Capítulo 6
Un reencuentro, y un plan perverso
En Chicago
Luego de aquella exitosa función, Nadja quiso dar un paseo por la ciudad. Rita le preguntó si la podía acompañar, lo cual ella aceptó gustosa. Vieron bonita ropa en las tiendas, entraron en una librería, y después entraron a una pastelería para merendar. Pidieron galletas y chocolate caliente. Entonces, se oyeron voces bien conocidas.
- ¡Nadja, Rita!
¡Leonardo, Julietta, qué alegría!
- Hace tiempo que no nos veíamos.
- - ¡Vaya! Mi querido Capullo de rosa, te has convertido en una bella Rosa Silvestre.
- ¡Leonardo! – Exclamó la rubia sonrojada por ese nuevo apodo. –
Todos rieron de buena gana. En ese momento llegó una pequeña de 5 años a abrazar a Nadja.
- ¡Nadja!
- ¡Nina! ¡Has crecido mucho, y estás cada vez más linda!
- ¡Rita!
- ¡Hola Nina! – La niñita también la abrazó cariñosamente. –
Nina era la dulce hija de Leonardo y Julietta, quienes eran un feliz matrimonio desde hace 7 años. Nadja, junto con la compañía y su familia, habían asistido a la boda. Y por supuesto, 2 años después, conocieron a la pequeña Nina. Era idéntica a su madre físicamente, excepto por su cabello. Lo tenía de color castaño rojizo como su padre. Era una niña dulce, tierna, y enérgica.
- No esperaba encontrarlos aquí. ¿Cómo han estado?
- De maravilla.
- ¿Y ustedes? ¿Cómo van en sus espectáculos?
- Excelente, hace poco nos presentamos en Lakewood. - de cierto modo fue sorpresivo para mí.
- ¿En qué sentido Nadja?
- Pues, mi nueva amiga es bastante similar a mí.
- Entonces debe ser tan encantadora como tú, querida Rosa Silvestre.
- Jajajaja, ¡Leonardo basta ya!
En ese instante después de reír, la joven sintió una punzada en el pecho.
- ¡Ah!
- ¡Nadja! ¿Estás bien?
- ¿Qué tienes?
- Presentí algo… me asusta.
- Deberíamos volver al carro para que puedas descansar.
- Sí Rita, amigos discúlpennos, nos vamos.
- No Nadja, no vayan solas. Las llevaremos.
- Gracias.
Pronto llegaron hasta el carro, la abuela se acercó a la rubia.
- ¿Qué ocurre Nadja?
- Yo… Presiento algo, me asusta abuela. Sentí una punzada en el pecho.
- Hmmm… Al parecer es una corazonada, creo que la diosa del destino te envía una señal de alerta.
- Pero… ¿Sobre quién?
- Puede ser sobre tu familia, o algún amigo muy importante para ti.
- Amigo… ¡Candy!
- ¿Candy?
- Sí abuela, sé que nos conocimos hace muy poco, pero siento que debería volver a verla. Quizás tenga problemas. Además, con ella siento amistad sincera, igual que con ustedes.
- En ese caso, mañana volveremos a Lakewood. – Dijo firmemente Líder, quien las había escuchado.
- ¡Gracias Líder!
Mientras tanto en Lakewood…
- Con esto basta.
- Esa huérfana se arrepentirá de haberme arrebatado a Anthony.
Resulta que, los perversos hermanos habían hecho un profundo agujero, por el camino donde bien sabían que a Candy le gustaba pasear. No solo eso, sino que habían lanzado una serpiente a la trampa.
- Ahí viene.
Los dos se ocultaron rápidamente, pues ya la rubia se acercaba junto con Clint. Justo cuando llegó al punto, resbaló.
- ¡Aaaah!
Clint comenzó a chillar angustiado, la chica logró sostenerse, pero estaba resbaloso. Y se había raspado las piernas y los brazos. Se esforzaba por volver a subir, pero era difícil. Y más temor sintió al ver a la serpiente acercándose. ¡Ella tenía pavor a las serpientes!
¡Candy! – Justo en ese momento, llegó Anthony. –
- ¡Anthony, ayúdame!
- ¡Vamos Candy, dame tu mano!
Candy estiró su brazo lo más que pudo, y el muchacho logró alcanzarla. Pero, justo cuando habían juntado las manos, Candy dio un grito agudo de dolor.
- ¡CANDY!
La pecosa fue mordida en la pierna por la serpiente. Una vez que salió del agujero, Clint gruñó furioso y mató al reptil a mordidas. Mientras tanto, Anthony succionó en la herida, y le hizo un vendaje con su pañuelo.
- Tranquila Candy, estarás bien.
- Anthony… Me duele.
- Shhhh, no hables. Te vamos a curar.
Eliza desde su escondite estaba roja de rabia, y Neil decía en su mente ¡Rayos!
No tuvieron oportunidad de decir nada, pues Stear y Archie les llegaron por la espalda.
- ¡USTEDES ESTÁN DEMENTES!
- ¿Cómo pudieron hacer eso?
- ¿De qué hablan? ¡No hemos hecho nada!
- ¡Mentirosos! Querían hacerle daño a Candy.
Los hermanos Cornwell amarraron a los dos canallas a un árbol y juntaron las herramientas, para mostrar pruebas a la tía abuela.
Anthony llevó a Candy en sus brazos a la casa, y pidió que la llevaran rápido al hospital. Se percató de que tenía fiebre, y respiraba agitadamente. La tía abuela quedó espantada al verla así, dio permiso a Anthony para acompañarla. Él solo le dijo que había sido mordida por una serpiente. Stear y Archie, la guiaron al lugar donde estaban los culpables.
- ¡Eliza y Neil Leagan! ¿Cómo se atrevieron a hacer algo así? ¡Esto fue demasiado!
- ¡Ella no pertenece a este nivel, no es más que una huérfana mugrosa!
- ¡Ya basta Elizabeth! El señor Williams se encargará de ustedes en cuanto se entere. Hasta entonces, hablaré con sus padres para aplicar confinamiento en casa.
- ¡Tía abuela!
- ¡Silencio Neil! Está decidido. Stear y Archie, vayan al hospital y manténganme informada, por favor. Yo me ocupo de ellos dos.
- Sí tía.
Cuando llegaron al hospital, encontraron a Anthony en la sala de espera con sus manos en la frente.
- Primo, tenías razón. No puedo creer que esos dos sean tan ruines.
- ¿Cómo está ella?
- La están atendiendo, tenía mucha fiebre cuando llegamos. Nunca me perdonaré si algo le ocurre.
- Tranquilo Anthony, ella es muy fuerte y se pondrá bien. Vamos un rato a la capilla, oraremos por ella.
Así lo hicieron, rogaron a Dios de todo corazón que Candy estuviera a salvo. Anthony también pidió ayuda silenciosamente a su madre.
- Mamá, protégela junto al Señor, por favor.
Después de una hora, salió el doctor.
- ¿Familia de Candy White Andley?
- Nosotros.
- ¿Cómo está?
- Afortunadamente ya está mejor.
- Gracias… Qué alivio.
- No. Gracias a ti, no tenía mucho veneno en la sangre porque tú la socorriste. La has salvado. Honestamente creo que serías un buen médico.
- Gracias doctor. ¿Podríamos verla?
- Claro, pero uno por uno. No debe esforzarse, necesita descanso.
- Sí.
El primero en entrar fue Stear.
- Hola Candy.
- Stear…
- Qué alegría que estés bien. ¿Cómo te sientes?
- Algo cansada, pero ya pasará.
- Claro Candy, ahora entrará Archie a verte. – Stear le besó la mano dulcemente, le dio un abrazo, y salió del cuarto. –
- Candy…
- Hola Archie.
- Gatita, qué susto. ¿Estás bien?
- Sí Archie, cansada, pero bien.
- Siempre valiente, muy bien Candy. La tía abuela está preocupada por ti, le avisaremos que estás mejor.
- Gracias Archie.
- Descansa Gatita.
Finalmente, entró Anthony.
- Candy…
- Anthony…
- La rubia ya no resistió más, dejó salir las lágrimas que habían contenido, y abrazó a Anthony sentada en la cama.
- Tenía mucho miedo… Anthony… Gracias por salvarme.
El joven la recostó en su pecho, y acarició su cabello. Dejó escapar un par de lágrimas, pues él también tuvo miedo de que hubiera resultado peor.
- Shhhh. Ya pasó Candy, ya estás a salvo. Ellos pagarán por lo que han hecho.
- ¿Ellos? ¿Quieres decir Eliza y Neil?
- Sí, ellos planearon poner esa trampa. Cuando no estabas, casualmente los escuché hablando mal de ti. Y supuse que querían hacerte daño.
- Yo te seguí de cerca hoy para cuidarte, y Stear y Archie se encargaron de atrapar a Eliza y Neil.
- Pero… ¿Por qué? ¿Qué les hice para que me odien tanto?
- Están ciegos, no saben apreciar a alguien tan especial. No sufras más, ellos recibirán lo que merecen.
- Me salvaste la vida.
- Tus tres paladines siempre cuidarán de ti, recuerda que lo prometimos. – Dijo el muchacho haciendo un guiño. –
- Gracias Anthony.
El rubio la besó con dulzura en la frente, y la acostó.
- Ya bajó la fiebre, duerme un rato Candy.
Justo cuando iba a salir, la chica lo llamó.
- ¡Espera Anthony!
- ¿Qué pasa Candy? ¿Te duele algo?
- No es eso… Es que, no quiero que te vayas.
- Candy…
- Por favor, acompáñame.
- Está bien pequeña. La verdad, yo también quiero quedarme contigo. Ahora regreso.
El joven de ojos azules, pidió a sus primos que regresaran a informar a la tía abuela, y que por favor avisaran que se quedaría a cuidarla. Así lo hicieron, la dama estaba sumamente aliviada. Y confiaba que estaba en buenas manos. Ya había hablado con Sarah Leagan y su marido, La madre primero trató de respaldarlos: - "Son solo niños, no lo habrán hecho con mala intención". Pero el señor Leagan estaba indignado. Y lo estuvo aún más cuando les mostraron la evidencia. Así que, sus hijos quedaron castigados, y el padre aseguró que obedecerían la decisión del patriarca de los Andley.
Ya avanzada la tarde en el hospital, el doctor entró al cuarto de Candy.
- Bueno pequeña, ya puedes irte. Durante unos días no te agites, toma mucha agua, y ponte compresas un rato en tu pierna. Has sido muy valiente.
- Muchas gracias doctor.
- Gracias por todo, estará bien cuidada.
- No lo dudo.
Los dos fueron cálidamente recibidos al llegar a casa, y la tía abuela volvió a preparar una torta especialmente para Candy. Al llegar la noche, Candy durmió profundamente, aliviada de que Dios la haya protegido. E infinitamente agradecida con sus nobles caballeros.
Al día siguiente, llegó George Johnson con una carta del señor Williams para los Leagan.
Estimados Señor y Señora Leagan,
Debo decirles que me encuentro sumamente exasperado debido a semejante agresión cometida por sus hijos Elizabeth y Neil Leagan, hacia mi hija adoptiva la señorita Candice White Andley. No existe ninguna excusa válida para semejante comportamiento. Como sus hijos son aún menores de edad, he decidido darles la oportunidad de entrar en razón y corregirse. Por lo tanto, Eliza será enviada a un internado para señoritas en Escocia, con la esperanza de que aprenda a ser una verdadera dama. mientras que Neil entrará a la academia militar, con el fin de que entienda el significado de la disciplina y el respeto. De antemano les advierto, de no corregir su conducta, no tendré más opción que apartar definitivamente a los Leagan del círculo familiar.
Atentamente,
William A. Andley.
A pesar de lo molesta que estaba Sarah Leagan con aquella decisión, no pudo objetar en contra. Además de ser ordenes socialmente superiores, tampoco podía oponerse al decreto de su marido.
El jefe de la familia, de igual manera había enviado un telegrama urgente al Hogar de Pony. Al enterarse, Annie se dirigió rápidamente a contarle a Tom, y los dos fueron inmediatamente a Lakewood.
- Buenas tardes, ¿Puedo ayudarles? – Los recibió Dorothy en la puerta.
- Buenas tardes, quisiéramos ver a Candy por favor.
- Supimos lo que le pasó y nos preocupa.
- Ella se encuentra bien, gracias a Dios, pasen.
- Gracias.
Los jóvenes saludaron cordialmente a la señora Elroy, Anthony, Stear, y Archie. Subieron hasta la habitación de Candy, y Tom tocó la puerta. Candy estaba sentada en la cama con Clint en sus piernas, el animalito estaba aliviado de ver recuperada a su dueña.
- Adelante.
- ¡Candy!
- ¡Annie, Tom!
- Los dos abrazaron a Candy con los ojos húmedos, y ella se conmovió.
- Nos enteramos de lo que te hicieron, qué susto nos dimos.
- Calma Annie, ya pasó.
- ¡Esos dos son par de cucarachas! Si alguna vez te vuelven a molestar los dejaré sin dientes.
- ¡Tom!
- Es en serio Candy, eres mi hermana, y no toleraré que te dañen. Ni a ti Annie.
- Gracias Tom.
- ¿Cómo te sientes?
- Mucho mejor, y más ahora que vinieron a verme, muchas gracias.
Justo en ese momento, otro visitante llegaba, y se presentaba con la matriarca. Ya se había presentado brevemente con los hermanos Cornwell.
- Buenas tardes señora, espero no importunarla.
- No hay problema, pero dígame por favor ¿Quién es usted?
- Son Nadja Preminger Harcourt, soy amiga de Candy, y vine a visitarla.
- ¿Preminger? ¿Es usted la hija de la prestigiosa familia de Viena?
- Correcto, señora.
- ¡Santo cielo! Había leído noticias sobre su historia, nunca imaginé conocerla. ¿Y cómo es que conoce a Candy?
- Pues, no solo a ella. También conozco a Anthony, los conocí hace poco en el pueblo. Ellos veían la función de la compañía Dandelion.
- ¿Entonces aún es una bailarina?
- Así es.
La anciana ahora veía a alguien más, que al igual que su sobrino seguía su camino propio sin ataduras de la aristocracia. Y en cierta forma, también le recordaba a Candy.
Bien, Candy se encuentra en su habitación con un par de visitas, la llamaré. Al ver quién la esperaba en la sala, Candy fue a abrazarla.
- ¡Nadja!
- ¡Candy! Qué alegría verte, ¿Estás bien?
- Sí, estoy bien.
- ¿Y ese vendaje? ¿Qué te ocurrió?
Candy llamó a Annie y a Tom para que se presentaran, y a los tres les contó todo lo que había pasado.
- ¡Qué horror! Entonces, fue cierto.
- ¿Qué cosa Nadja?
- Yo tenía una corazonada, y ahora no dudo que fue sobre ti. Presentía algo malo, y quise verte Candy.
- Gracias Nadja. Afortunadamente ya estoy bien.
- No solo eso, sino que el par de odiosos no estará cerca por un buen tiempo.
- ¡Tom!
- Jajajajajajajaja
Nadja dio más detalles a Candy sobre su familia, y lo que había ocurrido cuando tenía 13 años. Candy quedó sorprendida, jamás imaginó que Nadja fuera de familia rica. Ciertamente admiraba mucho que siguiera su propio camino, realizando lo que más le gustaba. Se propuso a sí misma que también lo encontraría.
Continuará…
¡Hola! Aquí está el nuevo capítulo, espero les guste. Veo que nadie intentó adivinar… ¡No importa! Si no conocen Nadja del mañana, les recomiendo verla, la historia es hermosa, y les recordará a Candy casi a cada momento.
Gracias por todos sus comentarios, me motivan mucho.
Gracias: serenitymoon20, Stormaw, Vald Rod, Lisbeth Haruka (¿Has leído los otros? Espero que este te guste más) Sheryl Clyne (Yo haré lo posible por actualizar cada mes) Kikyo Sachi-sama (Muchas gracias, ciertamente las dos son muy similares. Por cierto, también soy fan de InuYasha.)
