Bien, aquí les traigo el capítulo número cinco editado. Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…

Seré la luz que te guíe.

Capitulo 5 –Un paso más cerca.

Hacía varias noches que no dormía tan bien. Después de la cena, había subido a mi habitación con la intención de "leer" un poco la partitura que la profesora Mitsuki me había dejado, pero no había leído ni la mitad cuando sucumbí a Morfeo y eso se debía a una persona, Li Shaoran.

El gran peso que oprimía mi pecho se había evaporado gracias a nuestra conversión y me sentía completamente fresca y llena de energía, tanto que Tomoyo había notado mi cambio apenas me vio… aunque, como era de esperarse, Hitomi ya le había contado todo lo ocurrido.

Durante la primera hora de clases, no paró de enviarme notitas preguntándome los detalles de nuestra "confesión de amor" según ella… era insoportable. Lo peor era que ya venía el descanso y seguramente su interrogatorio sería peor. Estaba considerando escaparme con alguna excusa, pero al sentir su mano sobre mi hombro al sonar la campana… supe que no tendría escapatoria.

—Ni siquiera lo pienses, Sakura —dijo con un tono de voz que me dio… miedo—. Andando.

Suspiré y tomé mi caja de almuerzo y le seguí… como si estuviera marchando hacia el matadero. Solo esperaba que sus bromas no fueran tan subidas de tono. Llegamos a nuestro árbol y nos sentamos… No quería comenzar a comer hasta que ella comenzara con su interrogatorio… por eso esperé y esperé… pero, por alguna extraña razón, no decía nada.

—Esto es extraño —le dije, dejando mi caja de almuerzo en mis piernas.

—¿Qué es extraño?

«¿Es en serio, Tomoyo?»

—Vamos. Sé que quieres hacer bromas pesadas acerca de mí y Li — dije con el ceño fruncido.

—En realidad no —dijo, mientras tomaba un bocado de su comida con toda tranquilidad—. Solo me gustaría que no fueras tan despistada y te dieras cuenta de tus sentimientos.

—Tomoyo… yo no estoy enamorada de él —dije seria—. Sería absurdo. No nos conocemos de nada, prácticamente. Además, no ha pasado mucho desde mi ruptura con Ryuu… no creo estar lista para una nueva relación.

—No hablemos del innombrable —dijo apretando con tanta fuerza sus palillos… que de verdad creí que iba a romperlos—. Y en cuanto a tus sentimientos, no he dicho que estés enamorada… pero si te gusta. No estas escuchando a tu corazón y me da miedo de que te estés perdiendo la oportunidad de ser feliz por culpa de una mala experiencia… Quizás eres tú quien necesita de ese chico para terminar de ser feliz.

Pensé bien sus palabras. Coloqué las manos en mi pecho y examiné lo que mi corazón experimentaba cuando pensaba en Li. Era cierto que mi corazón se aceleraba al pensar en él, en su sonrisa… y también estaba mi necesidad de verlo feliz, pero eso no significaba que estuviera enamorada ¿O sí? Era lo mismo que se deseaba para un amigo. Aunque también estaban los sonrojos… y las malditas polillas en el estómago… porque lo que había sentido ayer no podían describirse como mariposas… ¿Podría existir una remota posibilidad de estar… enamorada de él?

—Tomoyo… es algo… complicado —dije—. Apenas y nos hablamos. Es extraño que te enamores de alguien sin saber nada de esa persona… Y no me mires así —le regañe cuando intentó interrumpirme—. No te voy a negar que sea muy atractivo, además de ser increíblemente dulce y amable, pero… quizás yo no le gusto o quizás no le importa, en realidad… lo que tengo es…

—Miedo —completó por mí.

Era cierto, me atemorizaba el hecho de enamorarme de Shaoran. No tenía nada que ver con su invidencia, eso me importaba menos que nada. A lo que yo le temía era a arruinar lo que apenas habíamos logrado ayer… a que me alejara de su lado.

Tomoyo me regalo una de sus miradas maternales y tomó mis manos con cariño.

—Sigue a tu corazón, Sakura —dijo—. Te aseguro que encontraras todas las respuestas si lo haces.

Quizás ella tuviera razón. No debía cerrarme por el miedo. Asentí con una sonrisa renovada y continuamos con el almuerzo, hablando de otras cosas. Le daría tiempo al tiempo y no forzaría las cosas. De momento, me enfocaría en el presente y hoy disfrutaría la clase que tendría con él.

El resto del día no dejé de pensar en las palabras de Tomoyo. La idea de estar enamorada de él no me resultaba… descabellada. Más bien, hasta me llegué a imaginar siendo su novia y no me parecía desagradable. Pasear a su lado, ser sus ojos para mostrarle lo hermoso que era el mundo… y otras cosas… eso me parecía lindo y… me gustaba. Pero debía muy bien lo que debía hacer para no perder el terreno que recién había ganado ayer.

Apenas terminamos las clases, fui a buscar a Hitomi a su escuela. Tomoyo debía quedarse para las prácticas del coro porque dentro de mes y medio seria el festival escolar y estaban ensayando mucho para la presentación que tendrían.

—Siento envidia porque hoy estarás con el profesor Li a solas —me dijo Hitomi… haciéndome sonrojar como de costumbre.

—Solo son clases de piano, Hitomi. No pasara… nada —dije desviando mi mirada.

—Lo sé, pero seguramente te lo imaginaste —dijo moviendo sus cejas. Algún día esta niña causaría mi muerte por vergüenza extrema.

—Claro que no. Yo no veo al profesor Li de esa forma, Hitomi. No digas tonterías —dije intentando sonar convincente.

—Sigue engañándote, prima. Y, por cierto, te recuerdo que tu príncipe azul cumple años el lunes.

¡Era cierto! El cumpleaños de Li era el próximo lunes y no había pensado qué regalarle.

—¡Lo había olvidado! —dije—. Quisiera comprarle algo, pero… no sé si vaya aceptarlo… O quizás me pregunte como supe de su cumpleaños y se vuelva incomodo.

Hitomi comenzó a carcajearse y la miré molesta. No tenía por qué burlarse de mí.

—¿Por qué te ríes? —pregunté indignada.

—No negaste que Li Shaoran es tu príncipe azul.

«Esta condenada niña… »

—Ya sé, ya sé… lo vas a negar —dijo interrumpiéndome—. Y con respecto al obsequio, no veo problema. Si te pregunta como lo supiste le dices que lo viste en la cartelera de información. Allí colocan los cumpleaños de los profesores y personal. Yo también pienso darle algo.

Era una buena idea, debía admitirlo. Y no sonaba forzado, ni rebuscado. Tenía una prima muy inteligente.

—Bien, le comprare un obsequio. Y espero que se me ocurra algo bueno porque solo me quedan cinco días para conseguirlo —dije desanimada.

—Tranquila. Mi hermana y yo te ayudaremos —dijo guiñándome un ojo.

De verdad, era muy afortunada de contar con primas como ellas.

Cuando llegamos a la escuela, saludamos a Rika sin detenernos porque íbamos algo retrasadas. Mientras más me acercaba, el ruido del exterior disminuía y podía escuchar claramente una melodía que venía del salón, una melodía que reconocí de inmediato. Era la canción de mi madre.

Me acerqué despacio y me asomé por la puerta, llevándome una enorme sorpresa. Era Li quien tocaba el piano de una forma tan maravillosa, que no pude evitar verlo embelesada. Hace mucho tiempo que Touya no la tocaba y yo no me había atrevido a hacerlo porque no sabía las notas, pero… Shaoran con escucharme cantar una vez, había podido reproducirla a su manera.

No sonaba igual a la versión original de mi madre, pero guardaba el mismo sentimiento y la misma esencia. Se veía relajado, como si estuviera en armonía con el piano. Hitomi tenía razón, su forma de tocar era… indescriptible. Podía transmitir mucho sentimiento a través de su música.

La canción finalizó, pero él no se levantó del banco y dejó las manos sobre las teclas. No se movía, ni decía nada y cuando menos lo esperé, se levantó del asiento y se volteó hacia mí… dejándome ver un profundo y hermoso sonrojo que me dejó desconcertada.

—No es bueno espiar a las personas.

—Yo… lo siento mucho. No era mi intención espiar. Es que no quería interrumpirlo —me disculpé azorada.

—Ayer me dejaste impresionado con esa canción y no pude sacarla de mi cabeza. Por eso la estaba tocando.

¿Acaso se estaba justificando por tocar la canción de mi madre? Más bien, era yo quien estaba agradecida por poder escucharla nuevamente.

—Su forma de tocar es impresionante —le dije con sinceridad.

—Gracias —dijo sonriendo—. Por cierto, llegaste tarde.

—¡Ah! Yo… lo siento mucho. Salí tarde de clases y bueno… De verdad…

Él comenzó a reír… como siempre lo hacía cuando yo tartamudeaba en su presencia.

«Que vergüenza…»

—Sabes… eres muy graciosa, pero debemos empezar con la clase.

¿Debía tomar eso como un cumplido o como un insulto?

Dejé mis cosas sobre la mesa y me senté en el banco del piano. Shaoran era muy estricto, pero también era amable y, sobretodo, paciente. El Canon no era muy complicado, pero mis dedos se negaban a cooperar conmigo. Li me iba explicando, paso a paso, cómo debía colocar mis manos en las teclas del piano para lograr ejecutar mi pieza sin problemas y así comencé a tocarla nuevamente. Todo iba excelente, incluso mejor que ayer… pero al llegar a la sucesión de notas… me equivoqué nuevamente y la armonía se perdió… una vez más.

—¿Por qué no me sale? —dije frustrada.

—Debes tener paciencia —dijo, tocando el compás donde siempre me equivocaba—. Estas muy tensa y seguro no estas usando tus dedos de la forma correcta. Debes hacerlo así.

Intente tocarla como me dijo, pero mi dedo no llegaba. Allí moría mi esperanza de tocar bien.

—No te desanimes —me dijo levantándose.

Por un momento, pensé que iba a irse y dejarme sola, pero luego lo sentí posicionarse detrás de mí. Colocó sus manos sobre mis hombros y, desde allí, fue descendiendo su mano derecha hasta llegar a mi mano. Su tacto era cálido y desencadenó una corriente eléctrica que me recorrió toda la espalda.

—Debes colocarla tu mano así —dijo, colocando mi mano en la posición correcta sobre el teclado.

Al separarse de mí, me sentí… extraña, como si de repente toda la habitación se hubiera enfriado. Sentir su calor, su tacto… había sido tan… delicado que…

«¡Dios! ¿Pero qué cosas pienso?»

—Toca de nuevo pero esta vez ten en cuenta la posición correcta.

Volví a comenzar. Todo iba bien y pronto vendría el compás donde siempre me equivocaba. Me sentía nerviosa y sentía mis manos temblar. Sentí la mano de Shaoran en mi hombro y eso me infundió el impulso que necesitaba. Por fin, llegó el compás y recordé su mano encima de la mía y… por fin pude hacerlo. Pasé de ella y completé la canción.

El salón se quedó en total silencio. Todavía estaba interiorizando que lo había logrado. Había logrado tocar el Canon completo y todo era gracias a… Shaoran.

—Lo logré —dije casi llorando de la emoción—. Por fin, lo logré.

—Y en solo dos días. Deberías estar orgullosa.

Me sentía extasiada. No solo había logrado tocar la pieza que la profesora Mitsuki me había dejado, sino que también él me había felicitado por cumplir mi meta. Estaba tan feliz que no pude contenerme y cuando me di cuenta, lo estaba abrazando como si mi vida dependiera de ello.

—Lo siento… —dije separándome con rapidez—. Es que yo… me emocione y… De verdad, gracias por ayudarme —le agradecí sincera, regalándole la mejor de mis sonrisas.

Aunque no pudiera verla, algo me decía que podía sentir como sonreía.

—No hay nada que agradecer —dijo sonriendo— Aun te falta algo, pero sé que lograras entenderlo algún día. Estoy seguro de ello.

Había algo en su mirada que… me dejó confundida, pero a su vez me inspiraba la confianza que necesitaba. Por eso, le sonreí y concordé con él con ánimo renovado.

Me despedí y corrí hacia la recepción para encontrarme con Hitomi que, seguramente, ya me estaba esperando. Me llevé una gran sorpresa cuando vi que Tomoyo también estaba allí. Les sonreí y salimos juntas de la escuela.

—Fue emocionante cuando por fin pude completarla —les conté, mientras caminábamos por el parque.

—Entonces, hemos comprobado que Li es un gran profesor. Por eso los niños lo adoran —dijo Tomoyo.

—No solo eso. El profesor Li también es muy divertido. Las clases no se hacen pesadas, ni aburridas como con esta suplente —dijo Hitomi, haciendo una mueca—. Por favor, Sakura, devuélveme a mi profesor, si no moriré de aburrimiento.

Que ocurrente podían ser los niños.

—Por cierto ¿Tienes mi cuaderno de historia? Creo que lo tomaste por accidente porque yo tengo el tuyo —dijo Tomoyo, mostrándome mi cuaderno.

—¡Oh! Déjame revisar —dije abriendo mi maletín—. Tu cuaderno… tu cuaderno… a ver…

Revolví el interior y en efecto, al fondo estaba el cuaderno de mi prima, pero eso no fue lo que llamó mi atención.

—¿Y mi cuaderno de música? —dije preocupada—. No está…

—¿Estás segura? —preguntó Hitomi a mi lado—. Quizás lo dejaste en la escuela.

—Puede ser… —Lo necesitaba, debía regresar por él porque allí tenía anotados todos los consejos que me había dado Shaoran—. Ustedes regresen tranquilas, yo iré a buscarlo —dije, comenzando a caminar de regreso a la escuela.

—Si quieres, podemos acompañarte —dijo Tomoyo.

—No se preocupen. Las llamaré cuando esté en casa —dije despidiéndome.

Corría tan rápido como podía. Debía llegar antes de que cerraran la escuela. A pesar de haber logrado completar el Canon, quería volver a tocarla en casa y perfeccionarla, así, cuando la profesora Mitsuki regresara, se iba a sentir orgullosa.

Cuando llegué, Rika ya estaba saliendo

«¡Vamos, piernas! No me abandonen ahora» pensé acelerando.

—¡Rika! —le grité mientras corría, acercándome a ella.

—¡Oh! ¿Qué sucede Sakura? —preguntó preocupada cuando por le di alcance.

—Dejé mi cuaderno… en el salón —le contesté, tratando de recuperar el aliento—. ¿Podría buscarlo? Prometo no tardarme.

—Con que eso era —dijo—. Tranquila, el profesor Li está recogiendo sus cosas todavía. Puedes pasar y sales por la puerta de atrás con él.

Se hizo a un lado para dejarme pasar y con un gran "Gracias" emprendí mi camino hacia el salón de clases. Debía recuperar ese cuaderno.

La escuela lucía muy diferente ahora que no había nadie… y fue en ese momento que me di cuenta de un pequeño detalle… estaría a solas con Shaoran. Palmeé mis mejillas cuando las sentí calientes.

«Tranquila. Solo… solo llegas, le explicas, tomas el cuaderno y sales. Nada complicado» pensé acercando mi mano hasta el pomo de la puerta, pero en ese momento Shaoran alzó la voz, asustándome.

—¡Dije que no, madre! ¡No puede obligarme a eso!

Se escuchaba exaltado. Abrí un poco la puerta, con mucho cuidado de no hacer ruido y me asomé. Shaoran estaba hablando por su celular con alguien.

—Se cuál es mi deber, madre, pero eso era antes de tener ese accidente. Las cosas son diferentes ahora. —hizo una pequeña pausa, probablemente escuchando lo que la otra persona estaba diciendo—. ¡Por supuesto que sí, madre! ¡Todo ha cambiado! El clan será una burla si yo tomo el control de las cosas —dijo resentido—. ¿Cree usted que estando ciego podré hacerme cargo de la compañía? Pues no, madre. Ninguno de los directivos me respetara ni hará lo que yo piense que es correcto. Nadie querrá que un ciego le dé órdenes.

¿Cómo podía decir eso de si mismo? Li Shaoran era el hombre más maravilloso e inteligente que había conocido. Las personas debían apreciar eso, y si no lo hacían ¡No valían la pena!

—Por supuesto que hay personas más aptas para ello. Eriol podría hacerlo. —Espero nuevamente la respuesta de su madre, pero, al ver su ceño fruncido, supe que no había sido su agrado—. Si necesita que un Li tome el mando pues pídale a Fanren que lo haga.

Estaba demasiado alterado. Sus puños estaban casi blancos y… nunca había visto esa expresión en él, llena de dolor y de rabia.

—Mi respuesta es no, madre. No lo hare. No me casaré, ni tampoco tomare el lugar del jefe del clan Li. Busque a otro. Buenas tardes. —Y sin más, colgó la llamada.

—¡Maldición! —Golpeó la pared con tanta fuerza… que sus nudillos se rompieron.

«Está sangrando» pensé atemorizada.

—¿Quién está allí? —preguntó enfadado.

Ya no valía la pena seguir ocultándome. A pesar de que mi cuerpo estuviera temblando, entré en el salón.

—Lo siento mucho… —dije asustada—. Yo olvidé mi cuaderno… No quería interrumpir, ni espiar… De verdad, lo siento.

Él no dijo nada, solo se quedó allí, de pie al lado del piano ¿Qué podía hacer? ¿Qué debía decirle? Mis ojos descendieron hacia su mano herida y vi como bajaba un pequeño hilo de sangre. Me moví rápidamente hacia donde estaba el botiquín de primeros auxilios, tomé lo que necesitaba y volví a él. Me acerque cautelosa, pues no quería incomodarlo e intenté tomar su mano, pero la alejó de mí rabioso.

—¡No necesito de tu ayuda, ni la de nadie!

Apreté el maletín con fuerza y gruñí furiosa.

—¡Me importa en lo más mínimo si estas molesto, Shaoran! —grité—. ¡Tu mano esta lastimada y la curaré! ¡Fin del asunto! Siento gritarte, pero si no quieres que te cure, entonces te llevare al hospital. Tú decides.

Cuando recuperé la compostura, me di cuenta que le había sorprendido mi actitud y sentí mucha pena.

Volví a intentar tomar su mano y esta vez sí se dejó. Lo guíe hasta el banco del piano para sentarnos y comencé a revisar su herida. No me había equivocado, tenía los nudillos rotos.

«Hombres, todo lo tienen que resolver a golpes y luego uno se preocupa por las tonterías que hacen» penaba molesta mientras curaba su mano.

—Siento haberte preocupado.

¡Oh rayos! Había pensado en voz alta.

Sentí que mis mejillas se calentaban a más no poder y por primera vez agradecí que él no pudiera verme.

—Pues… ¿Qué rayos estabas pensando? —dije, tratando de calmar los latidos de mi corazón—. Eres un músico… tus manos son importantes. Deberías pensar en eso antes de reaccionar impulsivamente, Shaoran.

—Ya van dos veces que me llamas por mi nombre hoy.

Y encima esto. Menos mal las cosas no podían empeorar… o eso esperaba… ¡Que pena!

—Lo… lo siento mucho. No me di cuenta… —me disculpé.

«¡Control, Sakura! ¡Control! Sigue tu propio consejo»

Shaoran comenzó a reírse y yo me sonrojé aún más… Las cosas sí que podían empeorar.

—No es lindo burlarse de una mujer —dije, inflando mis cachetes.

—Sí… tienes razón y lo siento—dijo, calmando su risa—. Pero cuando estás nerviosa siempre comienzas a tartamudear y se me hace gracioso.

Lo bueno era que ya no se veía molesto.

—Lo siento —dije resoplando.

—Hoy debo agradecerte por mejorar mi humor, así que te invito un helado.

—¿En serio? —Esto debía ser un sueño.

—Por supuesto —me respondió con una sonrisa—. Vamos por Kerberos.

Tomó sus cosas mientras yo guardaba mi cuaderno en el bolso, fuimos a la recepción por Kerberos y salimos de la escuela. Le mande un mensaje a mi papá diciendo que tomaría un helado con un amigo y luego iría a casa. Me sentía de maravilla, él me trataba con tanta familiaridad, como si realmente fuéramos amigos ¡Me sentía en una nube!

—Bien, señorita no se burlen de mí ¿De qué sabor quiere su helado? —preguntó, haciéndose el gracioso y eso me había encantado.

—De fresa, señor aléjate de mí o te muerdo —le respondí riendo.

—Golpe bajo —dijo haciéndose el herido.

Esta era una parte de él que no había imaginado que tenía y me gustaba mucho. Shaoran era gracioso y muy divertido.

—Aquí está su orden —dijo la amable señora que atendía el puesto de helados.

—Muchas gracias —respondí con una sonrisa.

—Te ves contenta. Al parecer tu novio te consiente mucho —¿Por qué tenía que decirlo? Mis mejillas se incendiaron y enseguida desvié mi cara hacia el otro lado, pero fue muy tarde. Ella me había visto—. No te sonrojes pequeña, ustedes hacen una linda pareja.

«¡Ya no siga!»

—Muchas personas nos dicen eso —escuché a mi lado y casi giré mi cabeza como la niña del exorcista.

¿En serio le estaba siguiendo el juego? ¡Dios! ¡Realmente lo estaba haciendo! ¡Y solo para hacerme sonrojar!

—¡Shaoran!

—Ya van tres veces, Sakura —dijo mostrando sus tres dedos.

«Es que no puedo evitarlo…»

—Yo… lo siento. No lo hago a propósito, profesor.

Caminamos hacia el área del lago y nos sentamos en un banco mientras veíamos… mientras yo veía el atardecer. Eso me entristeció mucho, porque era un espectáculo digno de apreciar.

—Puedes hacerlo —dijo de repente.

—¿A qué se refiere, profesor Li?

Él se volteó hacia mí y me sonrió.

—Puedes llamarme por mi nombre, si gustas.

¿Estaría estar soñando? Me pellizqué y sentí todo el esplendor de mi dolor… ¡No estaba soñando! ¡Era real! Este día lo marcaría en el calendario como el día más feliz de mi vida hasta la fecha.

—¿Estás seguro de eso? —dije, tomando la iniciativa de tutearlo—. Yo preferiría "señor no te me acerques o te muerdo" —me burlé.

Shaoran se rio y le dio la mitad de su helado a Kerberos, quien lo devoró en un momento.

—Preferiría mi nombre, pero si gustas llamarme así está bien, señorita no se burlen de mí.

Me encantaba esta nueva faceta de él.

—Bien, usare Shaoran. Me gusta más ese.

Al ver la sonrisa socarrona que apareció en boca, caí en cuenta de mi error.

—Así que te gusta mi nombre —preguntó divertido.

—No yo… es que… bueno yo… —No me salía ni una frase coherente y allí comenzó a reír otra vez.

—Insisto, eres bastante graciosa, pero creo que eso… es lo que te hace agradable.

Hoy me había hecho muchos cumplidos y eso me tenía en una nube muy alta. Sus ojos estaban fijos al frente, como si realmente estuviera viendo el atardecer y en ese instante, una hermosa sonrisa sincera apareció en su rostro.

—¿Te puedo pedir un favor? ¿Podrías… podrías describirme el atardecer?

Su petición me sorprendió y me emociono a la vez, porque por fin estaba confiando en mí. Aún seguía con sus ojos al frente, esperando por mis palabras para comenzar a imaginar lo que era un hermoso atardecer.

—Estamos frente al lago. Los diferentes matices naranjas del cielo se reflejan allí y a lo lejos, puede verse una franja oscura de color purpura, anunciando que la noche está cerca. Algunos rosados pueden verse también, es muy hermoso.

—Gracias —susurró suavemente y se levantó—. Es mejor que regreses a casa, tu familia puede preocuparse.

—Pero… ¿Podrás llegar a tu casa desde aquí?

—Estamos en el lado sur del parque —dijo, arrugando su ceño—. Estoy cerca de mi departamento. Soy ciego, pero no inútil. Se los distintos caminos que me llevan a casa.

—No lo decía… por ofender —dije apenada. Nunca había sido mi intensión hacerlo sentir mal.

Lo escuché gruñir y enseguida se disculpó. Shaoran me explicó que era como su mecanismo de defensa, para evitar que las personas sientan lastima de él.

—Yo no siento lastima por ti… Solo estaba preocupada.

Él tanteó con su mano hasta que logró ponerla encima de mi cabeza.

—Ya te he preocupado mucho hoy. Ve a casa, yo estaré bien.

—Pero…

—Estaré bien, Sakura —me interrumpió—. Vamos a hacer algo, dame tu numero de celular y te avisare cuando llegue a casa ¿Te parece?

No muy convencida, acepté. Me pasó su celular y me pidió que guardara el número con mi nombre y así lo hice.

—No tengo ninguna persona registrada como "Sakura", así será más fácil llamarte —dijo.

—Está bien —dije, preocupada aún.

—Tranquila. Ya te prometí que te llamaría y un Li cumple sus promesas —dijo sonriendo.

—De acuerdo, pero si se te olvida llamarme, mañana tendrás que invitarme otro helado —dije fingiendo seriedad.

—Entonces creo que se me olvidara llamarte…

¿Eso había sido en serio o debía tomármelo a broma? La segunda opción era la más razonable, así que me "reí" de su chiste.

—Eres malo. Solo quieres hacerme sonrojar.

—Me descubriste —dijo sonriendo—. Bueno, hasta mañana —Tomó el asa de Kerberos y comenzó a alejarse de mí.

—Hasta mañana… Shaoran —dije cuando por fin reaccioné, pero seguro no me había escuchado.

Error. Levantó su mano con cuatro dedos extendidos. Era la cuarta vez que lo llamaba por su nombre el día de hoy y… las estaba contando ¡Qué pena!

Palmeé mis mejillas para despejar el calor de ellas y comencé a correr para llegar rápido a casa, no quería preocupar a mi papá y mucho menos que Touya saliera a buscarme. Además, hoy Nakuru iría a casa y tenía tiempo que no la veía. Era una chica muy agradable y era como una hermana mayor para mí. La conocía desde hace mucho tiempo y era adorable y graciosa. Todavía no entendía que le había visto al antipático de mi hermano.

—Ya llegué —anuncié cuando entré a casa.

—¡Sakura!

Escuché su voz y enseguida sentí sus brazos envolverme. Nakuru no cambiaba.

—Yo también estoy feliz de verte, Nakuru —dije, respondiéndole el abrazo.

Su largo cabello color café y sus ojos color miel la hacían lucir preciosa. Durante la preparatoria, muchos chicos la habían prácticamente acosado para que fuera su novia… en eso mi hermano si se había lucido, porque siempre la defendió y después de eso fue que se hicieron novios.

—Hola, monstruo. Por fin llegas.

—Touya ¡No le digas así! Tu hermana está cada vez más preciosa —dijo tomándome de las manos—. Algo debió pasar. Vamos a tu habitación y me cuentas todo —Me jaló escaleras arriba y nos encerramos en mi cuarto, escuchando como mi hermano nos llamaba—. No le prestemos atención —dijo sentándose en mi cama—. Ahora cuéntame ¿Botaste al inepto que tenias por novio? ¿Conociste a otro chico?

¿Cómo rayos le había hecho para atinar?

—Bueno, yo… —Mi celular comenzó a sonar y fui, literalmente salvada por la campana—. Dame un segundo Nakuru. Hola. —Respondí la llamada.

Vaya, parece que llamo en un mal momento. —Y al escuchar su voz mi rostro se encendió como un farolito de navidad.

—¿Shaoran?

Estoy cumpliendo mi promesa de llamarte. Ya estoy sano y salvo en mi casa —Su tono había sonado algo tosco y entendí que quizás estaba malinterpretando la forma en la que contesté la llamada.

—No, no, espera —dije negando con mi cabeza—. No interrumpes nada. Estaba hablando con la novia de mi hermano. Me alegra que llegaras bien a casa —dije con una sonrisa boba en la cara.

¡Ah! Entonces ella te estaba haciendo sonrojar cuando llamé —¿Cómo lo adivino? —. Eres muy transparente Sakura, puedo saber qué piensas con facilidad.

—Yo… yo no soy predecible —dije, aparentando estar indignada.

No dije predecible, dije transparente. Son dos conceptos muy diferentes. Me refiero a que no tienes malicia y es por eso… que me agrada estar contigo.

Los colores se me subieron al rostro y sentí que mi cuerpo se acaloraba. Respiré varias veces y traté de calmar el ligero temblor de mi cuerpo. Shaoran estaba siendo amable, nada más… y yo debía responder igual.

—A mí… a mí también me agrada pasar tiempo contigo, Shaoran.

Nakuru me miraba con una sonrisita que decía "De esta no te salvas"… Estaba perdida.

Bueno, ya cumplí mi promesa. Hasta mañana Sakura. Cuídate.

—Tú también… cuídate.

Cuando colgó la llamada, me quede viendo el celular como tonta, como si Shaoran fuera a salir por allí de repente.

—¡Que emoción! Sakura, ese no es el mismo novio que tenías ¡Te ves tan enamorada! ¡Estoy súper feliz! Tienes que presentármelo.

¡Dios! ¿Y ahora cómo la paraba?

—Nakuru… él no es mi novio —dije tratando de calmar su explosión—. Shaoran es un chico que da clases en la academia de música donde estoy tomando clases de piano.

—Pero no me negaras que te gusta. Te veías muy a gusto hablando con él y tan… tu mirada era la de una mujer enamorada.

—Es algo complicado —dije desanimada… No quería volver a caer en el mismo tema que había discutido con Tomoyo.

—Todo en la vida es complicado, Sakura. Es eso lo que le da diversión a vivir —dijo sorprendiéndome—. Piensa lo aburrido que sería si todo fuera fácil… No existirá la emoción. Además… no me negaste que él te gusta. —Salió corriendo de la habitación, dejándome sola con las ideas que había sembrado en mi cabeza.

¿Realmente me gustaba Shaoran? Debía admitir que me agradaba estar con él como hoy y… me encantaría que más momentos así se repitieran. Volví a preguntarme si Shaoran me gustaba y mi corazón volvió a dar un vuelco. Aún tenía miedo y debía ir con cuidado para no arruinar las cosas. Todavía no estaba segura de mis sentimientos... pero sería lindo tener un novio como él y poder descubrir todo aquello que siempre había ansiado saber. Darle respuesta a la pregunta ¿Qué se siente amar y ser amada? ¿Podría realmente estar enamorada de Li Shaoran? Y que Dios me ayudara, porque si la respuesta era sí, tenía un largo camino que recorrer…

Hola chicos, quinto capítulo editado. Espero que fuera de su agrado y nos leemos en el siguiente capi. Besos :)