1997. Mayo
—¿Qué ha pasado, Harry?—le preguntó Sirius a su ahijado. Severus se había puesto en contacto con él inmediatamente y Sirius había aparecido. Ambos estaban en la habitación del profesor que no estaba con ellos.
Harry estaba pálido y no era capaz de hablar.
—¿Harry?—lo sacudió Sirius.
—Casi lo mato...—gimió para sí mismo Harry.
—Harry, por favor, cálmate y cuéntame qué ha pasado—pidió con el tono más calmado que podía en ese momento.
—Llevo todo el curso obsesionado con Malfoy, con que va a hacer algo—le confesó Harry.
—¿Draco Malfoy?—preguntó Sirius, no podía ser otro pues Lucius estaba en Azkaban después de los sucedido en el departamento de Misterios.
—Sí, hoy lo seguí porque siempre desaparece en la sala de los Menesteres—continuó el chico—. Hoy estaba en el baño de chicas de primero, con Myrtle la llorona, verlos juntos en el mapa de los merodeadores me escamó.
Harry se miraba las manos, a pesar de haberlas lavado cuando llegó cubierto de sangre, parecía que aún estuvieran manchadas para el muchacho.
—Continúa...
—Malfoy...Draco, estaba apoyado en uno de los lavabos, él no paraba de llorar desesperado y me acerqué a él. Al parecer no me había notado, cuando le toqué el hombro, las lágrimas corrían por su cara. Jamás pensé verlo así, él es...odioso.
Pero no se apartó, pude ver el dolor tan profundo que sufría y lo abracé.
Aquello era absurdo, Sirius, él y yo somos enemigos desde que nos conocimos, ¿qué hacía consolándole?
Él se me abrazó como si no hubiera nada más en el mundo, yo... yo nunca había sentido algo así. Nadie se ha agarrado a mí con esa necesidad, con esa tristeza y entonces, le besé.
Harry subió la mirada para mirarle, Sirius había escuchado todo el relato en silencio. Sabía lo que había visto en los ojos de ese peliplateado, que fuera hijo de Malfoy no le garantizaba ninguna simpatía. Era su sobrino, pero no lo quería cerca de Harry. Solo suponía más problemas para él..
Que hubiera sido Harry el que lo besó, cambiaba mucho la perspectiva que había tenido de todo aquello.
Quería hablar con Severus de todo aquello. El niño ese era alguien muy querido para su pareja, algo que aún no llevaba del todo bien.
—¿Cómo pasaste de besarle a que termine en la enfermería?—preguntó.
—¿No te sorprende que le haya besado?—le preguntó sorprendido Harry.
—No demasiado, conoces ese dicho de ¿los que se pelean se desean?—le dijo levantando una ceja.
—Eso no siempre es así...
—Parece que sí es así en este caso, ¿o quieres decirme que no querías besarle?
—Sí, sí quería. Y fue...raro, pero... me gustó mucho—pobre, sus mejillas estaban completamente rojas.
—No tiene nada de malo que te guste un chico, Harry. Creo que no hace falta ser muy audaz para saber la relación que tenemos Severus y yo, ¿cierto?
—Cierto.
—Nosotros nos odiábamos, créeme, le hice la vida imposible durante muchos años, demasiados. Hasta que me dio cuenta que lo que sentía por él era algo diferente.
—¿Crees que Draco y yo?
—No lo sé, Harry, yo perdí a Severus tantas veces que no quiero que sea ejemplo de nada para ti. Él es hijo de un mortífago, y creo que corre el mismo destino.
Los ojos tan verdes de Harry se oscurecieron apenados, aquel era un amor imposible. Uno de los motivos por los que Sirius lo había visto con tan malos ojos desde un principio. No confiaba en ninguno de los Malfoy en cualquier caso, eran fieles seguidores de Voldemort.
—¿Porqué Malfoy está en la enfermería, Harry?
—Él se separó de mí como un loco, pero me había devuelto el beso, él lo quería, Sirius—a él no le cabía la más mínima duda de que así era.
—Me atacó, y empezamos a pelear como siempre, pero Draco no lanzaba hechizos inofensivos. —Parecía tan arrepentido, ¿había llegado a usar una imperdonable?—No sé porqué lo hice, nunca había usado ese hechizo y cuando cayó sangrando por el pecho me di cuenta de mi error. No podía pararlo.
—¿Qué hechizo usaste?—le preguntó intrigado, ¿sangrando sin parar?
—Uno que encontré en un libro, no sabía que funcionase de ese modo—dijo Harry desesperado.
—Te creo—le dijo acariciándole el hombro. Harry era una buena persona, en el ojo del huracán, siempre en medio de todo. Ojalá pudiera apartarlo de todo aquello y mantenerlo seguro.
—Casi lo mato, si el profesor Snape no hubiera llegado y contrarrestado el hechizo él...
En ese momento la puerta se abrió de un portazo.
Severus venía de la enfermería, Draco estaba estable, había sido una suerte que él pasara por ese pasillo cuando oyó la pelea.
—¿Cómo sabes ese hechizo, Potter?—le gritó.
Sirius se levantó y se colocó delante del chico.
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—Casi lo mata, Sirius—bufó Severus, el moreno siempre actuaba así con el chico, ni que él fuera a atacarle—¿Dónde has visto ese hechizo antes?
—En un libro—dijo Harry apartándose del cuerpo de Sirius.
—¿Qué libro?—preguntó sorprendido.
Harry sacó el ejemplar que siempre llevaba con él. Severus lo miró con ojos sorprendidos cogiéndolo entre sus manos.
—¿Qué es ese libro, Severus?—preguntó Sirius.
—Mi viejo libro de pociones de sexto. Ha usado el hechizo que tú sufriste en 1981.
—¿Lo creaste con 17 años?—le cuestionó Sirius.
Él solo asintió, ese descuido podría haberle costado la vida a Draco, él pensaba que se había deshecho de todas las pruebas de su infame hechizo.
—¿Cómo está Draco?—preguntó el chico.
Severus lo miró con ojos entrecerrados, si lo que Draco le había contado era cierto esos dos se habían metido en un problema más grande que una simple pelea de hechizos mortales.
—¿Por qué lo besaste, Potter?—le preguntó a lo que el niño se puso como un tomate.
—Severus... —le recriminó su pareja.
—Sirius, deja de tratarlo como un niño, ¿por qué besaste a Draco Malfoy?—volvió a preguntar.
—No lo sé.
—Con esa respuesta no podemos trabajar—dijo molesto, necesitaba conocer los sentimiento de Potter, el rubio estaba en serios problemas y quizás Harry fuera su solución.
Nunca había contemplado que los sentimientos de Draco pudieran ser correspondidos, pero al parecer se equivocaba, como de tantas cosas como se daba cuenta ahora.
—Draco está fuera de peligro, el hechizo que usaste con él es casi tan peligroso como una imperdonable. Yo no me siento contento de haberlo creado, por eso me deshice de todas las pruebas. Los únicos que conocían esa maldición murieron en la antigua guerra.
—¿Cómo es posible que yo consiguiera esa copia en la Biblioteca?—le preguntó el chico.
—No lo sé, pero serás el último que lo lea—le dijo para acto seguido incendiarlo.
—Aprendí mucho de él, quiero decir, de usted—le dijo sincero el moreno mientras miraba las cenizas del libro.
Severus se sentó y le pidió que se sentara frente a él.
—Potter, tenemos que hablar de Draco—el Gryffindor asintió y notó como Sirius se sentaba junto a él. Severus acarició su mano para tomar valor sobre lo que iba a contar.
—El Señor Tenebroso le ha encargado una misión imposible a Draco, todos saben que él no lo conseguirá y será castigado por ello—contó Severus.—¿Cuáles son tus sentimientos por él?
Harry miraba a uno y a otro intermitentemente.
—No lo sé, desde que volvimos este curso no he sido capaz de dejar de pensar en él y perseguirlo—dijo como si aquello ahora tuviera sentido—. Sabía que tramaba algo... pero no solo era eso, él... él había dejado de ser el de siempre. Lo veía solo y con ese aura tan triste.
—Entiendo—dijo Severus invitándolo a continuar.
—Hoy cuando lo vi en un lugar tan poco común fui a ver qué hacía—dijo mirándolo—, estaba llorando desconsoladamente y lo abracé, nunca lo hubiera imaginado. Lo que sentí cuando lo besé tampoco me imaginé que pudiera sentirlo.
—¿Lo protegerías? ¿Lo aceptarías?—le preguntó—. Él no lo sabrá, es un cabezota y un orgulloso, pero ¿puedo confiar en que llegados el momento tú lo llevarás contigo?
Harry volvió a mirarlos a ambos, ¿lo haría?
—Sí—dijo, lo que había sentido al besarlo no podía llamarlo amor, no podía llamarlo de ningún modo porque había sido breve e impreciso. Pero pensar que Draco podía morir no era aceptable.
—Sellemos esto—dijo Severus, el niño era alguien de palabra, lo había podido comprobar durante todos esos años. Pero ante lo que se exponía era en confiar en él, en Severus, y eso debían sellarlo. Desde que Narcisa se presentó en su casa ese verano a reclamar lo que ambos habían hablado en la mansión estaba buscando la opción de proteger a Draco.
Él no era un asesino, solo hacía falta ver los pobres intentos que había tratado de hacer para asesinar a Dumbledore.
Severus miró al hombre a su lado, la vida les tenía una nueva prueba, solo esperaba que pudieran superarla. Apretó su mano buscando ánimos.
Sirius lo miraba dividido por el amor que les profesaba a ambos. No quería poner en ninguna situación comprometida a Harry pero tampoco quería dañar a Draco más de lo necesario.
Harry era la única opción de Draco, y este último no lo iba a aceptar. La pelota estaba en el tejado del moreno.
—Harry, piénsalo bien, este tipo de promesa no podrás incumplirla, es una promesa mágica, inquebrantable.
—Lo haré—dijo, niño tonto pensó su padrino. Tan impulsivo como una vez él lo fue.
Severus miró a su pareja, aquello nunca lo habían hablado, podía ver el reclamo en los ojos grises del animago. Usar a Harry de aquel modo era peligroso y hasta cierto punto injusto. Severus sabía que ya tenía suficiente carga encima.
Pero si aquello se había dado en aquel momento, entre dos enemigos, entre dos niños superados por las circunstancias. Quizás pudieran ser el apoyo que tanto necesitarían en el futuro.
Solo esperaba no estar equivocándose.
Cuando Harry se marchó Sirius lo acorraló, era poco el tiempo que podían pasar juntos. Sirius volvía a vivir escondido, ahora más que nunca nadie debía verlo, ni siquiera los de su bando.
La confianza volvía a quebrarse en tiempos de guerra, Harry, Dumbledore y Remus eran los únicos en los que ambos confiaban.
—Le has acorralado, Severus—le acusó Sirius—. Él es incapaz de no sacrificarse por los demás, lo sabías.
—Lo sé, pero Draco es tan inocente como cualquiera.
—No tanto...
—El hijo no es el padre...
—Eso habrá que verlo—dijo sin estar convencido Sirius apartándose de él para ir a mirar por la ventana.
A Severus le gustaba tenerlo cerca, solo encontraba paz cuando esta junto a él. Su único puerto seguro en medio de toda aquella locura.
—Confía en mí, ellos pueden ayudarse—le dijo Severus abrazándose por la espalda del moreno.
Sirius tomó sus manos, pálidas y delgadas. Le acarició con más ternura de la que su gesto pronosticaba.
—Solo espero que no te equivoques y que ese niño no lo traicione.
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¿Demasiado Drarry?
Desde el principio he estado bordeando la historia original, como en paralelo sin grandes cambios desde el velo las cosas han cambiado. Así que más cosas cambiarán en el futuro.
En principio Harry y Draco son solo personajes secundarios, Severus y Sirius son los protagonistas. Aunque he estado pensando sacar dos historias de aquí, un Drarry/Harco y otra pareja que aún no puedo decir, serán para cuando acabe con esta. ¿Qué os parece?
Espero que os haya gustado, hasta el miércoles que viene.
Besos, Shimi.
