Disclaimer: No soy dueño de Naruto o Inuyasha. Ellos pertenecen a los propietarios originales.
pensamientos``
-hablar-
NA: nota de autor
(cuando me meto en la historia xD)
En algún lugar desconocido de Konoha:
Un pequeño bosque, un lugar deshabitado y olvidado de Konoha, ahora era usado por una niña y un adolecente prodigio.
Si uno observa atentamente, vera que hay árboles tirados, arrancados y otros quemados; lugares incinerados y otros congelados; un verdadero campo de batalla, pero uno se preguntara ¿Quienes causaron esto?
Los causantes eran nadie más que Kagome, la ''Protectora del demonio'', y el heredero del clan Uchiha, Itachi.
Cada vez que podían, ambos se reunían en este bosque a entrenar, pero también a desconectarse con la realidad que los rodeaba, tratando de despejar y silenciar sus demonios internos. Ahora mismo estaban descansando, Kagome estaba sentada apoyada en un tronco que de milagro salió ileso e Itachi descansaba su cabeza en el regazo de la misma , disfrutando de las caricias que ella le propinaba peinando su sedoso cabello negro, que contrastaba de una forma casi mágica con las blancos cabellos que poseía Kagome.
Cualquiera que los viera, pensaría que la paz domina sus vidas, pero cuan equivocada estaba esa afirmación.
Mientras Itachi pensaba en lo que iba a causar esta noche; Kagome sufría por su amigo, pensando si era conveniente insistir para que no lo haga o apoyarlo hasta el último minuto. Decidió hacer la segunda opción.
-Itachi?- llamo levemente, tratando de no romper el aura de paz que rodeaba al chico, muy pocas veces lo había visto así, tan relajado y en paz.
-Mmm?- respondió el con gran calma, sin abrir los ojos, tratando de disfrutar al máximo esas caricias que recibía.
-Sabes que te apoyare y te ayudare en todo, siempre estaré para ti como se que tu también estarás para mi, ni el tiempo ni la distancia serán capaces de cambiar mi gran cariño y amor que siento hacia ti. Cuando sientas que tocas fondo, no dudes en buscarme, yo estaré para ti siempre, siempre seré tu hombro el cual podrás apoyarte sin dudar- respondió la chica con voz lenta y pausada, tratando así que sus palabras se impregnen en su alma, y que no las lleve el viento; todo esto lo decía mientras lo miraba fijamente, queriendo demostrar en sus ojos que todo lo que decía era verdad, y que todos los sentimientos que ella decía tener hacia el eran reales.
Itachi al escuchar cada palabra que desprendía de su corazón la niña, no se resistió más y la abrazo. Quería transmitirle a través de ese gesto lo que las palabras no le dejaban y se dejo respirar su dulce aromas, tratando de guardarlo para siempre en su memoria. Ambos se abrazaron con tanta fuerza, con tanto cariño, que daba miedo separarlos, pensando que se desvanecerían al separarse.
Este abrazo marco un antes y un después en sus vidas, sabiendo que lo que pasara esta noche los separara y los hará enemigos.
Pero ambos sabían que era lo mejor, si él no cumplía con esta misión podría desencadenarse una guerra civil, debilitando a Konoha y dejándola vulnerable, y si las cosas iban a peor, podría causar otra Guerra Mundial Shinobi.
El había hecho su decisión. Eligio a la aldea antes que al clan.
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El sol estaba en su mejor esplendor, mostrando un ocaso que cualquier artista amaría retratar.
El pequeño Sasuke, de 7 años, caminaba tranquilo y sereno rumbo a su hogar. Había sido despachado de la Academia ninja y ni sus padres o su hermano fueron a buscarlo. No se sentía mal ni preocupado, ya que no es la primera vez que pasaba eso. Pero lo que si le causo preocupación fue ver ausente a su querida Kagome-chan. Ella jamás faltaba a clases y según lo que le dijo el dobe, ella tenía que hacer algo importante pero no le dijo que.
Al salir de sus pensamientos, se dio cuenta que el sol ya se encontraba casi en su totalidad cubierto por las montañas, empezó a apurar el paso, su Okāsan seguramente estaría muy preocupada.
Al llegar al recinto Uchiha un silencio sepulcral reinaba. El pequeño trato de suprimir el mal presentimiento que tenia. Ignorando esa sensación, entro como siempre, con la luna iluminando todo el recinto. Avanzo a paso lento, mirando a todos lados mientras en su pecho se hacía más fuerte esa sensación, transformándose en miedo.
Siguió caminando, hasta que vio algo que lo dejo helado, casi sin respirar. Al frente suyo estaban los cadáveres de toda su familia, regados por todo el lugar, la sangre teñía a tierra y el olor se hacía cada vez más insoportable. Una imagen demasiado macabra.
Y corrió.
Corrió con lágrimas en sus pequeños ojos obsidianas, hacia su hogar, con un único pensamiento: ''Otōsan, Okāsan, aniki, por favor, estén bien!''
Al llegar a su casa, abrió la puerta y empezó a buscarlos desesperadamente. Hasta que llego al despacho de su padre. Deslizo la puerta lentamente, temiendo con que se encontraría allí adentro. Sus ojos se nublaron de lágrimas, su garganta se cerró y su corazón dejo de latir por un momento. Allí en el piso se encontraban los cuerpos de sus padres, corrió a su lado y empezó a llorar sobre sus cuerpos, tratando de averiguar quién sería el desgraciado que hizo eso a su familia.
Estaba muy asustado como para darse cuenta que su hermano se encontraba en una esquina de la habitación, con una mirada muerta.
-Sasuke-
El pequeño se dio vuelta rápidamente, buscando al portador de esa voz.
-Aniki? Donde estas? Quien hizo esto?- preguntaba rápidamente, tratando de obtener respuesta, pero jamás se espero dicha afirmación.
-Yo lo hice mi pequeño hermano- lo dijo con la voz tan fría, sin vida, que no pudo evitar sentir un escalofrió recorrerle todo su cuerpo.
-Pe-pero! Por que!? Por que lo hiciste Itachi!?- no llego a terminar de decir esa frase cuando tenía un shuriken incrustado en su hombro y a su hermano de frente, y con un solo golpe lo mando hacia afuera.
Sasuke no podía dejar de llorar, no tan solo por la herida que poseía o por el golpe; sino que su alma lloraba, lloraba por lo de su clan, por lo de sus padres y por lo que estaba haciendo Itachi, su ídolo, su hermano.
Itachi se acerco lentamente a su hermanito, como un animal salvaje acechando a su presa. Llego frente a él y pronuncio las siguientes palabras:
-Tsukuyomi!-
A través del Genjutsu, lo hizo ver como mato a cada uno de su clan, dejando para el último a sus padres. Sasuke ya no sabía si los gritos provenían de las visiones o de el mismo. Al pasar la última imagen, apareció otra que dejo al pequeño con su corazón en un puño.
Itachi les mostraba una imagen de él con Kagome, ambos parecían ser de la misma edad y Kagome se lanzaba sobre él para besarlo salvajemente, con una lujuria que salía a poros de ellos e Itachi le correspondía con la misma ferocidad, llegando hasta el punto de que se estaban desvistiendo con torpeza sin llegar a separarse en ningún momento.
Dejo libre a su hermano y le dijo las palabras que marcarían a su hermano por siempre:
-No vale la pena matarte, eres débil. Si deseas cobrar venganza ódiame, ódiame con todo tu ser y cuando tengas el poder de matarme, búscame. Pero si no logras vencerme, me estarás probando que no eres el indicado para Kagome y yo vendré a buscarla para llevarla de tu lado, ella no dirá nada, es más, se vendría con gusto conmigo al ver lo débil que eres-.
Y desapareció, sin dejar rastros, el no entendía porque se fue hasta que sintió unas pisadas llegando a él. Sintió unas manos suaves que lo alzaban tratando de no abrir más su herida. Abrió sus ojos lentamente y la vio. Era Kagome, lo sostenía con toda la delicadeza del mundo y le pedía que por favor no cerrara sus ojos. Lo cargo al estilo nupcial y empezó a saltar y a corres a una velocidad sobrehumana hacia su departamento, tenía que curarlo ahora.
Entro a su departamento deprisa, Naruto tenía el sueño muy pesado por lo que ni se habría enterado del alboroto que estaba haciendo su Nee-chan.
Llego al baño, sentó a Sasuke y con una facilidad impresionante rompió su poleron, al ver la herida causada por el shuriken solo pudo apretar la mano del niño, sintiéndose impotente. Siguió observando y en su abdomen se estaba formando un gran moretón, producto de la patada que le dio Itachi.
Sasuke sentía las tibias manos de Kagome-chan en su cuerpo, y de cierta manera esas leves caricias lo estaban tranquilizando. Pero no podía quitar las imágenes de su familia muerta, como eran asesinados a sangre fría por quien el consideraba su héroe; pero la última imagen, de Itachi besándose apasionadamente con Kagome-chan le era imposible de olvidar, su corazón se rompía con cada beso correspondido, con cada caricia que se daban.
Kagome aprovecho que Sasuke estaba en otro mundo, arranco el shuriken de su hombro, recién en ese momento el niño volvió a la realidad y veía fascinado y con amor como su amada Kagome-chan lo curaba; Kagome desinfecto la herida y con unos breves movimientos de mano, sus manos se cubrieron de chakra verde, típico de los ninjas médicos. Paso su mano por su hombro, ayudando a las células que se regeneren mas rápido y su otra mano se dirigió a su estomago, absorbiendo su dolor.
Al terminar, Kagome limpio con un trapo húmedo el rostro de Sasuke y su hombro, bajo su atenta mirada. Al terminar, lo tomo de la mano y lo guio hasta su habitación. Al llegar lo ayudo a ponerse una remera negra y unas bermudas grises, pertenecientes a Naruto.
Al acabar con esa tarea, Kagome abrazo a Sasuke, atrayéndolo a su pecho para que pudiera dormir escuchando sus latidos, mientras ella apoyaba su mentón en sus cabellos ónix; Sasuke se aferro a ella como si su vida dependiera de ella, demostrando su temor a su abandono. Kagome empezó a cantar suavemente una nana, para calmarlo:
''Lacrimosa dies illa
Qua resurget ex favilla
Judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus:
Pie Jesu Domine
Judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus:
Pie Jesu Domine''
Día de lágrimas será aquel día
en que resucitará, del polvo
para el juicio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús.
Para el juicio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús.
Su voz tan melodiosa y hermosa lograron calmarlo, hasta el punto que se durmió sobre ella, en su pecho con sus brazos rodeando su cintura, con pequeñas lagrimas cayendo de sus ojos.
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Apareció en el mismo lugar, en ese bosque que fue su refugio. No aguanto más y cayó de rodillas, con grandes lagrimas cayendo de sus hermosos ojos, al recordar todo lo que hizo y las últimas palabras de su padre.
De repente sintió como alguien lo abrazaba, al levantar su vista se encontró con Kagome, que en sus ojos podía notar su sufrimiento, sufría por él, por un monstruo.
Kagome adivinando hacia donde se dirigían sus pensamientos, le tomo delicadamente su rostro, dirigiendo su mirada con la suya, y le dijo tan fuerte y claro, sin titubeos:
-No eres un monstruo-
Esa simple frase ocasiono que Itachi la abrace mucho más fuerte, sabiendo que ella no lo odiaba, que sus palabras, que su juramento era real, ella siempre estaría para él.
Hola! Hace mucho que no escribía, y sé que los tuve abandonados, y por ser tan pacientes les dejo este capítulo extra largo como recompensa. Ahora saben que Kagome le es leal a Itachi como él a ella, y he de decir que ame escribir sus escenas. Y por las dudas aclaro que Kagome hizo un clon de ella para ir a cuidar a Sasuke, mientras que la Kagome original se quedo a consolar a Itachi. Sin más, me despido:
Ja-ne!
