Bien, aquí les traigo el capítulo número cuatro editado. Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capitulo 4 –Mi razón de estar aquí.
Dos largos meses habían pasado desde que dieron comienzo mis clases de piano y… aun no tenía ningún tipo de contacto con Li ¡Dios! ¡Ni un hola había podido decirle! Y no era porque no lo hubiera intentado. Me sentía completamente frustrada porque mis nervios y mi timidez me ganaban la batalla. La mayoría de las veces, me acercaba a él, llena de confianza, diciéndome que ese sería el día, pero cuando ya estaba a escasos pasos… solo me daba la vuelta y lo dejaba pasar… Eso era lo que había pasado a lo largo de todo este tiempo.
Por su lado, las clases de piano iban bastante bien. Ya podía tocar algunas canciones y era fascinante escuchar las melodías que yo misma podía tocar. Me sentía orgullosa de mí misma en ese aspecto. Hitomi también había avanzado muchísimo y, al igual que yo, podía tocar algunas melodías, aunque su ejecución era mucho mejor que la mía y no entendía por qué si llevábamos el mismo tiempo en la escuela. Eso solo demostraba que debía esforzarme mucho más.
—Estuviste muy bien, Sakura —me felicito la profesora Mitsuki cuando terminé de tocar una melodía que me había dado para practicar—. Has avanzado mucho en estos dos meses, estoy orgullosa.
—Gracias, profesora Mitsuki —dije feliz—. He practicado mucho en casa, en el piano que era de mi mamá.
—Me alegra eso, querida —dijo sonriendo—. Ahora, te asignaré otra melodía para practicar. Es un poco más complicada, pero estoy segura que podrás con ella.
—Kaho, lamento interrumpir. —Esa voz ya era tan conocida para mí, que aun estando de espaldas podía reconocerlo.
—¡Oh! ¿Qué sucede, Shaoran? —preguntó la profesora con amabilidad.
—Tengo algunas dudas en cuanto a la nueva composición —dijo y la profesora se levantó para ir hacia él—. Hay algo que no me suena bien y pensé que podrías ayudarme a detectar el error. Estoy pensando en la tonalidad, pero no estoy seguro.
Y yo, como siempre, pretendí no existir. Mordí la uña de mi pulgar inquieta y sintiéndome completamente desilusionada. Envidiaba a la profesora Mitsuki por poder mantener una buena conversación con él. Yo en cambio, solo huía… por el miedo a sentirme rechazada.
Miré las teclas del piano y pasé una de mis manos por ellas sin hacer ruido ¡Diablos! ¡Me sentía tan ignorada y era mi culpa! En vez de hacerme notar, en vez de decirle aunque sea "Hola" prefería mantenerme callada. Era tonto y lo sabía, pero… no podía hacer nada para cambiarlo. Cuando miré discretamente hacia donde estaban ellos conversando, me di cuenta que la profesora Mitsuki me observaba y me sonrojé.
—Creo que sí… Ese debe ser, pero… —dijo la profesora volviendo su mirada hacia él y luego me observó de nuevo con una mirada que no supe interpretar—. ¡Ah! Lo siento tanto, Sakura. No pudimos finalizar nuestra clase hoy.
Al escucharla decir mi nombre, Shaoran frunció un poco el ceño… ¡Dios! Por favor, que no se haya dado cuenta.
«Prometo ser buena con mi hermano de ahora en adelante» pensé desesperada.
Ella me miraba, esperando mi respuesta. Y encima debía hablar en frente de él… «Estoy perdida…»
—Yo… no se preocupen… — Ahora si se había acabado todo.
Shaoran se quedó mirando hacia el lugar donde se suponía que yo estaba por mi voz y frunció el ceño aun más ¿Qué probabilidad había de que no me hubiera reconocido? Existían muchísimas Sakura en Japón, era un nombre bastante común.
«¿Pero cuantas Sakura tienen mi voz?» me regañé. Me sentía bastante tonta por tan siquiera considerarlo.
Li estaba completamente serio. Mi miedo se había hecho realidad. Él ya se había dado cuenta de que era la misma Sakura de aquella vez.
—Lo siento, Kaho. Lo discutiremos luego —dijo y salió del salón sin decirme nada. Ignorándome por completo, pero esta vez sabiendo que yo estaba aquí y se sintió peor.
Mi corazón se estrujó como si fuera una hoja de papel. Me sentía fatal, triste y sobre todo… vencida. Esa mirada lo había dicho todo, me odiaba. Li no estaba feliz de tenerme cerca. Lo más sensato era retirarme y tomar clases en otro lugar… pero algo en mi interior me seguía gritando que no me fuera, que no desistiera porque no todo estaba perdido y… aunque fuera una egoísta, decidí prenderme de esa pequeña esperanza.
—¿Estás bien, pequeña? —preguntó la profesora Mitsuki, tomando mi mano.
—Yo… lo siento mucho… —dije avergonzada—. Quizás se molestó porque interrumpí.
—No, cariño. Él… es especial. Teme que las personas le tengan lastima por su situación. Por eso quizás se muestre algo… apático.
—Con usted no es así —dije soltando un suspiro—. Ni con nadie en la escuela… Quizás la del problema sea yo.
—Lo conoces de antes ¿Cierto? —Eso había sido más una afirmación que una pregunta.
Suspiré derrotada y asentí.
—No fue la mejor forma de conocer a una persona, pero… sí… —Y comencé a contarle todo.
La profesora Mitsuki me inspiraba mucha confianza, por eso tomé la decisión de contarle cómo lo había conocido y cómo lo había encontrado nuevamente. Me sentía un poco aliviada de compartir esto con alguien que no fuera Tomoyo o Hitomi. Ella me escuchaba atenta, sin emitir ningún juicio y eso me animaba a seguir adelante.
—Quería saber de alguna forma si él me odiaba —dije reteniendo algunas lágrimas—. Pensé que quizás podíamos ser amigos, pero… ahora es imposible. Me detesta.
—Entiendo —dijo con suavidad—. Si quieres mi opinión, te digo que no fue culpa de nadie y tampoco creo que él te odie. Más bien, creo que quiere alejarte porque quizás le tiene miedo a tu interés por él. Por eso te trata con tanta indiferencia. —Eso sonaba lógico—. Debes tener mucha paciencia si quieres acercártele, aunque la forma en la que lo has estado haciendo no es la correcta. Quizás deberías empezar a interactuar un poco mas con Shaoran y demostrarle todo eso que me has dicho —dijo, quedándose unos momentos en silencio. Como si estuviera meditando sobre algo.
—Siento mucho que ese haya sido mi motivo inicial para venir aquí —dije con rapidez—. Yo… he aprendido a querer el piano y de verdad me gusta estar aquí —le expliqué porque no quería que ella también se sintiera decepcionada de mí.
—Lo sé, pequeña. Lo sé. Me lo has demostrado estos dos meses —me dijo sonriendo y colocó su mano sobre mi mejilla—. ¡Lo he decidido!
—¿A qué se refiere?
—Me habían propuesto realizar una actividad y no estaba segura de aceptar, pero lo hare — ¿Y eso qué tenía que ver conmigo?—. Por los siguientes dos días no podré darte clases. Por eso, hablaré con alguien para que me supla por ese tiempito y así no te retrasarás ¿Está bien?
«¿Será que cambió de tema para animarme un poco?»
—Ahm… sí. No tengo problema en tener un sustituto.
—Entonces así quedamos —dijo palmeando mi mano—. Practica esta melodía y cualquier duda pregúntale a mi suplente. Estoy más que segura que avanzaras muchísimo.
—Está bien, le prometo que daré lo mejor de mí y no la decepcionare —le dije sonriendo… aunque por dentro aún estaba deprimida.
Esa noche, no pude dormir bien. Saber que él me odiaba era horrible. No sabía cómo disculparme o cómo emendar mi error y eso era lo que estaba carcomiéndome el cerebro. Ni siquiera había prestado atención en clases, lo cual me hubiera parecido normal si fuera matemáticas ¡Pero hoy me tocaban todas mis materias favoritas! ¡Incluida deportes! El problema con Shaoran me estaba afectando más de lo que creía.
—Debes hablar con él, prima —dijo Tomoyo cuando nos despedimos—. Sé que él entenderá si le explicas.
Quizás tenía razón, ya venía siendo hora de enfrentarlo. Cuando llegué a la escuela de música, saludé a Rika. Me había dado cuenta que era una chica muy amable y dulce con todos. Cada vez que necesitaba ayuda con algo, ella siempre me orientaba.
—Buenas tardes ¿Cómo les fue en sus clases?
—Muy bien —dijo Hitomi, emocionada—. Saqué una A en mi examen de matemáticas de hoy.
—Me alegra escuchar eso —dijo revolviendo el cabello de mi prima—. Por cierto, Hitomi, tienes clases con la profesora Chise Mihara ya que el profesor Li estará ocupado.
«¿También él?» pensé extrañada.
—Y yo que quería contarle de mi examen —dijo resoplando—. Ni modo.
—Bueno, voy a entrar para esperar a mi suplente también —le dije a ambas—. Nos vemos más tarde. —Le di un beso en la frente a Hitomi y corrí hacia el salón de la profesora Mitsuki.
Entré y observé el piano como si fuera un viejo amigo.
—Hoy seremos tú y yo, o por lo menos hasta que llegue el suplente —dije, pasando mi mano por encima de las teclas—. Comencemos entonces.
Coloqué mis manos en posición y comencé a tocar el Canon de Pachelbel. El sonido del piano inundo el salón y en seguida me relaje. Era una melodía muy linda y suave, pero al llegar a la parte donde había una escalerilla de notas… perdí la armonía al fallar en una de ellas.
—Rayos, aun no me sale —dije soltando un bufido—. Vamos otra vez. —Y comencé de nuevo.
La melodía volvió a inundar el salón y me dejé llevar por ella, pero volví a equivocarme en la misma nota otra vez, frustrándome el momento.
—Aun te falta mucho, Sakura —dijo una voz que reconocí de inmediato.
Me levanté del asiento del piano como si fuera un resorte y me volteé para verlo. Allí estaba, apoyado en la puerta. Sus ojos estaban cerrados y, al parecer, llevaba tiempo escuchándome tocar.
—Creí que ibas a dejarme tranquilo luego de haber aceptado aquel helado —me dijo abriendo sus ojos.
No sabía si mi situación era mejor o peor que el día anterior. Ya que, sus ojos no mostraban emoción alguna, no había odio, pero tampoco alegría. Su mirada no reflejaba nada.
—Yo… bueno… Lo siento mucho —balbucee.
«Genial, Sakura ¿Es que sólo puedes decir "Lo siento" delante de él?» pensé molesta conmigo misma.
—¿Por qué estás aquí? —me preguntó directamente.
Quise responderle "Por ti" … explicarle que quería empezar de nuevo y que deseaba ser su amiga, pero ninguna de esas palabras salía de mi boca.
—Porque… quería aprender a… tocar piano —dije con voz vacilante. Eso había sido lo único que pude decir… aunque fuera una vil mentira
—¿Por qué en este lugar?
Estaba completamente paralizada. No podía responderle. Tenía miedo de su rechazo, aunque no entendía el por qué. Estaba aterrada.
—¿Crees que la música es un juego, Sakura? —Arrugó su ceño y continúo—. O simplemente decidiste venir aquí para molestarme.
«¿Cómo puedes pensar eso?» pensé, sintiéndome la peor persona de este mundo.
—Por supuesto que no —dije desesperada—. De verdad quiero tocar el piano, quiero aprender.
—Tu música está vacía, no dice nada —dijo caminando hacia mí—. Ese es el motivo por el cual no se escucha del todo bien. No pones ningún sentimiento en ella
«¿Qué quiere decir con eso?»
—La profesora Mitsuki… ella dice que estoy avanzando —le respondí, tratando de sonar altiva… pero mi voz me había traicionado.
—Kaho es una persona muy amable, creo que demasiado para mi gusto —dijo, apoyado en el piano—. Me imagino que está esperando que te des cuenta tu misma, pero luego de dos meses aquí no has logrado nada. Solo tocas las teclas, no el piano.
—¿Cómo sabes que llevo dos meses aquí? —pregunté asustada de su respuesta.
—Soy ciego, pero no soy estúpido —dijo furioso—. ¿Crees que no te note aquel día que viniste con la señorita Daidoji? Tu aroma a cerezas es difícil de olvidar. —dijo haciéndome sonrojar—. Creo que ya es hora de acabar con este tonto juego y te vayas. Nunca lograras nada aquí, no importa cuánto esfuerzo y tiempo le dedique Kaho a enseñarte, no sabes apreciar y sentir la música. Estas perdiendo tu tiempo.
Eso había sido muy rudo de su parte. Me estaba echando, como si no valiera nada. Mis ojos comenzaron a arder y no quería que me escuchara llorar. No él. Tomé mis cosas con rapidez y salí corriendo de allí.
—¿Sakura? —sentí la voz de Hitomi llamándome, pero no me detuve.
Sí lo hacía, las lágrimas que había estado reteniendo comenzarían a desbordarse sin control y no quería que ninguno de ellos me viera derrotada. Llamaría a Tomoyo cuando tuviera la oportunidad para que buscara a Hitomi y luego le compensaría por ello.
Cuando reparé en lo que me rodeaba, me di cuenta que estaba en el parque. Fui aminorando mis pasos hasta que me detuve, sintiendo como mi vista comenzaba a nublarse y las lagrimas comenzaron a correr. Me sentía triste, fracasada y humillada. Recordé las palabras que la profesora Mitsuki me había dicho, pero cómo podía luchar contra el odio que sentía Li por mí. Me senté en un banco cercano y dejé fluir más lágrimas, no me importaba si me veían ahora, solo quería drenar toda la tristeza que llevaba dentro.
A los pocos minutos, sentí que una pequeña mano se posaba en mi hombro y me volteé asustada para encontrarme con los ojos amatistas de mi primita. Estaba preocupada por mí, podía verlo en su carita.
—¿Qué te paso, Sakura? —me preguntó triste.
—Lo siento, Hitomi —dije limpiando mis lágrimas—. Lamento haberte dejado sola en la escuela de música. De verdad, lo siento. No quise preocuparte, pero ya estoy bien —dije, intentando sonreír, pero seguramente me había salido una mueca.
—Sabes que no es cierto. No estás bien —dijo negando con la cabeza—. Recuerda que te conozco desde que nací, pero… si no me quieres hablar de ello, aunque sé por quien estás así, lo entiendo —dijo limpiando algunas lágrimas—. No me gusta verte en ese estado.
Era tan… increíble como una pequeña niña de diez años estaba consolándome, a mí, una chica de dieciocho. La abracé con fuerza y me aferré a ella, dejando fluir de nuevo mis lágrimas.
—Prima ¿Recuerdas lo que hacías cuando yo era más pequeña y me veías llorar? —me dijo, mientras acariciaba mi cabeza.
—Yo te… cantaba.
Cuando ella era más pequeña y la encontraba llorando sola, ya sea porque hubiera peleado con Tomoyo o por cualquier otra cosa, yo le sonreía y le decía que las canciones alegraban los corazones y el alma. Por eso solía cantarle la canción que mi madre me cantaba cuando era niña. Siempre lograba alegrarla y olvidaba la pena o el dolor que ella sentía en ese momento.
—¿Por qué no cantas? —dijo sonriéndome—. ¿Recuerdas? Las canciones nos alegran el corazón y el alma.
Tenía mucho tiempo que no lo hacía, pero en estos momentos lo necesitaba y estaba segura que tanto Hitomi como mi madre cantarían conmigo. Porque cada vez que cantaba esa canción, sentía que mi madre estaba a mi lado, acompañándome.
Haru ni saku hana Natsu hirogaru sora yo
Kokoro no naka ni Kizamarete kirameku
Asa ni furu ame Mado o tozasu hi ni mo
Mune ni afureru Hikari wa kumo no ue
Comencé a entonarla, a pesar de tener la voz llorosa, dejando que la melodía y la letra me invadieran y tomaran el control de mi voz.
Yorokobi kanashimi subete idaite aruiteru
Watashi no te to kimi no te o tsuyoku tsunagu mono
Poco a poco, la tristeza se fue disipando, dejando en su lugar una calidez que solo sentía cuando escuchaba esa canción. De verdad… las canciones era capaces de sanar los corazones.
Aki wa mizube ni Fuyu kotsue ni hisomu
sekai no oku no Kagiri nai yasashisa
yoru ga kuru tabi Inori wo sasage you
ashita kuru hi wo Shizuka ni mukae you
Hitomi, como siempre, se unió a mí en la parte final de la canción, impregnándole más sentimiento. Le sonreí y la tomé de la mano. Mi pequeña prima me había salvado y me había dado una lección valiosa. No iba a dejarme vencer.
Watashi wo michibiku tooi tooi yobikoeyo
hohoemu youni utau youni hibiku kaze no oto
yorokobi kanashimi subete idaite aruiteru
watashi no te to kimi no te wo
tsuyoku tsunagu mono...
Me sentía mucho mejor luego de haber cantado y respiré mucho más calmada.
—¿Ves? Las canciones nos alegran el alma, Sakura. No dudes de tus propias palabras —me dijo burlona.
—Tratare de no hacerlo, primita —dije regalándole una sonrisa, pero esta era autentica.
—Me alegra escuchar eso. Además de que… —Se quedo callada de repente.
Iba a preguntarle que había pasado, pero la respuesta llego rápidamente cuando la escuche decir "Profesor Li" ¡Estaba aquí! Me volteé y en efecto, Li Shaoran estaba detrás de nosotras. No decía nada, solo miraba hacia el lugar hacia donde estábamos… No pude soportarlo, me sentía demasiado avergonzada para encararlo y por eso bajé mi mirada.
—¿Qué… que hace aquí? —preguntó Hitomi nerviosa.
—Regresaba a casa —respondió secamente, muy probablemente porque sabía que yo estaba aquí.
«¿Será que le desagrado por naturaleza?»
—Kinomoto ¿Podemos hablar?
El escucharlo decir eso me tomó por sorpresa. Lo menos que me imaginé fue que él quisiera hablar conmigo.
Respondí un "Sí" muy bajito, pero estaba segura que él me había escuchado.
—Ya vuelvo, Hitomi.
Me acerqué con lentitud hacia él, pero me detuve a cierta distancia. La situación era bien incomoda y no quería empeorar las cosas.
—Cantas bien —dijo y eso si que me sorprendió.
«¡Me ha hecho un cumplido!» pensé asombrada y hasta me pellizqué para ver si no estaba soñando.
—Yo… bueno pues… en realidad…
¡Diablos! ¿Es que no podía formular una maldita frase coherente? Podía ganar el premio anual a la elocuencia sin problema alguno… nótese el sarcasmo.
—Siempre que te hablo es lo mismo —dijo riendo levemente y yo lo único que pude hacer fue sonrojarme.
—¡Profesor Li! ¡Sakura esta sonrojada! —gritó de repente Hitomi, haciendo que mi sonrojo fuera más violento.
«¡Luego me las cobraré, mocosa!» ¡Ya no la tenía en tan alta estima!
—¡Hitomi! ¡Ya basta!
—¡Solo me estoy cobrando por no haber helado hoy! —dijo sacándome la lengua.
«Condenada, niña… Algún día serás adolescente y me cobrare todas y cada una de las vergüenzas que me haces pasar»
Li no dejaba de reír y ese sonido era agradable. Escucharlo y verlo reír era refrescante. «Me encantaría escucharlo reír todos los días»… ¡Dios! ¿Qué cosas estaba pensando? Sonaba como una chica enamorada y eso no era cierto. Yo no estaba enamorada de él.
—¿No vas a reclamarme por reírme de ti? —me preguntó burlón.
«Aun lo recuerda» pensé remembrando nuestro primer encuentro.
—Prefiero no hacerlo —dije bajando la voz, un poco avergonzada—. No quiero hacer que me odie de nuevo.
—Kinomoto, yo no te odio. —Al escucharlo, levanté mi mirada hacia él y lo vi. Li Shaoran estaba ¿sonrojado? —. Lo que te dije antes, en el salón de música… fue muy rudo de mi parte y quería disculparme por ello.
—Por favor no se disculpe, profesor Li —dije—. Usted tiene más experiencia y si cree que yo… bueno, si usted cree que no soy buena en el piano está bien.
Inmediatamente, su mirada cambió y ahora me estaba observando con decepción ¿Acaso había dicho algo malo? Negué con mi cabeza, tratando de despejar mi mente y continué con lo que quería decirle… debía aprovechar esta oportunidad para poder aclararlo todo.
—Yo… le prometo que practicare mucho más —continué—. Ya le he hecho esa promesa a la profesora Mitsuki, pero se la hago también a usted. De verdad quiero aprender.
Su rostro se relajó y me di cuenta que esa respuesta le había gustado más.
—Transmites mucho cuando cantas —dijo regalándome una hermosa sonrisa que me hizo sentir cálida—. Enfócate en eso cuando estés practicando con el piano.
Con tan solo esa sonrisa, todo rastro de tristeza se había esfumado de mi corazón. Ya no lo sentía oprimido y ahora latía a mil por hora. Esa sonrisa que estaba dirigida a mí, hizo que mi estómago diera un vuelco ¿Acaso era la emoción por haber logrado mi objetivo?
—Aun no entiendo que quiere decir con eso… y debe ser realmente importante porque dijo algo parecido en el salón de música. Pero… estoy segura que si practico y los observo sé que lo entenderé en su momento —dije segura de mis palabras.
Sí, había logrado mi objetivo de hablarle y de asegurarme de que no me odiaba, pero aun me faltaba dominar el piano y no dejaría esa escuela hasta aprender a tocarlo como se debía. Antes, dejaba de llamarme Sakura Kinomoto.
—Me alegra escuchar eso —dijo aliviado—. Y espero que no te moleste que sea el suplente de Kaho.
«Amo a mi profesora» pensé ilusionada. Seguramente la clase de mañana sería mucho mejor.
—Por supuesto que no. Hitomi habla maravillas de usted. Sé que… estoy en buenas manos —le dije sonrojada y él también se sonrojo.
Dios, era increíble. Solo estábamos hablando de clases de música, pero parecíamos dos chicos declarándose amor. No podía creerlo.
—Entonces, hasta mañana —dijo despidiéndose para seguir con su labrador dorado.
—Profesor Li —le llame decidida. Había algo que quería decirle antes de que se fuera.
Me acerqué a él y apreté mis puños con fuerza. Debía ser sincera.
—¿Sucede algo?
—Usted me preguntó antes por qué estaba en la escuela "Luz de Luna" y creo que… no fui del todo sincera. —dije.
«Vamos Sakura, ten valor»
—Yo… cuando nos conocimos… no sentí ninguna lastima por usted, más bien, lo que sentí fue… admiración y más cuando supe que era profesor de música —le dije y pude ver la sorpresa reflejada en su rostro—. Yo, realmente pensé que usted me odiaba y por eso lo busqué, por eso llegué a esa escuela. En cierto modo, deseaba estar con usted, aprender de usted y también asegurarme de que no me… odiara tanto. —Mientras más hablaba, mi tono se hacía cada vez más bajo, pero era lo suficientemente alto para que él me escuchara.
Bajé la mirada. No me atrevía a mirarlo luego de tal confesión, pero había sentido la necesidad de sincerarme con él. Era vergonzoso, pero necesario si queríamos empezar de nuevo.
—La verdad… —Empezó a decir, haciéndome levantar la mirada y lo vi sonrojado… por tercera vez en el día de hoy—. Es la primera vez que alguien me dice eso sin conocerme realmente. Y quiero aprovechar para decirte nuevamente que no te odio, nunca lo he hecho. —Me dio una sonrisa amable y se giró de nuevo para emprender su camino—. Y esta vez… te diré hasta mañana… Sakura.
—¡Hasta mañana, profesor Li! —se despidió Hitomi.
—Hasta mañana, Hitomi. Saludos a tu hermana —dijo y siguió su camino.
—Sí que avanzaste hoy, Sakura —dijo Hitomi codeándome—, Esto tiene que saberlo mi hermana ¡Y te llamó por tu nombre!
—¡No! No le digas, Hitomi. Hará un escándalo —dije siguiéndola mientras ella corría con celular en mano y marcándole a Tomoyo.
Bueno, Tomoyo se enteraría tarde o temprano. Pero lo que más me importaba era que… ¡Él no me odiaba! Me sentía tan feliz, tan radiante, tan ligera… Una extraña y agradable calidez inundaba mi pecho y de repente volvía a nacer en mí la esperanza. Si las cosas seguían marchando así, quizás, con el tiempo, podría convertirme en su amiga y me permitiría estar a su lado para ver como mi deseo se hacía realidad. Poder estar presente cuando el brillo de sus ojos volviera… de solo pensarlo no podía parar de sonreír. Solo esperaba que Li Shaoran pudiera llamarme su amiga algún día.
Bien chicos, cuarto capítulo listo. La canción que usé es la canción que canta Kobato, Ashita kuru hi y la tomé prestada para los fines del fic. Gracias por su apoyo y de verdad espero que fuera de su agrado… Nos leemos en el siguiente.
