No es manipulación

Sasuke sabía que tenía poder sobre Naruto, no solo lo sabía, estaba consciente de que podía doblegar la voluntad del séptimo Hokage a su antojo. Aunque eso no quería decir que se aprovechara de ello. Uchiha Sasuke jamás utilizaría su influencia en Naruto para lograr salirse con la suya, eso no era ético, de ninguna manera.

Pero una cosa era meterse en los asuntos de la aldea, cosa que procuraba no hacer, y otra muy diferente eran los asuntos del día a día en su hogar porque Naruto creía que mandaba, que era quien llevaba las riendas de la reciente familia conformada por ellos dos y le gustaba mantener esa posición, hacía escándalo cuando algo no salía como él quería, pero ¿Qué pareja medianamente cuerda compraría una casa de plano circular? Eso estaba prohibido hasta por el feng shui.

La última discusión había sido la peor, no eran caprichos, Sasuke simplemente pensaba con lógica y cabeza fría a diferencia del dobe que era 99% emocional.

— Quitarás el nombramiento a Hinata como representante de los Hyūga ante el concejo ciudadano —

El té que estaba pasando por la garganta de Naruto casi salía de regreso cuando escuchó a Sasuke decirle, mejor dicho ordenarle, que diera reverso al nombramiento de la chica.

Naruto se estaba atragantando pero Sasuke no se inmutó y continuó ingiriendo su desayuno.

—¡¿De qué hablas teme?! Sabes lo difícil que es revocar un nombramiento como ese.

—No es apta para el puesto, si me hubieras preguntado antes...

—¡Es la heredera del clan! Hiashi no quiso ser el representante. Lo qué pasa es que estás celoso.

Fue entonces que Sasuke se digno a mirarle. No estaba celoso, para nada, simplemente analizaba mejor las cosas.

—No tiene determinación, es altamente influenciable y cualquiera puede manipularla. Lo mejor que puedes hacer es revocarla.

—¡Sasuke! No me puedes decir eso, déjate de tonterías lo de Hinata y yo paso hace mucho tiempo y apenas salimos un mes dattebayo.

—Hn, haz lo que quieras.

Naruto quedó tranquilo, con el pecho hinchado de orgullo porque era obvio que Sasuke estaba celoso.

Pero Sasuke sacaría su arma secreta, la última carta, la frase suprema que hacía que Naruto dijera a todo.

—¿A dónde vas? —preguntó el rubio cuando Sasuke se levantó de la mesa y tomó una pequeña bolsa de viaje que tenía en la sala.

—Me voy con Orochimaru.

Entonces sí, Naruto se atragantó.

—¡De qué hablas! ¿Ese mal nacido no piensa morir hasta tenerte?

Para Naruto no había temor más grande que el sannin se aprovechara de su hermoso novio. Aún le guardaba rencor por lo de hacía doce años atrás.

—No es asunto tuyo.

Después de pensarlo Naruto decidió revocar a Hinata y nombrar a Hanabi.

Sasuke no solía meterse en asuntos de la aldea pero ese tema eran palabras mayores y de ninguna manera, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia Hinata estaría una hora a menos de diez metros de Naruto dos días a la semana.