Ágape: es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el cual el amante tiene en cuenta solamente el bien del ser amado.
Eros: Palabra usada para expresar amor sexual o los sentimientos de excitación que se comparten entre los individuos que se sienten físicamente atraídos uno al otro.
Cuatro
Con la cabeza dándole vueltas, subió al taxi y dio la dirección. No estaba borracha del todo, pero sentía que podía tener deslices al caminar o al siquiera hablar.
Tomó su teléfono y abrió la red social, ahí, no supo porque, buscó el nombre de Izuku. Desde que Mina le había dicho que Deku había terminado con su novia, había mantenido todo eso en su cabeza. Era extraño, porque la pareja subía fotos juntos tan a menudo que se veían demasiado felices.
Ya no dolía como la primera vez, pero Ochako podía sentir como si su estómago se revolviera, y es que Deku había sido su primer amor, y su primer corazón roto. No todos terminan con su primer amor.
Suspiró, siguió bajando, observando las fotos del héroe. No subía cosas a menudo, pero lo que subía le hacía sonreír con ternura. El mismo cabello verde alborotado, los mismos ojos verdes, las mismas pecas, tal vez un poco más ahora, salpicando sus mejillas.
Exhaló, sentía su cara ardiendo. Ella no debería estar suspirando viendo las fotografías de otro chico, ella tenía novio.
Volvió a dejar su teléfono en su bolso y recostó su cabeza en el espaldar de la silla, cuando llegara tendría que prepararse algún té.
Katsuki ni loco se lo prepararía.
"Yo no te mandé a emborracharte" le diría y se iría a la cama.
No era usual que Uraraka se tomara esas libertades, pero al ser héroes, de vez en cuando tomarse un día libre los ayudaba a restaurar la presión del trabajo.
El taxista la dejó en la puerta del edificio, ella pagó y salió. Medio tambaleándose, entró. Saludó al vigilante que le devolvió el saludo con una sonrisa y subió al ascensor.
El ascenso fue más largo, o al menos ella lo sintió así. Miró su reloj para darse cuenta que ya había pasado las dos de la mañana, por suerte no entraba tan temprano y se tomaría el día con el ejercicio.
Llegó hacia su puerta, y revisó su bolso para no encontrar sus llaves.
—Mierda —murmuró. Estaba demasiado mareada como para desocupar el bolso, dado que sabía que estaba en algún lado. Tocó la puerta—. Katsuki… —murmuró. Volvió a tocar, esta vez diciendo el nombre de su novio un poco más fuerte. Apoyó su cabeza en la puerta y cayó hacia adelante cuando ésta se abrió.
—¿Acaso no te llevas tu maldita llave? —gruñó el chico. Ochako soltó una risita y se lanzó hacia adelante apoyando su cabeza sobre el pecho de su novio. Uraraka soltó una risita combinado con un gruñido al notar que estaba sin camisa.
—Tan caliente… —murmuró pasando sus dedos por los abdominales.
—Si me vas a toquetear preferiría que fuese adentro —dijo Bakugo y jaló a Ochako dentro de la casa cerrando la puerta de paso. La castaña, aún riendo, sin saber cuál había sido el chiste que la había hecho reír, comenzó a quitarse los zapatos sosteniéndose del respaldo del sofá.
—Katsuki ¿Adivina qué? —le comentó. Bakugo ya se había adelantado a ella hasta la habitación.
—¿Qué?
—Mina y Kirishima van a casarse —aquello sorprendió un poco al rubio, sobre todo porque Kirishima le contaría. Extrañamente se sentía molesto por no saberlo antes.
—Que bien —comentó. Iba a lanzarse a la cama cuando sintió los brazos de Ochako tras él, ella acariciaba su pecho con los dedos, uno por uno, con cuidado de, por su estado, hacerlo levitar y olvidar bajarlo.
Había sucedido una vez.
—Cariño… —ronroneó la chica. Aquello, tan solo esa palabra, podía prenderlo, porque era poco común que ella le dijera de esa forma. Pero sabía que la noticia anterior y el cariño de ahora de la chica tenían algo que ver— ¿Cuando nos casaremos tú y yo?
Oh no.
Sabía que algo tenía que ver.
—Nunca —le comentó. El héroe explosivo simplemente no creía en algo como el matrimonio. No estaba en sus planes.
Era feliz con Ochako tal y como estaba. No sabía qué importancia tendría un trozo de papel.
Pero al parecer a Ochako sí le importa eso, porque comenzó a sentir que su espalda se humedecía.
Maldita sea las borracheras de ella, se basaban en risas y lágrimas. Es que ni siquiera acción podría tener.
Colocó los ojos en blanco, porque no era la primera vez que pasaba, que Uraraka se ponía a llorar cuando estaba tomada y la soltó. Con una paciencia que él jamás había tenido, la ayudó a sentarse.
No intentó calmarla, porque sabía por experiencia que no importaba lo que hiciera, ella no dejaría de llorar.
Uraraka no lloraba, trataba siempre de mantener una dulzura y una sonrisa que su trabajo como heroína le obligaba a tener. O al menos, el que ella misma se obligaba a tener.
Y cuando se emborrachaba soltaba las lágrimas que debió haber soltado durante varias misiones. Lloraba por cualquier cosa mínima, incluso una vez, lloró por ver un vídeo que Shinsou había subido de su gato haciendo cosas divertidas.
—¡Mira que gato tan lindo, Katsukiiiiiii! —y a él le había tocado cargarla y correr, porque estaba seguro que llamarían a la policía creyendo que él intentaba secuestrarla. No es que hubiese ayudado que hubiera corrido como un maniático.
Tal y como ella le ayudaba cuando él estaba tomado, lo cual tampoco era mucho, se sentó en el suelo y le quitó los zapatos. Luego, la ayudó a quitarse la ropa y ponerse el pijama. Las lágrimas de ella habían comenzado a detenerse y ahora le miraba con ternura, incluso cuando le puso los guanteles para que ella no tocara nada dormida y los hiciese flotar.
Ya había tenido una mala experiencia con eso.
—Te amo —le murmuró ella. Katsuki le dio una sonrisa.
—Creeme que lo sé.
—Antes te odiaba —volvió a hablar ella.
—Todos lo hacían.
—Kirishima no. De hecho, creía que ustedes tenían algo —no era la primera vez que le decían que creyeron que él y Kirishima tuvieron algo. Rodó los ojos y se sentó en la cama para acostarse. Sin embargo, Ochako a pesar de estar tomada, no quería dormir. Le abrazó por la espalda y comenzó a dar besos en su cuello. Aquellos besos le provocaba cosquillas, y las manos de ella viajaban por su pecho desnudo. Acarició sus abdominales y comenzó a bajar su mano hasta el elástico del pantalón. Bakugo gruñó de forma depredadora—. Yo estaba enamorada de Deku-kun —murmuró ella de repente, apagando instantáneamente el momento. Aquello le hizo soltar un gruñido, esta vez de molestia.
—¿Crees que es un buen momento para decirlo? —la chica solo soltó una risita y él le hizo soltarse para empujarla a la cama— Y decías que era yo el que cagaba los momentos —se metió a la cama a su lado.
—Eres un tonto, Katsuki.
—Y tú, una estúpida que caga momentos en los que podríamos tener sexo recordando tu antiguo novio —hubo un silencio, y Bakugo supo que nuevamente se lanzaría a llorar por haberla insultado. ¿A qué no era sensible? Le había dicho cosas peores estando sobria y ella solo le habría contraatacado con otro insulto.
—Nunca fuimos novios… —murmuró— ¿Acaso soy fea? —Katsuki volvió a rodar los ojos, y es que tratar con borrachos era terrible.
—Ve a dormir, cara redonda. Mañana tienes que trabajar —pero la chica siguió mirando en techo, luego miró a su lado y aún con la mano cubierta por el guantele acarició el alborotado cabello de su novio que soltó un gruñido— ¡Que te duermas! —le exigió haciéndole sobresaltar y darse la vuelta para dormir.
Bakugo agradecía que se hubiera dormido en minutos y cerró los ojos para dormir también. Él sabía que Ochako no era fea, era la única chica que había logrado entrarle a los ojos, y sí, fue más que todo por su fuerza y determinación, pero maldición ¿Acaso ella no se miraba a un espejo? ¿Acaso no veía los pechos que tenía o las piernas que poseía?
Sí, tal vez tuviese tan solo un poco de panza, pero no era mucha, y eso solamente realzaba su belleza. En su mente pasaron imágenes de ella desnuda, bajo de él, sobre él, con su rostro extasiado y murmurando su nombre con cada embestida.
Oh, tener sexo con Ochako era como delirar, él sentía como si viajara hasta el cielo y volviera a bajar. Y es que, aunque ella fuese realmente dulce, le dejaba hacer a su antojo.
Sintió calor en su cuerpo, Ochako lo había prendido y, dado a su embriaguez, no iba a darle sexo, entonces tendría que valerse por él mismo.
Suspiró. Se levantó, tomó su teléfono, en el cual tenía muchas imágenes de su novia que le había tomado el día anterior, y se dirigió al baño, luego de echarle una mirada a una muy rendida Ochako.
No era la primera vez que lo hacía.
.
Estaba sumergida en un fantástico sueño en el que volaba. Volaba por el cielo y saludaba a las personas que iban en los aviones.
El sueño se basaba en eso, era algo realmente tranquilo.
—Cara de ángel —escuchó en la lejanía. Se removió en su sueño sin querer despertar—. Despierta, Ochako…
En el mundo físico, Bakugo estaba tratando de despertar a su novia. Había dormido ya hasta el mediodía y sabía que ella entraba a trabajar en la tarde. Él tenía el día libre.
El chico palmeó suavemente la mejilla de la chica, tratando de levantarla. Al ver que no funcionaba, soltó un gruñido y preparó una pequeña explosión.
Luego, la hizo estallar al lado del rostro de Uraraka provocando que ella soltara un grito y se levantara.
En sus sueños, se había estrellado contra un avión haciéndolo explotar.
Ella se sentó en la cama, quedando frente a frente con su novio que le lanzaba una sonrisa malévola. Le lanzó una mirada furiosa.
—Buenos días, borracha. Ve a bañarte, debes ir a trabajar —le dijo apartándose. Uraraka se quitó los guanteles y suspiró, el rubio le dio el paso, y cuando ella se levantó aplaudió en su oído provocando que se sobresalara y el dolor en su cabeza comenzara a surgir.
Maldición, debió haber estado más borracha de lo que pensaba.
Le dio un empujón a Katsuki y pasó a tomar su toalla para dirigirse al baño, tal vez el agua fría le ayudara a calmar el dolor de cabeza.
.
A pesar de ser mediodía y que no creía que pasaría, Bakugo le había preparado una taza de té. No había hecho almuerzo, así que decidió tomar su desayuno.
Se sentó en silencio a su lado, como lo harían en la mañana, sin embargo, aquel silencio se notaba extraño. Uraraka miró al rubio que mantenía un rostro serio mirando a su teléfono, él no era de usar el teléfono en la mesa.
—¿Algo te molesta? —le preguntó. Bakugo la miró, sus ojos rojos en ella y luego se encogió de hombros.
—No pasa nada, absolutamente nada —respondió provocando que ella frunciera el ceño.
—¿Acaso estás molesto por lo de ayer? Ni siquiera recuerdo que hice.
—¿Te lo recuerdo? Estábamos a punto de tener sexo hasta que mencionaste al idiota de Deku y tu antiguo enamoramiento con él —aquello la hizo sonrojar.
—No puedo creer que estés molesto por eso —le murmuró—. Sabes que yo estoy contigo…
—Te dije que no estoy molesto, Ochako —ella golpeó la mesa, se levantó y le señaló.
—¡Me acabas de llamar por mi nombre! Solo lo haces cuando algo te molesta —él se cubrió la cara.
—¡Maldición! ¡Que no estoy molesto! ¡Ahora cómete esa mierda y vete de aquí! —aquello la hizo inflar las mejillas.
Algo le molestaba, estaba segura, pero él no quería decírselo. Frunció el ceño, terminó su té y sin siquiera decirle adiós, salió de la cocina en dirección a la puerta para irse a la agencia.
Katsuki soltó un bufido, claro que estaba molesto, estaba celoso. Esa mañana se había encontrado con una fotografía en la red social de Deku e Iida, dando a entender que el idiota ese estaba en el país, y sobre todo en la ciudad.
Por más que Uraraka le dijera te amo, por más proposiciones matrimoniales en estado de embriaguez, él aún temía que no tuviera su corazón por completo. No era de demostrar mucho el temor que sentía, solo a Kirishima. Era una inseguridad que le acarreaba, dado a que siempre le dijeron que se iba a quedar soltero por su actitud.
Así que si fue una sorpresa que Ochako le devolviera aquel amor que él poco le demostraba, le era aún más sorprendente que ella siguiera con él.
El que ella le comentara lo de Deku el día anterior, y ver la fotografía, parecía como si fuese un reto.
Cosa que era bastante tonta.
Sobre todo porque Ochako le pertenecía… bueno no… ¡Maldición!
A veces le costaba recordar que ella no era una posesión, que no era del todo suya. Pero solo podía pensar en ella, en ella en sus brazos, en ella en su cama, en ella sonriéndole solo a él.
Esa sonrisa que solo y exclusivamente le dirigía a él.
Ella era suya, de nadie más. Y estaba dispuesto a atacar a cualquiera que intentara quitársela.
Se revolvió el pelo, estresandose aún más. Iba a ser una estadía bastante larga si se quedaba encerrado en casa ¿Pero que más podría hacer?
.
No había descanso para el mal, por lo tanto, los héroes buscando la forma de hacer el bien, tampoco descansaban.
La estructura estaba por colapsarse, y ella, como heroína especializada más que todo en rescate, debía estar totalmente presente. Sudaba, el mareo se mantenía en su cabeza mientras tocaba el onceavo niño y este flotaba. Cerca de ella, se mantenía un héroe cuya quirk era hacer una barrera por su el lugar colapsaba sobre ellos.
—¿Aún no encuentran al villano? —preguntó Ochako mientras manejaba la gravedad a su antojo y dirigía al chico por una ventana. Afuera, otro héroe de rescate recogía al chico y ella lo liberaba.
—No. Aún siguen buscando, este es el segundo edificio que destruye —El edificio se tambaleó provocando que Ochako mirara al otro héroe. Él asintió y comenzaron a subir las escaleras llamando a más personas. Querían saber si habían rescatado a todos ya para poder salir tranquilos.
Frente a ella, una parte de la escalera se rompió. Se tocó a sí misma y a su compañero para flotar y llegar al piso superior.
—Uravity, es mejor que salgamos —comentó el otro héroe.
—¡No! Hasta que hayamos rescatado a todos —casi llegando al último piso, lograron encontrar a una persona más, quién no atendió a los llamados debido a que estaba desmayada. Quitaron el trozo de roca del cuerpo de la chica, su compañero la tomó en brazos y se dirigió a la ventana.
—Es la última —comentó—. El edificio está a punto de derrumbarse, no alcanzamos a bajar —Ochako entendió a qué se refería. Lo tocó, activando su quirk y se tocó a ella misma.
Saltaron por la ventana.
Juntando sus palmas, comenzó a regular la caída. Una caída lenta hasta tan solo un metro gritar liberar cayendo sobre sus pies.
Tras ella, el edificio no pudo resistir más, y cayó.
El casco la cubría del polvo, y corrió para alejarse de los posibles fragmentos que cayeran.
Escucharon una explosión no tan lejos de ahí. Se habían reunido con varios héroes que estaban llevando a los heridos a las ambulancias.
—¡Parece que encontraron al villano! —gritaron. Y parecía serlo, puesto que vio al sujeto, el cual parecía llevar unos taladros por manos. El héroe que le atacaba era rodeado por un tipo de aura verde.
El corazón de Uraraka latió a velocidad. Ella conocía ese aura, ella conocía ese traje.
—¡SMAAAAAAASH! —gritó el héroe golpeando finalmente al sujeto que cayó con fuerza en el suelo. De un salto, Deku cayó a unos metros de ella.
Los policías corrieron a arrestar al villano que había caído a otros metros.
Sin pensarlo dos veces, comenzó a acercarse a su amigo. Estaba de vuelta, había regresado quién sabe cuándo y el maldito no le había dicho.
Deku, apenas la vio, le dio una sonrisa. Aquello provocó que su corazón volcara, que se calentara al volver a ver aquella brillante sonrisa.
—Urara… vity-chan —la saludó cuando ella llegó frente a él.
—Estás aquí… —le comentó. A lo cual Deku volvió a sonreírle. Abrió los brazos
—¿Sorpresa? —Ochako soltó una risa y se lanzó a los brazos de su amigo inundandolo en un abrazo. Deku soltó una risa y la hizo girar.
Cuatro años de no verlo en persona, de no sentir sus abrazos. De solo hablar con él por internet.
Deku seguía siendo el mismo: Mantenía una sonrisa en su rostro y una alegría en sus verdes ojos. Y Ochako, nada más con abrazarlo, podía sentir como su corazón se calentaba.
Deku la apretó, una de las cosas que más ansiaba al volver, era estar cerca a ella.
Nota: Tantaaaaan XD Apareció Dekucito (?
Antes de que tiren hate… la reacción de Ochako es totalmente normal cuando un amigo se ha ido lejos y luego vuelves a verlo. Recordemos que ellos mantienen un lazo bastante fuerte a pesar de ser amistoso. ¿Si Deku siente más por ella? Eso se sabrá el próximo capítulo…
Sobre Kacchan y su inseguridad con respecto a Uraraka: Que tu pareja te recuerde que estuvo enamorada de otra persona cuando iban a tener sexo, no es fácil, menos sabiendo que por tu actitud es un milagro que la tengas. Bakugo es algo posesivo, pero intenta mantenerlo al margen. Le doy esa inseguridad con ella, una debilidad que siento que podría tener.
La relación de ellos no es muy fácil, y es justamente eso lo que hace que comience a quebrarse un poco y Deku es solamente el pequeño detonante (ya aquí les estoy tirando el spoiler XD)
Espero que no me odien, ya que he visto en los comentarios que no quieren que Deku aparezca, pero les recuerdo que este es un fic de ambas parejas, y en la trama que ya está preparada, ambos tienen participación activa con ella.
Ya verán como realizaré todo, confíen en mí.
Si quieren seguir este fic, háganlo. Sino, están en toda la libertad de hacerlo también XD
A quienes siguen, espero que les guste, en verdad. Espero que les esté gustando.
Gracias por todo el apoyo que recibo, los reviews y todo lo demás.
Los quiero muchísimo.
