Bien, aquí les traigo el capítulo número tres editado. Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…

Seré la luz que te guíe.

Capítulo 3 –Un poco de ti.

Cuatro días habían pasado desde mi encuentro con Li en la escuela de música y por fin mis tan ansiadas clases darían inicio. Me sentía nerviosa… bueno… esa era una vil mentira, la verdad era que estaba aterrada. Había preparado un amplio repertorio de excusas y explicaciones para usarlas en caso de emergencia, sépase un encuentro directo con Li… solo esperaba que Dios se apiadara de mí y me mantuviera alejada de él, por lo menos de momento porque, si era sincera, no estaba preparara para enfrentarlo aún.

—Has suspirado un momento de veces en tan solo diez minutos.

Me encontraba con Tomoyo, tomando el almuerzo en nuestro árbol favorito. Un viejo cerezo que estaba alejado de casi todo y era mucho más tranquilo que la cafetería.

—¿Estas nerviosa?

—Un poco…

—Todo saldrá bien —me animó—. Trata de tantear el terreno primero. Aprovecha para estudiarlo.

—Hablas como si estuviera asechándolo —dije indignada.

—Algo parecido. —Y comenzó a carcajearse.

«Para que quiero enemigos si mi propia mejor amiga se burla de mí», pensé indignada.

—Debo agradecer que tus clases coinciden con las de Hitomi —dijo, metiendo un bocado de su almuerzo en su boca—. Así no tengo que esperarla hasta que finalice su clase.

—Nunca me dijiste que pidió a cambio de ayudarnos con nuestro asunto.

Ella puso un semblante serio. Fuera lo que fuera que Hitomi le hubiera pedido no era bueno.

—En realidad… no sé qué pensar —dijo—. Cuando le explique el motivo por el cual necesitábamos de su ayuda, se emocionó. Demasiado para mi gusto. Me da miedo pensar que luego me pedirá hacer algo vergonzoso.

—A veces hablas de tu hermana como si fuera un demonio. Es solo una niña —dije riendo.

—¡Porque a veces es un demonio! —dijo—. Y lo peor es que mis padres se tragan su cara de ángel… pero volviendo al asunto. Dijo que iba a ser una excelente espía para averiguar todo sobre él. Lo único que pidió a cambio fue un helado al finalizar las clases de música. De verdad no sé si preocuparme o sentirme tranquila.

—Hitomi es una buena niña, aunque no quieras aceptarlo —le dije riendo y era cierto.

Yo adoraba a mi pequeña prima. Era linda y muy bien portada, o por lo menos lo era conmigo. Traviesa como toda niña, pero era muy dulce y alegre.

—Tranquila, Tomoyo —le dije—. Yo la llevare por esos helados cuando salgamos de clases.

El día pasó volando y cuando me di cuenta, la campana ya había sonado anunciando el final de las actividades escolares. Tomoyo le había informado a la profesora de música que llegaría media hora tarde a los ensayos ya que debía llevar a Hitomi a clases de piano y ella aceptó de buena manera. Después de todo, mi prima era la mejor cantante que tenía el coro.

Las hojas de los arboles estaban floreciendo mostrándonos el esplendor de la primavera y los arboles de cerezo estaban en todo su esplendor. Cuando llegamos a la primaria donde estudiaba Hitomi, la vimos sentada esperando por nosotras.

—Hermana, Sakura, llegan tarde —nos reclamó apenas nos vio.

—Lo sentimos, Hitomi —dije por ambas—, pero ya estamos aquí. Así que andando. —Y le ofrecí mi mano.

—Sí. La operación "Shaoran Li" da inicio el día de hoy —dijo apuntando hacia el frente con emoción.

A veces los niños dejaban que su imaginación los guiara y eso era gracioso y hermoso de ver.

—Hitomi, recuerda que el profesor Li no debe sospechar que lo estas investigando. Un buen espía no deja que su objetivo lo descubra —le dijo Tomoyo.

—Lo sé, hermana —dijo resoplando—. El profesor Li no enterara de nada. Nadie puede sospechar de una dulce e inocente niña como yo —dijo poniendo una mirada súper tierna.

Era sorprendente. Hitomi no solo se parecía en físico a Tomoyo, también era condenadamente parecida en actitud y el hecho de poder hacer una expresión como esa para manipular a las personas, solo comprobaba mi teoría que ella era una mini clon de Tomoyo. Li la tendría difícil.

Así, las tres fuimos caminando hasta la escuela Luz de Luna, no quedaba muy lejos de la primaria. A pesar de que mis primas estaban hablando animadamente sobre la misión de Hitomi… yo estaba que me moría de los nervios.

«Tranquila, Sakura… Necesitas mantener la calma» me dije para infundirme valor… pero no funcionaba. Mis manos estaban temblando y para tratar de detenerlas, apreté con fuerza el aza de mi maletín.

Al llegar, la recepcionista que nos recibió con una amable sonrisa y nos saludó con entusiasmo.

—Es un gusto verlas de nuevo.

—Igualmente —dijo Tomoyo por ambas—. Ella es mi hermana Hitomi, de quien le había hablado. Vengo a dejarla para su primera clase de piano.

Hitomi hacia una pequeña reverencia y la saludo educadamente.

—Bien, las clases finalizan a las cinco. Puede venir a buscarla a esa hora —indicó la joven.

—No se preocupe. Mi prima Sakura se encargará de llevarla a casa. Ambas salen a la misma hora.

—Ahora que lo menciona —dijo la joven para girarse hacia mí—. Señorita Kinomoto, el profesor que se le había asignado renunció hace poco, por eso la atenderá la directora de la escuela, la señorita Kaho Mitsuki.

¡Oh Dios! Ahora si estaba en problemas. Si era la directora, era la que más sabía en esa escuela. Mis nervios se dispararon niveles inimaginables y comencé a temblar nuevamente.

—Es una excelente profesora —volvió a hablar la chica—. Le aseguro que le ira muy bien con ella y… ¡Oh! Allí viene.

Una hermosa mujer se dirigía hacia nosotras. Su cabello era de un color castaño rojizo y su piel era blanca como la nieve. Era una mujer realmente hermosa y su aura inspiraba confianza.

—Buenas tardes —saludo educadamente—. Mi nombre es Kaho Mitsuki y seré tu profesora de piano.

—Yo… buenas tardes —dije tartamudeando—. Soy Sakura Kinomoto. Espero no causarle molestias. —saludé e hice una reverencia algo exagerada.

«Que pena…» pensé sonrojada. Los nervios no me dejaban actuar bien. Necesitaba calmarme para no quedar mal.

La profesora rio un poco y luego fijo su mirada en mí. Sentí como… si pudiera leerme completamente con esa mirada y eso me hizo sentir intimidada.

—Tienes entusiasmo y eso es muy bueno —dijo—. Estoy segura de que aprenderás rápido. Ahora, vamos al salón, señorita Kinomoto. Es hora de comenzar. —Y comenzó a caminar hacia el interior.

Me giré hacia Tomoyo y Hitomi para despedirme de ellas y emprendí mi camino, siguiendo a la profesora. Respiré profundo y traté de calmarme… todo estaba saliendo bien y…

«Ouch»

Por andar distraída, había tropezado con una persona.

—Yo lo…

¡Oh rayos! No podía tener tan mala suerte. Era Li… ¿Y ahora que podía hacer? ¿Saludarlo? ¡Nunca! Y menos cuando había vuelto a chocar con él… ¿Huir? ¿Esconderme? ¿Fingir que nada había pasado? Levanté mi mirada hacia él y vi como fruncía el ceño ¡Estaba molesto! ¡De nuevo estaba molesto! Y hasta allí llegó mi valentía…

—Yo… yo… ¡Lo siento mucho! —dije casi gritando y corrí detrás de la profesora Mitsuki toda sonrojada.

¿Qué iba a hacer? ¿Me habría reconocido? ¿Y si me reclamaba por estar aquí? ¡Diablos! ¿Por qué tenía tan mala suerte? Este no había sido el encuentro que yo había querido. Nuevamente había chocado con él por tonta y distraída.

«Es que no puedo ser más distraída porque sería un pecado» pensé mortificada.

—No te preocupes, querida —dijo la profesora cuando me acerqué a ella—. El profesor Li es algo frío, pero es una persona maravillosa. No tienes de que preocuparte.

¡Qué vergüenza! La profesora había visto lo que ocurrió. Bueno, si lo pensaba mejor ¿Quién rayos no se había dado cuenta de semejante encuentro cuando había gritado de esa manera?

—Yo… bueno yo… Lo siento, es que… me sorprendió. Es todo.

Ella volvió a observarme con fijeza, pero sin borrar su sonrisa. Era como si estuviera intentando resolver un enigma que solo se encontraba en mi interior. Después de unos segundos, negó con su cabeza y tomó mi mano para guiarme al hermoso piano blanco que había en la sala.

—Ya te lo dije. No debes preocuparte por ello. Te aseguro que no se molestara. Además, necesito que estés tan activa como cuando llegaste para aprender como tocar el piano —dijo sonriéndome.

—Yo… me esforzare y daré lo mejor de mí —dije palmeando mis mejillas y ella rio por mi actitud.

—Me alegra escuchar eso. Ahora… necesito que me digas si tienes algún conocimiento acerca del piano —Y así comenzaba la clase.

—Mi madre lo tocaba y mi hermano lo aprendió de ella, pero yo… digamos que no tuvo el tiempo de enseñarme —dije en tono triste—. Falleció cuando tenía ocho años…

—Entiendo —dijo colocando su mano sobre la mía—. Bueno… eso significa que debemos empezar desde cero. Por cierto ¿Puedo llamarte por tu nombre?

—Claro, no veo problema, profesora Mitsuki —le respondí con una sonrisa.

—Muy bien. Entonces comencemos…

Inició enseñándome el significado de cada nota musical y donde estaban ubicadas en el piano. También, debía aprender a leer las partituras y en ese momento me enteré que había una línea para la mano derecha y otra para la mano izquierda.

—Debemos lograr que tus manos se independicen uno de la otra —dijo—. Ya que estarán tocando ritmos completamente diferentes en algunos casos. Para ello, debemos hacer muchos ejercicios, en especial escalas, arpegios y acordes en todas las octavas ¿Entiendes?

Asentí y seguí prestándole atención. La profesora Mitsuki era muy buena y paciente. Ojalá mi profesor de matemáticas fuera como ella, quizás así podría entenderle más.

—¿Comprendiste todo lo que te he dicho? Cada nota debe ser leída y tocada de forma correcta, sino, la armonía se pierde, aunque te hayas equivocado en una sola nota —dijo pasando las manos por las teclas del piano.

—Entiendo. Aunque siento que mis dedos son algo torpes —dije repitiendo la escala que ella había tocado… pero mucho más lento.

Ella rio y luego comenzó a tocar una hermosa melodía. La reconocí de inmediato, era The Scientist de Coldplay.

—Con la practica podrás tocar hermosas melodías, Sakura —dijo sin dejar de tocar—. Pero no debes desesperarte, no es algo que se logre de la noche a la mañana. Por hoy lo que me interesa es que sepas donde se ubican las notas en el piano y los diferentes ritmos. Mediante vayamos avanzando, iras viendo como esas notas en el papel toman un sonido claro y perfecto cuando las llevas al piano.

Su rostro estaba completamente relajado, como el de mi madre cuando tocaba para nosotros. Miré sus manos, como se deslizaban por las teclas y lo hacía ver tan fácil. Cuando llegó al final de la canción, me miró con una sonrisa y cerró el teclado del piano.

—Bueno, por hoy finalizamos. Espero que te haya gustado la clase y no te pareciera aburrida —dijo—. Luego serán más divertidas cuando comencemos a tocar melodías.

—Profesora Mitsuki, si mi profesor de matemáticas explicara las ecuaciones como usted explica las notas musicales le aseguro que esa materia no sería un dolor de cabeza para mí —dije riendo, haciendo que ella se me uniera.

—Es bueno saberlo. Y ya es hora de que salgamos. Quizás tu primita ya te está esperando. No creo que Shaoran haya profundizado mucho con ella —dijo levantándose.

Cuando llegamos a la recepción, no vi a Hitomi por ningún lado ¿Aún estaría en clases?

—Rika ¿La señorita Daidoji aun esta con el profesor Li? —preguntó la profesora Mitsuki a la recepcionista.

—Sí, pero ya debe estar por salir, señorita Mitsuki —le respondió y luego se giró hacia mí—. ¿Cómo le fue en su primera clase? ¿Le gustó?

—Sí, la verdad me gustó mucho —respondí sonriendo, y era cierto. La clase había sido fascinante.

—Sakura, allí viene tu prima —me indicó la profesora Mitsuki, haciendo que girara para ver donde estaba Hitomi.

Ella estaba despidiéndose de su compañero de clases y de Li, haciendo una reverencia educada delante de él, aunque supiera que no podía verla. Él le sonrió de una forma tan… sincera, aunque no duró mucho porque luego su expresión cambió por una seria… casi podría decir que fría ¿Qué podría haberle dicho Hitomi para que su expresión cambiara de esa forma?

—Sakura, disculpa por tardarme. Es que el profesor Li nos toco una melodía muy bonita en el piano y dijo que algún día podríamos tocar igual o mejor que él —me dijo emocionada cuando llego a mi lado.

—No te preocupes, pequeña —le dije revolviendo su cabello—. Pero es hora de que usted y yo vayamos por esos helados ¿No le parece, señorita Hitomi? —Y ella asintió emocionada.

—Le llame a mi hermana y dijo que nos vería en la heladería del parque.

—Está bien, vamos entonces. Gracias profesora Mitsuki, nos vemos mañana —me despedí y le di la mano a Hitomi para salir de la escuela.

—Nos vemos mañana, Sakura.

—¡Hasta mañana, profesor Li! —gritó Hitomi, haciéndome sonrojar—. Gracias por la clase.

«Tranquila, Sakura. Él no puede verte» pensé para tratar de calmar mis nervios que habían hecho acto de presencia nuevamente.

—Hasta mañana, Hitomi —dijo despidiéndose con una sonrisa en su rostro.

Al verlo sonreír de esa manera, se me hacía obvia su pasión por la música y por la enseñanza. Con los niños se mostraba de una forma tan dulce, atento y hasta tierno… eso me hacía preguntarme si esa era su verdadera forma de ser y no la que me había mostrado a mí.

No necesitaba esforzarse mucho para lograr que los niños le respetaran. Su sola presencia inspiraba respeto y confianza. Li era tan especial y seguramente… sería un gran padre en el futuro.

«¿Pero qué rayos estoy pensando?»

Negué con mi cabeza y enfoqué mi mente hacia el presente. Lo primero que debía hacer, era idear una buena manera de presentarme ante él sin que me rechazara… o por lo menos corregir de alguna forma mis encuentros anteriores… que habían sido todo un desastre.

La voz de Hitomi me sacó de mi ensimismamiento y observé al frente para darme cuenta que tenía razón. Tomoyo ya nos estaba esperando en la heladería.

—¿Qué tal la primera clase? —nos preguntó apenas nos sentamos en la mesa.

—Fue muy agradable —dije sonriendo—. La profesora Mitsuki es excelente enseñando y muy paciente.

—En mi caso, debo aceptar que el profesor Li es bastante bueno —dijo Hitomi, llamando nuestra atención—. A pesar de… bueno, de su problema, sabe en todo momento si estamos prestándole atención y también sabe tocar el piano de maravilla.

—Y entonces —dijo Tomoyo colocando sus manos debajo de su barbilla—. ¿Qué información nos tienes?

—Primero, quiero mi helado de chocofresa —respondió moviendo sus cejas—. Negocios son negocios.

—Yo voy, Tommy —le dije a mi prima cuando la vi levantarse.

Pedí los tres helados y suspiré un poco incomoda. No sabía por qué rayos me sentía tan… no podía creer que sintiera un poco de envidia de mi pequeña prima. Quizás se debía al hecho de que ella había cumplido la meta que yo me había autoimpuesto y por la cual me había estado preparando los últimos días… interactuar con él.

Negué con mi cabeza y me dije a mi misma que ya tendría muchas oportunidades de relacionarme con él y para poder escucharlo tocar el piano. Después de todo, las clases de música me habían gustado mucho y había decidido continuar con ellas por más tiempo.

La mujer que estaba atendiéndome, me entregó la bandeja con los tres helados y me los llevé hacía la mesa con un ánimo completamente renovado. Al ver su helado de chocofresa, los ojos de mi primita se iluminaron y sonreí.

—Bien, hermanita. Te escuchamos —dijo Tomoyo, tomando su helado de la bandeja.

—El profesor Li tiene 21 año —inició, mientras metía la primera cucharada de helado a su boca—. Es de Hong Kong, pero vive solo aquí en Japón. En ese momento sospeche que quizás tendría algún problema con su familia, por eso le pregunte por ellos y me dijo que tiene contacto seguido con ellos. Me comentó que vino a Japón para independizarse —dijo agitando su cuchara en el aire.

«Vaya… consiguió un montón de información» pensé boquiabierta.

—Un adulto responsable… muy interesante —dijo Tomoyo—. Y no te lleva muchos años primita ¡Es perfecto para ti!

«Y vuelve con el tema…»

—Tomoyo, ya basta —dije molesta—. Ya te dije que no pienso en él de esa forma.

Ambas me miraron y movieron sus cejas sugestivamente, con una sonrisa pícara en sus bocas. Ninguna de las dos me creía y era frustrante. Resoplé incómoda y ellas rieron por mi actitud. Aunque lo negara mil veces, nunca me creerían.

—Bueno, también averigüe que su perro se llama Kerberos y es uno de esos perros entrenados para personas como él —agregó—. ¡Ah! Su cumpleaños es el 13 de julio y… creo que más nada

—Averiguaste mucho —dijo Tomoyo. Estaba tan sorprendida como yo—. ¿Estás segura de no haber levantado sospechas?

—No tiene que sospechar si sabes cómo preguntar —respondió con tranquilidad—. Él quería saber sobre mí y yo le dije que quería saber de él. Simple.

«Esta niña me sorprende cada día más» pensé negando con mi cabeza.

—¡Estoy tan orgullosa de ti Hitomi! —dijo Tomoyo, abrazándola.

—Lo sé, hermana. Lo sé —dijo palmeando la cabeza de Tomoyo—. ¡Oh! Casi lo olvido. Aprendió música desde pequeño y perdió la vista cuando tenía quince años en un accidente de auto donde falleció su papa. Eso sí fue difícil de preguntar, pero él respondió con tranquilidad. Quizás ya está acostumbrado a que le realicen la misma pregunta —dijo con un tono de tristeza.

—Eso… eso sí que debió ser difícil para él —dijo Tomoyo… pero ellas no podían entender esa clase de dolor. Yo sí.

El perder a un ser querido como un padre o una madre a una edad temprana y tan de repente, era algo que no le deseaba a nadie. Era un dolor que estrujaba el corazón, lo desmoronaba, lo destruía… Por eso, la vida perdía todo su color y sentido. Mi hermano y mi padre fueron mi apoyo en ese momento tan difícil, a pesar de que para ellos también habían estado sufriendo. Me ayudaron a seguir adelante y superar la muerte de mi mamá. Seguramente, la familia de Li había hecho lo mismo por él, pero su situación había sido mucho peor que la mía. En ese momento tan difícil, su mundo había quedado en las penumbras. Mi dolor había sido enorme… pero no podía imaginar la magnitud del dolor, del miedo y la incertidumbre que él debió sentir en ese momento.

Apreté mis puños con fuerza, pensando en lo injusta que era la vida. No solo le habían arrebatado a una persona valiosa, también se había llevado su vista y lo había dejado sumido en la total oscuridad.

—Por lo que vi… no le gusta que sientan lastima por él —dijo Hitomi, haciéndome levantar la mirada.

—¿Cómo puedes sentir lastima por alguien tan maravilloso como él? —pregunté molesta.

—Hay todo tipo de personas, Sakura —dijo Tomoyo—. Y todos pensamos diferente. —Soltó un suspiro y continuó—. En lo personal, yo no puedo sentir lástima de un hombre que ha sabido superarse a pesar de haber pasado por una situación tan complicada.

—Cierto —dijo Hitomi, asintiendo—. Es por eso que pienso continuar aprendiendo de él ¡Ah! Lo único que no le pregunté fue si tenía novia, pero cuando vea la oportunidad se lo preguntare —dijo, haciéndonos reír.

Luego de despedirnos, fui directo a casa. Seguramente, mi pare me estaba esperando ansioso, para que le contara sobre las clases de piano y… era probable que mi hermano estaría presente para burlarse.

—Ya llegué —anuncié al entrar a casa.

—Bienvenida, pequeña Sakura —dijo mi padre, asomándose—. ¿Cómo te fue en tu clase?

—Fue muy divertida. Mi profesora es excelente —le respondí, sentándome en la sala.

—Hace falta mucho más que eso para lograr enseñarte a tocar el piano —Idiota, ya sabía que se burlaría de mí—. Porque los monstruos no tienen oído musical.

—No molestes a tu hermana, Touya —dijo mi padre, antes de que lanzara un insulto en contra de mi hermano—. Está muy contenta y debemos apoyarla. Hare algo especial para la cena —Y entró en la cocina.

—Deberías de aprender de papá —le dije—. Nakuru te botará en cualquier momento si sigues así —dije mostrándole la lengua y subí corriendo a mi habitación.

Deje que mi cuerpo callera sobre la cama, dejando que mi maletín aterrizara en alguna parte del suelo. Me sentía feliz y a la vez… inconforme. Me habían encantado las clases de piano… pero no había sido capaz de hablarle a Shaoran y eso era patético. No me entendía, mi nerviosismo era tonto y no podía creer que… lo tuve en frente de mí y no pude decirle nada.

—Brillante, Sakura. Eres realmente brillante —me regañe, soltando un bufido.

Cambié mi uniforme por una ropa más comida y salí de mi habitación. Bajé las escaleras y me paré justo en frente del viejo piano de mi madre. Pasé mis dedos por encima de las teclas y sonreí. A pesar de todo, me había agradado mucho la escuela de música, las personas eran muy amables y realmente sentía que podría aprender a tocar el piano allí. Y quizás, si lograba hacerlo, podría estar a la altura de Li y así poder tener una conversación con él… más allá de un "Lo siento".

De verdad, sentía una enorme necesidad de hablarle y hacerle saber que yo estaba allí. No quería esconderme y desaprovechar más oportunidades. Quizás no sería de su agrado, pero quería acercarme a él y ser parte de su vida, en cierto modo.

Al darme cuenta del rumbo que estaban tomando mis pensamientos, me asusté. No debía pensar así… ya que esa necesidad de verlo, de hablarle… de estar a su lado… era lo que uno sentía cuando se tiene una persona especial… cuando se estaba… enamorada, pero yo NO debía enamorarme de él, no podía… ¡Era imposible!

Puse las manos en mi pecho y sentí como mi corazón parecía latir con más fuerza de solo pensar en él. Negué violentamente con mi cabeza y me alejé del piano. No podía permitirme eso, no era correcto, mis motivos eran otros, no amor. Solo quería ser su amiga, así estaría a su lado cuando me necesitara y… ¡Rayos! Ser una adolecente era complicado. Solo quería recobrar mi tranquilidad y solo lo lograría cuando pudiera asegurarme de que Li no me odiaba… cuando pudiera tener una conversación agradable con él y… quizás así me llegué a regalar una de esas sonrisas tan lindas que suele darles a sus pequeños estudiantes… Tan hermosa y radiante que me hacía sentir una agradable calidez en el corazón.

Hola chicos. Listo el capi número tres :D Gracias por leerlo y espero que les haya gustado como quedo la edición. Un beso para todos.