¡Hola chicos! ¡Por fin a acabado la pausa! Aquí les traigo el capítulo número nueve editado y súper largo… estuve a punto de cortarlo en dos, pero tómenlo como una compensación por la espera de tres semanas :) Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…

Seré la luz que te guíe.

Capitulo 9 – Un día de suerte

Era increíble como pasaba el tiempo tan rápido. Entre los ensayos y las preparaciones para el festival el mes ya se había ido y teníamos el festival prácticamente encima de nosotros.

Después de una ardua votación, nuestro salón había optado por hacer un maid café, por lo que las chicas usaríamos disfraces de sirvientas para atender a las personas que vinieran, mientras que los chicos serían mayordomos. Sí, era algo muy común y nada original (yo había votado en contra), pero a fin de cuentas todos estaban muy emocionados, en especial cuando Tomoyo nos mostró los trajes que había hecho para nosotros.

No eran… lo que había esperado, pero las chicas habían quedado fascinadas con los vestidos y ¿Quien era yo para llevarles la contraria? Solo necesitaba armarme de valor para usar ese condenado disfraz, demasiado corto para mi gusto debía acotar, y acostumbrarme a usar la frase "Bienvenido, mi señor" para recibir a los clientes… Para que me engañaba, no iba a lograrlo… El solo pensar en que tenía que hacer algo tan vergonzoso, vestida de esa forma… me hacía temblar de los nervios ¡Y ya solo quedaba un día para el festival!

No es tan difícil, Sakura. Solo imagina que se lo dices a Shaoran y listo. —Eso fue lo que me dijo mi "querida" prima cuando tuve una crisis… ¡Y empeoró la situación!

No podía imaginarme diciéndole algo así a Shaoran y mucho menos pararme en frente de él con un vestido como ese. Aunque no pudiera verlo, bien podía escuchar a los demás describiendo lo que llevaba puesto y eso iba a ser como si me hubiera visto.

«¡Oh Dios! Ni yo misma me entiendo ya… Solo pienso incoherencias»

Y no solo se trataba del café… también estaba la presentación de la banda. Los nervios me tenían tan mal, que estaba afectando mi ejecución durante el ensayo en el cual estaba. Gracias a la ayuda de la profesora Mitsuki y de Shaoran, había logrado superar las expectativas de mis amigos al tocar el teclado como ellos esperaban, a pesar de ser una pieza bastante complicada, pero de nada había valido todo eso cuando mis manos no dejaban de temblar, haciéndome equivocar dos veces en lo que iba de ensayo… y eso que no era el evento real.

—Sakura, se que estas nerviosa y es normal porque será tu primera presentación—dijo Ayano, colocando su mano sobre mi hombro—. No estamos molestos contigo.

—Pero… ¿Y si me equivoco mañana?

—Lo solucionaremos, no te preocupes. —Los ojos azules de Ayano me miraron con dulzura y me regaló una linda sonrisa, tratando de calmarme.

—Una banda es como una familia, así que deja los nervios atrás —dijo Chiharu a mi lado. Ella también estaba en la banda de Ayano como violinista.

No estaba segura de nada… y estaba comenzando a arrepentirme de haber decidido participar con ellos. Si no lograba calmar mis nervios, podía estropear toda la presentación y no quería que eso pasara, habíamos trabajado muy duro para lograr que nuestra música sonara genial… ¡No podía dejar que mis nervios me siguieran dominando!

—Todo estará bien, prima. Te confianza en ti misma —añadió Tomoyo—. Además, se verán divinos con los trajes que hice para ustedes.

—Sabes que la ropa es lo que menos me preocupa ¿Cierto? —le dije riendo.

—Cierto —dijo con una sonrisa traviesa—. Entonces, solo debes enfocarte en tocar para esa persona que vendrá a escucharte solamente a ti. Eso ayudara.

Al escucharla, mis mejillas se calentaron y giré mi rostro al lado contrario para que mis amigas no me vieran, pero fue muy tarde, todas tenían una sonrisa llena de picardía y sus miradas me decían que de esta no me iba a salvar.

«Tomoyo… en estos momentos te odio»

—Gracias por recordarnos que Sakura no nos ha hablado de su nuevo novio, Tomoyo —dijo Ayano—. ¡Hiro! ¡Takeshi! ¡Fuera!

Ellos eran los únicos chicos de la banda. Mientras Ayano tocaba la guitarra acústica y era nuestra cantante, Hiro tocaba la guitarra eléctrica y era el novio de Ayano. Por su lado, Takeshi era nuestro baterista y novio de Chiharu.

—¡Oigan! ¡Eso no es justo! Nosotros también queremos saber ¡Esto es discriminación de género! —dijo Hiro indignado.

—¡Cierto! ¡Nos están botando por ser hombres! —concordó Takeshi.

—Esto es cosa de chicas —contraatacó Ayano—. Yo no te ando reclamando cuando tienes tu tarde de chicos, así que ¡Fuera!

—Cuando necesiten un consejo de chicos, no las ayudaremos —refunfuñó Hiro mientras salía y no pude evitar reírme.

Eran grandes chicos, de los pocos que me caían bien y me alegraba por mis amigas, porque bien era cierto lo que había dicho Tomoyo acerca de que los pocos chicos que valían la pena en la preparatoria ya habían sido tomados, ellos estaban dentro de ese grupo.

—Muy bien, Sakura —dijo Ayano, sentándose a mi lado—. Ahora sí, cuenta todo y con detalles.

—Pero es que no tengo nada que contar. Aún no tengo novio —dije tratando de disimular mi sonrojo.

—Ese "aún" nos dice que muy pronto puede haber uno —dijo Chiharu emocionada.

—Yo creo que si —escuché la voz cantarina de Tomoyo.

«¿Cómo me salgo de esta?»

—Vamos, Sakura. No seas mala, somos amigas, es normal que nos contemos todo —dijo Chiharu con el ceño ligeramente fruncido.

—Cierto, hasta hemos compartido cosas como nuestras primeras veces con nuestros novios —dijo Ayano y esta vez el rostro que casi se vuelve una cereza fue el de Chiharu—. Cuéntanos.

Recordaba esa conversación, había sido a mediados del año pasado. Chiharu fue la primera de nosotras en perder su virginidad, y cuando nos lo contó se veía feliz. En todo momento decía no arrepentirse de lo que había pasado, aún si ella y Takeshi no se mantenían juntos en un futuro. Eso había sido muy lindo, porque demostraba cuanta confianza nos teníamos las unas a las otras… así que no había nada de malo en contarles acerca de Shaoran… aunque no hubiera mucho que contar.

—Está bien, chicas, pero de una vez aclaro que él no es mi novio —dije seria.

—Pero vaya que así lo quieren ambos.

—¡Tomoyo!

—¿Qué? Es obvio que ambos se gustan, pero ninguno a dado un paso realmente contundente. Aunque debo darle el merito a Shaoran porque él sí se ha animado a coquetear contigo.

—¡Eso no es cierto! —grité sonrojada.

—Claro que lo es… "Ninfa" —dijo moviendo sus cejas y sentí mis mejillas estallar de calor.

Ese era el mote que me había colocado Shaoran y, cada vez más, lo usaba con mayor frecuencia, estuviéramos o no acompañados. No estaba segura si realmente estaba coqueteando conmigo o solo se trataba de un mote de cariño… pero vaya que me encantaba cuando me decía así.

—Entonces… "Ninfa" cuéntanos de principio a fin tu historia —dijo Chiharu y no tuve más remedio que comenzar a narrarles todo.

Intenté resumirles en pocas palabras quien era Shaoran, como lo había conocido y como mis sentimientos habían evolucionado hasta convertirse en amor. Obviamente me la pasé sonrojada la mayor parte del relato, pero era muy lindo poder compartir con mis amigas algo que era tan especial para mí.

—No es muy interesante, pero…

—¿Cómo que no es muy interesante? —me interrumpió Chiharu, picándome una mejilla con su dedo—. En definitiva, estás loca. Esa es la historia de amor más linda que he escuchado.

—Es cierto. Aunque no pueda ver, es un hombre maravilloso ¡Ah! ¡Estoy feliz por ti, Sakura! —Ayano me abrazó y casi caigo del banco por su efusividad—. Ojalá te corresponda, porque piensas decirle tus sentimientos ¿Verdad?

A veces Ayano se pasaba de directa…

—Es complicado, chicas —dije haciendo una mueca.

—Claro que no lo es, prima. Ambos se gustan, solo deben dar un paso más y estarán juntos.

—Sabes que es más complicado que eso, Tomoyo —dije frustrada—. Puede que Shaoran ahora sea más cercano a mí…

—Más que cercano —dijo cruzada de brazos—. Le encanta hablar contigo y te acaricia "accidentalmente" cada vez que puede.

Bien, eso no podía discutírselo. Podía ser muy despistada, pero no era tonta, y ciertamente Shaoran no perdía la oportunidad de tocarme, ya sea mi mano o algo tan simple como colocar su mano sobre mi cabeza, como solía hacerlo siempre, con la única y pequeña diferencia de que ahora descendía su mano con lentitud, trazando un camino desde mi cabeza, pasando "accidentalmente" por mi mejilla, y luego desviándose al sentir algún mechón rebelde que debía ser acomodado detrás de mi oreja ¡Y obviamente no me molestaba en lo absoluto! Más bien, disfrutaba cada una de las sensaciones electrizantes que dejaba ese suave recorrido sobre mi piel.

Lo único malo de todo esto, era que solía quedarme congelada tras eso y quizás él lo malinterpretaba de forma negativa… aun así, no dejaba de hacerlo cada vez que tenía oportunidad y yo rezaba porque algún día pudiera reaccionar a su tacto y hacerle saber que sí me agradaba.

—Bien, te doy la razón, pero todavía hay una gran probabilidad de que estemos malinterpretando su cariño hacia mí y me rechacé…

—No seas tonta, Sakura. Si te rechaza, lo vuelves a intentar cuantas veces sea necesario y listo —dijo Ayano sorprendiéndome ¿Acaso estaba loca?

—Ayano tiene razón, Sakura —dijo Chiharu tomando mi mano—. No te rindas sin haberlo intentado siquiera y si no funciona es que él no era para ti…

—¡Así es, amiga! ¡Piensa en positivo! ¡Debes tener valor! Y nunca olvides que siempre te estaremos apoyando —Ayano volvió a abrazarme con efusividad y menos mal lo hizo, porque así pude disimular las pequeñas lagrimas que amenazaban con salir de mis ojos.

Realmente tenía grandes amigas y las amaba.

—Recuerda lo que decía tía Nadeshiko, prima —dijo Tomoyo—. Pase lo que pase…

—Todo estará bien… —completé—. Muchas gracias, chicas. Me han animado muchísimo y quizás… me arme de valor y se lo diga mañana.

—¡Así se habla, Sakura! —dijo Chiharu—. Ahora vamos, hay que seguir adornando la preparatoria o nos acusaran de vagas.

Todo marchaba de maravilla. Los adornos ya estaban instalados, la pancarta principal de la preparatoria estaba en su lugar y nuestro maid café estaba listo para abrir al día siguiente. Mi vergüenza me había hecho negarme a todo esto, pero ahora la emoción había desplazado todas esas inseguridades y realmente estaba animada.

«Ya quiero que sea mañana»

Mientras estaba pintando una pancarta, recibí una llamada de un número extraño que no tenía registrado. Curiosa, limpié mis manos y contesté, llevándome una gran sorpresa.

¡Adivina quien esta en Japón!

—¡¿Meilin?! —pregunté casi gritando, llamando la atención de medio salón, incluida Tomoyo.

¡Sorpresa! —dijo muy animada—. Fui a la escuela con la esperanza de encontrarlas allí y secuestrarlas para tomar un helado, pero Xiao Lang me dijo que no asistirían porque están ayudando con los preparativos del festival.

—No esperaba esto —dije sonriendo—. Shaoran me dijo que llegarías en la noche, casi de madrugada.

Decidimos adelantarnos para pasar más tiempo con ustedes y debo recalcar que cierto inglés desea ver a cierta chica de ojos amatistas.

«¡Oh! Esa información si es buena»

—Bueno, la joven en cuestión también esta desesperada por ver a cierto inglés. Eso te lo puedo asegurar —dije mirando a Tomoyo moviendo mis cejas y ella, al caer en cuenta de lo que estaba diciendo, se sonrojó tanto que parecía un tomatito.

Entonces debemos ayudarlos a encontrarse ¿cierto?

—Cierto.

¿Podemos pasar por ustedes? Por favor, di que sí. Quiero comer helado y tener una conversión de chicas. Además, son casi las cinco. —Podía imaginármela haciendo una cara de cachorrito.

—Bien, en diez minutos salimos y si quieres nos vemos en la heladería del parque.

Cariño, estamos afuera de tu instituto —dijo y enseguida me asomé en la ventana para verla. Allí estaba ella saludándome mientras su cabello ondeaba con el viento—. Sabía que aceptarías, así que le dije a Eriol para venir por ustedes, y por supuesto él encantado aceptó con tal de ver a su doncella.

—Meilin ¿Eriol está escuchándote decir esto? Porque no lo veo desde aquí.

Para nada. Lo dejé, literalmente, cuidando el auto.

—Bien, danos unos minutos y bajamos.

Pero no demoren mucho, Sakura. Tengo hambre —dijo y finalizó la llamada.

Meilin era una chica genial y muy simpática. De verdad habíamos congeniado muy bien durante el cumpleaños de Shaoran y luego de eso, siempre nos mandábamos mensajes.

«Aunque debo preguntarle de quien es ese número del cual me llamó, porque de ella no es»

—Tomoyo, tu caballero inglés está esperando abajo con Meilin —le dije en frente de nuestras amigas.

«Sí prima, sufre lo mismo que sufrí yo» pensé y tuve que controlarme para no dejar salir la risa malvada que quería brotar de mí.

—Ya te dije que él no es nada mío —dijo jugando con sus dedos y todas sonreímos con picardía—. Solo… solo somos amigos.

—¿Tomoyo también tiene un romance secreto? —preguntó Ayano y ella de inmediato se coloró completa—. Otro día quiero que nos cuentes todo.

—No te salvaras —añadió Chiharu.

—Lo siento, chicas, pero nos esperan abajo —dijo con una sonrisa que parecía más una mueca—. Andando, prima.

Tomoyo tomó nuestros bolsos y me arrastro, literalmente, hacia la puerta murmurando un suave y macabro "Te mataré cuando tenga oportunidad" y me reí como hace mucho no lo hacía.

—No puedes matarme, prima, me amas demasiado y no conseguirás a ninguna otra prima como yo.

—Eres mi única prima, Sakura, pero de seguir así, créeme, puedo hacer el sacrificio y te prometo llorar en tu funeral.

¡Dios! Era muy divertido hacer rabiar a Tomoyo. Ahora entendía porque me lo hacían a mí, pero la venganza era dulce.

«Muy dulce y como la disfruto»

Salimos corriendo y cuando llegamos a la entrada, notamos que Meilin estaba con alguien, aunque por su ceño fruncido se notaba que no era de su agrado.

«Esa persona… se me hace familiar»

Nos acercamos un poco más y logré identificar que se trataba del idiota de mi ex novio. Ryuu intentaba tocarla casualmente, pero con toda la clase del mundo, Meilin lo alejaba y manoteaba como si tratara de espantar a un molesto mosquito chupa sangre.

—No sabes de lo que te pierdes… —lo escuché decir cuando estuvimos lo suficientemente cerca.

—Ni tampoco quiero saberlo —le respondió Meilin mirándose las uñas, como si fuera lo más importante del mundo—. No me interesan los niños.

—Puedo demostrarte que no soy ningún niño.

—Y eso es algo que no me importa saber —dijo con una sonrisa cínica que borró en cuanto nos vio—. ¡Hola, chicas! ¿Listas para irnos?

Era increíble su capacidad para cambiar su estado de ánimo, podría decir que hasta era envidiable.

—¿No tienes nada mejor que hacer, idiota? —preguntó Tomoyo.

—Tan dulce como siempre, Daidoji.

—La amabilidad y el respeto se ganan —intervine, mirándolo molesta.

—Y como siempre, mi querida Sakura siendo la imagen de la perfección —dijo con sorna.

—No soy perfecta, pero trato de vivir mi vida sin dañar a los demás… no como otros.

—Y no hay que ser amables con parásitos como tú. —A veces, Tomoyo podía llegar a ser demasiado ácida—. Más bien, debemos exterminarlos para que no molesten más.

No solo ácida, a veces Tomoyo podía dar miedo… como ahora.

Antes de que Ryuu siguiera con su tontería, Meilin se atravesó entre nosotros y con una sonrisa tomó mi mano.

—No vale la pena seguir perdiendo el poco tiempo que tenemos.

Tomoyo y yo asentimos un poco más tranquila y la seguimos, no sin antes recibir una mirada asesina por parte de Ryuu.

—Puedo preguntar ¿Por qué tanto odio? —preguntó curiosa mientras caminábamos.

Tomoyo me miró preocupada y yo le asentí con tranquilidad. No me molestaba decirle a Meilin lo que había pasado, porque toda experiencia, por muy desagradable que fuera, te ayudaba a madurar, siempre y cuando pudieras ver el lado positivo… y yo había ganado muchísimo tras el engaño de Ryuu. Había aprendido a no ser tan ingenua, a conocerme mejor y también… aquel evento me había arrojado, literalmente, a los brazos de Shaoran.

—Es mi ex novio —dije—. Y podemos decir que no terminamos en buenos términos.

Meilin se detuvo y me miró con fijeza. Ahora que lo notaba, su mirada era muy parecida a la de Shaoran, mostraban poder y también podían intimidar mucho.

—¿Acaso te hizo algo?

—No le di la oportunidad —le dije sonriendo—. Abrí los ojos a tiempo y me di cuenta de que me estaba engañando.

—Ese tipo de hombres no valen la pena, Sakura.

—Lo sé.

—Y mi prima a aumentado mucho sus estándares en cuanto a hombres —dijo Tomoyo y sentí mis mejillas arder.

—Sí, ya me he dado cuenta de eso —La mirada traviesa de Meilin me reveló que ella sabía de mis sentimientos—. Tu secreto está a salvo conmigo.

Que Dios me salvara de las garras de estas dos…

—¡Meilin! ¿Por qué tardaban tanto? —A pocos metros, divisamos a Hiragizawa que venía caminando hacia nosotras—. Es un gusto verlas de nuevo, mis estimadas señoritas.

Inmediatamente, el rostro de Tomoyo se tiñó de rojo, mientras jugaba con sus manos. Meilin y yo sonreímos cómplices al verla, era obvio su enamoramiento por él y Hiragizawa no se quedaba atrás, porque, a pesar de haber besado mi mano como lo había hecho la última vez, retuvo sus labios en la mano de Tomoyo por mucho más tiempo.

—Toma tu celular —dijo entregándoselo… Ahora sabía de quien era el número desconocido—. Ya que terminamos con los saludos, vamos por Xiao Lang —los interrumpió Meilin—.

Y así mi día comenzaba a mejorar. No había considerado ver a Shaoran el día de hoy por todas las cosas que tenía que hacer, pero la buena fortuna me sonreía y podría compartir con él, aunque sea un poco.

Meilin no paraba de hablar y cambiaba de tema con muchísima facilidad, era muy difícil aburrirse cuando ella te obligaba a mantenerte atenta para no perderte en la conversación y de vez en cuando, aprovechaba la oportunidad para fastidiar a Hiragizawa, quien solo se limitaba a decirle "Luego nos arreglamos, primita", se parecían mucho a Tomoyo y a mí.

Cuando llegamos a la escuela, vimos a Shaoran y a Hitomi tomados de la mano mientras se despedían de Kai y su madre. Al verlo así, tan relajado, podíamos apreciar cuanto le gustaban los niños y me pareció un cuadro hermoso digno de admirar.

«Seguramente, será un gran padre…»

Parpadeé y negué con mi cabeza al darme cuenta del rumbo que estaban tomando mis pensamientos… lo único que me faltaba era escribir su nombre millones de veces en un cuaderno e imaginar que lindos serían nuestros hijos… ¿Qué rayos estaba pasando conmigo?

«Estás enamorada… y a veces el amor nos vuelve idiotas, Sakura»

Como no estaba Kero acompañándolo, Shaoran estaba usando nuevamente su bastón y Hitomi, al ver que el auto se detuvo, jalo de su mano para caminar hacia nosotros.

—Sakura, deberías bajarte para que Hitomi pase y se siente en mis piernas —dijo Tomoyo.

Eso me pareció extraño, porque Hitomi bien podía subirse por el otro lado sin problema, pero, aun así, asentí y me bajé, justo cuando mi primita estaba por abrir la puerta del auto.

—¡Hola, Sakura! —saludó Hitomi con alegría y sonriendo alboroté su cabello.

—Hola, primita. Pasa tu primero para que te sientes en las piernas de Tomoyo.

Hitomi me dio una sonrisa pícara y sin esperar más, entró. A los pocos segundos, sentí la mano de Shaoran sobre la mía que reposaba en el tope de la puerta del auto y al girarme hacia él, caí en cuenta que me tenía prácticamente encerrada entre su cuerpo y la puerta del auto.

—Hola, ninfa.

El tono de voz que utilizó para saludarme había sido dulce, pero también raposa y había estado impregnado de una esencia varonil… En pocas palabras, Shaoran había entendido que, al utilizar esa sexy voz, mandaba a volar a mi cerebro.

—Ahm… sí… ho..hola…

Sí, literalmente mi cerebro se iba de vacaciones cuando usaba ese tono de voz conmigo.

—¿Estamos esperando algo? —preguntó tratando de ocultar su risa.

¡Era malvado! Él sabía lo que su voz hacía con mis nervios y aun así la usaba en mi contra.

—No… ahm… entraré primero y… ya sabes… te espero del otro lado…

¡Rayos! ¿Acaso no podía decir algo coherente? Escuché su suave risa y, avergonzada, me deslicé dentro del auto. En total calma, Shaoran me siguió y se sentó a mi lado. Estaba tan cerca… que podía sentir todo el calor que emanaba de su cuerpo y nuestras piernas se tocaban con ligereza.

«Dios… ¿Hace calor o son cosas mías?» pensé abanicándome. Necesitaba buscar un tema de conversación porque si no, iba a hacer combustión espontánea.

—¿Y… Kero? —pregunté, aun abanicándome.

—A Sakura le importa más su perro que nosotros, profesor Li —dijo Hitomi indignada—. Puedes preguntar por lo menos como nos fue en la clase de hoy.

«Hitomi, no me ayudes tanto»

—Lo deje en casa porque sabia que andaríamos en auto —dijo sonriendo y esa sonrisa me decía que él entendía lo que estaba tratando de hacer.

—Lo siento…

—¿Por qué te abanicas tanto? —preguntó Meilin girándose hacia nosotros—. No hace calor.

—¿Quieres que prenda el aire acondicionado, Sakura? —preguntó Eriol y de repente fui el centro de atención.

«¡Ya dejen de mirarme!» pensé, avergonzada, y ya podía sentir como el calor se incrementaba en mi cara…

—¡Ah! ¡Te ves preciosa! —gritó Tomoyo a mi lado y automáticamente bajé mi rostro—. Hitomi saca mi celular del bolso ¡Debemos grabarla!

«¡Piedad!»

—Tienes razón, Tomoyo, sí se ve muy linda sonrojada.

Ya podía añadir a Meilin a mi lista "Próximos asesinados por Sakura Kinomoto".

—Sakura… —Shaoran me llamó en voz baja y me hizo señas para acercarme a él… aún más… y, aunque estuviera a punto de morir de pena, lo hice—. El secreto para sobrevivir a ellos es no prestarles atención y más bien, darles más material ¿No crees?

—¿A qué te refieres? —le pregunté al oído.

Shaoran, de un momento a otro, levantó su brazo y lo pasó por detrás de mí y, al estar inclinada hacia él, me desestabilicé un poco y terminé más recostada hacia él.

—Aunque no pueda verlos, puedo asegurarte que están con la boca abierta.

¡Y no solo ellos! ¡Prácticamente estábamos abrazados!

—No les des más poder, solo relájate y disfruta del paseo —murmuró—. Tu puedes verlo, no lo desperdicies —dijo, dándome esa condenada sonrisa ladeada que me derretía.

Un poco insegura, miré a mi alrededor y era cierto, todos estaban sorprendidos por la posición tan "intima" en la que estábamos y no se atrevían a decir nada para no romper nuestra burbuja… bueno, debía aceptar que esto no era tan malo… sino fuera porque mi corazón estaba a punto de sufrir un paro.

—Cariño mis narices… —escuché murmurar a Tomoyo.

Sabía que se refería a la conversación que habíamos tenido con las chicas… pero no podía dar por sentado que Shaoran estuviera tan enamorado de mí como yo lo estaba de él, a pesar de las cosas que últimamente estaba ocurriendo entre él y yo… Sí, ya lo sabía, era una tonta por complicarme tanto, pero estaba asustada de tratar de dar un paso más contundente y perderlo en el proceso.

Cuando llegamos al centro comercial, todos salieron del auto. No quería separarme de él, no quería que este abrazo se rompiera… pero era inevitable. Shaoran se separó de mí y luego de unos segundos, como todo un caballero, tendió su mano hacía mí para ayudarme a salir. No estaba segura si tomarla o no porque, seguramente, se daría cuenta de mis nervios al sentir como temblaba, pero al ver su sonrisa… esa condenada sonrisa que hacía temblar mis piernas, me reprendí por ser tan tonta. Shaoran seguía siendo Shaoran… el mismo que había conocido en el parque y que se había ganado mi corazón. Tomé su mano con decisión y salí junto a él.

—Apresúrense, chicos. Tengo muchísima hambre —dijo Meilin, al notar que Shaoran y yo nos habíamos quedado atrás.

—No suelo venir mucho al centro comercial —dijo Shaoran sin soltar mi mano.

—¿Por qué?

—Demasiadas personas y podría chocar con alguien —dijo frunciendo un poco el ceño—. Las personas andan muy centradas en su mundo y no se dan cuenta de lo que hay a su alrededor… aunque a veces es algo bueno. —La sonrisa que me dio fue especial, una llena de dulzura que prácticamente me hizo suspirar.

—¿Y cómo eso es algo bueno?

—Porque así fue que nos conocimos ¿Cierto? —dijo sin borrar su sonrisa—. Ibas centrada en tu propio mundo y no notaste que yo me había atravesado en tu camino.

Era cierto. Aquel día, al estar tan sumida en mi misma, no noté a Shaoran hasta que había chocado con él… ciertamente algo muy bueno.

—Hay un lado positivo —le dije apretando un poco su mano—. Es una buena forma de conocer chicas.

Comencé a reírme y él se unió a mí. Últimamente, era muy sencillo que esta clase de atmosfera se formara entre nosotros. Era cómoda, cálida… y las cosas y personas a nuestro alrededor parecían desaparecer, era como si solo nosotros existiéramos… o por lo menos eso era lo que me pasaba a mí.

La mano de Shaoran se alzó y tanteando un poco, logró posarla encima de mi cabeza, haciendo el suave y tan conocido recorrido hacia mi mejilla. En esta ocasión, no me quedé congelada y ladeé un poco mi cabeza para hacer más contacto contra su mano y por la sonrisa que se asomó en sus labios, me di cuenta que él se sentía igual de cómodo que yo.

—Sabes que mi madre solía decirme que hay otras maneras de ver —dijo de repente, sin retirar su mano de mi mejilla—. Ella decía que a través de las manos podíamos hacernos una idea de lo que teníamos en frente.

—¿Y qué es lo que ves ahora? —le pregunté sintiéndome un poco más osada… aunque estuviera sonrojada por completo.

—Que en realidad eres una ninfa.

Esa pequeña y corta frase, hizo acelerar mi corazón a niveles que no creía posibles y estaba asustada que él pudiera ser capaz de escucharlo.

—¿Puedo pedirte un favor? —me preguntó de repente y asentí en respuesta. Él no podía verme asentir, pero si podía sentir como mi cabeza se movía al tener su mano aún en mi mejilla—. ¿Podrías guiarme? No quiero usar el bastón y tampoco conozco muy bien los caminos.

—Pero estarás perdiendo la oportunidad de conocer más chicas —dije riendo.

—La compañía que tengo ahora es más que suficiente, así que no necesito usar ese truco de nuevo. —Me guiñó un ojo y me ofreció su brazo como todo un príncipe.

Y en ese instante sentí mis piernas temblar.

¿Era yo o estábamos coqueteando? Porque no quería hacerme ilusiones yo sola. Respiré un par de veces para tratar de calmar a mi estimado amigo que no paraba de correr en mi pecho y, más que encantada, me tomé de su brazo para comenzar a caminar. A los ojos de los demás, debíamos parecer una pareja común, en una cita normal… y aunque fuera solo una fantasía, de momento, me permití disfrutarla.

—Se tardaron mucho, tortolos —nos dijo Hitomi cuando llegamos, mostrando esa sonrisa llena de picardía.

Automáticamente, mis mejillas se coloraron y aún más cuando escuché la suave risa de Shaoran. Él se veía fresco y relajado, y con su dedo, le hizo señas a mi prima para que se acercara a él. Hitomi, un poco indecisa, se acercó con cautela, pero se mantuvo a una distancia prudente.

—Más —dijo, y resoplando ella obedeció.

—Aún no sé cómo le hace —dijo bufando—. No puede verme, pero, aun así, sabe a qué distancia estoy.

Al tenerla lo suficientemente cerca, llevó su mano hacia su cabeza y alborotó su cabello mientras ella se quejaba.

—Eres una chiquilla muy lista —dijo riendo—, pero me sigues cayendo bien.

—Su vida no sería la misma sin mí, profesor —dijo ella y comenzó a reír.

Hitomi adoraba a Shaoran. Era como su ídolo y eso me hacía sentir completamente cálida y feliz, porque sin mucho esfuerzo, Shaoran era capaz de ganarse los corazones de las personas.

—Mi hermana y sus primos fueron a comprar los helados. Me dijeron que nos sentáramos en aquella mesa y los esperáramos allí —dijo señalando la mesa que estaba a un lado del ventanal.

—¿Y los sabores? —pregunté con un mohín.

—Creo que nos conocemos lo suficientemente bien para saber cuál es el sabor favorito de cada uno —dijo riendo y se adelantó a la mesa.

Tomé el brazo de Shaoran nuevamente y le indiqué el camino hasta nuestro lugar. La heladería del centro comercial era preciosa y muy concurrida, adornada con colores pasteles y fotografías de los más deliciosos helados y postres… aun así, la heladería del parque me parecía mucho mejor por estar al aire libre y también… se había convertido en nuestra parada obligatoria al salir de clases.

—Tenía razón —dijo Hitomi cuando nos sentamos.

—¿A que te refieres? — pregunté curiosa.

—Ustedes dos… hacen una linda pareja —dijo sonriendo y sus mejillas tenían un leve tinte rosado.

Abrí mis ojos desmesuradamente y mis mejillas seguramente estaban de color rojo.

«Oh, niña… algún día llegaras a la adolescencia y será mi momento de venganza»

—No me mires así, Sakura, no me das miedo —dijo negando con su dedo—. Yo no tengo miedo de expresar lo que siento, es algo muy común en los adultos y espero no cambiar cuando crezca… en cierto modo deberían aprender de mí.

Bien, eso había sido mucho… hasta me sentía mareada. Miré a Shaoran de reojo y noté el suave sonrojo de sus mejillas… ciertamente, éramos los responsables de darle el poder a Hitomi de hacernos sentir vergüenza, pero ¿Cómo no hacerlo cuando está condenada niña era tan directa?

—Profesor, ya todos lo llaman por su nombre ¿Puedo yo llamarlo así fuera del salón? —dijo sonriendo y él, un poco confundido, asintió—. Bien, Shaoran sabe que tengo la razón, Sakura. Ya lo hemos hablado en varias ocasiones.

—¿Xiao Lang? ¿Li Xiao Lang? —escuchamos la voz de una mujer atrás de nosotros—. ¡Dios! Por supuesto que eres tú. Es muy lindo verte de nuevo.

La mujer, muy entusiasta, se acercó y tomó su mano. Era preciosa, de largo cabello rojizo y unas curvas muy pronunciadas… si la comparaba conmigo.

—¡Oiga! ¿Acaso no ve que está interrumpiendo una cita?

«Oh pequeña prima, no aclares que oscureces»

La mujer no se vio afectada por lo que había dicho Hitomi, más bien, la había ignorado olímpicamente. Shaoran soltó un resoplido y con calma, retiró su mano de la de ella, sin verse mal educado.

—Nunca pensé que la encontraría en Japón, señorita Xu —dijo en tono impersonal.

—Estoy acompañando a mi esposo en un viaje de negocios —dijo riendo—, pero me escapé un rato. Las reuniones y comidas con sus socios son bastante aburridas.

—Bien por usted…

Shaoran se notaba incómodo y hasta molesto con la presencia de esa mujer.

—Aún me guardas rencor ¿Cierto? —dijo haciendo un puchero tan falso como mis ganas de estudiar matemáticas.

—Para guardarle rencor, debería ser usted importante para mí y no lo es —dijo Shaoran con sorna.

—Estaba pensando… ¿Qué te parece si damos una vuelta? Para recordar viejos momentos y limar las asperezas.

—No, gracias —respondió sin dudarlo—. Además, estoy muy bien acompañado, como podrá ver.

La pelirroja desvió su mirada hacia nosotras y con una sonrisa desagradable, o por lo menos para mí lo era, le contestó.

—¿Desde cuándo te gustan las niñas?

¡¿Niña?! Esta mujer no sabía con quien se estaba metiendo.

—No creo que mis gustos sean de su incumbencia —dijo con una sonrisa llena de cinismo—. ¿Podría irse? Mi pequeña amiga ya se lo dijo hace rato, está interrumpiendo una cita.

Nunca… jamás había visto a Shaoran tan frío como lo era ahora con esa mujer, ni cuando me trataba mal a mí, y eso había ensombrecido el hecho de que hubiera aceptado ante ella que estábamos en una cita… aunque fuera una mentira para obligarla a retirarse. Si no tuviera esa mirada tan… llena de frustración, hubiera celebrado, aunque fuera una fantasía, pero esa mirada solo podía significar una cosa… esa mujer había herido su orgullo.

Esa mujer podría haberme llamado niña o… incluso insultarme si lo hubiera deseado, pero al ver esa mirada en Shaoran mi sangre comenzó a hervir y en respuesta, mi cuerpo se movió por sí solo, levantándose y golpeando la mesa con fuerza al colocar las palmas de mis manos sobre ella. No la perdonaría, nunca lo haría. Pasé mi mano derecha por mi cabello y luego reí con el todo el cinismo del mundo.

«No sabes con quien te has metido, cariño»

—Esto es inaudito —dije, sintiendo como un frío desagradable calaba en lo profundo de mi cuerpo—. ¿Qué clase de mujer es usted? Buscando salir con un hombre cuando su esposo está trabajando para que usted pueda darse todos los lujos y, más aun, cuando el hombre en cuestión ya está acompañado.

—Bueno, pequeña, cuando la compañía no es suficiente es mejor cambiar ¿No lo crees? —dijo colocando sus manos alrededor de su cintura, tratando de hacer resaltar con eso su voluptuoso cuerpo.

«A mí no me vas a intimidar con eso»

—Tiene toda la razón —dije sonriendo con falsedad—. Por eso Shaoran está aquí, conmigo, y no con usted.

—¿Qué quieres decir con eso, mocosa? —alzó su voz furiosa y yo sonreí victoriosa.

—Mocosa, niña, pequeña… no importa la palabra que use, eso no cambia el hecho de que usted sea una mujer con… gustos variados y urgidos.

—Te crees muy lista, mocosa, pero dime… —dijo haciendo una pausa y luego me miró con sus ojos llenos de fuego—. ¿Acaso te consideras lo suficientemente mujer para mantener el interés de un hombre en ti? ¿Sabes a lo que me refiero? o ¿Es algo muy profundo para que tu inocente cerebro lo procese?

«Ahora si la mato»

Cuando iba a lanzarme contra ella, sentí una cálida mano que tomaba la mía. Shaoran me estaba dando una sonrisa ladeada y sexy que me hizo enfriar de inmediato… o más bien calentar… pero en un sentido muy diferente a la furia.

—Querida señorita Xu, esta chica puede mantener mi interés en ella más allá de una intimidad y no le digo lo que se merece porque hay una niña presente y también porque soy un caballero.

—Oh, por mí no te preocupes, Shaoran —dijo Hitomi—. Más bien, tengo un amplio repertorio de groserías que podría usar en contra de esta pelirroja.

—Bien, quizás ella puede mantener tu interés, pero ¿Hasta cuándo un ciego como tú podrá mantener el interés de ella? ¿Cuándo pasaras de ser el dulce novio a convertirte en una carga? O no recuerdas que eso fue lo que pasó con nosotros.

Shaoran apretó mi mano ligeramente y al ver su ceño ligeramente fruncido, supe que esas palabras lo habían afectado.

«Hay, bruja, acabas de decir tu sentencia de muerte»

—¡Oh! Le agradezco mucho su preocupación —dije con tranquilidad, mientras entrelazaba nuestros dedos—. Pero déjeme decirle que ambos somos muy creativos y podemos mantener el interés mutuo sin ningún problema, si sabe a lo que me refiero —dije guiñándole un ojo y ella ardió en furia—. Y con respecto a su comentario, creo que debería darle las gracias, porque, de no ser así, Shaoran no estaría conmigo ahora. Así que gracias por haberse rendido tan fácilmente y no se preocupe por él, está en muy buenas manos —dije sentándome nuevamente, al lado de Shaoran y lo tomé del brazo para recostar mi cabeza en su hombro y la miré como si fuera una niña inocente.

—Ya la escuchó —dijo Shaoran y esta vez tenía una sonrisa mucho más confiada en su rostro—. Creo que lo mejor será que regresé con su esposo y nos deje en paz a nosotros.

—Púdranse —dijo y se salió de la heladería hecha una furia.

—¡Dios! ¡Estuvieron increíbles! —dijo Hitomi—. ¡Su cara furiosa fue épica!

—Puedo imaginarlo —dijo Shaoran riendo, pero ¿Realmente era una risa sincera?

—¿Shaoran, estas bien? —preguntó Mei angustiada cuando se acercó a la mesa, junto a Eriol y Tomoyo—. Vimos a Xu Mae saliendo de aquí.

—Tranquila, entre los tres la corrimos de aquí.

No se veía afectado por lo ocurrido, pero aún estaba muy preocupada de que esa mujer lograra su objetivo de herirlo.

—¡Dios! Pensé que… bueno, no importa —dijo suspirando—. Me alegro que no pasara nada malo.

—Puedo preguntar ¿Quién era esa mujer? —preguntó Tomoyo.

—Una arribista que quería conquistar a mi sexy primo —dijo Eriol, colocando sus manos sobre los hombros de Shaoran para sacudirlo un poco—, pero no contó con que Shaoran es demasiado sabiondo e intuitivo. Se la sacudió muy fácilmente y lo último que supe de ella fue que se había casado con un empresario de cuarenta y siete años… considerando que ella debe tener veinticuatro, ustedes me dirán.

Ahora lo entendía, su frialdad y lejanía al tratar con esa mujer. No podía entender cómo podían existir mujeres así, completamente interesadas, sin ser capaces de ver lo que un hombre como Shaoran podía ofrecer. Esta vez no estaba parcializada por mi amor hacia él… me refería en general a las personas que por algún motivo tenían alguna discapacidad o defecto y que, gracias a personas como Xu Mae, sufrían menosprecio y… rechazo ¡Dios! Pero es que solo se necesitaba tratarlos un poquito para ver cuán maravillosos eran y me molestaba que existieran personas tan superficiales como esa maldita pelirroja y que los hacían sufrir.

—Ahm… ¿Sakura? ¿Estas molesta por algo? —dijo Meilin de repente—. Es que tienes un aura asesina a tu alrededor.

—Para nada —dije sonriendo con malicia—. Solo esperemos que esa señorita no vuelva a acercarse a nosotros.

Oh, pobre de ella si lo hacía, porque no estaba dispuesta a dejarla herir a Shaoran de nuevo, antes le quemaba su largo y artificial cabello rojo.

—Sakura, a veces da miedo —dijo Tomoyo.

—No más que tú cuando alguien se mete con tus diseños, hermanita —dijo Hitomi y era cierto, si alguien dañaba alguno de sus diseños, ardía Troya.

Ahora que lo recordaba, una vez Touya mancho uno de los disfraces que solía hacer para mí, claro, había sido sin querer, pero, aun así, nuestra querida prima casi lo ahoga en la piscina de su casa.

—Bueno… saben que el mundo de la moda es sagrado para mí —se excusó y probó su helado.

Todos reímos de su comentario, o eso creí hasta que desvié mi mirada hacia Shaoran. Se veía ensimismado y eso me llevó a pensar que realmente, las palabras de esa mujer le habían afectado, aunque quisiera disimularlo.

Después de dar unas cuantas vueltas por el centro comercial, decidimos ir a casa y ellos se ofrecieron a llevarnos. En varias ocasiones y con disimulo, observaba a Shaoran preocupada, porque todavía se veía algo perdido en sus pensamientos… Estaba molesta y también triste, porque después de haber pasado un momento tan lindo juntos, esa mujer había aparecido para destruir nuestra tarde y no solo eso… me daba miedo que Shaoran se encerrara en sí mismo y creyera en las malditas palabras que ella le había dicho.

Aun después que me dejaran en mi casa, seguí pensando en qué podía hacer para animarlo un poco. Estando sola en mi habitación y después de pensarlo mucho, me armé de valor y tomé mi celular para llamarlo. Estaba nerviosa, sí, pero necesitaba calmarme para hacerle llegar mis palabras sinceras y claras. No iba a permitir que nadie entristeciera a Shaoran de esa forma, solo quería verlo feliz.

¿Sakura?

—¿Cómo supiste que era yo?

Meilin me pasó el teléfono —dijo riendo—. ¿Qué sucede? Suenas algo nerviosa.

¿Por qué tenía que ser tan perceptivo? Respiré un par… o más bien, una decena de veces para calmarme y procedí con mi objetivo.

—Sí… estoy un poco nerviosa por mañana —dije—. No estoy segura de hacerlo bien delante de tantas personas.

Ninfa, te sabes tú parte de memoria ¡La conoces! No hay nadie mejor que tú para tocarla —dijo y podía imaginarlo con una sonrisa ladeada en su rostro.

—Eso se debe a que mi perfecto profesor me ha ayudado a memorizarla —dije sonriendo—. Fue demasiado estricto conmigo.

Pues tu profesor es muy sabio —dijo riendo—. Y está deseando que sea mañana para poder apoyarte.

—No me dejes embarcada ¿Está bien? —Y aquí venía la parte complicada. Respiré y lo solté sin pensarlo mucho—. Tocare el piano para ti.

Escuché un suave resoplido y no sabía si me había equivocado al decirle eso… pero ya no había marcha atrás… le había dejado entredicho cuando importante era para mí.

Entonces… estaré allí sin falta.

—¿Puedo decirte algo más?

¿Qué será?

—Sabes cuan especial eres para mí ¿Cierto? —No respondió y yo suspiré, tratando de darme valor—. Eres un hombre maravilloso, Shaoran, nunca dudes de eso.

¿Por qué me dijiste todo esto?

—Porque no quiero verte ensimismado y con la mirada triste nuevamente, como te vi hoy por culpa de esa mujer —dije—. Nada de lo que dijo es real y no quiero que permitas que te hiriera… porque si no, ella habrá ganado. Eres un hombre especial y lleno de virtudes.

Otra vez no hubo respuesta. Me había arriesgado muchísimo al decirle todo esto, incluso podría no ir al festival... pero no me importaba. Necesitaba hacerle saber todo lo que sentía al verlo tan… perdido.

También tengo defectos… y muy grandes —dijo.

—Como todos —le dije sonriendo—. Si supieras los míos no te atreverías a estar cerca de mi… pero te diré un secreto ¿Está bien?

De acuerdo…

—La verdad es que… mi hermano me dice monstruo —dije y reí—. Pero más importante aún ¿Sabes por qué lo hace?

No eres un monstruo, ninfa.

—Díselo a Touya —dije bufando—. Pero el asunto es… que me dice así desde niños porque todas las calamidades se encierran en mi pequeño cuerpo. Soy como una caja de pandora.

Bueno, eso no lo pongo en duda —dijo riendo y eso me hizo sentir bien.

—¿Lo entiendes? No necesitamos ser perfectos, solo debemos aprender a vivir con nuestras imperfecciones y sacarles provecho.

—¿Y que provecho puedo sacarle a la mía?

—¿Quieres que te lo diga?

—Por favor.

—Bueno… creo que la más importante de todas… sería que has aprendido a ver realmente a las personas —dije—. Tú mismo me dijiste que hay muchas formas de ver, y tú has aprendido a ver más allá del físico, puedes ver el alma de una persona y no dejarte llevar por los prejuicios. Eso es muy bueno y admirable.

Escuché claramente como retenía el aire y luego lo soltó un poco entrecortado. Quizás me había pasado al hablar de su invidencia, pero realmente quería hacerle ver que no era tan malo como el decía.

En realidad, me alegra… escuchar algo así de ti. Eso me hace saber cuán sabia y maravillosa eres.

—No soy sabia, en especial cuando hablamos de matemáticas y lo sabes —dije resoplando—. Pero tengo mis momentos.

Espero entonces disfrutar de más momentos como estos —dijo riendo—. Descansa, ninfa, mañana será un gran día.

Entonces, te estaré esperando.

Y yo estaré encantado de asistir —dijo—. Buenas noches.

—Buenas noches y sueña lindo.

Entonces puede que nos encontremos nuevamente en sueños —¡Oh Dios! Shaoran podía ser demasiado coqueto cuando se lo proponía—. Descansa. —Y colgó.

Me quedé mirando el celular por un rato… sin creer realmente que todo eso había pasado. Había coqueteado con Shaoran, él me había respondido y no se molestó por todo lo que le había dicho de la loca pelirroja, definitivamente ¡Hoy había sido mi día de suerte! Me lancé a mi cama y abracé mi almohada eufórica, gritando contra ella de la emoción. Shaoran era tan… maravilloso, atento, coqueto, con una actitud chispeante y llena de picardía cuando se dejaba llevar… aunque a veces afloraba cierta amargura por su ceguera como había sido hoy… pero no era algo con lo cual no pudiera lidiar, y más si el me ayudaba un poco como lo había hecho hoy.

Volví a gritar emocionada, sin importarme si mi padre o mi hermano pensaban que estaba loca… aunque recapacitando un poco, quizás si lo estaba, estaba loca… pero por Shaoran. Él coloreaba mi mundo de tal forma, que no dejaba cabida para tonos grises… lo amaba, estaba completamente enamorada de él y estaba segura de poder hacer cualquier cosa con tal y pudiera verlo feliz, hasta convertirme en un pequeño rayo de luz que ilumine sus penumbras…

«Quiero… ser la luz que ilumine tu vida, mi querido Shaoran»

Bueno, primero que nada, quiero decir GRACIAS por su gran apoyo chicos. Esta historia terminó hace mucho tiempo y en realidad me sorprende el gran revuelo que ha causado y ESTOY SUPER CONTENTA. Segundo, espero que lo hayan disfrutado mucho, en especial porque quedó súper largo y estuve tentada a cortarlo, pero como recompensa por su paciencia, lo dejé así.

Originalmente, eran trece capítulos, incluyendo el epilogo, pero en realidad me están quedando súper largos… y no se si deba o no cortar los capis… Este tiene más de 7700 palabras :O

Como siempre, esperare sus comentarios y nos leemos en el siguiente capi. La versión Shaoran esta que arde :D

FUERA PAUSA :D

Un beso para todos :)