Esta Es Mi Familia

Por Pryre-chan

Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen

Son De J.K Rowling

Capítulo 14

-o-

Sirius Black grito su frustración.

-¡No lo dejare Albus! Maldita sea, hablamos de Harry-

El salón entero se estremeció por la fuerza de su voz. Dumbledore hizo un gesto con las manos para que los dejaran solos disolviendo la reunión, quedando solamente un airado Sirius, un intranquilo Dumbledore y un atento Severus que había ignorado deliberadamente el gesto.

-Sirius mi amigo, sé que te preocupa Harry, pero no podemos tomar una decisión apresurada…-

-¡No dejare a Harry en manos de Voldemort!-

-Sirius…-

-¡No escuchare Albus, si no quieren ayudarme bien! ¡Iré yo solo a buscarle!-

Sirius salió de la sala con pasos sonoros y cerrando la puerta de un duro golpe, Albus miro a su ex pupilo con resignación y miro a los ojos a Severus dándole un mensaje silencioso, este asintió y salió detrás del Gryffindor rumbo a la habitación.

-Harry no te preocupes, iré por ti…- escucho farfullar Severus cuando entraba.

-Black- le llamo Severus para hablar , era el primer paso del plan antes de empezar a usar su varita para detenerle, ese hombre imprudente, no podía sumar dos más dos ni ver con claridad que el mensaje que había llegado esa mañana era solo era una artimaña para desestabilizar a la orden y volvernos impulsivos.

Claramente una trampa.

-¡No ahora Snape!- le gruño el pelinegro. Aquello no era bueno, cuando Black se dirigía a él con tono formal y llamándole por su apellido quería decir que estaba demasiado concentrado en algo diferente a él y su odio.

-Escucha Black. ¿Que no pueden entenderlo? La nota que nos comunicaba sobre la aprensión de Harry y Draco solo es una trampa para ver quiénes de nosotros son lo suficientemente imbéciles para ir rescatarlos-

Sirius no le respondió, es más, parecía que no le estuviera prestando atención, moviéndose de un lado a otro buscando algo.

-No puedes simplemente arrojarte al vacío por tus impulsos-

No le escucho.

Severus fastidiado lo tomo del hombro para encararlo, Sirius se sorprendió pero su rostro rápidamente cambio a uno enfadado.

-¡Deja de fastidiar Snivellus!-

Aquello tranquilizo a Severus, ahora si le ponía atención necesaria a la conversación.

-Detén toda esta payasada Black-

-¡Payasada! ¡Payasada! si no lo sabes Draco también fue capturado. No me vengas con que no te molesta esto ¡Cuan fría puede ser tu sangre de serpiente!-

A Severus se le detuvo el corazón un segundo para que al siguiente este le bombeara acido por las venas, respiro lento y bajo tratando de controlarse y no demostrar nada por fuera.

-Black…-

-Eres solamente una…

Exploto.

-¡Basta! Si crees que no me molesta y me tiene sin cuidado, estas equivocado, estamos hablando de mi ahijado y del hijo de Lili. ¡Claro que me preocupa, pero no actuó como un descerebrado troll de montaña camino a mi muerte!-

Severus inspiro y se gruño a sí mismo.

-¡Entonces ven conmigo! Entre los dos podremos rescatarlos-

-Black no es prudente…-

-¿Prudente? ¿Que no entiendes que están por allí encerrados en algún lugar oscuro?

Severus se tragó una réplica fuerte al entender el camino de las preocupaciones de Black. El temía que pasaran por lo mismo que él.

Sirius puso sobre su hombro una pequeña bolsa que había preparado y camino rápidamente hacia la puerta tratando de esquivar a Severus. Pero el reacciono rápidamente empuñando la varita que había decomisado a su ahijado y se arrepentía en poseer, cerró la puerta con seguro y no le dejo salir.

Sirius se dio la vuelta lentamente con la mirada llena de furia y el temblor de la contención recorriendo su cuerpo.

-Abre la puerta Snape-

Un frio recorrió la espada de Severus, sabía que aquello era peligroso, Sirius no había levantado la voz, lo que le hacía a su tono amenazante más mortífero que sus gritos.

-Usa la cabeza Black-

Severus tardo un segundo en reaccionar, pero era tarde, se vio empotrado en la pared bajo amenaza de una varita bajo la barbilla.

-Ábrela-

Fue firme al responder.

-No-

-¡Maldita serpiente!- Sirius levanto el puño y asesto un puño a la pared al lado de la cabeza de Severus. Temblando de furia y de impotencia, ¿porque no podía hacerle daño? ¿Porque no podía simplemente dejarlo noqueado como en el colegio y pasar sobre él?

¿Porque tuvo que prometerse a sí mismo no volver a hacerle llorar?

Quiso reír, era absurdo pensar en el Severus de ahora con un rostro lloroso, ese insensible y déspota mago de oscura apariencia y piel cetrina.

Sirius exhalo fuertemente y varias veces, apoyo la frente en el hombro de Severus.

-Te odio como no te imaginas Severus-

Severus se estremeció al oír su nombre en un gemido de fastidio. Había temido al golpe que no llego, recordando con claridad las veces que sus discusiones habían terminado en lo físico, siempre salía perdiendo, pero nunca le demostró nada más que una fría aceptación a su derrota.

En privado era otra historia.

Pero eso no pasaba hace mucho y no por falta de ganas, pensó que quizás Black al fin estaba madurando y dejaría ser ese fastidioso hombre, Gryffindor hasta los huesos, rompe corazones y mujeriego.

Las pullas entre ellos pararon.

Luego Azkaban. Pero eso era algo que él se negaba a recordar o pensar.

Elevo las manos sin nada más que hacer, hundiendo las manos a través de la túnica abierta del hombre más alto y tocando con cuidado el borde de su cinturón, sintió a Black levantar su frente un par de centímetros de su hombro rápidamente, pero no se giró a encontrar su rostro, Severus siguió al no encontrar rechazo y apoyo los dedos en la piel del cinturón tocando con más confianza y estudiando con detalle el lenguaje corporal del otro, subió hasta encontrar la camisa, la suave tela le dio la bienvenida junto con la tibieza que se contagiaba de la piel debajo de ella.

Escucho un resoplido.

Su corazón le traiciono palpitando más rápido. Una mano se posó en su hombro.

De pronto esa fría habitación se llenó de un calor asfixiante.

Severus se sostuvo con fuerza de la cintura de Sirius y cerró los ojos, sintió que el otro dejaba su lugar en su hombro y se movía para encararlo, pero lo hacía de manera lenta e insegura.

Severus no era tonto, sabía que podría pasar, era algo que casi había pasado en el colegio, una oscura noche y en un oscuro corredor, recuerda esa noche con claridad que le inquieta y le quita noches de sueño, pensando que hubiera pasado si en aquel entonces no le hubiera empujado para alejarlo, viendo una verdad materializarse frente a él, Severus se preguntó que debía hacer, sopesando opciones tomo rápidamente una decisión.

Movió sus manos en lo que parecía una caricia, se encontró con los ojos de Sirius que lo miraban oscurecidos, trago fuertemente mientras los ojos se acercaban, sus manos se movieron un poco más.

Severus no pudo evitar bajar la mirada y suspirar, empujo a Sirius fuertemente, el otro hombre lo vio desconcertado, luego furioso, pero no llego a reclamar ya que Severus había salido de la habitación cerrando la puerta en el proceso, escucho el susurro de un conjuro.

Con rapidez palpo sus bolsillos buscando su varita, sin encontrarlo siseo furioso y maldijo golpeando la puerta con fuerza.

-¡Ábreme Snivellus maldita sea!-

-¡¿Te lo hare pagar me oyes?!

-¡Maldito…maldito!-

Severus escucho todos los reclamos y maldiciones que Black tuviera que decirle, cuando pareció cansarse puso un hechizo de silencio sobre la habitación.

Con los hombros tensos se giró para informarle a Dumbledore que por el momento Black estaría tranquilo, aunque tenía la certeza de que no sería por mucho, luego de un largo parloteo al que Severus solo puso media atención fue al laboratorio y continuo con sus proyectos personales, un poco de luz de lobo, pociones varias para cualquier imprevisto. Removió su caldero un par de veces a la derecha y otras más a la izquierda.

La poción se tiño de un verde enfermizo, por un momento Severus se sorprendió, luego reviso de manera minuciosa las instrucciones.

¿Porque le había salido mal? El solía hacer esa poción con los ojos cerrados.

Suspiro.

Un golpeteo en la puerta le llamo la atención, observo una cabeza asomarse por la puerta.

-Maestro ¿se encuentra bien? No fue a comer-

La voz sonaba sinceramente preocupada, Severus suavizo el gesto, el joven medimago era de verdad atento con él.

-No tengo apetito- le respondió mientras tomaba su caldero y limpiaba su fallida poción.

Eques arrugo el gesto con preocupación, sabía que algo perturbaba a su maestro, nunca en todo el tiempo que llevaba a su lado le había visto equivocarse en una poción, quizá se debía a los gritos que había escuchado maldiciendo el nombre del pocionista.

Con cuidado entro en la habitación dejando una bandeja con un pequeño aperitivo y un frasco de vitaminas que necesitaba para restablecer sus nervios dañados durante sus múltiples torturas.

Le dedico una mirada a la ancha espalda de su mentor, estudiando con culpabilidad las líneas de su cuello descubierto, se alegraba en parte de haberle sugerido sujetarse el pelo durante su trabajo, pero por otra no podía evitar notar que aquello había llamado la atención de varias personas.

Espero que la pelea con su pareja se resolviera pronto, el estrés no era bueno en su estado, no después de haber mejorado tanto con su ayuda.

Solo habría que esperar. Según el señor Lupin siempre lo resolvían.

Se despidió cortésmente y salió del laboratorio, tenía que volver al hospital para su turno nocturno, debía mantener las apariencias y estar atento a cualquier referencia que se hiciera en San Mungo sobre mortifagos o sobre los pobres muchachos que habían sido capturados recientemente.

Un estremecimiento recorrió su cuerpo.

-o-

Remus se removía en su oscura celda, ansiaba deshacerse de sus cadenas y liberarse, quería estar con su pareja, quería tocarlo y oler su esencia.

¿Porque los separaron?

Lo último que recuerda es estar acariciando su cuerpo con vehemencia, su blanca piel y su cabello dorado, había disfrutado un tanto avergonzado el besar sus labios, el separar su ropa y llenarlo de su aroma.

Se estremeció y grito con impaciencia

Quería estar con su compañero y reclamarlo, una sensación se alojaba en su pecho y un instinto que no quería reprimir lo ahogaba, jalo sus cadenas de nuevo, sentía su sangre correr a velocidad y calentarse más allá de lo pensable, sentía la influencia de la luna como algo brutalmente físico, algo que no ocurría desde los inicios de su enfermedad.

Sus cadenas se tensaron y su cuerpo empezó a cambiar, lanzo un aullido de dolor.

Convulsionando sus huesos se reacomodaron hasta volverse más largos, su piel se tornó peluda y sus dientes se afilaron.

La pérdida se volvió más profunda, su pecho compungido en el lamento de los lobos, aulló tristemente, mientras que su mente salvaje recordaba rastros de lo que era memorias reconfortantes.

Tanto deseo

Tanto anhelo

Tanta tristeza

Tanta furia

Rompió sus cadenas y golpeo contra los barrotes, al momento su piel quemo pero no se inmuto, una parte en la mente de Remus sabía que no era común que hiciera eso, era un impulso primitivo dentro de él.

Quería estar con Lucius, quería sentir su calor otra vez, tocar su piel inmaculada y marcarlo con sangre para que todo aquel que lo viera supiera a quien pertenecía.

Pero no…

La parte racional de su mente decía que no podía hacer eso, las imágenes vividas le golpearon, todo había estado bien, Lucius le correspondía, le había abierto los brazos, se había acomodado en su pecho y había enredado sus piernas en su cintura.

Golpeo más fuerte contra las rejas que no cedían.

Pero luego Remus en medio de la pasión había visto sus manos con rastros de sangre, sus uñas convertidas en garras, la piel blanca manchada, la pasión aumento. Asustado de si mismo Remus se alejó, si lo había hecho, tan lejos como pudo, el corazón batiendo en el pecho, con los colmillos desnudos y afilados.

La luna había llegado.

Reprimió el impulso de morder y volver un amasijo de sangre a su acompañante, trastabillando salió de la enfermería rumbo a las habitaciones de Sirius.

Jadeando se sentó en el suelo, su lobo aún estaba inquieto.

Jamás imagino ver lo que vio, su mejor amigo y Severus Snape abrazados sobre la cama, en una estampa que si no hubiera estado en su situación le hubiera gustado plasmar en un cuadro.

Pero no había tiempo, tomo a su amigo de sus hombros despertándolo en el acto, fue suficiente verlo con tal de que Sirius lo sacara del cuarto y lo llevara al sótano más alejado donde había preparado un lugar seguro para pasar su trasformación.

Lucius

Lucius

¿Por qué?

Hubiera sido tan fácil dejarte ir si no hubieras despertado. Si no hubieras detenido mi mano y correspondido mi beso.

El ansia no paraba, su olfato sentía otros lobos cerca

Gruño

No debería haber nadie en sus territorios y cerca de su pareja

Pareja.

Un aullido rompió el aire.

-o-

¡Había caído! ¡Como un imbécil! ¡como un crio!

¡Maldito sea mil veces Severus Snape!

Sirius recorrió todo el trecho de su habitación más veces de las que se podía contar tratando de imaginar como vengarse del sujeto que le había encerrado, que había evitado que pudiera rescatar a su ahijado de las garras de un homicida.

Pagaría caro.

Unos temblores en sus manos lo traicionaron, la preocupación hacia mella en su elaborada apariencia de bienestar, rayos como podía ser tan imbécil. Creer que por un momento, un segundo había creído que…

Se agito los cabellos pero aquello no lo tranquilizo, era la desventaja de tener el pelo corto.

Lanzo su pequeña bolsa al suelo logrando que todo se distribuyera alrededor, debía recuperar su varita como fuera, mientras más tiempo perdía, más tiempo Harry sufría a manos del enemigo.

No, Harry no podía ser torturado, no podían romperlo, no debían, si lo hicieran… se estremeció, las pesadillas el dolor y el frio que nunca se iba, no quería eso para Harry.

¡Necesitaba salir ahora!

La perilla de la puerta giro, rápidamente Sirius armo un plan, si Snivellus quería jugar sucio, ya podían jugar dos el mismo juego.

Rápidamente se transformó en su forma animaga, un enorme perro negro apareció, se ocultó en la sombras de la habitación, en cuanto la figura del pocionista se materializo ataco de frente, la puerta golpeteo y se cerró, pero no sería un impedimento cuando consiguiera de nuevo su varita, inmovilizo al mago bajo sus patas y le gruño con advertencia mostrando sus colmillos con propósito mortal.

El otro no se movió por lo cual Sirius procedió a buscar su varita por el cuerpo de Severus, olisqueando los posibles lugares, empezando con los bolsillos de su pantalón.

Sus oídos sensibles captaron un gemido bajo que formo un nudo en su estómago.

Decidió no hacerle caso y siguió olisqueando, condujo su nariz hacia el botón del cinturón del Slytherin y subió alejando la delgada tela que lo cubría, lo sintió estremecerse.

Animado de pronto bajo la nariz y empujo con suavidad contra la cremallera del pantalón. Severus fue rápido, saco una varita de su manga tratando de convocar un hechizo, pero Sirius lo fue más, quito de un zarpazo la varita alejándola del mago a distancia prudente.

Sonrió como un perro sonreiría, lo que basto para alejar el color en las mejillas de Severus.

Sirius gruño en advertencia para que no se moviera y continuo, regañándose a sí mismo por buscar en lugares innecesarios, pero sin verdadera intención. Se mentiría a si mismo si no admitía que le gustaba el sentimiento de dominación que le invadió.

Estoy loco en verdad.

Continuo su búsqueda y levanto la ropa que cubría el abdomen del pocionista con la nariz, cuando vio su ombligo al descubierto siguió un impulso y saco la lengua para lamerlo.

Esta vez el gemido fue audible y sofocado con un sonido de indignación.

-No te atrevas Black- le amenazo el pocionista, con voz ahogada y mirada fiera.

Esa reacción le recordaba algo a Sirius, algo que había pasado hace mucho tiempo.

No hizo caso y continuo lamiendo el camino hasta el filo del esternón del otro, una mano sujeto su hocico.

-Hablo en serio, déjame-

La mano del pocionista se movió con cuidado a su espalda, Sirius capto el movimiento y asumió que era allí donde guardaba su varita, lo detuvo con una pata, pero el otro forcejeo, Sirius gruño, pero no causo el menor efecto.

Severus libero su mano sosteniendo un frasco, antes de que pudiera usarlo Sirius se convirtió de nuevo y transformo sus patas en grilletes de manos humanas, deteniendo cualquier movimiento sobre el suelo, dejando la mano cerca de la cabeza del pocionista.

-No más trucos Snivellus-

La mano libre de Sirius se dirigió vacilante por la espalda del pocionista hasta tocar su columna, bajando con cuidando, palpando en busca de su varita.

Severus escondió el rostro sabiendo que se sonrojaba, se arrepintió el haber atado su cabello, con el pelo suelto se hubiera ocultado por completo.

La mano siguió bajando hasta chocar con el borde de su pantalón.

-¿Dónde lo tienes Snivellus?-

Y sorpresivamente Sirius jalo hacia adelante la cadera del pocionista logrando que bruscamente ambas pelvis chocaran.

Ambos jadearon y se sonrojaron, la cual era más que visible en el pocionista por su pálida piel. Sirius no había visto esa reacción en años y menos el gesto avergonzado, sintió el propio rostro caliente.

¿Qué diablos haces Sirius? se reprendió a sí mismo. ¿Porque le llamaban tanto la atención esos oscuros ojos y esa piel tan pálida?. Lo observo, definitivamente las chicas eran más lindas, pero había algo en él. Solo en él.

Su agarre sobre la cintura del otro se afirmó logrando que se balanceara y ambos se rozaran. Severus reacciono.

-¡Aléjate maldito Gryffindor!- trato de empujarle, pero no pudo hacerlo retroceder del todo- ¡¿qué tratas de hacer?!-

La voz de Severus se estrangulo

-Solo busco mi varita maldición, ¿qué más podría querer hacer?-

Por alguna razón Sirius no disfruto de la mirada herida y de fondo enojado como esperaba.

-Te la daré-

La respuesta lo desconcentro, ¿así sin más?

-S-suéltame Black-

Sirius no lo hizo. No estaba loco, había visto la piel de Severus de tono rojizo y su voz vacilar.

O quizá sí.

Se dejó caer sobre el pocionista sin soltarlo, los dos se estremecieron con el contacto firme de sus cuerpos.

Oh dulce venganza ¿quién se estremecía ahora debajo de quién? ahora sería otro el engañado.

Se acercó al rostro del otro notando que no respiraba, Sirius ya vería si Severus podía mantener su rostro indiferente por mucho más tiempo, junto sus frentes sintiendo la temperatura aumentada del otro, la mano que sostenía la cintura empezó a hormiguearle, que pasaría si hiciera…

Levanto la cadera de nuevo provocando otro roce, la boca de Severus se abrió, solo un centímetro, lo suficiente para dejar salir un poco de aire y Sirius hizo la tontería de olvidar su objetivo y ceder.

Lo beso.

Fue como el agua en una quemadura, casi de inmediato se separaron, Severus se veía contrariado, avergonzado y herido.

-No vas a hacerme esto Black o juro que te matare-

Era una amenaza real, Sirius lo sintió en sus huesos, pero no le importo, volvió a besar a Severus, la mano que sostenía la cintura paso a la nuca del pocionista acercándolo.

Sirius arraso con sus labios y exigiendo la entraba a la boca que tantas veces lo había hechizado y acusado, que familiar la sensación de plenitud cuando un objetivo se lograba, su yo de dieciséis saltaba y daba palmas en el aire por lograr robar un beso a ese infame hombre y lograr que callara sus palabras envenenadas.

Ahora se preguntaba qué hacer.

Se separaron y rápidamente Sirius fue hecho a un lado cayendo de espaldas mientras veía a Severus correr hacia la puerta, tardo un segundo en darse cuenta que no había recuperado su varita y otro en transformarse y volver a derribar a Severus al piso, esta vez con el pecho a tierra.

Presuroso Severus arrojo la varita de Sirius como un palo para jugar, los instintos de Sirius transformado lo dominaron logrando seguir atento el movimiento de su varita.

Sintió al otro retorcerse por poco derribándolo, así que sin pensarlo Sirius hizo lo que nunca habría imaginado, modio el cuello descubierto del pocionista que paro de retorcerse y ejercer un gemido lastimero, Sirius se movió afirmando su dominio y se alejó, la visión de su dentadura sobre la blanca piel que comenzaba a sangrar logro que una corriente eléctrica recorriera su columna y una sensación de satisfacción lo llenara por completo, al segundo una sensación pesada se asentó en su estómago.

¿Qué demonios había hecho?

Se transformó aun con el sabor de la sangre de Severus en su boca. No dijo nada y se alejó para recobrar su varita, tambaleante y avergonzado vio de reojo a Severus incorporarse, sin decir nada y tocándose con la mano temblorosa el cuello marcado.

Las palabras se trancaron en el pecho de Sirius, ¿que debía hacer? ¿Disculparse?

Jamás

Jamás

¡Oh maldición! Tenía que.

-Es tiempo – dijo Severus- traigo una poción de mata lobos para Lupin, debemos dársela y salir hacia Hogwarts-

Sirius le vio sin habla.

-Date prisa Black no tenemos tiempo- y salió de la habitación

Sirius tardo unos segundos en procesar lo ocurrido y empezó a recoger sus cosas rápidamente, cuando salió de la habitación Severus ya le esperaba a los pies de una escalera que bajaba hacia el sótano donde tenía a su amigo Remus en buen resguardo, nadie sabía su localización exacta más que si mismo.

Caminaron entre las sombras de húmedos pasillos viendo las oscuras estancias que en su tiempo había servido para muchos propósitos, la mayoría insondables, pero que eran seguros e ilocalizables, con gran facilidad Sirius se condujo por los pasillos y se paró frente a una pared mohosa, recito un hechizo y la pared se volvió una reja que pasaron con facilidad encontrando otra estancia tenuemente iluminada.

Una celda se materializo, oculto en las sombras se distinguía la silueta de un hombre sentado.

-Remus- llamo cuidadoso Sirius

Unos ojos fosforescentes voltearon a verlo.

-Sir…-

El cuerpo de Remus empezó a temblar.

-La luna saldrá pronto y se trasformara ¿Qué planeas Snivellus?- le pregunto Sirius con suavidad.

-Descubrí un mensaje oculto en la carta que llegó, poseía un raro encantamiento que logre descifrar, lo que causo que parte del mensaje cambiara para revelar un mapa y un mensaje-

-¿Como…?-

-No hay tiempo, la carta nos dice el lugar y la hora, especifica que vayamos solos o que Draco y Potter podrían morir –

Sirius dudo.

-Lo que sea que tengan planeado para nosotros no será bueno, pero tampoco seremos estúpidos para confiarnos e ir sin más. Mande un mensaje a los miembros de la orden-

Severus no dijo más llenando el silencio con una sensación reflexiva, era obvio que no lo había dicho todo. Pero por el momento era obvio que los planes que había trazado el Slytherin tenían que ver con Remus y su pronta transformación.

A Sirius le recorrió un escalofrió, que solo aumento su determinación. Sin agregar nada más Sirius se transformó en un gran can y entro en la jaula que encerraba a Remus que gimió en reconocimiento, las convulsiones pararon y se vieron relajados, Sirius volvió a transformarse y tomo el vial que Severus le extendía discretamente sin querer alterar al otro.

-Remus debes beber esto-

-Yo…tome…mi…dosis…-

Sirius asintió preguntando con la mirada al pocionista.

-Es necesario-

Sirius impulso en la mano de su amigo a el vial con la poción y lo empujo a tomarlo. Al instante la piel de Remus se tiño oscura, Sirius se alejó, pero noto el toque firme de Severus en su hombro y el tirón en su estómago que indicaba el uso de un traslador.

Cuando cayó en la tierra húmeda, con la cabeza revuelta y horribles nauseas gruño con enojo buscando al culpable, se apoyó en la tierra tratando de que todo dejara de girar.

-¡Severus!-

Un aullido rompió el aire.

Se irguió lo más rápido que pudo viendo con sorpresa como el pocionista apuntaba con su varita a Remus y le mandaba hechizos en una y otra oleada de dolor.

-¿¡Que haces!?-

Severus no paro, aumentando su ataque logrando que la criatura en la que estaba transformada Remus corriera hacia los bosques.

Sirius se puso de pie con leve trastabillo y se acercó al pocionista tomándolo de su túnica y jaloneándolo con furia, pero fue alejado de un manotazo.

-¡Cálmate Black! Debemos caminar hacia el este y encontraremos una cueva y…-

-Porque le hiciste eso a Remus ¡maldito bastardo!-

Severus susurro un hechizo que hizo que Sirius no pudiera mover los pies, furioso miro al mago de ropa oscura que se alzaba frente a él en toda su altura y con el rostro serio e inquebrantable, lo admiro con rabia y se reprochó por ello.

-Escucha Black, no tolerare tus tonterías en este momento ¿no entiendes? faltan un par de horas para la medianoche y tenemos mucho camino que recorrer. Lupin hará lo suyo y…veremos.-

La voz claudico y sus manos firmes y seguras se apretaron, Severus odiaba la opresión de la expectación y el miedo, cerró los ojos y se concentró, respiro casi imperceptiblemente y el latido de su corazón disminuyo.

Palpo con seguridad las pociones y el translador en su bolsillo.

Sin decir más se giró y empezó a caminar, si sus cálculos no fallaban la escuela quedaba cerca, a un par de pasos libero el hechizo de Sirius.

Sorpresivamente este no se había movido a pesar de que sabía que había notado que sus ataduras habían desaparecido, Severus volteo a verlo y espero un par de latidos hasta que este se puso en marcha, en silencio.

Casi una hora después llegaron a una pared de tierra con un árbol incrustado hasta las raíces, Severus tomo la varita y recito un hechizo las ramas del árbol se movieron para hacer espacio revelando una abertura. Al cruzarla emergieron en la parte alta de una colina.

Sirius abrió los ojos sorprendido.

-Bienvenido a Hogwarts-

Sirius siguió el camino de la oscura voz, pero Severus ya seguía un estrecho camino, escondido entre piedras de gran tamaño.

-¿A dónde vamos?- le pregunto Sirius y solo recibió silencio – ¿A donde vamos?- pregunto de nuevo con más fuerza

La mano del pocionista voló hacia su boca rápidamente

-Cállate Black-

Sirius se sacudió la mano del pocionista de un manotazo incómodo y enojado por poetizar la tibieza de su piel como primer pensamiento.

Se adelantó un par de pasos pesados, pero pronto termino de rodillas sobre el frio y húmedo suelo manchando su pantalón de vestir y su túnica nueva, mascullo una maldición y se giró con la varita en mano, pero detuvo toda intención al ver el rostro blanco más pálido de lo normal, siguió la mirada del pocionista a sus espaldas y vio una silueta a lo lejos que se movía y se perdía a lo lejos.

A Sirius le dio un palpito de expectación y la adrenalina corrió por su cuerpo, sus sentidos se estremecieron, cuando un tiempo prudente paso pudo sentir la respiración del pocionista en el cuello, se pusieron de pie y se movieron en silencio, a lo lejos la estructura del colegio se hizo más visible, a medida que avanzaba.

Rodearon algunos árboles y observaron un largo pasillo de piedra que se adentraba en las entrañas del colegio, revisaron el área y se adentraron con pasos tranquilos, la luna iluminaba el camino por lo que no hizo falta usar las varitas.

-¿Que hacemos aquí?-

La voz de Sirius fue un susurro pero en la noche reboto en las paredes volviéndolo como un grito, de inmediato una mano tapo su boca y una mirada feroz lo reto entre las penumbras.

-Ca-lla-te- escucho un susurro mortífero que mando un estremecimiento en la columna, pero se negó a demostrarlo.

-Entonces dime donde vamos- le gruño Sirius a su acompañante.

El pocionista se adelantó rápidamente por los pasillos dejándolo con la palabra en la boca, Sirius lo siguió siguiendo el rastro del ondular de su capa hasta que cruzo el umbral de una vieja puerta.

Cuando Sirius entro la puerta se cerró tras el silenciosamente.

Camino un par de pasos pero en la oscuridad no pudo localizar a su acompañante, empezó a ponerse nervioso al escuchar sus propios pasos.

-La nota que recibimos no venía de parte del lord-

La voz de Severus vino de las sombras. Sirius noto como su corazón empezó a latir más rápido y fuerte.

-La estudie con todos los métodos que conozco, la letra es la misma, pero la firmeza en la caligrafía y las intenciones al hacerla eran honestas, querían avisarnos de la captura de Draco y Potter-

Sirius avanzo un par de pasos, con la sensación hormigueante en las manos y en el rostro.

-Pero…es imposible de imaginar el hecho….-

La voz vacilo y Sirius casi pudo sentir el aliento de un suspiro de frustración.

Su cuerpo se estremeció con expectación, como si estuviera esperando un ataque de una bestia salvaje.

La idea rondo por su mente, ¿el señor oscuro había mandado un aviso?

Imposible.

-El mapa que descubrí al analizar la nota mostraba diferentes entradas al castillo, muchas de ellas pasadizos desconocidos para mí, marcaba el camino hacia el lugar donde los tenían-

-Es una trampa- soltó Sirius en un suspiro.

Una suave risa choco en su pecho y Sirius no pudo evitar levantar la mano como queriendo sostener su origen.

-Ahora lo dices- le escucho decir, Sirius sonrió y miro a su alrededor para buscarlo, pero todo era muy oscuro.

-Vamos- siguió la voz hasta sus espaldas y luego escucho un paso, Sirius se apresuró donde recordaba estaba la puerta y choco con alguien, exhalando una maldición sintió la punta filosa de una nariz chocando con su boca.

-Oye- se quejó tomando impulsivamente lo que creía la ropa del otro.

Un chasquido

Un latido

-Suéltame-

Sirius escucho con claridad. Su mente lo llevo tiempo atrás a un momento como este, amenazando al mismo hombre por alguna cosa, levantando el puño, sosteniendo su rostro para ver como la mirada desinteresada cobraba miedo.

Severus trato de alejarlo y noto que el pulso le vacilaba, Sirius le soltó, sus ojos se habían adaptado ya y podia ver algo de la silueta del hombre y…

Joder.

Un apéndice rosado paso lentamente por los labios de Severus dejando un camino brillante, gimió.

Severus retrocedió hasta chocar lo puerta, pero fue suficiente para Sirius estirar la mano, tomar su pelo y besar sus labios.

¿Qué maldita sea estaba haciendo?

Su otra mano voló a su cintura parando el forcejeo del otro.

¿Porque siempre Snivellus tenía que pelear en todo? Siempre lo hacía, desde que eran niños.

Cuando se separaron Sirius solo quería que se lo tragara la tierra, hasta que sonó una explosión, el castillo se estremeció, en un silencioso acuerdo salieron de la habitación mirando los cuadros del pasillo caerse cuando se produjo una segunda honda desde otro lugar.

Corrieron, Severus a la cabeza conocedor del camino marcado en el mapa, lo peor paso por sus mentes y se arriesgaron por lo pasillo hasta ahora desiertos.

El castillo tembló, pero esta vez no hubo explosión, si no una onda casi palpable de magia los recorrió y estremeció, era agresiva y llamaba a la sangre, se apresuraron viendo a lo lejos como sombras oscuras corrían por los corredores frente a ellos.

-Por aquí- mando el pocionista y sin replica Sirius lo siguió. Bajaron un piso.

Para su sorpresa Severus apareció en el suelo, sobre el dos niños idénticos que lo abrazaban.

-¡Sev!- lo llamaron y con varita en mano Sirius vio como el pocionista devolvía el abrazo y les daba una caricia reconfortante a ambos.

-¿Donde esta Draco?- le preguntaron al unísono.

Sirius noto un movimiento, apunto la varita a la nueva figura con presteza, notando a tiempo que era otro niño, más pequeño si cabe agazapado detrás de una pared.

-¡No le hagas daño!- Sirius sintió el apretón en sus piernas.

Severus apareció sosteniendo al niño que se le había colgado y llamando al otro con la mano, dudoso, el otro se acercó y se refugió en su abrazo.

Asombrado Sirius miro como los niños se aferraban a él.

Se escucharon gritos y pasos acelerados.

-¡Tenemos que irnos!-

Rápidamente Severus empujo a los niños a los brazos de Sirius que los recibió confundido.

-Llévatelos- ordeno el pocionista mientras se alejaba.

Sirius salió tras el rápidamente.

-¿Qué dices? No voy a irme-

Lo sostuvo de la túnica con fuerza y lo jalo hasta el con la furia naciéndole en la piel.

-Has lo que digo Black, llévate a los mocosos- el pocionista se sacudió con presteza del agarre de hierro de Black, desvió un momento la mirada hacia los niños que se sostenían entre ellos, temblorosos y con un suave llanto que trataban de apaciguar.

El más pequeño hipo.

-Hazlo-

Hubo un momento de vacilar que peso el ambiente, ambos hombres se estudiaron mirándose a los ojos, Severus solo veía terquedad, ansiedad y desenfreno, como una bomba a punto de explotar ahí contenido, ese hombre no había cambiado desde que era un molesto adolecente.

Un cambio, un velo suave de reconocimiento y frustración. Un suspiro contenido

-Volveré- le dijo como una promesa y corrió sosteniendo a los niños de la mano.

Por alguna razón Severus no pudo quitarles la vista hasta que se perdieron entre los lúgubres pasillos, una parte de él se sentía aliviado de que aquellos mocosos insoportables a cargo de su ahijada estén a salvo.

Severus se giró y tomo un momento para regular su respiración y detener el nudo en el fondo de su estómago, corrió y se movió por varios pasillos vacíos y evito los concurridos con la presteza de un felino. Algo había pasado, algo de gran magnitud, se detuvo en la intercesión de un pasillo.

-¡Búsquenlos! Maldita sea ¡son solo niños!-

Arrugo el gesto y acomodo un mechón de su pelo tras su oreja. Buscaban a los niños era claro.

Una nueva explosión.

-¡La torre sur!- escucho gritar a alguien, cayo de rodillas mientras otra oleada de magia lo envolvía, ¿que era aquello?, nunca lo había sentido, magia pura, fuerte y vibrante, pero a diferencia de las primeras tenia tintes de furia que lo exaltaron, como un empático, apretó los puños y su cuerpo secreto adrenalina, listo para lanzarse sobre el peligro, su respiración se volvió pesada y con esfuerzo se controló.

Los hombres del pasillo peleaban entre ellos.

Se puso en marcha y de sus bolsillos tomo la carta, aquella que había llegado de forma misteriosa a la orden alertando de la captura de los jóvenes magos.

Fue extraño para él desde un principio, la forma en que la misiva había llegado, la forma en que estaba redactada y por supuesto el mensaje secreto que descubrió luego de analizarla citando a Black a un encuentro para rescatar al elegido.

Misteriosamente había también un mapa del castillo, especificando una ruta de entrada y salida, lo cual lo tenía intranquilo, quien sería aquel que mando la carta, y por merlín mismo.

¿Quién podría tener la misma caligrafía que el lord?

El sonido de voces lanzando maldiciones llamo su atención, muy cerca de él. Se camuflo en las sombras para pasar de largo, pero el chispazo oscuro y siniestro le recorrió la espalda, la situación dio un giro cuando al escucharse más de cerca la voz serpentina y oscura del lord.

La marca empezó a arder bajo la piel de su brazo.

-¿crees que puedes vencerme Harry?- siseo la voz.

Severus se asomó por un rincón para ver, varita en mano y la maldición asesina en los labios.

-Ahora tengo algo precioso para ti-

Su corazón se estrujo en su pecho al ver a su ahijado en manos del tenebroso con una varita en la sien a modo de amenaza.

Gemía y jadeaba tratando de respirar.

Un poco más lejos estaba alguien de rodillas tenía una capa oscura extendida entre los hombros que de derramaba sobre el piso, veía parches de piel allí y allá, pero lo que más le llamo la atención era los cuernos en su cabeza.

El reconocimiento lo golpeo.

-Si le haces daño…-la voz jadeaba contenida-...te matare…

Mortífera en un principio Harry grito cuando el lord le mando una maldición haciéndolo rodar en el piso, jadeante apoyo la manos en el piso y trato de levantarse, Severus adelanto un paso, si podía acercarse lo suficiente podría lanzar un hechizo para que el lord suelte a Draco, confiaba que Potter lo tomara y escaparan después.

Planeo rápidamente y estudio cada escenario.

-Mi señor-

Llamaron dos mortifagos poniéndose a los flancos del tenebroso, Severus maldijo en todos los idiomas que conocía.

Su ahijado forcejeo entre el agarre oscuro, Severus quiso reñirle por la torpe acción.

-Joven Malfoy, parece que su héroe ya no puede defenderlo- la lúgubre voz se acompañó de una seca risa. Apretó su agarre y Draco gimió.

-Yo…-

Severus se vio obligado a hacer un plan desesperado, pero si al menos los dos jóvenes magos salían con vida se vería bien servido.

-Yo…- volvió a decir Draco- Yo…no necesito que nadie me defienda-

Fueron segundos.

El cuerpo de Draco se convulsiono y cambio, tan rápido y fácil. Aun en manos de su opresor, los dientes romos se volvieron feroces colmillos, las uñas se estiraron en garras filosas y la piel cambio a pelo color de luna.

Luego un aullido y el piso de color sangre. Con velocidad el que fuera antes su ahijado giro sus fauces hacia su opresor, que tuvo la presteza de soltarlo antes de perder el rostro.

Los otros dos mortifagos no tuvieron esa suerte, terminaron con las gargantas cercenadas.

-Pero como…- el lord siseo y lanzo una par de hechizos que hizo que Draco mostrara aún más las fauces y gruño, al verse acorralado el lord huyo.

Al terminar con sus muertas presas, el lobo blanco puso atención en el incubo, conocedor de que él no lo reconocería, Severus salió de su escondite y lanzo una maldición expulsora a Draco que lo alejo por el pasillo, clavándolo en una pared.

Se acercó al otro, que aún estaba en el piso mirando la pared donde había chocado Draco.

-¡Potter!-

Lo tomo de los hombros y lo agito revisando con la mirada rápidamente los daños, pero milagrosamente el muchacho solo tenía un par de rasguños que no coincidían con toda la sangre que traía encima.

-¡Potter!- le llamo de nuevo, sacudiéndolo y consiguiendo así su atención.

Los ojos de pupilas rasgados le devolvieron la visión, Severus reprimió un estremecimiento.

-Tu ¿qué le has hecho a Draco?- la voz no sonó más que un susurro pero la amenaza era explicita, todo empezó a vibrar de manera brusca mientras los pies se le pegaban a la dura piedra. El castillo tembló y un sentimiento de fatalidad se asentó en su pecho.

¿Que era tal poder?

El joven pelinegro frente a el suspiro.

-Se ha ido…- dijo ausentemente girando a ver el lugar donde había chocado el hombre lobo. Ahora ausente.

Se puso de pie y le miro sin ver, con los ojos nublados como si se encontrara muy lejos de allí. Las grandes alas negras se movieron cuando camino un par de pasos.

-Donde…esta…-

Severus le llamo sin poder evitar un tono tembloroso.

-Donde…-

Pero Harry no pareció reaccionar. Y Severus sabía que no tenían tiempo, el olor a humo le llego y el sonido de voces y maldiciones. Había llegado el día de la profecía y todo estaba en manos del muchacho frente a el que se alejaba a paso lento.

Ido.

Se sacudió la frustración y la fina capa de miedo que se había asentado en él y corrió a alcanzarlo entonces lo tomo de los hombros y lo golpeo. Luego de estresantes segundos el verde había vuelto a los ojos del muchacho que parpadeaba furiosamente tratando de enfocar.

-¿P-profesor? ¿Qué paso?-

Severus no volvió a golpearlo alertado por las voces a su alrededor.

-Es hora Potter. Debes enfrentar a Voldemort-

Por alguna razón decir el nombre en voz alta no le había causado en menor efecto.

-o-

Uff si que paso tiempo eh?

Pensé que no terminaría nunca.

He tenido una duda desde hace un tiempo, yo uso la aplicación de la pagina y me he fijado que al lado de la portada de las historias hay una línea naranja o verde, que llena o no la franja completa. Alguien sabe que significa?

Ah y también note que hay como unas hojitas al lado de la clasificación de la historia, pero no en todas. Esas son mis dudas. Si alguien sabría se le agradece las respuestas.

Como siempre lamento la tardanza

Para su disfrute.

Pryre-chan