Capítulo 9
Dedicado a Stormaw, Vikiar, Lacus Sheryl Nome, y Sakura-chan. ¡Correcto chicas! Este capítulo es un regalo de cumpleaños para Anthony ? Las felicito, y espero les guste ?
Dedicatoria especial a Val rod. Amiga, me alegra que estes bien y que no te pasara nada, te deseo muchísimo éxito. Tu respuesta no era para este momento, pero tampoco era equivocada ?
El mejor cumpleaños de todos
Llegó el día, 30 de septiembre. Anthony despertó, y fue sorprendido por la tía abuela, quien le trajo a la cama su desayuno favorito.
- Buenos días Anthony, feliz cumpleaños.
- ¡Buen día tía abuela, gracias!
- Disfruta el desayuno hijo. En cuanto termines, prepárate para salir.
- ¿Salir?
- Para una sorpresa. –Dijo la mujer sonriendo. –
El joven desayunó con deleite, se dio un baño, y se vistió. Eran las 8 de la mañana cuando bajó, y Dorothy lo saludó.
- Buen día joven Anthony, feliz cumpleaños.
- Buen día Dorothy, gracias. Pero por favor, no seas tan formal.
- Jajajaja, está bien. Ven conmigo.
En ese momento, la joven de trenzas le vendó los ojos.
- ¡Dorothy! ¿Qué haces? – Preguntó divertido y confundido a la vez. –
- Sigo indicaciones, confía en mí.
Lo guió hasta el automóvil.
- Gracias Dorothy. – Se oyó la voz de la matriarca. –
- De nada señora, con permiso.
- ¡Tía abuela! ¿Qué sucede?
- Te llevarán hasta tu sorpresa, nos veremos más tarde.
- ¿Y dónde están los demás?
- Ya verás querido, hasta luego.
- ¿A dónde me lleva?
- Todo a su tiempo joven. – Le respondió el conductor. –
Varios minutos después, el automóvil llegó al destino indicado.
- Llegamos, nos vemos antes del atardecer. Y feliz cumpleaños.
- Muchas gracias.
Anthony salió del automóvil, y una voz femenina le habló.
- Bienvenido, te esperábamos.
El muchacho sintió que alguien a su espalda le quitaba el vendaje.
- ¡SORPRESA, FELIZ CUMPLEAÑOS ANTHONY! – Gritaron todos en coro. – Allí estaban sus primos, Annie, Tom, los niños, y las dos bondadosas damas que los cuidaban. Incluso Clint estaba allí.
- ¡Bienvenido al Hogar de Pony, Anthony!
– Habló Candy a su espalda. Tenía su lindo y cómodo vestido en overol rojo. –
- ¡Candy! ¿Tú planeaste esto?
- Sí, es un regalo para ti.
- ¡Muchas gracias Candy! – El rubio se acercó a los demás para saludar. –
- Felicidades primo. – Dijeron los hermanos Cornwell, entregándole una caja con un listón azul. –
- ¡Mis chocolates favoritos! ¡Gracias!
- Feliz cumpleaños amigo, esto es para ti. –Tom le entregó un sombrero vaquero. –
- Gracias Tom.
- Yo pinté esto para ti.
– Annie le entregó un cuadro de un bello paisaje otoñal. –
- Gracias Annie.
- Bienvenido a nuestro hogar joven Anthony, soy la hermana María. Es un placer conocerlo finalmente. Candy nos ha hablado mucho de usted.
- El placer es mío hermana María, les agradezco mucho esta bienvenida.
- Y yo, soy la señorita Pony.
- Encantado de conocerla.
Luego, el chico fue alegremente saludado por los niños. Las niñas, tiernamente lo abrazaron y besaron en la mejilla. Las dos damas entraron a la cocina junto con Annie, mientras que Stear, Archie, y Tom jugaban con los niños.
- Ven conmigo Anthony.
Los dos rubios fueron juntos hasta la colina.
- Así que esta es la Colina de Pony.
- Quería cumplir nuestra promesa.
- Gracias Candy, realmente me sorprendiste. ¿Recuerdas que quería decirte algo cuando viniéramos aquí?
- Sí, ¿Dime?
El joven de ojos azules la tomó tiernamente de las manos, sonriendo con dulzura.
- Candy, yo te amo. Te amo desde el momento en que te conocí en el portal de las rosas. Con verte a los ojos ese día, pude ver mucho de ti. Y durante este tiempo que hemos pasado juntos, mi amor por ti crece cada vez más. Eres dulce, bondadosa, traviesa, divertida, fuerte y valiente. Gracias a ti, dejé de sentirme solo y aprendí grandes lecciones. Lo que más deseo es que seas muy feliz, pues amo verte sonreír. Aunque somos muy jóvenes, estoy convencido de que este amor que te tengo es verdadero.
La chica estaba profundamente conmovida con aquella declaración. Con sus ojos llenos de cálidas lágrimas, abrazó fuertemente al muchacho.
- Anthony… Yo también te amo.
- ¡Candy! – Al oír aquella frase tan soñada, la sonrisa de Anthony se volvió aún más radiante. –
- Yo quería decirte, que tengo claro lo que siento. Albert resultó ser "El Príncipe de la Colina". Él me hizo sentir, como cualquier niña podría soñar, que el personaje de un cuento había salido de su libro. Ahora me doy cuenta, que él fue quien me condujo a un dulce amor definitivo. A ti Anthony. ¿Recuerdas aquella vez en el rosedal, cuando llegaste mientras yo miraba las Dulce Candy?
- Sí, lo recuerdo.
Flashback
- No has olvidado al príncipe. ¿Verdad? Quizá, yo te gusto porque me parezco a tu príncipe Candy.
- Anthony… ¡No es eso, no me importa quién es el príncipe! Porque… ¡Yo te amo, Anthony!
Fin del flashback.
- Ahora estoy totalmente convencida, yo realmente te amo Anthony. Me consolaste, me defendiste y protegiste, me diste un cumpleaños, y también me has mostrado grandes virtudes que espero poder aprender bien. Yo también deseo que seas muy feliz. Quiero estar siempre contigo.
- Candy…
- Querido Anthony…
Los dos, se abrazaron de nuevo con gran ternura. Cada uno fue sincero con el otro, y aún había más para hacer aquel día otoñal tan especial.
- Candy.
- ¿Sí?
- ¿Serías mi novia?
La jovencita sonrió intensamente, sabía que su regalo sería perfecto como respuesta.
- Anthony, he preparado esto para ti, es la segunda parte de mi regalo.
Candy respiró profundo, y cantó una canción.
Me pasan cosas, que no comprendo.
Estás en todo lo que yo pienso.
Sueño despierta con tu mirada.
Y si me miras, me siento rara.
Me pasan cosas, cuando te veo.
Estoy distinta, hay algo nuevo.
Me da vergüenza que lo descubras.
Es tan difícil decir…
Te quiero, nunca lo dije.
Te quiero y nunca me lo dijeron.
Te quiero, lo digo suave.
Te quiero y nadie lo sabe.
Te quiero mi más que amigo.
Te quiero y todo tiene sentido.
Te quiero como los cuentos.
Mi príncipe azul, te quiero.
Me pasan cosas, que no se explican.
Huelo a jazmines, río en tu risa.
Parezco tonta, estoy distraída.
Me siento grande, y muy chiquita.
Te quiero, nunca lo dije.
Te quiero y nunca me lo dijeron.
Te quiero, lo digo suave.
Te quiero y nadie lo sabe.
Te quiero mi más que amigo.
Te quiero y todo tiene sentido.
Te quiero como los cuentos.
Mi príncipe azul, te quiero.
Mi príncipe azul, te quiero.
Anthony quedó fascinado con aquella canción tan hermosa. Con ella supo que su respuesta era "Sí" La abrazó, y la elevó en el aire dando suaves vueltas.
- Mi dulce Candy, gracias.
- Anthony, te amo mi Príncipe de las Rosas.
- Y yo a ti, Princesa Pecosa.
- Ven, quiero presentarte al Padre Árbol.
Los dos treparon al árbol, y contemplaban el horizonte sentados en una rama.
- Así que este es el Padre Árbol ¿Eh?
- Sí, grande y fuerte. La señorita Pony y la Hermana María son como nuestras madres, y siempre imaginamos a nuestro padre al pie de este árbol. Aquí fue donde me encontraron una noche de invierno.
- Este lugar es maravilloso Candy.
- Gracias Anthony.
- No, gracias a ti.
Los dos se miraron fijamente sonriendo. Y en ese instante, cada uno acercó su rostro lentamente. Y cerrando los ojos, finalmente se unieron en un cálido, tierno, y profundo primer beso. Lo cual, ambos habían soñado mutuamente en diversos momentos. Al separarse, sonreían de oreja a oreja, y se abrazaron amorosamente.
- Esto fue hermoso.
- Lo más hermoso.
El mágico momento, los hizo sentir que el tiempo se detuvo. Se decían mil cosas hermosas con la mirada.
Y entonces…
- ¡Candy, Anthony! ¿Dónde están? ¡Está listo el almuerzo! – Los llamaba Annie. –
Ambos sonrieron resignados, y bajaron rápidamente del Padre Árbol.
- Vamos Candy.
- Sí.
Todos entraron a almorzar. Había sopa, arroz, vegetales, y guiso. Todo estaba delicioso. Una vez que terminaron, la señorita Pony, y Annie trajeron las galletas que habían planeado preparar para la ocasión, y un pastel con 15 velas. Todos le cantaron "Feliz cumpleaños" al rubio, quien se sentía sumamente feliz y afortunado.
- Ahora, pide un deseo Anthony.
Cerró los ojos, y apagó las velas de un soplido.
- ¡Feliz cumpleaños!
- Muchas gracias a todos.
- Que Dios te bendiga y te proteja siempre Anthony. Nos dimos cuenta que eres un joven encantador, con un gran corazón, y estamos seguras que lograrás grandes cosas.
- Le agradezco mucho, señorita Pony. Todo esto ha sido maravilloso, y me siento honrado de conocer este hermoso hogar.
Las dos maestras le sonrieron maternalmente, y comenzaron a servir a cada uno su porción de galletas y pastel.
Pronto llegó el automóvil de los Andley a recoger a los 4 miembros. Se despidieron alegremente, y cuando ya estaban en el sendero, Candy alcanzó a oír que alguien la llamaba.
- ¡Candy, los veré esta noche!
- ¡Annie! ¡¿Qué haces ahí arriba!?
La rubia quedó boquiabierta al ver a su hermana despidiéndose en lo alto del Padre Árbol.
- ¡Jimmy me enseñó a trepar, ya no me asusta! ¡Cuando vuelvas, subiremos juntas!
- ¡Sí Annie, adiós!
Los tres primos rieron suavemente al ver tan contentas a las chicas. Archie por un momento, pensó en lo dulce y encantadora que era Annie. Es cierto que, gustaba de Candy desde que la conoció. Pero logró notar que ella correspondía en amor a su primo, al igual que él a ella. Por eso, decidió abrir su corazón y encontrar a alguien que también fuera dulce y valiente, y que le correspondiera. Y ciertamente, había notado que Annie ahora era muy alegre, educada, y valiente.
Llegaron a Lakewood, poco antes del atardecer. Y la tía abuela los recibió.
- ¿Cómo estuvo todo niños?
- Maravilloso, tía abuela.
- Me alegra, el día aún no termina, así que por favor prepárense para celebrar esta noche.
- Sí.
Todos fueron a cambiarse, Candy se puso el hermoso vestido que le habían regalado en aquel primer baile. Mientras que Stear y Archie se pusieron trajes elegantes, y a la vez cómodos. Pero Anthony se vistió con su kilt.
A las 7:30 de la noche, llegaron Annie y su padre. Tenía un bonito vestido violeta, y su cabello recogido en dos trenzas con listones del mismo color.
- Bienvenidos de nuevo.
- Muchas gracias, señora Elroy.
Los Leagan no asistieron, ya que Sarah aún estaba decaída por la partida de sus hijos. Sin embargo, el señor Leagan envió un regalo para Anthony, era un libro de los lugares más fascinantes para visitar en el mundo.
Pronto comenzó a sonar la música. Stear por el momento, prefería divertirse tomando dulces sin ser visto, mientras que Archie invitó a Annie a bailar, y Anthony a Candy. Precisamente tocaban el primer vals de los rubios.
- Estás muy hermosa Candy
- Gracias… – Se sonrojó tiernamente. – Y tú estás muy apuesto.
- Gracias por todo Candy, este ha sido mi mejor cumpleaños.
- Lo que más me alegra, es verte tan feliz. Era lo que deseaba.
- Lo lograste pequeña, te amo. – Le dijo en voz baja. –
- Y yo a ti.
Después de cenar, la tía abuela pidió silencio.
- Atención por favor, quiero dar un regalo especial para mi querido nieto, de parte mía, y del señor Williams. Anthony, alguien vino a verte.
- ¿A mí?
- Sí. Vincent, ven.
Entró al salón, un caballero de cabello canoso y ojos azules y melancólicos elegantemente vestido. Había sido invitado por la dama, y el joven jefe de la familia. De ese modo, ningún miembro pudo oponerse.
- Anthony, hijo mío.
- ¡Papá!
Se juntaron en un abrazo profundo, y cálido.
- Feliz cumpleaños, hijo.
- Papá…
- Hijo, perdóname por alejarme de ti tanto tiempo. Prometo estar contigo de ahora en adelante. Venir aquí en tu cumpleaños es el comienzo. Quiero que sepas que te amo desde que Rosemary esperaba por ti. Me dolió tanto cuando ella murió, me sentía culpable. Sabía que deseabas verme, pero tenía miedo de que, al verme tan decaído, sufrieras más. Pasaban los años, y aún no lograba sobreponerme. Pero ahora me doy cuenta de que, Rosemary desearía que estuviera contigo. Perdóname por haber causado tu soledad.
- Papá, no hay nada que perdonar. Y lo que importa ahora es que estás aquí. Ahora sin duda, este es el cumpleaños más feliz que he tenido. Gracias papá.
Todos se conmovieron hasta la médula con aquella reunión. Sobre todo, Candy, con gruesas lágrimas corriendo por sus mejillas. Anthony le indicó gentilmente que se acercara.
- Papá, quiero presentarte a Candy White Andley. Candy, él es mi padre, Vincent Brower.
- Es un placer conocerlo señor.
- El gusto es mío, hermosa damita. Eres justo como mi hijo me había contado en su carta, un ángel.
La jovencita se sonrojó y sonrió tímidamente. Lo cual hizo reír al rubio.
- Bien, es hora del pastel. – Anunció la señora Elroy. –
El segundo pastel de Anthony, fue preparado especialmente por ella, y era de su sabor favorito. Nuevamente, apagó las velas de un soplido, sonriendo de oreja a oreja. Este cumpleaños jamás se borraría de su memoria.
Continuará…
¡Hola queridas lectoras! Finalmente llegó este capítulo tan especial, para celebrar al Príncipe de las Rosas. Sé que la espera fue larga, pero quería publicarlo exactamente en la fecha correspondiente. La canción que Candy canta para Anthony, se titula: "Me pasan cosas". Pertenece a la novela argentina infantil y juvenil "Chiquititas." Una de mis preferidas. Sé que, en el anime Candy dice: "Tú me gustas, porque eres Anthony" Pero yo preferí agregar el: "Yo te amo, Anthony" del manga.
Felicidades a quienes descubrieron la respuesta al reto. Espero lo disfruten mucho, y comenten.
Korin Wilson: Bienvenida, y disculpa si aún no la ves interesante. No me ofende, no te preocues. Esta es mi primera historia, y aún falta mucho por contar ?
Ruego por la protección de todos los que han pasado recientemente por los desastres naturales. Ninguna tormenta es eterna, y no dudo que todo mejorará.
Un abrazo lleno de cariño para ustedes ?
