Esta Es Mi Familia

Por Pryre-chan

Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen

Son De J.K Rowling

Capítulo 15

-o-

Marcus miro con recelo el escandalo al otro lado de los barrotes de su celda.

-Remus debes beber esto-

Reconocía la voz del mago de pelo negro. Sirius o algo así. Lo había encerrado de buena gana en esa pequeña celda, estiro sus brazos sobre su cabeza, adormecido pero saciado, había consumido la suficiente magia para pasar un par de días sin problemas.

Un aullido reboto en las paredes y Marcus se tapó los oídos, la criatura vecina suya hacia mucho ruido.

-Es necesario- escucho decir luego un ligero sonido que asocio con una desaparición.

Al fin, en silencio se recostó en su incomoda litera, era tan estrecha que no podía caber en ella más que de costado. Pero que más daba, por ahora se tragaría la rabia y la indignación, no había más insulto que apresar a un demonio del sueño, ya sea en mente o en cuerpo, eran seres libres en todo sentido.

Y sumamente posesivos.

Pero lo aguantaría, por Draco, el mago de ojos grises era suyo, la única presa que había hecho en el nacer el deseo de preservar su sonrisa, guardar sus sonrojos y proteger la vida.

Era tan hermoso como trágico.

Anhelo tocar su piel y besar sus labios, para él era como adorar una hermosa obra de arte, de piel tibia y sangre en las mejillas.

Se mordió los labios con furia cuando recordó que aquello ya no era del todo posible, el territorio que había anhelado reclamar ya lo había sido por alguien más. Debía de haber reclamado su territorio cuando pudo, en una de esas tantas noches que lo consolaba entre sus brazos, alejando sus pesadillas y trayendo calma a su turbulenta mente.

Ahora era tarde, se maldijo por dentro por perder la oportunidad. Pero debía ser cuidadoso, un demonio podía tener todo tipo de deseos y placer carnal en el mundo de los sueños, caer en los más rotundos pecados y perversiones y disfrutarlo.

Incluso inducirlos.

Pero físicamente, en el mundo consiente era otra historia, el cuerpo era un templo al que solo muy pocas personas debían acceder, eso le había dicho una profesora del colegio y hubiera querido haberle creído.

Había cometido un error por aquel entonces, con una súcubo hermosa y tonta, el vínculo que habían formado había tardado como cinco años en desaparecer.

Había sido la peor época de su vida, había estado enfermo la mayoría del tiempo por no querer alimentarse de la súcubo bella y había estado casi siempre internado en un hospital. Cansado y vacio.

Pero al final el vínculo había cedido y fue libre.

Fue muy cuidadoso después.

Saco un par de tiras de paja de su colchón para distraerse, recordar el colegio le traía sabor amargo, las tortuosas clases teóricas y las aun peor clases de meditación. Pero había algo que si disfruto.

Las peleas con Lilian Banker.

En un inicio habían sido amigos, inseparables durante sus años de primaria, disfrutaban hacer travesuras juntos e incluso habían tenido su primer beso juntos, recuerda que la energía que chispeo entre ellos, les había resultado muy curiosa hasta que averiguaron la razón.

Sonrió al recordar y arrugo el rostro después.

Su padre se había enemistado con el padre de Lilian por alguna razón, al ser ambos jefes de clanes de sucubus habían entrado en disputa formal, lo que quería decir que ningún miembro del clan contrario tenia permitido socializar, mirar o hablar con el otro.

Pero para unos chiquillos eso no tenía sentido, se encontraban de todas formas, pero aquello acareo problemas a Marcus.

Recordó la paliza con claridad.

Y gritarle a Lilian lo fea que era, lo tonta que le creía y la poca cosa que la consideraba.

Así paso a decirle un buenos días a plantar una babosa en su pelo.

Divertido, si. Adecuado, no.

Todo fue peor al final del colegio y su metedura de pata.

Lilian no volvió a hablarle más.

Escucho el resoplar furioso de la celda frente a él. Bajo un montón de sedantes Lilian estaba atada a una pared, rumiaba y maldecía en voz baja. Pálida como un fantasma con manchas que parecían golpes de un cruel amante a primera vista, con el pelo opaco y la mirada vidriosa.

Señal de que no se había alimentado. Y de que no había forjado un vínculo que la alimentara permanentemente. A Marcus le extraño el hecho, escucho más de una vez que Lilian tenía un prometido desde el nacimiento.

Resto importancia, la vida de esa mujer no le importaba en lo más mínimo.

Consciente de que solo era un cascaron vacío Marcus le arrojo una piedrecilla que choco con una reja metálica de su prisión.

-Cállate…-

El chirrido de la puerta al abrirse le robo los pensamientos.

-o-

Harry se negó a gritar.

Se mordió la lengua para apaciguar los gemidos del fondo de su garganta. Vino el vigésimo primer golpe de látigo y luego el vigésimo segundo, se concentró en seguir contando cada golpe y en escuchar las voces de su alrededor, cualquier cosa que le ayudara a evitar el dolor.

Concéntrate, se decía en un mantra, piensa en la humedad, en el sonido de goteo, analiza el mal olor y descubre donde estas.

Harry sintió como las gotas de su tibia sangre volvían a sus heridas, eso pasaba a menudo cuando no había nada más que dañar y le curaban para volver a empezar.

Trato de alejar aún más su mente cuando volvieron a empezar, escuchaba carcajadas y una risa femenina ahogada en placer.

Luego el nombre de Draco, su cuerpo se sacudió haciendo tintinear las cadenas que lo aprisionaban.

Harry sentía tanta rabia e impotencia que podía sentirlo con un ente a su alrededor exaltando todas las oscuras emociones que tanto había tratado de mantener en raya y no mostrar. Su magia dio un chispazo que fue amortiguado con otra tanda de dolor.

Murmullos. El sonido de unos tacones y el inicio de los crucios.

Fue consciente cuando termino la tortura y cuando lo dejaron solo, su mente divagaba, la ira cansada y apaciguada, pero aun allí.

Gimió cuando se movió, sus oídos captaron un crujido espantoso.

Pensó en Draco y como lo alejaron de él, justo de entre sus brazos, recuerda el entumecimiento de la maldición, la sensación de los blancos dedos aferrándose a su ropa y la última mirada gris de pánico antes de que su conciencia se apagara, pensó en como lo recuperaría y como no lo volvería a dejar, intento contactarlo a través de sus sueños, pero siempre había un espacio vacío del lado de Draco, sabía que le habían hecho algo, así que grito, pero aun así no hubo respuesta y por su supuesto pensó en lo que le haría a la perra estúpida de Beatrix Lestrange.

Una imagen

Un beso, unos ojos grises, una tierna piel.

Su cuerpo se relajó dolorosamente y los chispazos de su propia magia dolorosa menguaron.

Y el dolor aún lejano de las heridas que se impuso ignorar desapareció.

Poco después sintió algo fresco recorrerle la garganta, pensó que era algo asqueroso o destinado a darle dolor, hasta que se dio cuenta que era agua, su cuerpo lo recibió como un desierto, absorbiéndolo todo, recuperando fuerza y algo de lucidez.

Vio a alguien frente a él, arrodillado, con una botella de agua.

Pero tan pronto como lo vio desapareció, se preguntó si era algún truco de algún mortifagos.

Su mente volvió a hundirse en sí misma.

-o-

Draco golpeo la puerta, rompió las sillas y todo el mobiliario que tubo al alcance, pero ni la puerta cedió ni nadie vino.

Estaba encerrado en una mugrosa habitación, con tanto polvo que casi se asfixia.

"Eres muy valioso sobrino"

Le había dicho su tía cuando forcejeaba entre dos mortifagos y le empujaban en esa habitación. Draco prefería morir a dejar que lo tocasen esas sucias manos, no iba a volver a eso, no a ese miedo.

Aumento su forcejeo.

"Tranquilo sobrino" le había dicho su tia dulcemente "Eres valioso, pero no único"

Draco se detuvo en seco, sabía que se refería a los gemelos.

Dejo que lo metieran a esa habitación y lo encerraran, dejo que lo insultaran y vapulearan, dejo su orgullo al lado cuando un par de sanadores lo desnudaron y lo revisaron y no se quejó cuando venían a dejarle comida de buena apariencia pero con mal sabor.

Pero Draco podría ser un cobarde y un traicionero y muchas cosas más que le dijeron, pero nunca permitiría que los gemelos atravesaran por ello, eran solo niños.

Paso dos días de los que pudo contar en esa habitación. Curiosamente no podía soñar cuando podía conciliar el sueño, ni podía relajar su mente lo suficiente para meditar.

Así de pronto lo supo.

Alguien sabia, si sobre su habilidad o la del elegido no lo sabría, pero era evidente que lo supieron.

Las ventanas opacadas emitieron algo de luz. Pronto seria el día, tendría que enviar la señal.

Esa tarde en vez del carcelero promedio que traía su comida, el que vino fue el lord en persona.

El cuerpo de Draco se estremeció de miedo y la sangre se congelo en su venas, lo único que pudo hacer instintivamente fue poner una rodilla al suelo y hacer una reverencia.

-Draco-

La voz sonó complacida, Draco solo podía maldecir a sus adentros, pero se detuvo cuando sintió ese empujón, la sensación de alguien que escuchaba.

Una mano reptiliana lo tomo del brazo y lo jalo bruscamente.

-Draco ya estas a salvo-

La cadencia de la voz puso los escudos de Draco aún más alto, el lord buscaba algo de su contestación, fue cuidadoso.

-Gracias mi lord de no ser por usted o la presencia de mi tia…-

La susodicha solo arrugo el gesto de forma imperceptible pero clara para Draco.

-Nos tomó mucho tiempo encontrarte- las frías manos recorrieron su rostro con delicadeza hasta la barbilla- pero de pronto apareces ¿no es eso extraño Draco?-

La presión aumento.

-Ellos me trajeron mi señor, pensaban que podía decirles algo de utilidad-

Draco bajo la voz y la mirada, sabía que debía dar una imagen convincente.

-Interesante. Entonces solo Harry te trajo-

-Los mayores no estaba de acuerdo así que el idiota de Potter me saco de mi celda y me trajo sin decirle a nadie, por alguna razón no pudo aparecerse cerca del castillo y terminamos perdidos-

Eso sonaría lo suficientemente Gryffindor y Potter como para ser creíble.

-Así parece. ¿Qué sabes de las curiosas alas de Potter?-

Draco vacilo e inspiro.

-Nada importante mi señor, simplemente apareció así, es repugnante-

Paso un par de latidos de incertidumbre hasta que el lord bajo la intensidad de su oscura mirada y pareció levemente satisfecho, lo dejo libre para estudiarlo con la mirada de arriba abajo, seguramente los médicos ya le habían informado de su estado.

Se sintió sucio por eso.

-Mi señor es hora- la voz de su Beatrix se coló en sus oídos como un susurro maldito.

-Draco acompáñame te daré un regalo-

Fue una orden

-Sera el inicio de una nueva era para nosotros-

La voz se volvió sinuosa, en un vano intento de tranquilizarlo. Apretó los puños.

-si…-

Tras una rápida inspección, el lord se giró y se fue lentamente, su tía se quedó frente a él un poco más de tiempo, mirándole fijamente y poniendo uno de sus finos y delgados dedos sobre sus pálidos labios indicándole silencio.

La oscura figura se fue perdiendo por el pasillo cuando otra figura se hizo presente, dando un ligero brinco Draco estudio a la nueva presencia encontrándola familiar pero no ubicándola del todo, lo que era peligroso en ese medio.

Lucho contra la expectativa y estudio los movimientos mientras el otro dejaba una túnica en una silla cercana

-Es mejor que empiece a alistarse joven Malfoy, el lord lo espera en el salón en cinco minutos-

La voz se le hacía brutalmente familiar, pero Draco no recuerda. Le enfurece a un nivel primario, sabe que se le escapa algo importante.

-¿Quién eres?-

La figura de un muchacho de su edad se pierde tras la puerta fingiendo no escucharlo.

Con pasos firmes Draco toma la túnica y se arregla lo mejor que puede automáticamente mientras su mente cabila, debe hacer algo. Si bien esta como en un principio sabe que no puede claudicar, tiene planes que cumplir, debe busca la manera de salir al exterior y averiguar dónde está.

Debe dar la señal a los demás en el momento indicado, siente en los huesos que ese momento está cerca. Pero para ello debe encontrar al héroe del mundo mágico, sabe que sin el todo se ira al garete.

Pero como…

No lo sabe pero debe hacerlo, un peso se asienta en su pecho como un rasguño que trata de abrirse campo en su pecho, pero no puede, sabe que es un sentimiento de fatalidad y miedo.

Pero debe.

Se arregla las inexistentes arrugas de la túnica pensando que gana un par de segundos de tiempo para pensar.

Hay un golpeteo en la puerta y un hombre lo insta a salir y seguir al lord.

Se alisa de nuevo la túnica.

Pero esta vez hay algo diferente. Palpa con cuidado y distraídamente el bolsillo interior, hay un frasco allí.

No tiene tiempo para verla, pero estudia con el tacto el tamaño, la forma y el peso, es casi seguro que es luz de lobo.

Oculta su sorpresa con éxito mientras avanza y las dudas vuelven, pero casi no tiene tiempo para formular hipótesis, las paredes mohosas que alguna vez fueron mármol y piedra pulida le roban la atención, los escalones son viejos pero sin duda están labrados de forma elegante, el estilo le es conocido.

Cuando llegan a una gran estancia el aire se traba en su pecho, allí en medio del campo abierto está el cadáver de una fiera, es fácil identificarla cuando rodean su cuerpo para pasar.

Un Basilisco.

Y si daba fe a los viejos cuentos y chismes, esta sería la bestia que Potter derroto en segundo año.

Un estremecimiento le recorre.

Más pronto de lo que quisiera alcanzan al lord que está reunido con un trio de mortifagos. Draco alcanza a escuchar.

"El castillo está despejado"

"Sera necesario moverlo"

"Hay que acabar con el ya mismo"

"…Un lugar seguro para el heredero"

El mortifago que estaba a sombra de Draco lo detiene y le indica silencio. Cuando el lord cae en cuenta de su presencia hace un ademan llamándolo, con pies de plomo Draco avanza.

-Mi hermoso Draco, ven conmigo-

La mano fría se posa contra la suya, Draco reza que no la sostenga y así pasa. Solo avanzan, la sombra de Draco los sigue de cerca como otros mortifagos a los flancos del lord.

Avanzan por pasillos que fueron en su momento una belleza, hasta una fría habitación, se escuchan quejidos y antes de formar la pregunta la puerta se abre y frente a sus ojos esta Harry Potter atado al techo con cadenas con más heridas y sangre de las que ha visto en toda su vida.

Lo azotan o eso parece, hasta que vierte sobre sus heridas algo viscoso y de olor repulsivo, quema la piel.

Pero Harry solo gime quedamente. Draco reprime las lágrimas y trata de alejar el nudo en la garganta.

Mira, se niega a ver a alguien más por miedo a que sus ojos lo traicionen.

-Despierta Potter alguien quiere verte-

Alguien invoca un chorro de fría agua que hace que Harry abra los ojos, las sombras del lord alzan la cara del elegido y lo obligan a levantar la cabeza.

Esos ojos.

Estaban secos.

Miraban sin ver y carecían del brillo de la vida y la pasión que Draco conocía.

-Que…-

-Es tu momento Draco- le dijo el lord mientras ponía una de sus manos en su hombro- puedes vengarte de Harry. Mátale ahora o tortúralo como te place, hazle pagar por alejarte de mí y por quitarte tu libertad. Quítale la vida mi hermoso Draco-

Draco inhalo al ver un movimiento de los ojos verdes a el…desisterezados.

-Ese es mi regalo Draco, de tu mano todo esto acabara-

El lord puso una mano en su espalda y lo empujo suavemente al frente, una varita apareció en sus manos.

-Hazlo- le susurro una voz reptileana.

¡No! Draco no quería ni podía hacerlo, si lo hacía todo estaría perdido.

Draco tembló y forzó a su cerebro a pensar en una solución. No la hallo.

La mirada de los presentes lo perforo. Avanzo un paso

Lo siento.

-Avada…-

El pulso le fallo pero aun así en un movimiento rápido Draco apunto la varita a su propio pecho.

-¡Mi señor!-

Un hombre entro precipitadamente.

-Encontraron muertos a los guardias del exterior-

El lord gimió y ladro ordenes mientras casi todos los hombres de la celda desparecían.

-Lleven a Draco a un lugar seguro-

Draco fue tomado de los hombros y alejado por un camino diferente del lord, cuando estuvo lo suficientemente lejos empujo al hombre que cayó al piso fácilmente, quitándole la varita Draco retrocedió sus pasos y se metió en la celda que acababa de dejar.

Solo Potter estaba en ella.

Curioso. Debería haber un par de guardias al menos.

Draco sintió una punzada de mala espina, pero no se quejó, nervioso uso la varita para desatar al elegido que cayó como muerto al piso.

-¡Potter!-

Le grito Draco tratando de que reaccionara, los ojos estaban abiertos, pero nada más que eso.

Con fuerza lo impulso de pie, afortunadamente Harry se mantuvo solo.

Un sonido acuoso llevo la vista de Draco a los pedazos de piel desgarrada de las alas negras que escurrían sangre oscura. Draco ahogo una arcada.

-No tenemos tiempo- le reclamo- ¡reacciona! Debemos salir de aquí-

Al no recibir respuesta Draco ahogo sus quejas y a empujones y reproches subidos de tono guio como un ciego a Harry por los pasillos, arriba de ellos se escuchaba barullo.

El miedo a encontrarse con alguien mantuvo a Draco alerta a cualquier sonido, aferrado a la varita robada guio a través de la oscuridad.

Unas antorchas se encendieron, dejando un pasillo iluminado, lo siguieron y salieron a la superficie tras un enorme cuadro vacío en una ala del castillo que Draco conocía bien.

Estaba en Hogwarts como Draco suponía.

Pasos lo alertaron y Draco apuro el paso vacilante de su compañero, con lágrimas de frustración.

Siguiendo el silencio particular de pasillos vacíos llegaron a una sala polvosa lejos del barullo. Sin poder más Draco dejo caer el cuerpo de Harry al suelo que se quejó quedamente.

Draco esperaba un grito, las heridas aún seguían abiertas y sangraban.

-¡Potter!-

Le llamo Draco zarandeándolo.

Solo un suave quejido y ojos fríos viéndolo es todo lo que obtuvo, la pálida piel lo alarmo.

-¡Joder reacciona!-

Nada.

Draco apretó los puños. Estaban perdidos.

-Que…¿qué te hicieron?- pregunto en un susurro frustrado y temeroso.

Nadie respondió. La sangre se tornó más espesa, por lo que Draco se apresuró a cerrar las que podía con la terca y poco útil varita que había robado.

Potter moriría.

Fue la verdad que lo golpeo cuando las manos se le llenaron de sangre.

-Que puedo hacer…¡que puedo hacer!-

Grito.

-Potter que puedo hacer, a este paso….no dejare que ese loco gane ¿me entiendes? Te mantendré vivo hasta que hagas tu parte. Prometiste demasiado maldito Gryffindor, tu…-

Draco miro los cuernos negros de la cabeza de Harry, no los había entre la bruma de la habitación poco iluminada. Una verdad lo golpeo.

Potter no era del todo un mago.

Era un incubo, un demonio que se alimentaba de energía mágica, que vivía de energía mágica. A su mente vino el recuerdo de las veces que Harry le dijo que era delicioso.

Dudo un momento.

Pero luego dejo caer el cuerpo de Harry al piso y se puso sobre él.

-Escucha Potter, tus heridas van a matarte si no las curo de inmediato. Pero no puedo hacerlo con esta varita y no soy lo suficientemente hábil para hacerlo sin una-

La admisión dolió.

-En cambio-continuo- te daré la fuerza para que te cures solo ¿de acuerdo?-

Nada. No hubo reacción cuando Draco le quito lo que quedaba de su camisa, ni cuando con manos temblorosas le quito el cinturón y bajo su bragueta.

-Solo…solo no te mueras-

Draco tomo entre sus manos el miembro flácido del elegido y empezó a acariciarlo con rudeza, no obtuvo reacción a pesar de que estaba seguro de que era doloroso.

Paso un momento y solo obtuvo una semi erección burlona de sus atenciones, trato tocando los testículos moviéndolos en círculos cerrados y suaves, la erección mejoro, pero no era suficiente.

La luna llena ilumino un poco mejor la habitación. El corazón de Draco que latía rápidamente y dolorosamente se aceleró aún más, su piel se tornó sensible y rompió a sudar de pronto, no le intereso si su compañero estaba herido o poco dispuesto, su meta era lograr aparearse.

Unos aullidos a la distancia lo hicieron reaccionar y levantar la cabeza para responder, el sonido fue un gritillo agudo, pero no le importo.

Bajo la cabeza y tomo la erección en su boca, logrando ponerla erecta en su totalidad, pero Draco sabía que faltaba un poco más. Movió su lengua alrededor de la roja cabeza y lamio el talle una y otra vez captando su sabor almizclado que no le resulto desagradable como había creído en un principio.

Trago profundo sin importarle las náuseas, el tamaño aumento.

Pero aún no.

Deslizo sus manos arriba y abajo siguiendo su boca, con pequeñas succiones logro sacar un gemido placentero a su compañero que empezaba a reaccionar como debía.

Su piel ardía.

Draco siguió la esencia de la excitación por el cuerpo del pelinegro, dando lengüetazos por allí y allá buscando memorizar su sabor intoxicante.

Se estaba volviendo loco. Draco movía las caderas sin poder detenerse, su pantalón estaba húmedo y la áspera tela dañaba su piel.

Se detuvo en el pálido cuello y olfateo.

Dulce y amargo.

Campo y mar

Sangre y excitación.

Fuerza y magia.

Pareja.

La conclusión lo golpeo aumentando su excitación. Si, debía aparearse con ese macho, era fuerte, lo sentía en los pulsos de vida bajo sus dedos, le daría cachorros fuertes, podría proveerlos y protegerlos.

Draco sabía que ese pensamiento no era suyo. Lucho, humillado y avergonzado a partes iguales pero cuando empezó a refregarse en el cuerpo ajeno del elegido su mente consiente se enturbio.

La piel estaba fría y no cálida, pálida y no rojiza como de era de esperar.

Su instinto gimió en protesta.

¿Estaba siendo rechazado?

En ese caso debía demostrar que podía satisfacer ese cuerpo. Debía esforzarse más. Mostrarle que era una pareja aceptable. No. ¡Perfecta!.

Draco se quitó el pantalón con dedos temblorosos de excitación, casi rompiendo los estorbosos botones, los pateo lejos notando la lubricación que escurría entre sus piernas. Se acomodó sobre el otra vez, desabotono su camisa bajo la mirada seca del otro.

-Mírame- rogo Draco mientras juntaba ambos miembros y los acariciaba moviendo las caderas de adelante a atrás suavemente.

-Mírame- le dijo de nuevo cuando tomo las manos del pelinegro y las puso sobre su pecho, los dedos estáticos sobre sus sensibles tetillas.

La respiración de ambos se volvió a jadeos. Pero los ojos verdes se mantenían lejanos

Frustrado Draco se inclinó sobre el cuerpo del otro sin importar que la sangre manchara su pálida piel, levanto las caderas y froto su humedad con la suave y dura erección de su compañero.

-Ha…Harry no sé qué me pasa…mi cuerpo…yo nunca…mírame-

Rogo en voz entrecortada y avisto el primer chispazo de vida en los ojos verdes.

-Draco…- un susurro

-Si-

-Tu…-

-Te daré mi energía….te daré…no dejes de mirarme…-

Las manos del pelinegro empezaron a moverse por el cuerpo del rubio que no pudo evitar gemir de contento, sabía que algo se escapaba, algo importante, pero por alguna razón lo único que podía pensar era en sentir ese gran falo dentro de él.

El primer beso fue amargo e intenso, con un sabor metálico.

-¡Draco!-

-No puedo evitarlo…quiero…joder…Harry quiero tenerte dentro de mi…-

Las manos de Harry se pusieron sobre las caderas de Draco y guiaron más firmemente su movimiento.

-La luna…ah…Remus me dijo…-

-Lo se…pero por alguna razón…no me importa-

Se besaron, Draco domino sobre el débil pelinegro, al separarse los labios rosas del rubio siguieron el camino al cuello, rodeando el pulso con ardientes besos y lamidas. A Draco se le hizo irresistible la línea de vida, sus colmillos picaron.

Podía marcarlo. Mordió levemente esperando la reacción del otro, al no ver negativas mordió más fuerte. Harry gimió. Draco sintió la erección rebotar entre sus piernas.

Si Harry lo marcaba de nuevo…

La humedad aumento.

-¿Sangre?-

Escucho decir en un murmullo, Draco vio la mirada sorprendida de Harry que miraba una de sus manos manchadas de su propia sangre, pronto se tornó con un velo de inseguridad y miedo. Luego los gemidos solo fueron de dolor.

-Draco que…-

Draco lo beso y se incorporó, empezando a cabalgar sobre las dos erecciones.

-Mírame-

Draco se empalo en el falo de Harry con facilidad, todo se detuvo.

Draco hecho la cabeza hacia atrás y grito de placer, nunca había sentido nada igual, estaba tan lleno y cálido, tan correcto que poco le importo cuando Harry trato de detenerlo, solo aumento el movimiento sintiendo y sintiendo más.

Había olvidado algo.

Pero ¿qué? Su instinto le gruño y aumento el movimiento, lo más importante era satisfacer a su pareja, mostrarle que sus cuerpos eran compatibles.

La sangre dejo de salir de las heridas lentamente.

-Draco…Draco…-

Harry gemía, su cuerpo dolía de muchas maneras, pero esas sensaciones se veían opacadas por el placer, a pesar de no tener sus gafas veía claramente a Draco moverse encima de él.

Arriba y abajo.

Sus manos apretaron las pálidas caderas y siguieron subiendo hasta su vientre. De allí veía gran parte del calor. Harry quería ese calor. Era más importante que respirar.

Empujo sus caderas hacia arriba logrando que el rubio gimiera su nombre. Recordaba el dolor y la nada.

-Mírame- Draco le susurro con las mejillas rojas

Harry no apartaría la mirada de Draco por nada. Su espalda picaba y sintió los tendones de sus alas reacomodarse.

Mas

Mas

Más energía.

Atrajo a Draco para un beso, su piel estaba manchada pero no importaba, esa criatura exótica era como agua en desierto, le lleno el cuerpo de tanta energía y chispa que se sintió estirar la piel.

Draco le mordió.

Mas

Su cuerpo vacilaba y se estremecía, Harry maldijo por lo bajo.

La visión de su miembro desapareciendo en el cuerpo del rubio le fascino.

Y no era un sueño.

Más rápido.

-Ha-Harry-

Harry respondió a la súplica, con las alas poco menos destrozadas logro ponerse derecho sin dejar de embestir al rubio.

-Mío-

Draco hundió sus manos con garras en sus hombros, pero no le importo.

Desde ese ángulo pudo divisar una marca leve y casi perdida en la blanca piel del cuello, una ira descomunal lo invadió, embistió mas fuerte y paso su nariz por la marca tratando de averiguar la identidad del su próxima presa.

-Mío- le dijo Harry en un susurro posesivo.

-Mío- fue la respuesta de Draco.

Se miraron y se besaron peleando y mostrando sus instintos posesivos, reclamando cada espacio y haciendo promesas de dolor a quien profanara su territorio

Draco sintió la humedad de su centro resbalando abundantemente logrando un sonido obsceno y vergonzoso en el silencio. Sintiendo a su pareja crecer aún más dentro de el Draco se limpió la humedad de los labios satisfecho. Estaba cerca.

Aumentando el ritmo Harry y Draco se miraron, como si fuera la primera vez, como si su pasado caótico no hubiera existido nunca, como si solo fueran personas que encontraron lo que habían estado buscando.

-¡Mío!-

Gritaron ambos mientras hundían el rostro en el cuello ajeno y mordían al mismo tiempo mientras explotaban de pasión, Harry dentro del cuerpo de su compañero formando un vínculo y Draco sobre el pecho de su pareja.

Una magia poderosa, mezcla de ambas naturalezas salió en ondas de ambos, haciendo estremecer lo cimientos del castillo.

Suspiraron saboreando la sangre ajena.

Draco sonrió y lamio con detalle los restos de su excitación. El macho frente a él lo había reclamado como pareja, ahora él y solo él podía gozar de su cuerpo y sus favores, solo él podría engendrar a sus cachorros…

Espera.

¡¿Qué?!

Draco se separó del cuerpo ajeno analizando sus pensamientos. Oh maldición.

Maldición

Maldición.

-Draco-

La voz masculina era tan incitante que Draco no pudo evitar verlo ni babear por el cuerpo lánguido pero satisfecho de Harry, sus heridas habían mejorado, seguían allí, pero no parecían graves en absoluto.

Una de las manos que estaba sobre la cabeza de Harry se acercó a su rostro.

-Draco-

Draco quiso negar y separarse, quiso gritar que se alejara y salir de allí quiso maldecir a la luna y sus instintos.

Pero lo único que hizo fue apoyar la mejilla en esa mano.

-Mío-

-Tuyo- respondió Harry mostrando unos pequeños colmillos, sus alas extendidas.

Draco sintió su cuerpo quemar y la humedad volvió, con ella el olor de su excitación, haciendo a Harry elevar la nariz levemente al aire, sonrojándolo, estimulando a su compañero.

El olor acido de él y el olor de la crema de Draco llenó la habitación como un ente vivo moviéndose en olas, la magia chispo entre ellos solo con la intención de la mirada.

Harry trago saliva, el cuerpo caliente y la frente perlada en sudor, sentía tanta presión que se le corto la respiración, Draco se movió sobre él y le robo un beso, hace nada que había llegado a su clímax, pero su cuerpo aún estaba listo y dispuesto.

Tuvo la urgencia de entrar en ese joven cuerpo, supo instintivamente que lo esperaba a él. Sus alas se sacudieron de gusto, algo dentro de él estaba satisfecho, lleno y dichoso.

-Draco…-

Su voz estaba ronca.

-No puedo detenerme…-

Le dijo y Harry solo se concentró en el movimiento sinuoso de su cuerpo, la piel rojiza de excitación y el dulce olor a crema, no sabía con seguridad que era pero lo instigaba a tomar lo que era suyo por derecho.

De un movimiento puso a Draco bajo su cuerpo, el dolor de las heridas de su cuerpo lo envió un espasmo aterrador que se perdió cuando hundió su cuerpo en el ajeno.

Draco grito.

Harry sonrió satisfecho mientras envestía, tan real y profundo, rápidamente sintió el conocido cosquilleo de anticipación, quiso retirarse, pero Draco lo apreso con un agarre de hierro.

Fue un pensamiento y Harry lleno a su compañero, sus alas cubriéndolos de las luces menguantes del exterior, una mano repto por su pecho haciendo círculos satisfechos.

Un gemido.

El aroma apaciguado levemente.

Harry estaba tan concentrado en contemplar a Draco y sus pupilas que brillaban con satisfacción en la oscuridad que no sintió los pasos en el pasillo ni el susurro de un hechizo, solo fue consciente de que alejaron a Draco de él, un rugido de furia y más dolor.

Un llamado a la sangre. Alguien lo golpeo con el pulso maltrecho, lo que logro confundirlo por un momento.

Cuando volvió a reaccionar vio a Draco en brazos de Voldemort forcejeando.

Harry sintió una enojo descomunal retorciéndole el pecho. Lo arrastraron por el pasillo, Voldemort gritaba y siseaba.

En algún lugar sonó una explosión que movió los cimientos del castillo, Harry detuvo su paso buscando el origen, era lejos.

Alguien le corto la palma de la mano, sintió la punzada de dolor y vio la sangre.

Y luego nada.

Dejo de doler y le dejo de importar las cosas que le gritaban, no importo cuando lo tiraron al piso o cuando presentaron a Draco frente a él.

Lo que le importo fue cuando abofetearon a Draco hasta hacerle sangre y le reclamaron su vínculo.

Harry levanto la mano y sus opresores salieron volando.

-¿Crees que puedes vencerme Harry?- le dijo Voldemort mientras ponía su varita en la cien de Draco, él se retorció y dio un gemido lastimero.

Harry emitió otra onda de poder, frio, agresivo.

-Ahora tengo algo precioso para ti-

Las palabras con tono ofendido y malicioso mandaron una corriente de cautela por la espina de Harry. Pero más allá de eso lo domino la posesión.

-Si le haces daño te matare- amenazo sin pisca de vacilación solo haciendo notar una fría verdad, Harry lo haría, incluso había empezado a ansiarlo. Mataría al cobarde que había osado amenazar a su amado. Y a pesar de que su mente y su magia bullían con furia su rostro mostraba una fría templanza.

El lord dudo, lo noto, un segundo de nada antes de mandar una maldición de dolor tacita y segura a Harry que grito con furia y dolor, su cuerpo convulsionando y tratando de huir, sus músculos siendo desgarrados, sus órganos perforados por la cizaña de la magia del oscuro.

Cuando termino más tarde que pronto Harry reunió fuerza y apoyo sus manos en la piedra tratando de levantarse, en su mente solo veían ojos grises llenos de miedo, ojos que le habían visto con deseo hace un instante.

Harry recuperaría eso.

-Mi señor-

Escucho el llamado ausentemente, pero no dio importancia. Calmo su respiración.

-Joven Malfoy, parece que su héroe no puede defenderlo-

Voldemort se burlaba de él, Harry apretó los dientes y escucho el siseo de dolor de Draco.

-Yo…-

Escucho la fina voz vacilar, había una intención, Harry lo sintió dentro de él tan claro como sentía el lazo que lo alimentaba.

-Yo…Yo no necesito que nadie me defienda-

Al instante Harry noto como Draco sacaba algo de dentro de su túnica y lo bebía, no alcanzo a distinguir su origen ni cuando el rubio lo apoyo en sus labios apurando rápidamente el contenido en su boca. Al segundo siguiente vio como Draco se transformaba rápida y hermosamente, cada hueso y tejido, cada pedazo de piel y cada esencia dentro de él.

Sorprendido y complacido Harry sonrió cuando Draco atrapo en sus fauces a dos mortifagos.

-Pero como…-

El lord trato de defenderse inútilmente y al no ver resultado huyo.

Cuando los ojos brillantes del lobo lo miraron Harry sonrió complacido, veía claramente la energía mágica en ese cuerpo, toda revuelta y brillante, tan atractiva que se le hizo agua la boca.

Y era suyo.

Harry trato de levantar las manos para llamar a sus brazos a aquel ser.

Pero de la nada salió otra figura negra alejándolo de él. Vio como el impulso de un hechizo hacia al lobo clavarse en la pared.

-¡Potter!-

Si, ese era su nombre, pero ¿porque le gritaban?

Lo agitaron de los hombros haciendo castañear sus dientes, su vista solo se fijaba en el lobo que trataba ponerse de pie, noto la mancha roja en uno de sus flancos.

-Potter-

-Tu- le dijo a la figura- ¿Que le has hecho a Draco?-

¡Lo ha herido! Grito su instinto, Harry sintió el conflicto en su vínculo, el dolor y la desorientación, estudio a la figura que no reconoció, no le importo, solo importaba el hecho de que había dañado a Draco.

Su magia clamo venganza, no dejaría que nadie le hiciera daño.

Pero tan pronto como sintió su vínculo alejarse y desaparecer en la distancia Harry suspiro, extrañando la conexión.

-Se ha ido-

Entonces debería buscarlo

-Donde esta. ¿Donde?-

Se puso de pie con el nuevo objetivo en la mente, con la certeza que se alejaba se dispuso a darle alcance.

Sintió un puñetazo nada suave en la mejilla, Harry se quejó, pero fue como un balde de agua fría.

¡Voldemort había tenido a Draco en su poder y lo había amenazado!

Recordó de golpe

-¿Profesor que paso?-

Se atrevió preguntar a la oscura figura que lo miraba con recelo y algo de miedo.

El hecho lo sorprendió

-Es hora Potter, debes enfrentar a Voldemort-

Las palabras de su profesor calaron dentro de Harry, pero pronto se recuperó, Tenia que encontrar un equilibrio, lo sentía allí en el centro de su pecho, una presencia, una sensación diferente, más fuerte que nunca trataba de extenderse por todo su cuerpo como antes.

Harry no fingiría desconocerlo

Esa sensación lo había seguido siempre, creciendo y alimentandonce, extendiéndose dentro de el cuándo estaba en peligro o en una situación estresante.

"Harry oscuro" así lo había nombrado, pero ahora entendía mejor lo que era.

Su posesión.

Su egoísmo.

Su determinación.

Llano y puro sabía que ya no debía aparentar ni reprimirse todo el tiempo, los momentos con Draco lo avalaban, lo hacían más fuerte.

Harry miro sus manos cayendo en cuenta lo que había hecho a lo largo de su vida. Si estaba allí.

Respiro y se concentró, un ejercicio que casualmente le había enseñado el hombre frente a él.

Harry ya no tenía que fingir ser incondicionalmente amable y de confianza, ni ser frio, calcular y ser déspota a solas.

Una nueva explosión movió sus pies con fuerza, esta vez era más cerca.

-La pelea ha empezado Potter-

Le dijo su maestro. Harry respiro consiente de estar desarmado y herido.

-Pues vamos-

Una mirada oscura e inquisitiva se clavó en él, pero Harry no temió. En cambio recibió una sonrisa torcida llena de orgullo que lo desarmo más que cualquier hechizo de tortura.

-Así se habla-

La capa ondeando frente a él se perdió por un corredor y Harry corrió para alcanzarlo.

Más temprano que nada se vieron rodeados por hombres con mascara, con presteza el maestro de pociones se deshizo de dos y Harry de uno que vino directamente por el, sin varita Harry solo había señalado a la que le apuntaba haciendo que esta saliera volando, cuando el dueño quedo sorprendido Harry solo lo golpeo en la cara con fuerza.

El mismo se sorprendió cuando el hombre se tumbó en el piso y no se movió.

Sin más siguieron adelante, Harry sintió cierta violencia y vacilación nacer de él, sabía que aquello no era suyo venia de Draco, Harry había hecho algo con él, durante su encuentro.

Su rostro se tiño de rosa y pidió a Merlín que el padrino de Draco no volviera el rostro y lo viera.

Siguieron avanzando encontrando pocos adversarios, demasiado débiles en su opinión, aquello le daba mala espina. Y según la cara del mayor también a él. Cambiaron de dirección a la salida posterior del colegio. De cara al bosque prohibido batallaban miembros de la orden con los mortifagos, entre ellos el propio Voldemort.

Harry vio su incertidumbre crecer, pero se negó a temer, corrió con su maestro a sus espaldas y se unió a la refriega, no era la primera vez que lo hacía y aun sin varita logro derrotar rápidamente a dos oponentes, se adjudicó una varita de uno de ellos y empezó a lazar maldiciones, pronto noto que los superaban en número y que más mortifagos se unían.

Maldita sea

Decidido se abrió camino hasta llegar con Voldemort sabía que tenía que terminar con esto rápidamente, había entrenado y mentalizado para ello. Despacho con dificultad a una joven mujer y llego a su objetivo, el lord detuvo su ataque al verlo.

-Bien Harry. Has llegado hasta aquí-

La voz siseo y antes de que Harry respondiera fue asaltado por un hechizo por la espalda, le ardía como ácido y lo hizo gritar de dolor

Una risa seca secundo sus gritos.

Se vio rodeado de sombras oscuras y la risa siniestra de Beatrix. Maldita mujer. Harry recordaba con claridad la promesa de dolor para la mujer.

-¡Harry!-

Escucho el grito de un aliado, pero nadie pudo llegar a él. Beatrix levanto su varita, pero antes de que el hechizo mortal lo alcanzara, Harry giro con agilidad y esquivo el rayo, se puso de pie y mando un crucio a la mujer que se empezó a retorcer, entonces alguien hizo lo mismo que él.

Adolorido y con la cabeza hecho un lio Harry vio como el lord se acercaba a él y siseada palabras crudas.

-Morirás Harry, morirás lentamente y con dolor, pagaras por haberme quitado a mi precioso Draco y mi heredero, ¡pagaras por poner tus sucias manos en el! ¡Por mancharlo!-

La ira agito la respiración del tenebroso

-Ni siquiera la magia de incubo en tus venas podrá curar lo que te hare, te cortare en pedazos y te obligare a ver como hago comer tus restos a tu sucio amante-

El dolor de Harry siguió, pero él lo sintió menos. Sabía lo de Draco, lo había deducido en parte, aún faltaban huecos, pero era obvio que había algo en el que lo hacía especial, capaz de engendrar, la conversación que había llevado a escondidas con la mujer de la enfermería cobraba sentido.

"especial"

"por favor no deje que el…"

Sintió otra oleada de dolor.

-Señor el lobo blanco se acerca- grito uno a la distancia, a Harry se le crisparon los nervios y fue como un interruptor que se encendía dentro de él, sintió furia y posesión.

-Mi territorio- dijo por lo bajo

Pronto varios gruñidos se escucharon a su alrededor y observo que varias figuras salían del bosque gruñendo, la tensión se palpo en el aire, el ataque a los nuevos empezó, pero fueron poco efectivos cuando el primer hombre lobo se lanzó al cuello de un mortifago.

-Imposible si están a nuestro…- el mortifago cayó muerto.

Se escucharon gritos, Harry temió por los suyos, se puso de pie tembloroso y busco a Voldemort que parecía esperarlo no muy lejos rodeado de dos mortifagos que repelían con éxito a los lobos.

Harry avanzo un par de pasos hasta que cayó al piso con el peso de una bestia sobre él. Un gruñido que profetizaba muerte le retumbo en los oídos. Harry invoco una chispa de energía con las manos que no supo explicar muy bien de donde venía.

La bestia se alejó pero pronto fue al ataque, tenía el pelo marrón y era más alto que Harry, alerta esquivo una par de embates antes de que un gruñido más fuerte sacudiera el lugar.

Era Remus. Harry lo reconoció cuando salió del bosque, todo alto, formidable y poderoso, nunca lo había visto así, pisando fuerte lo miro y luego al lobo, gruño bajo y en advertencia.

El lobo marrón se retiró, gruño por lo bajo y se fue con las orejas pegadas al cráneo. Otro lobo más bajo se acomodó al lado de Remus y Harry lo reconoció, era el amigo de Draco.

¿Que estaba pasando?

Rápidamente desecho sus interrogantes cuando vio de reojo al lord apuntarle, Harry esquivo y lo enfrento lanzando maldiciones a diestra y siniestra, logro alcanzarle un par de veces pero no basto.

Frustrado aumento el ataque mientras esquivada y lograba deshacer lo tiros que le acertaban con magia sin varita.

Más fuerte que nunca Harry sintió otra ola de hostilidad y supo que Draco estaba cerca y herido.

¡Debía concentrarse!

Sintió un hueso del hombro romperse cuando una maldición le llego, grito pero no se dejó caer, estaba cansado, pero su magia rebosaba poder, la aprovecho y renovó sus energías y curo su cuerpo, en realidad no sabía cómo, solo lo pensó, pero el cansancio no se iba del todo y la varita robada empezaba a fallar, no era suficiente.

Maldijo una y mil veces.

El lord noto su vacilación y intensificó su ataque, Harry lo detuvo, pero la varita murió en sus manos al rechazar un ataque, el lord aprovecho la oportunidad y lanzo una maldición a Harry expulsándolo lejos.

Herido, Harry trato de enfocar a través de la sangre mientras la oscura figura se acercaba, su herida se cerraba lentamente.

Un aullido rompió el aire opacando a los otros, Harry olio su propia sangre en su mente, al segundo una garra atravesó la espalda del lord, que se giró a enfrentar al intruso, Harry se apoyó en el piso viendo con asombro su varita a sus pies.

Pero que…

La tomo rápidamente y sintió la familiar vibración de reconocimiento brotar de él.

-¡Avada kadabra!-

Grito sin mediación.

Fue lento. El lord lanzo su propia maldición asesina. Harry vio como el rayo de verde de su varita impacto en el lord que cayó en el suelo, con sangre negra que brotaba de su boca y la luz de sus ojos marchitándose, Harry podía ver claramente como el alma del tenebroso se partía en pedazos y se perdía. Luego vio la roja acercarse a su pecho.

Se resignó, pero frente a el apareció la piel blanca de un lobo que recibió el impacto. Harry abrió los ojos sorprendido.

-¡Draco!-

La imagen del lobo al caer quedaría grabada en la pupila de Harry de por vida.

Grito

Pero su propio cuerpo empezó a caer, Harry sabía que no estaba cerrando los ojos, pero su vista no paraba de oscurecerse.

-Draco-

-o-

Sirius se apareció en su casa y pronto fue abordado por los patriarcas Weasley que se preparaban para partir, explico la situación brevemente y dejo a los niños a su cargo.

Pero su retirada fue interrumpida.

-Sirius- le llamo Dumbledore- recibimos la llamada de Severus, solicitaba asistencia para la batalla final en las puertas de Hogwarts. Tu estuviste allí ¿pudiste estudiar la situación? Puede que no…-

Sirius que estaba mirando el reloj detrás del mayor lo callo.

-¡Basta Albus! Severus está ahora en el colegio tratando de sacar a Harry y a Draco de las manos de Voldemort ¡solo! Había enemigos por todas partes pero no me detuve a analizar nada. ¡Es más deberíamos salir ahora para allá!-

-Severus mencionó que la carta podía ser una trampa, será mejor solo enviar un pequeño grupo para garantizar el rescate de Harry y traerlo de vuelta, podremos organizar la ofensiva cuando tengamos más información y…-

-¡No! Me voy y el que quiera que venga- declaro Sirius, no iba dejar a Snivellus solo en esto, era el final, él lo sabía.

-Albus quizá sea mejor…- comenzó a decir la mayor de los weasley

-Lo entiendo Arthur, empezare a llamar a nuestros aliados, tendremos que esperar a estar reunidos para partir-

Sirius grito.

-¡No esperare!-

Sirius se detuvo cuando el mayor le puso una mano en el hombro.

-Debes Sirius, tú los guiaras- sabía que debía rechazar el ofrecimiento, todo de si lo decía, pero lo único que pudo articular fue un sí.

Veinte minutos después Sirius se apareció en el colegio a cuestas de sus compañeros, rápidamente dio instrucciones y mascullo maldiciones en cada una de ellas, se lanzó en la primera línea y enfrento a los primeros mortifagos.

El infierno se desato y Sirius peleo como un demonio. Siempre atento y alerta.

Buscando.

Lo encontró combatiendo a tres hombres solo, se puso a su diestra y lucho con él. Cuando terminaron el pocionista se lanzó contra otros enemigos, Sirius lo siguió.

Eran un equipo imparable, lo averiguaron en sus carnes varios de los mortifagos. Se estudiaban de reojo y tras cada escudo o ataque, se fijaba si el otro estaba bien.

Maldito chucho, se reprendió Severus por ello.

Cuando los lobos entraron en batalla Sirius puso instintivamente a Severus a sus espadas, cubriéndolo con su gran cuerpo. Severus bufo, pero se detuvo cuando noto que los lobos los ignoraban.

Lupin había hecho su trabajo.

Volvieron a la lucha y se abrieron campo con más facilidad, la energía siniestra y un grito los alertaron, Sirius y Severus corrieron rumbo al grito conocido.

Lo que vieron los dejo helados. Harry estaba en el suelo, cubierto de heridas y sangre y Draco más allá inconsciente y desnudo en su forma humana.

Poco más allá el lord. Se pusieron alertas y mientras Sirius revisaba a los muchachos con precaución, Severus se encargó del lord.

-Está muerto- anuncio.

El silencio alerto a Severus, que miro al heredero Black cerrar los ojos de Harry solemnemente.

No. No

Con una mano temblorosa Severus toco el pulso de su ahijado, temiendo lo peor y materializando sus miedos cuando no lo encontró.

Una mano tomo la suya y la apretó fuertemente.

-Harry y el…están…-

-¡No lo digas!- le corto Severus a gritos.

Los miembros de la orden sobrevivientes se acercaron a ellos, escucho sollozos.

-Hay que llevarlos a la enfermería-

Anuncio de pronto Severus y Sirius estaba seguro que solo era un intentó fútil impulsado por el dolor, así que negó.

-¿No lo entiendes? ¡Draco es el herido no Potter!-

Sirius vio claramente la quemadura en el pecho del joven rubio. Estudio a Harry las heridas que tenía no lo hubieran matado tan rápido.

¿Podría ser?

-Sev…

-¡Ahora Black!-

Sirius dio una señal a dos miembros de la orden que tomaron a los jóvenes y se los llevaron.

Severus quiso correr tras ellos, pero la mano que sostenía la suya lo detuvo.

-¿Que planeas? –

Antes de contestar el aullido de lobos cerca de ellos los alerto, al parecer habían acabado con todos los mortifagos y ahora les tocaba a ellos. El grupo era numeroso y peligroso, todos se alertaron y aunque fatigados la mayoría se puso en guardia.

Pero no fue necesario una lucha.

De la nada el grupo de lobos se vio rodeado con un campo de energía, ambos hombres sabían que era una barrera fuerte y de magia poderosa, lo sentían en el aire, provenía de muchas personas.

Los lobos trataron de romperla, pero no lo consiguieron, poco después un grupo de personas salió de la nada apuntando a la barrera, claramente eran las responsables de crearla.

Y fue una sorpresa pasa Severus reconocerlos a todos.

Slytherin por supuesto, alumnos suyos, que había desaparecido hace mucho, al inicio del conflicto. Algunos otros se separaron y ayudaron a los heridos, varios dudaron pero aceptaron.

Un nuevo gruñido los alerto, un lobo se había acercado a ellos sin que lo notaran.

Gruño amenazante

Sirius saco su varita pero Severus lo detuvo.

-No-

-¡¿Que haces?!- le reclamo el otro.

El pocionista se separó de Black notando la ausencia en una de sus manos. Se acercó al lobo reconociendo.

El lobo gruño.

-Quiere que liberemos a su gente- anuncio Severus. A Sirius se le desencajo la mandíbula

-¡Que!-

-Quiere que los liberen, en su pago por ayudar a la causa-

-¿Puedes hablar con él?-

Severus agito los hombros restándole importancia, no iba a admitir ahora sus pequeños experimentos.

-No lo es- respondió fríamente el pocionista al lobo- son solo efectos secundarios a la poción o a la luna-

Se oyeron más gruñidos.

-¡Controle su lengua insensato!- reto el pocionista escandalizado. Dio la orden de liberar a los lobos que se agazaparon a la vista de su alfa y de otro mayor que identificó como Lupin.

Pisando fuerte fue a la enfermería, mascullaba en voz baja maldiciones para los cortos de vista y mete cucharas.

Bufo enojado.

¡Black su pareja si claro!

-o-

Marcus fue abordado por dos gemelos. El verlos a los ojos llenos de picardía no le auguraba nada bueno.

-Queremos…-

-Que ayudes…-

-A Lilian-

Le dijeron alternándose las frases, aquello lo desesperaba, pronto una castaña, otro pelirrojo y una pelinegra se unieron a ellos.

-Por favor- le rogo la peli castaña de risos incontenibles, era linda a sus ojos le recordaba a Lilian, por lo cual la ignoro y paso por su lado.

-Reconsidérelo señor incubo, por favor ¿si?-

Los gemelos le salieron al paso de nuevo.

-No-

-Debe hacerlo- le dijo duramente la pelinegra. Marcus la estudio, ella no era del todo humana, lo sentía en el aire a su alrededor con piscas de excitación y pensamientos nada sanos por el pelirrojo de su lado.

-Si no porque es una amiga, por ser una compatriota en desgracia. Lilian –dijo con reticencia- fue capturada de la peor manera para una súcubo, obligada por la mente de un enfermo, que hará con ella lo que quiera, usándola y dañándola. ¿Puede vivir con eso?-

Marcus sintió un tirón ante la afirmación. Todo era cierto.

-No sabes lo que me hizo esa mujer…-

El daño, la humillación, su corazón hecho pedazos.

-¿Puede vivir con eso?- le repitió la pelinegra. Marcus apretó los puños.

-No- admitió luego de eternos minutos.-No podría, pero tampoco puedo ayudarla-

-¿Porque?- pregunto calmadamente la peli castaña.

-Para liberarla, el mago que la apreso debería estar de acuerdo, si lo hago a la fuerza podría causar mucho daño a ambos-

Todos intercambiaron miradas.

-¿Y si el mago muriera?- le dijo la pelinegra que había calificado como la más afilada del grupo.

-Es más peligroso aun. En el momento de la muerte la mente del opresor arrastrara a Lilian como si fuera la suya, si eso pasa nunca volvería-

Admitió con dolor. Lilian quizá era una perra fría y desesperante, pero nadie se merecía eso.

-Los miembros de la orden salen en este momento rumbo a Hogwarts para una última batalla, el mago que apreso a Lilian estará allí. Y si todo va bien- alguien respingo- El morirá, y Lilian no volverá. ¿He entendido bien?-

Marcus asintió y volvió sus pasos a la salida.

-Podemos hacerlo- le aseguro la castaña-Podemos salvarla-

Marcus detuvo sus pasos

-En esencia solo necesitamos que tú vayas por ella y la traigas de vuelta antes de que la mente del mago arrastre a la de Lilian cuando muera.-

-¿Estas loca chiquilla? Si eso sale lo mínimo mal, no solo Lilian se verá arrastrada si no yo también.-

-Te ayudaremos- insistió

Marcus iba a replicar.

-¡Puedo mantener el puente!- le grito-Sera más rápido asi ¿verdad? Eso nos daría más ventaja-

Era cierto

-Ahora no solo dices que se perderán dos conciencias sino tres-

-Hay muchas posibilidades-

La niña era insistente

-Haremos lo que sea- agrego el pelirrojo más joven. Marcus sonrió con picardía.

-Necesitare energía- rebatió, el pelirrojo enrojeció tanto que no fue capaz de distinguir su pelo de su rostro.

-Todos nos tomaremos de las manos- agregó la castaña.

Marcus sonrió mientras el cuarto entero soltó un suspiro. Esa niña estaba en todo

Minué.

-Bien-

Cuando Marcus vio a Lilian consiente esta empezó a mascullar y a maldecir, violenta y grosera. No soportaba verla así, la tomo bruscamente de la cabeza y le obligo a mirarla, la obligo a dormir.

Cuando Marcus vio la mente del mago oscuro se sintió enfermo, tanto odio y oscuridad, temía mancharse de tal podredumbre.

Ignoro los gritos y el llanto de la gente a su alrededor y busco la energía de la súcubo que conocía mejor que nadie, la encontró pronto, casi al mismo tiempo que la mente se tornó más oscura y sedienta de sangre.

Atada a un pilar de piedra desnuda, es como la encontró.

Marcus olvido por mucho tiempo lo hermosa que era, ahí con las manos atadas en lo alto como un sacrifico pagano.

-Despierta querida- le dijo con ironía- te perderás la fiesta-

La imagen no abrió los ojos.

-¿Lilian?- le llamo Marcus suavemente mientras tocaba su mejilla fría como en la muerte. Ella lo vio, sus ojos negros llenos de malicia y dolor.

Se había contagiado de la oscuridad.

Tal vez no quedaba nada de la infantil y tosca mujer. La lastima atravesó su pecho.

Pero aun así se esforzó en liberarla usando trucos de su oficio ya que solo el dueño de la mente podría hacerlo.

La tomo en brazos y cubrió su cuerpo, la llevo a través de la mente caótica. Milagrosamente parecía todo bien, hasta que sintió un ataque a traición, como pudo puso a Lilian en el suelo y enfrento a la sombra que le había atacado.

Era fuerte.

Necesitaba más energía, los otros afuera se tomaban de las manos y le transmitían algo de energía, mejor que nada.

Esquivo varias veces antes de notar que la oscuridad se estrechaba, Marcus conocía ese hecho, alarmado tomo a Lilian cuando todo se caía en pedazos, sintió el puente, débil y tambaleante, la castaña debía de ser aun una novata.

Pero agradeció el esfuerzo cuando sintió claramente como Lilian era liberada y entre el mar de colores por donde escapo a la mente de Lilian, que estaba más oscura que del lord. Forcejeo con el ente que ahí se había apostado.

Sintió apoyo y una nueva onda de poder sensual.

No podía ganar, estaba en desventaja, no era suficiente. Pero pronto sintió a Lilian moverse detrás de él, abrió los ojos pero no hablo, pero Marcus sintió claramente como suplicaba su ayuda.

Con el brazo dolorido Marcus tomo al ente de las solapas y en nombre de la amistad que algún día habían tenido se lanzó a la mente del lord que agonizaba.

Se perdería en la oscuridad, pero eso no logro afectarlo del todo, empujo la esencia maligna en la oscuridad y se giró, pero no pudo moverse.

Y lo supo.

Moriría.

Antes de perderse del todo se despidió de la vida y de Draco el rubio que había logrado sacarle una sonrisa y elevar su espíritu.

Si tan solo…

-Podrás decírselo- le dijo una seductora y tenue voz mientras lo arrastraban de los hombros.

Cuando despertó estaba de pie como cuando empezó, frente a él Lilian en el piso atendida por los jóvenes de la orden, parecía no reaccionar, pero Marcus sabía que era ella la que lo ayudo.

Se puso de cuclillas y toco la fría mejilla, al momento Lilian se incorporó luchando por aire, la confusión velaba su mirada, el cuerpo le empezó a temblar.

-Lilian- le llamo tenuemente la castaña mientras le ponía una manta sobre los hombros- Estas bien, estas en casa-

Se escuchó un sollozo, Marcus se quedó estático, la última vez que había visto a Lilian llorar fue cuando le había gritado que no quería ser su amigo de niños.

-Ella está bien, necesita descansar-

Todos asintieron, Marcus se adelantó a los gemelos que quería ayudar a Lilian y la tomo en brazos, tan liviana como era pregunto por su habitación

Le señalaron el camino.

Cerro la puerta y vio la cama, elegante y ordenada como ella, la puso con cuidado sobre ella, pero el cuerpo menudo empezó a temblar, con renuencia el incubo la abrazo más a su pecho consciente de que su energía familiar la calmaba como cuando eran niños.

Lilian suspiro y siguió llorando en silencio. El miedo era casi palpable.

-Estarás bien- le susurró al oído, mientras acariciaba su mejilla y le trasmitía un poco más de energía- Pasara- le aseguro. El cuerpo famélico de la súcubo tomo un poco de color.

Él se aseguraría de ello.