Hola! Que tal!? Aquí les traigo el siguiente capitulo.
La historia original le pertenece a Hitokun yo solo le pedí permiso para traducirla. Así que todos los créditos a el o ella (aun no se si es hombre o mujer .-.)
Muchas gracias a las personas que dejaron sus comentarios, y también agradezco a los lectores anónimos que han leído esta historia 😄
Me agrada saber que tengo un fan numero uno por ahí! 😆😆 Espero si habrá leído algunas de mis historias originales, aunque no son conocidas xD
Bueno sin mas que decir, los dejo leer!
Las orejas de Kumiko estaban rojas como una remolacha, el caliente rubor se extendía hasta sus mejillas. Pudo haber sido la voz de Reina de forma sensual acaricio su piel, el cual se volvió una sensación abrasadora. La pesadez de las palabras de Reina sintió que la quemaría.
-Entonces, ¿Qué hay de salir conmigo?-
La frase pareció colgar en el aire, haciendo eco en el silencio.
Reina dio un paso atrás, parándose a menos de un brazo de distancia del interprete bombardino. En el exterior, Reina estaba serena, casi despreocupada. Sin embargo, le tomo a la trompetista cada gramo de su concentración para contener la ansiedad nauseabunda que amenazaba con exponer sus verdaderos sentimientos.
-Reina… tu sentido del humor es tan retorcido como siempre- Kumiko se río débilmente, tratando de romper la pesada atmósfera, pero su sonrisa forzada se desvaneció, dejando en sus labios una mueca incómoda.
Nuevamente, como para enfatizar su seriedad, Reina se acerco a Kumiko, haciendo que la chica retrocediera por la repentina proximidad.
-Definitivamente no entiendes mi amor Kumiko-
Reina giro rápidamente sobre sus talones, su cabello ondeando con el movimiento. Siguió caminando por la calle solitaria, dejando a Kumiko de pie allí con la boca ligeramente entreabierta en estado de shock.
Hubo una culpa persistente en el aire cuando las palabras de Reina se hundieron en el aire. Era extraño y confuso, pero hizo que el corazón de Kumiko se contrajera incómodamente, latiendo violentamente. Sentía su pulso latir fuertemente en sus oídos, amortiguando el mundo a su alrededor.
-Kumiko, ¿qué haces? Pensé que querías ir a la cafetería- Reina se detuvo mientras miraba hacia atrás.
-¡Y-ya voy!- Kumiko se sobresalto de su ensoñación, corriendo rápidamente para alcanzar a la chica. Sus nervios estaban hasta la punta mientras se preguntaba que era la atmósfera de hace un momento. Era diferente a sus bromas habituales, estas estaban cargadas de una amarga seriedad.
Caminaron en silencio por unos minutos, en todo ese tiempo, Kumiko lidiaba con su confusión interna.
-Umh, Reina- Kumiko comenzó, nerviosa, preguntándose como debía decirle -Uh… allá atrás…- la morena se mordió el labio, presionando a su cerebro para que uniera palabras coherentes.
-¿Hm?-
Reina continuo caminando, su ritmo pareció casi normal. Kumiko podía decir que la chica quería dejar el tema ahí, dejarlo en suspenso, pero la morena no podía permitir que eso sucediera. Ella necesita saber.
-¡Reina!- Kumiko agarro la muñeca de la chica mas pequeña, deteniéndola. Reina continuaba mirando hacia la carretera, sus ojos lejos de Kumiko.
-¿E-es enserio lo que dijiste antes?- la mano de Kumiko tembló contra la piel de Reina, la trompetista sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal al contacto.
Reina sabia que había cometido un error. Ella pensaba que podría fingir que era una broma, pero había perdido esa oportunidad. A pesar de eso, fue terriblemente agradable. Sin embargo, la sensación de náuseas en su pecho se estaba convirtiendo rápidamente en una molestia.
Tal como estaban las cosas en ese momento, seria un insulto para las dos no seguir con el tema. Era una locura para Reina, pero a pesar de todo ella quería esto. Su fijación por Kumiko excedía todo lo que alguna vez había pensado. Hoy fue una muestra de eso. Se había dado cuenta de que no podía soportar pensar en alguien que alejara a Kumiko de ella.
Reina no quería nada mas que tener a la chica para ella sola. Fue ilógico, enfermizo, egoísta y…
-Lo dije enserio. Por supuesto que a citas-
Reina se volvió para mirar a Kumiko, mirando a la chica intensamente. Una vez mas, las palabras de Reina marco un aire de franqueza, pero de inmediato ella titubeó. La trompetista aparto los ojos de la chica, cuando se dio cuenta que realmente lo había ficho en voz alta, había cruzado una línea que nunca habían tenido la confianza en pasar.
-Reina… ¿realmente lo dices enserio?-
-Yo…lo hago. Lo digo en serio… salir como… dos personas…citas… ese tipo de cosas- Reina miro al suelo, tratando de estar calmada, pero se estaba desmoronando. -Yo… quiero salir contigo Kumiko-
-Oh- las mejillas de Kumiko volvieron a arder de vergüenza, incapaz de manejar lo increíble y vulnerable que se veía Reina en ese momento.
Los ojos de Kumiko estudiaron a Reina de cerca, sintiéndose en conflicto al ver la vergüenza genuina en la cara de su amiga. No podía ser real. Kumiko sintió que debió haberse perdido de algo y la inseguridad apareció en su rostro, empañada por la confusión, la preocupación y la aprensión.
-Pero… te gusta Taki-sensei, ¿no? ¿Ya te diste por vencida con el?-
-Lo hice- dijo Reina sin dudar, haciendo que Kumiko parpadeará de sorpresa.
-Sabes, esta casado. Dijo que no usa su anillo por razones personales, pero tengo la suficiente lógica para no ir tras un hombre casado- Reina al terminar, apretó los puños. Kumiko podía sentir como los músculos de la chica se tensaban con sus dedos que aun se encontraban alrededor de la muñeca esbelta de la chica.
Sabia que Reina deseaba lo contrario, que deseaba que Taki-sensei fuera todavía un objetivo alcanzable.
Ese hecho inquebrantable molesto a Kumiko.
-Reina… ¿que pasa con eso? Eso esta realmente retorcido, ¿no?- Kumiko se sintió incómoda con el razonamiento detrás de la confesión y no estaba segura del por qué. La morena intento de sonreír, pero sus labios simplemente se movieron hacia abajo en una expresión de desaprobación. -Eso es… un poco cruel, ¿no crees?-
Finalmente, Reina levanto la vista encontrándose con los ojos de Kumiko. Kumiko trago saliva al ver a la trompetista. Las mejillas de Reina se sonrojaron en un rojo brillante, sus usualmente intensos ojos violetas estaban vidriosos, como su hubiera lágrimas brotando en ellos. Kumiko sintió una familiar frustración en los ojos de Reina, incapaz de mirar hacia otro lado.
-Como dije, no entiendes mi amor Kumiko- Reina suspiro, exasperaba mientras se alejaba nuevamente. Hizo un gesto para dar algunos pasos pero el agarre firmemente de Kumiko no la dejo.
Se quedaron incomodas en silencio durante unos segundos antes de que Kumiko aflojara su agarre. La mano de Reina se aflojo y cayo inerte contra su costado.
-Reina…-
Reina apretó los dientes junto con su mandíbula. Podía decir que el tono de Kumiko, por la simpatía que desbordaba, que no iba a ser la respuesta que quería. Tratando de esconder su rostro del interprete bombardino, Reina miro hacia abajo escondiendo sus ojos detrás de su flequillo. Sus largos mechones negros ocultaban sus emociones mientras se limpiaba con furia las lágrimas con el dorso de su mano. Reina no pudo evitar que sus hombros comenzaran a temblar, sollozos destrozando su pequeño cuerpo. La trompetista se mordió el labio, sintiendo arrepentimiento mientras enterraba sus uñas con sus puños cerrados. A pesar de todos sus intercambios coquetos y la tensión electrizante, eso no ayudo en nada. Después de todo eran solo amigas cercanas. La reacción de Kumiko fue mas que suficiente para que Reina sacara esa conclusión.
Fue frustrante. Terrible.
Mientras Reina dejaba que las lágrimas cayeran sin vergüenza, sintió un par de brazos serpentear alrededor de su cintura, un calor presionando contra su espalda.
Sus sollozos disminuyeron por un momento mientras permanecía en el cálido abrazo de Kumiko. La morena apoyo la barbilla en el hombro de Reina, su rostro se ruborizó contra el hueco de su cuello. Había consuelo y tranquilidad, pero no era lo que ella quería.
Podía sentir la respiración rápida e inestable de Kumiko, el estremecimiento cuando la morena respiro hondo. Reina juro que podía sentir la suavidad de los labios de Kumiko rozar la sensible nuca de su cuello cuando el interprete bombardino apretó su agarre.
Para Reina, el abrazo fue dolorosamente prolongado. Las lágrimas corrieron libremente por su rostro, aumentando su frustración.
Kumiko fue definitivamente la cruel cuando abrazo a Reina desde atrás, dándole a la trompetista la intimidad que tanto anhelaba mientras le susurraba al oído.
-Lo siento Reina. Tienes razón. No entiendo tu amor-
El sol del mediodía había pasado su punto máximo y estaba en su camino hacia el horizonte. La luz del sol era aun fuerte, brillando sin piedad.
Reina se movió ligeramente sobre su almohada, parpadeando con sus ojos rojos e hinchados mientras miraba fijamente el paisaje frente a ella. Se acostó de lado en el banco del parque, con su trompeta y mochila en el suelo a su lado. Era tranquilo y silencioso, los rayos de la tarde eran fuertes. El sol era cegador, pero estaban en la sombra, compartiendo el calor de la otra.
Los pájaros y los insectos que los rodeaban vibraron dando vida, el silencio se lleno con los sonidos de la naturaleza.
Una mano suave peino los mechones enredados de Reina, calmando a la trompetista. Reina cerro los ojos, dejando escapar un profundo suspiro.
-¿Ya te calmaste Reina?- la voz era gentil, apologética.
Reina asintió, moviendo su cabeza otra vez para sentir el calor debajo de ella. Se acerco sigilosamente al interprete bombardino, sintiendo el ruido de su pecho mientras hablaba.
-Me alegro-
Su intercambio fue breve, se desarrollo un diferente tipo de tensión entre ellas. El silencio hablaba mucho, transmitiendo el arrepentimiento de Reina y la culpabilidad de Kumiko.
-Kumiko…- comenzó Reina, su voz un poco ronca por su caída anterior -¿Puedes…olvidar lo que sucedió hoy?-
Kumiko sonrió tristemente mientras continuaba pasando sus dedos por el sedoso y hermoso de Reina -Sabes que no hay forma de que pueda hacer eso...-
-Hmm… supongo que ya me lo esperaba- Reina murmuró en la tela de la falda de Kumiko mientras cambiaba de posición otra vez. La honestidad de Kumiko era otra cosa que amaba de la chica.
-Lo siento Reina…-
Kumiko hizo una pausa, como si fuera a continuar, pero se detuvo, su cuerpo se tenso levemente.
-¿Por qué?-
Se escucho un traqueteo audible entre ellas.
Kumiko se removió un poco, jugando distraídamente con el cabello de Reina mientras buscaba las palabras correctas.
-Por no entender tu amor. No puedo aceptar tu confesión esta vez, porque… tengo algunas cosas que necesito resolver- Kumiko sonó distante mientras decía esto, sus palabras vacías.
Reina suspiro de nuevo, sonriendo de una manera despreciativa. -Como se esperaba de Kumiko… pero eso es lo que me gusta de ti. Tu personaje de chica buena solo es un acto. Es entrañable-
-Es increíble como todavía puedes decir eso después de que hice llorar así…- Kumiko suspiro también, mirando hacia el paisaje con una expresión de conflicto que Reina no podía ver.
-Estaba frustrada. Normalmente no soy tan emocional, ¿sabes?- Reina se enfurruño, volteando sobre su espalda mientras miraba a Kumiko por encima de ella.
-Mhm, lo se. Lamento haberte frustrado- Kumiko bajo la mirada, su sonrisa era comprensiva mientras colocaba el cabello de Reina detrás de la oreja. Sus dedos se demoraron mientras los dejaba deslizarse hacia abajo, trazando el contorno de la mandíbula de la trompetista con su dedo.
Reina se estremeció ante el repentino contacto, sonrojándose. Ella se volvió hacia un lado, tratando de ocultar su vergüenza. Se pregunto si Kumiko sabia que era una sádica de primera, burlándose así de la chica que acababa de rechazar.
-Es increíble como puedes actuar así después de lo que dijiste…- Reina murmuro en voz baja, pero se relajo ante la sensación sensual de las yemas de los dedos de Kumiko cintra su piel. El intérprete bombardino aplico una presión suave por los contornos de su rostro, una curiosidad exploradora sobre su toque.
-¿Hm? ¿Qué dijiste Reina?-
-Nada- Reina levanto la mano, deteniendo los dedos ociosos de Kumiko mientras sostenía la mano de la morena en la suya -Me alegro de que aun podamos ser nosotras mismas. No quiero que las cosas sea incomodas entre nosotras. Solo quiero que seamos normales nuevamente-
Kumiko hizo una pausa antes de darle la mano de Reina un apretón tranquilizador -Yo también. Lo que tenemos es realmente importante para mi Reina-
Reina apretó su mandíbula, sintiendo que su labio inferior temblaba de nuevo. Estaba tan segura de que Kumiko sentía lo mismo, pero la forma en que actuó definitivamente contradecía sus sospechas. Durante todo el intercambio anterior, hubo una emoción que vio en los ojos de la morena que no puedo ubicar.
Si Reina tuviera que adivinar, diría que se parece mucho a… la decepción.
Ese sentimiento simplemente duele mas que el rechazo. Reina quería estar mas cerca de Kumiko, para monopolizar a la chica, pero no valía la pena si ella tenia que renunciar a su amistad.
La ultima declaración de Kumiko quedo suspendido en el aire y su conversación se convirtió en una pausa. Se filtro el silencio, la charla de los habitantes del parque compensaba la falta de dialogo.
-¿Deberiamos… irnos a casa Reina?- la voz de Kumiko se escuchaba cansada y triste, pero aun se disculpaba.
Reina negó con la cabeza tumbada cómodamente en el regazo de Kumiko con las manos juntas -¿Puedo quedarme así un poco mas de tiempo?-
Hubo una suplicante desesperación en la voz de Reina que hizo que Kumiko lo aceptara sin pensarlo dos veces. Una profunda tristeza brillo en los ojos ambarinos de Kumiko mientras estaba allí sentada con Reina acunada a ella. Ella continuo acariciando el cabello de la trompetista con una mano, dándose cuenta que su relación no era normal.
-Por supuesto-
Kumiko casi tropezó al entrar por la puerta de su casa, respirando pesadamente después de correr por la carretera desde la estación. Jadeando, se inclino hacia adelante y apoyo sus palmas sobre las rodillas. Le dolía las piernas, le ardían los pulmones y le fallaba la mente por puro esfuerzo.
Era justo lo que ella necesitaba.
Las cosas se estaban volviendo demasiadas complicadas entre ella y Reina. No era como antes, un complejo cómodo y emocionante. Ahora, sentía que esa complejidad era angustiante y problemática. Últimamente, Kumiko se había sentido incómoda por algo, un hormigueo sordo en su pecho cada vez que Reina le sonreía, cada vez que Reina la tocaba. No era un sentimiento nuevo, pero específicamente hoy, fue doloroso. La confesión de Reina estaba fuera de lugar, y mas, con la repentina mención de Taki-sensei…
La confesión parecía poco sincera, pero las imágenes de las lágrimas de Reina pasaron por su mente. Ella sabia que esas lágrimas fueron reales.
Había una extraña sensación de nostalgia en Kumiko al recordar el momento en que ganaron un oro falso en su tercer año de secundaria. Reina, con lágrimas cayendo furiosamente por su rostro, era tan cautivadora, tan integrante e impresionantemente hermosa. Incluso ahora, Kumiko se sentía culpable por disfrutar de esa expresión angustiante de Reina. Suspirando, la interprete bombardino se reprendió mentalmente por estar obsesionada con la trompetista. Se quito los zapatos, arrastrando los pies mientras caminaba por el pasillo hacia su habitación.
-Oh, volviste temprano hoy. ¿Te saltaste la escuela?-
Kumiko levanto la mirada, su expresión cansada no cambio cuando vio a su hermana saliendo de la habitación.
-Ghe… Nee-chan… ¿todavía estas aquí?- Apática, Kumiko se dirigió hacia Mamiko, sus enfado de ayer volvió.
-¡Vaya!... Puedo decir que no estas de buen humor. ¿Quieres hablar de eso?-
Kumiko levanto una ceja, preguntándose si el mundo había llegado a su fin, cambiando la relación de las mujeres mas cercanas de su vida -¿Por qué? Estas siendo extraña-
-Huh… supongo que preferirías hablar con tu cactus. ¡Pues es una lastima que aun lo tenga!- Mamiko río disimuladamente, cruzándose de brazos mientras giraba para retirarse a su habitación.
El ojo izquierdo de Kumiko se contorsiono levemente. Ella exhalo un suspiro de exasperación por el intento de su hermana de molestarla. Ella solo quería estar sola.
-¡Siempre estaré aquí si quieres hablar Kumiko!- Mamiko grito al pasillo, de manera burlona.
Las palabras de su hermana se hicieron eco cuando Kumiko se retiro a su habitación, cerrando la puerta detrás de ella. Apoyándose en la puerta, la morena suspiro y se deslizo al suelo mientras acercaba sus rodillas al pecho. Ella enterró su rostro en sus brazos, rechinando los dientes de frustración.
Las cortinas estaban cerradas, y ella estaba sentada en el oscuro silencio.
Duele.
Su pecho se sentía apretado, pero no sabia el por qué.
A decir verdad, estaba feliz de que Reina la haya invitado a salir con ella, pero una vez mas no sabia el por qué.
Fue una sensación de euforia instintiva lo que tuvo cuando Reina planteo su pregunto, pero al mismo tiempo, se sintió cautelosa sobre las intenciones de la trompetista. No debió haberle importado de alguna manera a Kumiko, pero aun así, lo hizo. Dolía pensar que Reina la trataba como una copia de seguridad, porque Taki-sensei no estaba disponible.
La discrepancia en sus sentimientos fue demasiado grande.
Reina era su todo, su motivación, su comodidad, su ancla. Incluso si Reina estaba enamorada de Taki-sensei, ese hecho Kumiko lo había aceptado hace mucho tiempo. No importaba para ella con que pudiera pasar tiempo con la trompetista. Ella es especial para Reina, y Reina es especial para ella. Sin embargo, hoy, Reina le había puesto en el mismo nivel que Taki-sensei. Hubo una comparación injusta en la mente de Kumiko y se sintió amargada al respecto. Ella se sintió inferior.
En el fondo, Kumiko quería castigar a Reina por lo que había hecho hoy.
El zumbido de su teléfono saco a Kumiko de sus pensamientos. Saco su teléfono móvil de su bolsillo, sus ojos se suavizaron al ver un mensaje de Reina.
' Kumiko, gracias por estar hoy conmigo'.
Kumiko sonrió amargamente, su corazón volvió a doler.
Su teléfono nuevamente sonó, apareció otro mensaje en la pantalla.
' Te veo mañana'
Mordiéndose el labio, Kumiko dejo caer su teléfono al suelo con un ruido sordo mientras su mano se relajaba. Ella abrazo sus rodillas contra su pecho, le costaba trabajo respirar.
Duele.
Su pecho le dolía tan intensamente y… finalmente tenia una idea del porqué Reina la hacia sentir de esa manera.
Kumiko odiaba que Reina se haya enamorado primero de Taki-sensei.
Espero subir el próximo pronto, disculpen si hay faltas de ortografía, según yo lo revise, pero siempre se no va una o algo xD
Recuerden que esta historia no me pertenece, pero si saben algunas cuantas palabras en ingles no duden en dejar su comentario en la historia original "Practicality and Love"
Recibo criticas, felicitaciones, amenazas…todo es bien recibido, créanme que me animan mucho a seguír escribiendo o traduciendo xD
Me despido, hasta la otra. Búsquenme en face 🙌
¡Feliz año nuevo! 🙌🙌🙌
Panda2501 🐼
