Por un instante, sólo por un mínimo instante Michael había olvidado que el respawneo había vuelto a ser posible. Se prometió que lo primero que iba a hacer al ver a Walter de nuevo sería asegurarse de darle un buen puñetazo por irresponsable. Estaba rojo de ira.
-Este... ¿todo bien?- le preguntó Aprile, cabeceándole y poniendo un par de preocupados ojos tiernos que Michael no pudo, por muy irritado que estuviese, ignorar.
-No, no pasa nada- dijo en voz alta. En realidad se lo estaba diciendo a sí mismo. No tenía razón para enojarse porque Walter aún vivía.
Pero eso aún lo tenían que comprobar.
-Partamos de inmediato- dijo Adelle-. Aún hay tiempo como para llegar a la base anterior, ¿no es cierto?
-En efecto- dijo Winchester-. Pero esto solamente depende del joven Michael, él debe tomar la decisión.
Michael, considerándolo una sabia sugerencia, decidió ir a buscar a su tostado camarada.
-Sí, vayamos por él...
-Eh, espera- dijo Adelle-, ¿no se supone que Walter no vive en el poblado con nosotros?
-¿A qué os referís, joven Adelle?
-Es cierto, él vive solo- dijo Michael-. Y creo que afortunadamente no debería quedar muy lejos de aquí. Eso significa que si no se ha mudado de casa podría estar allí.
-¿Cuáles son las posibilidades de que el joven Walter esté allí o no? Supondría una considerable pérdida de tiempo si no se encuentra.
-Es mi amigo y eso es suficiente para mí- dijo, y sin esperar respuesta de nadie agarró un mapa, leyó para sí unas coordenadas y se fue en busca de la casa de Walter. Winchester tenía una cara de enojo que no se podía sacar. Y para colmo, los demás siguieron al muchacho, puesto que para ellos la justa y autoritaria figura de Michael tenía más peso que la del aldeano sacerdote.
-¿Realmente estás bien?- le preguntó Aprile a su dueño, quien venía posiblemente igual de irritado que Winchester.
-¿Eh... ?- respondió el joven, claramente desconcentrado de su enojo. No se había dado cuenta hasta que Aprile se lo hizo notar.
Michael tomó aire para hablar. No era algo fácil de decir.
-Este... te voy a ser sincero esta vez. No estoy bien. Para nada. Yo no sé qué tan acostumbrados estén ustedes a perder familia, porque ese es el negocio al que se dedican. Pero al menos los humanos no lo vemos así. Me dolió bastante el que Walter muriera de esa manera, porque había olvidado que ahora podemos respawnear, pero en este momento debe estar en su casa, así que ya creo estar mejor.
-Es cierto- agregó Adelle-, debemos ir a sacarlo de su casa y darle el azote de su vida, para que no vuelva a pasar nada de esto.
-Oh, ya veo...
-Bueno, suficiente cháchara, que aún nos queda tramo. Vamos por tu amigo oscuro- dijo Brian a secas, sin detenerse a pensar en sus palabras en absoluto. Michael vio algo de apoyo en sus compañeros y prosiguió.
-Bien, nos marchamos. Vamos a buscar a Walter.
-Y con lo bien que estábamos emprendiendo buena parte del viaje...- se lamentó Winchester, hablando para sí porque sabía que nadie iba a preocuparse mucho por lo que dijera. Después de todo era un aldeano, y sólo por ello le tenían menos estima. Por lo general los aldeanos estaban acostumbrados a malos tratos de jugadores, pero se lo tenían merecido por ser a ratos tacaños.
Con el grupo avanzando y con Winchester dándoles pociones de velocidad a todos sin preguntarles, cada vez estaban más cerca de la casa de Michael, la que sería la primera parada. De inmediato llegaron al lago de las planicies, al borde del milenario bosque de abetos. Michael comenzó a cosechar las cañas que alcanzaron a crecer, repuso todo lo demás y comenzó a manejar una caña solitaria de un metro hacia todos lados como si fuera una espada.
No se le daba muy bien.
-Eh, ¿qué haces?- le dijo Adelle. Estaba impaciente por llegar a la casa de su amigo.
-Este, nada... ¿sólo jugaba con esta caña?
-Deja eso ahí y continuemos. Ya se va a hacer de noche.
En efecto, ya había pasado el mediodía. El grupo atravesó con cuidado hasta que con la noche encima llegaron a la casa de Michael y entraron todos. Claro que el slime y la araña mayor tuvieron que entrar por el agujero que aún estaba en la pared. Michael apenas tuvo tiempo para poder tapar su pared rota con tierra antes de que se llenara de zombies y arañas queriendo entrar. Estaban algo exhaustos y querían dormir, pero es que en cuestión de segundos la casa fue invadida por muchas arañas. Adelle estaba sintiéndose menos que cómoda con todas las arañas queriendo entrar escalando las paredes haciendo un enorme y asqueroso bullicio.
-¡Eeeeeewww!
-Vengan, acérquense todos- les dijo Michael, quien sacó un montón de tablas del piso y con pala y pico comenzó a abrirse paso hacia abajo, donde creó un salón subterráneo.
-No es la gran cosa, pero debería mantenernos alejados de los mobs de afuera.
Puso camas para todos los que quisieran dormir incluyéndose y se echó. Aprile se sentó en el borde de su cama hasta que se quedó dormida. El zombie se fue a dormir parado en un rincón mirando la pared y Brian subió al piso principal de la casa, donde comenzó a estudiar mobs peligrosos a través de la ventana. Sin darse cuenta, estaba comenzando a ser visto como un supuesto mob hostil que ya no era razón de preocupación para nadie. Si hasta a veces jugaba con Aprile y todo.
-En qué me he convertido- reía solo.
A la mañana siguiente tuvo un recordatorio de esto: se le dio la orden de arrasar con todo y limpiar camino para el grupo. No le importaba el tener que acabar con sus colegas de raza. Es sólo que sentía que ya no era el fiero asesino que alguna vez acabó con cuatro jugadores en el período del Hardcore, y eso le molestaba. A diferencia de sus compañeros reformados, todavía sentía que quedada ese aire siniestro en él.
-Eh, calma, que no estás compitiendo contra nadie- le dijo Adelle. Estaba matando a todos los mobs a una velocidad preocupante. Era de todos modos bueno, porque estaban saliendo bastantes.
-No me digas que hay un spawmer cerca...- dijo Michael pensativo. Adelle negó con la cabeza.
-El sol ya salió y está iluminando todo. Además hasta donde yo sé los spawners son subterráneos.
Michael no podía estar más equivocado en darle razón a la chica. Pero eso, por ahora, era lo de menos.
-Bueno, entonces será mejor que aprovechemos el sol bien esta vez. ¿Cómo van sus cascos, chicos?
Ambos aún tenían mucha durabilidad. Recorrieron buena parte del bosque pasando por la cueva donde alguna vez la familia de Aprile se había instalado a vivir. Aprile comenzó a reducir la velocidad de su marcha andando cabizbaja. Michael también comenzó a andar a una velocidad lenta, le dio una caricia y puso una voz calmada y suave.
-Tranquila, que ahora nos tienes a nosotros.
Sabía exactamente lo que la pequeña estaba pensando. Aprile le miró por un largo rato. No sabía qué decir.
-Gracias...
-Oye, no tenemos todo el día- le dijo Adelle a Michael desde lejos porque se habían quedado rezagados. Michael apuró el paso y desde ese punto Aprile no se le despegó. El muchacho no podía estar más orgulloso de tener a nada menos que una creeper domesticada. Cualquiera podía domesticar un ocelote, pero no un creeper. Siguieron el sendero torcido de abetos interminables hasta que vieron una pequeña casa de dos pisos, de abedul y techo de roble oscuro. La negra cabeza de Walter asomaba por una de las ventanas del piso superior.
-¡Eh, chicos, no lo van a creer, tienen que escuchar esto... !
Su oscura cabeza desapareció por unos instantes y volvió a ser visible en la entrada principal. Con cuerpo y todo.
-Ven acá...- dijo Michael dándole un fuerte abrazo. Casi tenía ganas de llorar y de golpearle al mismo tiempo.
-Lo siento, no era mi intención preocupados así...
-No me vuelvas a asustar así...
-Bueno, no es para tanto, recuerda que ahora se puede respawnear- le dijo Adelle.
-Sí, pero...
-De eso es precisamente de lo que quería hablar con ustedes- dijo Walter muy emocionado. Todos reaccionaron con confusión.
-¿Qué os ha acontecido, joven Walter?
-Sí, ya cuenta- dijo la araña mayor impaciente-. Queremos saber porqué el escándalo.
-Verán, cuando caí y... este, pues... morí... je, suena raro decir eso...
-Al grano- le dijo Michael.
- Perdona. Estaba allí tirado. Sabía que había muerto. Pero aún así podía seguir observando lo que pasaba alrededor. Veía mis cosas desparramadas y todo. No puedo explicar bien cómo pasó esto, pero se me presentaron dos opciones: respawnear o volver. Naturalmente decidí respawnear. Era la opción obvia, ¿no?
-¿Se te mostraron qué cosa?- preguntó Michael, más que confundido. Sin embargo, Adelle se mostró intrigada.
-¿Volver adónde?
Walter se encogió de hombros.
-No sé...
-Este... ¿todo bien?- le preguntó Aprile, cabeceándole y poniendo un par de preocupados ojos tiernos que Michael no pudo, por muy irritado que estuviese, ignorar.
-No, no pasa nada- dijo en voz alta. En realidad se lo estaba diciendo a sí mismo. No tenía razón para enojarse porque Walter aún vivía.
Pero eso aún lo tenían que comprobar.
-Partamos de inmediato- dijo Adelle-. Aún hay tiempo como para llegar a la base anterior, ¿no es cierto?
-En efecto- dijo Winchester-. Pero esto solamente depende del joven Michael, él debe tomar la decisión.
Michael, considerándolo una sabia sugerencia, decidió ir a buscar a su tostado camarada.
-Sí, vayamos por él...
-Eh, espera- dijo Adelle-, ¿no se supone que Walter no vive en el poblado con nosotros?
-¿A qué os referís, joven Adelle?
-Es cierto, él vive solo- dijo Michael-. Y creo que afortunadamente no debería quedar muy lejos de aquí. Eso significa que si no se ha mudado de casa podría estar allí.
-¿Cuáles son las posibilidades de que el joven Walter esté allí o no? Supondría una considerable pérdida de tiempo si no se encuentra.
-Es mi amigo y eso es suficiente para mí- dijo, y sin esperar respuesta de nadie agarró un mapa, leyó para sí unas coordenadas y se fue en busca de la casa de Walter. Winchester tenía una cara de enojo que no se podía sacar. Y para colmo, los demás siguieron al muchacho, puesto que para ellos la justa y autoritaria figura de Michael tenía más peso que la del aldeano sacerdote.
-¿Realmente estás bien?- le preguntó Aprile a su dueño, quien venía posiblemente igual de irritado que Winchester.
-¿Eh... ?- respondió el joven, claramente desconcentrado de su enojo. No se había dado cuenta hasta que Aprile se lo hizo notar.
Michael tomó aire para hablar. No era algo fácil de decir.
-Este... te voy a ser sincero esta vez. No estoy bien. Para nada. Yo no sé qué tan acostumbrados estén ustedes a perder familia, porque ese es el negocio al que se dedican. Pero al menos los humanos no lo vemos así. Me dolió bastante el que Walter muriera de esa manera, porque había olvidado que ahora podemos respawnear, pero en este momento debe estar en su casa, así que ya creo estar mejor.
-Es cierto- agregó Adelle-, debemos ir a sacarlo de su casa y darle el azote de su vida, para que no vuelva a pasar nada de esto.
-Oh, ya veo...
-Bueno, suficiente cháchara, que aún nos queda tramo. Vamos por tu amigo oscuro- dijo Brian a secas, sin detenerse a pensar en sus palabras en absoluto. Michael vio algo de apoyo en sus compañeros y prosiguió.
-Bien, nos marchamos. Vamos a buscar a Walter.
-Y con lo bien que estábamos emprendiendo buena parte del viaje...- se lamentó Winchester, hablando para sí porque sabía que nadie iba a preocuparse mucho por lo que dijera. Después de todo era un aldeano, y sólo por ello le tenían menos estima. Por lo general los aldeanos estaban acostumbrados a malos tratos de jugadores, pero se lo tenían merecido por ser a ratos tacaños.
Con el grupo avanzando y con Winchester dándoles pociones de velocidad a todos sin preguntarles, cada vez estaban más cerca de la casa de Michael, la que sería la primera parada. De inmediato llegaron al lago de las planicies, al borde del milenario bosque de abetos. Michael comenzó a cosechar las cañas que alcanzaron a crecer, repuso todo lo demás y comenzó a manejar una caña solitaria de un metro hacia todos lados como si fuera una espada.
No se le daba muy bien.
-Eh, ¿qué haces?- le dijo Adelle. Estaba impaciente por llegar a la casa de su amigo.
-Este, nada... ¿sólo jugaba con esta caña?
-Deja eso ahí y continuemos. Ya se va a hacer de noche.
En efecto, ya había pasado el mediodía. El grupo atravesó con cuidado hasta que con la noche encima llegaron a la casa de Michael y entraron todos. Claro que el slime y la araña mayor tuvieron que entrar por el agujero que aún estaba en la pared. Michael apenas tuvo tiempo para poder tapar su pared rota con tierra antes de que se llenara de zombies y arañas queriendo entrar. Estaban algo exhaustos y querían dormir, pero es que en cuestión de segundos la casa fue invadida por muchas arañas. Adelle estaba sintiéndose menos que cómoda con todas las arañas queriendo entrar escalando las paredes haciendo un enorme y asqueroso bullicio.
-¡Eeeeeewww!
-Vengan, acérquense todos- les dijo Michael, quien sacó un montón de tablas del piso y con pala y pico comenzó a abrirse paso hacia abajo, donde creó un salón subterráneo.
-No es la gran cosa, pero debería mantenernos alejados de los mobs de afuera.
Puso camas para todos los que quisieran dormir incluyéndose y se echó. Aprile se sentó en el borde de su cama hasta que se quedó dormida. El zombie se fue a dormir parado en un rincón mirando la pared y Brian subió al piso principal de la casa, donde comenzó a estudiar mobs peligrosos a través de la ventana. Sin darse cuenta, estaba comenzando a ser visto como un supuesto mob hostil que ya no era razón de preocupación para nadie. Si hasta a veces jugaba con Aprile y todo.
-En qué me he convertido- reía solo.
A la mañana siguiente tuvo un recordatorio de esto: se le dio la orden de arrasar con todo y limpiar camino para el grupo. No le importaba el tener que acabar con sus colegas de raza. Es sólo que sentía que ya no era el fiero asesino que alguna vez acabó con cuatro jugadores en el período del Hardcore, y eso le molestaba. A diferencia de sus compañeros reformados, todavía sentía que quedada ese aire siniestro en él.
-Eh, calma, que no estás compitiendo contra nadie- le dijo Adelle. Estaba matando a todos los mobs a una velocidad preocupante. Era de todos modos bueno, porque estaban saliendo bastantes.
-No me digas que hay un spawmer cerca...- dijo Michael pensativo. Adelle negó con la cabeza.
-El sol ya salió y está iluminando todo. Además hasta donde yo sé los spawners son subterráneos.
Michael no podía estar más equivocado en darle razón a la chica. Pero eso, por ahora, era lo de menos.
-Bueno, entonces será mejor que aprovechemos el sol bien esta vez. ¿Cómo van sus cascos, chicos?
Ambos aún tenían mucha durabilidad. Recorrieron buena parte del bosque pasando por la cueva donde alguna vez la familia de Aprile se había instalado a vivir. Aprile comenzó a reducir la velocidad de su marcha andando cabizbaja. Michael también comenzó a andar a una velocidad lenta, le dio una caricia y puso una voz calmada y suave.
-Tranquila, que ahora nos tienes a nosotros.
Sabía exactamente lo que la pequeña estaba pensando. Aprile le miró por un largo rato. No sabía qué decir.
-Gracias...
-Oye, no tenemos todo el día- le dijo Adelle a Michael desde lejos porque se habían quedado rezagados. Michael apuró el paso y desde ese punto Aprile no se le despegó. El muchacho no podía estar más orgulloso de tener a nada menos que una creeper domesticada. Cualquiera podía domesticar un ocelote, pero no un creeper. Siguieron el sendero torcido de abetos interminables hasta que vieron una pequeña casa de dos pisos, de abedul y techo de roble oscuro. La negra cabeza de Walter asomaba por una de las ventanas del piso superior.
-¡Eh, chicos, no lo van a creer, tienen que escuchar esto... !
Su oscura cabeza desapareció por unos instantes y volvió a ser visible en la entrada principal. Con cuerpo y todo.
-Ven acá...- dijo Michael dándole un fuerte abrazo. Casi tenía ganas de llorar y de golpearle al mismo tiempo.
-Lo siento, no era mi intención preocupados así...
-No me vuelvas a asustar así...
-Bueno, no es para tanto, recuerda que ahora se puede respawnear- le dijo Adelle.
-Sí, pero...
-De eso es precisamente de lo que quería hablar con ustedes- dijo Walter muy emocionado. Todos reaccionaron con confusión.
-¿Qué os ha acontecido, joven Walter?
-Sí, ya cuenta- dijo la araña mayor impaciente-. Queremos saber porqué el escándalo.
-Verán, cuando caí y... este, pues... morí... je, suena raro decir eso...
-Al grano- le dijo Michael.
- Perdona. Estaba allí tirado. Sabía que había muerto. Pero aún así podía seguir observando lo que pasaba alrededor. Veía mis cosas desparramadas y todo. No puedo explicar bien cómo pasó esto, pero se me presentaron dos opciones: respawnear o volver. Naturalmente decidí respawnear. Era la opción obvia, ¿no?
-¿Se te mostraron qué cosa?- preguntó Michael, más que confundido. Sin embargo, Adelle se mostró intrigada.
-¿Volver adónde?
Walter se encogió de hombros.
-No sé...
