Hola! Disculpen la demora, he estado ocupada con examenes y trabajo que lo unico que llego a mi casa es solo a dormir :c
Pero aqui les dejo el capitulo, lo tenia desde ayer, pero al momento de cargarlo para editarlo me di cuenta que tenia bastantes errores que segun yo, no tenia el archivo que subi pero bueno.
Los que me siguen en facebook se llevaran una sorpresa :3 esperenla pronto :D
Sin mas que decir los dejo leer, disculpen las faltas de ortografia, nos leemos mas abajo :D
Practicidad y Amor - Capitulo 3
Reina suspiro mientras caminaba silenciosamente hacia la estación. Era mucho más tarde de lo que planeaba irse, pero esta mañana se le hizo inusualmente pesada, sus sentimientos golpeando a cada una de sus diferentes acciones. Cuando sonó su alarma en la mañana, Reina se sorprendió al ver su falta de entusiasmo habitual y su firme motivación. En cambio, esto fue remplazado con un tipo de culpa.
Tenía miedo, miedo de descubrir si las cosas habían cambiado entre ellas.
Frunciendo las cejas, Reina acelero el paso, queriendo llegar a la escuela lo antes posible para poder perderse en la práctica de la mañana. Ella necesitaba algo, cualquier cosa para distraer su mente...de lo que sucedió ayer. Fue realmente molesto, realmente angustiante. Reina odiaba como aquel evento fue la torpe falla de un cañon hacia su presa. Era como si antes de su confesión, ella estuviera a punto de enamorarse de la intérprete del eufonio, y ayer la empujo a su límite violentamente. La trompetista sabía lo que lo que sentía por Kumiko estaba lejos de ser platónico, pero era aterrador para Reina saber que podría escalar un nivel mucho más alto.
Antes constantemente se enfocaba la práctica, al ensayo y la competencia. Pero ahora... Reina se percató que su mente era como un tocadiscos roto. Repitiendo una y otra vez pensamientos sobre Kumiko como un bucle.
Y esos pensamientos...
Eran incomparables a todo lo que alguna vez había sentido. ¿Taki-sensei? Reina sabía que los sentimientos hacia su maestro eran infantiles, inocentes y simplemente de admiración. En cambio, los sentimientos asociados con Kumiko eran intensos, oscuros y mucho más complejos
Eran...preocupantes.
Reina estaba en piloto automático mientras paso su tarjeta IC para poder cruzar los torniquetes. Ella cruzo el área de venta de boletos y paso a la plataforma. Suspirando, el trompetista miro a su alrededor, preguntándose si...
Su aliento se engancho en su garganta. Había alguien esperando el tren, alguien que llegó incluso antes que ella. Su corazón se aceleró en su pecho mientras daba unos lentos pasos a la figura que se alejaba de ella.
"Kumiko"
La chica volteo al oír su nombre, con una sonrisa amplia, pero notablemente cansada en sus labios. Ella ladeó la cabeza hacia un costado.
"Buenos días Reina"
Reina respiro hondo, preguntándose si era posible que Kumiko se hubiera vuelto más hermosa durante la noche.
"Buenos días" Reina respondió automáticamente, haciendo una línea recta hacia Kumiko, la cual la estaba esperando.
Las dos chicas se detuvieron a una distancia considerable de un brazo a otro, el aire a su alrededor se sentía con rigidez cuando se encontraban solas en la plataforma de la estación.
"Llegas tarde, ¿sabes?" Kumiko dejo que un poco de molestia se escuchara en su voz pero aun así mantuvo su tono burlón.
"No sabía que me acompañarlas hoy. Pensé que habías dejado de ser una persona madrugadora" Reina tomo aliento mientras decía esto, apretando y aflojando su agarre de su caso de trompeta. Ella estaba vacilando, queriendo razonar lo mejor posible.
"Hmn, bueno, simplemente me dio ganas. No pude dormir nada anoche, así que pensé que sería mejor acompañarte" Kumiko sonrió débilmente, dando un paso hacia Reina mientras la golpeaba juguetonamente con su brazo. Ella comenzó a juguetear con su mochila, mientras miraba a Reina a los ojos.
"¿Entonces es así?" el corazón de Reina se aceleró ante las palabras de Kumiko y se preguntó si los acontecimientos de ayer eran la razón de su falta de sueño. Silenciosamente, Reina rezo por que fuera cierto. Ella abrió la boca, queriendo preguntar.
De repente, el anuncio del tren sonó en los alrededores y Reina perdió el impuso para preguntar, con sus labios aun separados. Mientras permanecía ahí detrás de la línea de seguridad, sus hombros se tensaron. La mano de Kumiko rozaba a la de Reina.
El tren paso zumbando en ese momento, la brisa que dejaba agitaba las faldas de las chicas, revolviendo sus cabellos. Kumiko se esforzó por mantener su flequillo fuera de su rostro, mientras Reina la observaba.
Kumiko podía sentir la mirada de Reina sobre ella, pero continuo mirando hacia el enfrente, esperando que las puertas se abrieran.
Solo hubo silencio cuando entraron al último vagón del tren. Reina se sentó primero, y Kumiko la siguió, sentándose justo al lado de la trompetista. Sus brazos se tocaban, sus muslos se presionaban unos a otros. Kumiko se inclinó para tomar con fuerza la mano de Reina, no perdiendo el tiempo se acurrucó junto a Reina, apoyando su cabeza en el hombro de la chica más pequeña.
"Despiértame cuando lleguemos, ¿de acuerdo?"
Las palabras de Kumiko se desvanecieron, dejando un hormigueo en la nuca de Reina, mientras los ojos de la otra chica se cerraban. Reina solo...asintió. Ella se quedó pérdida por esas palabras. Esta escena no era desconocida para la trompetista, pero hoy, se sintió diferente. No sabía si era solo su imaginación, pero Kumiko parecía mucho más cariñosa como de costumbre, más afectuosa, y definitivamente un poco más romántica.
Los pasillos de la escuela se encontraban vacíos, solo el sonido de los pasos de las chicas resonando por el pasillo. Kumiko hizo una pausa cuando llegaron a las escaleras, parpadeando confundida, mientras Reina continuaba subiendo los escalones.
"Reina, ¿a dónde vas? La oficina de los profesores se encuentra para acá" Kumiko señalo el pasillo.
"Alguien ya está ahí. Puedo escucharlo tocar" Dijo Reina con naturalidad mientras hacia un gesto a Kumiko para que la siguiera.
Kumiko escucho con atención, recibiendo las parte de una escala mientras las notas resonaban débilmente sobre el hueco de la escalera -Oh... tienes razón- La morena dudo por un segundo antes de alcanzarla, subiendo las escaleras de dos en dos. Una vez que llego al final de las escaleras, donde Reina la estaba esperando, se acercó para unir sus manos -Bueno, creo que solo esperaba que vieras primero a Taki-sensei-
Reina se tensó levemente por el contacto repentino. Ella había pensado que su repentina cercanía en el tren era algo raro, pero parecía que Kumiko estaba siendo especialmente sensible hoy. Por lo general, Reina era quien iniciaba siempre el contacto con sus manos, buscando cualquier excusa para estar más cerca de la intérprete de eufonio. Sin embargo, Kumiko fue implacable con su proximidad constante hoy. Era peligrosamente coqueta, llena de efecto genuino.
Apartando el pensamiento de su cabeza, Reina le dio a Kumiko una sonrisa neutra mientras se volvía hacia ella -Te dije que me di por vencida con él. No estaba mintiendo cuando dije eso-
"Oh...bueno, está bien" Kumiko frunció su frente, sintiéndose ofendida de que Reina lo hiciera sonar tan fácil.
Si solo ese fuera el caso.
"Vamos Kumiko. Vayamos a la sala de música. A este ritmo terminaremos con una hora" Reina arrastro a Kumiko, la morena se mantuvo en silencio después de su conversación.
Los sonidos de un instrumento de metal resonaban por el pasillo mientras caminaban a la sala. Entraron Kumiko y Reina disculpándose de la interrupción que ocasionaban.
El único ocupante de la habitación dejo de tocar, volteando para reconocer a la pareja que acababa de entrar mientras bajaba el trombón. Se escuchaba ligeramente sin aliento mientras saludaba a las chicas.
"Buenos días. ¿Eh, Kumiko, Kousaka-san?"
"Oh, Shuuichi. Buenos días. Llegas temprano" Kumiko soltó suavemente la mano de Reina, se dirigió en línea recta hacia la sala de almacenamiento, dejando a Reina en la entrada, con su trompeta en mano.
"Uh, si...he estado pensando que necesitaba algo de práctica adicional y Taki-sensei me dijo que podía usa el salón siempre que quisiera" Shuuichi se removió nerviosamente mientras se rascaba torpemente la mejilla. Sus ojos se dirigieron hacia Reina en la entrada, quien asintió reconociendo su presencia.
Al volver entrar al aula principal con su eufonio en hombros, Kumiko arqueo una ceja para nada impresionada -Hmn. ¿En serio? Bueno, eso está bien para ti- Fue ligeramente indiferente, pero así fueron siempre sus intercambios. Kumiko camino hacia Reina con una leve señal de mano a su amigo de la infancia -Reina y yo practicaremos afuera. ¡Buena suerte!-
"I-igualmente Kumiko" Shuuichi se levantó de repente, su silla raspó el suelo y golpeo el atril detrás de el con un sonido desgarbado "Buena suerte con la practica..." El chico miro a Kumiko y a Reina, sus palabras no lograron alcanzarlas. El suspiro, sacudiendo su cabeza.
"Ni siquiera están en la misma sección..." maldijo por debajo, prometiendo ser mejor que Kousaka Reina algún día.
Rápidamente levanto su trombón nuevamente, luchando por mantener la calma mientras buscaba su ritmo una y otra vez.
Mientras tanto, Kumiko y Reina habían salido al puente que conectaban los dos edificios de la escuela. Era un área vacía con aire escénico, que les daba una hermosa vista a las puertas principales y el patio.
Kumiko dejo su eufonio y levanto una mano para cubrir su bostezo.
Reina sonrió, bajando su trompeta antes de caminar hacia Kumiko para estar a su lado. "Realmente no eres una persona madrugadora, ¿verdad?"
"Puedo cuando quiero..." Kumiko bostezo nuevamente, dejando su frase incompleta. "...serlo. Maldición." Ella maldijo por debajo. Su cuerpo la traicionó, contradiciendo sus palabras. Frunciendo el ceño, Kumiko volvió a dirigirse a Reina, intentando de convencerla "¡Estuve practicando contigo durante tres semanas seguidas! Solo que no dormí muy bien esta noche..." otro bostezo.
Reina podía sentir que su corazón se aceleraba. Era ahora o nunca, ella tenía que preguntar.
Kumiko parpadeo al ver la expresión de conflicto en el rostro de la trompetista.
"¿Reina?"
"Kumiko, quiero preguntarte, pero..." Reina mantuvo su mirada en Kumiko desesperada por saber. ... ¿fue por mi culpa que hayas tenido problemas para dormir?"
Kumiko no pudo evitar sonreír ante las palabras de la chica. Era tan Reina de su parte decirlo de esa manera, tan confiada y segura de sí misma. Parecía más una afirmación que una pregunta.
Hubo una pequeña pausa, una repentina corriente de pensamiento atravesó la mente de Kumiko, haciéndole pensar en decir una mentira. Sin embargo, los profundos ojos violetas de Reina le rogaban, sacando la verdad de ella.
"Si"
Era solo una palabra, pero Reina sintió como si su corazón fuera a detenerse.
Kumiko se encontraba avergonzada de lo que había revelado, con su mirada hacia abajo, una suave sonrisa se le dibujo en su rostro, llegando hasta sus ojos. Levanto la vista, su cara aun sonrojada cuando dio un paso más cerca hacia Reina. Los movimientos de la morena fueron lentos y deliberados mientras colocaba sus brazos sobre los hombros de Reina, envolviéndolos detrás del cuello de Reina. Ella se acercó más a la chica, de pie, a solo un pelo de distancia.
La posición, el sentimiento era tan nostálgico, exactamente igual de cuando Kumiko le dio a Reina su propia confesión de amor. Sin embargo, las circunstancias fueron diferentes esta vez, el estado de ánimo era más frágil. Kumiko también fue la que inició la acción, invadiendo con valentía el espacio personal de Reina. Reina podía decir que su amiga estaba nerviosa, definitivamente no tan fluido como los avances de la trompetista.
La chica más alta se inclinó ligeramente, cerrando sus ojos mientras apretaba si frente contra la de Reina. Suspiro y Reina pudo ver el temblor en los labios de Kumiko mientras hablaba.
"Pero estoy segura de que ya lo sabias, ¿verdad Reina? Después de todo...nadie en su sano juicio podría dormir bien después de haber rechazado una chica hermosa" Kumiko suspiro, su sonrisa compuesta de auto desprecio y culpa.
Reina soltó un suspiro también, perdiéndose en sus pensamientos mientras estudiaba la cara de Kumiko, sus largas pestañas y sus labios rosados continuaban temblando, seguramente por el nerviosismo. ¿Quién no estaría nervioso después de decir una línea tan cursi como esa?
"Definitivamente necesitas hacer algo sobre esa personalidad que tienes
Kumiko se rio entre dientes, abrazando a Reina por completo ¿Pero no es esa una de las cosas que dijiste que te gustaban de mí?
Reina asintió mientras cerraba los ojos. Dejo que Kumiko la abrazara y ella devolvió el abrazo a la chica. No fue justo. Desde ayer, Kumiko había cambiado. Era sutil, pero la trompetista encontró la diferencia demasiado angustiante. No había forma de que las cosas volvieran a la normalidad a este ritmo, no cuando Kumiko hizo que su corazón se acelerara como loco. Reina sabía que si no se había enamorado de Kumiko a estas alturas, ya se encontraba en camino.
Las dos músicos de bronce se quedaron encerradas en un abrazo, deleitándose en silencio, la constante subida de sus pechos mientras tomaban respiraciones temblorosas y nerviosas.
Detrás de ella, una cabeza rubia se perdió de vista cuando se tropezó con la escena. Se escondió detrás del marco de la puerta, mirando hacia el techo mientras sus ojos se cubrían de celos.
Una vez que sonó la campana del almuerzo, Reina fue la primera en salir. Nadie lo cuestiono. Era normal que la chica de cabello oscuro se retirara al techo o al salón de música a la hora del almuerzo. Sin embargo, hoy, Reina corrió directamente hacia el techo, sin intención de practicar esta vez. Solo necesitaba pensar, reflexionar sobre sus pensamientos como la chica normal de escuela que a veces olvidaba que era.
Reina se encontró pensando demasiado en cada acción que involucraba a Kumiko. Cada palabra, cada mirada y cada toque parecían significar algo más. Esta mañana después de la práctica, Kumiko junto su mano brevemente antes de dirigirle una sonrisa. Fue breve. Fue simple. Y a pesar de eso, Reina paso horas racionalizando el significado de la interacción, preguntándose si esto era lo que realmente sentía enamorarse de alguien, tener preocupados sus pensamientos día con día con esa persona.
Reina se sintió confundida con cómo estaban las cosas ahora. Era extraño, algo que le provocaba ansiedad en todo momento. Sus coqueteos que intercambiaban ya no eran inocentes, ya que las intenciones de Reina estaban sobre la mesa. A pesar de la transparencia, Kumiko aumento la intensidad en respuesta, incitando a la trompetista de alguna manera. Burlándose.
Hasta cierto punto, Reina sabía que sería normal que su relación cambiara, dado que las confesiones fallidas por lo general así son. Sin embargo, no sucedió de la manera que ella esperaba. Honestamente, Reina era una persona práctica, preparándose mentalmente para el día de hoy. Ella esperaba que Kumiko fuera torpe, que fuera tímida, que incluso la evitara en el peor de los casos. Desafortunadamente, Reina no pensó en prepararse para lo inesperado, para el repentino y afectuoso cambio de Kumiko.
Perdida en sus pensamientos, Reina se encontraba de pie en el borde del techo, sus brazos a los costados. Sus ojos estaban dirigidos hacia el cielo, su mente flotando hacia arriba, a las nubes oscuras que se encontraban en lo alto.
Reina parpadeo sorprendida cuando las gotas de lluvia golpearon su mejilla. La espesa nube de lluvia estaba directamente sobre ella, el agua de lluvia golpeaba el techo a un ritmo parejo.
Pasaron los minutos y Reina cerro los ojos. Giro sus palmas hacia arriba, sintiendo la suave presión de las gotas sobre su piel.
Fue calmante. Continuo parada allí, pensando sola en como Kumiko le dijo una vez como amaba la lluvia.
"Reina, ¿qué estás haciendo?"
Hablando del demonio.
Rápidamente recupero el sentido una vez que vio la preocupación en la cara de Kumiko.
"Oh, Kumiko"
"Reina no Oh, Kumiko" suspiro Kumiko mientras tomaba la mano de Reina, arrastrando a la trompetista aturdida devuelta a la escuela. Se metieron en la escalera, de pie en la superficie en donde terminaban las escaleras superiores "Sé que todavía hace calor, pero vas enfermarte si te paras así bajo la lluvia..." Kumiko se apagó mientras se sacaba su cinta del uniforme, usando la tela rosa como un pañuelo mientras secaba las mejillas de Reina. El agua de lluvia caía por el rostro de la trompetista, haciendo que pareciera que había estado llorando.
Kumiko se preguntó si ese era el caso, pero se mantuvo callada, enfocándose en secar el cabello y la cara de Reina.
"Lo siento. Me quede atrapada en el momento" Reina contesto con sinceridad, sintiéndose culpable por haber bajado la guardia así.
"Eso es algo muy de ti pero es un poco extremo, ¿no crees?" Kumiko sonrió algo escéptica mientras hacia una pausa, su cinta todavía se encontraba contra las mejillas de Reina. Los mechones de pelo estaban enmarañados con agua de lluvia en la cara de la chica y Kumiko los aparto, sus dedos se demoraron. La morena no pudo contenerse mientras arrastraba las yemas de los dedos por la línea de la mandíbula de Reina, maravillada de sus facciones perfectas.
Reina contuvo la respiración cuando Kumiko acaricio su rostro. Eso fue demasiado. Kumiko estaba siendo demasiado obvia ahora. La intérprete de eufonio nunca había sido tan audaz, siempre seguía solo a Reina. El cambio fue desconcertante y Reina no lo entendió. Ella no entendía nada de lo que había pasado ayer y hoy, se preguntaba si su confesión había desencadenado algo en Kumiko.
"¿No tienes frio?" Kumiko lleno el silencio con una pregunta simple. La piel de Reina se sentía fría entre sus dedos.
"Estoy... estoy bien"
"Sin embargo, te sientes fría" El tono de Kumiko cambio, sus ojos parpadearon con una pizca de travesura. Reina capto el destello, poniéndose en guardia. La chica más alta dio un paso adelante y la trompetista retrocedió instintivamente ante el brusco movimiento. Kumiko continúo presionando y no paso mucho antes de que Reina se encontrara a la pared dura contra su espalda.
Los ojos ambarinos de Kumiko ardieron en la penumbra, la luz natural del exterior atenuaba por las nubes de lluvia. Estaban acurrucadas en las sombras, apretadas contra la pared. Había una curiosidad en los ojos de Kumiko mientras miraba a Reina, como si tratara de descifrar el espectáculo poco característico de emoción en la expresión de la trompetista.
De repente, Kumiko se inclinó, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Reina abrazándola. Sostuvo a Reina con fuerza, respirando entrecortadamente mientras se enfrentaban la una contra la otra. Kumiko empujo más fuerte contra Reina, atrapando a la chica en su abrazo. Era la segunda vez hoy que Kumiko había hecho esto, poniendo a Reina al borde. Ella busco en su cerebro una razón racional ante la actuación de Kumiko, sabiendo que las muestras repentinas de afecto no eran normales para la generalmente pasiva Kumiko.
Hubo un silencio en la pequeña área, solo el leve tamborileo de lluvia contra el concreto afuera.
Reina estaba tensa al principio, pero se relajó en los brazos de Kumiko. Ella levanto sus manos lentamente para descansar sobre la espalda de la otra chica.
Kumiko estaba cálida.
Reina reflexivamente apretó sus manos, agarrando puñados del uniforma de la morena.
"Kumiko, te vas a mojar el uniforme así" Susurro reina a regañadientes, no queriendo que Kumiko se detuviera pero sabía que era por su propio bien. Después de todo, permitirse algo que nunca tendría empeoraría todo.
Kumiko apretó su agarre en respuesta. Ella acaricio su rostro en el hueco del cuello de Reina "No me importa. Ya estas más cálida ahora, ¿verdad Reina?"
Reina sintió que su corazón saltaba ante el sonido de la voz suave de Kumiko, vacilante, y tan llena de anhelo.
Era obvio que Kumiko tampoco quería dejarla ir.
La sangre latía en la cabeza de Reina como un martillo automático, amortiguando sus pensamientos. La respiración entrecortada de Kumiko resonaba en sus oídos, evocando una excitación culpable en la trompetista. El olor de Kumiko la abrumaba, mezclado con el olor de la lluvia. Los sentidos de Reina estaban a toda marcha y sintió ganas de gritar.
Apretando los dientes, la trompetista sofoco las palabras que estaban apretadas en su garganta.
"Kumiko, ¿Por qué estás haciendo esto?"
La voz de Reina atravesó la espesa atmosfera como un cuchillo. Estaba cuestionando la curiosidad mezclada con temor y, sobre todo, una acusación clara.
Kumiko soltó levemente a Reina, pero mantuvo la proximidad, tocando sus caderas. Se liberó de la pared un poco, encajonando a Reina con sus antebrazos a cada lado de la cabeza. Al principio Kumiko evito la mirada endurecida de Reina, su cara inclinada lejos de la trompetista.
La intérprete de eufonio mordía nerviosamente su labio inferior para detener el temblor incontrolable. Ella miro hacia arriba con aire culpable, su rostro teñido de rojo mientras tomaba una respiración profunda para calmar sus nervios.
"Reina, yo he estado pensando en eso"
Sus ojos se encontraron una vez más. Fue diferente de solo momentos antes. Había claridad, comprensión.
"Yo... yo quiero entender lo que dijiste ayer"
Reina sintió que su corazón temblaba violentamente en su pecho. Dolia con cada palabra.
"Quiero entender tu amor"
Kumiko dijo esto con toda la convicción que pudo reunir, finalmente llegando a un acuerdo con lo que sabía que quería.
"¿Eso significa que saldrás conmigo, Kumiko?" Pregunto Reina, queriendo renunciar a sus bromas cripticas y vagas por esta vez.
Los ojos de Kumiko se alejaron de la chica mientras reía nerviosamente "Aun no lo he decidido, pero solo digo que quiero saber por qué te sientes de esa manera por mí"
Y por qué me siento así contigo.
Kumiko se mordió el labio de nuevo, tratando de evitar que sus emociones se refalaran en su rostro.
Por otro lado, Reina no podía contener su emoción. Una sonrisa genuina se extendió por su rostro y sonrió triunfante. Sabía que no era una victoria, pero sentía que le habían quitado un peso del pecho. Fue casi liberador, saber que sus sentimientos no fueron completamente rechazados.
De repente, Reina invirtió los papeles cuando se inclinó hacia adelante y envolvió sus brazos alrededor de Kumiko. Enterró su rostro en el pecho de la morena, provocando un grito de la chica más alta.
"¡R-Reina!" Kumiko se sorprendió dando un paso atrás, el peso repentino la tomó por sorpresa. Sus brazos no estaba seguros de dónde ir, torpemente revoloteando como si acabara de ser sorprendida con las manos en el masa ante algo.
Reina se rio, sintiéndose más ligera "Kumiko, gracias. Estoy tan contenta de que seas tan directa. Es una de las cosas que amo de ti"
Kumiko se sonrojo furiosamente.
Aún conservaba sus convicciones, pero su resolución era vacilante. Kumiko sabía que no era práctico, pero sus sentimientos estaban cambiando. Nunca se lo diría a Reina, pero había decidido que tal vez no sería tan malo tener un papel secundario.
Bueno espero sus comentarios, criticas, amenzas, etc. Me animan mucho a seguir.
Panda2501
