Ágape: es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el cual el amante tiene en cuenta solamente el bien del ser amado.

Eros: Palabra usada para expresar amor sexual o los sentimientos de excitación que se comparten entre los individuos que se sienten físicamente atraídos uno al otro.


Tres

Sintió el frío de la mañana filtrarse por la puerta abierta del balcón. Ochako se cubrió con la sábana y tocó a su espalda para darse cuenta que se encontraba sola. Comenzó a abrir perezosamente los ojos y a moverse, estirando su cuerpo para desperezarse.

Se sentó en la cama para mirar hacia el balcón, recordando que ellos lo habían cerrado en la noche. Hizo una mueca cuando vio la figura de Bakugo apoyada en el barandal mirando a la calle.

Uraraka tomó su pijama debajo de la almohada. Se colocó el short, que pocas veces usaba para dormir, y encima se puso una de las camisetas de Bakugo de las que ella se había adueñado.

Tenía su aroma: el constante olor a azufre y fuego del cual ella se había acostumbrado.

Se puso sus pantuflas y se dirigió hacia el balcón. Se acercó silenciosamente, pero supo que él enseguida había notado su presencia cuando apagó el cigarrillo inmediatamente.

La castaña frunció el ceño. El rubio había tomado ese vicio, y aunque no era constante, lo hacía cuando no podía con las presiones de héroe.

Aunque el hombre decía que él podía con todo, era un humano, y los humanos son frágiles en algunos momentos.

Uraraka detestaba que fumara, pero no podía quitarle aquella adicción. Por eso, ella le pedía que no lo hiciera frente a ella.

—Es temprano todavía —comentó ella notando que apenas el cielo se aclaraba.

—Me desperté, y sabes que no puedo dormir después —le contestó él. Uraraka suspiró y lo miró de reojo, notando que sus ojos rojos la habían estado mirando y luego se dirigieron nuevamente a la calle.

Ochako sabía cuándo él quería hablar y cuando no. No había tenido una larga, y bastante complicada, relación con él por nada. Y en ese momento, él parecía como si quisiera decir algo, pero no quería a la vez.

—¿Algo que decir? —le preguntó ella estirando su mano para tocar el cabello de su novio. Una sonrisa nostálgica apareció en sus labios cuando recordó la primera vez que se atrevió a tocarle ese cabello rebelde.

Recordó que fue después de la graduación, que ellos casualmente habían elegido la misma agencia de héroes. Fue una noche que estaban de guardia que él se agachó a buscar una cosa y ella se había atrevido a hacerlo… luego había tenido que aguantarse una mirada horrible que estaba segura que podría quemarla.

Soltó una risita.

—¿De qué te ríes, cara de ángel? —le preguntó Katsuki a su novia quitando la mano de ella. Ochako entrelazó su mano con la de él.

Ella solía ser romántica varias veces, y ese era el tipo de romance que a Bakugo no le gustaba, pues enseguida quitó su mano sacando un suspiro derrotado de la chica.

—No respondiste mi pregunta, te molesta algo —volvió a preguntar la chica. Bakugo suspiró y volvió a mirar la mano de ella. Uraraka sintió un pequeño escalofrío cuando él pasó sus dedos suavemente por la muñeca.

No decía nada, pero Uraraka podía entender tal vez qué quería decir con esa caricia.

Te lastimé otra vez.

Ella lo entendía a la perfección, porque él siempre lo hacía. La lastimaba sin querer, sin mediarlo porque no media su propia fuerza y Uraraka no le ponía el alto…

—Estoy bien —dijo ella quitando su mano de la de él. Acariciando ella misma su muñeca—. Sabes que soy una chica fuerte, Katsuki —ella hizo gesto de enseñarle músculos—. Puedo con todo.

Katsuki relajó su rostro, su constante ceño fruncido y tomó la barbilla de Ochako para darle un suave beso.

Bakugo no era suave, pero había momentos en los que ella podía sentir una sensibilidad en él.

Un calor en su corazón que la hizo enamorarse de él en primer lugar.

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«A Ochako, Bakugo siempre le causó curiosidad. Incluso en la preparatoria, cuando el hombre solamente sabía gritar, insultar y lanzar miradas desafiantes, a ella le causaba gracia, tanto, que hasta ella misma lo desafiaba con la mirada, solamente para verlo irritarse más.

Fue cuando estaban trabajando juntos, que comenzó a verlo desde otra perspectiva. Al comienzo creyó que trataba de reemplazar a Deku en su corazón, aunque sería sumamente extraño debido a que los chicos eran como agua y aceite.

Pero luego se dio cuenta que ella no podría esperar siempre por su amigo, y sobre todo, sin saber si él le correspondería.

No supo cómo, no supo cuando, tal vez la noche que lo vio llorar por primera vez, escondido, luego de no haber podido salvar a ese niño.

Había visto una sensibilidad en él que jamás pensó en ver. Katsuki era humano, y como humano, aunque mostrara siempre rudeza, tenía su corazón.

Tal vez, fue cuando Deku le envió por mensaje que había conseguido una novia, una bella heroína americana. Tan diferente a Ochako que le dio a entender que su corazón nunca había pertenecido a él.

Tal vez buscaba un consuelo y lo encontró en él. En esa noche de luna nueva. En ese callejón… en ese beso apasionado con sabor a sangre que, de repente, le hizo vibrar el cuerpo por completo.

Se dio cuenta que ella también merecía una oportunidad ¿Y por qué no con Bakugo? Podía permitirse amarlo aunque solamente sintiera un cariño por él…

Un cariño convertido en pasión, que también habría de convertirse en amor… y lo logró.

Ochako lo amaba.

Extraño, puesto que jamás creerían que una chica tan dulce como Uraraka se metería con el delincuente-héroe Katsuki.

Era una extraña, muy extraña combinación y algo que muy pocos lo sabían. Querían privacidad.

Sin embargo, los que lo sabían algunos estaban de acuerdo, otros no tanto ¿Pero qué decir? Si la pareja era tan terca.

Ellos se querían, y era lo que importaba.

No importaba el daño que se haría en el sexo si era consensuado.

No importaban los celos si el otro también celaba.

Era una muy extraña relación, como la de un ángel y un demonio.

En la que la pasión reinaba más que el amor.»

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Una pequeña rutina de ejercicios, en los que Ochako mejoraba su pelea mano a mano; un baño que normalmente tomaban juntos, en los que si había tiempo se quedaban sentados en la bañera, sino, era una rápida ducha; y luego se dirigían al trabajo tomando rutas diferentes.

Como debían mantener al menos un poco su identidad, y sobre todo, que nadie sabía que vivían juntos, no podían llegar juntos al trabajo. Uraraka iba en metro y Bakugo en la moto que había comprado hacía algunos años.

Se encontraban en el trabajo, se saludaban como colegas y luego iban a hacer alguna misión o algún patrullaje que les tocara, algunos juntos, otros no. O se quedaban organizando su papeleo que usualmente dejaban para última hora -esto era más por parte de Katsuki-

Ese día, al menos en la mañana, estaban juntos patrullando.

—Esta tarde saldré con las chicas —le informó Uraraka guardando su teléfono en un bolsillo especial que había mandado a hacer en su traje de heroína. Bakugo la miró, notando lo detallado que le quedaba el traje.

Maldición, le encantaba como le quedaba. Pero le irritaba que los civiles se la quedaran mirando con detalle.

¿Pero qué hacer? Si fuera de su apartamento, ellos no eran más que colegas

Hizo un ruido con la garganta que significaba te escuché.

—No sabía que te habían dado la tarde libre —le comentó el rubio. Su mirada trataba de estar en todos lados menos en Uravity. Algunas personas lo saludaban y él solo movía la cabeza.

Era un héroe, pero no es que fuese muy fanático de estar saludando a quienes lo hacen. Tenía admiradores, eso lo sabía, ya estaba escalando entre los mejores veinte héroes, y estaba seguro que el año siguiente ocuparía el primer lugar.

—Pues fíjate que sí —comentó ella—. Hablé con el jefe, puesto que son pocas las veces que Mina, Tsuyu y yo tendríamos el día libre —un niño se acercó a Ochako y ella se agachó a tomarle la mano con una sonrisa.

Katsuki sonrió en su interior, Uravity a diferencia de Ground Zero, era buena con los fans, sobre todo con los niños.

Bakugo podía escuchar la risa de su madre, como la primera vez que la llevó a la casa, diciéndole que le sorprendía que una chica tan bonita y amable decidiera meterse con un caso perdido como él.

Uraraka se levantó y siguieron.

—¿Y cuál es el afán de reunirse? —le preguntó, su novia de giró a verlo— Digo, Kirishima y yo no nos hemos reunido para beber en meses, incluso antes que me fuera, y no nos morimos —Ochako levantó una ceja y luego se echó a reír.

—Que tu vida social sea un asco, no quiere decir que la mía lo sea ¿Eh? Más que una heroína también soy una persona. ¡Me merezco un descanso de vez en cuando!

Bakugo frunció el ceño y le dio un suave empujón logrando hacerla soltar un risita.

—Entonces renuncia, chica débil —Uraraka le respondió el empujón con otro.

—¿Acaso soy mucha competencia para ti, chispitas? —Bakugo comenzó a hacer algunas explociones en su mano.

—¿Acaso quieres una pelea, gravedad cero? —eso nunca se perdía, la competencia sana en su relación.

Un estruendo a sus espaldas los hizo sobresaltar. Varias personas gritando, un fuerte sonido y destrozos, eso solo significaba una cosa: hora de trabajar.

—¿Querías un descanso? —le preguntó Bakugo— Aquí lo tienes —Ochako soltó una risa.

—Cierra la boca.

Ambos se dieron la vuelta y corrieron a donde surgía el llamado, todo el caos.

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Cuando su turno hubo acabado, volvió a la oficina a cambiar su traje de héroe por ropa de civil. Bakugo se quedó afuera y él era el que ella había puesto a llenar el informe requerido para la captura del villano que hubieron derrotado.

¿Por qué él? Porque cuando iban a lanzarse a pelear contra aquella lagartija enorme, no la dejo ni comenzar. Se hubo lanzado enseguida con fuego en sus manos al animal.

Tú lo acabaste, tú llenas el papeleo —le había dicho la heroína.

Salió del edificio de la agencia acomodando su chaqueta. Normalmente, era difícil que los héroes mantuviesen una identidad secreta. Aunque usaran cascos, antifaces o cualquier cosa que cubriera su rostro, en cualquier momento, en medio de una pelea podría caerse y como estas eran televisadas, era difícil que no se viera el rostro.

Ochako por suerte no había tenido esos deslices. Y aunque la vieran salir de la agencia ¿Quién decía que no fuese una secretaria?

Mantener una identidad oculta era bastante importante, no solo aguardaba la seguridad de su familia, sino también la de sus amigos y de ella misma. Y aunque en la escuela los exhibieron bien, podrían olvidarse fácilmente, después de todo, las grabaciones de los eventos de la UA se eliminaban con el tiempo para justamente eso, evitar revelar información sobre sus estudiantes.

Gracias a eso, muchos podían tener una vida relativamente normal.

Uraraka tomó el metro y se dispuso a enviarle un mensaje a Mina y Tsuyu avisando que las esperaría en la estación. Recibió las respuestas de ambas chicas, las cuales estaban en su día libre.

Esto le recordaba a Ochako sus días en la preparatoria, cuando abrumadas por las clases, decidían salir al menos una tarde.

Cuando llegó a la estación requerida, ya estaba Tsuyu ahí. Ochako se acercó a ella y la envolvió en un abrazo. La chica rana, aunque no hiciese demasiado frío, mantenía su cuello caliente con una bufanda.

Se sumergieron en una breve conversación hasta que Mina llegó. La muchacha rosada, con su habitual alegría, las sumergió en un abrazo.

Comenzó una conversación, en la que mantenía moviendo su mano derecha a cada rato y un pequeño brillo salía de ella. Ochako cruzó miradas con Tsuyu, y la otra chica le devolvió la mirada captando todo.

Cuando llegaron al bar y se sentaron, lo primero que Ochako hizo fue tomar la mano derecha de Mina y observar el dedo. La chica rosada las sonrió con timidez.

—¡Iba a decirles! —exclamó.

—Practicamente nos lo exhibiste —comentó Uraraka soltando una risita logrando sonrojar un poco a Ashido.

—¿Cuando te lo pidió? —preguntó Tsuyu. El barman llegó con los cocteles que habían pedido.

—Anoche —dijo sonriendo—. No fue algo grande, ni siquiera se arrodilló, sabes cómo es Kirishima.

—¿Entonces como fue?

—Yo encontré el anillo en su pantalón —comentó para luego tomar de su copa. Uraraka casi derrama lo que había bebido por la risa.

—Hombre… Todos con pareja, casándose —dijo Ochako con una sonrisa—. Parece que todo hubiera sido ayer cuando estábamos en la escuela.

—Yo no tengo pareja, Kero… —comentó Tsuyu.

—Por supuesto que no —dijo Mina con una sonrisa dando un golpe en la nariz de la otra muchacha—. La señorita ranita es de muy alto estándar. Sabe escoger bien.

—Además, solo tenemos veintidós, Tsuyu. Somos nosotras las que nos estamos adelantando —aquello hizo sonreír a la muchacha.

—Además —continuó Mina—, no todos tienen pareja. Me enteré que Midoriya terminó con la americana —aquello causó interés en Uraraka que miró a Mina. La chica rosada, al ver el rostro interesado de su amiga, sonrió. Ella era de las pocas que siempre supo lo que Ochako sintió alguna vez por Izuku—. Puedes ennoviarte con Midoriya, Tsuyu.

—No creo —dijo la ranita—, aunque a Izuku-kun le gusta el verde.

—O… Nuestra querida Ochako ya tiene el paso libre —aquello hizo sonrojar a la mencionada que le lanzó una mirada furibunda a Mina.

—Yo tengo novio, Mina —dijo Ochako. Ellas dos eran las únicas que sabían de su relación con Bakugo, puesto que él no quería que más nadie supiera. Mina hizo una mueca, aunque le agradaba Bakugo, ella lo conocía, no creía que pudiera tener una relación sana, menos con alguien tan dulce como Uraraka.

Le miró las muñecas, aquellas marcas rojas que mostraban la fuerza del muchacho.

—Yo no llamaría eso una relación —se detuvo ante la mirada marrón de Ochako—. Digo, tu relación con Bakugo podría ser algo… tóxica —comentó y bebió de su copa. Uraraka hizo una mueca y se acarició las muñecas.

—Yo no lo llamaría así…

—¿Acaso no es celoso al extremo? —preguntó Tsuyu. Ochako se mordió el labio recordando todas las veces en que él se molestó y explotó cosas de la casa al ver los vídeos de ella y lo que algunos ciudadanos decían sobre ella al ser entrevistados. También estaba el hecho de todas las veces que él le decía mía, cuando estaban juntos.

Cuando la besaba, cuando le hacía el amor.

—¿No es algo brusco en la cama? —preguntó Mina.

La castaña se sonrojó un poco, brusco era decir poco, pero tampoco era un salvaje.

Bakugo apretaba muy fuerte sus muñecas, y se movía tan rápido que podía dejarle ardiendo por horas. Le dejaba chupones y mordiscos en el cuello y pecho. Apretaba sus senos de forma estimulante que se los dejaba adoloridos.

Se mordió el labio.

Extrañamente, esas conductas en la cama la llegaban a excitar.

—Él ha cambiado mucho desde que lo conocimos —dijo Tsuyu—. Ya no tiene tanto odio en su interior pero todavía no ama de una forma sana.

—Él tiene una forma distinta de amar, es todo —lo excusó Uraraka.

Él era así, y era difícil cambiarlo. Aunque fuese realmente brusco en la cama, en ningún momento Bakugo la obligaría a tener relaciones con él. En ningún momento él le pondría la mano encima que no fuese en uno de sus habituales entrenamientos en los que iban con todas.

Bakugo la trataba como una igual, no como una damisela que requería que disminuyera su fuerza para pelear.

—Además ¿Acaso no es tu amigo? Tenle esperanza —Mina rodó los ojos y bebió un trago de su bebida.

—Katsuki puede ser mi amigo, pero lo conozco. Sé lo que puede hacer, y él es bastante brusco para alguien como…

—¿Yo? —replicó Ochako comenzando a molestarse— ¿Cuántas veces tengo que hacerles entender que no soy una chica frágil? ¡Puede que me vea dulce pero sabes que no lo soy! —la chica rosada tomó las mejillas de su amiga.

—Lo sé ¿Vale? Lo siento.

—A mí me sigue preocupando —volvió a decir Tsuyu.

—Pero no se preocupen. Todo está bien —ella les sonrió.

Las chicas suspiraron, y negaron con la cabeza sabiendo que Ochako era realmente terca.

—¡A ver! No vinimos a hablar de mi vida romántica.

—De hecho no vinimos a hablar de ninguna —dijo Mina.

—El tema solo surgió —continuó Tsuyu. Ochako infló las mejillas provocando unas risas en sus amigas por lo tierno que les parecía el gesto.

—Hablemos mejor de la futura boda de Mina, es algo de lo que necesitamos saber —y así, el tema se desvió hacia la chica rosa que sonrió nerviosa. Ochako sabía que Mina amaba hablar sobre las vidas amorosas de las demás, pero no es que gustaría hablar mucho del suyo.

Bien se sabía que su relación con Kirishima era realmente buena, muy cariñosa, ella no solía hablar mucho de eso.

Suspiró y les mostró el anillo con una sonrisa. Ochako agradeció que la conversación se desviara de su vida amorosa.


Nota: Buenoooooo. Tercer capítulo terminado y definitivamente estoy amando cada vez más el como me está quedando este jodido fic! Me están llegando muchas ideas, algunas subtramas, algo de protagonismo de otros personajes.

Mina y Tsuyu son de mis chicas favoritas. En este fic encontrarán algunas parejas que… bueno, espero que les guste.

No tienen mucho protagonismo, pero se verán mencionadas.

¿Saben qué? Se las diré aquí enseguida

MinaxKirishima.

TooruxOjiro.

IidaxMei.

TodorokixMomo.

Las únicas, hasta ahora. 7w7

Agradezco tanto, en verdad, todo el buen recibimiento que ha tenido este fic. Dios! Me alegra tanto que les guste, se los juro que me emocionan!