FIC

Historias de Albert y Candy

Presenta

LOS ESPIAS

Por Mayra Exitosa

Para Candy las heridas aun dolían, por lo que estar con antibióticos y sedantes la tenía incomoda, ver a Albert como si nada, con heridas y cicatrices que bien podía ocultar como si no las tuviera, eso era parte de muchos agentes que soportaban el dolor, pero en este caso ella no podía continuar como una espía, regresaría a su país y sabía que si se enteraban que se encontraba ahí, podían atacar a Albert, ya se lo había advertido, más no estaba de más separarse un poco y no ponerlo en riesgo, por lo que cuando aseguró que irían a Washington, ella deseaba regresar a Chicago o definitivamente cambiarse a New York para que no la identificaran, había aprendido a utilizar muy bien el camuflaje de los disfraces y eso fue en parte por todo ese largo viaje por tantos países, que ahora con las heridas y la sensación de una próxima despedida, se sentía mentalmente fulminada.

- Te noto muy seria y creo que esa mirada anuncia planes ocultos. - ¿perdón? - Te perdono, no hagas nada que puedas arrepentirte después, sabes bien que estamos aquí, porque Johnson estará aquí, te haces la que desconoce todo, pero al final siento que ocultas más de ti de lo que sabemos. Terry llegó desde ayer y nosotros estamos aquí, por un contacto que tengo y que nos recibirá. - ¿nos recibirá? ¿a los dos? - Si preciosa, tú de mi alcance no sales, es mejor tenerte cerca que no haberte tenido nunca. - Así que ni pienses que porque ya estas más cerca de tus rumbos conocidos, vayas a decirme que aquí hay otro que competirá conmigo por tenerte. De pronto una voz ronca salió tras ellos, - ¿hablas de mí? ella me agrada, no se quejó por alejarme y n me persigue, no es vengativa y no he dejado de pensarla en estas semanas. - Terrance, sabes bien que pueden atraparnos a los tres si estamos juntos, no debiste estar en el mismo elevador. - Y perderme la satisfacción de verla de nuevo. Candy que los escuchaba sonrió de lado y respondía suavemente cuestionándolo- ¿te refieres a mí? - Si preciosa, la trampa esta al salir del elevador, así que prepárense. Albert la jaló tras de él con un empujón que la subía a su espalda, esta desencajaba el techo y subía a la parte alta del elevador acostándose y colocando un arnés de su cintura. Mientras ellos se ajustaban a la estreches de la puerta en sus costados, al abrir, los disparos se dieron notando que no había nadie, al asomarse, caía con un disparo desde el techo, mientras Terry y Albert estaban en cada esquina como tarántulas escondidas con sus pies en el pasamanos y su espalda en las esquinas contrarias a la entrada. Saltando como solo los espías sabían hacerlo, en forma sorpresiva y con dignidad, sin dejar de disparar.

Al finalizar Terry sonreía de lado y agregaba, - ¿con que un contacto eh? - Bueno de eso a nada. - El archivo encriptado que enviaste ya esta con los indicados, tienen a Johnson en la mira y preguntan por Candy, ¿si murió? - ¿Qué les dijiste? - Que tú y ella están de romance en Australia aún. Aunque el efecto sorpresa se arruinó en este edificio. - ¿estás celoso? - Nunca paso nada, yo mismo termine colocándola en tu dirección. - Lo cual agradezco, al final me quedaría con ella si me acepta. - No crees que ya lo hizo. El pelinegro miraba al rubio que sabía que los dos se complementaron en las últimas semanas demasiado tiempo y a solas, por lo que sus deducciones no estaban tan herradas. Cuando Albert la buscaba, ella ya no estaba en el elevador, pero si había disparos desde varios ángulos diferentes a los de Terry y él, por lo que se había escapado de el edificio y no trabajaba como ellos, por lo que estaría lejos de donde pudieran localizarla.

La milicia americana, tomo los informes y todo el plan que tenían para contra ellos, había contactos de los demás países y pistas para hacer un enredo que deslindaron desde que hicieron su travesía por los cinco continentes. Candy no volvió a la agencia, más Tom la encontraba en New York y hablaba con ella. - Te eche de menos, ¿Dónde has estado Candy? - Es clasificado, Tom. - Soy tu familia, el único en el que puedes confiar. - No Tom, no eres el único. - Todos han muerto, lo sabes, no voy a permitir que alguien más intervenga entre nosotros. Candy se detuvo y lo vio a los ojos. - ¡Tom! ¿tu los mataste? - No quiero que nadie te aleje de mi preciosa, siempre serás mía. - No Tom, nunca he sido tuya ni de nadie, tampoco te creí tan vil como para dejarme sin mis compañeros. - Sabes que no ando en buenos pasos, pero mi amor por ti es sincero. - No es correspondido Tom. Lamento que hayas invertido tan mal tu tiempo. - No lo hice, te querían muerta y yo te quiero conmigo, si eres alguien que esta entre dos bandos, lo mejor es que al menos estés de mi lado. - Que equivocado estás. Jamás perdonaré lo que has hecho, así como estime el haber estado juntos desde nuestra niñez, aprecie a mis compañeros y si los mataste, sencillamente tu nunca me conociste, ellos eran i familia, y los mataste a todos. - Comprende, no voy a permitir que te alejen, llevo meses buscándote, no sabía a donde te habían enviado.

Candy lo miraba sin poder creer que todo ese tiempo había estado con el peor villano de todos a su lado. El quería acercarse y ella se alejaba traía un disfraz de enfermera y trabajaba como tal en una clínica para indigentes. Se había separada de Albert porque sabía que, si estaba cerca suyo, lo matarían en cuanto se diera la oportunidad, pero fue Tom quien la encontraba y ahora estaba más loco que una cabra al pensar que ella iba a estar con él.

- Candy, lo mejor es que salgamos por las buenas, mi auto esta afuera con unos amigos, así que por el bien de los que se encuentran en este lugar, que no son nadie importante, pero que pueden morir si te niegas a venir conmigo. La rubia salía con su rostro enfurecido, tenía que alejarlo y acabar con él, lejos de la gente, todo el tiempo había estado con un hermano loco y hasta ahora que se había desaparecido unos meses, su locura explotaba por su partida y no deseaba perderla, la creía suya.

Continuará…


Gracias por sus comentarios, próximo capítulo final

Agradeciendo por el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias,

plataformas o complementar con parte de ellos. No usarlos en audios no autorizados ni las imágenes de sus diseñadores y creadores.

Sinceramente,

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa