Hogwarts Febrero 1975
Aula de pociones
Sirius llevaba deseando que llegara ese miércoles toda la semana, quería ver a la pequeña serpiente a solas. Aquella reacción le supo a mil besos dados por el moreno, estaba furioso cuando habían cruzado sus miradas mientras seguía abrazado a Remus.
El chico de hielo había reaccionado nuevamente, sus sonrojos le habían calentando la sangre, de eso no cabía la más mínima duda. Pero esa reacción le había hecho brincar el corazón. "¿Celos?" Oh sí, disfrutó aquel momento todo lo que pudo, pero reconocía que estaba deseando verlo a solas para saber cómo reaccionaría.
Cuando llegó el Slytherin ya estaba delante de su caldero, no podía verle la cara, se acercó lentamente, con su caminar altanero como solía llamarlo James. Se sentía bien volver a ser él mismo, bien pensado ¿volvía a ser él mismo? No tenía ganas de darle vueltas al tema.
Fue a por su caldero y se colocó al lado del chico.
—Snape—dijo a modo de saludo.
—Black—respondió el otro, cortante como la hoja del cuchillo que tenía en ese momento entre las manos.
Intentó sacar toda la conversación posible mientras realizaban sus pociones. Pero era prácticamente imposible. El moreno no iba más allá de monosílabos sin mirarle. Eso era frustrante, había tratado de ser cordial pero estaba perdiendo la paciencia y atacó de la única manera que supo en ese momento
Bien, parecía que no habría mucha conversación a menos que él hiciera algo para cambiarlo.
—¿Disfrutaste de las vistas del lago el otro día?—deseaba provocarlo para que explotara, para que volviera a reaccionar ante él.
Sabía que su tono había sido totalmente altanero, se giró para encararlo y estaba esperando casi ser hechizado por el otro. Lo que no esperaba fue encontrar la sonrisa ladina del Slytherin.
Se giró hacia él.
—Una pena, Black—dijo Snape mirándolo a los ojos fijamente—. Yo no comparto—le dijo esto enmudeciéndolo.
Sirius le miraba ojiplático, bien, esto no lo esperaba. Snape le estaba mirando de un modo tremendamente seductor y eso le tenía derretido. Tardó en entender lo que el otro le había dicho.
—Pero ... no hay nada ... —Vale, se estaba quedando imbécil ante aquella nueva actitud—. Remus y yo no tenemos nada.
—Has perdido tú oportunidad, leoncito—dijo acercándosele peligrosamente. Le agarró de la corbata y le aproximó hacia abajo, parando apenas a centímetros de su boca—. Como te decía, yo no comparto y ambos conocemos tu reputación.
Dicho lo cual, le soltó y salió del aula, dejando a un Sirius totalmente perplejo. No solo le había acelerado, le había rechazado y además le había insultado. Y él no hacía más que pensar cuán sensual podía ser el bastardo.
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Severus tuvo que salir del aula después de su escenita seductora con el Gryffindor, no pensaba tener éxito pero siguió una corazonada. Los leones tenía en alta estima su honor y él intentó pisárselo por todos los medios.
Sentía su corazón a mil por hora, sentía sus mejillas arder y estaba eufórico. Cualquiera que pudiera verlo en ese momento no podría creer que era él, sonrojado y sonriente parecía una persona completamente diferente. Cierto es que se notaba distinto, como si hubiera sacado una parte de él que no hubiera conocido hasta el momento.
Le había sorprendido ser capaz de intentar seducirlo, de haberlo agarrado y acercado tanto a sí mismo como para notar todo su calor. No negaría que había deseado besarlo mientras éste lo miraba embobado, pero aquello consistía en hacerle desearlo no en llegar a nada más. Ni ahora ni nunca.
En el fondo sí había escuchado la fama de don Juan que tenía el Gryffindor, pero nunca le había visto en acción hasta ese día en el lago. Jamás se acercaría a él, que fuera a consolarse con su querido amigo el correcto Lupin, tan tranquilo y correcto siempre...
"¿Celoso?" Pensó. Pues sí se había sentido celosos, pero al menos ese sentimiento le había hecho reaccionar y la venganza la estaba disfrutando con creces.
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Sirius aun permanecía en el mismo sitio en el que le había soltado Snape, estaba asombrado, también estaba molesto, la viborilla había intentado ofenderlo. Lo que no se había dado cuenta es que había aumentado su deseo hacia él. Si ya lo sentía cuando el pelinegro no era más que un témpano de hielo, el haber visto esta nueva cara le había jaleado.
Quería más de ese Snape, y no iba a rendirse.
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—No me apetece Lily—dijo por quinta vez Snape.
Lily llevaba como una hora intentándole convencer para que fuera con ella a la fiesta que iba a organizarse por San Valentín en la escuela. Años anteriores se habían podido ahorrar el trámite ya que a los alumnos más jóvenes no le estaba permitido quedarse más allá de la cena. Pero en este, bien sabía que no tenía escapatoria. Él no quería beber ponche, y bailar como un idiota, prefería quedarse una semana en la enfermería.
—¿Quizás es que ya tienes pareja, Sev?—dijo la pelirroja con sorna.
Éste la fulminó, pero no dijo nada.
En ese momento, el insufrible James Potter se aproximaba hacia ellos. Severus apretó la mandíbula.
—Evans—dijo Potter con su acostumbrada estúpida sonrisa-me-creo-que-soy-seductor.
—Potter—contestó esta secamente.
—¿Querrías ser mi pareja en el baile de San Valentín?—preguntó éste más rápido de lo que su estúpida arrogancia les tenía acostumbrados.
La pelirroja se quedó rígida, Severus sabía que la chica detestaba a su compañero de casa, y éste no hacía más que perseguirla insistentemente. Si tan sólo la hubiera dejado tranquila, y fuera menos arrogante, algo imposible por otro lado, quizás y sólo quizás, hubiera tenido alguna oportunidad con su amiga.
—No va a ser posible, Potter—agarró los hombros de la chica de una manera protectora—. Ella es MI pareja de baile.—Sus ojos no pudieron dejar de volar hasta los grises de Black, que en estos momentos parecían arder de rabia.
Potter seguía mirando a la pelirroja, boquiabierto, pudo decir miles de insultos hacia Severus, era lo común, pero no pudo negar que en el fondo le daba un poco de pena el chico. Jamás lo reconocería, él si creía que estaba profundamente enamorado de Lily.
Se fue sin decir nada, y notó a su amiga algo tensa aún, le quitó el brazo de los hombros y se fueron andado, pasando delante del resto del cuarteto de oro. Pudo notar los ojos de Black sobre él, y no pudo más que sonreír para sí, él también podía ponerlo celoso, aunque no lo había hecho por ese motivo, se dijo.
San Valentín, Entrada al Gran Comedor
Realmente se arrepentía del momento en el que le había dicho a su amiga que sería su pareja de baile, qué necesidad tenía de haber salido con ese valiente gesto al ver a la chica tensa por la propuesta de Potter, ni que fuera un estúpido Gryffindor.
La chica le había ayudado a comprar una túnica de gala de segunda mano, realmente lamentable para su gusto, odiaba ser tan pobre en momentos como ese. Y así se encontraba, esperando a Lily en la entrada del gran comedor, intentaba no hacer contacto con nadie, tampoco es que nadie lo mirara, la verdad. Pero se sentía absolutamente fuera de lugar.
Decir que Lily esta hermosa era quedarse corto, la chica brillaba con su vestido color verde, el contraste con su rojo pelo la hacía lucir adorable. Pobre Potter, lo iba a pasar francamente mal esta noche.
—Estás espectacular, Lily—le dijo ofreciéndole su brazo para entrar al comedor.
—Gracias—respondió esta, y agarró su brazo, dispuesta a entrar al baile.
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En una esquina del comedor del que habían sido retiradas todas las mesas y sillas, cuatro chicos vieron entrar a la pareja. Cada uno contuvo el aliento o lo dejo escapar a trompicones por diferentes motivos.
—Merlín, es tan hermosa—dijo James, sin darse cuenta que no había quedado registrado sólo en su mente sino que lo había compartido con sus amigos.
Un brazo se colocó sobre sus hombros.
—No te preocupes, esta noche vas a bailar con Lily—dijo muy serio Sirius—. De eso me ocupo yo—. Bien, eso había sonado casi como una amenaza.
Los cuatro amigos habían acordado ir juntos en solidaridad con James, la verdad es que Sirius sabía que él no iba a poder invitar al moreno al baile así que la resolución le pareció genial.
Y se sintió morir cuando el Slytherin cogió a la pelirroja de los hombros declarando que era su pareja. ¿Tan mal había interpretado las señales? Había dado por sentado que Snape tenía interés en los chicos, ¿quizás solo lo hizo para ponerlo celoso? La verdad es que normalmente la pelirroja le era simpática incluso podía entender el enamoramiento de James por ella, pero ahora mismo si las miradas mataran ella habría caído fulminada más rápido que con un Avada.
Estaba descolocado pero a la vez decidido, esa noche iba a tener unas palabras con la serpiente y a poder ser algo más. Nunca había sido una persona insegura, y el pelinegro le estaba trastocando los esquemas, ¿realmente merecía la pena? Bueno, lo tenía claro, lo iba a usar y lo iba a tirar, y se iba a quitar la estúpida obsesión de encima.
Estaba bien harto de sentirse aturdido, de mirarlo anhelante, tanto como un Black podía mirar anhelante a nadie, se sobreentiende. El que bebía los vientos por alguien y hacia mayoritariamente el ridículo por atraer su atención era James con Lily. Las cosas tenían que volver a su ser.
El joven se jaleaba a sí mismo con su discursito "todo lo que un Black siempre consigue, maldita estúpida serpiente, bla bla bla"
El comedor se había convertido en una gran pista de baile, había una mesa con bebidas de un extraño color rosa y todo estaba decorado con corazones de diferentes tamaños que bombeaban cuando se posaban sobre la cabeza de algún alumno.
Evan y Snape estaban junto a la barra de bebidas, les interceptaría allí. Pero cuando se estaba aproximando ellos fueron arrastrados con otro grupo de alumnos por una bandada de corazones al centro de la pista.
Vio como Snape tomaba a la chica por la cintura y agarraba su mano, y comenzaron a deslizarse por la pista como si de dos bailarines profesionales se trataran. Quedó totalmente hipnotizado con los elegantes movimientos del chico al que jamás hubiera creído un excelente bailarín. Sus movimientos era gráciles y elegantes. Nuevamente lo miraba embobado, y ese no era el plan que tenía trazado.
Disfrutó observando al Slytherin bailar sin ese semblante amargado que solía lucir, se le veía desenvuelto y disfrutando del momento. Casi podía sentir el gozo que estaba sintiendo casi como si fuera el suyo, y eso por un lado le asustó y por otro le aceleró el pulso.
Pasado un par de bailes, sin pensarlo mucho, irrumpió en la pista de baile y se situó al lado de la pareja, ambos se quedaron mirándole sobriamente, y adelantó su mano para solicitar el baile, el problema fue, que cuando Lily de mala gana soltó a su compañero de baile, Sirius no tomó su mano sino que tomó la de Snape.
El silencio que se produjo en ese momento, fue letal, todos los estaban mirando, la música parecía haber desaparecido dejándolos solos. La ocasión que había creado Sirius fue tomada por un rápido James, que agarró a Lily y la incitó a seguir sus pasos, aún algo anonadada.
La cara de Snape era un cuadro, por un lado, pálido como un muñeco de cera, con rayos de rabia que podían verse ascender por todo su ser, y por otro lado, un brillo en sus ojos, quizás sólo lo hubiera imaginado.
No le dio opciones de reaccionar obligándole a moverse al ritmo de la música, pero Sirius no era estúpido y tras breves segundos Snape le empujó y salió de la pista de baile. Bueno, ya bailarían en otro momento- pensó optimistamente Sirius- cuando caiga rendido a mis encantos, bailará conmigo aunque sea a solas.
Ahora, podría aprovechar esa ocasión para seguirle y provocar que el momento "rendición" se fuera gestando.
Siguió los pasos del moreno que estaba saliendo por la puerta haciendo ondear su túnica negra casi como volara, era rápido, tuvo que salir corriendo para no perderlo por los pasillos.
—Snape, espera—dijo casi sin aliento—. Quiero hablar contigo.
Éste hizo como si no le hubiera escuchado y siguió su camino, tuvo que agarrarlo del brazo para detenerlo en mitad de uno de los pasillos que se dirigían a las mazmorras.
Por toda contestación recibió una maldición que le hizo callar, maldito Snape, le había pillado con la guardia baja.
—Olvídame—le escupió en la cara, era pura furia pero también había dolor, humillación en sus ojos—. No sé que oscura obsesión te has agarrado conmigo, Black, pero déjame en paz.
Su tono le sonó casi como un lamento, no le gustaba nada verle así, no había sido esa su intención. Intentó deshacerse del hechizo, pero si trataba de sacar su varita perdería el momento con Snape.
Agarró su hombro, y se inclinó hacia él. Tomó su mejilla, era cálida y suave, los ojos negros abiertos de par en par le miraban asustados. Acarició con su pulgar la suave piel del chico, y aproximó y acarició sus labios. Podría haberle lanzado otro hechizo, pero estaba dispuesto a sufrirlo mientras pudiera tenerlo un segundo así.
Rozó sus labios contra los de Snape, eran finos pero suaves, movió los suyos queriendo profundizar el beso. Sí, eso llevaba deseando por meses y aquí lo tenía. Había olvidado el posible ataque, su falta de voz, concentrado en su boca y el calor que sentía de su cuerpo.
El beso se hizo más ávido cuando notó el movimiento por parte del moreno, gracias a Merlín se los estaba devolviendo. Lo pegó contra su cuerpo y saboreó sus labios. Notó como se relajaba el hombro por el que le tenía agarrado y deslizó la mano por su espalda hasta abrir su palma sobre su cintura.
Quería más, quería saborearlo, entreabrió su boca abriendo los labios de Snape con su movimiento, introdujo su lengua, sabía a cerveza de mantequilla y a especias, tenía un sabor delicioso. Le atrajo más hacia sí mismo, y le recorrió un escalofrío por la espalda cuando sintió el roce tímido de su lengua.
Sirius estaba disfrutando el momento más de lo que hubiera imaginado, pero tuvo que hacer una pausa para poder tomar aire. Sin separarse ni un centímetro de Snape, tomó aire contemplando sus ojos de obsidiana entrecerrados. Estaban vidriosos, contemplarlo así le turbaba, quería contemplarte siempre así. Con los labios hinchados, entreabiertos, una expresión entre asombro y entrega, que le hacía desearlo más.
Nuevamente le beso, sin darle tiempo a que pudiera arrepentirse, pegándolo a sí mismo. Los brazos de Snape al principio estaban laxos pero ahora podía notar sus manos sobre sus brazos. Apretándolos mientras se entregaban a un beso arrebatado. Quería más contacto, quería tocarlo y deslizó las manos hacia abajo agarrando su trasero.
Sintió su forma redondeada y apretó haciendo que el otro se frotara sorprendido contra él, soltando un gemido dentro de su boca. Despegó un poco la cabeza reclinándola hacia atrás lo que aprovecho para atacar su cuello, blanco y sedoso.
El ambiente se estaba caldeando, y aunque no era su intención original llegar a ese punto, no sería él el que parara los acontecimientos. Se frotó contra el cuerpo de Snape para hacerle saber cuan excitado estaba, y se encontró con unos ojos negros derretidos.
Iban a tocarse en aquel pasillo ¿le dejaría meter su mano debajo de su túnica? No es que no se muriera de ganas, es que no quería espantarlo.
Se estaba mordiendo el labio ante su dilema, quería más, se estaba poniendo duro como una piedra y Snape parecía sufrir el mismo efecto. Sus pensamientos fueron cortados de cuajo, cuando sintió contra su muslo la dura erección de chico. No se contuvo y dirigió su mano hacia allí, palpando sobre las capas de tela su miembro hinchado. Jadeó ante su contacto, con las mejillas rosadas por la excitación, sin dejar de mirarle a los ojos con una mano en su culo, comenzó a frotársela sobre la tela.
Snape se agarró de sus hombros, mierda esto estaba yendo demasiado deprisa pensó Sirius por un momento, no era el lugar para hacer eso, en mitad de un pasillo demasiado próximo al baile, sin voz, tan excitado que no sabía cómo podía estar hilando pensamientos coherentes. Nunca le había importado estar en esa situación antes, incluso podía decir que le atraía el peligro de ser pillados, pero lo que estaba sucediendo allí sabía que estaba sujeto con alfileres y había algo en ello que le parecía mal.
"Mierda, Black, desde cuando te has vuelto tan honorable" se dijo a sí mismo.
Escucharon sonidos de risas y pasos acercándose, el silencio en el que se habían sumergido fue roto por sonido de música y voces.
Snape se separó de él como si le hubieran lanzado un hechizo, le miraba sorprendido y echo a correr antes de que él pudiera reaccionar. Dejándolo solo en mitad del pasillo sintiendo todavía en sus manos el calor de su cuerpo.
Mierda, si ya estaba obsesionado con él, qué se suponía que iba a hacer ahora que todo su cuerpo le suplicaba devorarlo hasta hartase.
Dormitorio de Slytherin
El corazón brincaba desbocado en su pecho cuando llegó a su dormitorio, estaba entrando en una espiral de pánico, ¿Qué había pasado? ¿Cómo mierda había acabado en un pasillo besándose con Black y siendo prácticamente masturbado por éste?
¿Se había vuelto loco? Tanto que aún tenía que hacer esfuerzos por no salir corriendo a buscarle y continuar con lo que habían dejado a medias. Sentía recorrer escalofríos por la espalda cada vez que pensaba en cómo le había besado, en sus manos apretándole, tan jodidamente bien, tenía que cortar con ese pensamiento ahora mismo, pero no sabía cómo hacerlo con la erección que tenía en ese momento.
Mierda y mil veces mierda, no tendría que haber cedido, tendría que haberlo apartado antes de que ocurriese nada, se estaba frotando las piernas de manera obsesiva.
Lo odiaba por colocarlo en esa posición, cerro las cortinas de un tirón molesto consigo mismo, lanzó un hechizo de insonorización y se desprendió de la túnica exponiendo la erección que no parecía bajar.
Le maldijo y en vez de pelear, le besó, le acarició. Sus pensamientos estaban volviendo al pasillo mientras agarraba su polla con la mano.
Le había agarrado por el culo atrayéndolo, había notado lo excitado que estaba Black, y aquello lo había vuelto loco. Estaba acariciándose fuertemente, rememoró cuando colocó su mano sobre su pantalón frotándole con los ojos grises llenos de deseo.
Sin poder contenerse recordando su cara de deseo se corrió.
—Maldito Black—jadeó
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Otro capítulo, este es algo más largo, pero eso no perdona la demora en publicar. La historia está en mi cabeza, y la terminaré... lo prometo!
Espero que os guste, tanto si es así como si no, os agradezco los comentarios y las alertas, y a todos los que leen y no dicen nada, gracias igualmente!
Sh1m1
