¡Amigos! Es un verdadero gusto volver a verlos :D Muchísimas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de dejarme un review, dejándome saber que les pareció el capítulo anterior, me hizo muy feliz ver la aceptación de todos ustedes :D Aquí traigo la siguiente entrega, el capítulo 3. Gracias infinitas por su paciencia, para serles sincera el fic ya está terminado jejeje pero me tomaré mi tiempo para publicar los otros capítulos n_n
Bueno, suficiente de pláticas, espero sus opiniones n_n y a mí querido amigo Enterrador, gracias por estar tan pendiente e impulsarme siempre a que continúe las historias :D
-¿En mi condición?- Poniéndose de pie, a punto de levantar el hospital a gritos –Ya basta de rodeos y…-
-Señora, usted está embarazada, felicidades- Con la mayor tranquilidad del mundo, dejando a Milk de una sola pieza.
Capítulo 3: Planeando un futuro.
-¿Qué dijo?- Pronunció en un susurro para si en un intento de su cerebro por procesar lo que acababa de escuchar. Repentinamente, su mundo empezó a girar con mayor rapidez, haciendo que perdiera el equilibrio. El hombre de bata blanca se percató de lo anterior, velozmente rodeó el escritorio que los separaba y se apresuró a detenerla.
-Debe evitar hacer eso- Reclinándola en la misma silla que había dejado segundos atrás. –Ponerse de pie tan repentinamente produce una hipotensión ortostática, es decir, una disminución de flujo sanguíneo al cerebro. Respire profunda y pausadamente- Llevó una de sus manos a la cabeza manteniendo los ojos cerrados y se limitó a seguir las ordenes que le estaban dando, aunque un solo pensamiento acaparaba su mente. -¿Se siente mejor?- Observándola con serenidad.
-Sí, gracias- Abriendo los párpados con lentitud, brindándole algo nada parecido a una sonrisa.
-Ordenaré que le traigan algo de beber, regreso al instante- Dándole una mirada directa para después perderse por la puerta del consultorio. -"Embarazada"- La palabra se incrustó en su mente retumbando una, y otra, y otra vez. Emociones sin fin la azotaron como el mar a las rocas de un acantilado. ¿Qué le sucedía? Sería madre por segunda vez, tendría ese privilegio una vez más, algo que muchas mujeres desearían y tal vez no pueden lograrlo. En su vientre llevaba otro retoño de su único y eterno amor, de su amado Goku. Debería estar brincando en un solo pie de la dicha, esta vez no fue así. Sí, bien era cierto que sentía infinita felicidad, pero más allá de eso reflexionó sobre la situación que se estaba desatando. La tierra pasaba por un periodo transitorio como la calma antes de la tormenta, la terrible tormenta que nadie sabía a ciencia cierta cómo terminaría. Se llenó de angustia y un temor en su interior se incrementó. Se sintió terriblemente culpable por traer una criatura al mundo dadas las circunstancias, pues era consciente que la responsabilidad era suya.
Con Goku y Gohan entrenando, permanecía solitaria en casa y ya si era difícil soportarlo, ahora lo sería el doble, literalmente. Exigirles que pasaran más tiempo con ella no estaba dentro de sus posibilidades, bien le encantaba la idea, pero debía ser sensata, de ellos dependía si existiría un futuro, vida y muerte se definirían en la batalla dentro de dos años y unos meses, y por supuesto que deseaba con todas sus fuerzas que la primera opción saliera triunfante. ¿Y si perdían la pelea? Tembló al imaginarse buscando refugio por el planeta entero con su bebé de brazos, los androides asechándolos cual depredador a su presa, arrebatándoles la existencia para siempre. ¿Por qué demonios pensaba tales atrocidades? Meneó la cabeza de un lado a otro desechando la idea, para posteriormente observar un punto fijo en la blanca pared, solo le quedaba confiar y depositar todas las esperanzas en su esposo, hijo y los guerreros Z, confiar en que todo saldría bien. Un sonoro suspiro salió de sus labios. El sonido de la puerta interrumpió su ensimismamiento permitiendo ver de nuevo al médico. Con unos minutos más, llena de algunas fórmulas, papeles sobre cuidados y citas subsiguientes, la visita concluyó. Agradeció las atenciones y camino por los pasillos en busca de su amiga peliazul.
-Y bien ¿Qué te dijo?- Preguntó Bulma enseguida, cuando la sintió sentarse a su lado, sin despegar su vista aún de la revista de moda que había conseguido caminando por todo el hospital. Sus ojos se perdieron de nuevo en la blancura del suelo.
-Estoy embarazada- Soltó sin más.
-¿Qué?- Gritó a todo pulmón, quedando de pie de un solo brinco. La revista que ojeaba hace unos segundos quedó en el olvido. La observó con los parpados abiertos de par en par.
-Me vas a matar de un susto- Bufó con falsa indignación la esposa de Goku.
-Se ve que ustedes no pierden el tiempo ¿Eh?- Comentó divertida una vez se recuperó de la impresión, guiñendole uno de sus azules ojos, provocando que toda la sangre del cuerpo se acumulara en las mejillas de Milk. –Oh amiga, felicidades, ahora Gohan tendrá un hermanito o hermanita- Entusiasmada, brindándole una genuina sonrisa de felicidad.
-Gracias… - Girando su vista a un costado.
-¿Eh? ¿Qué demonios te pasa? ¿Acaso no te entusiasma la idea?- Habló, el tono molesto en su voz de hizo notorio.
-Claro que me entusiasma… Es solo que… No es el mejor momento…- Una enorme "O" se hizo en la boca de la científica, cambiando su expresión a una de total sorpresa. –Será mejor que nos vallamos- Levantándose y dirigiéndose a la salida. Una vez en el auto, la curiosidad de la futura dueña de la corporación cápsula ganó una vez más la batalla, de ninguna manera se iba a quedar con la duda de saber que ocurría.
-¿Qué quisiste decir con eso?- Finalmente dejó salir en busca de su tan anhelada respuesta. La futura madre bajó la cabeza. Por la actitud de ella solo atinó a pensar una cosa ¿El matrimonio de su mejor amigo y Milk iba tan mal? Según sus largas horas de pláticas telefónicas, las cosas en la casa Son estaban de maravilla ¿Y si le había mentido? Una mueca de molestia se formó en su faz, mientras esperaba las palabras de la mujer que estaba su lado. Los minutos pasaron y un silencio incomodo se apoderó del pequeño lugar.
-¡Anda responde! ¿Las cosas están tan mal en tu hogar? ¿Acaso me mentiste todo este tiempo?- En tono irritable.
-No es nada de eso Bulma, yo no te he mentido, es solo que…-
-¡Qué!-
-¿No te das cuenta en la situación que estamos? ¿En la que está el planeta entero?- Subiendo la voz- En algún lugar esos malditos androides están siendo construidos y aún no sabemos que nos deparará el destino ¿Crees que es el mejor momento para traer una criatura al mundo? Pues yo pienso que no… Esto fue un accidente-
-¿Accidente?- Con la voz entrecortada, una vena se marcó en su frente, las ganas con que deseaba golpear a la mujer superaban sus límites de tolerancia.
-Sí, la responsabilidad es enteramente mía, no me cuidé como debía y…
-¡Ya basta!- Gritó presa de la ira -¿Cómo es que puedes hablar así? ¡Estamos hablando de tu futuro hijo! ¿Un accidente? ¿Acaso te resbalaste y casualmente caíste sobre el pene de Goku? ¡Claro que no! ¡Así que no es un accidente! ¿Que la responsabilidad es solo tuya? ¡Por favor! ¡Uno no hace hijos sola! Goku también es responsable, ¡No en vano ya es padre desde hace muchos años! Y si tienes tanto miedo, ¡Debiste pensarlo antes de dejarte llevar por las hormonas!- Fulminándola con la mirada, se bajó nuevamente dando un portazo, hablando para sí misma entre dientes, dirigiéndose a una cercana tienda de abarrotes, dejando a Milk completamente impactada.
-¡Un cigarro por favor!- Pidió tajante al tendero, dejando el dinero de un golpe seco en la vitrina. La mirada asesina de la guapa mujer, le indicó que debía hacerlo en el acto.
-Enseguida- En milésimas de segundo obtuvo su pedido. Se sentó en una de las mesas dispuestas en la parte de afuera del lugar. Dio un gran soplido a su cigarro, mantuvo el humo unos instantes en sus pulmones y después lo dejó salir con lentitud. No solía fumar, pero en casos extremos donde su carácter no era controlable, le parecía una buena ruta de escape. Lo fumó con calma tratando de despejar su mente por completo, definitivamente se tomaría su tiempo.
-Bulma…- La pelinegra habló a sus espaldas unos momentos después.
-¿Qué quieres?- Usando el tono más indiferente que encontró, por un instante no pareció ella, sino el príncipe saiyajin. El silencio hizo gala con su presencia una vez más. Se levantó para encararla y a proseguir su diálogo –Me parece absurda la manera en que estás pensando- Dando otro soplido.
-Lo sé y tienes toda la razón- La científica se atoró con el humo, empezando a toser con intensidad. La esposa de Goku se apresuró en su ayuda, obteniendo una señal de que no se acercara, a lo que accedió. Bien era cierto que algunas veces discutían y ninguna daba su brazo torcer, sin duda esto era todo un acontecimiento. Una vez terminado el "ataque", empezó a regular su respiración de nuevo.
-¿Estás bien?- Ella asintió en señal de afirmación, aún tratando de recuperar el aliento. Tomó una profunda bocanada de aire y la dejó salir con fuerza.
–Lo siento, fui muy dura contigo- Respondió una vez regresó a la normalidad, una sonrisa se dibujó en su faz –Pero sabía que reaccionarías-
-Y te lo agradezco- Respondió de la misma manera, viéndola directamente a los ojos. De esta manera se dirigieron a la corporación cápsula entre charlas y planes, todo rastro de conflicto entre ellas desapareció completamente. El día transcurrió con naturalidad y el momento de regresar a su hogar había llegado.
-Vamos, todo saldrá bien, ellos lo tomarán muy bien-
-Espero que así sea- Arqueando los ojos, renovada de nuevas esperanzas, la tarde con la heredera Briefs fue una inyección de optimismo que realmente necesitaba. Así partió a nuevo a las montañas, donde seguramente dos hombres hambrientos la esperaban para disfrutar una gran cena. Un brillo de felicidad se reflejó en su mirada mientras conducía. ¿Cómo se tomarían la noticia? Pensar en su reacción la entusiasmaba a cada segundo. Recorriendo el camino a su casa, pudo notar la majestuosidad de la naturaleza cuando se ponía el sol, anunciando el paso de la noche. Las bandadas de aves de todo tipo se observaban con claridad, cubriendo cada lugar con sus cantos y trinos, posándose en las copas de los árboles para alimentarse y posteriormente buscar sus nidos, el ruido que empezaban a emitir los insectos y el mismo riachuelo que corría al costado de su vivienda, con sus claras y tranquilas aguas. Con esto último notó que estaba a punto de llegar. La ansiedad empezó a tomar parte de su interior. A lo lejos divisó a los tres hombres que vivían con ella, haciendo que su corazón saltara de emoción, llevó la mano derecha a este y formó una linda sonrisa.
-¡Hola mamá!- Expresó su ahora hijo mayor sonriendo, mientras la mujer bajaba del auto.
-Mi Gohan- Poniéndose a su altura para abrazarlo -¿Qué tal el entrenamiento?
-¡Muy bien! He logrado mantener el ritmo de mi papá y del Señor Piccolo-
-Es cierto, Gohan será un gran guerrero, su poder es inimaginable- Goku intervino en la plática madre-hijo. –¿Y qué tienes Milk?- Yendo al grano.
-Hola Milk ¿Cómo te fue? Muy bien gracias, que atento eres -Exclamó para sí misma en tono sarcástico.
-Jajajaja lo siento- Haciendo su habitual gesto de llevarse la mano a la cabeza, mientras sonreía tontamente.
-¡Ja! Serás el hombre más poderoso del universo, pero jamás se te quitará que eres un idiota- Comentó Piccolo divertido.
-¡Oye!- Exclamó el saiya mientras los demás reían a carcajadas. De este efímero momento de risas, pasaron a tomar su habitual baño, entre juegos y chanzas, Piccolo se alejó a continuar con su entrenamiento, mientras la mujer preparaba el enorme banquete. Ahora que sabía el motivo de sus constantes mareos y lo demás, cayó en cuenta por qué en ocasiones le daba tanto asco cocinar, tan solo saborear u oler ciertos alimentos, la indisponían de una manera abominable. Rió para sus adentros.
-La cena está lista- Habló en voz alta para que pudiesen escucharla. Agradeció a su futuro hijo que esta vez le dejara preparar los alimentos para su familia. Por primera vez observó su vientre con ternura y llevó sus manos a este. Aún no había cambiado en lo absoluto, pero con el tiempo sería tangible. Los Son compartieron un agradable rato en familia. Cuando los alimentos volaron en un santiamén y todos estuvieron satisfechos, el tema de conversación volvió a ser Milk. Por la intromisión anterior, las explicaciones se habían postergado, Goku podía ser bastante distraído y persuasivo, pero cuando algo se le metía en la cabeza, no había poder humano que le hiciera cambiar de opinión. Su esposa aguardó un momento, observando al saiya y semi saiya atentamente, buscando la mejor manera de darles la noticia.
-Gohan… -El mencionado puso toda su atención en ella –Tendrás un hermano o hermana- El niño guerrero abrió sus ojos de par en par, a la vez que una gran sonrisa se apoderaba de su faz. El hombre de cabellos alborotados se notó confundido.
-¡Viva! ¡Voy a tener un hermano!- Saltando de la silla para abrazar a su madre -¡Que bueno!- Irradiando felicidad por cada uno de sus poros.
-Haber, espera un momento- Tratando de analizar la situación- Gohan va a tener un hermano…-
-Sí, así es-
-¿Yo que voy a tener?- Ambos cayeron de espaldas.
-¡UN HIJO!- Usando su tono más duro de regaño.
-¿Qué?- Expresó perplejo ante la declaración de su esposa - ¿Lo dices enserio? ¿Pero có…?- Antes de seguir pronunciando palabra, su mente trajo las noches en que Milk y él "entrenaban" a su manera, porque esa era su forma de recordarlo "entrenar" y que últimamente practicaban más seguido. Cuando se enteró de que iba a ser padre por primera vez, algo parecido había ocurrido, así que no se le hizo extraño que volviera a suceder. Encontrando sus autorespuestas, finalmente se llenó de una dicha sobrenatural – ¡Excelente!- Uniéndose a la celebración de su hijo –No puedo esperar que nazca para enseñarle artes marciales- Sus ojos se iluminaron con absoluto regocijo, caso contrario de la fémina.
-¡No, no, no y no!- Vociferó ella al instante –De ninguna manera lo permitiré. Apenas acabo de enterarme del embarazo y tú ya estás pensando en entrenar a nuestro hijo ¡Eso jamás!- Cruzándose de brazos.
-¡Pero Milk!...
-Nada de peros Goku, te he permitido que Gohan deje sus estudios momentáneamente por el tema de los androides, pero después nada de eso ocurrirá ¿Te quedó claro?- Con voz autoritaria, dando por terminada la conversación. Él solo se limitó a asentir con la cabeza, observándose derrotado, pero por supuesto que no era un hombre que se rindiera tan fácilmente. Sonrió para sus adentros al pensar en el futuro reto.
Han pasado dos meses desde que nos enteramos que mamá estaba esperando un nuevo hijo y realmente no pensé que fuese tan difícil lidiar con ella. Sufría cambios de humor extraños y repentinos, al punto de temer en si quiera dirigirle la palabra, pues nunca sabíamos cómo reaccionaría. Lloraba todo el tiempo por razones que aún no acabo de entender. Ahora que lo pienso, a papá y mi abuelo les ha tocado la peor parte. Gritos, regaños y hasta golpes ha recibido de su parte, pero han sabido comprender y llevar la situación de la mejor manera posible. Usualmente papá la abrazaba y acariciaba su pequeña barriga, esperando pacientemente el paso del tiempo. Por fortuna, no se ha comportado así en un par de días, siendo un verdadero alivio. Su apetito cambió drásticamente, ahora come tanto o más que nosotros.
Los entrenamientos han sido mucho más extenuantes y exigentes que antes por el limitado tiempo que hemos tenido. Con el crecimiento de mi hermano o hermana, mamá ha demandado más atención, además de que estamos entusiasmados con el próximo miembro de la familia. Observar sus movimientos por medio del monitor y empezar a sentir su pequeño ki fue algo que nunca podré olvidar. A decir verdad, solo ví una pequeña mancha en blanco y negro, pero fue algo que llenó mi interior con una nueva emoción. Personalmente no puedo esperar a que nazca, quiero enseñarle tantas cosas. Siempre he sabido que por el hecho de llevar sangre saiyajin, marcamos una diferencia en el mundo entero, sin exagerar, pero quisiera un futuro diferente para él o ella, un futuro no tan perceptible por la esencia guerrera que nos rige. A mí nunca me ha llamado la atención pelear como a mi padre, pero tuve que aprenderlo forzosamente, primero para sobrevivir y segundo para proteger el mundo, como ahora. Pero para salvar el mundo, no necesariamente necesitas súper poderes, con tan solo brindar lo mejor de tu interior, sin importar cuantas veces puedan rechazarte, preocuparte por los que te rodean y proteger en entorno en el que vives, puedes lograrlo de una u otra forma.
Pensando en esto volando velozmente por el cielo alrededor del nuevo campo de batalla, observó el bello paisaje que se dibujaba bajo si, lo que provocó un enorme gesto de satisacción, sin duda lo que más le gustaba de ser guerrero era el hecho de poder volar. Súbitamente se detuvo ante la aparición inesperada de su padre.
-Gohan ¿Listo para ir a Kame House? Bulma, tu madre y los demás nos deben estar esperando-
-Sí, claro papá- Dicho esto el saiyan mayor llevó sus dedos a la frente, tocó el hombro de su hijo y ambos desaparecieron del lugar.
¿Que les espera en Kame House? Especulen un poco XD Bueno, hasta aquí por ahora y vamos por la mitad, recuerden que es un fic corto n_n, a partir del siguiente capítulo se empezará a definir la historia T_T Por fa me disculpan si hay algún error de ortografía /Me lo hacen saber para corregirlo :D/ Saludos y un gran abrazo!
