FIC
Historias de Albert y Candy
Presenta
LOS ESPIAS
Por Mayra Exitosa
Candy ahora se sentía diferente, por más que deseara ya no era lo mismo, no tenía al equipo de Johnson que la pusiera al tanto de todo, eso lo notaba el rubio, pues él estaba acostumbrado a trabajar solo, pero no iba a permitirse el lujo de perderla ahora que ella confiaba ciegamente en él y sus análisis, por lo que la unía a sus planes, solo estaban viendo quienes esperaban llegar del equipo de Johnson a buscarlos en Brasil, por si descubren algo más de ellos ya que debían de darse cuenta que se encontraban a varios pasos adelante, pero enviaron a un equipo solo a revisar si ellos estaban siguiendo el proceso del plan original, notando que el equipo le reportaba solo a él, Candy estaba en el techo de un sector habitacional, escondida en un ducto del clima aprovechando su estructura ósea que la ayudaba a elegir lugares pequeños, viendo y escuchando a Johnson en la pantalla del agente que buscaba saber si ya habían llegado al lugar que pensaban ingresar.
- Ni sus luces, señor. Ellos no han venido, puede que realmente sigan en donde los dejamos. - No Gordon, no te confíes, Andrew movió sus piezas y Terrance ya no se encuentra accesible, se hizo el herido en Afganistán y desde entonces desapareció, pero en Australia no se vieron sus reacciones, no hubo ingreso alguno, tenemos que localizarlos, ellos tienen nuestra información. - Como usted ordene. ¿los liquidaremos? - No, si ellos reaccionan como iban, lo seguro es que los aniquilen antes de que se den cuenta del plan de eliminarlos. Brasil es mucho más problemático, ellos tienen un sistema antivirus potente. Candy había grabado todo, más no decía nada y veía moverse al excompañero y ella continuaba ahí meditando en la traición de ese hombre tan sabiondo y que decía unirlos para una causa internacional, por eso no creía en los hombres, solo que no había podido evitar enamorarse del único que la había salvado y procurado con vida, cuando esta se pensaba sin retorno a su vida en Chicago, así en un suave lamento momentáneo esperaba a que Albert le diera la señal de salir.
Albert por su parte estaba desde otro punto muy distante, analizaba la conversación del agente con Johnson, sacaba toda la información directa de una pantalla, donde había eliminado a uno de ellos, su equipo estaba enlazado con varias redes importantes, por lo que bajaba la información completa y comprometedora que enganchaba a Johnson con la mafia y ese sistema subliminal resultaba ser suyo. Aseguraba que el equipo de Johnson no era confiable, por lo que en clave enviaba la información encriptada a Terrance, por si algo le sucedía.
El parpadeo de las luces le daba la señal a Candy, más ella no salía como los espías se iba por otro lado alejándose de donde podía haber posibilidad de que la encontraran. Albert no la veía y se preocupaba, por lo que encendía su localizador y por fin notaba que estaba en la azotea y desde ahí, revisaba a todo el sector; un par de francotiradores los esperaban de manera muy especial, esta enviaba el mensaje, cuando vio la luz donde ya lo tenían marcado. Albert se presionó por moverse, pero ya le habían disparado. Candy, desde donde se localizaba sacaba un arma y defendía su punto lo suficientemente escondida, se decidía a sacrificar a los dos hombres de los techos, luego buscaba por donde se había escabullido Albert, este se iba por agua, para no dejar huellas, pues era un hecho que estaba herido.
Por fin Candy daba con él - ¿te dieron? - Solo es un rozón. - Ahora sabrán que estamos aquí. - No, estamos usando armas con municiones del país, no darán con nosotros, tenemos que salir como lo prometimos sin ser vistos. - Estás muy pálido, - Creo que el disparo venía con algo más. La caída de Albert hizo que Candy se pusiera todo el cuerpo en su espalda, lo cubrió y se fue por el agua para poder flotar con él, vio como varios hombres salían al intentar buscar a sus compañeros y ella nadaba para seguir y finalizar robando un bote.
- ¿Dónde estamos? Preguntaba el rubio notando que ella inyectaba un antídoto antivenenosa -Escondidos. ¿Qué es esto? Le preguntaba a Albert y este respondía - Se lo quite a uno de los hombres. Hace un buen rato. Ella mostraba algunas cosas brillantes y agregaba, - Trae localizador. - Lo quite. Confirmaba el rubio a lo que ella manifestaba, - Trae más, ya están aquí afuera. El rubio pensaba a toda velocidad y concluía, - déjalo y salgamos a enfrentarlos, no podemos seguir huyendo. Ella con una sonrisa satisfecha se negaba a perder y comentaba, - Si podemos. Si nos van a descubrir, no será a nosotros a quien encuentren. - ¿que? El rubio no daba crédito, ella había dicho que no era espía, pero conocía a los americanos mejor que él, sobre todo a los traficantes.
La banda que ellos tenían en Brasil para que aniquilaran al equipo de espías, se hallaban tirados como si algo los hubiera golpeado, con la intervención de la rubia, procurando que no localizaran a Albert, hizo que entre ellos mismos se dispararan unos a otros con la única modesta intervención de la norteamericana, por lo que aventaba el equipo entre ellos y se salía tomando a Albert de la cintura por una puerta de rejas y de nuevo al mar. El bote que había robado también era dejado ahí, esta vez nadaba un poco más lejos. Albert portaba un vendaje ajustado en el rozón que había recibido, ella le hizo la limpieza y lo ajustó para que el parche no se humedeciera. Se dio tiempo suficiente para que entre ellos mismos se dispararan a todo lo que se moviera y al final no supieran quien había iniciado el fuego en ambos bandos, esa era una de sus especialidades recientemente adquirida al querer ser supuestamente como los europeos, con tantos pasos por delante, pues ella seguía sintiéndose tan perdida en ese lugar que hablaba medio mocho el idioma a tal grado que no les entendía ni… jota.
- Candy hiciste un trabajo espectacular. - Aprendo rápido, supongo que soy una buena alumna. - Eres mucho más que eso, una espía que dice no serlo y que hace mucho más que otros espías coludidos, es una mujer maravillosa. - ¡oh! Me tomaré eso como una sugerencia de que estás halagándome para que te dé un premio. - ¿es válido? - No lo sé, sigue practicando, tal vez me lo crea. Él sonrió y le tomó por sorpresa dejándola, viendo pajaritos, al darle un beso ardiente, que les dio visita a las amígdalas o al menos lo intentó. - Albert ¿a dónde iremos ahora? - A casa, al menos eso dijo Terry, supongo que ahí si dominas el idioma, - ¡Albert!
El viaje era regresar a Washington, con visita al FBI y la milicia estadounidense para entregar pruebas utilizando a la rubia como anzuelo así darse cuenta si Johnson se encontraba ahí o los recibiría con sus cómplices.
Continuará…
Gracias por sus comentarios, deseando sea del agrado de quien nos lee
Agradeciendo por el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias,
plataformas o complementar con parte de ellos. No usarlos en audios no autorizados ni las imágenes de sus diseñadores y creadores.
Sinceramente,
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
