Ágape: es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.

Eros: Palabra usada para expresar amor sexual o los sentimientos de excitación que se comparten entre individuos que se sienten físicamente atraídos uno al otro.


Seis

Habían quedado para el día siguiente dado que ya era muy tarde para una salida, y querían recuperar todo el tiempo perdido en el que Izuku estuvo lejos.

Ochako sabía que solo habían sido cuatro años, pero se había sentido como una eternidad. Aún tenía mucho que contarle debido a que muy poco se habían podido poner en contacto.

Soltó un suspiro y entró a la edificio. Como siempre, saludó al guardia para tomar el ascensor y subir hacia el último piso. Normalmente la pasaba sola, pero como en el tercer piso, las puertas se abrieron para dejar entrar a una niña. Trató de ocultar una sonrisa al notar su camiseta. Habían salido hace poco al mercado y ella nunca se imaginó que fueran a vender.

Las camisetas rosas con negro, con su nombre de heroína en el centro, podría decirse que eran estéticas y muy bonitas. Y Ochako, debido a que no se consideraba una heroína muy vistosa, pensó que por eso se vendían.

Por eso tal vez la niña, que no podía pasar de los trece, la estaba usando. Ya iba a abrir la boca para preguntarle cuando la pequeña soltó un chillido mirando su teléfono. Luego, notando que no estaba sola, miró a Ochako y se sonrojó.

—Lo siento —murmuró. Uraraka soltó una risita.

—No te preocupes. Ha de ser algo increíble para que te haga gritar así —el sonrojo en las mejillas de la niña aún persistía.

—Es que al parecer mi heroína favorita ya tiene pareja —Ochako enarcó una ceja.

—¿Ah sí? ¿Quién es? —la niña, con una sonrisa le señaló la camiseta— Uravity ¿eh?

—¡Ella es increíble! —exclamó la niña—. Cuando grande, quiero ser como ella —aquello le hizo que su corazón se calentara. No supo qué responder más que sonreírle ¿Qué tal si esa niña se enterara que vive en el mismo edificio que su heroína? Sí solo se puso así con esa noti… espera ¿Que?

—Claro, también creo que es increíble ¿Y cuando salió esa noticia? —la niña, cubierta en toda esa inocencia, le mostró el teléfono. Uraraka notó la noticia y rodó los ojos. Sabía que no saldría nada bueno desde ese abrazo que tuvo con Izuku. Fue un abrazo verdaderamente íntimo, pero es que ella lo había extrañado muchísimo y él era su mejor amigo.

—No creas todo lo que veas por internet ¿eh? —le comentó a la niña que borró su sonrisa. Ochako intentó remediarlo—. Ya sea verdad o falso, ella no ha dicho nada ¿Verdad? —la niña se colocó la mano en la barbilla.

—Pues no. De hecho esto fue hoy —Uraraka notó que ya estaba llegando a su piso. Se preguntó a donde iría la niña.

—Entonces dejemos que los héroes den la verdadera información —cuando las puertas se abrieron ambas salieron. Ochako le dio una sonrisa brillante a la niña—. Fue un placer haber hablado contigo, linda —y comenzó a caminar hasta la puerta de su apartamento.

—Un gusto también, señorita —contestó la niña. La cual Ochako notó que se dirigía a la azotea. Cargada de curiosidad, se alejó de su puerta para seguirla.

Escondida detrás de la pared, notó que la niña lo que hacía era practicar con su quirk. Ochako notó que era controlar el aire con sus manos, haciendo volar pequeñas cosas y controlar su caída. Entendió porque tal vez sintió fascinación por ella.

Ochako sonrió, contenta por haber contactado bien con uno de sus fans y decidió volver a casa.

.

Apenas abrió arrugó la nariz al sentir el aroma a cigarrillo. Detrás del sofá, Katsuki se apresuró a apagar en el cenicero el vicio. Ella se acercó a él por detrás y se inclinó para llegar a su oído.

—Buenas noches —le susurró para después darle un beso en el lóbulo de la oreja logrando hacerle soltar un gruñido. Se separó y comenzó a quitarse los zapatos para dirigirse a la cocina— Eh, Katsuki ¿Adivina?

—Adivino —contestó el rubio notando como su novia se dirigía a la cocina.

—Si supieras quién… —su voz se apagó al encontrar una escena del crimen en su cocina. El microondas explotado y la estufa hecha un desastre— ¡¿Que mierda pasó aquí?! —exclamó.

—¡Uff! Me encanta cuando hablas sucio —dijo Bakugo a modo de burla. Ochako lo miró con molestia.

—¿Explotaste el microondas?

—¿Acaso estás ciega?

—¡¿Por qué?! —el chico explosivo solamente se encogió de hombros mientras se acercaba a su novia en la cocina.

—Me molestó —Uraraka lo miró sin comprender y luego, soltando un gruñido tomó una esponja y decidió colocarse a limpiar al menos un poco el desastre. Ella murmuraba cosas que él no podía comprender, de todos modos no importaba, hacía oídos sordos porque estaba contemplando el cuerpo de su novia.

Oh, cómo lo mataba ese cuerpo. Se veía tan sexy limpiando que podía imaginarla con traje de sirvienta solamente para un sucio fetiche suyo.

Siguió sin prestarle atención, dado a que ella se había girado dándole la espalda y él quiso aprovechar la situación. Se arrodilló tras ella, y sin importar, metió su cabeza debajo de la falda de ella para darle un mordisco en uno de sus glúteos provocando un sobresalto en ella.

—Katsuki ¿Qué…?

—Shhh —dijo el chico pasando por entre las piernas de ella, abriéndolas un poco más y tocándola por sobre las pantys—. Sabes que vivo en una loca fantasía en donde te lo hago en la cocina —Ochako apoyó las manos sobre el mesón, sus piernas temblaron un poco y contuvo un gemido cuando Katsuki bajó sus pantys.

—Pero ya lo hemos hecho aquí —murmuró, pero aún así sus piernas cedieron y dejaron caer su ropa interior.

—Hagámoslo otra vez. A comer —su voz era ronca, lo cual le daba a Ochako una muy buena sensación. Al decir lo último, Katsuki pasó su lengua por su sexo, paseandola por todo. Ochako soltó un gemido cuando introdujo su lengua a fondo. Y abrió más sus piernas para darle más accesibilidad.

—No puedes hacer esto… —dijo ella, pero su voz salía débil, pues se estaba llenando tanto de placer que no podía soportarlo. Su mano viajó hasta el cabello de Katsuki para agarrarlo fuerte. No sabía si quería alejarlo o acercarlo más.

Sus piernas temblaron mientras la lengua de Katsuki seguía viajando y viajando por su sexo. Humedeciendo todo más de lo que ya estaba. Llenándola de placer, haciéndola gemir con tan solo ese tan delicioso toque.

—Katsu… ah… no… ah… —Ochako apretó los ojos y agarró más fuerte el cabello de su novio. Katsuki, por su parte, tomó la cadera de su novia y la mantuvo firme. Solo él sabía que lugares debía tocar. Solo él sabía que lugares eran los que le hacía gritar. Y en esta posición le era tan fácil llegar a ellos.

Desde ahí, si quitaba la falda de su vista podía ver su rostro, tan lleno de placer, enrojecerse. Podía verla gritando su nombre en completo éxtasis.

Cómo estaba haciendo ahora. Cómo sus oídos cosquilleaban y su entrepierna dolía al escucharla y verla.

Ah, es que era simplemente maravilloso.

La dejó libre luego de que el orgasmo acabó. Ochako sentía las piernas débiles, como si no pudieran sostenerla. Jadeaba y maldecía en su interior a Katsuki porque esa era siempre la solución de él cuando ella estaba molesta. Lo vio salir de su falda, limpiarse los labios y subir hasta ponerse a su altura. El chico le acarició los labios de forma brusca, ella aún jadeaba por aire.

Él la besó, y ella pudo sentir su propio sabor en su boca. Sentía que su corazón podría explotar, la agitación era tanta que ya incluso se le había olvidado porque estaba molesta.

—Cara de ángel —murmuró Bakugo. Su aliento quemándole en la oreja—. Tu turno —ella bajó la mirada hasta la entrepierna de su novio. Se lamió los labios y bajó, lenta y tortuosamente, a realizar su parte.

Miró a Bakugo, que estaba un poco sonrojado debido a la excitación. Y lo escuchó suspirar cuando por fin pudo quitar el broche del pantalón.

.

Ese maldito… pensó Ochako al levantarse al día siguiente, desnuda, con su cuerpo adolorido, y mirar hacia su lado para encontrarse con un sonriente, pero dormido, Bakugo.

Siempre es lo mismo… se volvió a decir. Y es que era así, la solución de los problemas de Katsuki para con ella era lo mismo: Sexo. Era la firma perfecta que él tenía de callarla, porque sabía que ella lo estaría disfrutando al máximo.

Volvió a gruñir, quiso golpearlo pero decidió no hacerlo. Suspiró, se levantó y se dio una ducha rápida. Ese día entraba temprano para poder salir temprano a reunirse con Deku, puesto que ya había hablado el día anterior con su jefe.

Ese día también tendría que saltarse la ida al gimnasio, de igual forma iba de vez en cuando. Al salir del baño se dio cuenta que Bakugo se había levantado, no se dio cuenta cuando entró al baño a lavarse los dientes ya que su cepillo no estaba en el lugar.

—Bien, ahora podré estar molesta con él —se dijo mientras se vestía. Se puso un vestido sencillo que era el que usaría para salir luego del turno. Sus zapatos y fue hasta la sala para encontrar a Katsuki, con una mueca, aún más profunda en su rostro, mirando la televisión.

¡El nuevo héroe es graduado de la UA, compañero de generación de la misma Uravity! —Katsuki chasqueó la lengua al ver en la TV como mostraban a Deku derrotando a aquel sujeto.

—¿Así que el idiota de Deku volvió? —comentó hacia la nada, aunque ya lo sabía, no esperaba que hiciera su debut como héroe tan pronto. Uraraka estaba tras él escuchándolo. Había salido de la habitación colocándose un zapato.

—Te lo dije ayer —le comentó su novia. El rubio rodó los ojos y se fijó que luego apareció una imagen de Uravity abrazándose con el héroe recién llegado. Se giró para mirar a su novia con una mirada furibunda, pero de su boca no salieron palabras cuando la vio.

—¿Nos vas muy bien vestida para ir a trabajar? —preguntó. Ochako miró a Katsuki y le dio una sonrisa.

—También te lo dije ayer ¿Acaso no escuchas?

—¿Fue luego de quejarte de que explotara el microondas? Sí fue luego de eso, no. Normalmente hago oídos sordos a todo lo que dices luego de un regaño —Uraraka infló las mejillas en un gesto totalmente adorable. Gesto que Bakugo amaba, y que por eso trataba de molestarla siempre. La chica le lanzó el bolso, pero él alcanzó a agarrarlo en el aire.

—Deku-kun me invitó a salir esta noche y voy vestida así porque es lo que usare luego del turno —comentó ella recomponiendose y yendo a buscar su bolso.

—¿Perdón?

—Perdonado —fue a tomar su bolso, pero su novio evitó que lo tomara.

—¿Vas a salir con el idiota de Deku a mis espaldas?

—Si hubiera sido a tus espaldas, no te hubiera dicho —ella rodó los ojos—, no es que vayamos a hacer algo malo. Saldremos como amigos, como somos. Así como tú sales con los chicos y todo eso.

—Pero es diferente. Digo, está bien que salgas con las chicas, pero él… —Uraraka le interrumpió con una risa.

—¿Estás celoso, Katsuki? —el rubio miró hacia el televisor, evadiendo los castaños ojos de su novia.

—Pfff ¿Del estúpido de Deku? Nah.

—Vamos, ¿Temes que Deku me meta en su cama? Sabes que no…

—¡Vamos! Deku es tan estúpido, jamás te metería en su cama —miró a su novia y le lanzó una mirada despreocupada— Además ¿Quién querría meterte en su cama? —Ochako jadeó, pero supo por la sonrisa de Bakugo que jugaba.

Se colocó una mano en la cintura.

—Bueno, tú me metes en la tuya. O mejor dicho, yo te meto en la mía —Katsuki la tomó de la muñeca y la jaló tumbándola en el sofá, luego, él se subió sobre ella y adentró su mano bajo la falda de su vestido acariciando sus piernas.

—Eso es diferente.

—Sí, ajá —Katsuki la tomó de la barbilla y la besó. Ochako sentía que podía quemarse, envolvió una pierna entorno a la cintura de Katsuki a medida que éste, con la otra mano comenzaba a masajearle un seno.

Soltó un gemido.

—Bakugo yo… —murmuró en cuanto sus labios fueron liberados— debo irme… —el rubio besó el cuello de Ochako y chupó, con tal de dejar una marca. Aquello provocó que Uraraka soltara un quejido y lo empujara. Bakugo soltó una risita al verla molesta.

La chica tomó su bolso, se enderezó y comenzó a alisarse el cabello con las manos.

—¿El Correcaminos va con ustedes? —preguntó Bakugo.

—No, Deku e Iida salieron ayer —se dirigió a la puerta—. Iba a cenar y luego volvía, pero ahora en venganza del chupón si me invita a beber me quedaré bebiendo —Katsuki la miró y soltó una risa. Ochako volvió a inflar las mejillas y salió.

—Cara redonda, puedes decirle que tenemos algo —comentó el chico, pero ya era tarde, ya ella se había ido.

Katsuki tomó un cigarro de la cajetilla que llevaba escondida normalmente, puesto que a Uraraka no le gustaba que fumara, pero aquel acto lo relajaba.

Aunque le costara admitirlo, Bakugo temía aquella reunión.

Confiaba en Ochako, sabía que el idiota de Deku era una mierda tímida que se sonrojaría al apenas ver a Uraraka, porque maldición, se veía preciosa.

Ella siempre se veía preciosa.

Maldita sea.

Debía mantener la confianza en ella.

Pero le costaba muchísimo.

.

El día fue sin complicaciones alguna. Apenas terminó turno, se dirigió a las duchas para asearse y colocarse el vestido con el que había ido. No era nada elegante, era realmente sencillo, algo floreado para refrescarla por el verano. Se alisó el pelo con las manos y bajó hasta salir de la agencia.

El sol apenas se ponía cuando y a moto se detuvo frente a ella. Uraraka rodó los ojos, dispuesta a contestar a cualquier insinuación decente que le hicieran, pero cerró su boca cuando el conductor se quitó el casco y le brindó la sonrisa más brillante que podría existir en el mundo.

—Deku-kun —saludó Ochako sonriendo.

—He llegado, Uraraka-san —comentó el chico. Ochako le sonrió.

—No sabía que conducías moto —ella pudo ver que él se sonrojaba un poco. Algunas cosas no cambiaban nunca.

—La compré apenas llegué, sentí que necesitaba un medio de transporte en esta gran ciudad —ella ladeó la cabeza.

—Tienes razón.

—¿Subes? Ayer fui con Iida a una cafetería y podría llevarte ahí —Ochako sonrió y se acercó. Izuku le pasó un casco extra que había prestado y ella se lo puso antes de subir.

La verdad era que Ochako nunca había subido ni a la moto de Katsuki debido a que al mantener su confidencialidad, él nunca le brindó un aventón ni nada.

Al montarse, ella no supo si confiar sus brazos siempre alrededor de la cintura de Izuku. Pero decidió hacerlo si no quería caerse. Pudo sentir un pequeño temblor en su amigo y ella sonrió recordando siempre lo tímido que fue.

Izuku comenzó a conducir en silencio, igualmente no hubieran podido hablar mucho debido al fuerte viento envolviéndolos. El muchacho se detuvo en una bonita cafetería a tan sólo diez minutos de recorrido. Ochako la había visto antes pero nunca se le había dado por ir.

Después de asegurar su vehículo, entraron y pidieron una mesa, luego, Ochako pidió un té verde e Izuku un café. Unas galletas y luego de que el mesero se fue se miraron para luego soltar una risita.

—Estás hermosa, Uraraka-san —comentó Izuku un poco sonrojado. Ochako se sonrojó también un poco y soltó una risita.

—Yo… gracias —le dijo. Quiso comenzar la conversación enseguida— ¿Cuando llegaste, Deku-kun?

—Oh, hace unos cuatro días —le comentó su amigo—. No le dije a nadie porque fue realmente de imprevisto. Solo a Iida para que me ayudara a entrar enseguida en la agencia de Ingenium.

—Bueno, debiste decirme. No enterarme ahí de casualidad.

—¡Te iba a decir! Cuando… bueno, cuando me diera el valor —aquello le hizo soltar una risita a Ochako.

—Debí suponer que venías ante la noticia de tu ruptura con Melissa —Izuku abrió los ojos exageradamente.

—¿La noticia? —Ochako asintió.

—Hace unos días salió, supongo que fue luego de que viniste —el mesero llegó con el pedido y volvió a irse. Deku comenzó a jugar con su taza de café.

—La verdad es que no me sentía cómodo allá.

—Supongo… la cultura occidental es diferente.

—Muchísimo… además, era más que todo mi trabajo —Ochako notó que la voz de su amigo se iba apagando poco a poco mientras veía que sus ojos verdes se oscurecían. Ella dudó al principio, pero le tomó la mano y se sobrecogió al sentirla tan cálida…

La calidez de Izuku era tan increíble, te hacía sentir en paz.

—¿Pasó algo? —Deku levantó la mirada y le dio una suave sonrisa. Ella notó sus ojos verdes brillar.

—La verdad es que ni relación con Melissa era mentira —le comentó. Aquella revelación, no supo porque, pero hizo que su corazón saltara, pero a la vez le doliera ¿Por qué?—. Éramos solo marketing de héroe. Sin embargo, yo no estaba feliz de que fuera una mentira, y le propuse intentarlo también en la vida de civil… no lo logramos.

—Deku… lo siento tanto.

—¡No! No es molestia —Deku levantó sus manos tratando de demostrar su punto—. De hecho, rompimos en buenos términos. Aunque no podría decir lo mismo de la agencia. Se molestaron cuando renuncié.

Ochako volvió a sonreír.

—¿Que te dijeron? —ella notó que Deku se sonrojó de forma extrema.

—¿Que cómo podía renunciar en un avión rumbo a Japón? —confesó avergonzado. Ochako soltó una risotada provocando que el corazón de Izuku saltara. ¡Dioses! Cómo adoraba esa risa.

—¡No puedo!

—Lo hice —continuó Deku—. Pero cambiando, porque ya hablamos de mí ¿Qué hay de ti, Uraraka-san? No hablamos desde hace mucho.

—Bah, nada nuevo —comentó ella para luego beber de su taza de té—. Realmente es la misma rutina de todos los días: Levantarse, entrenar, ir a trabajar y volver a casa. No hay nada realmente nuevo.

—¿En realidad vives en esa rutina, Uraraka-san?

—Pues sí. Soy una heroína de apoyo, de rescate, y a pesar de que tengo algo de fama como para tener pequeños productos, el jefe dice que no estoy lo suficientemente experimentada como para hacer misiones de alto rango —comenzó a jugar con su cabello—. La verdad es que deseo salvar gente, tal y como trece lo hace —se dio cuenta que estaba hablando de más y se sonrojó un poco. Levantó la mirada para encontrar la de Izuku que le sonreía—. Lo siento, me deje llevar.

—¡No! Es bueno. Sabes que siempre me ha gustado cuando hablas de tus sueños. ¿Ya has podido cumplir lo de tus padres? —aquello la hizo suspirar.

—Poco a poco se va haciendo, pero sí —ella volvió a sonreír y Deku se sumergía en su sonrisa—. ¿A qué otra compañero has visitado? —le preguntó ella.

—Oh, nada más a Iida y Mei.

—Están viviendo juntos ya ¿No? —preguntó Ochako.

—Sí. Iida me invitó a su casa a cenar, pero casi termino explotando —aquello hizo que Ochako soltara una risita.

—¿Mei?

—¡Apenas me vio, lo primero que hizo fue colocarme uno de sus bebés encima! Tengo planeado visitar a los demás, o hacer una reunión ¿Quiénes están aquí en la ciudad? —Ochako se colocó la mano en la barbilla y comenzó a contar con los dedos.

—Mina, Tsuyu, Iida, Mei, Kirishima y Katsuki.

—¿Kacchan está aquí? —preguntó el chico, un poco atemorizado y un poco emocionado al mismo tiempo. Ochako no entendió porque se puso un poco nerviosa.

—Sí, estamos en la misma agencia.

—¿Y cómo se llevan? —aquella pregunta la hizo quedarse un poco paralizada. Bakugo siempre fue estricto con quién le decía sobre su relación con ella, y no supo si Deku estaba autorizado.

—Pues bien —le respondió. Quiso cambiar enseguida de tema, pero no lo necesitó ya que Izuku lo hizo enseguida.

—Tenía pensado visitar a Eri cuando tenga un día de descanso —comentó. Ochako sonrió, la niña ahora debía estar un poco más grande de la última vez que me vieron. Debería tener trece años ya.

—Se pondrá tan feliz de verte. Ahora es Eri Aizawa ¿Sabías? Aizawa-sensei y Yamada-sensei la adoptaron legalmente. Es su hija —Ochako pudo notar un brillo en los ojos de Izuku. Al parecer no lo sabía y aquella noticia lo había alegrado tanto que había comenzado a lagrimear.

Hombre… como le hacía falta esa sensibilidad de Deku que era tan familiar. Le hizo sonreír de forma tierna.

Continuaron la noche hablando de cosas triviales, Deku contando algunas cosas que había pasado en América, Ochako escuchando de forma atenta. Otras veces al revés, hasta que se dieron cuenta que el tiempo pasó más rápido de lo que creyeron.

A pesar de que Ochako insistió tanto, Deku terminó pagando la cuenta debido a que insistió que él la había invitado. Luego, le pidió que dejara llevarla a casa.

Ochako no pudo negarse. Izuku era como un cachorro que colocaba su mejor mirada para que fácilmente pudieras caer a sus pies y hacer lo que él quisiera.

Ochako estaba segura que él quirk de Deku pudo haber sido muy bien la persuasión por medio de una mirada y tendría validez.

Ya frente a su edificio, el cual Deku observó con una sonrisa quiso despedirse pero no supo cómo. Ambos se habían bajado de la moto y estaban en la puerta del edificio.

—Fue un…

—Yo me…

Dijeron ambos al tiempo y soltaron risas tontas. Como si aún fueran dos adolescentes. Ella le hizo señal de que hablara él.

—Yo, bueno… Quiero decir… Uraraka-san —Izuku se rascó la mejilla ante la atenta mirada, y la sonrisa de Ochako. Ella podía ver a ese chico tímido, ahora un poco más maduro, que había dejado cuando él se fue.

Recordó como lo abrazó y lloró internamente cuando lo fue a despedir en el aeropuerto.

Quiero que Uraraka-san, mi madre e Iida-kun estén conmigo cuando me vaya. Son las personas más importantes para mí —había dicho él, en ese entonces, joven Midoriya. Ella lo había visto, ella lo había abrazado y lo había amado tanto.

Suspiró.

—Dime Ochako, Deku-kun —pidió ella, a lo cual una tierna y brillante sonrisa apareció en el rostro del chico.

Dioses… era una sonrisa tan hermosa.

Sintió que su corazón latía cada vez más rápido, como si los sentimientos que alguna vez tuvo por él, nunca se hubieran ido.

Deku se acercó y besó su mejilla. Un acto realmente puro, algo que habían hecho muchas veces cuando eran jóvenes y ya no se sentía tan avergonzados el uno hacia el otro, pero que ahora le hizo latir el corazón de una forma fuerte.

Le hizo latir el corazón y que sus ojos se humedecieran por sentirse confundida de esos latidos.

—Fue un enorme placer verte, Ochako-chan —le dijo Izuku y ella le sonrió dándole una suave despedida. Deku subió a su moto y se colocó el casco, luego volvió a sonreirle, o eso le pareció a ella por su gesto y partió.

Ochako no se dio cuenta cuando su mano se dirigió a su mejilla, la cual estaba cálida y podía sentir la calidez de los labios de Deku.

Sonrió como una tonta mientras su corazón volvía a latir de forma rápida.


Nota: El IzuOcha comienza suave ¡PORQUE ELLOS SON REALMENTE SUAVES!

AAAAAHHHHH LES JURO QUE CASI ME DIO DIABETES AL ESCRIBIR ESOOOOOO

SE LOS JUROOOOOOO

Bien, no sé si tengo que haces aclaraciones, aunque siempre hay que hacerlas.

1- Eri: Si hay algo que quiero en esta vida es que Aizawa la adopte como nena suya. Sobre lo de Present Mic siendo parte de la familia, lo siento, soy muy fan del Erasermic. Por cierto, ella es el personaje que mencioné en el capítulo pasado que aparecería.

2- Cómo se dan cuenta, puse algo en el comienzo, es una breve explicación de lo que cada uno (Deku y Kacchan) significan en la relación. Con eso y lo que he escrito ya se dan cuenta quién es Ágape y quién es Eros. Eso lo puse en el resto de los capítulos y también cambié el nombre de héroe de Kacchan a Ground Zero, que por lo que sé, podría decirse que es canónico.

3- Fans del Kacchako, sabían que estos momentos tendrían que llegar. Por favor, no me critiquen a la niña u.u

Los quiero! Miles de gracias por leer, votar y dejar Review.

No sé imaginan lo feliz que me hace T_T

MILES DE BESOS