Hey! Aquí les traigo el siguiente capitulo. Espero que se encuentren muy bien, yo estoy en época de exámenes y acabo de llegar a mi casa se estudiante universitaria realmente es difícil xD
Por otra parte, me gustaría responder a un comentario que me hicieron la semana pasada. Normalmente cuando recibes un comentario hacen sentir a uno muy feliz, por lo menos por mi parte, porque sabes que hay personas que aprecian tu arduo trabajo. Pero al momento de leer este comentario mas que ponerme feliz, me puso triste. Básicamente se burlaba de que según yo prometía cosas y no las cumplía, ejemplo publicar el próximo miércoles pero no lo hacerlo. Quiero dejar algo en claro, tengo vida, y a veces tienes una semana tan alocada que incluso se te olvida que día es y se pasa la fecha que tenían en mente publicar un capitulo o algo así, es por eso que NUNCA he dicho que prometo algo, no me gusta prometer, siento que prometer algo es un compromiso demasiado grande, así que por favor no digas que prometo tal cosa y no lo cumplo. Por favor si vas a escribir algo, hazlo cuando estés 100% segur . Mas que molestarme tu comentario me hizo sentir muy mal, se que voy a encontrar a varias personas con ese tipo de comentarios y que los tengo que tolerar, pero hay forma de decir las cosas, no burlándose de uno.
Bueno dejando esto a lado, los dejo leer :3
Disculpen si hay fallas ortográficas xp
Reina suspiro cuando salio de la sala de almacenamiento de instrumentos. A veces, le encantaba tener un papel tan importante e! club, pero en momentos de mucho trabajo como estos, era simplemente una molestia. Los alumnos se llevaban el instrumento a casa sin ni siquiera avisar, desordenando por completo el sistema. No esperaba que tomara tanto tiempo con una cosa tan trivial, especialmente después de haber hecho una promesa con Kumiko.
Pausa, Reina se detuvo en el pasillo, observando fijamente el paraguas solitario en el mostrador fuera de la sala de música. Era de ella. No había ningún error al respecto.
Sacando su teléfono, Reina reviso sus mensajes.
Leído: 16:34
Ahora eran más de las seis de la tarde, pero Kumiko no había enviado una respuesta a pesar de que el mensaje había sido leído.
Frunciendo, Reina se preguntó si la interprete de eufonio aun podría estar esperándola. La idea envió escalofríos a la espalda de Reina simplemente pensando en la obstinada obediencia de Kumiko. Parecía algo que su amiga haría, pero también el juicio de Reina se había nublado por lo que deseaba.
Al tragar sus pensamientos,, Reina se apresuro mientras agarraba su mochila y su trompeta de la sala de música. Algunos estudiantes seguían practicando duro, sorprendiéndose de que Kousaka Reina se fuera antes que ellos. Sin prestar atención a las miradas, Reina agarro su paraguas, haciendo un giro para comenzar a trotar hacia la entrada principal.
Su corazón acelerado por el esfuerzo y la idea de Kumiko esperándola, hizo que Reina estuviera llena de adrenalina. Ella estaba fuera de si con una anticipación nerviosa, preguntándose si esta era la oportunidad perfecta para medir como Kumiko realmente se sentía por ella. En esos días, la interprete de eufonio era difícil de leer, mas que antes. Su actitud distante habitual estaba manchada con una curiosidad retorcida. Reina podía decir que la morena estaba probando las aguas, que era prudente con todo lo que hacia, aunque sus acciones parecieran normales.
Reina sabia que Kumiko era mas observadora de lo que aparentaba ser.
Suspirando, Reina continuó bajando las escaleras, llegando al piso principal del edificio de la escuela. De repente, las puertas de la oficina de profesores de abrieron y un hombre alto salio, con una carpeta de papeles en brazo.
Los ojos de Reina se abrieron un poco y ella se detuvo bruscamente "T-Taki-sensei"
Se volvió al sonido de su nombre, sonriendo al ver a Reina. "Ah, Kousaka-san. Gracias por su ayuda hoy. No puedo decirte cuanto aprecio su ayuda para clasificar la lista" se ajusto sus lentes.
Reina parpadeo maldiciendose por haber perdido el hilo de sus pensamientos. Estaba tan ocupada pensando en que decirle a Kumiko que su mente se bloqueo de repente.
"¡Oh, e-en absoluto! Fue un placer. Gracias por todo, Taki-sensei. Que tengas una excelente noche" Reina se inclino rápidamente, su cabello volando en todas direcciones "Ahora, si me disculpa" Sin decir una palabra mas, la trompetista corrió por el pasillo, dejando al profesor observándola, teniendo una expresión preocupada en el rostro. En todos los años que la había conocido, Reina nunca fue capaz de rechazarlo, incluso si se encontraba ocupada. La chica parecía tener prisa, y de repente, se sintió mal por aprovechar su dedicación.
Mientras tanto, Reina estaba casi sin aliento cuando llego a los casilleros de los zapatos. Sus ojos se movieron frenéticamente mientras respiraba profundamente para tratar de calmarse. Caminaba por hileras e hileras de casilleros, pero no habia nadie. No había señales de la morena que Reina había imaginado que estaría esperando junto a la entrada de la escuela. No había señales de que las sospechas de Reina fueran ciertas.
Suspirando, la chica abatida camino hacia el casillero de zapatos de Kumiko. Quedándose ahí, observando el nombre de la placa. Bajando sus cosas, Reina paso sus dedos a lo largo de la etiqueta laminada.
"Oumae...Kumiko"
Ella apoyo la mano en el pestillo, dudando antes de abrirla.
Los ojos de Reina se estrecharon un poco cuando poso sus ojos en un par de zapatos interiores blancos. Por supuesto. ¿Que mas estaría ahí? No era como si la trompetista no lo hubiera esperado, pero parte de ella le había dado la esperanza de que su ilusión pudiera haber sido verdad.
Suspirando, Reina cerro el casillero, haciendo un ruido sordo. Apoyándose en el, saco su teléfono de nuevo. Se enderezó rápidamente cuando vio la notificación del nuevo mensaje. Conteniendo la respiración, Reina abrió rápidamente su teléfono, leyendo el texto mientras revisaba la hora de llegada.
18:31
'Reina...¡Lo siento tanto. Te estaba esperando, pero se esta haciendo tarde. Deje tu paraguas para ti, pero no te preocupes, Shuuichi me acompañara a casa, así que estaré bien. Ten cuidado camino a casa.'
Reina se quedo sin aliento en la garganta. Su mano comenzó a temblar mientras agarraba su teléfono, sus nudillos se pusieron blancos.
Echo un vistazo a la esquina superior derecha de su pantalla, para ver la hora.
18:33
Mordiéndose el labio con fuerza, Reina lucho por mantener la compostura, para no gritar de frustración. Después de todo, la sala de profesores se encontraba al final del pasillo.
Fue exasperante. La chica estaba furiosa con las circunstancias, preguntándose si era una broma retorcida. Su olvido fue lo que comenzó esta mañana, pero no se comparaba con nada de lo que había pasado después de la practica. Algo hormigueo en los rincones del corazón de Reina. Era un sentimiento molesto y oscuro que se abría camino hacia la superficie. Ella estaba enojada.
Estaba enojada con Taki-sensei por arruinar sus planes hoy.
Reina negó con la cabeza mientras dejaba escapar un fuerte suspiro. Ella lo encontró irónico.
En el pasado, Reina habría estado contenta de haber tenido tantos encuentros casuales con el asesor de la banda. Ella se habría postrado frente a el, dispuesta a cumplir todas sus ordenes. Hubiera estado encantada de que le haya agradecido de la forma que lo hizo anteriormente.
Sin embargo, en este momento, Reina estaba molesta. Ella estaba molesta mas allá de lo que uno podría imaginarse. Sino fuera por Taki-sensei, Kumiko no se habría ido con Tsukamoto.
Mas tarde esa noche, Kumiko se encontró temiendo el fin de semana. Mañana era domingo, el único día que no tenia que ir a la escuela y en único día que no tenia practica en la banda.
También fue el único día donde no tenia alguna excusa de estar con Reina.
Suspirando, la morena se revolcó en su autocompasion, boca abajo en su cama. Su cabello aun estaba húmedo, una fina toalla cubría sus hombros desnudos. Ella se encontraba solo en ropa interior, demasiado floja para ponerse ropa.
"Mmfgrh..."
Kumiko murmuró en su funda de almohada, una queja ininteligible que se suponía que transmitía sus frustraciones. Rodándose sobre su espalda, Kumiko miro hacia el techo. Parpadeo ante las luces brillantes que se encontraban ahí arriba, contemplando sus decisiones de hoy.
Ella no estaba equivocada al irse, ¿verdad? Nadie en su sano juicio habría esperado tanto tiempo. En retrospectiva, Kumiko se sintió estúpida. Ella podría haber estado haciendo cualquier cosa en esas dos horas. Podría haber estado practicando, haciendo su tarea...cualquier cosa. Ella podría haber hecho cualquier cosa con ese tiempo, pero en cambio, eligio quedarse quieta como un perrito enamorado.
Frunciendo el ceño. Kumiko dejo que su cabeza se inclinara a un lado.
"Reina..."
Ella suspiro. Ella no estaba equivocada…Reina fue quien rompió su promesa.
Bzz-bzz-
Kumiko se estremeció, sentándose abruptamente mientras sus ojos se dirigían a su mesita de centro. Una luz azul de notificación brillo y el corazón de la chica comenzo a latir un poco mas rápido. Ella trago su ansiedad, preguntándose si Reina finalmente había respondido.
Vacilando por un segundo más, Kumiko respiro temblorosamente. Se bajo de la cama y se sentó frente a su pequeña mesa. Cerrando sus ojos por un breve momento, Kumiko tomo una respiración profunda. Con sus manos temblorosas, ella abrió su teléfono, desplazándose hacia abajo, en la barra de notificaciones para tocar el nuevo mensaje
'Kumiko, odio que siempre te haga esperar. Quiero compensarte. Te comprare lo que quieras'
Kumiko miro el mensaje, insegura de como se suponía que debía sentirse acerca de la oferta de paz de Reina. Le hizo cosquillas en la piel por la emoción que sintió, pero al mismo tiempo, era cautelosa de su propio exceso de ansiedad. La morena comenzó a escribir una respuesta, cautelosa con su elección de palabras. Pero llego otra respuesta antes.
'¿Nada en absoluto?'
'Cualquier cosa. Solo dime el nombre'
Kumiko podía imaginar la sonrisa descarada de Reina, demasiado segura de si misma, aunque se suponía que la chica se estaba disculpando.
'Bueno, acabo de salir de bañarme, así que estoy de humor para algo frió. Seria bueno si pudiera comer un helado'
Kumiko sonrió, viendo como Reina escribía su respuesta al instante.
'¿Helado?, ¿Quieres solo eso?'
Mordiendose el labio, la interprete de eufonio dudo por un segundo antes de continuar. Se sintió juguetona, olvido cualquier rastro de su anterior amargura.
'¿Hm? ¿Qué pensaste que te pediría?'
Kumiko miro la pantalla, viendo una burbuja con la palabra 'Escribiendo…' aparecia al lado del nombre de Reina. Se detuvo de repente y la pantalla se quedo en blanco. Arqueando un ceja con curiosidad, Kumiko sonrio, solo imaginando la mirada complicada en la cara de Reina en ese momento. Despues de un minuto apareció una respuesta.
'Tal vez si bajas, te mostrare lo que tenia en mente'
Las mejillas de Kumiko se sonrojaron, leyendo el mensaje en su mente con voz de Reina, la voz que reservo cuando quería sacar algo de Kumiko. La morena podía escuchar la agradable sensación de Reina en su mente y podía imaginar la sonrisa timida de la chica.
Ella quería verla en ese instante.
'Bueno, ¿vienes o no? ¿O me vas a tener esperando como venganza por lo de hoy? Entiendo si estas molesta conmigo.
La interprete de eufonio miro la pantalla, parpadeando mientras dejaba que las palabras se procesaran en su mente
Espera, ¿abajo? ¿habla en serio?
El teléfono de Kumiko volvió a vibrar.
'No importa cuanto tiempo tardes, te esperare Kumiko'
"¡¿E-eh?!" Kumiko dejo caer su telefono en estado de shock, dejándolo caer con un ruido estrepido sobre la mesa. Se levanto bruscamente, gateando hacia su armario mientras sacaba una sudadera con capucha amarilla gastada. Kumiko se retorció mientras se la colocaba sobre su cabeza, alborotando sus rizos castaños. Con la misma acción frenética, rebusco en el cajón y se puso unos pantalones cortos color café.
Mirandose al espejo, Kumiko palidecio. Su cabello era un desastre. Peinando bruscamente a través de sus rizos despeinados, la morena suspiro exasperada. Kumiko salio corriendo de su habitación sin pensarlo dos veces. Ella tropezó en el pasillo, pisando sus zapatos cuando metio rápidamente sus pies en los mocasines rojos.
"Kumiko, ¿A dónde vas? Son casi las nueve"
Kumiko miro hacia atrás a la voz, su madre apareció en el pasillo con una mirada de preocupación en su rostro.
"Volvere mas tarde, mamá. No te preocupes por mi. Me voy a reunir con una amiga por un momento" La voz de Kumiko se apago mientras salía corriendo del apartamento, cerrando la puerta fuertemente. Su madre la miro fijamente, parada en el pasillo, pensando en lo frenética que se veía su hija en ese momento.
Reina dejo escapar un suspiro tembloroso, agarrando su teléfono contra su pecho mientras se apoyaba pesadamente contra la pared detrás de ella. Su cara estaba sonrojada, su respiración errática. Solo pensando en los mensajes que envió, se sintió avergonzada.
Ella lo hizo. Ella realmente lo hizo. Y aquí estaba ella, de pie en el vestíbulo del departamento de Kumiko, proponiéndole a la chica algo mas que un helado. Reina dijo que la esperaría sin importar cuanto tiempo se tardara y que hablaba en serio. Solo esperaba que Kumiko estuviera ya de camino.
Nerviosa con su vestido azul de una sola pieza, Reina se pregunto si estaría siendo demasiado obvia. Caminando hacia los ascensores, contemplo su reflejo en las puertas metálicas. Se paso los dedos por los mechones negros y se coloco uno pocos mechones detrás de la oreja. Reina retrocedió, observando su apariencia, preguntándose si su vestido era demasiado. Era uno de los mas casuales, pero su chaqueta blanca a juego le daba a su atuendo un aspecto mas refinado. Reina estaba con la manos vacías a excepción de su paraguas morado y un pequeño bolso colgando en sus hombros.
Sono el timbre del ascensor y Reina se sobresalto, retrocediendo unos pasos para volver a su posición contra la pared. Se puso de pie casualmente, sacando su teléfono mientras simulaba leer sus mensajes. Sin embargo, la atención del la trompetista se centro en los sonidos de su alrededor, escuchando los pasos, escuchando a…
"¡R-Reina!" Una sonrisa se extendió por la cara de Reina y guardo su teléfono en su bolso. No podía ocultar como se sentía, sus emociones la impulsaban cuando se sintió atraída por la chica sin aliento parada frente de ella.
Kumiko troto, deteniendose al alcance de un brazo de la trompetista. Al principio, su expresión era aprensiva, pero reunió una sonrisa nerviosa. Le dio a Reina una vuelta rápida, retorciéndose las manos nerviosamente detrás de la espalda. Kumiko se sentía demasiado informal con su ropa, asombrada de como Reina se podía ver tan elegante con la ropa mas simple.
"Kumiko, me alegro de que hayas bajado a verme" Reina sonrio, inclinándose mas cerca mientras miraba a los dilatados ojos dorados de Kumiko.
"T-tu si eres realmente alguien Reina…" Kumiko giro su cabeza ligeramente, riendo tímidamente. El sudor le caía sobre la frente y no estaba segura de si era por su frenética carrera para ver a Reina. Podría haber jurado que su corazón estaba corriendo de esa manera terriblemente familiar cuando la trompetista estaba cerca. Kumiko perdió. Habían pasado solo unas horas desde la ultima vez que se habían visto, pero Kumiko se sentía privada sin ella.
Ignorando el comentario de Kumiko, Reina soltó una pregunta. Ella había estado ansiosa por saber la respuesta durante horas.
"¿Le has pedido a Tsukamoto que te lleve a casa?"
"¡No! ¡Fue una coincidencia! Podría haberte esperado un poco mas…si el no hubiera aparecido"
"Ah"
Los ojos de Reina parpadearon, su culpa cambio de Taki-sensei a Tsukamoto. Sin embargo, ella aun albergaba la mayor parte, aun sintiéndose culpable.
"Bueno entonces eso esta bien" La trompetista guardo silencio sobre como no se habrían encontrado por unos minutos después de la escuela. Aunque Reina siguió observando a Kumiko de manera un poco maliciosa.
"Reina…deja de molestarme. Tu sabes que…" Kumiko se mordió la lengua "Sabes que no me gusta de esa manera"
Reina sonrió, complacida con la reacción de la morena "Lo se"
Kumiko amaba ese lado de Reina, esa confianza arrogante que se vería mal en todo menos en ella. Hubo una pequeña pausa entre las dos antes de que Reina volviera a sonreír, tomo la mano de Kumiko en la suya "Vamos. Dije que te compraría helado, ¿no?"
La interprete de eufonio sonrió de oreja a oreja, emocionada ante la perspectiva del postre "No pensé que hablaras en serio sobre eso. Pense que era solo un plan elaborado para hacerme bajar aquí"
"Lo fue al principio, pero todavía me siento mal por haber roto nuestra promesa anteriormente. Lo menos que puedo hacer es comprarte algo dulce por todos los problemas que te cause" Los ojos morados de Reina se dilataban, su voz goteaba seductoramente sensual.
Kumiko reprimió su risa, desconcertada de que una linea tan simple pudiera sonar tan sensual. De nuevo, era algo que solo Reina podía lograr. Acercándose mas a la chica pequeña, Kumiko la atrajo hacia si. Ahora estaban una frente a la otra, de pie a una distancia que era mas que intima. Arqueando su cuello, la morena rozo sus labios con la oreja de Reina, sintiendo el escalofrió que ondulaba a través del esbelto cuerpo de la chica.
"Creo que eres lo suficiente dulce como para venir aquí solo para disculparte"
"Kumiko, eso es totalmente injusto de tu parte" Reina aparto a Kumiko suavemente, tratando de recuperar su compostura. No tuvo éxito en su mayor parte, ya que sintió que su aliento se enredaba en su garganta "Estas siento muy coqueta estos días…"
"¿No te gusta?" Kumiko miro a los ojos de Reina, una mirada inocente en su rostro mientras estudiaba a la otra chica.
"No…no es eso. Yo solo…"
"Eres buena para coquetear, pero es una historia diferente cuando estas recibiendo el coqueteo" Kumiko saco su Asuka interior mientras sonreía, saboreando la cara repentinamente nerviosa de Reina.
"D-de todos modos, vamonos. Se esta hacienda tarde. Querio pasar un tiempo contigo para compensar lo del día de hoy" Reina no podía negar que lo que Kumiko decía era verdad. Con un rubor indignado extendiéndose por sus mejilla, la trompetista agarro la mano de la otra, tirando de ella hacia la salida del edificio.
Kumiko dejo que la llevara, pero un pensamiento diabólico se le vino a la mente. Bromeo, con curiosidad sobre que reacción recibiría "Mañana es domingo…así que podrías pasar toda la noche conmigo si quisieras disculpándote de diferentes maneras"
Reina se detuvo de repente en seco, su mano apretando a la de Kumiko. Ella se giro de repente, su rostro era de un ridículo tono rojo. "K-Kumiko…" Reina agarro a Kumiko por los hombros, una expresión exasperada estropeo sus rasgos mientras reprendía a la chica.
"Jaja…lo siento…" Kumiko se rió tímidamente, sintiéndote un poco culpable por superar sus limites. Aunque fue demasiado divertido.
Carraspeándose arbitrariamente, Reina continuo mientras empujaban las puertas dobles que daban hacia el exterior. Se encontraron con un poco de lluvia, la húmeda que hacia resbaladiza por la lluvia y el sudor. Soltando la mano de Kumiko por un segundo, Reina abrió su paraguas. Ella lo sostuvo ligeramente fuera del edificio, mirando hacia atrás mientras le hacia un gesto a Kumiko para que se pusiera a su lado.
Con mucho gusto, Kumiko tomo su lugar junto a la trompetista, pasando su brazo por el de Reina mientras abrazaba a la otra chica para estar mas cerca de ella. Era un cercanía cómoda, una que había disfrutado durante unos minutos mientras caminaban hacia la escuela esta mañana. Sin embargo, Kumiko no pudo evitar lo diferente que se sentía en este momento. Estaban solas en la acera, solo algunos otros paraguas salpicaban las calles. Los coches escasos pasaban zumbando, dispersando las gotas de lluvias con sus luces.
Mientras las dos chicas caminaban en silencio, se sumieron en un estado de animo pensativo, ambas queriendo decir algo sobre lo que sucedió hoy. Sin embargo, la atmósfera se había vuelto pesada, lo que dificultara romper el silencio.
"Kumiko-"
"Reina-"
Las dos chicas se detuvieron de repente en un lado de la carretera, esperando que la otra continuara.
"Reina ya no estoy enojada contigo" Kumiko repentinamente espeto mientras miraba a los ojos de Reina.
La trompetista parpadeo confundida, preguntándose de donde vino eso repentinamente.
"Lo se" Reina sonrió suavemente, su corazón se hincho al lado lindo de Kumiko. La interprete de eufonio era buena para jugar la carta coqueta y ser insoportablemente inocente "¿Es lo que querías decirme?"
Ahora, fue el turno de Kumiko cuando una expresión perpleja se abrió camino en su rostro. Ella respiro hondo, algo que le molestaba le decía que continuara. "Pero…¿sabes por que estaba enojada contigo en primer lugar?"
"Te deje esperando durante dos horas, ¿no? Esperaste tanto que decidiste irte con Tsukamoto" Reina respondió sin rodeos, confiada en que estaba en lo cierto. "Cualquiera estaría molesto"
Kumiko abrió la boca para hablar, pero se detuvo, estudiando la cara de Reina. Hubo un sutil destello de confusión en los ojos de la chica, pero parecía ta segura de si misma como siempre.
"Te equivocas" La voz de Kumiko fue silenciosa, encontrando difícil reunir el coraje para continuar. Ella no sabia a donde quería ir con esto. Comenzó como algo que quería que Reina supiera, volveindose algo mas complejo. Llevaba demasiado de si misma para que Reina lo viera, pero necesitaba que la trompetista supiera como se sentía.
"Entonces…¿por que Kumiko? ¿Hice algo mal?" Reina se acerco mas a la morena, desesperada por remediar la situacion.
En lugar de distanciarse, Kumiko se mantuvo firme. En estos días, se sentía mas audaz al conocer las intenciones de Reina. Habia menos necesidad de fingir que no le gustaba su cercanía. Alzando una mano para agarrar el cuello de la chaqueta de Reina, Kumiko la tiro suavemente. Ella acerco a la chica mas pequeña, reduciendo la distancia hasta que sus pechos se unieron una contra la otra.
"¿Todavía estas enamorada de Taki-sensei?"
Reina apenas podía recuperar el aliento, su corazón latía tan rápido que pensó que iba a desmayarse. Esta atmósfera entre ellas era sofocante, se había incrementado en los últimos días, una tensión tan espesa que el estruendo de los ruidos de la calle se había ahogado.
"Yo…te lo dije, ¿verdad Kumiko? Me rendi con Taki-sensei" Reina miro hacia abajo repentinamente, una punzada de culpa la golpep con fuerza. Ella lo sabia, ella misma. Su reacción instintiva hacia el hombre era mas que obvia, revelando que todavía sentía algo por el.
Sin embargo, había una cosa que Reina sabia con certeza.
Tomando una respiración profunda, Reina reflejo la acción anterior de Kumiko, agarro la sudadera con capucha de Kumiko mientras tiraba de la chica mas alta hacia ella. Sus narices se tocaban, los ruidos de sus fuertes latidos se escuchaban con fuerza en sus oídos.
"Estoy enamorada de ti, Kumiko. Lo he hestado desde siempre"
Kumiko inhalo bruscamente, sintiéndose mareada. Se dio cuenta de que ni una sola vez Reina había expresado sus sentimientos en voz alta. Habían recurrido a sus mensajes cripticos habituales. La trompetista la había invitado a salir descaradamente, pero nunca le había dicho de como se sentía.
Las palabras de Reina, hizo que Kumiko sintiera una emoción indescriptible en su interior. Trago saliva, reprimiendo el impulso de querer estar aun mas cerca de Reina. Los labios de la otra chica casi tocaban los de ella y solo estaban a unos pocos milímetros…
Lo que sucedió después fue confuso. No esta claro quien se había movido primero, pero Kumiko se encontro los labios suaves de Reina por si misma y se estaban besando. Era su primera vez, pero ella devolvió el beso a la trompetista automáticamente, su mente en blanco. Solo estaba lleno de pensamientos sobre Reina y cuan complete se sentía en ese momento,
Desaparecieron los pensamientos sobre Taki-sensei y sus celos, reemplazados por una emoción nueva y extraña.
Lujuria.
Kumiko deseo a Reina y mientras besaba a la chica con igual fervor, queriendo mas . Continuaron durante largos minutos hasta que se separaron de repente con un grito ahogado, respirando entrecortadamente mientras luchaban por llevar aire a sus pulmones privados de oxigeno.
Sus pechos levantándose con cada respiración entrecortada. Kumiko parpadeo mientras estudiaba la expresión tímida en el rostro de Reina. Las mejillas de la chica estaban teñidas de un rosa claro, sus labios rojos e hichados por un beso no tan inocente. Kumiko sintió que sus propias mejillas se calentaban, dándose cuenta de que Reina estaba mas nerviosa ahora de lo que había estado con Taki-sensei. Kumiko sintió una sensación de logro, feliz de poder ver un lado de Reina que nadie mas había visto, que fue capaz de ser la primera de robar los labios de Reina.
Con ojos entrecerrados, Reina miro a Kumiko. Estaba callada y recatada mientras expresaba timidamente sus deseos.
"Quiero besarte de nuevo, ¿puedo?"
"…Si"
Kumiko se encontró inclinándose tan pronto como la respuesta salio de sus labios"
Tropezando nuevamente en su edificio de apartamentos, Kumiko estaba aturdida. Reina acababa de traerla de regreso, empujándola a la puerta después de un beso casto en la mejilla. Poniéndose una mano en su mejilla que aun ardía con la sensación de los labios de Reina, Kumiko se pregunto si todo era un sueño.
Entro arrastrando los pies en el vestíbulo, Kumiko se dirigió a los ascensores, presionando el boton de subir. Aun estando en shock, la morena no se dio cuenta de que alguien mas había hecho lo mismo.
"Kumiko, ¿saliste sin tu paraguas?"
"¡U-uwah!" Kumiko salto mientras giraba, sus ojos muy abiertos.
"¡Caramba! Soy solo yo" El chico rubio levanto sus manos a la defensiva, una bolsa de plastico en una mano y una sombrilla en la otra.
"¿Q-que diablos, Shuuichi?" Kumiko se agarro el pecho, casi asustada hasta la muerte por una repentina voz.
El ascensor sonó y las puertas se abrieron.
Dejando escapar un suspiro, Kumiko entro al elevador, recargándose sobre la pared mientras Shuuichi la seguia. Presiono los botones tanto como su piso como para el de Kumiko, dirigiéndole a la morena una mirada preocupada.
"¿Estas bien? Paredes mucho mas fuera de si de lo que estabas después de la escuela…"
Shuuichi levanto una ceja, tomando nota de la apariencia desaliñada de Kumiko. La chica no parecía mojada por la lluvia, pero definitivamente había estado afuera con…
Hizo una pausa, su mente volviendo a recordar el momento en que paso por un lugar de regreso.
"S-si…estoy bien…solo estaba arreglando algunas cosas" Los ojos de Kumiko se volvieron vidriosos mientras lamia sus labios inconscientemente. Sus mejillas se ruborizaron, su ritmo cardíaco se disparo al pensar en los besos que compartió con Reina en esta noche oscura y lluviosa.
El ascensor sonó y se abrió en el puso de Kumiko. La morena camino como un zombie cuando salio por el pasillo. Le dio a Shuuichi un seña con su mano mientras las puertas del elevador se cerraban.
Shuuichi se quedo mirando a las puertas de metal mientras se cerraba frente a el. Frunció el ceño en concentración. No fue su imaginación.
El había visto a Kumiko mientras caminaba a la tienda de conveniencia.
Ella estaba con alguien, una chica, sus caras oscurecidas por un paraguas de color purpura claro. Parecian terriblemente cerca y Shuuichi tenia la sospecha de que probablemente era Kousaka Reina.
Uff! ¿Que les parecio? LLegamos ya a la mitad de esta fanfic, recuerden que la historia no me pertenece, le pertenece a Hitokun, yo solo le pedí permiso para traducirla, si conocen una que otra palabra en ingles no duden en dejarle un comentario a la historia original llamada "Practicality and Love"
No estoy segura si podre publicar la próxima semana, pero si lo hago publicaría un capitulo de otro fanfic, no de este.
Bueno eso es todo, me despido, saben que sus comentarios, felicitaciones o sugerencias son bien recibidas (a pesar de lo que paso anteriormente :v)
Nos vemos la proxima!
Panda2501
