Capítulo 12
Una hermosa Navidad
Candy y Anthony fueron cálidamente recibidos por los niños del Hogar de Pony, y disfrutaron ayudando a decorar el gran árbol que les habían entregado.
- ¡Está listo!
- ¡Quedó muy bonito!
- ¡Este año Santa Claus nos traerá muchos regalos!
Los niños estaban muy emocionados. En ese instante, sus dos amorosas maestras llegaron a contemplarlo.
- ¡Qué buen trabajo niños!
- Santa Claus estará orgulloso.
La rubia llamó a Jimmy, y a Annie. Planeaba hablar con el señor Cartwright, para convencerlo de dejarles quedarse en el hogar. Cuando llegaron, se encontraron con el capataz de los vaqueros.
- ¿Qué están haciendo aquí?
- Por favor señor, quisiéramos ver al señor Cartwright.
- El patrón está muy ocupado ahora, no tiene tiempo para perderlo con chicos.
- Por favor, dígale que venimos de parte del Hogar de Pony.
- Ah, ustedes viven en esa casa horrible.
- ¿¡Casa horrible?!
- No te enojes…
- Oh, tiene razón, comparado con esta casa el Hogar de Pony no es muy lindo.
- Por supuesto, el patrón pondrá mil vacas allí.
- ¡Mil vacas!
- Ellas se encargarán de destruir la casa, ya váyanse.
- ¡Oh no!
- Vengan, veamos si podemos encontrarlo atrás.
Detrás de la casa, vieron a un hombre de cabello blanco, Candy pensó que debía ser el jardinero. Le recordaba un poco al señor Withman, el gentil jardinero que ayudaba a Anthony a cuidar las rosas.
- Disculpe señor.
- ¡Hola pequeños! No los conozco. ¿Viven por aquí?
- Venimos del Hogar de Pony, y queremos ver al señor Cartwright.
- ¿Y por qué desean verlo?
- ¡Porque es un sinvergüenza!
- ¿Un sinvergüenza, dices?
- ¡Va a echar a los niños del hogar para poner vacas en su lugar!
- Nosotras dos crecimos ahí con los demás. Y Jimmy llegó hace pocos meses. Ese ha sido nuestro único hogar. No puedo creer que ya no lo será. ¡El señor Cartwright no piensa en los niños que se quedarán sin hogar! Es un monstruo egoísta.
La pecosa no pudo evitar abrazar al hombre mientras se desahogaba. Él se quedó callado con todo lo que había escuchado. En ese instante, se acercaron los vaqueros que escucharon los reclamos de la chica.
- ¿AÚN ESTÁN AQUÍ? LES DIJE QUE SE FUERAN.
- Señor Cartwright, ¿Lo han molestado?
- ¿USTED ES EL SEÑOR CARTWRIGHT?
- Así es, soy el monstruo sinvergüenza.
- ¡Oh! Lo siento mucho… Yo no sabía, le dije cosas terribles. Y usted no parece ningún monstro… ¡Perdón!
Los tres chicos salieron corriendo de ahí. Se sentían muy avergonzados, sobre todo Candy. No pudo evitar llorar por la pena que sentía al haber sido tan grosera.
Anthony llegó junto a ella para tratar de calmarla. Le pidió que le contara lo sucedido
- ¡Fui una tonta! ¡No debí decirle esas cosas! Ahora debe estar muy enfadado.
- Cálmate Candy. A veces el enojo nos hace hablar sin pensar. Lo que importa es que reconozcamos los errores y hacer lo posible por remediarlos.
- Es cierto, gracias Anthony. Debo pedirle perdón al señor Cartwright. Y creo que ya sé cómo.
- Cuenta conmigo.
Candy le encargó a Jimmy averiguar la hora de la reunión navideña de los vaqueros, mientras ella y todos los demás preparaban el plan especial para salvar su querido hogar.
Llegó la Nochebuena, y la Hermana María se alarmó al ver que ninguno de los niños estaba en la cama.
- ¡Señorita Pony!
- ¿Qué ocurre Hermana María?
- ¡Los chicos han desaparecido!
- ¿QUÉ?
Las dos maestras se abrigaron y salieron gritando los nombres de sus niños. Mientras tanto, todo el grupo liderado por Candy, se dirigía a entregar un regalo.
- ¿Trajeron los disfraces?
- Sí.
- ¿Trajeron los sirios?
- Sí.
- ¿Estás seguro de lo que averiguaste Jimmy?
- Sí Jefe, los vaqueros comienzan sus vacaciones mañana. Y hoy se reúnen alrededor de una fogata a la medianoche.
- Bien
Los vaqueros charlaban y bromeaban animadamente alrededor del fuego esperando la llegada de la Navidad. Y justo a la medianoche…
- ¿En dónde suena esa campana?
Se oyó un dulce tintineo, y poco a poco la luz de las velas reveló a los visitantes. Todos vestidos con túnicas blancas, con una vela en la mano, y una sonrisa en los labios.
- Este es un regalo de los ángeles. – Dijo dulcemente el ángel de ojos verdes!
- ¡Oh!
- Dios los bendice a todos, con un beso a cada uno.
- Los pequeños ángeles besaron con ternura las mejillas de los vaqueros. Quedaron muy conmovidos por ese regalo tan bello.
- Señor Cartwright, le pido perdón por lo que pasó. Este es el regalo de los chicos del Hogar de Pony, y queremos que lo acepte.
- ¿Todos estos niños viven en el Hogar de Pony?
- Sí.
- Capataz, ¿Yo le pedí extender la zona de pastoreo?
- Sí señor.
- Le prohíbo tocar el Hogar de Pony.
- Pero señor…
- Es una orden, y tiene que cumplirla. ¿Entendió?
- Sí patrón.
Todos los niños saltaban de alegría.
- Muchas gracias señor Cartwright, usted es maravilloso. – Unas cálidas lágrimas se asomaban en los ojos de la pequeña. –
- Awww… No llores.
- Se lo agradezco mucho señor Cartwright.
- No Candy, soy yo quien debe agradecerte. En mi vida, jamás había recibido un regalo tan hermoso.
- ¡Candy!
- ¡Señorita Pony, Hermana María!
-¡Oh Candy!
- ¡La Colina de Pony seguirá siendo nuestro hogar como hasta ahora!
- ¡Qué alegría!
- Podemos seguir viviendo en paz.
- ¡Feliz Navidad a todos!
A la mañana siguiente, llegó otra grata sorpresa. La compañía Dandelion había venido de visita. Querían ofrecerles a los niños una función navideña. Candy explicó cómo se habían conocido, y las gentiles damas les dieron la bienvenida, muy contentas. La parte que más disfrutó Candy, fue los bailes. Nadja bailó la pieza de "El Cascanueces" titulada: "El Hada de Azúcar" y también la Danza Rusa junto con Rita y Kennosuke.
Al poco rato, más visitantes llegaron. Stear y Archie venían con la tía abuela, y Vincent Brower. Quien fue recibido con un cálido abrazo de su hijo.
Igualmente llegó otro automóvil. En él venía la amada familia de la joven bailarina. Su madre Colette, su segundo padre Gérard, su primo Oscar, su tía, y su amado esposo y su cuñado. Los gemelos Harcourt.
- Feliz Navidad Candy. – Le dijo su Caballero de las Rosas con un tierno beso en la mejilla. –
- Feliz Navidad Anthony. – Respondió ella mientras se envolvían en un abrazo. –
Continuará…
¡Hola queridas lectoras! Me fue imposible publicar este capítulo para Navidad, pero es mejor tarde que nunca. Fue mi versión personal de "El regalo de un ángel" Disfrútenlo mucho. Espero que hayan tenido una Navidad preciosa. Y les deseo un feliz y venturoso Año nuevo.
Quiero decirles que una de las cosas que más agradezco al 2017 es que ustedes me brindaran una oportunidad leyendo esta historia. Y como regalo, les contaré lo que tengo planeado escribir próximamente para Candy.
La Princesita: Adaptación de la película de 1995.
.
Candy en El Mago de Oz: Contendrá elementos de la película, y del libro
Original.
Candy en El Cascanueces: [Candy y Anthony] Inspirada en la versión de Barbie, incluyendo elementos ausentes en esa versión.
La Princesa Encantada: Adaptación de una de mis películas favoritas. Mi favorito es Anthony, pero para esta historia Terry encaja más, porque él y Candy comenzaron llevándose mal igual que Derek y Odette.
No te dejaré: Terryfic, con una participación especial de Anthony. Lo que para mí habría sido genial que pasara en la historia original.
Con mucho cariño,
TamyWhiteRose.
