Esta es Mi Familia
Por Pryre-chan
Los personajes de Harry Potter no me pertenecen
Son de J.K. Rowling.
Capítulo 1
-o-
Harry Potter miraba el cielo oscurecido por las nubes de tormenta, hace poco Dumbledore había solicitado una reunión de la orden con las letras de EMERGENCIA por todas partes, sus amigos lo habían ido a buscar solícitos y presurosos para llevarlo por lo cual se había escapado en la primera oportunidad que tuvo.
Por Harry la actitud de sus amigos estaba bien e incluso estaba acostumbrado, pero aun así en casos raros o días como este solo deseaba que lo dejen en paz, con su soledad y con el silencio, decir algo como, ¡Puedo ir solo, no soy un crio de 5 años Joder!- cuando lo venían a buscar o su favorito- ¡No necesito que se me peguen a cada paso para protegerme, de todas formas no pueden hacer nada si Voldemort aparece!- pero claro que nunca diría eso, más bien eran solo reflexión interna…intensa.
Por más raro que parezca ese otro "Harry oscuro" como le gustaba referirse a esa parte de sí que tenía una veta cruda y algo sádica, le gustaba recordarle fríamente las diferencias de poder de ambos bandos, los recursos que contaban y sobre todo la fuerza de los miembros de cada miembro, la mayoría solo muchachos que en días como hoy solo planeaban quedarse hasta tarde en cama o irse por allí a pasear con alguien.
Que tan lejos estaba el tiempo en que su mayor preocupación era copiar bien las notas de Hermione para aprobar pociones, con el eco de Voldemort sonándole lejanamente en la nuca.
Hace poco.
Sus pensamientos se perdieron con el golpeteo de los pasos acelerados que chocaban contra la madera crujiente.
-Harry, ¡te buscamos por todas partes!- Dijo Hermione Granger, su mejor amiga
-¡Todos están reunidos, solo te esperan a ti!- Dijo Ron Weasley su mejor amigo.
Harry suspiro y tomo con fuerza el marco de madera que sostenía, después de un momento aflojo los puños y volvió a suspirar. Puso una sonrisa, la mejor que pudo mostrar.
Solo quería un poco de aire. ¿Vamos?- y se adelantó tres pasos delante de sus amigos.
Esta guerra es un fastidio… pensó sin saber si era él o su parte oscura la que se lo recordada.
o-o-o-OOO-o-o-o
El salón estaba repleto, la gran mesa de reuniones estaba llena con Dumbledore a la cabeza, otros que no tenían donde sentarse buscaban un espacio junto a la pared.
Harry había llegado ultimo con sus dos amigos, en cuanto entraron el silencio invadió la habitación dejándolo en una insoportable tensión que se colaba en sus oídos como un zumbido, rápidamente Hermione y Ron se dirigieron con pasos vacilantes donde estaban sus familiares pegados a la pared con claras miradas preocupadas, Harry dudo un segundo antes de seguir a su amigo pelirrojo al lado de su familia, lo saludaron con un asentimiento de cabeza, sin decir nada, Harry se juntó con ellos y giro a ver al líder de la orden que miraba unos pergaminos frente a él ausente. Ginevra Weasley hermana menor de su mejor amigo le tomo del brazo.
Harry se incomodó y se molestó del gesto fluido, la miro y fue recibido por una leve sonrisa. Harry quiso bufar pero se contuvo el ambiente seguía tenso y era casi como una regla no escrita que se tenía que guardar silencio. Alejo su brazo del incomodo agarre, pero en cambio este se hizo más fuerte.
Apretó los dientes indignado, ¿que se creía esta chica para tratarlo de manera tan confiada?-
Hace poco la pelirroja había declarado sus sentimientos románticos argumentando amores y valores y Bla bla bla… y al momento se había autoproclamado su novia o peor aún se había atribuido con derechos que él no le había conferido.
Harry la había rechazado poco cortes, pero a él le daba lo mismo, quiso retirar su brazo de nuevo, pero una voz corto el silencio. Una figura se puso de pie.
-Queridos amigos- empezó Dumbledore- me temo que esta reunión es la esperábamos tener hace mucho tiempo-
Un jadeo se escuchó, Harry no se molestó en ver.
-Hace poco que las filas del señor oscuro se han fortalecido con la presencia de hombres lobo, lo que ha causado un sin número de bajas en nuestras filas. Pero el día de hoy Remus Lupin uno de nuestros aliados licántropo recibió un informe de un congénere que logró infiltrarse en uno de los campamentos donde residen los hombres lobo…-
Las voces se levantaron con preguntas, Dumbledore levanto la mano pidiendo calma y silencio.
-Las noticias son…desalentadoras, nos informan que el señor oscuro ha capturado a manadas enteras de todas partes del país…
Nuevos jadeos.
-Y se le ha confinado en diferentes campamentos de "reacondicionamiento" como los llaman, donde se les realiza una serie de castigos físicos intensos, agresiones psicológicas, además de que usan una serie de hechizos y pociones, día tras día, esperando alterar sus mentes, con el tiempo la parte humana deja de pelear y es ahí donde tras medios que no conocemos lograr ingresar a la mente de la criatura dentro de ellos y tras eso, la persona entra en un estado de salvajismo.-
Dumbledore tomo una pausa para respirar. El resto no emitía sonido expectante.
-Luego de asegurarse de su estado salvaje los ponen en pares para medirse con otros en el mismo estado. El que sobrevive pasa a ser parte de las fuerzas de la oscuridad. Se les coloca un collar de plata con algunos encantamientos que aseguran su sumisión, nublando su mente hasta que se le libere el collar, reviviendo su estado salvaje y atacando a lo primero que encuentre-
Dumbledore finalizo sentándose en la poca cómoda silla a sus espaldas y tan pronto las hizo más preguntas revolotearon el aire.
-¿Hay alguna manada identificada entre los afectados?- Pregunto Rose Laungth una mujer rubia de ojos amables con un leve temblor de voz y si Harry recordaba bien su hermano mayor era un hombre lobo amigo de Remus y desaparecido.
-No hemos recibido un informe tan detallado- respondió Dumbledore
-Pero a alguien…- insistió la mujer al borde del histerismo.
-Rose- se escuchó la apacible voz de Remus- lo único es que sabemos es que los secuestrados están separados según su sexo o edad, no se conocen entre ellos y la única forma en que interactúan…-dudo- en sus "sesiones" de castigo.
La rubia se estremeció.
-¿Es cierto el rumor de que experimentan con ellos?- pregunto una voz arrinconada, la gente frente a él le abrió campo y la figura de Isaac Forks se hizo presente, hombre pequeño y moreno.
-No lo sabemos con exactitud Isaac, el estudio de los cuerpos de la manada de las montañas negras nos indicaban que sí, pero hasta ahora no sabemos el tipo de pociones o hechizos que los afectaron- Remus palideció
Dumbledore sentado rígidamente se presionada las sienes con las manos.
Harry se sorprendió, generalmente el hombre de edad daba la sensación de ser impasible.
-Amigos ha llegado el tiempo de llegar al fondo de esto, por esta razón asignare un grupo destinado a liberar o "destruir" a aquellos hombre lobo que han caído en manos de Voldemort, es una meta importante alejar a tantos de los que podamos del lado del mal.-
Dumbledore se jalo la barba pensante. De pronto el rechine de una silla al moverse espanto a la mayoría y Alastor Moody se puso de pie.
-Si lo que dices es cierto, Voldemort no está razonando las cosas, si solo los más fuertes son parte de su ejército, eso da por resultado que muchos otros mueren sin poner una pata en el campo de batalla, los hombres lobo no son inmortales y son poco inmunes, pero eso con el tiempo dará por resultado que no habrá más que "reacondicionar" simplemente se perderán- razono.
Remus se puso de pie rápidamente.
-¡Quieres decir que los dejemos morir!- bramo furioso
-Con el tiempo morirán Lupin, crees por el que rescatemos unos cuantos, estos seguirán ¿como si nada hubiera pasado?, esas heridas no sanan con facilidad o simplemente no lo hacen…- el ojo mágico se movió inquieto tal vez al recordar algo.
-Lo he visto pasar, personas sometidas a tal castigo, mueren o se quitan la vida poco después de su rescate, así que sería lo mismo no rescatarlos-
Un sollozo de mujer reboto en los oídos de todos.
-Pero aun así…-trato de replicar Remus. Dumbledore lo detuvo elevando una mano.
-Se debe intentar un rescate.-finalizo
o-o-o-OOO-o-o-o
Después de la reunión Harry fue a sus habitaciones una de las más grandes de la casa, quizá alguien pensó –Dumbledore- que si tenía el cuarto más grande no pondría "peros" en la lucha contra Voldemort.
¡A ha! Pensó con ironía, disfrutando de su soledad y del silencio, cerró los ojos reclamado por el sueño perdido que no había podido conciliar, ansioso por perderse en la nebulosa conocida de su mente donde no veía nada, ni sentía nada, ni escuchaba nada-últimamente- lo comparo rápidamente con la muerte, en un pensamiento de su "Harry oscuro".
Apretó su almohada.
En seguida golpearon a su puerta con un sonido firme casi militar. Harry sonrió entre molesto y burlón. Se dirigió a la puerta, respirando por costumbre para controlar su carácter que recientemente pendía de un hilo, culpo al estrés que lo aquejaba, ser el niño-que-vivio, el único que puede derrotar a Voldemort y que todas las personas a su alrededor lo vieran con un brillo de esperanza le estaba costando su buena cuota emocional.
Abrió la puerta. Arthur Weasley lo saludo con sus rojos cabellos despeinados.
-Harry. Dumbledore quiere verte-
Harry sonrió y asintió lo más tranquilo como pudo aunque se caía de sueño. Agito la cabeza para despejarse.
-Iré en seguida-dijo cerrando la puerta con excesivo cuidado, se acercó al espejo de cuerpo entero en una esquina de su habitación, se miró fijamente y sonrió, frunció el ceño, y miro al piso con tristeza.
¡Bien!
Cuando entraron al estudio, Dumbledore los recibió con una sonrisa cansada y los invito a sentarse.
-Harry muchacho- empezó con dulzura- me temo que en tus hombros caerá nuevamente una misión peligrosa-
Harry ya lo veía venir así que solo asintió.
-Un grupo será formado para investigar las locaciones que nuestro informante nos ha indicado se encuentran los campamentos de reformación de los hombres lobo y quiero que seas parte de él. Tu padrino Sirius ira como jefe de grupo como también la señorita Granger y el señor Weasley...-
Un estremecimiento recorrió su columna, y el extraño sentido de sospecha que había desarrollado con los años se activó.
-¿Ron?- pregunto Harry.
-No Harry iré yo- El padre de Ron sentado hasta el momento ausente hablo con firmeza y un tono protector.
Harry imaginaba que él había tomado muchas molestias para convencer a Ron para que le cediera su puesto, porque generalmente siempre se aseguraba de ir con Harry a cualquier misión. O es que Ron no tenía ni idea lo que era más probable.
-Quiero que vaya Remus- agregó Harry restando importancia al asunto Weasley. Dumbledore lo miro con brillo ofendido, entonces se dio cuenta que había hablado en un tono despectivo y exigente muy a lo contrario a lo que dicta sus costumbres y se apuró a rectificarse.-Por favor señor. Sería de gran ayuda con sus sentidos de rastreo y de mediador entre otras manadas o solitarios que nos encontremos en el camino.
-Pero la luna…- quiso replicar Dumbledore. Harry anticipándose a su rechazo por su múltiple práctica dijo:
-Tengo entendido que La orden tiene una nueva versión de matalobos que desarrollo el profesor Snape antes de…-Harry dudo en decir la palabra Traición -…que permite que se conserve un gran nivel de conciencia en cada transformación. Quiero que se lo dé. Así podrá acompañarnos- Harry regulo su voz a su versión suave y complaciente-Seria de mucha ayuda.
Dumbledore en silencio medito por un largo instante.
-Bien. Si Remus acepta…-
Oh si Harry sabía que Remus aceptaría, más de una vez se había quejado de su trabajo papelar.
-Bien-
o-o-o-OOO-o-o-o
Draco Malfoy se removió inquieto frente a las grandes puertas de roble de lo que fue en algún instante el gran comedor de la escuela de magia y hechicería de Hogwarts, temeroso casi hasta el histerismo se obligó a ponerse su máscara de fría impasibilidad y de obediencia, miro en sus manos una carta sellada para el mismo Lord proveniente de uno de sus muchos campamentos de esclavos o "reformados "como a muchos les gustaba decir.
Además ¿Por qué demonios él tenía que hacer esto?, era el hijo de uno de los mortifagos del círculo interno, era prácticamente famoso, todos conocían su nombre, hablaban de su linaje y de su belleza, era tan conocido como el mismísimo Harry Potter.
-Ahh... – aun sin quererlo soltó un suspiro.
Muchos miles buscaban su conveniente amistad o su simple reconocimiento, para acceder más al lord. Que en su opinión era solo un viejo mandón sádico abusador con complejo de conquistador. Pero debía admitir que concebía recompensas económicas bastante satisfactorias. Pero a un gran costo, los recompensados debían entregar algo a cambio, un ejemplo claro era el mismo, primogénito de buen nombre sangre pura, era uno de los apreciados del lord, por lo tanto una de sus "propiedades" sometido a crueles pruebas para probar su obediencia, día tras día, sin poder ir a casa o ver a su familia.
Por hoy designado a ser un reducido y simple mensajero.
Se sentía desdichado. Algo que no creía sentir nunca si se unía al lado" ganador".
Las puertas chirriaron y se dejaron entrever sillones aterciopelados con personas- si se les podía llamar así - que se sentaban en ellos vestidos de gala con copas del vino más fragante y caro en cada mano, frutas de las más frescas y apetitosas se agolpaban junto a otros platillos en mesas de revocado en oro, unos cuantos elfos servían obediente mente, llamados entre risas de regocijo y algarabía, caras finamente pintadas, manos que se contorsionaban en cuerpos ajenos buscando satisfacción y placer, un par de gemidos molestos y gritos de éxtasis de magos y brujas fieles al lord
Un caos de placer total.
A Draco le dieron nauseas. Recompuso su máscara y sin dar crédito a las brujas o magos que le llamaban con las manos a unirse, avanzo.
No presto atención y puso su vista al frente hasta el estrado de piedra, donde antes se erguía una gran mesa de profesores ahora solo había un trono de fina y negra elaboración donde el mismo lord estaba sentado, esperando.
Draco bajo la mirada con fingida sumisión para no ver el rostro deforme que se presentaba frente a él. Mientras avanzaba los gemidos lo envolvían como música.
-Qué asco.- Pensó, pero se recordó así mismo que sus propios amigos Blaise Zabini, Theodore Nott y Pansy Parkinson habían sido "invitados" por el lord a participar de la entretenciones de la tarde, sin opciones solo aceptaron fingiendo agradecimiento, aun recordaba a Pansy llorando en su hombro después de eso, solo podía imaginar lo que le habían hecho. Afortunadamente él no había recibido "aun" se recordó con angustia, la invitación atenta del lord, que al parecer disfrutaba de esos placeres.
Al llegar frente al Lord Draco apoyo la rodilla derecha en el suelo y se inclinó.
-Mi lord- llamo con controlada voz
-El Malfoy más joven- respondió el Lord oscuro con un siseo – ¿qué te trae aquí muchacho?
Rápidamente Draco mostro la carta en sus manos. Enseguida un elfo tomo la carta y la puso en una charola de plata decorada y se apresuró a ponerla al alcance del Lord.
-Una misiva dirigida a usted, mi señor, de Augustus Müller.-
Draco termino su presentación y vio expectante como el lord abría y leía la misiva, interiormente rezaba que sean buenas noticias, el lord tenía la mala costumbre de matar al mensajero.
Después de un minuto el lord dejo la carta encima de una charola que el elfo le ofrecía. El lord se puso de pie.
-Puedes retirarte…Draco-
Aun con los escalofríos de oír esa voz escabrosa su nombre, Draco salió lentamente de la sala con los gemidos de fondo.
Poco después y casi de manera automática caminaba por los largos pasillos de piedra rumbo a su habitación privada, otro beneficio de ser un "pupilo" del Lord. En el camino se encontró con otros mortifagos amigos de su padre, los saludo brevemente y por educación, él les ofreció la mano a modo de saludo, ellos lo tomaron muy brevemente y se alejaron de su contacto, otro incluso retrocedió un paso o dos, a Draco le extraño eso, pero le restó importancia, si no querían un saludo suyo, mejor para él.
Se paró frente al cuadro de una Veela femenina con poca ropa que alisaba su pelo y su vestido sobre una roca, volteo a verlo con una melancólica sonrisa. Hasta los cuadros se habían deprimido por la presencia del Lord.
Draco le sonrió levemente como siempre concordando con su estado de ánimo.
-Undrin- dijo y el cuadro dejo a la vista la entrada a su habitación.
Aunque no era la gran cosa y casi nada parecida a comodidades como tenía en la mansión Malfoy, Draco agradecía el espacio solitario y privado para él, se quitó el saco negro y lo puso en un sillón al pasar, quedando en camisa se remango las mangas y se dirigió al pequeño cuarto de baño que tenía y se lavó la cara, más de una vez.
Se secó con una toalla cercana y se concentró en la visión de sí mismo en el espejo, su cabello había crecido un poco pero seguía corto en la nuca, el flequillo del lado derecho lo había dejado crecer, cubriéndole el ojo. A él le molestaba.
-¡Pero te vez tan sexy Draco!- le había dicho Pansy hace unas semanas y le había regalado un diamante en un pendiente para ponérselo en el lóbulo de la oreja. -¡Oh como había dolido que se lo perforaran!- Pero ahora estaba allí brillando pequeño y tenue aun con la poca luz de la habitación, recordándole a su mejor amiga, la que había compartido el calvario de estar en el castillo bajo el yugo de un montón de hipócritas y celosos, por no decir del Lord y sus estúpidas pruebas de obediencia.
Eso hasta que se la llevaron, justo después de la tarde de "entretención" del lord, no le habían permitido despedirse o saber a dónde iba.
Le siguieron Theo y Blaise.
Ahora estaba solo. Y eso le estaba costando el poco de cordura que le quedaba, las paredes frías y oscuras amenazaban a veces en caerse y aplastarle.
Jadeo. Y rápidamente se mojó la cara.
¡No! ¡No! ¡No! Eso no pasara. ¡Maldita sea eres un Malfoy!
Se secó el rostro con fuerza.
-Mierda, debo ir con los gemelos- dijo y se apuró a cambiarse de ropa, que se le antojo sucia después de estar en la presencia del lord.
Camino subiendo por las ahora detenidas escaleras hacia la biblioteca, estando cerrada no se molestó en tocar y la abrió, el chirrido de la gran puerta estremeció su columna pero entro con firmeza.
La figura de un hombre lo saludo desde un escritorio.
-Draco-
-Marcus- saludo fríamente al hombre de pelo negro que por el momento estaba a cargo de la biblioteca.
Unos ojos azules lo miraron con curiosidad detrás de sus gafas.
-¡Podrías quitarte eso!- exigió Draco acercándose a él, era sabido que los magos no tenían enfermedades visuales que no pudieran solucionar.
-¡Pero me veo Sexy!- reclamo el otro
-¡No! ¡Te vez como un idiota!- ¡Muy a lo Potter! Repitió en su mente.
De pronto el hombre rodeo el escritorio y se situó frente a Draco, dejando caer sus manos para apoyarse en la mesa tras Draco, acercándolos.
-Pero aun así me quieres- ronroneo Marcus
Draco se estremeció, pero se mantuvo firme, apoyo las manos en el pecho del otro y lo empujo con fuerza.
-¡Ya déjate de tonterías!- reclamo sonrojado- necesito los libros de transformaciones y herbologia.
Marcus sonrió y se alejó a buscar lo pedido, perdiéndose entre estantes.
Draco respiro y sintió su corazón calmo, ya cuantas iban… ¡Seis! Seis veces ya había aguantado el acoso de ese sujeto. Apretó los dientes indignado, ¡Quien se atrevía a tratar así a un Malfoy!.
Draco se dio cuenta entonces que aparte del nombre no sabía nada del sujeto y tampoco le daba curiosidad- cosa que había pasado desde la primera vez que se habían visto- Aunque el hombre tenía una presencia tan fuerte que estando entre más gente seguro era acosado por brujas y magos que quisieran estar cerca del hombre. Y en definitiva no era su caso.
Lo vio aproximarse.
Y el muy maldito era realmente bien parecido.
-Aquí tienes. Y diles a esas dos molestias que si vuelven a jugar en la biblioteca los hechizare para que se vuelvan sujeta libros.-
Draco rio.
-Está bien se los diré.-
Ambos se sonrieron y Draco salió de la biblioteca.
Ya entre en medio del pasillo que iba a la habitación Draco escucho el barullo de los gemelos.
Suspiro ¡Merlín paciencia! Rogo
Abrió la puerta y en cuanto abrió una bola de papel le impacto en el rostro, era un avance casi siempre era algo baboso o viscoso.
Draco hizo palmas con fuerza. Y el ruido se detuvo.
-Alvand, Zachary, a la mesa de estudios ¡Ahora!-
-Pero Draco- Dijo Alvand
-No, ya lo saben, luego del tiempo de estudio y practica podrán destruir el castillo si quieren, ahora ¡no!- Draco se dirigió a una mesa en medio de la habitación y se sentó en la cabecera.
Luego de un momento ambos adolecentes entraron en su rango de visión y se sentaron a sus flancos, molestos pero callados.
Draco les paso dos copias del mismo libro de transformaciones.
-Capitulo 18- dijo firmemente y por un momento se recordó de su padrino Severus Snape, un hombre que admiraba mucho y desaparecido hace un par de días, desde que no volvió de una misión "secreta" que le había mandado el lord.
Ya se encargaría de eso.
-No vamos a transformar a nuestras mascotas en copas de vino ¿verdad?- Pregunto Zachary y vio casi con tristeza a dos gatos que se acicalaban en la ventana.
-No, solo cambiaremos muebles de forma- respondió Draco
Alvand y Zachary chocaron palmas entre la mesa.
-Lean- ordeno Draco mientras el mismo abría su libro de herbologia
El silencio reino. Y observo en silencio a los dos hermanos, ambos rubio cenizo y piel blanca de doce años y como el, entregados al Lord por su padre, Octavio Loffer un sangre pura de la más pésima calaña según recordaba Draco, su esposa había muerto hace poco de una enfermedad y antes del mes los chicos estaban en manos del lord, y el tipo ni siquiera era un mortifago, ni siquiera un partidario. Y el lord lo había recibido.
Extraño suceso. Pero ahí estaban ellos privados de libertad y puestos a cuidado de Draco. Aunque siendo específicos el lord solo le había dicho "Hazte cargo de ellos", sin saber muy bien que hacer había empezado la enseñanza de sus menores, más aun cuando se enteró que no estaban asistiendo a Hogwarts o a cualquier escuela de magia. Lo que le añadía misterio al asunto.
Pero que más daba, en cuanto bajo la vista vio una babosa caminar en su libro. Se estremeció. Las babosas no eran de su total aprecio, el animal repto hacia su regazo y Draco salto de su silla.
Un coro de risas lleno el ambiente. Draco saco su varita y levito ambas viscosidades a la cabeza de cada gemelo. Ellos saltaron y se removieron en sus sitios.
Ahora Draco rio y se aseguró de mantener ese recuerdo con el cuándo vuelva a su fría habitación.
o-o-o-OOO-o-o-o
Pasaron dos horas dedicados el estudio de las transformaciones, Zachary había logrado convertir una silla en una banca y Alvand una banca en una mesa ratona.
Y aunque le costara admitirlo esos chicos tenían talento. La profesora McGonagall hubiera estado más que encantada con esos dos.
-Draco...- empezó Alvand
-...en que piensas- continuo Zachary.
Esa manera de complementarse le recordaba más que vívidamente a las molestias Weasley.
-Nada. Es hora de ir a la enfermería- Draco se puso de pie e indico a los gemelos para que lo siguieran.
o-o-o-OOO-o-o-o
Los gemelos entraron como una tromba a la enfermería que estaba totalmente vacía y silenciosa dándole un aspecto siniestro y más estremecedor. Draco casi espero que mandan Pomfrey saliera de algún rincón e iluminara la habitación.
Una mujer se acercó a ellos con una tenue sonrisa en el rostro.
-Señora Reuter- llamo Draco con formalidad.
La mujer de pelo castaño oscuro se plantó frente a él frunciendo el ceño.
-Cuantas veces...-dijo apretando el puño- te he dicho que no soy señora- y pateo el suelo.
Draco rio. Era la primera persona que conocía que se molestara del término, todos lo tomaban con aire de respeto, según Draco eso era casi Muggle, pero no le molestaba en absoluto. Le divertía.
-Oh lo siento sanadora Reuter- Dijo con falso arrepentimiento, acercándose a una cama cercana.
-Hola...-Dijo Zachary
-...Frida- completo Alvand
-¡Mis muchachos!, ¿cómo han estado?- Frida los abrazo y revolvió sus cabellos.
-¡Bien!- argumentaron los dos- En serio nos sentimos bien, no debemos hacernos un chequeo.
-Lo siento chicos, pero debe de hacerse, sino el ya- saben- quien, se enojara tanto que puede y le salga una nariz.
Todos soltaron carcajadas gustosas. Otro detalle de la madura mujer era que no le temía al lord.
Sin rechistar, ambos se subieron a las camas de siempre y se quitaron las túnicas y camisas. Frida se acercó y realizo su examen con varita, luego con instrumental muggle. Después de unos minutos sonrió y los mando a vestirse.
-Draco tu turno- llamo
Draco se acostó en la cama donde estaba sentado y se abrió la camisa negra resignado. El ya -sabes- quien, había mandado que se realizara exámenes médicos frecuentes-tres veces a la semana- igual que a los gemelos bajo petición de su padre porque según el "tenía miedo que tuvieran la enfermedad que mato a su madre". No lo creía un ápice. Draco dudaba del hombre que era más rastrero que una cucaracha y sospecho de inmediato que planeaban algo junto con el lord. Pero ¿qué papel jugaba Draco en este teatro? no lo sabía, pero por Salazar que lo averiguaría.
Frida sonrió tristemente y lo mando a vestirse. Draco lo hizo rápidamente y sujeto la muñeca de la mujer antes de que se alejara.
-¿Que es todo esto Frida?, sé que sabes, dímelo- demando
La mujer se estremeció y los ojos se le humedecieron.
-Draco...-empezó la mujer
-Draco Malfoy- llamo una masculina voz desde la puerta de la enfermería
Frida se recompuso inmediatamente muy a lo Slytherin.
-Todo bien señor Malfoy. Puede irse-
Draco se paró y se dirigió al hombre.
-¿Qué pasa?- interrogo
-El lord solicita su presencia- dijo y salió de la habitación, no sin antes darle a Frida una mirada de advertencia. Draco lo noto.
-Alvand, Zachary- llamo y al instante ambos se pusieron a sus flancos. Los gemelos sabían cuando tomar en serio a su cuidador. -Vuelvan a su habitación rápidamente y no hablen con nadie.
Draco se puso en camino y siguió al hombre que lo había llamado.
o-o-o-OOO-o-o-o
Draco se encontró a si mismo haciendo una reverencia al lord, mientras se presentaba a su llamado.
-Joven Draco- reconoció el lord al verlo- me alegra verte.
Hiso un ademan para que se pusiera de pie. Draco lo hizo fastidiado porque ahora debía ver el rostro desagradable de Voldemort.
-Estoy a su servicio-
-Tengo una tarea para ti- dijo el lord- la carta que me trajiste esta mañana me informa de una pérdida significativa de los cautivos del campamento de Valle Grande que dirige Augustus Müller, él lo atribuye a enfermedades y serios desperfectos, ha pedido más galeones para su mantenimiento-
Draco sintió un estremecimiento, cuando alguien pedía dinero al lord seguramente ese alguien moriría, espero no ser el encargado del caso.
- Pero todos sabemos que Augustus es un cerdo codicioso- carcajeo- de todas formas al haberte enviado para entregar la carta, fue una estrategia arriesgada pero acertada.
La mirada del lord se hizo insistente y pesada, Draco no sabía lo que significaba.
-En vez de castigarlo, he decidido enviarte como emisario a constatar el estado del campamento y verificar si realmente vale la pena el gasto, por eso Draco partirás mañana al amanecer-su voz no dejaba espacio a replicas.
-Si mi lord-
El tiempo pasaba y se volvía pesado, el lord no volvió a hablar, parecía concentrado en estudiar a Draco que no se había puesto túnica, solo llevaba una camisa negra. El curso de sus pensamientos lo asusto y lo dejo de lado.
-Puedes retirarte- dijo el lord luego de unos minutos.
Draco salió de la sala a paso tranquilo, pero al cerrarse las puertas a sus espaldas camino rápidamente hacia un lugar abierto.
o-o-o-OOO-o-o-o
-No crees que Draco se ha puesto más hermoso con los años- comento Voldemort a la forma oscura a su lado
-Ciertamente mi lord-
-Manda a uno de tus hombres tras él y asegúrate que no sufra ningún daño-
-Mi señor ¿porque mandar a un trabajo al joven Malfoy si no desea que se dañe?-
-Draco empieza a preguntarse de su papel en el castillo, solo será un medio para que no sospeche su verdadera función, no hasta que yo lo decida- el lord se puso de pie y se encamino a sus habitaciones.
o-o-o-OOO-o-o-o
Draco respiraba apresuradamente limpiando sus pulmones, el aire al salir de la cámara del lord se le había trancado en el pecho espeso y amargo.
Cada vez se hacía más "alérgico" al lord. Su nuevo trabajo lo alejaría de los malos aires y el único inconveniente en ello era que tenía que volver. Escupió al suelo. Nada educadamente. Ya era de noche y tenía cosas que preparar, pero primero se dirigió a la habitación de los gemelos con una mala sensación preocupandolo repentinamente, subió las conocidas escaleras y vio la puerta semi abierta de la habitación, escucho sus voces.
-No llores Zachary- suplicaba Alvand
-Pero...-hipaba- si Draco se va papa volverá a venir y y...-
-No te preocupes, el lord no le hará nada a Draco...-
Draco se sintió conmovido y un calorcito agradable creció en su pecho, respiro profundo y golpeo la puerta.
Se escuchó un jadeo y la puerta de abrió.
-Alvand, Zachary- saludo al entrar y se vio apresado por cuatro brazos que lo apretaban.- ¿Qué pasa?
Ambos se recompusieron y soltaron a Draco
-Lo siento, sé que no te gusta que te toquen...-
Pero antes de continuar Draco extendió los brazos y los abrazo el mismo.
-Hoy estoy de buen humor-
Los gemelos lo envolvieron. Draco quiso recordar el momento en que olvido que no era el único que sufría y se sentía solo en el castillo.
-El lord me mando a un trabajo y partiré mañana...-
Los cuerpos junto a él se estremecieron
-...no es nada complicado y volveré pronto-dijo con voz suave- hasta mi retorno deben terminar el capítulo de transformaciones.
-Si Draco- respondieron ambos y se alejaron rápidamente- Pero no pienses que somos unos niños- dijo Zachary
-Nosotros terminaremos el capítulo, pero cuando vuelvas ya podremos convertir a nuestros gatos en leones- Alvand rio y Zachary y Draco lo siguieron.
o-o-o-OOO-o-o-o
-Zulú- llamo Draco en su habitación. Su elfa personal apareció rápidamente- Quiero que pongas un hechizo de protección a la habitación de los gemelos durante la noche y los vigiles atentamente durante el día. Si alguien trata de hacerles daño protégelos como sea, si notas a alguien con malas intenciones evita que se acerquen.-
-Si amo Malfoy-
o-o-o-OOO-o-o-o
Draco llego al campamento en las primeras horas de la mañana gracias a un traslador aterrizando a las afueras de un campamento y en cuanto puso un pie en la tierra oscura supo que algo iba mal, la magia en el lugar rebordeaba de dolor y muerte. Vio al frente a un hombre mayor que aparentemente lo esperaba, no hablo por un momento, extrañamente parecía sorprendido.
-J-joven Malfoy- lo saludo el hombre pasado de peso después de un momento-Me alegra tenerlo en mi hogar.
-Vine en nombre del lord- respondió, porque no le daba gusto estar allí para nada.
-Lo sé, lo se muchacho- el hombre le palmeo la espalda. Draco se sintió ofendido y miro oscamente al hombre que se alejó.
Quien diría que el hombre tuviera contactos en el castillo para saber de su llegada.
-Pero bueno le gustaría descansar...-Draco interrumpió al hombre.
-Me gustaría ver el campamento primero- dijo y se alejó, Augustus sobre sus pasos.
Mientras pasaban las carpas de los trabajadores- que ciertamente eran más del triple de grandes por dentro-Augustus parloteaba sin cesar de necesidades y contratiempos. Draco escucho en silencio.
-Esta es la "arena" - comento orgulloso- aquí se escogen a los más fuertes. Ciertamente solo los mejores van a las filas del lord. Draco se imaginó al hombre frotando sus manos.
Caminaron más allá y Draco identifico unas jaulas mágicas a lo lejos.
-Quiero ver a los presos-Demando
-Un muchacho como tu...- empezó Augustus
-Un emisario del lord como yo- dijo en contra- El futuro de este campamento esta en mis manos Augustus, recuerda eso.
Draco se encamino a las jaulas y vio algo que se le removió el estómago y tironeo su corazón. Hombres delgados, sucios y mal cuidados, con miradas perdidas, algunos tosían otros simplemente trataban de respirar acostados en el sucio suelo. Más de dos docenas apilados en un espacio tan reducido.
Draco gruño y paseo la vista fingiendo indiferencia, camino un poco más y llego a las jaulas donde estaban las mujeres y para su horror un par de niños. Estaban en las mismas condiciones vestidas de andrajos y el olor a putrefacción le golpeo el rostro.
-Dra...- escucho un susurro
Draco casi se cae de espaldas de la impresión, frente a él en un rincón de la jaula unos ojos negros lo miraban con sorpresa y esperanza.
-¿Pansy?...- pregunto Draco, pero Augustus se puso a su lado y empezó a parlotear.
-Joven Malfoy, dirijámonos a mi vivienda he preparado una pequeña merienda- dijo
Draco no supo en que momento lo siguió solo entro en si cuando un elfo puso una taza de té frente a él.
¿Qué mierda hacia Pansy allí?
Tal vez no era ella, se dijo presuroso, su amiga estaba en algún lugar segura y bien, se repitió.
Pero esa mirada...
Mierda era Pansy.
Draco se hundió más en el sillón consternado.
-Y que piensa hasta ahora, joven Malfoy- Dijo Augustus.
-Me sorprende...-dijo honestamente, se presionó a mantenerse firme, más tarde obtendría respuestas.
-Lo sé, el campamento esta de maravilla pero nos han hecho falta...-
Draco no quería escuchar estupideces y presiono con cortesía.
-Los prisioneros ¿qué son?- pregunto con tono curioso.
-Los que acaba de ver son hombres y mujeres lobo, están en "tratamiento" antes de ponerles el collar, entre ellos un par de magos que reciben su "acondicionamiento" a petición del Lord mismo- dijo el hombre con orgullo y Draco apretó su varita inconscientemente.
-Magos, ¿enserio?- pregunto Draco apretando los dientes
-Rebeldes y traidores a la causa del lord, en cuanto sean "obedientes" se les hará tomar la pócima de luz de lobo y se les dará la oportunidad de volver a ser parte de las fuerzas del lord, porque tampoco somos unos monstros -El hombre rio y Draco lo acompaño imaginando que lo arrojaba a una manada de perros salvajes.
-¿Luz de lobo? ¿A qué se refiere?- Draco tomo un largo sorbo de su te.
-¿Acaso no lo sabía joven Malfoy?- se regodeo-Hace un años un pocionista muy habilidoso cambio la pócima de matalobos para hacer todo lo contrario, lastimosamente murió antes de acabar su trabajo por lo cual mis hombres, los mejores, pudieron completarla y ahora las pruebas se han mostrado bastante positivas.
-¿Quiere decir que esta poción los transforma? - pregunto Malfoy
-A hombres lobo y a cualquiera…- agrego gustoso.
Draco se estremeció.
-… pero el costo para el hombre lobo no "natural" es algo en lo que estamos trabajando, el efecto solo dura unas horas, los huesos se hacen más delgados y frágiles y la mente se trastorna y se vuelve inestable, hemos descubierto que la toma de la poción se limita a cinco, de las cuales estos mueren, el cuerpo ya no lo resiste...una pena- dijo afligido el hombre
Draco empezó a contar para serenar su mente y mantuvo su máscara de indiferencia.
-Y usted ha realizado estas pruebas en...- dijo Draco.
-Magos traidores y Muggles ciertamente- dijo el hombre y Draco dejo caer su taza, se maldijo interiormente.
-¿Está bien joven Malfoy?, ¿Estaba él te demasiado caliente?. ¡Nose!- bramo Augustus y un elfo apareció de inmediato.
-Si amo- Augustus empezó a patearla en el suelo
-¡Por tu culpa el joven Malfoy se quemó!- bramo y saco su varita.
-Necesito otra taza-Dijo Draco con firmeza y Augustus pateo al elfo
-Ve a traerlo- dijo furico
Draco se sintió mal por el elfo pero no se podía poner en evidencia, la noticia de que el mago frente a él haya probado sus pócimas en los suyos incluso en Muggles lo habían trastornado, sus pensamientos se trasladaron a Pansy de inmediato.
Mientras tanto el hombre había vuelto a su silla como si no hubiera pasado nada.
-Y respecto a los hombre lobo, ¿cuáles han sido los ingresos para el lord?- pregunto Draco
-La anterior semana mande a siete de los más hábiles, mataron a todos los de su jaula, por lo cual los considere listos-
El elfo apareció y levito una taza limpia a la mesa mientras desaparecía los rastros de la rota. Draco inclino su cabeza en agradecimiento y volvió su atención hacia Augustos.
-¿La pócima de luz de lobo como funciona en los "naturales"?- pregunto despreocupado mientras tomaba una galleta de la ostentosa mesa.
Augustus no le contesto de inmediato y Draco se tensó.
-Bueno-respondió luego de una larga pausa- cuando hombres lobo la beben se transforman sin importar la luna, pero al pasar el efecto el lobo en ellos no se va y se mantienen salvajes, por lo que les ponemos el collar de plata. Por eso preferimos que se mantengan transformados, los hombres salvajes no sirven de nada.- el hombre miro a Draco con curiosidad y desconfianza.
-Sobre las adaptaciones que necesitaba en su casa...- dijo Draco y el hombre empezó a parlotear de inmediato.
o-o-o-OOO-o-o-o
A Draco le mostraron sus habitaciones después de la cena, luego de una larga charla de necesidades y la aún más larga caminata alrededor del campamento.
Draco se quitó su túnica y la puso en una silla cercana y paseo sus dedos por su cabello, tantas cosas habían pasado en tan pocas horas, estaba cansado mentalmente y no sabía qué hacer con la información que había recibido.
¿El lord usando Muggles?, desechables y fácilmente obtenibles- se dijo-
¿El lord castigando a magos volviéndolos monstros que perdían su mente?
El lord jugando a las transformaciones con hombre lobo" verdaderos". Asesinados por los suyos solo para volverse herramientas de una guerra.
Pansy mierda su amiga estaba metida en ese hoyo, mientras él se servía manjares preparados en la cena. A Draco se le revolvió en estomago con asco. ¡Que hacer!, si la sacaba Augustus informaría al lord, debía idear una forma para sacarla de la jaula y llevársela, las barreras del castillo serian un problema, pero...
Una explosión sacudió la habitación de Draco, salió al exterior y vio que la "arena" ardía como las pequeñas carpas de los trabajadores. Draco se puso la túnica y aseguro su varita, salió al exterior con dirección a las carpas y vio lo imposible. Un grupo de magos se abrían paso entre los trabajadores del campamento a base de hechizos y maldiciones, volaron las carpas y le siguieron los almacenes de comida. Draco tembló con el frio del miedo recorriéndole las entrañas.
Draco corrió y se escondió a lo lejos vio a Sirius Black lanzarle un imperdonable a Augustos Müller, sonrió cuando el cuerpo del otro golpeo el suelo en un sonido sordo.
¡Era de la orden claro!- razono. Y la oportunidad perfecta.
Draco se escabullo entre el caos hacia las jaulas, hayo a Pansy rápidamente y lanzo un hechizo que voló las cerraduras mágicas y las protecciones.
Abrió la jaula.
-¡Pansy! ¡Pansy! - grito, pero nadie se movió o respondió- ¡Mierda Pansy no tenemos tiempo!.
Draco se abrió campo entre las personas y ubico a su amiga en el fondo de la jaula en un rincón con la cabeza enterrada entre las piernas.
-Pansy- llamo y la sacudió con fuerza, tenemos que irnos, ella no se movió y se escuchó un estallido cercano.
Draco no lo pensó dos veces y tomo a Pansy entre brazos y la saco, no se molestó en cerrar de nuevo, seguramente los "buenos" se encargarían de sacarlos y rescatarlos.
Corrió y se encontró a las espaldas de la casa principal que milagrosamente no había sido quemada.
-¡Pansy, con un diablo reacciona!- Draco abofeteo a su amiga que se sacudió como si hubiera despertado.
-¡No me toques!, ¡Déjame! ¡Déjame!- Pansy empezó a patalear y rascar. Draco la contuvo
-¡Pansy! mírame son Draco. Draco Malfoy- la abrazo- ¡Estas a salvo!.
Pansy empezó a gimotear.
-¿D-Draco?- pregunto entre sollozos.
-Si soy yo Pansy- le tranquilizo
-Oh...Draco...-Pansy sollozo y grito de rabia e impotencia.
-Calma, ahora debemos irnos, están atacando el campamento- Draco la puso de pie, pero al primer paso ella colapso.
-No...no puedo- dijo lastimosa
-Agárrate de mí Pansy, tenemos que salir de aquí- Draco busco con la mirada un camino seguro y a lo lejos vio una cabellera negra alborotada.
Potter.
-Draco- llamo en un susurro a su lado.
-Pansy debemos ir al bosque cuando estemos fuera de las barreras podemos usar mi traslador. Dijo calmo y confiado, para transmitir su seguridad a su amiga.
-No puedo volver Draco...el lord- Pansy se removió sollozando temblando.
-No Pansy, vendrás conmigo, el lord me vale una mierda- susurro en su oído para tranquilizándola.-Vamos.-
Le puso las manos en la cintura y la jalo a la orilla del bosque. No se dio cuenta que unos ojos verdes lo seguían.
Draco arrastro a su amiga con toda la fuerza que tenía, no se atrevió a usar magia por lo nerviosa que estaba Pansy, mirando a todos los lados asustada.
¿Que te han hecho? Draco pensaba al mismo tiempo que juraba venganza. Las barreras ya se sentían cerca y apuro el paso.
Poco tiempo pasó y Pansy colapso.
-¡Pansy!- llamo- solo un poco más.
-No puedo Draco...- su voz se apagaba
-No te duermas- la sacudió- cuando lleguemos transformare un colchón en gelatina para ti, ¿de acuerdo?
Pansy sonrió -Al fin cederás para cumplirme ese deseo- fue su ultimo pensamiento.
Y cerró los ojos.
o-o-o-OOO-o-o-o
Segundo capitulo.
Editado por algunos detalles.
Para su disfrute.
Pryre-chan.
