Bien, aquí les traigo el capítulo número ocho editado. Recomendación: La música que recomiendo cuando ellos tocan es "Amber Sky" del OST de Kobato, aunque son libres de elegir cualquier que gusten :) Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capítulo 8 – Una melodía para recordar
Dejé salir un suspiro y volví a mirar el papel que estaba expuesto ante mí. El pequeño lapicero danzaba entre mis manos mientras pensaba si debía o no anotarme.
Las clases de piano iban muy bien y la profesora Mitsuki siempre me hacía saber cuan satisfecha estaba por mi avance con el piano, por eso, estaba considerando aprovechar la oportunidad de participar en las actividades musicales del festival escolar que se realizaría dentro de un mes y, casualmente, la banda de unos amigos estaba en la búsqueda de un tecladista.
Volví a mirar el papel que habían colocado en la cartelera de anuncios que decía en letras brillantes y flameantes "Necesitamos de ti". Había cinco personas anotadas, pero a su vez habían sido tachadas por mi exigente amiga Ayano.
—Tocan bien, pero no le ponen sentimiento, ni corazón —me había dicho cuando le pregunté por qué los había rechazado—. Necesito un tecladista que esté comprometido con la banda y con la música.
Yo no era una pianista experta y me daba miedo poner a Ayano en una situación incómoda, me refería al tener que rechazarme por no cubrir sus expectativas. Suspiré otra vez y acerqué mi lapicero al papel, pero me detuve cuando la punta tocó la superficie. Realmente quería transmitirles a las personas la maravillosa música del piano que me había cautivado, aunque también me daba miedo que me diera pánico escénico y me quedara paralizada en medio escenario.
—No lo pienses más, Sakura.
La voz de Ayano a mi espalda me hizo brincar del susto y solté mi lapicero que fue a dar a Dios sabe dónde. Me giré y allí estaban ella y Tomoyo, mirándome con una sonrisa.
—Tienes diez minutos parada allí. Solo anótate —dijo.
—Pero… soy solo una principiante…
—Te haré dos preguntas y con eso sabré si debes o no unirte a nuestra banda —dijo y yo asentí temblando—. ¿Por qué quieres unirte? ¿Qué es lo que esperas al tocar con nosotros?
Había pensado que sus preguntas tendrían que ver mi experiencia como pianista. La miré y luego a Tomoyo, quien me alentó enseñándome su pulgar hacia arriba. Si tenía que decir algo, pues eso sería…
—Quiero que las personas que me escuchen se sientan felices —dije—. No soy una experta, pero es mi deseo que las personas sientan lo que yo siento cuando escucho a mis profesores tocar el piano.
Esa sensación electrizante y agradable que me recorría cuando la profesora Mitsuki o Shaoran tocaban el piano, ese estremecimiento… eso era lo que quería que las personas experimentaran al escucharme tocar.
Ayano me brindo una linda sonrisa y asintió feliz.
—Esa era la respuesta que estaba buscando. —Arrancó el papel de la cartelera y me guiñó un ojo—. Le avisare a los demás que ya tenemos nuestra tecladista.
—Pero… pero yo…
—Los ensayos serán los martes y jueves en la tarde —dijo caminando hacia el salón—. Avísale a tus profesores para que no tengas problemas. —Y sin más… nos dejó solas en el pasillo.
No entendía nada ¡¿Cómo rayos me aceptaba en su banda sin dejarme hacer la audición?!
—Me alegra saber que participaras en el festival, Sakura. —Tomoyo colocó su mano sobre mi hombro, sin borrar su sonrisa.
—Pero yo… no audicioné…
—Ayano no estaba buscando un músico experto, cariño —dijo—. Solo quería a alguien que estuviera comprometido y ligado con la música y tú demostraste estarlo con tu respuesta.
Bueno, si eso era cierto, entonces no me parecía tan disparatada su elección.
—Solo quiero que la gente escuche el hermoso sonido del piano, Tomoyo.
—Y dime ¿Invitaras a Shaoran al festival? Sería lindo que viniera a oírte tocar —me dijo con aire soñador.
—No lo sé… Apenas me estoy sobreponiendo al hecho de que Ayano me eligiera, pero… me encantaría que viniera.
—Entonces, invítalo —dijo sonriendo—. No hay nada de malo en eso y si te da mucha pena, también puedes invitar a Meilin y al joven Hiragizawa.
«Con que… Hiragizawa. Te atrapé»
—¿Y por qué no invitas tú a Hiragizawa? Después de todo se llevan muy bien. Hitomi me comentó que se envían mensajes de vez en cuando —dije moviendo mis cejas como ella solía hacerlo.
—Pe… pero ¿Qué dices? —dijo casi gritando—. El joven Hiragizawa y yo no… no tenemos nada. Solo… solo nos agradamos un poco, más nada.
«Ahora cuéntame una de vaqueros, primita»
—Bien, si no quieres decirme, lo dejaré hasta allí para que veas que no soy una mala prima —dije pasando por su lado para luego susurrar lo siguiente, lo suficientemente alto para que me escuchara—. Chica enamorada —Y salí corriendo como si mi vida dependiera de ello.
—¡Mas te vale correr, Sakura Kinomoto! ¡Porque te mataré si te alcanzo! —escuché su grito a mi espalda y apreté más mi paso.
El día en la preparatoria había sido divertido y más porque al fin había sido mi turno de burlarme de Tomoyo, y lo mejor de todo era que ¡Ella no podía negarlo! ¡Sí le gustaba el primo de Shaoran! Aunque, si lo pensaba un poco, no me extrañaba porque Eriol Hiragizawa era todo lo que Tomoyo siempre había buscado. Atento, gentil, caballeroso y sobre todo muy maduro y educado, completamente diferente a los chicos de nuestra edad, aunque había sus excepciones, pero como ella misma decía, esos casos especiales ya habían sido tomados.
Eso me hizo pensar en Shaoran y en cuan diferente era a todos los chicos que había conocido. Ya había pasado una semana desde su cumpleaños y podía decir que lo sentía… más cercano a mí. En todo momento me ofrecía su ayuda, nos contábamos chistes y no podían faltar nuestras tardes de helados. Lo único que me molestaba era el título que el mismo me había puesto…
—Amigos… —susurré, recordando el día que toqué Preludio para él.
Había vuelto a abrazarlo de la emoción cuando me felicitó y en ese preciso momento… fue cuando me envió a la friendzone.
—Me alegra poder ser de utilidad para mi amiga especial —Eso fue lo que me dijo en ese instante.
Apresuré el paso para llegar a la escuela de Hitomi porque ya iba tarde por andar pensando en tantas cosas… pero no podía evitarlo, mi cerebro pensaba las veinticuatro horas del día en Shaoran y sí… ¡También contaban las horas de sueño porque soñaba con él! Y pensando en eso… recordé mi pequeño asuntito… ¿Cómo podría invitarlo? Se me ocurrían varias formas de pedírselo, pero ninguna me gustaba. Tan sumida estaba en mis pensamientos que no me di cuenta por donde iba y me tropecé con alguien cayendo al piso. Sentí un pequeño ardor en mi rodilla y lancé un pequeño quejido.
«Sí que duele»
—Vaya, vaya —¡Oh diablos! No podía tener tan mala suerte—. Pero mira quien es, mi querida ex novia.
—¿La inocentona? —preguntó el chico que estaba con él en tono de burla.
—¿Qué sucede, preciosa? ¿Estas triste? ¿Quieres que volvamos? —preguntó, creyendo que con eso me largaría a llorar.
«Estas muy equivocado, idiota» pensé.
Me levanté con dignidad y lo miré con todo el desprecio que sentía en ese momento.
—Eres demasiado inmaduro, falso y estúpido para mi gusto y ni estando demente querría volver contigo —dije, utilizando un tono frío e impersonal—. Solo fuiste un ¿Por qué no? y, aunque no sea tu problema, te informo que estoy interesada en alguien más que es completamente diferente a ti.
Su amigo comenzó a reírse a carcajadas y él me miró furioso, con sus ojos azules tan gélidos como el hielo.
—Escucha bien, niñita ¿Quién demonios te crees? Yo solo estaba contigo por una apuesta ¿Entiendes? Nadie podría interesarse en una chica aniñada como tú, recuérdalo —Pasó por mi lado, golpeando mi hombro con brusquedad y su amigo lo siguió, no sin antes guiñarme un ojo.
«¿Y a ese qué diablos le pasa?».
Respiré una, dos… diez veces, intentando calmarme y continué mi camino ¿Quién rayos se creía para decirme eso? Fue el quien empezó todo este asunto, no yo… Era un inmaduro, un altanero, arrogante… mierda… ¡Estaba furiosa! Yo no había querido estar con él no por ser una monja si no porque no lo amaba ¡Maldición! ¿Estaba mal querer entregarle mi virginidad a una persona a quien amara? ¿Estaba mal entregarle mi virginidad a una persona que me demostrara cuan valiosa era yo? No estaba dispuesta a perderla solo teniendo sexo ¡No, señor!
«¡Oh mi Dios! ¿Pero qué demonios estoy pensando?» pensé atónita.
¿Desde cuándo pensaba en ese tipo de cosas? Mi rostro se puso tan rojo como una cereza y más cuando… la imagen de Shaoran se me vino a la mente… ¡¿Cómo rayos podía unir esa clase de pensamientos con Shaoran en una misma ecuación?! Ni siquiera sabía si él sentía algo por mí ¿Qué me estaba pasando?
A lo lejos, vi a Hitomi esperándome en la entrada de su primaria y apenas me vio me sonrió. Respiré profundo un par de veces para despejar mi mente y apuré el paso hacia ella. Nos tomamos de la mano y seguimos caminando hasta que llegamos a la escuela de música.
—Bienvenidas —nos dijo Rika, apenas aparecimos por la puerta.
—Hola, Rika —saludamos ambas y nos sonrió.
—Debo darles una información importante, chicas —dijo—. El profesor Li estará algo ocupado con la profesora Mitsuki, por eso hoy te tocará ver clases con la profesora Chise, Hitomi.
Mi pequeña prima, al escuchar esa noticia, puso una cara digna de un funeral.
—No es justo, me moriré del aburrimiento….
—Todo estará bien, cariño, pero debes ir rápido. Kai ya te está esperando en el salón y la profesora ya debe haber iniciado con él.
—Ni modo, solo espero que Kai me entretenga lo suficiente para no aburrirme tanto.
—Tu noviecito podría ponerse celoso si sabe de Kai ¿No crees? —lance mi anzuelo, pero al ver su sonrisa pícara supe que no había picado.
—En estos momentos estoy soltera, primita —dijo—. Y si tuviera un novio, no debería molestarse porque tenga amigos.
—¿Y Kai es un amigo? —pregunté sin borrar mi sonrisa.
—Puede ser que sí, puede ser que no ¿Quién sabe? —Y me dejó allí… fría al ver cómo había salido airosa.
—Tu prima es muy especial, Sakura —dijo Rika riendo—. Por cierto, ve al salón anexo, el que está al lado del salón de la profesora Mitsuki, ella te dará instrucciones mientras trabaja con el profesor Li.
—Está bien. Gracias por avisarme, nos vemos en un rato, Rika —dije corriendo hacia el salón.
A medida que me fui acercando, escuché el sonido del piano. Alguien estaba tocando una melodía muy hermosa y suave, pero sentía como si le faltara algo. Me acerqué hasta el salón y pude ver a la profesora Mitsuki escuchando, mientras Shaoran tocaba el piano. Sus manos se deslizaban con total seguridad y suavidad sobre las teclas y se veía relajado.
—Tienes razón. Algo está faltando —dijo la profesora Mitsuki cuando Shaoran terminó de tocar—. Quizás podemos aumentar el tempo… aunque no estoy segura.
—Estoy trabajando en esta melodía desde hace un mes —dijo Shaoran resoplando—. La he modificado de todas las formas posibles, pero no termina de convencerme. No muestra lo que yo deseo mostrar. —Su frustración era palpable y más cuando noté su ceño fruncido.
—Y si intentamos… Sakura, ya llegaste. —La profesora Mitsuki reparó en mí. Ya no valía la pena seguir escondida—. Lo siento, no podré estar contigo hoy. Shaoran y yo estamos trabajando en una nueva composición y todavía nos falta mucho.
—No se preocupen, más bien, lamento interrumpir —dije apenada—. Solo vine siguiendo la melodía. Por cierto… Hola Shaoran.
Él me respondió con un suave sonrojo y eso no solo me extrañó, sino que también me hizo sonrojar.
—Es obvio que te gusta su forma de tocar más que la mía —¡Oh Dios! La profesora se había unido al club "Hagan sonrojar a Sakura".
—Yo… yo… no es cierto. Yo no… —ambos comenzaron a reír y mi sonrojo se incrementó a niveles superiores.
—Ten —dijo extendiéndome unas cuantas hojas—. Esta es la pieza que quiero que comiences hoy. Ve practicando y cada cierto tiempo iré a chequearte ¿Está bien?
Asentí repetidas veces y estaba girándome cuando ella tomó mi mano y me retuvo con fuerza.
—¡Oh por Dios! ¿Qué te paso en la rodilla? —dijo escandalizada.
Miré hacia donde ella estaba señalando y vi una gran mancha roja. No me había dado cuenta que me había hecho daño al caerme, ni siquiera Hitomi que era tan observadora lo había notado. Me agaché para verla mejor, era solo un raspón y el gran manchón rojo era sangre seca.
—Cuando venia para acá me caí, nada importante. No se preocupen — dije sonriendo.
—Eres nuestra alumna, por supuesto que nos preocupamos —dijo molesta—. Déjame ir a la recepción por el botiquín de primeros auxilios.
—¿Te duele mucho? —me preguntó Shaoran una vez estuvimos solos.
Caminaba poco a poco en mi dirección, como si temiera tropezar conmigo.
—Tranquilo, no es nada —dije restándole importancia—. La herida es muy escandalosa, ni siquiera me había dado cuenta de ella cuando me caí.
—Ten. —Me ofreció su pañuelo cuando estuvo cerca de mí y lo tomé con cuidado—. Debes tener más cuidado, Sakura.
—Pero, lo manchare de sangre…
—No te preocupes por eso —me respondió sonriendo.
Shaoran era un chico increíble. Se preocupaba por todos y si podía ayudar, siempre lo hacía. El mundo necesitaba más personas como él, de eso no me cabía la menor duda… y no tenía nada que ver con el hecho de que estaba enamorada.
Comencé a limpiarme con cuidado y al revisarla, noté que no era profunda, solo un raspón, como ya lo sospechaba. La profesora Mitsuki llegó unos segundos después y con un poco de alcohol y gasas terminó de curar mi herida.
—Listo, ahora si podemos estar tranquilos —dijo—. Debes tener más cuidado cuando caminas, Sakura.
—Sí, lo siento mucho —respondí desviando mi mirada hacia abajo.
—No te estoy regañando ¿Está bien? Solo no quiero que te vuelvas a lastimar —dijo en tono maternal y yo asentí en respuesta—. Bien, ahora ve a practicar, mientras Shaoran y yo volvemos a trabajar.
Caminé hacia la puerta y escuché sus voces nuevamente. Me giré y se veían completamente enfocados en lo que hacían.
«Ojalá pudiera ayudar en algo» pensé abriendo la puerta y luego, en un impulso, las palabras salieron de mi boca.
—Disculpen, se que no me incumbe, pero… —dije—. ¿Por qué no prueban con varios instrumentos? Me refiero a la canción que estaban tocando. El piano… se siente solo.
No sabia como explicarles lo que sentía, pero la melodía del piano… sonaba desnuda, como si necesitara de otro sonido para lograr la perfección, algo que lo complementara.
Ambos abrieron sus ojos con sorpresa y eso me hizo dudar de lo que había dicho ¡Oh rayos! Debí quedarme callada…
—¡¿Cómo no se me ocurrió antes?! —dijo de repente Shaoran, interrumpiendo mi intensión de disculparme.
—Esa era la razón —dijo la profesora emocionada—. Intentaste componer una melodía para el piano como un solo, pero… ¿Lo intentamos?
—Creo que el violín sería una buena opción —dijo Shaoran.
—Y un sonido grave como el del violonchelo también sería bueno —dijo la profesora.
«Me siento totalmente ignorada» pensé desganada al verlos correr de un lado al otro ubicando los instrumentos, en especial a la profesora Mitsuki que ya le había dado el violín a Shaoran y ya estaba sacando el chelo de su estuche.
—Sakura ¿Te importaría tocar el piano mientras nosotros nos encargamos del resto?
Mi cara debía ser todo un espectáculo digno de ver, con la boca abierta a más no poder y mis ojos verdes casi desorbitados ¿Realmente me había pedido eso?
—Yo… yo… no se si pueda hacerlo, es decir… yo no soy…
—Puedes hacerlo. —La voz de Shaoran no demostró dudas, ni titubeos. Él en realidad creía en mí—. Estoy seguro de eso.
Su seguridad me impactó y me hizo plantearme la pregunta ¿Si el creía en mí por qué yo no lo haría?
Esta vez, les dije un "Sí" con energía renovada y me senté en frente del piano. Shaoran tomó posición con el violín, al igual que la profesora Mitsuki… y que los dioses me acompañaran, porque no quería decepcionarlos.
—¿Lista? —me preguntó colocándose a mi lado y yo asentí determinada.
—Lista.
Cuando me dio la señal comencé a tocar. El sonido era hermoso y sereno y el violín se integraba de tal forma que se escuchaba sublime, perfecto. No se me hacía difícil seguirle el paso, era como si… esta canción estuviera hecha para mí, para que yo la tocara. Cuando la profesora Mitsuki se nos unió con el violonchelo fue… simplemente maravilloso, los tres instrumentos se complementaron a la perfección y yo no podía parar de sonreír mientras tocaba. Era un sentimiento extraño el que me inundaba, la melodía… toda la canción me mostraba los sentimientos de Shaoran… confusión, cariño y también había temor en ella… Entonces lo entendí, aquello que me faltaba.
«¿Cómo no lo vi antes?» pensé sin dejar de tocar.
Lo que Shaoran y la profesora Mitsuki habían tratado de decirme todo este tiempo… por fin lo había entendido. Lo que le faltaba a mi música era el sentimiento. Ahora, mi música se escuchaba diferente, se sentía completa, por fin estaba tocando el piano y no las teclas como había dicho Shaoran una vez. ¡Dios! Estaba tan emocionada que algunas lagrimas se deslizaron por mis mejillas, pero no eran de tristeza, estaba feliz, extasiada. El piano y yo por fin éramos uno solo, por fin había aprendido a tocarlo como era debido.
La melodía llegó a su fin y todos nos quedamos callados por un momento, tratando de analizar lo que había ocurrido. La mezcla de sonidos y la armonía que se había formado entre los tres fue tan hermosa que no había manera de explicarlo.
—Perfecta. —La profesora Mitsuki fue la primera en hablar.
—Sí, el sonido fue… era justo lo que quería y escucharla completa por fin fue gratificante. —Shaoran se veía feliz y satisfecho, y eso era suficiente para mí—. ¿Qué te pareció a ti, Sakura? —me preguntó de repente.
—Yo… pues… me gustó mucho —dije un poco nerviosa—. La melodía es hermosa.
Y también había podido sentirlo a él en cada nota. Eso me lo reservé para mí y fue gracias a eso que me di cuenta de mi falla. La composición de Shaoran estaba tan llena de sentimiento que era casi imposible no darse cuenta… lo que me llevaba a preguntarme ¿En quien estaría pensando cuando la compuso?
—Me alegra escuchar eso. —Allí estaba otra vez esa sonrisa.
«¡Dios! No puedo con tanta dulzura… un día me causara una combustión espontánea»
—¿Qué les parece si la seguimos practicando? Así podemos escribir las partes para cada uno de los instrumentos —propuso la profesora Kaho y ambos asentimos.
Tuve que llamar a Tomoyo para pedirle que viniera por Hitomi porque nuestra practica se había extendido y, en cierto modo, sentí un poco de remordimiento, pero fue hasta que mi pequeña prima abrió su boca para lanzar uno de sus cometarios sagaces que, a pesar de todo, me hizo sentir mejor.
—Te daré tiempo a solas con él a ver si avanzan al siguiente nivel. Estás retrasada, primita —me dijo al oído antes de irse.
Mi sonrojo no había sido normal y todos se dieron cuenta… algún día me las cobraría, pero estaba más claro que lo había hecho para que no siguiera sintiéndome mal por no poder llevarla a casa.
Cuando terminamos, el atardecer se asomaba en el cielo y ya no quedaba nadie en la escuela. Nos despedimos de la profesora Mitsuki y partimos en dirección al parque, en compañía de Kero.
Durante todo el trayecto, no hablamos de nada porque en realidad no lo necesitábamos, el silenció que se había formado no era incomodo porque nos permitía disfrutar de la compañía del otro. De verdad, estar en su compañía era maravilloso.
—Por fin lo entendiste ¿Verdad? —dijo de repente, haciéndome voltear hacia él.
—Sí, me tarde un poco, pero por fin lo he entendido.
Sabia a que se estaba refiriendo. Él también había notado el cambio en mi forma de tocar el piano y que al fin… me había vuelto una sola con él.
—Sabía que lo lograrías por ti misma —me elogió, haciéndome sentir un calor agradable en el pecho—. Tu forma de tocar cambio drásticamente y el sonido mejoró mucho. Hasta podría asegurarte que estabas muy feliz de haberlo notado —dijo con una sonrisa en su rostro.
—Estaba muy emocionada —dije sonriendo— Por fin comprendí lo que tú y la profesora Kaho habían intentado decirme y fue muy gratificante, pero… —dije, haciendo una pausa—. eso fue gracias a ti.
—¿Por qué lo dices?
—Porque tu composición… transmite mucho sentimiento en cada nota, en cada compás… La persona a quien le escribiste tal música debe estar contenta —dije con un pequeño deje de tristeza en mi voz.
—¿Cómo sabes que lo hice pensando en alguien? —me preguntó sorprendido.
—Puedes sentirlo en cada nota —dije deteniéndome, apretando las amarras de mi bolso—. Sientes un cariño especial por esa persona y por eso debe estar muy contenta.
—¿Realmente lo crees? —me preguntó deteniéndose también.
Algo en su mirada había cambiado. Se había hecho mucho más intensa y profunda.
—Si fuera yo, lo estaría —dije.
No podía mentirle, pero tampoco podía decirle que me moría de los celos.
—Me alegra saberlo —dijo con una sonrisa misteriosa.
—¿Por qué?
—Porque se trata de una joven que se metió en mi vida de repente y no ha querido salirse. A pesar de que al principio la trate muy mal, y cada vez se gana un poco más de mi confianza.
La punzada de celos en mi pecho fue más dolorosa.
—Bueno… por lo menos sé que no fui la única que te fastidio al principio —dije fingiendo estar indignada para intentar camuflajear mis celos.
Shaoran, al escucharme, comenzó a reírse como si le hubiera contado el chiste del año y no sabía si molestarme o reír con él.
—A veces… a veces pienso que eres demasiado despistada, Sakura, pero creo que es mejor así —dijo calmando su risa y comenzó a andar de nuevo.
—Oye… no es justo —dije, inflando mis cachetes—. Tomoyo me dice lo mismo y no es mi culpa ser tan despistada.
—No te estoy diciendo que sea malo. Más bien, creo que esa es una de las cualidades que me gustan de ti.
El suave sonrojo que adorno sus mejillas me pareció sublime, y por unos segundos, me quedé observándolo descaradamente. Desvié mi mirada cuando consideré que ya era un exceso y mentalmente realicé un "baile de la victoria" porque el hecho de aceptar que una parte de mí le gustaba, era un gran avance. Mis esfuerzos estaban rindiendo frutos.
—Creo que te restringiré el tiempo que pasas con Tomoyo —le dije cuando recuperé mi voz.
—No estás acostumbrada a que te digan ese tipo de cosas ¿cierto? —preguntó burlón.
—La verdad… no.
—¿No has tenido novio, Sakura?
¿Y a que venía esa pregunta? El calor de mi cuerpo aumentó drásticamente y sentí mi cara completa arder. Necesitaba calmarme, era solo una pregunta, simple curiosidad de su parte. Nada más.
—Tuve uno hace unos meses atrás, pero era un idiota —dije recordando su estúpido rostro—. Era un imbécil, egocéntrico y bueno para nada… solo duramos dos meses.
—No preguntaré el motivo por el cual no le tienes tan alta estima… porque puede que sienta la misma repulsión —dijo frunciendo su ceño—. Ese tipo de chicos no valen la pena, así que mejor diremos que no has tenido novio, ¿Te parece?
—Si ese no cuenta… entonces no, no he tenido novio… ¿Y tu?
—Antes de mi accidente, tuve un par de novias, pero era un niño —dijo sonriendo—. Luego de eso no he tenido novia, no hay muchas mujeres que se sientan cómodas al lado de una persona como yo… y también están las que se acercan a mí por mi familia. —Su tono no había sido muy agradable y eso me preocupó… porque eso podía significar que había pasado por una mala experiencia debido a eso.
—Pues… usando tus propias palabras, esas mujeres no cuentan. Son tontas y huecas. Cualquier mujer con cuatro dedos de frente quisiera estar contigo. Eres un gran músico, eres tierno con los niños lo que indica que serás un gran padre y además… bueno… este… creo que hablé de más.
¡Oh Dios! ¿Por qué no podía mantener mi boca cerrada?
—Creo que tienes un buen concepto de mí —dijo riendo—. Y te lo agradezco.
—Lo siento… dije… dije las cosas sin pensarlo. Es que yo… bueno… yo creo que eres un gran chico.
—Tú también lo eres, Sakura —dijo sonriendo… aunque segundos después esa sonrisa cambió por una ladina que me encantó y me dejo literalmente flechada—. Además, he escuchado a varios decir que eres muy linda.
—¿Quién…? ¿Cuándo…? —Sacudí mi cabeza, intentando reanimar a mi cerebro, pero el muy idiota no quería colaborar—. No sé dónde lo oíste, pero no es así. Es decir… soy una chica común…
—Pues, no es lo que dicen —dijo sin borrar esa condenada sonrisa—. He escuchado a varios chicos en la academia diciendo que les gusta la ninfa de ojos verdes, y no hay otra persona con ojos verdes allí, Sakura.
Por unos segundos, Shaoran pareció perderse en sus pensamientos y su ceño se frunció bastante. No parecían ser reflexiones agradables por la cara que tenía. Lo llamé varias veces sin éxito, hasta que por fin logré llamar su atención al alzar un poco mi voz.
—Lo siento Sakura ¿Qué decías?
—Después dices que soy yo la despistada —dije burlona.
—Tú andas despistada dieciséis horas al día y eso porque las otras ocho horas estas durmiendo —contraatacó.
—Está bien… tú ganas —dije soltando un suspiro de derrota. No podía contradecirlo cuando decía la verdad.
Shaoran se carcajeó otra vez, borrando todo signo de molestia de su rostro. Eso era bueno, que se relajara y… ¡Ah cierto! El festival…
—Shaoran, tengo algo que decirte… bueno más bien preguntarte… —Él me sonrió y me incitó a que continuara, solo esperaba que no se negara—. Bueno, dentro de un mes será el festival en mi preparatoria y… unos amigos que tienen una banda se presentaran allí y… como necesitaban a un tecladista yo… me ofrecí.
—¿En serio? Eso es genial, Sakura —dijo emocionado—. Las presentaciones son muy buenas para los músicos.
—Pienso decirle a la profesora Mitsuki que me ayude a practicar… pero… yo quisiera que tú… quería saber si tú querías…
¡Dios! No era posible que no me salieran las condenadas palabras… ¿Era muy difícil decir "quiero que vayas a oírme tocar"?
—¿Quieres que vaya? —preguntó riendo suavemente.
El estúpido "Sí" no salía de mi boca y por eso asentí repetidas veces… pero luego recordé el pequeño detalle de su ceguera y el "Sí" que antes había estado atorado en mi garganta salió casi en un grito.
«Que pena»
—Será un placer ir y escucharte tocar.
—¿En serió? ¿De verdad… iras?
—Si quieres que vaya, iré con gusto.
—¡Muchas gracias! —grité emocionada y me lancé a sus brazos, abrazándolo. Estaba feliz, él iría al festival para escucharme tocar… Que emoción, que emoción…
Me separé un poco y pude ver como sus ojos brillaban, hasta podía decir que lucían vivos y radiantes… eran los ojos más lindos que había visto en mi vida. Luego, desvié mi mirada hacia sus labios, se veían… seductores, apetecibles… era como si me llamaran a besarlos… como si desearan ser besados y los míos… deseaban poder sentirlos… Cerré mis ojos y negué con mi cabeza ¡Debía calmarme! No podía apresurarme y luego perder todo el terreno que había ganado.
—Lo siento —dije soltándolo, aunque el aun no apartó sus manos de mi cintura—. Es que… me emocioné mucho. —Me sentí obligada a romper aquel abrazo para buscar las entradas en mi bolso—. Aquí hay tres entradas, Tomoyo quiere que tu primo asista, pero no le digas que te dije porque se supone que es un secreto. Y el otro es para Meilin.
—No le diré nada a Eriol acerca de los motivos oscuros tras su invitación —dijo burlón—. Los llamare y les diré que vengan dentro de un mes. Estoy seguro que asistirán, dile eso a Daidoji. —Shaoran me guiñó un ojo y automáticamente suspiré.
Todo estaba saliendo bien. Mi relación con Shaoran cada vez estaba mejor y solo deseaba que el día en el que pudiera probar sus labios no estuviera muy lejos. Él era todo lo que quería, no necesitaba nada más… un hombre atento, amable, gentil, dulce, gruñón de vez en cuando, pero hey… ¿Quién era perfecto en este mundo? Yo lo amaba tal cual como era… con sus defectos y virtudes, el paquete completo. Era el hombre de mis sueños y deseaba que él lo supiera y lo entendiera… pero aun no era el momento. Todavía debía ganarme su confianza por completo y necesitaba trabajar mucho más para lograrlo.
De momento, solo disfrutaría de su compañía, de su cercanía, de su música y si… y si en algún momento el encontraba a su mujer ideal… yo me haría a un lado, llevándome conmigo los preciosos recuerdos de los momentos que él me brindaba día con día. Lo único que me importaba era que Li Shaoran fuera feliz, no importaba si era conmigo o sin mí… pero me esforzaría por ser yo la elegida, para que después no viva mi vida arrepentida por no haberlo intentado.
Hola chicos, capitulo 8 editado y listo :)
Tengo algo que decirles. Varios se han puesto en contacto conmigo pidiéndome que ponga en pausa esta historia mientras termino DCYD que ya solo faltan 3 capis. Esto debido a que la historia se ha visto muy opacada por esta y en verdad me sorprende enormemente la gran recepción y el revuelo que ha causado esta historia y la versión de Shaoran. Cuando inicié LQGEO no pensé que fuera a causar tal fenómeno o que reviviera de tal manera su interés en esta vieja historia.
No quiero que se angustien, esto también me ayuda a enfocarme porque no es fácil escribir tres historias a la vez. Aunque esta historia ya esté escrita, editarla se lleva trabajo en especial porque incluyo muchas cosas que me parecen pertinentes y modifico o borro cosas que no venían al caso y eso consume tiempo… luego, me llevó esta versión a la de Shaoran y eso también es como iniciar de cero porque debo crear todo un mundo alterno para él… y DCYD parte de cero cerito y debo crear todoooooo el capítulo desde la nada. Por eso, por tres semanas, SLQTG y LQGEO entran en pausa, hasta que termine DCYD.
LES AGRADEZCO ENORMEMENTE POR LOS REVIEWS QUE ME HAN ENVIADO, no había podido responderles porque he estado bastante ocupada esta semana, pero eso no quita que este muy agradecida ^^
Ya saben, continuaremos aquí dentro de tres semanas, igual con la versión de Shaoran.
