Bien, aquí les traigo el capítulo número dos editado. Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capítulo 2 – Nuestro encuentro en la "Luz de luna"
Siempre me había caracterizado por ser dormilona. No era extraño que llegara justa de tiempo a todos lados por querer dormir un poquito más, pero hoy, aunque fuera difícil de creer, era una excepción. Yo, Sakura Kinomoto, estaba despierta y despejada a las 6:30 de la mañana.
No había podido dormir casi nada, y cuando pensaba que Morfeo me arrullaría en sus brazos, un par de ojos ambarinos aparecían en mi mente haciéndome sentir despierta… de nuevo. Había sido así toda la noche.
¿Cómo era posible que el motivo de mi desvelo fueran esos ojos y no la traición de Ryuu? ¿Qué podía hacer para recobrar mi tranquilidad? Solté un largo suspiro y me removí inquieta entre mis sabanas. Lo único que se me ocurría para calmar mis nervios era contarle lo que me pasaba a alguien… y quien mejor que Tomoyo.
Tomé mi celular y marqué su número, aunque me asesinara por la hora. Un repique, dos… cinco… y por fin contestó.
—Debe ser algo muy importante para que Sakura Kinomoto me llame a esta hora.
—¿Te desperté?
—Me sacaste de la ducha, en realidad —dijo riendo.
—Lo siento, Tommy —dije nerviosa—. Pero debo hablar con alguien, estoy que me vuelvo loca. Anoche no dormí casi nada —dije con un timbre de queja en mi voz.
—Cariño ¿Qué sucedió? ¿Estás bien?
A veces, Tomoyo solía usar ese tono maternal cuando estaba preocupada por mí. Eso no me molestaba, más bien, eso me demostraba cuán importante era para mi prima.
—No quiero hablarlo por teléfono —le dije—. Y no te preocupes, no es nada malo… creo…
—Eso no me deja más tranquila —dijo resoplando—. Está bien, nos vemos en dos horas en el café de siempre y así desayunamos juntas.
Sonreí. Además de ser mi prima, Tomoyo era una gran amiga y siempre me ayudaba cuando la necesitaba.
—Gracias, Tommy. Nos vemos allí. —Y colgué.
Salí de mi habitación y fui directo al baño. Me observé en el espejo y vi los estragos que había dejado la noche de insomnio que había tenido. Iba a tener que usar corrector de ojeras si no quería verme como una zombi. Tomé una ducha caliente y salí de nuevo hacia mi cuarto. Hacía calor, así que tome un pantalón corto color blanco y una camiseta sencilla de color rosa. Me maquille levemente, sin olvidar el corrector de ojeras y así baje rápidamente las escaleras para encontrarme con el rostro de pocos amigos de mi hermano.
—¿A dónde vas y con esa ropa?
—Buenos días para ti también, hermano —dije sarcástica, ignorando su pregunta y fui a saludar a mi papa que estaba en la cocina.
—Buenos días, pequeña Sakura —me saludó sonriendo—. ¿A dónde vas tan temprano?
Mi papá era extremadamente amable y muy buen cocinero. Era profesor de arqueología en la universidad de Tokio, por eso, aprovechaba al máximo el tiempo con él ya que debido a su trabajo no podía verlo muy seguido. Su cabello castaño y sus ojos de igual color que estaban detrás de unos lentes, lo hacían ver intelectual.
Mi hermano, Touya, era todo lo contrario a mi papá. Era pesado, antipático y molesto, pero a pesar de eso, lo quería mucho. Era siete años mayor que yo y era doctor residente en el hospital de Tomoeda. Aun no entendía por qué era tan perseguido por las mujeres. No era feo… pero su estúpido carácter opacaba cualquier atractivo que pudiera tener. Su cabello oscuro y sus ojos color café lo hacían, según mi cuñada Nakuru, un sueño hecho realidad... Ugh.
Voy a desayunar con Tomoyo —le respondí—. Lo siento mucho, papá. Debo hacer algo importante con ella —me disculpé al ver toda la comida que había hecho para nosotros.
—No te preocupes, hija. Diviértete y no regreses tarde.
Mi papá era maravilloso. Tenía el mejor padre del mundo.
—Gracias, papá —le dije abrazándolo, para luego tomar mi abrigo y salir no sin antes pasar delante del retrato de mi madre y decirle un "Adiós, mamá".
Mi madre había fallecido cuando tenía ocho años, aun así, intentábamos mantenerla siempre presente. Quizás no estaba físicamente conmigo, pero podía sentir que siempre me cuidaba.
—No destruyas la ciudad, monstruo.
«Idiota… Tú y tu estúpido apodo…»
—No me digas monstruo, hermano ¡Ya no soy una niña! – le dije sacándole la lengua.
—¿Y con esa actitud pretendes que piense que ya eres una adulta? —me dijo burlón.
—No pretendo —dije molesta—. Soy una adulta y ya me voy. Nos vemos luego. —Y azoté la puerta molesta.
Siempre era lo mismo con Touya. El inmaduro era él, no yo.
Corrí por las calles de Tomoeda, por culpa del estúpido de mi hermano me había retrasado y ya iba tarde para encontrarme con Tomoyo. Luego se las cobraría a ese tonto.
Llegué al café que estaba en frente del parque y vi a Tomoyo tomando tranquilamente un jugo. Me acerqué y me dejé caer en la silla que estaba en frente de ella.
—Lo siento, Tommy. El tonto de Touya se puso pesado y me retrase por su culpa.
—No te preocupes —dijo sonriendo—. Acabo de llegar. Imaginé que tardarías un poco más, por eso me adelanté y pedí un jugo mientras esperaba
Que bajo concepto tenía de mi puntualidad. Aunque no la culpaba, después de todo, era famosa por llegar siempre tarde a todos lados, eso ya era característico de mí.
—Bien, Sakura —dijo bajando su vaso—. ¿Qué era eso tan importante que no podía esperar hasta el lunes? —me preguntó con seriedad.
—Bueno… Pues… lo que sucedió ayer fue que… —Y comencé a relatarle todo lo que había pasado, empezando por lo de Ryuu, y cuando llegué a la parte de la apuesta se levantó de la silla furiosa. Tuve que atajar su vaso que había salido disparado de la mesa, literalmente.
—¡¿Qué el idiota hizo qué?!
—Tomoyo, cálmate, por favor —le dije mirando a nuestro alrededor—. La gente nos está mirando.
—¿Y crees que eso me importa? —preguntó indignada—. ¿Cómo diablos se le ocurrió meterse contigo? —gruñó molesta—. No quiero recalcártelo, pero te lo dije, prima. El maldito nunca me dio buena espina, pero no te preocupes. Él no sabe con quién se ha metido. Haré que pague muy caro por esto. Lo hare sufrir, ya verás.
A veces... a veces Tomoyo daba miedo… como ahora. Casi era visible su aura maligna y podía ver un brillo malintencionado en sus ojos.
—En realidad… —dije llamando su atención—. Eso no fue lo que me mantuvo despierta anoche, Tomoyo.
—Si me dices que ese imbécil te hizo algo peor, lo mandare a cortar en pedazos —dijo entre dientes—. Nadie te hace sufrir y se queda tranquilo…
—Tommy… lo que sigue no tiene nada que ver con Ryuu —dije interrumpiendo su monologo de venganza.
—¿A no?
Negué con la cabeza y comencé a contarle lo que había pasado con el joven profesor que había conocido ayer. Desde nuestro choque, hasta el momento en el que se despidió con ese "Hasta nunca, Sakura". Mi rostro se iba sonrojando cada vez más, podía sentirlo, mis mejillas estaban acaloradas y eso no tenía nada que ver con el calor del clima.
—¡Oh Dios! Esto es más interesante que las historias que leo en los mangas Shojo —dijo emocionada—. ¡Por fin te enamoraste, prima! Hasta parece un cuento de hadas. Amor a primera vista.
«Un momento… métele freno…»
—¿De qué rayos estás hablando, Tomoyo? Yo no estoy enamorada…
—Si no estás enamorada, entonces respóndeme ¿Por qué te importa tanto lo que él piense de ti? Después de todo, como tú misma lo dijiste, no volverás a verlo —. ¿Y cómo contesto a eso si ni yo misma se la respuesta? —. Más bien, respóndeme esto ¿Por qué en vez de llorar y desvelarte por lo que paso con Ryuu, te desvelaste pensando en un chico del cual solo sabes su apellido?
«Ok… tampoco tengo una respuesta para eso», pensé. Pero era estúpido pensar que estaba enamorada, solo había compartido con él una hora, máximo… ¿Cómo diablos una se enamora? ¿Así como así? Era ilógico.
—Tomoyo, eso es estúpido —dije—. Pensar que estoy enamorada de un hombre desconocido del cual solo se su apellido es tonto. No sé nada de él.
—Pero, aun así, quieres volver a verlo ¿No es así?
Me quedé callada. No podía negárselo y tampoco podía mentirle… más bien, no sabía cómo mentirle… siempre me descubría.
—Está bien, dejemos el tema del amor de un lado —dijo bufando—. Lo que tenemos que pensar ahora es en cómo encontrarlo.
—Es imposible, Tommy —dije desanimada—. Con tan poca información va a ser como buscar una aguja en un pajar.
—No tanto, querida primita. Con la información que tenemos será sencillo —dijo y yo no pude hacer más que mirarla como si estuviera loca… aunque a veces creía que si lo estaba —. Vamos, Sakura, piénsalo. Es profesor de música y le da clase a niños. Será sencillo. —Y me guiñó un ojo.
—Tomoyo ¿Sabes cuantas escuelas primarias hay en Tomoeda? —dije comenzando a sentirme frustrada.
—¿Y tú sabes en cuantas primarias enseñan violín?
Lo pensé un poco y me di cuenta a donde quería llegar con su pregunta. No era común que dieran clases de violín en las primarias… solo dictaban clases de flauta dulce.
—En ninguna, prima —se respondió ella misma—. Tu príncipe azul debe trabajar en una escuela de música.
¿Sería cierto? ¿Podía albergar una pequeña esperanza de encontrarlo?
—Pero… ¿Cuántas escuelas de música hay en Tomoeda? —pregunté frustrada, nuevamente. No era que quisiera ser negativa, solo que no quería llevarme un fiasco.
—Hay un total de veintisiete, pero solo siete de ellas enseñan a niños —dijo con tranquilidad.
La miré perpleja ¿Cómo rayos sabía eso?
—Lo se porque el coro de la preparatoria ha ido a todas ellas para interactuar con diferentes músicos —respondió como si hubiera leído mis pensamientos.
—Eso quiere decir que… la búsqueda solo se reduce a esas siete escuelas —dije esperanzada.
—¡That's right! —como odiaba que hablara en inglés—. A partir del lunes, luego de clases, iremos a todas esas escuelas a preguntar por él. En alguna deben darnos información de nuestro querido príncipe y cuando lo veas, me darás la razón de que estas perdida y locamente enamorada de él.
¿Por qué rayos se empecinaba en que estaba enamorada? Pero… no podía hacer nada. Tomoyo era demasiado terca y nada haría cambiar de opinión. Cuando se le metía algo en la cabeza, era muy difícil que lo olvidara.
—No puedo esperar para conocer a tu príncipe azul, Sakura —dijo con mirada añorante—. Debe ser un adonis para dejarte en ese estado. Y lo más impresionante es que sea músico a pesar de no puede ver ¡Siento una emoción indescriptible!
Y yo nuevamente me sonroje. Tomoyo no tenía remedio, pero debía darle la razón al decir que era atractivo, demasiado atractivo, debía decirlo.
«Seguramente, muchas chicas andarán detrás de él» pensé y me sorprendí cuando me di cuenta de que… ¡Hasta había gruñido! ¿Qué estaba pasando conmigo? Solo quiero encontrarlo para asegurarme de que no se había llevado una mala impresión de mí y ya. Solo por eso, lo demás era sugestión por las palabras de mi prima.
Así quedamos. Al día siguiente comenzaríamos con la búsqueda y para ello, Tomoyo dijo que buscaría las direcciones. Había dicho que era preferible ir en persona que llamar, ya que así podríamos verificar directamente si el joven Li trabajaba o no en dicha escuela.
Luego de un normal fin de semana, llego el día tan esperado. Estaba nerviosa, de verdad quería encontrarlo y si el plan fallaba no sabía qué más podía hacer. Todas mis esperanzas estaban puestas en ello.
Mi día había sido más o menos… estresante, sobre todo por haber terminado con Ryuu. No le dije porque lo estaba haciendo, solo me limité a informarle que no quería continuar con nuestra relación. Me preguntó varias veces el por qué, pero me negué a decirle.
—Simplemente me di cuenta que esto no va a ningún lado —le dije y su cara se desfiguro de la furia después de eso.
Nunca lo había visto tan furioso y en cierto momento, llegué a asustarme un poco, pero con la ayuda de Tomoyo lo pusimos en su sitio. Suspiré incomoda… todos se habían enterado de mi ruptura con él y ahora que estaba esperando por Tomoyo en la entrada, me miraban como si fuera un fenómeno de circo. Levanté mi mirada y vi a mi prima correr hacia mí con una sonrisa, de esas que decían "soy inocente de toda culpa".
—Listo. Podemos irnos, Sakura —dijo cuando llegó a mi lado—. Emprendamos nuestra búsqueda de tu príncipe azul.
—¿Qué le dijiste a la profesora?
Tomoyo se había tardado un poco porque debía avisarle a la profesora encargada del coro que no asistiría a la practica el día de hoy. Me sentía un poco culpable por hacerla faltar… pero ella misma se había negado a dejarme sola en mi búsqueda.
—Solo le dije que tenía cosas que hacer. —Pero que mentirosa—. Bien, la primera escuela que visitaremos será la escuela Sonata. Luego, iremos a esta —dijo señalando en la lista que tenía—. Por hoy creo que solo podremos ir a dos.
—Está bien —acepté nerviosa—. Solo espero que esto de resultado.
—Tranquila, Sakura. —Tomó mi mano y comenzamos a caminar—. Estoy segura de que tendremos éxito. Lo encontraremos en alguna de estas escuelas ¡Anímate!
Cuando estuvimos frente a la primera escuela, mis nervios se dispararon ¿Qué podía decirle si lo veía? No había preparado una excusa para explicar el motivo por el cual estaba allí.
—Tomoyo creo que no debemos entrar —dije nerviosa—. Aun no sé qué decirle si… ¿Tomoyo?
«Me ha dejado sola» pensé con miedo.
Empecé a buscarla y me di cuenta que ella ya estaba entrando. Fui corriendo para detenerla, pero ya era tarde. Estaba hablando con la recepcionista muy animadamente, así que no me quedo de otra que acercarme para poder escuchar su conversación.
—Muchas gracias por los folletos —dijo mi prima—, pero me interesa saber si el profesor Li imparte clases en esta academia. Es que me lo han recomendado mucho.
«Pero que buena es… debería estar en el club de actuación» pensé mientras la observaba mentir sin dudar.
—Lo siento mucho, pero no tenemos ningún profesor que se apellide así —se disculpó la recepcionista.
—¡Oh! Que extraño… quizás me confundí de escuela —dijo fingiendo estar apenada—. Bueno, muchas gracias por su atención y si me veo interesada, llamare.
Tomoyo me tomó de la mano y salimos juntas de aquel lugar… con el ánimo por el suelo.
—Al parecer… este no es el sitio —dijo ella y yo solo solté un suspiro—. Pero no te preocupes, aún quedan seis escuelas más —intentó animarme y yo se lo agradecí internamente.
Así fueron pasando los días y ya solo quedaban dos escuelas. Habíamos encontrado a un Li en la tercera academia a la que fuimos y la emoción había sido tal que… casi lloramos de alegría, pero al darnos cuenta de que no era el mismo Li que buscábamos… la decepción fue grande.
—Bueno, si no es esta será en la otra —dijo ella cuando estuvimos en frente de la penúltima escuela de música.
Su nombre era Luz de luna y debía decir que era un extraño nombre para una academia musical
—Entremos —dijo decidida y yo solo la seguí.
El lugar era muy bonito y agradable. Tenía un aura de tranquilidad que no había sentido en ninguna de las escuelas anteriores. Fuimos caminando hasta llegar al escritorio donde la recepcionista atendía a una señora mayor que venía a dejar a un pequeño, seguramente su nieto.
—Buenas tardes ¿En qué puedo ayudarlas? —nos preguntó amablemente cuando nos vio.
—Buenas tardes, señorita —habló Tomoyo—. Queríamos saber si el profesor Li da clases en esta academia. Es que una vecina me lo recomendó amablemente —preguntó directamente. Al parecer, ella también estaba perdiendo las esperanzas.
—Lo siento mucho. —Al escuchar su negativa perdí todas las esperanzas—. Pero el profesor Li solo enseña a niños.
Un momento, entonces ¿Si había un Li aquí?
Tomoyo y yo nos miramos, pero no queríamos emocionarnos luego de la última decepción que tuvimos.
—¡Oh! No, no… La información no es para mí. Mi madre está buscando una academia para mi hermanita y nuestra vecina nos recomendó al profesor Li… —dijo con leve sonrojo—. Lo siento, olvide su nombre. Es que era algo complicado de pronunciar…
Y el premio a la mejor actriz era para… mi prima.
—Suele pasar —nos dijo riendo—. Ya que el profesor Li proviene de China, pero en Japón su nombre se pronuncia Shaoran.
¿Sería él? ¿De verdad ese era su nombre? Estaba tan nerviosa que no sabía que decir. Así que opté por mantenerme callada para no equivocarme y arruinar el plan.
—¿Sería posible ver como imparte clases? —preguntó Tomoyo—. Entienda que se trata de mi pequeña hermanita y me gustaría ver si el profesor Li es tan bueno como dice mi vecina.
—Por supuesto. Síganme, en este momento él se encuentra con algunos niños en clase de piano —nos respondió la chica levantándose del asiento.
—¿También enseña piano? —pregunté sorprendiendo a las dos personas que iban conmigo.
«Rayos, yo y mi boca»
La chica rio por mi actitud y continuó caminando.
—El profesor Li imparte clases de violín, piano y guitarra. Es muy bueno —dijo ella sonriendo.
No podía creerlo ¿Tocaba tantos instrumentos a pesar de su invidencia? ¿De verdad sería él? Comencé a desanimarme otra vez… no podía evitarlo, me era imposible creer que él en realidad pudiera hacer todo eso… pero todo rastro de duda se desapareció en el momento en el que lo vi. Allí estaba él, tocando una melodía en el piano mientras dos niños lo veían tocar. Se veía… completamente relajado. La expresión de su rostro era completamente diferente a la que me había enseñado aquel día en el parque. Su ceño fruncido había desaparecido y una linda sonrisa estaba instalada en sus labios. No podía despegar mi vista de él… Era simplemente maravilloso verlo tocar el piano de aquella manera, como si fueran uno solo. Pasaba sus manos con delicadeza por las teclas y tenía sus lindos ojos cerrados, disfrutando del sonido de la música.
—Luego de impartir las clases, el profesor Li suele tocarles melodías a sus alumnos —dijo la recepcionista—. A pesar de ser invidente, es un gran músico.
Tomoyo estaba sorprendida, al igual que yo. Era increíble que una persona con un problema como el suyo se viera de esa forma, tan feliz y relajado con la vida, además de poder hacer cosas que yo ni en sueños podría.
—Es magnífico —dije casi en un susurró, pero por lo que pude ver, la chica me escuchó y me sonrojé.
—Si quieren puedo llamarlo para que le pregunten directamente —nos dijo y sin esperar nuestra respuesta, la mujer entró al salón.
Mire aterrada a Tomoyo, pero mi prima se veía muy tranquila ¿Cómo rayos le hacía para verse tan calmada? ¡Oh Dios! ¿Qué podía hacer?
«No puedo verlo aun… No sé qué decirle…» pensé desesperada y más cuando lo vi acercarse a nosotras.
—Él es el profesor Li Shaoran.
¿Y ahora que podíamos hacer? ¿Correr? ¿Fingir demencia?
—Es un placer conocerlo profesor, mi nombre es Tomoyo Daidoji —se presentó formalmente mi prima, sin una pizca de pena.
¡Oh rayos! Como la envidiaba por poder hacer eso. Yo, de los nervios, me había quedado muda. No podía articular palabra ¡Se me había olvidado hasta mi propio nombre!
—¿Daidoji? ¿De empresas y juguetes Daidoji?
¡La reconoció! ¡Estabamos perdidas! Mis tíos eran dueños de uno de los consorcios más grandes de juguetes, era un negocio mundialmente reconocido.
—Así es, mi padre es el presidente de la compañía —dijo mi prima manteniendo la calma—. Es un placer conocerlo. —Hizo una reverencia educada frente a él, aunque ella sabía que no podía verla.
—El placer es mío, señorita Daidoji ¿En qué puedo ayudarla? —preguntó, manteniendo siempre una expresión seria en su rostro.
«¿Sospechara algo?» pensé asustada.
—En nada, realmente —le respondió—. Lo que vi me dejo bastante satisfecha. Es usted un gran músico, si me permite decirlo. Creo que encontré el profesor ideal para Hitomi. La pobre no tiene ningún talento musical, pero últimamente le dio por querer aprender a tocar el piano. Esta tan ilusionada, que decidí buscar un buen profesor que le tenga paciencia —dijo ella con un tono de tristeza en su voz.
Tomoyo era increíble ¡Ni siquiera le temblaba la voz!
—Para aprender música debes tener pasión por ella, quererla y amarla —dijo—. Si se le transmite eso a su hermana, le aseguro que enseñarle no será imposible.
—Muchas gracias. Le informaré a mi madre lo que me acaba de decir. Seguramente, vendrá mañana a inscribir a mi hermana. Muchas gracias por atendernos.
Bien, esa era la señal para irnos sin que nos descubrieran.
—No se preocupe y que tengan un buen día.
¿Acaso había escuchado mal? ¿Había dicho "tengan"? ¿Se habría percatado de mi presencia? No, no, no. Era imposible, yo no había abierto la boca para nada.
—Me alegra saber que han quedado satisfechas con el profesor —dijo la joven mientras nos guiaba a la salida—. Aunque todos los que imparten clases aquí son igual de buenos que él. Lo digo por si les interesa tomar clases también…
—Me interesa —dije de repente, interrumpiéndola.
¡Oh Dios! ¿Por qué había dicho eso?
—¿Quieres inscribirte aquí, Sakura? —preguntó Tomoyo con una sonrisa maliciosa.
«Estoy perdida…»
—Ahm… pues… veras… yo quisiera tomar clases, si es posible… no es por algo en especial… es solo que… quiero tocar el piano.
¿A quién engañaba? No quería irme. Quería seguir viéndolo y hablar con él… ya que no había tenido la valentía de decirle nada, ni siquiera un "hola"… pero ¿Qué esperaban? Que le dijera "Profesor Li ¿Me recuerda? Soy la chica que le dijo ¿acaso no mira por dónde va?" No… lo mejor era ir poco a poco… y cuando me sintiera un poco más segura, hablarle. Para eso, para tener esa oportunidad, tomaría clases en esta escuela.
—¿Y en que instrumento estás interesada? —me preguntó la recepcionista.
—Yo bueno… este… —¿Qué podía responderle? Yo no sabía tocar ni el triángulo.
Suspiré derrotada. No sabía que instrumento me vendría mejor. En ese momento, la imagen de mi madre tocando el piano se vino a mi mente. Ella era había sido una excelente pianista, talento que Touya había heredado, mientras que yo había heredado su voz… Recordé el maravilloso sentimiento que me invadía cada vez que mi madre y Touya tocaban juntos… entonces me pregunté ¿Por qué no?
—El piano… quiero aprender a tocar el piano.
—Bien. Dame tus datos y te daré toda la información que necesitas sobre las reglas, horarios y mensualidades.
¿Mensualidades? Eso no lo había pensado.
—Las mensualidades corren por mi cuenta —dijo Tomoyo de repente.
—Pero Tomoyo… no puedo dejar que hagas eso —le dije seriamente.
—Aunque el canto es lo tuyo, el piano era el favorito de tía Nadeshiko. Seguro por eso te llamo la atención.
Yo era un libro abierto para las personas, en especial para mi prima y no sabía si eso era bueno o malo.
—Prometo pagártelo —dije y ella solo sonrió.
Cuando salimos del lugar junto con mi nuevo horario de clases, fuimos al mismo café donde habíamos hecho el plan para encontrar a Li, pero esta vez me sentía feliz y estaba completamente relajada.
—Muy bien, señorita ¿Seguirás negando que estás enamorada de Li? —me soltó de repente, haciéndome ahogar con el pedazo de pastel que tenia en la boca.
—Tomoyo, no digas esas cosas —dije tratando de normalizar mi respiración—. Y no, no estoy enamorada de él.
—Por supuesto —dijo jugando con su tenedor—. Y el hecho de querer tomar clases de piano en esa escuela es solo porque te nació de repente.
«Touche…» pensé derrotada, pues no tenía una explicación lógica para eso. Solo había sido un impulso.
—Algún día me darás la razón, cariño —dijo—. Y también debo admitir que además de ser un adonis, se nota que es adorable ¡Y le encantan los niños! —dijo con ojos brillantes.
Tomoyo no tenía remedio, pero no estaba diciendo mentiras. Al verlo, solo confirmé lo que ya sabía, que era un chico increíble y además… era muy atractivo. Sentí mis mejillas calientes y sacudí mi cabeza para despejarme un poco… solo se trataba de admiración, no había nada más.
—Sabes que soy muy sincera, prima —dijo—. Ese hombre es impresionante. Además de ser atractivo, es súper talentoso y se nota que es tierno y dulce. De una vez te digo que está más que aprobado, primita. Si quieres salir con él, tienes mi bendición. Mi sexto sentido no se activó como paso con el estúpido de tu ex.
—Eres demasiado testaruda —dije negando con mi cabeza—. Y jamás voy a convencerte de lo contrario. Cree lo que quieras creer, Tommy.
—Me lo debes, querida. Porque el convencer a Hitomi para que tome clases de piano por unos días me saldrá caro. Ese pequeño demonio no aceptara sin pedir algo a cambio —dijo mordiendo la uña de su dedo pulgar.
Reí al verla así porque en realidad mi pequeña primita era todo un caso. Hitomi tenía diez años y cuando le convenía era muy tierna. Físicamente, era como una mini Tomoyo y realmente ella adoraba a su hermana mayor, pero era muy orgullosa para aceptarlo. Y, a veces, el aura maligna de Tomoyo aparecía en esa pequeña también. Sí, era muy probable que pidiera algo a cambio por hacernos este gran favor.
Así, luego de pasar el resto del día con Tommy, regrese a casa. Me despedí de ella con un gran abrazo y con un enorme gracias por haberme ayudado. Tomoyo era la mejor amiga que alguien podía tener, y para mi fortuna, también era la mejor prima que existía en el mundo.
Al llegar a casa, saludé a mi padre y le conté que había decidido tomar clases de piano. Él no pregunto el por qué, solo me dijo que me apoyaba y que cuando tuviera presentaciones no olvidare decirle para apartar el día e ir a verme. Por su lado, mi hermano me dijo que los monstruos no tocaban el piano y que, seguramente, tendría que pagarle a la academia por los pianos que destrozaría, lo que en su idioma significa suerte con ello.
Estaba bastante cansada, pero contenta. Con las clases de piano tenia la excusa perfecta para verlo y poder acercarme a él sin que resultara sospechoso. Aun no tenía claro cómo lo haría, pero ya se me ocurriría algo. Quizás, hasta había olvidado el incidente y estaba armándome un lío yo sola. No sabía que me deparaba el futuro, pero estaba segura de que, pasara lo que pasara, todo estaría bien. Me asomé de nuevo por mi ventana y levanté mi mirada hacia el cielo. Quizás, el deseo que le pedí a aquella estrella fugaz se cumpliría. Había sido capaz de encontrarlo y era probable que pudiera interactuar más con él.
Podía imaginarme estando a su lado, cuando Li Shaoran recuperara la vista, eso era un lindo sueño ¡Hasta su nombre sonaba genial! ¿Qué pensaría su supiera que ya lo sabía? Reí y volví a entrar en mi cuarto. Seguramente se molestaría, pero no me importaba. Solo quería ser capaz de ver nuevamente una de sus sonrisas y ahora que empezaría a tomar clases en su escuela, tendría muchas oportunidades para ello.
¿Qué tal? Segundo capitulo editado y listo hehe. Espero que les haya agradado porque yo quedé satisfecha :)
