Abril 1975
La cosas habían cambiado mucho para dos alumnos de Hogwarts, uno que nunca había dejado de conseguir lo que quería y otro que nunca había tenido nada. Dos realidades que estaban destinadas a chocar.
Severus estaba disfrutando de un estatus que jamás hubiera imaginado poder ostentar, era un protegido de Lucius Malfoy, si bien él ya no frecuentaba Hogwarts su poder traspasaba los muros de la escuela. El muchacho sabía que nada se daba a cambio de nada, y el rubio más adelante le pediría cuentas por aquella protección. Pero como todo en su vida vendría y haría lo que tuviera que hacer.
Los Gryffindor no le habían vuelto a dar problemas, ni siquiera se habían vengado del Aguamenti que les había lanzado el rubio delante de todos. Había sabido que cualquier acercamiento estaba vigilado por una cuadrilla silenciosa de Slytherins, el más cercano había resultado ser Regulus Black, del que debía decir que poseía una interesante conversación, era inteligente, culto y atractivo. Y en su fuero interno, podía pasar a veces por su hermano. Él no tenía ese brillo en los ojos que le había enloquecido, y con el que seguía soñando muchas noches, pero no era mal sustituto, era como si pudiera tener una parte de él. Y lo que más gustaba al Slytherin era ver la reacción del otro Black cuando estaban cerca.
No se le había vuelto a acercar, tampoco lo había vuelto a ver enredado con Lupin. Todo eran buenas noticias. Había llegado a la conclusión de que Sirius Black se había encaprichado de algo que no podía tener no de él por ser él. Era la impotencia de no poder tener lo que quería como el consentido que sabía que era. A raíz de ese pensamiento Severus disfrutaba con su sufrimiento. Era su pago por los años de bromas que había sufrido.
Una majestuosa águila cruzó el Comedor posándose en la mesa frente Severus, noticias de Malfoy sin duda, la orgullosa ave emprendió el vuelo sin consentir ser agasajada con algo de comida.
Ese fin de semana Lucius quería reunirse con él, bien, imaginaba que ahora pagaría por aquel estatus que empezaba a tener.
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Decir que Sirius estaba frustrado sería decir poco, Snape se había convertido en "intocable" gracias a Lucius Malfoy, aquel peliteñido asqueroso le había robado al azabache, siempre rodeado de un par de matones o con su "querido" hermano. ¿A cuento de qué su situación había cambiado con los Slytherin? Se temió lo peor, ¿quizás el rubio y él eran ahora pareja?
Sintió como la bilis le iba subiendo por la garganta de sólo imaginar a esos dos juntos.
¿En serio le había levantando al muchacho en su cara sin darse cuenta?
Estaba malhumorado e intentando superar aquella estúpida obsesión con Quejicus como se obstinó en volverlo a llamar. Lo malo es que se encontraba demasiadas veces con sus ojos negros desde el otro punto del comedor, el único sitio donde el moreno le miraba directamente.
Demasiadas noches rememorando el único momento que había tenido con él, recordando sus labios.
—Es extraño, ni siquiera me ha bufado—dijo James sentándose a la mesa.
Sirius estaba sumergido en sus pensamientos y no había escuchado bien a su amigo, éste pidiendo más atención de su parte le tiró un Muffin a la cara. Bien, tenía toda su atención.
—¿Qué pasa Cornamenta?—dijo el moreno quitándose un trozo de chocolate de la cara. Remus y Peter se reían disimuladamente.
—Es Lily.—Se recolocó las gafas como cuando estaba preocupado seriamente por algo—Le he dicho lo hermosa que estaba hoy y ni siquiera me ha bufado, nada.
Ahora eran los tres los que sonreían nada disimuladamente.
—Quizás sea su nueva táctica para pasar de ti—sentenció Sirius, no sabía cómo tras tanto rechazo su amigo no desistía, la chica le había dicho por activa y por pasiva que no quería nada con él.
—No—dijo rápidamente—.Vosotros no lo entendéis, le pasa algo.—Se atusó su desordenada mata de pelo y dijo muy bajo—.Parecía triste.
James estaba profundamente enamorado de Evans desde... bueno desde siempre, aunque al principio todo eran bromas él sabía que realmente la amaba y de un modo desinteresado. El termómetro de la relación lo marcaban los bufidos de la chica cuando el moreno le lanzaba algún cursi piropo o la invitaba a salir por millonésima vez. Ella para bueno o para malo nunca le había ignorado y eso era lo que hacía albergar alguna esperanza a James.
Su amigo parecía no dejar de amasarse el cabello tirando de él como si con ello le fueran a entrar las ideas por los poros.
—Lunático, ella te escucha y habla contigo— dijo con vehemencia—.Tú podrías averiguar que le sucede y si puedo ayudarla.—Miró tristemente a su zumo de calabaza—A mi nunca me lo diría.
—Entre unos y otros me tenéis harto con vuestras desastrosas vidas sentimentales—dijo el ojimiel.
—¿Eso es que sí?—preguntó esperanzado James, a tozudo nadie le podía ganar.
—Pues claro, además Lily también es amiga mía si algo le pasa también querré ayudarla.
—Estupendo.—Se le veía mucho mas tranquilo—Y bien ¿qué le pasa a Canuto?—dijo con algo de sorna.
—¿Cómo?—dijo este haciéndose el loco.
—Eh, ¿por qué tiene que ser él?—lloriqueo Peter.
—Vamos Colagusano—dijo el primero—.Tu vida sentimental mas que desastrosa es inexistente.—Antes de acabar la frase salió corriendo para no ser presa del contenido de una copa de zumo de calabaza levitaba sobre su cabeza, pero no lo suficientemente rápido y todo el contenido cayo sobre sus pantalones mojándole toda la entrepierna.
Los tres chicos rompieron a reír siendo el centro de atención de la sala. James se dispuso a correr detrás del más pequeño con un pudín que quería introducirse en los pantalones de rubio.
Pronto un profesor les llamó al orden y dejaron el comedor entre risas, Sirius le echo una última mirada a la mesa de los Slytherin antes de salir. Unos ojos negros como el infierno le miraban con intensidad. Pero no duró mucho, como si esa mirada nunca hubiera existido, se dirigieron al libro que ese momento leía.
El moreno no pudo impedir el suspiro que abandono su cuerpo, un fuerte brazo le tomo de los hombros.
—¿Por quién suspira el gran Sirius Black?—Era la voz burlona de James que le sacaba del comedor con dirección a clase.
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Severus fiel a su costumbre llegaba puntual a la cita que tenía con Malfoy, pero para su sorpresa el rubio ya estaba sentado en la misma mesa en la que habían estado reunidos con el resto.
Tras un cortés saludo, el moreno estaba deseoso de saber cuánto le iba a costar aquella protección, no era persona de andarse por las ramas, pero también sabía que la persona que tenía delante trabaja entre protocolos que a él se le escapaban por su educación.
—Bien, veo que quieres ir al grano—dijo el rubio finalmente—.Ha llegado a nuestro conocimiento que tienes una amistad poco adecuada con una sangresucia.
Severus sintió como toda la sangre en su cuerpo se retiraba para poder proteger su corazón. "Lily, no, por favor" suplicó en su cabeza a nadie en particular.
—Debes cortar tales amistades, no son adecuadas para nosotros—dijo como si estuviera hablando de dejar de comer pudin de chocolate para tomar pudin de vainilla.
Ella era lo único que tenía, la única persona que le había querido en todos esos años, no podía renunciar a ella.
Ya la había estado esquivando cuando iba acompañado, pues había notado como la menospreciaban y él no soportaba eso. No poder estar con ella, le parecía imposible. Se empezaba a arrepentir de haber aceptado el trato con Malfoy.
Sabía que el pago no iba a ser pequeño, pero había tomado precauciones para no exponerla tanto, al parecer sabían de su relación anterior con ella.
—Algo más, Snape.—Seguía hablando, pero a Severus le costaba concentrarse, su interior se estaba desmoronando—.Queremos que averigües todo sobre Remus Lupin.
De camino a la escuela Severus iba tristemente pensando en la situación en la que se había metido él solo. No era tan estúpido como para achacarlo a una enajenación transitoria por el shock de tener a Sirius Black besándole por los rincones. Él sabía lo que había hecho y cuáles eran los ideales del grupo al que se había unido. Pero nunca había considerado a Lily como una sangresucia, ella era sencillamente Lily; su luz en mitad de la oscuridad en la que siempre estaba sumergida su vida. Y por ese estúpido error de concepto, la satisfacción de ver la cara de Black descompuesta al ser abrazado por Malfoy y pertenecer se había unido a algo con lo que no estaba plenamente de acuerdo. Nada que menospreciara a Lily podía ser bueno.
Malfoy y sus secuaces no eran personas a no tener en cuenta si uno no cumplía con lo que habían acordado. No había ningún atisbo de duda o concesión cuando Malfoy se lo había dicho. Pero él no veía cómo vivir sin la amistad de Lily.
Llevaba días intentando esquivar a su amiga de la mejor manera posible, pero llegaba la hora en la que iba a tener que decidir.
Por otro lado el encargo sobre "Lupin" le resultaba extraño, no le veía el interés en conocer nada de él, nunca le había caído tan mal como el resto pues no solía meterse con él. Pero desde que andaba besuqueándose con Black por los pasillos no era digno de ningún tipo de consideración por su parte.
Por otro lado, no le veía la gracia al muchacho, con el pelo pajizo sin gracia, delgado y anodino, no entendía que podía ver el moreno en él, motivo más para no pensar en él, no parecía tener un gran gusto. Dos cicatrices casi imperceptibles cruzaban su rostro, quizás realizadas por algún animal cuando era pequeño.
No le veía la gracia en espiar la vida de ese chico.
Pero cumplió con lo que le habían encargado, al menos esa parte podría hacerla fácilmente y si encontraba algo jugoso quizás Malfoy le dejara seguir viendo a Lily. A veces se sorprendía de lo ingenuo que podía llegar a ser.
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Hacía días que sólo una persona que tuviera echado el ojo a alguien podría haberse dado cuenta que Severus Snape estaba mucho más pendiente de un castaño ojos miel de lo que lo había estado hasta la fecha.
Sirius estaba entre sorprendido y mosqueado que su amigo lupino estuviera siendo el centro de atenciones del azabache. Bueno que no quisiera nada con él, más bien malo, malísimo, nefasto... ¿pero que sus atenciones fueran para Remus? Eso era peor que estar dándose el lote con media escuela.
Sentía que desde que había descubierto sus sentimientos por Snape todo su mundo se había dado la vuelta, sus planes siempre salían del revés y él acababa más frustrado que en un principio.
Había querido darle celos con el castaño y ahora su viborilla parecía sólo tener ojos para este, no podía comprenderlo, y encima él podía diferenciar el interés genuino de Snape pues pese a todo Sirius Black se había descubierto como un conocedor experto del hermético Slytherin.
Quizás lo mejor eran dejar esa estúpida obsesión y olvidarse de Snape, le iba a retorcer todas las entrañas ver a esos dos juntos si finalmente Remus se daba cuenta del interés que despertaba en el moreno. Aunque para ser sinceros dudaba de que eso fuera a pasar, poco conocía a su amigo si este sabiendo de sus sentimientos por Snape intentaba algo con él.
Él tenía su vida bajo control y desde aquellas navidades no se sabía dueño de ella, empezaba a estar cansado y también aburrido, y el aburrimiento era algo que no había podido soportar nunca.
—Canuto.—Le sacó de su mutismo Remus—.Vamos a clase, se nos hace tarde.
Él no podía pagar su frustración con el lobo, siempre había sido su apoyo en ese aspecto y él mismo le dijo que todo aquel cuento de que eran pareja no serviría de nada con Snape.
Bien, estaba decidido, el tema "Severus Snape" tenía que acabarse, siendo sinceros conociendo a ambas partes nunca se mezclarían. Él tenía que poner su atención en otro punto y una Ravenclaw de 7º no paraba de mandarle indirectas, era su último año y no quería perder su oportunidad con el mítico Sirius Black, una parte de él no le veía tanta gracia ya a su fama de Casanova.
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Le estaba constando muchísimo mantener esa distancia con Lily, la echaba mucho de menos, pero ahora más que nunca sabía que debía tomar distancia o su amiga saldría dañada.
Su otra tarea estaba dando sus frutos, había recabado más información sobre Lupin de la que en un primer momento había pensado, siempre le había parecido un chico anodino, buen estudiante y con un pésimo gusto para elegir amigos, pero nada fuera de lo normal. Tras ese tiempo de observación sabía que el castaño ocultaba algo y que sus amigos sabían ese algo. A parte de por el mandado de Malfoy, él mismo se sentía intrigado por conocer su secreto, y estaba dispuesto a dar el siguiente paso y descubrirlo.
Había observado como el Gryffindor se iba poniendo cada vez más grisáceo hasta el punto en que una noche descubrió que era ingresado en la enfermería, pero cual fue su sorpresa que cuando consiguió colarse en ella no había ni rastro de él.
Aquello le escamó pues se volvió a repetir casi a intervalos de un mes, aquel chico ocultaba algo cíclico. Ahora podía entender el interés de Malfoy en el Gryffindor, y Severus no era tonto ni un mal estudiante, no le costó atar cabos, sólo necesitaba una prueba más contundente para mostrarle al Ex-Slytherin. Era metódico y disciplinado, y en ese campo en el que parecía desenvolverse bien, no iba a ser menos, no quería andar con suposiciones, necesitaba hechos.
Al día siguiente, según su información el castaño seguiría ingresado, el mes anterior había contado tres días hasta que volvió a las clases. Esa mañana el cuarteto seguía siendo un trío, un trío que se veía realmente cansado, en cuanto pudo se escabulló para confirmar si el castaño seguía ausente de la enfermería, pero incomprensiblemente, allí estaba tumbado y con un aspecto desastroso. Una enorme cicatriz cubría buena parte de su cara en la que la Señora Pomfrey estaba aplicando algún tipo de ungüento. Los brazos aparecían tapados por sendas vendas.
Sintió pena por el muchacho, aquello que le hubiera sucedido parecía horrible.
—¿Qué haces aquí?—Podría reconocer aquella voz en cualquier lugar—.Remus no está en condiciones de atender a nadie, vete.
—¿Qué le ha pasado?—preguntó mientras se giraba a encarar a su interlocutor, alto, moreno, irresistiblemente hermoso, Sirius Black.
—No es de tu incumbencia, Quejicus—dijo como vomitándole encima. Hacía tiempo que no le llamaba así.
—¿Qué si quiero preocuparme por él?—dijo con rabia.
—¿Tú?—Aquel rostro también hacía tiempo que no lo veía, su máscara de desprecio era más hiriente que muchas de las palabras que le había lanzado en aquellos años.
Severus sintió todo el rechazo que en esa mirada había, y como un tonto sintió su corazón herido, no había rastro de aquella mirada que le había dedicado en esos meses. Pero intentó que no se le notara.
—Acabaré sabiéndolo—le amenazó—.Descubriré el secreto de Lupin.
La cólera se apoderó del Gryffindor, que le empujó con todas sus fuerzas, nada tenía que ver ese contacto con el que había provocado hacía tiempo arrastrándolo al escobero. Podía ver la furia en él, quizás había tirado demasiado de las cuerdas que movían a Black.
—Jamás, me oyes, jamás amenaces a mis amigos o lo pagarás muy caro, Snape.—No quedaba rastro del gris en su mirada, todo el negro de sus iris y de sus intenciones le inundaban la mirada.
—¿Celoso, Black?—dijo con un tono que nunca había sabido utilizar, el de la seducción.
El cuerpo de su opresor se tensó, una nube de pesar anegó su mirada, pero dejó irla pronto. Sí, Sirius Black estaba celoso de su queridísimo amigo Remus Lupin. Y Snape, tuvo que controlarse para no demostrarle cual lejano estaba de sus sentimientos reales, del placer que estaba sintiendo al tenerle apretado contra sí, pero en el lenguaje de Severus Snape no había lugar para esas palabras, ni ahora ni nunca, se dijo para sí mismo.
El moreno comenzó a retirarse de su cuerpo, y Snape sintió el frío apoderarse de él, no quería que su cuerpo traicionara a su férrea convicción de mantener lejos a Black.
—Quizás lo mejor sería que el sauce acabara contigo y perderte de vista—.Aquello fue dicho casi como un susurro para sí mismo.
No hubo más, Black le dejó allí mientras cerraba la puerta de la enfermería para ir a ver su amigo.
¿Sauce? De qué demonios hablaba ese estúpido.
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Siento mucho el tiempo sin actualizar, esta historia me apasiona, y aunque estoy también con otras, no quiero dejarla apartada.
Quiero agradecer a todos los que habéis comentado hasta la fecha, realmente me anima mucho ver que os gusta y que queréis más, hace que desee escribirla más rápido.
Gracias jess Granger s, , sailor mercuri o neptune, Eva, Rebe Marauder, Nancy
Besos, Shimi
