki.

El primero en recibir el mensaje fue Kisame, quien estaba al otro extremo del parque, tomando un helado y ''haciendo dormir'' al bebé.

- Acá Sirenitox30, ¿qué quieres decir con que se parece a mi? Déjalo por mientras. Aún no veo ningún movimiento por parte de Nobuaki y Naoya, estaré vigilando cualquier movimiento. Necesito la ubicación de SerpienteCarnal, cambio.

No se escuchó respuesta por varios minutos. Kisame, o más bien Sirenitox30 volvió a insistir.

- ¿SerpienteCarnal? ¿Se encuentra en línea? cambio.

- ¡No es ningún tipo de juego online, hum! - exclamó Deidara, perdiendo los estribos.

- ¡No grites, Deidara... quiero decir DevilExplotionhum! - espetó Kisame. - ¡Además, ¿dónde se encuentra el estúpido de Orochimaru?! Ósea, de SerpienteCarnal, cambio.

- ¡Qué se yo, hum! ¡Seguro está jugando con niños pequeños y dándole dulces, hum! Cambio y fuera, hum.

Efectivamente, en una alberca al centro del parque, estaba Orochimaru con su canasta de dulces. De repente, pasa una niña pequeña de no más de cuatro años, tenía el pelo castaño y la color piel blanca, un vestido rosado que a Orochimaru casi lo mata de la ternura.

- ¡Hey, niña! - exclamó el sannin. - ¡Tengo unos dulces! ¿Quieres jugar conmigo?

La niña se detuvo a mirarlo de pie a cabeza, con una expresión; inexpresiva.

- ¿Quieres jugar? - insistió él, mostrando le una paleta. - Soy tu tío Orochimaru, soy muy bueno con las niñas lindas cómo tú.

- ¿Eres un violador? - preguntó la niña, sin inmutarse.

- ¿Quieres que lo sea? - respondió Orochimaru, frunciendo el ceño melozamente.

- Mi madre me dijo que no hablara con extraños. - avisó la pequeña, sin irse aún.

- No te preocupes niña, si jugamos dejaré de ser extraño. - explicó él, acercándose a ella.

En ese momento, en el lado de Deidara, un grupo de personas de apariencia algo ''bandolera'' se acercaba al rubio. No se le veían nada de contentos, caminaban groseramente, con algunos palos y cadenas.

- ¡Hey tú, el rubio hipjopero! - exclamó el líder del grupo, un hombre alto que vestía de los mismos pantalones que Deidara, más una pañoleta al rededor de la cara.

Deidara obviamente pensó que estaban buscando pelea, entonces retrocedió evitándolos.

- ¡No nos ignores, rubio! - gritó la misma persona. Deidara se dio media vuelta, cruzándose de brazos y haciéndose el valiente, aun que por dentro se moría de miedo.

- ¿Quieres pelea, hum? - preguntó, luego de que estuvieran frente a frente.

- Si, bro, quiero una pelea. - respondió el otro, mientras un aura oscura invadía a los dos sujetos.

- ¿Qué quieres decir con eso, teme, hum?

- Lo que quiero decir es que... - sus ojos brillan al máximo esplendor. - ¡Tú tienes cara de hacer break dance! - exclamó, mientras un aura clara aparecía al rededor de él y flores de todos los colores lo rodeaban.

Deidara traga saliva, confundido. Sabía que tenía que hacer el papel de alguien con estilo ''hip hop'' y nadie lo podía descubrir. Kisame fue enfático en ese punto de la misión.

- Ehm... hum, claro. Gané el premio nacional del Break Dance, hum. - mintió, con varias gotitas de sudor en su frente.

- ¡Oh, ¿enserio?! - gritó, maravillado. - ¡Mi nombre es Cirilio, ¿quieres venir a bailar con nosotros?!

- Claro, hum. - dijo Deidara,dejándose llevar por la situación. - ¿A dónde vamos, hum?

- Ahí. - apuntó Cirilio, a un tipo de cancha en al otro lado del parque, donde estaban algunos personas que practicaban BMX y skeaters.

Cuando llegaron al lugar, todos se acercaron a saludar a Deidara amablemente. A pesar de tener la apariencia de delincuentes, eran demasiado amables.

- Deidara me contó que fue el ganador nacional de Break Dance. - comentó Cirilio, a un grupo de amigos.

- ¡Oh, muéstranos un poco de tu baile! - gritó uno de ellos.

- ¡Si! - exclamó una muchacha, yendo por unos parlantes. Deidara traga saliva nervioso. Jamás en su vida había bailado Break Dance y claramente no quería hacer el ridículo.

- ¿Qué pasa, man? ¿Vas a bailar? - preguntó Cirilio, abrazando de los hombros al rubio, como si fueran amigos de toda la vida.

Deidara se soltó mientras sonreía de oreja a oreja, la chica que había ido a buscar los parlantes puso una música de rap, el rubio se empezó a mover al son del ritmo. En un momento determinado le quito de la cabeza un gorro a un chico y se lo puso hacía atrás.

Un tumulto de gente se acumuló al rededor de Deidara, mientras él pegaba saltos y vueltas, la gente gritaba a su al rededor dándole ánimos.

- ¡Hum! - exclamó Deidara, abriéndose de piernas, haciendo que la mayoría de los hombres se agarraran sus partes bajas.

- ¡Eso tuvo que haber dolido! - dijeron algunos.

- No, hum. - respondió él, reincorporándose. - Para mi no existe el dolor en el baile, hum. - dijo, dramáticamente.

Unas chicas empezaron a echarle porras, haciendo que se moviera con muchas más ganas. Se apoyo en sus dos manos y empezó a girar rápidamente, tanto que ni si quiera se podía ver su silueta.

- ¡Se parece a flash! - exclamó una chica, con corazones en sus ojos.

- ¡Eres el Rey del baile! - gritó otra.

Mientras Deidara hacía su baile de break dance, mientras Hidan predicaba, tratando le de sacar el demonio a quien se cruzara en su camin, mientras Zetsu se hacía pasar por un árbol y mientras Kisame hacía dormir a su ''bebé'' en ese instante, dos personas entraban al parque o más bien, dos hombres.

Uno, era pelinegro con ojs grises bastante potentes, a decir verdad era bastante guapo. Tenía un aire bastante serio, su nombre era Nobuaki y estaba acompañado de un pequeño pudul blanco.

Sin embargo, el segundo había entrado al parque con una sonrisa de oreja a oreja. El era pelinaranja, un tono muy parecido al de Pain) con ojos verdes.

- ¿Dónde estará Ayano? - se preguntó Naoya, rascando su nuca con torpeza.

- No lo se, ¿por qué debería saberlo? Simplemente no lo se y tu tampoco lo sabes. - respondió Nobuaki, con su 'particular' manera de hablar.

Caminaron hasta ver una pelnegra sentada en una banca, al lado de un extraño árbol. Aún no se daban cuenta que era Zetsu disfrazado porque realmente se difuminaba bien con el disfraz.

- ¡Ayano-chuaaaaaaaaan! - exclamó Naoya, alzando sus manos con exageración.

- ¡Nobuaki-kun! - gritó Ayano, ignorando la presencia del pelinaranjo para abrazar al pelinegro, con los ojos convertidos en corazones.

- No me abraces. No me gusta las personas que abrazan porque abrazan mucho. - espetó Nobuaki, inexpresivo como siempre.

- ¡Gof! - exclamó el perro, mostrando le los dientes a Ayano.

La pelinegra muy por el contrario se apegó más a Nobuaki, haciendo que una gotita de sudor recorriera su cien.

En un rincón (muy cerca de Zetsu) Naoya estaba en posición fetal, llorando a mares, tenía un aura depresiva.

A los lejos, Kisame, Hidan y Deidara se comunicaban con sus Wokis Tokis.

- Ac DevilExplotionhum, divisó movimiento cerca del punto 678, hum. Nobuaki y Naoya llegaron al parque, hum. Cambio, hum. - dijo el rubio, alejándose del grupo de baile.

- Recibido por Sirenitox30, veo lo mismo, solo manténganse en su actuación hasta nuevo aviso, cambio. - dijo Kisame.

- ¡No interrumpan mi peregrinación! - espetó Hidan, con los ojos blancos, apagando el Woki Toki y volviendo a sus cantos gregorianos.

- Por cierto, hum, ¿no han visto a Orochimaru? Hace un buen rato no reporta su posición, hum, me tiene algo preocupado, hum. - comento Deidara.

- DevilExplotionhum, recuerda que tienes que utilizar los nombres claves. - corrigió Kisame.

- Lo que sea, hum. ¿Dónde está SerpienteCarnal, hum?

- Tampoco lo eh visto. No importa, no nos preocupemos por el tonto de Orochimaru, digo, de SerpienteCarnal, no se perderá, cambio y fuera.

Mientras tanto, Ayano aún se mantenía pegada a Nobuaki como una lapa, bajo la mirada de Zetsu, que pasaba muy desapercibido con su traje de árbol.

Aun que de repente, el perro empezó a oler el ''extraño'' árbol, haciendo que Zetsu cada vez se pusiera más nervioso.

El perro, empezó a ladrarle con absoluta ira, haciendo que Ayano, Naoya y Nobuaki se sorprendieran.

- ¡Cleto! ¡No ladres a ese árbol Cleto! ¡Tu nunca ladras, ¿por qué estás ladrando ahora?! - exclamó Nobuaki, agarrando al perro.

Ayano tragó saliva, también nerviosa. No quería que descubrieran su infiltración y mucho menos quedar en ridículo.

- Nobuaki-kun, ¿por qué no vamos a tomar un helado? - preguntó ella, tratando de evitar ese extraño árbol.

- ¡Claro que si, Ayano-chuan! - gritó Naoya, poniéndose de pie. - Eso si, no traje dinero así que tendrás que invitar tú.

- ¿¡Qué?! ¡No eres nada de caballero! - exclamó Ayano, con los ojos blancos. - ¡Se supone que el varón tiene que invitar a la dama! ¡Además yo no tengo dinero!

- Entonces paga el Tontiaki. - respondió el pelinaranja, estirando la trompa.

- Yo solo pagaré mi helado y el de Ayano, no te pagaré ningún helado, ¿por qué tendría que pagarte un helado? - espetó Nobuaki, cuando el perro ya estaba tranquilo.

- ¡¿Lo ves?! ¡Deberías de aprender de Nobuaki-kun! - gritó Ayano, agarrando el brazo del pelinegro.

Naoya nuevamente se va a un rincón, con mucha depresión en su corazón.

Luego de unos minutos, en los cuales Naoya (con lo bipolar que era) recuperó su estado anímico, caminaron hacía una heladería.

Los Akatsukis sonrieron maléficamente. Sabían que esa era la señal para empezar su añorable misión.

- Acá Clorofila04. - dijo Zetsu, desde su Woki Toki. - Los tontos empezaron a moverse. Por cierto, Nobuaki habla extraño, cambio.

- Acá DevilExplotionHum. Yo igual me di cuenta de eso, hum. Repite todo lo que dice, hum, cambio. - dijo Deidara.

- No eres el indicado para decir eso, Deidara. - dijo Kisame.

El trío amoroso cruzo todo el parque, primero pasando por el lugar donde se encontraba una competencia de Break Dance.

Había un rubio de pelo largo y ojos celestes, bailando al más puro ritmo del hip hop. Era Deidara, quien estaba rodeado de mucha gente tirando le porras.

Ayano (quien sabía perfectamente las etapas de la misión) se acercó al tumulto, haciéndose la sorprendida.

- ¡Mira Nobuaki-kun, una competencia de Break Dance! - Deidara para de bailar y se dirige hacía el trió amoroso, secándose el sudor de su frente, con su antebrazo.

- ¿Quieren participar, hum?

Naoya, al ver al rubio frunció el ceño. Sabía perfectamente que en algún lado lo había visto.

- Espera. - dijo el pelinaranjo, con duda. - Yo te eh visto en algún lugar.

- Ehm, no, hum. Debes estar confundido, hum. - respondió Deidara, nervioso, mirando de un lado a otro con complicidad.

- ¡Tú eres el de la serie Naruto Shippuden! ¡Hasta tienen la misma muletilla! ¡Eres Deidara, el de Akatsuki!

La gente se junto al rededor de Deidara, mirándolo como un bicho raro.

- Jaja, hum. Bueno, ese es mi pasado, ahora soy experto en el Break Dance, hum. - trató de explicar el rubio, con nerviosismo.

- Hmm... ya veo... ¡Oh, hablando de Break Dance yo soy muy bueno bailando!

Nobuaki frunció el ceño, mientras juntaba sus labios en una fina línea, tratando de aguantar la risa que estaba apunto de irrumpir.

Naoya, se dio cuenta de esto, y exasperado le gritó:

- ¡¿De qué te ríes, Tontiaki?!

- A no pues, de tu baile. No sabia que bailabas tan bonito, ¿por qué no bailas un baile para hacer un demostración?

- ¡Maldito! ¡Solo porque tú ni si quiera puedes mover la pelvis!

- ¡¿Qué dijiste de mi pelvis?! ¡Con eso no se juega! - espetó el pelinegro, chocando frente con Naoya.

- ¡Entonces si tanto mueves bien tu pelvis, ¿por qué no haces una demostración?!

- ¡Claro que si, ahora mismo te haré una demostración, para que veas la demostración más genial del mundo!

Nobuaki da un paso hacía delante, tirando le el perro a Deidara, de la nada empieza a sonar una canción de rap. Poco a poco sus pies se empezaron a llevar por el ritmo rápido. De repente, hace un mortal hacía atrás dejando a todos con la boca abierta, especialmente a Naoya quien nunca se imaginó ese talento.

El pelinegro empezó a hacer el paso lunar de Mickael Jackson, luego media vuelta hacía atrás, parándose de las manos y caminando.

Para finalizar, él se abrió de piernas con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Te gusto mi baile, tonto que no sabe de baile? - cuestionó Nobuaki, sin ninguna gota de cansancio.

- ¡Kya, Nobuaki-kun! ¡Lo has echo magnífico! - gritó Ayano, abrazándolo fuertemente.

- Me sofocas, con tu abrazo me sofocas. - espetó el pelinegro, tratando de zafarse del agarre.

- Tengo que darte mis respetos, hum. Te admiro de ahora en adelante, hum. - dijo Deidara, haciendo una reverencia en frente de Nobuaki.

El pelinegro, satisfecho con su actuación le dirigió una mirada intencionada a Naoya, éste último estaba en un rincón con un gran aura depresiva.

Se despidieron y nuevamente empezaron a cruzar el parque para ir en busca de sus preciados helados. Había un silencio espectral, Ayano estaba demasiado apegada a Nobuaki de un brazo y Naoya estaba en silencio, celándolo.

De repente se dan cuenta que otro tumulto de gente estaba reunida a un -parecer- sacerdote, con cabello blanco y para ser sinceros, algo guapo.

- ¡ALEEEEEEEEEEEEEEEEEE LILOYOOOOOOOOOOOOOO, LALALALA, LELELELE, LUUUUUUUUUU! - cantaba unos cantos gregorianos, haciendo que algunos fieles empezaran a bailar al rededor de él.

- Hoy esta bastante peculiar el parque. Hay bastante gente peculiar. - comentó Nobuaki, encontrando extraño este echo, pues la mayoría de las veces el parque solía ser bastante tranquilo.

- Jeje, si, tienes razón. - respondió Ayano, nerviosa, mientras se soltaba del brazo del pelinegro.

Hidan (quien estaba consciente de que el trío amoroso estaba ahí) dejo de cantar y disimuladamente sacó el Woki Toki y se comunicó con los demás.

- Acá, MeGustaLaSangre los individuos 304, 305 y 306 están acá. Procederé con el plan, cambio y fuera.

Dio un paso hacía adelante. Recogió su biblia Jashinista del suelo y se persignó. Apuntó a Naoya.

El pelinaranjo miró hacía todas partes, preguntándose si a él era quien lo llamaban.

- Si, tú, hijo. - confirmo Hidan, mientras un aura de los dioses recorría su silueta.

- ¿Qué quieres? - preguntó Naoya, sin entender nada.

Hidan se acercó lo bastante como para que Naoya se sintiera incómodo.

- Tienes la cara de tener demasiada pena en tu alma, corazón y espíritu, ¿quieres confesarte con este fiel sacerdote de la religión Jashinista? - preguntó, lo más amable posible.

Naoya parpadeó por unos segundos,un silencio reino en todo el parque, ni si quiera los gritos y cantos de niños se escuchaban.

Hasta que el finalmente el pelinaranjo tomó palabra.

- Lo siento, soy evangélico. - y se retiró.

Hidan se quedó de pie, pasmado. Jamás había pensado en la posibilidad de que Naoya iba a rechazar su solicitud religiosa, especialmente porque eso significaba algo esencial en la misión.

- ¡Oye, MeGustaLaSangre! ¡Eres un tonto, fallaste con la misión! - gritó Kisame, desde el Woki Toki.

- ¡Te dije que deberías haber dicho que eras evangélico, hum! ¡Eres un porfiado, hum! - apoyó Deidara.

- ¡Cállense! ¡Ustedes no tienen ni idea el amor que siento por Jashin-sama! - sollozó Hidan.

- ¡Oye, Naoya! - gritó mientras tanto Ayano, siguiéndolo. - ¡Fuiste muy grosero, ¿sabes?! ¡No te das cuenta como se tuvo que haber sentido Hidan, quiero decir, el sacerdote!

Naoya no respondió, solo se encogió de hombros.

- Déjalo. El no sabe nada de religiones, no sabe nada. Deberia aprender porque no sabe nada. - dijo Nobuaki.

- ¡¿Qué dijiste?! - exclamó Naoya, juntando frentes con el pelinegro.

- Lo que escuchaste que dije. Dije que no sabes nada, eso dije. - respondió él, sin perder la calma.

- ¡Chicos dejen de pelear! - gritó Ayano.

De repente la chica vislumbra a lo lejos, un puesto de helado. Sus ojos se convierten en corazones y va como alma que lleva el diablo al puesto.

- ¡Ayano-chan! - gritó Naoya, siguiéndola.

Fueron al puesto, mientras Ayano hacía los pedidos. Naoya se quedo en la banca de afuera esperándolos. Cuando compraron, (solamente Ayano y Nobuaki estaban comiendo) se dirigieron nuevamente a la banca, la cual estaba al lado de Zetsu disfrazado de árbol.

Luego de algunos minutos en los cuales los tres discutían por meras cosas, el perro de Nobuaki, Cleto, se dirigió a un árbol.

Pero no a un árbol cualquiera.

Era Zetsu.

El adorable perrito levantó su pata, mientras de la nada salía un pequeño chorro. Ayano se quedo entumecida y Zetsu con unas náuseas terribles.

- ¡Cleto! - gritó Ayano, quitando al perro luego de que ocurrió tal atrocidad.

- ¿Qué tiene? Cleto solamente estaba haciendo su necesidad. Su necesidad es orinar, y bueno, por otra parte el árbol necesita el líquido. Son sus necesidades. - dijo Nobuaki, extrañado por el comportamiento de Ayano.

- Por primera vez concuerdo con Tontiaki. - dijo Naoya.

- Es que... Este... Como decirlo, jé. - trato de explicar Ayano, cuando de pronto el árbol se empezó mover de manera extraña.

Zetsu parecía que estuviera convulsionando.

- QUE ASCOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. - gritó haciendo que varios niños se pusieran a llorar del miedo.

Naoya y Nobuaki se calleron de culo sorprendidos, mientras el perro ladraba a Zetsu.

- SABÍA QUE ERA MALA IDEA INFILTRARME DE ÁRBOL, LO PRIMERO QUE ME PASA ES QUE ME ORINA UN PERRO.

- ¡Mamá! ¡Un monstruo! - gritó un niño, aferrándose a su madre.

- ¡NO SOY UN MONSTRUOOOOOOOOOOOOOO! - gritó Zetsu, pareciéndose demasiado a Shrek. - NO CRITIQUES A ALGUIEN SOLO POR SU APARIENCIA.

El niño se puso a llorar a mares, mientras la gente salía disparada del parque. Deidara y Hidan se quedaron completamente solos, mirando la escena con el ceño fruncido.

Mientras tanto, Kisame también observaba todo con bastante fastidio.

- Ese tonto de Zetsu, ¡no puede hacer algo bien! ¡Moriré de la angustia! - exclamó el oriundo de la niebla, con dramatización. Sacó su Woki Toki y lo encendió. - Acá Sirenitox30, misión fallida. Nos preparamos para abdicar, cambio y fuera.

Él se saca su peluca y tira al bebé demasiado lejos. Empieza a correr mientras su vestido se apegaba a su cuerpo gracias al viento, la gente que quedaba se giró a verlo, pensando que era un travestí o algo parecido.

En el camino se le unieron Deidara y Hidan. El primero se sacó todos sus collares de ''oro'' y el segundó se saco su bata blanca, quedando solamente con boxers.

- ¡¿Dónde está Orochimaru, hum?! - exclamó Deidara, tratando de buscarlo con la mirada.

- ¡Hace un buen rato no se reporta, ¿le habrá pasado algo?! - preguntó Hidan.

- ¡Con lo tonto que es, seguro que si! - dijo Kisame.

A lo lejos Naoya, Nobuaki y Ayano miraban a esos tres con la boca abierta. Zetsu ya había salido disparado hacía el carro de Akatsuki, a sabiendas de que la misión había fallado.

- Como dije, hay mucha gente peculiar en este parque no peculiar. - murmuró Nobuaki.

Volviendo a los Akatsukis, aun estaban buscando a Orochimaru. El sannin no se aparecía por ningún lado.

- Oye, hum. - dijo, Deidara, de repente, parando de correr. - Nadie nos está siguiendo, ¿entonces por qué corrimos, hum?

- ¡Porque necesitamos ponerle más tensión a esto! ¡Somos unos policías, es normal que salgamos corriendo como esas películas de acción! - exclamó Kisame, con su típica dramatización.

- ¡Cállense y busquen a Orochimaru, joder! ¡No nos podemos ir sin ese tío! - gritó Hidan.

Cerca de ese lugar, en un pequeño círculo de arena, con refalines y columpios, habían aproximadamente diez niños reunidos en un circulo.

Deidara, Hidan y Kisame suponerlo que Orochimaru estaba atrás de todo ello.

Se acercaron lentamente. Era extraño pues ningún niño decía palabra o se movía. De repente, vieron que Orochimaru se pone de pies, estaba con una extraña sonrisa de pervertido y con un bolsa llena de dulces, mientras que corría entre el círculo y los tiraba.

- ¡El tío Orochi es el mejor del mundo!~- exclamaba, cual niño de tres años.

- ¡El tío Orochi es el mejor del mundo!~- repetían los niños.

Un tic nació entre Deidara, Hidan y Kisame.

- Espero que ese imbécil no los haya violado o algo por el estilo, hum. - comentó Deidara, a sabiendas que la mercancía preferida de Orochimaru, siempre iba a ser los niños.

- ¡No tenemos tiempo para eso! ¡Orochimaru! ¡Ven, ahora! ¿¡Qué has estado haciendo todo este tiempo?! - gritó Kisame, yendo hasta allá y agarrando el brazo del sannin, jalándolo y corriendo.

- ¡Espera, Kisame! ¡Estoy teniendo una reunión muy importante!

- ¡No me interesa, tenemos que irnos! ¡La misión ah fallado, no hemos venido a secuestrar niños ni nada parecido!

- ¿¡Quién dijo que secuestraría niños?! - espetó Orochimaru, con los ojos blancos. - ¡Solo quería pedirlos prestado con un plazo indefinido!

Luego de esa fallida misión, los Akatsukis volvieron a la sucursal muy de noche. No se querían encontrar con Pain y darles explicaciones.

Estaban los cuatro reunidos en una mesa, en la oscuridad, solo con la leve luz de un vela.

Todos se veían con una apariencia horripilante, casi como de una película de terror. Especialmente Orochimaru.

- Estás bien feo, Orochimaru. - comentó Hidan.

- ¡Oye! - espetó el sannin, ofendido.

- Cállense, no estamos acá para pelear. - interrumpió Kisame. - No eh dejado de llorar en días por nuestro fracaso, no eh comido y eh pasado frio... estoy entrando en una gran depresión.

-¡Yo igual! ¡Aún siento el olor de la orina de perro! - gritó Zetsu.

- Pero Kisame, si solo paso hace unas horas, hum. - dijo Deidara.

- ¡Cállate Deidara! ¡Eso es lo que siento en mi corazón! - Kisame tosió para recomponer su compostura. - Mañana será la misión definitiva. Vamos a poner en practica ''el sentido inverso''.

- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó Hidan.

- Según mis conclusiones... Muy en el fondo de Nobuaki y Naoya... Ellos tienen un corazón yaoi. - terminó de decir Kisame, abriendo sus ojos al máximo esplendor.

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Nobuaki caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad. No había casi nadie de gente, pues era día feriado.

De repente, sintió un golpe que lo aturdió, y cayó al piso.

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Naoya terminaba de estar en el GYM, pero él no se había dado cuenta que de hace rato lo estaban siguiendo.

Le taparan la boca y al aspirar un olor extraño, poco a poco sintió como sus párpados se aflojaban y caía rendido en el sueño.

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En una sala blanca bien iluminada se encontraba Naoya y Nobuaki, siendo observados por unas cámaras.

Kisame, Hidan, Zetsu, Deidara, Orochimaru y Ayano estaban observando las pantallas. Está última había sido llamada para observar la teoría de Kisame.

- No creo que sea así, quiero decir, Nobuaki es tan varonil y todo eso... Puedo esperarlo de Naoya pero no de él. - dijo Ayano, nerviosa.

- No te dejes llevar por las apariencias. - dijo la parte clara de Zetsu.

- Cállense, se están empezando a mover. - espetó Kisame.

Y era así. El cuerpo de Naoya y de Nobuaki poco a poco se levantaban. Al verse las caras los dos se sorprendieron.

- ¡¿Qué haces acá?! - exclamó Naoya.

- ¡Eso debería decirlo yo! ¡¿Qué haces acá?! - respondió el pelinegro.

- ¡No se, de pronto sentí que me dormía! ¿¡Y tú por qué tienes un chichón en tu cabeza?!

- ¡Porque me golpearon la cabeza! ¡Golpearé al que me golpeó!

Kisame tosido y desde unos parlantes su voz resonó.

- MUAJAJAJA, MALDITOS. - rió, actuando. - ESTÁ SERÁ LA ÚLTIMA VEZ QUE VEAN UNA CARA, ASÍ QUE DIGAN SU ÚLTIMO DESEO YA QUE LOS MATAREEEEEEEEEÉ.

- ¡¿Quien eres tú?! - gritó Naoya, asustado.

- ¡Identificate, tonto no identificado! - apoyó Nobuaki.

- NO ESTÁN EN LA POSICIÓN PARA CUESTIONARME, BICHOS. SOLO APROVECHEN SUS ÚLTIMOS CINCO MINUTOS DE VIDA, ANTES QUE EL GAS ENTRE POR LA VENTILACIÓN Y LOS ASFIXIE.

- NOOOOOOOOO. - gritaron los dos, antes de que la comunicación se cortara.

- ¡¿Qué vamos a hacer, Nobuaki?! ¡ESTAMOS JODIDOS! JO-DI-DOS. - gritó Naoya, tirándose al piso.

De repente, el pelinaranjo sintió como unos brazos rodeaban su cuerpo y lo abrazaban. Era Nobuaki.

- Como quedan cinco minutos no quiero desperdiciar esto cinco minutos. Diré todo lo que siento en estos cinco minutos, para no morir con el resentimiento de no decirte todo lo que siento, en estos cinco minutos.

- ¡¿Qué coño haces, Nobuaki?! ¡Suéltame! ¡No es tiempo para bromas! - espetó Naoya, tratando de zafarse del agarre.

- No es una broma. Si esto fuera una broma, estaría bromeando, pero no es una broma. - el pelinegro se aferró más. - Escúchame... Lo diré en una sola palabra así que escúchame...

Naoya tragó saliva, mientras sus mejillas se calentaban.

- Nobuaki... ¿no estás jugando?

- Te amo, Naoya, así que tú también ámame.

Y pegarón labios.

La mandíbula de Ayano técnicamente se cayó al piso. Deidara y Hidan estaban igual. Zetsu no decía palabra, estaba inmutable. Orochimaru tenía corazones en los ojos y Kisame lloraba de la alegría.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Hemos completado la misión! ¡Eliminamos el trío amoroso que estabas tan preocupada, Ayano-san! ¡Deberías estar más feliz! - gritó Kisame, agarrándola por los hombros.

- ¡¿QUÉ?! ¿QUÉ TRABAJO HABLAN? NO LO CUMPLIERON PARA NADA. - exclamó la pelinegra, con los ojos blancos.

- Lo siento señorita. - dijo alguien, entrando a la sala. Era Kakuzu y detrás de él estaban los Akatsukis restantes con una sonrisa de oreja a oreja. - No nos especifico como elimináramos el trío amoroso, técnicamente cumplimos con la misión.

Hidan rió por lo bajo.

- Tsh, maldito viejo tacaño... - susurró, aun que por dentro se sentía bastante orgulloso.

Kakuzu empezó a teclear la calculadora rápidamente.

- Mmh... esto es el costo de nuestra misión, Ayano. - dijo Kakuzu, mostrando los números de la calculadora, los cuales eran infinitos.

- ¡¿Qué?! - escupió ella. - ¡¿Qué pasa si no lo pagó?! Ustedes son hombres no me pueden hacer nada.

Todos se miraron entre si mientras sonreían de oreja a oreja.

Konan da un paso hacía adelante mientras tenía las manos en su cadera.

- Yo soy mujer $%$% que no se te olvide #$#$$. Ahora paga la #$#$$ misión antes de que #$#$4 tu maldito #$#$$#. - dijo Konan, con un aura de los mil demonios.

Ayano se pone de pie mientras dejaba una bolsa negra llena de billetes. Se va corriendo mientras gritaba y sollozaba: - LOS DENUNCIARÉ, SON UNA POLICÍA ASQUEROSA.

El primero en abalanzarse a los billetes fue Kakuzu.

- Bueno, después de todo eramos villanos. - dijo Pain, encogiéndose de hombros.


Al fin terminé este conti, perdón perdón perdón y mil perdones por la demora. Se que les prometí que iba a subir rápido, pero este capitulo fue el más difícil de escribir, me quiebre la mente tratando de idear el desarrollo :(

Agradecimientos ah: Rominitax15, ichimaruu, Sabaku no Kai, Noelia544, Tobi Uchiha-chan.