¡Hola chicos! Aquí les traigo el capítulo número diez editado… Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Otra cosa, tenemos canción y esta vez es "Sonic Boom" el opening de Tsubasa Shunraiki. Aclarado esto, comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capítulo 10 – Rechazo
Estaba acostada en mi cama dando vueltas y vueltas. Miré mi reloj y vi que eran las seis de la mañana, ya no valía la pena seguir intentándolo, la emoción y los nervios no me dejarían dormir más.
Me levanté con lentitud y me asomé por mi ventana, el día apenas estaba comenzando y prometía mucho. Me estiré con paciencia y fui al baño para asearme. Tenía tiempo de sobra… y por primera vez noté las ventajas de pararme temprano. Podría implementarlo de ahora en adelante… o quizás no, porque también era delicioso dormir un poquito más.
Me vestí con mi uniforme y peiné mi largo cabello, pero esta vez, tomé la decisión de dejarlo suelto y me coloqué una diadema de flores metálicas. Era una lastima que tuviera que usar el uniforme precisamente hoy, cuando quería lucir hermosa para Shaoran, aunque no pudiera verme… pero por lo menos podía esforzarme un poco más de lo normal para lucir bonita, por eso, apliqué un poco de maquillaje en mi rostro, no mucho, pero si lo suficiente para resaltar mis ojos y un poco de brillo labial.
Estaba satisfecha con mi apariencia y, aunque pareciera una loca, le sonreí a mi yo del espejo y le guiñé un ojo, hoy sería un gran día. Salí de mi habitación con un excelente animo y, tarareando la canción que tocaríamos hoy, bajé por las escaleras. Al asomarme por la cocina, mi padre se giró hacia mí con una sonrisa y me mostró lo que estaba cocinando.
«Hot cakes, mis favoritos» pensé con la boca agua.
—Buenos días, pequeña Sakura —me saludó contento, mientras volteaba un hot cake—. Despertaste temprano hoy.
—Estoy muy emocionada, papá —dije, sentándome en la mesa con una gran sonrisa en mi rostro—. Estoy segura que será un gran día.
—Entonces hay que tener mucho cuidado hoy —dijo mi hermano, haciendo acto de presencia—. Un monstruo emocionado es un peligro para la ciudad.
—Puedes decir lo que quieras hermano, pero hoy no podrás amargarme —dije sonriendo—. Estoy muy feliz como para prestarte atención.
—Me alegra escuchar eso, hija —dijo papá, dejando un beso en mi frente—. Hoy será un gran día para ti.
—Pues yo creo que se nos reventaran los tímpanos cuando el monstruo toque el piano ¿Quién dijo que los monstruos tenían oído musical?
«Ahora sí te lo ganaste, estúpido»
Me levanté de mi silla con toda la calma del mundo y caminé hacia mi hermano con una sonrisa. Touya tenía una sonrisa socarrona llena de superioridad y cuando menos lo esperó, pisé su pie con toda mi fuerza y se retorció del dolor.
—Sakura, dijiste que no ibas a prestarle atención a tu hermano — me regañó mi padre, aguantando la risa.
¿Cómo podía ser eso un regaño?
—Cierto, pero se lo ganó y tenia que darle su premio.
El resto del desayuno pasó tranquilamente entre risas y peleas con Touya. Los deliciosos hot cakes desaparecieron y al final me ofrecí a lavar los platos sucios, no podía dejar que mi papa los lavara también.
—Monstruo —me llamó cuando estaba por salir de casa—. Papa y yo llegaremos justo para tu acto, a las tres de la tarde. Tengo turno en el hospital y papá tiene que dar una clase especial en la mañana.
—Esta bien, hermano —le dije sonriendo—. Los espero allá entonces.
—Hasta más tarde, hija. Ve con cuidado.
Iba a buen tiempo y por eso me tomé la libertad de apreciar todo lo que me rodeaba. Generalmente, por andar corriendo nunca tenía la oportunidad de observar las cosas y, por lo menos hoy, me daba cuenta de los cambios que habían ocurrido. Un ejemplo era el vecino, ahora tenía un auto nuevo y la señora que vivía en la esquina tenía un nuevo cachorro y obviamente no desaproveché la oportunidad de acariciarlo.
Había quedado de verme con Tomoyo a las ocho de la mañana en el parque pingüino para llegar juntas a la preparatoria y por primera vez llegaría temprano.
El parque estaba lleno de personas haciendo ejercicio y de mamás paseando a sus bebés. Aproveché para comprar un jugo en la fuente de sodas y esperé a mi prima en el puente de siempre.
—Quizás sí debo comenzar a levantarme más temprano —susurré, disfrutando de mi jugo de fresa.
—¡Sakura, esto es un record! —gritó Tomoyo a mi espalda con emoción, y casi escupo mi jugo—. Llegaste primero, eso es maravilloso.
—No es para tanto —dije, haciendo un mohín—. ¿Dónde esta Hitomi?
—Ira más tarde con mi madre. Aun debían pasar por Kai —dijo riendo y comenzamos a caminar hacia la preparatoria—. Esta muy emocionada. Anoche no paraba de hablar y preguntar acerca de los dulces que serviremos en nuestro café.
Reí al imaginarme a mi primita brincando en su cama, mientras hablaba sin parar. Generalmente, Hitomi se emocionaba mucho más que nosotras en estos eventos y los disfrutaba aún más. Nunca se perdía ninguno.
Fuimos caminando tranquilamente hasta la preparatoria, apreciando la belleza de los árboles y la frescura del viento. Hablábamos de varias cosas y entre todo eso, salió a relucir lo que era nuestro tema común desde hace algunos días, lo que pensábamos hacer al terminar la preparatoria.
—¿Aun quieres estudiar educación? —me preguntó y asentí, botando el vaso vacío.
—Me encantan los niños y espero poder ser una gran maestra…
—Serás la mejor, estoy segura —dijo sonriendo.
—¿Y por fin lograste aplicar para la beca en París? —pregunté y ella asintió.
Tomoyo toda su vida había querido estudiar en Francia diseño de modas, pero no quería que mi tía moviera ni un dedo para ayudarla. Ella quería ganarse esa beca y ese puesto en la universidad por su propio esfuerzo y, aunque varios le dijeran tonta, yo solo podía admirarla por su tenacidad.
—No estoy segura si me aceptaran… es un mundo muy competitivo —dijo frunciendo el ceño—. Por eso también decidí aplicar en la universidad de Tokio.
—Estoy segura que te aceptaran —dije, tomando su mano—. ¡Eres muy buena!
—Estudiar en Francia me abriría muchas puertas, pero si no lo logro, no significa que no cumpliré mi sueño de ser diseñadora de modas —dijo sonriendo—. Y si me quedo en Japón, tú serás mi modelo.
—Siempre lo he sido —dije, resoplando—. No entiendo por qué sería diferente.
—Entonces, quizás si deba quedarme en Japón —dijo riendo y me uní a ella.
No importaba mucho lo que pasaría, Tomoyo iba a convertirse en una gran diseñadora y yo estaría orgullosa de ella y de ser una de sus modelos.
Cuando llegamos, nuestros compañeros ya nos estaban esperando. Tomoyo, rápidamente se puso manos a la obra con nuestros vestuarios, mientras los chicos organizaban el café. Ya faltaba poco para que las actividades comenzaran.
La primera en vestirse, obviamente fui yo. Tomoyo quería tomarme fotografías y videos porque este era un momento "memorable" y por eso, prácticamente me arrastró al baño para ayudar a vestirme.
—¡Te ves soñada, Sakura! —dijo, apenas salí.
—Sigo diciendo que es muy corto —dije sonrojada, tratando de bajar la falda un poco más.
Era un vestido típico de sirvienta, pero tenía el sello especial de Tomoyo por todos lados.
—Ojalá pudiera prestarle mis ojos a Shaoran —dijo y mi sonrojo se intensificó—. Se volvería loco al verte así.
—No estoy segura de esto…
—Tienes un cuerpo precioso, amiga —dijo Chiharu a mi espalda—. Lúcelo.
—¿Quieres que te recoja el cabello o lo dejaras suelto?
Me miré al espejo y pensé que ambas tenían razón. Me veía hermosa y debía disfrutar de ello… en especial porque deseaba verme linda para él. Me negué a que me recogieran el cabello y salí rumbo al salón con Chiharu.
—Los chicos se ven lindos vestidos de mesoneros, en especial Takeshi —dijo sin quitar la mirada de su novio.
—Yo creo que él piensa lo mismo de ti —dije riendo, al notar como las mejillas de Takeshi se encendían y las de Chiharu se encendieron por igual.
Negué con mi cabeza y me dispuse a ayudar a los chicos para organizar todo. Varios se acercaron para decirme lo linda que me veía y un poco cohibida asentía en respuesta, agradeciendo… eso me llevaba a preguntarme ¿Qué pensaría Shaoran si pudiera verme vestida así? ¿Pensaría en mí como una mujer hermosa o como una niña disfrazada? Negué con mi cabeza para despejarme y seguí trabajando.
Cuando abrimos el café, muchas personas entraron y nos dispusimos a atender a nuestros clientes con entusiasmo. Ofrecíamos varios tipos de postres y desayunos que iban desde hot cakes hasta crepes y helados, con diferentes tipos de bebidas. Ayano se había encargado del menú y se había lucido con esto, ya que todos nuestros clientes estaban más que satisfechos.
—Bienvenido, mi señor —saludé al chico que me tocó servir—. Por favor, sígame y enseguida lo atenderé.
El chico en todo momento no dejó de mirarme y eso me hacia sentir incomoda. Por eso había dicho muchas veces que el condenado vestido era muy corto adelante y demasiado sugestivo. Tomé el pedido con rapidez y al traérselo, el chico me pidió mi número de teléfono.
—Lo lamento, mi señor. Pero solo me dispongo a servirle aquí y ahora. Si me disculpa, debo retirarme.
Hice una reverencia educada delante de él y me alejé. Le pedí el favor a Takeshi que le cobrara por mí porque no quería acercarme cuando me sentía devorada por sus ojos. Sacudí mi cabeza y golpeé mis mejillas con mis palmas para despejarme, esto apenas empezaba.
El tiempo comenzó a pasar y gracias a Dios no tuve ningún otro incidente, pero, aun así, estaba nerviosa y no dejaba de ver la hora de vez en cuando y luego miraba la puerta.
—Deja de mirar la entrada que me pones nerviosa a mí también —dijo Tomoyo, mientras tomaba un descanso.
Shaoran y los chicos aun no llegaban y estaba comenzando a sentirme ansiosa ¿Podría haberse arrepentido de venir? Suspiré preocupada y negué con la cabeza. Shaoran me lo había prometido, él vendría y no tenía que preocuparme por eso.
—Seguro vendrán más tarde —Tomoyo tomó mi mano y me sonrió—. Tranquila, él vendrá.
—Lo sé… pero no puedo evitar preocuparme —dije suspirando—. Mejor seguimos atendiendo más mesas, así cuando ellos lleguen tomamos el descanso.
Tomoyo asintió y continuamos con la faena. Estaba tan distraída, que no me di cuanta cuando llegó Hitomi, hasta que sentí sus brazos envolviéndome la cintura.
—Estás hermosa —dijo sonriendo.
—Tu también te ves preciosa, primita —le dije revolviendo su cabello.
—Ya se lo dije, pero solo me sacó la lengua —dijo Kai acercándose—. Hola, Sakura.
—No sabía que ibas a venir, Kai, pero me alegra verte.
—Estamos en una cita.
—Ya quisieras que fuera una cita —dice Hitomi sonriendo arrogante.
—Ya veremos si sigues diciendo eso luego —dice dándole una sonrisa ladeada y Hitomi borró su sonrisa para sonrojarse.
¡Dios! ¡Solo tenían diez años! ¡Y coqueteaban más que Shaoran y yo!
—Sakura, querida. Estás hermosa — dijo mi tía acercándose junto a Tomoyo.
—Estoy orgullosa de mi trabajo —dijo Tomoyo y luego se acercó a Kai para chocar su puño con el de él—. Hola, cuñadito.
—¡Que no es mi novio!
—Aun… pero tu mamá nos dará permiso cuando tengamos quince—dice Kai mostrando su perfecta dentadura y todas reímos.
No todos los días se podía hacer sonrojar a Hitomi y esto era digno de ver.
Como era de esperarse, los chicos pidieron dos súper copas de helado de vainilla con sirop de chocolate, y tía Sonomi pidió solamente una malteada. Los ojos azules de Kai brillaron con intensidad cuando coloqué el helado en frente de él y emitió un chillido bajito cuando metió la primera cucharada en su boca.
—Esto está delicioso —dijo saboreando.
—Estas actuando como un niño —dijo Hitomi probando su helado con calma.
—Soy un niño, Hitomi. Obviamente actuó como uno.
—Pues deberías ser más maduro.
—Nah, así te gusto.
—Eso… Eso no es cierto…
—Dudaste y eso me da la razón.
Mi tía negó con la cabeza sonriendo y continuó con la malteada. Estos niños iban a ser terribles cuando tuvieran más edad… en especial Kai. Era un niño dulce y aplicado de cabello castaño y ojos azules muy claros que hacían perfecto contraste y era obvio que a mi primita le gustaba peinarlo, aunque dijera que solo lo hacía porque le molestaba verlo despeinado y descuidado. Kai era extremadamente sincero, así como lo era Hitomi y no temía decir lo que pensaba.
«¡Será un gran cuñadito!» pensé ilusionada, mientras los dejaba discutiendo en la mesa.
El tiempo siguió avanzando y los chicos no llegaban todavía. Suspiré una vez más y miré preocupada la puerta ¿Y si les había pasado algo? Negué con mi cabeza para despejar todo pensamiento negativo.
«No pienses mal, ellos llegaran en cualquier momento»
—Sakura. —El oportuno llamado de Chiharu me sacó de mis pensamientos—. ¿Podrían tú y Tomoyo suplirnos a en la entrada a Naoko y a mí, por favor? Solo será por unos minutos, mientras vamos al baño.
—Por supuesto, no hay problema. Le avisaré a Tomoyo —dije y fui por mi prima.
Las dos nos colocamos en la entrada para darle la bienvenida a todas las personas que estaban llegando a nuestro café. A pesar de estar sonriendo, no podía dejar de pensar en los chicos. Tomoyo también se veía preocupada y obviamente era por lo mismo, ya era muy tarde y ellos no habían dado señales de vida y pronto sería nuestro descanso.
—¡Sakura! ¡Tomoyo! —escuchamos a lo lejos.
Automáticamente, Tomoyo y yo volteamos hacia la derecha y vimos a lo lejos como Meilin venía corriendo hacia nosotras, siendo seguida por Eriol y Shaoran.
«Son ellos…» pensé con alegría y no pude evitar soltar un suspiro de tranquilidad.
—¡Meilin! Llegan tarde —la regañé apenas se acercó, frunciendo el ceño, pero al ver como me sacaba la lengua, reí.
No quería que notaran cuan desesperada estaba por ellos, o mas bien… por Shaoran.
—Lo sentimos —dijo, haciendo un puchero—. Es que nos perdimos por culpa de Eriol ¡No quiso hacerme caso! Le dije "vamos por el mismo camino", pero no. Él quería probar un atajo nuevo para llegar más rápido y vaya a saber Dios donde fuimos a parar y de paso no quería pedir indicaciones… ¡Hombres!
—En mi defensa puedo decir que no soy oriundo de Tomoeda y uno de los profesores de la escuela de música me comentó acerca de ese atajo —dijo Eriol cuando llegó hasta nosotras, junto a… Shaoran.
—Bueno, pero lo importante es que llegamos, por fin —dijo Shaoran, sonriendo—. Hola, ninfa.
Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza apenas lo vi, y cuando me saludó sentí como si fuera a hacer erupción. Shaoran se veía… mucho más atractivo que de costumbre. Llevaba puesta una camisa blanca al muy estilo chino y unos jeans que le quedaban… ¡Dios! ¿Por qué de repente hacía tanto calor?
En su muñeca izquierda vi unas cuantas pulseras marrones que le daban un aire completamente juvenil y… cielos… ¿Cómo no suspirar cuando lucía tan bien? Nunca lo había detallado, pero con esta ropa se notaba que Shaoran se ejercitaba.
—¡Sakura! —gritó Meilin casi en mi oído y grité igual—. ¡Deja de fantasear un momento!
—Lo… Lo siento, Mei.
¡Dios! Que vergüenza. Mis mejillas se encendieron horriblemente y cuando me giré hacia Shaoran para responderle, noté que tenía esa condenada sonrisa que me derretía ¡Rayos! ¡Él lo sabía! Sabía que yo lo había estado observando como estúpida.
Aclaré un poco mi garganta y respiré un par de veces. No podía dejarle saber cuan nerviosa estaba.
—Ho… hola, Shaoran —¡Maldición! ¿Mi cerebro no podía apoyarme en momentos como este?
La suave risa de Shaoran se escuchó y sentí como el calor de mis mejillas se incrementaba por diez mil. Un día de estos iba a hacer combustión…
—Déjenme decirles que lucen muy hermosas hoy —dijo Eriol—. Por cierto, es un gusto verte de nuevo, Tomoyo.
Mi prima, que se había mantenido callada todo este tiempo, se sonrojó violentamente y más cunado Eriol se inclinó para besar su mano.
—Lo… lo mismo digo… —dijo casi en un murmullo.
—Los disfraces los diseñó Tomoyo —dije colocando mis manos en los hombros de mi prima—. Aun pienso que están algo cortos y… no se que otra palabra utilizar para describirlos.
—La palabra "sexy" se me viene a la mente—dijo Meilin moviendo sus cejas—. Son sensuales y atrevidos, me encantan ¿Podrías hacer uno más corto para mí?
—¿Para que diablos quieres un vestido más corto? —preguntó Shaoran frunciendo el ceño.
—Porque quiero usarlo para Jiang.
—¿Estás loca?
—Ya, ya… no seas tan celoso, cariño —dijo, dándole un beso en la mejilla… y aunque fuera su prima… sentí celos.
—No son celos…
—Claro que son celos… y es peor cuando están juntos. Por lo menos tu no estas allí para presenciarlo… A veces me gustaría que el maldito me diera razones para odiarlo.
—¡Eriol!
—¿Qué? Es la verdad, tu novio es nuestro amigo y siento celos porque no puedo hacerle nada malo para alejarlo.
Tomoyo y yo reímos y nos hicimos a un lado para dejarlos pasar a nuestro café.
—Los llevaremos a una mesa y como en veinte minutos será nuestro descanso —dije—. Podremos enseñarles la escuela luego de eso.
—¡Sakura! ¿Cuál es la actitud? —¡Ayano! Tenía que aparecer ahora—. Vamos, vamos. Palabras mágicas.
—Por favor, no me hagas decirlo —rogué, pero su sonrisa maliciosa me decía que no iba a salvarme de esta.
—Esto quedara grabado para la posteridad —dijo Tomoyo sacando su celular.
—Podrías hacerlo tú.
—No, lo harás tú, Sakura. Son tus clientes —dijo Ayano—. Vamos.
¡Oh Dios! No quería hacerlo, era demasiado vergonzoso hacerlo delante de él.
—Ninfa… —Escuché su suave voz y cuando lo miré, me guiñó un ojo.
«No me ayudes tanto, Shaoran» pensé entrecerrando mis ojos y con las mejillas sonrojadas.
«Ni modo…»
Respiré profundo y dije la línea más vergonzosa que podría decir delante del chico que me gustaba.
—Bi… bi… bienvenidos, mis señores. Por favor, síganme y enseguida los atenderé —dije colocando la sonrisa más falsa del mundo, mientras los chicos aguantaban la risa.
—Así me gusta, amiga preciosa —dijo, pellizcando mis mejillas y me dejó allí.
—Ahm… los llevaré a su mesa.
Solté un suspiro y caminé hacia una de las mesas más alejada y les indiqué que se sentaran allí. Eriol venía guiando a Shaoran en todo momento y en ese momento detallé que no llevaba su bastón. Dependía de Eriol al 100%.
—¿Qué nos recomiendas? —preguntó Mei y con una sonrisa recité el menú.
—Todo suena delicioso —dijo Eriol—. Pero creo que me inclinaré por una malteada y un trozo de torta marmoleada.
— Yo optaré por el pie de cerezas, una malteada de fresa y galletas con chispas —dijo Mei, sorprendiéndome.
¿Cómo tenía una figura como esa cuando comía tanto?
—Eso es mucho…
—¡Pues, disculpe, su excelencia! Pero tengo una bestia en el estómago que debo calmar.
Eriol no sabía las reglas básicas… Nunca se le debía decir a una mujer que comía demasiado.
—Creo que ya sabes lo que se me antojó ¿Cierto, ninfa?
A pesar de estar nerviosa y sonrojada, sonreí con confianza. Era obvio, lo que quería y más cuando vi brillar sus ojos apenas nombre la marquesa de chocolate.
—Una marquesa de chocolate. —Anoté en mi libreta y sonreí—. Enseguida les traeré su pedido.
Caminé hacia la cocina improvisada que teníamos y realicé mi pedido. Mientras esperaba, noté como la mayoría de las chicas presentes, incluidas mis amigas, observaban sin ningún disimulo hacia la mesa donde ellos estaban. Respiré un par de veces, cerrando mis ojos, pero eso no lograba calmarme… ¡Estaba furiosa! No… ¡Estaba celosa! ¡Y mucho!
—Oye, Sakura —dijo Tomoyo, apretando más de la cuenta su celular—. ¿No te sientes un poco molesta? Porque yo sí lo estoy.
—No estoy molesta, Tomoyo —dije gruñendo—. Estoy celosa.
—Entonces yo también lo estoy.
—Sakura —susurró Ayano en mi oído—. ¿Ese es el chico del que nos hablaste?
—El de cabello castaño —dije resoplando.
—Te recomiendo que te apures entonces —dijo entregándome la bandeja—, y lo saques de aquí o se lo comerán vivo.
Caminé con lentitud, tratando de calmar mis celos… ¡No lo entendía! ¡No podía sentirme celosa cuando él y yo no éramos nada! Además, solo lo estaban mirando… pero igual me molestaba.
Al llegar a la mesa, respiré un par de veces más para aparentar esta tranquila, obviamente, no resultó y solté la bandeja con más fuerza de la necesaria. Eriol y Meilin levantaron la mirada, divertidos y yo, resoplando, comencé a dejar sus postres en la mesa.
—Estamos de muy mal humor —dijo Meilin, aguantando la risa
—Cierto —secundo Eriol y, sonriendo con malicia, me giré hacia él.
—Pues deberías mirar hacia atrás y notar que no soy la única, querido Eriol.
Volteó hacia donde estaba Tomoyo y comprendió entonces a lo que me refería. El lenguaje corporal de Tomoyo gritaba cuan molesta estaba y, en vez de sentirse un poco intimidado, Eriol le sonrió con ternura. Tomoyo se sonrojó de inmediato y se giró para entrar a la parte que quedaba oculta de los clientes.
El suave tacto de la mano de Shaoran sobre la mía, llamó mi atención y causo que una corriente eléctrica me recorriera desde mis dedos hasta mi cerebro.
«No quedes inservible, por favor» rogué para mis adentros cuando vi sus ojos llenos de preocupación.
—¿Te sucedió algo? ¿Puedo ayudar?
—No… no te preocupes, todo esta bien —dije y una sonrisa verdadera brotó de mi interior. Me incliné un poco y le hable al oído—. Espero te gusté la marquesa, pedí que la incluyeran en el menú para ti.
Shaoran negó con su cabeza, sonriendo, y respondí a esa sonrisa traviesa con una igual, aunque él no pudiera verla.
—Me conoces bien, ninfa.
Coloqué la marquesa en frente de él y llevó el primer pedazo a su boca. Lo vi cerrar sus ojos y cuando los abrió de nuevo, brillaron de satisfacción.
—Está muy buena, gracias.
—En diez minutos terminará nuestro turno —dije—. Hasta entonces, disfruten sus postres.
Esos fueron los diez minutos más largos de mi vida, pero con verlo allí, sentado y riendo con sus primos me conformaba. Por fin, nuestro turno terminó y Tomoyo y yo salimos corriendo para cambiarnos de ropa en le baño. Lo hicimos lo más rápido que pudimos y volvimos corriendo hacia nuestro salón… encontrándonos con una conmoción en la puerta.
—¿Qué está pasando? —pregunté curiosa y detallé a Meilin a un lado.
—Siempre es lo mismo —dijo resoplando—. Por eso no les gusta ir a los festivales escolares… pero ¿Quién puede culparlas? Mis primos son unos bombones.
Moví mis ojos al centro del tumulto de chicas y detallé que Shaoran y Eriol estaban en el centro. Los celos y la furia volvieron a emerger y apreté mis puños con fuerza ¿Quiénes se creían que eran?
—Vaya, no sabía que las adolescentes podían ser tan hormonales —dijo Hitomi, apareciendo a nuestro lado—. Si fuera yo, ya las hubiera corrido.
—¿Harías eso por mí? —preguntó Kai.
—Puede ser…
—¿Las ayudamos? Podemos decir que hay un bicho por allí y saldrán corriendo.
—Eres muy dulce, Kai —dije sonriendo—, pero creo que podemos resolverlo por nuestra cuenta —dije con confianza y caminé hacia el grupo de locas.
Ciertamente, yo no era nada de Shaoran y no tenía derecho a celarlo, pero sabía cuan incomodo era para él sentirse el centro de la atención. Me metí entre dos chicas y al levantar mi mirada pude verlo con más claridad. Sus ojos denotaban incomodidad y podría decir que hasta un poco de miedo. Él mismo me lo había dicho, no le gustaban las multitudes y ahora estaba atrapado en una.
«Entonces, como buena amiga, debo rescatarlo» pensé decidida y avancé un poco más.
—Permiso —dije, empujándolas un poco hasta que logré llegar al centro y me coloqué al lado de Shaoran—. ¿Podrían dispersarse? Están molestando a mi novio.
A pesar de estar siendo educada y sonreír, podía sentir el aura maligna emanando de mí.
«Sí, perras, aléjense o no respondo»
Las chicas no eran tontas, inmediatamente se movieron y nos dejaron el camino libre. Escuché un suspiro cansado de Shaoran y al verlo, noté que estaba masajeando sus sienes con sus ojos cerrados.
—¿Estás bien?
—Había olvidado lo estresante que era esto.
—Lo siento, me tarde más de la cuenta.
—Te dije que aun teníamos el toqué, hermano.
—Es un "toque" que no deseo tener, Eriol —dijo Shaoran frunciendo el ceño y Eriol rió.
—No pensé que fueras a decir algo así y en público, Sakura —dijo Mei moviendo sus cejas y mis mejillas se sonrojaron.
«¿No podía dejarlo pasar?»
—Pues lo siento mucho —dije entrecerrando mis ojos. Hoy seguiría el consejo de Shaoran y no los dejaría ganar—. Fue lo único que se me ocurrió y con eso lo dejaran tranquilo ¿Cierto, novio?
Dije y lo tomé la mano. Shaoran enseguida colocó su sonrisa ladeada en sus labios y asintió.
—Eres mi salvadora, ninfa —dijo y me jaló para pasar su brazo por detrás de mi cintura.
—Ósea que por hoy serás mi cuñada —dijo Eriol revolviendo mi cabello.
—¡No me despeines! ¡Eriol! —le regañé, pero no me prestaba atención.
—Entonces, el profesor Li es nuestro cuñado, Hitomi —dijo Kai con mirada brillante.
—Te dije catorce, mocoso —dijo Shaoran, riendo.
—Sí, sí… usted dice catorce, la señora Sonomi dice quince, pero eso no indica que no pueda ir trabajando en el camino.
—Y eso no indica que te vaya a funcionar —bufó Hitomi.
Estos niños eran un caso serio.
—¿Qué les parece si recorremos la preparatoria? Hay varios puestos divertidos y deberíamos probarlos todos —dijo Tomoyo.
Todos asentimos emocionados y los primeros en avanzar fueron Kai y Hitomi. Eriol se acercó a Tomoyo y con suavidad tomó su mano y la jaló para que caminara a su lado. La sonrisa boba de Tomoyo no podía disimularse y mucho menos su sonrojo, se veía muy linda.
Por ultimo, Meilin se giró hacia nosotros para guiñarme un ojo y se perdió entre la multitud, siguiendo a Eriol.
Bien, solo estábamos él y yo… y por su actitud, aun no quería empezar a caminar.
—¿Todo está bien? —le pregunté y él afianzo aun más su agarre en mi cintura.
—¿Esto esta bien contigo?
—¿Y por qué no ha de estarlo?
—Las personas podrían comenzar a hablar…
—¿Y desde cuando nos importa lo que las personas piensen, Shaoran? —dije soltándome de él para mirarlo de frente—. A mi no importa ¿A ti sí?
—No me importaría si eso no te afecta negativamente aquí.
—Pues no lo hará… y si lo hace no me importa. Después de todo, solo me quedan tres meses para graduarme.
—Sakura…
—Ayer lo hablamos, Shaoran… y creí que había sido clara contigo —dije y al verlo desviar su rostro al lado contrario, tomé aire y me armé de valor para tomar su rostro entre mis manos y hacerle girar de nuevo hacia mí—. Solo me importas tú. Nunca me apenará estar a tu lado, eres… mi amigo —dije resoplando y el río.
—Hoy soy tu novio —dijo colocando sus manos en mi cintura y, en un acto involuntario, mordí mi labio para evitar que saliera un suspiro de mi boca.
—Entonces… como mi novio debo advertirte de algunas cosas —dije—. Recuerda que soy una caja de Pandora.
—Entiendo y asumo el riesgo —dijo afianzando sus manos en mi cintura.
—Entonces, ya que te he notificado los riesgos que conlleva ser mi novio, bienvenido a bordo —dije y llenándome de toda la valentía del mundo, posé mis labios sobre su mejilla.
Lo único que estaba buscando con todo esto, era hacerle saber que él jamás se volvería una molestia para mí y mucho menos podía sentir vergüenza de estar con él… más bien, todo lo contrario. Para mí, estar con él era todo un placer.
—Esto puede ser un experimento interesante. —Shaoran me guiñó un ojo y mis mejillas se sonrojaron—. Acepto ser tu novio por hoy.
Ahora que estábamos tan cerca, podía notar claramente el punto donde sus ojos cambiaban de color, donde el marrón se fundía con el dorado del centro. Eran preciosos.
—Y como un buen novio… ¿Me ofrecerás tu mano para caminar juntos? —le pregunté nerviosa.
—Será un placer —dijo, pasando su mano de mi cintura al brazo y descendió desde allí con lentitud, hasta entrelazar nuestros dedos.
¡Dios! Me sentía cómo una aprovechada. Me estaba valiendo de todo esto para disfrutar de lo que sería ser su novia y… aunque fuera un acto malvado ¡No me arrepentía! Me sentía en el mismísimo cielo. Él tomaba mi mano suavemente y con delicadeza… como si temiera romperla si la tomaba con mucha fuerza. Caminábamos con tranquilidad, disfrutando de la compañía del otro, como si no nos importara nada más. Sentir el calor de su mano en la mía… era una sensación indescriptible.
—Vaya, ya íbamos a buscarlos. Pensábamos que se habían perdido a propósito —dijo Meilin moviendo sus cejas, apenas nos vio.
—Y si pensaron eso ¿Por qué rayos iban a buscarnos? —dije sonriendo y ella abrió su boca a más no poder.
—Esa es mi chica —dijo Shaoran en mi oído y reí.
Había aprendido del mejor.
Desvié mi mirada hacia Tomoyo y me di cuenta que nos estaba grabando, más tarde le pediría una copia. No era cierto nuestro noviazgo… pero al ver cuan cómodos estábamos con esto, podría decir que faltaba poco para que fuera real.
—¿Estás cómoda? —me preguntó de repente Shaoran.
—Mejor que nunca —dije recostándome en su pecho y él aprovecho para colocar su barbilla encima de mi cabeza.
«Sí que es alto… o yo soy muy bajita»
—¡Sakura! —escuché que gritaban mi nombre y al voltearme vi a Hiro correr hacia nosotros.
—¿Qué sucede, Hiro? —pregunté apenas llegó.
Se veía preocupado y al notar las lágrimas que retenía en sus ojos también me preocupé y temí lo peor.
—Es Ayano… —dijo y llevé mis manos para acallar un grito—. Le cayó agua hirviendo en su pierna y tuvieron que llevarla al hospital de emergencia.
Yo no podía ni hablar… Ayano era una de mis mejores amigas y me sentía horrible al saber que estaba sufriendo. Shaoran llevó sus manos hasta mis hombros y me dio un ligaron apretón. En seguida mi cuerpo reaccionó a él y se dejo caer hacia atrás, impactando ligeramente con su pecho.
—¡Oh por Dios! Debemos ir —dijo Tomoyo.
—¡No!… —gritó Hiro—. Ella dijo que no… Me gritó a la cara que debíamos tocar y luego de eso ir… No nos quiere ver a ninguno en el hospital antes de la tocada. Ya saben lo obstinada que es —dijo haciendo una pequeña mueca.
—¡Pero no tenemos cantante! —dije, al recuperar por fin mi voz—. Y tampoco tenemos a alguien que toque la guitarra ¿Cómo podemos hacerlo así? —pregunté angustiada.
—Cantante tenemos… tú puedes cantar.
Abrí mis ojos completamente y los miré a todos ¡Estaban locos!
—No puedo hacerlo, nunca he cantado con público …
—En realidad, sí lo has hecho —dijo Shaoran a mi espalda—. En el parque… aquel día.
—Pero fue por algo diferente… —dije nerviosa.
—Vamos, Sakura. Todos sabemos que cantas bien… hazlo por Ayano. Ella desea ver luego todo por video… eso fue algo que me mando a pedirle a Tomoyo específicamente —dijo mirando a mi prima.
—No se preocupen, haré un video precioso para que la dulce Ayano vea como tocaron por ella.
—¿Qué dices? —preguntó, ahora mirándome a mi.
¿Qué decía? Si lo ponían así no podía negarme. Pero aun me quedaba una salida.
—Igualmente, si decido cantar, aun falta quien toque la guitarra, será difícil encontrar a alguien que lo haga.
—Yo puedo hacerlo…
Con lentitud me volteé y vi la cara de Shaoran llena de determinación.
—No conoces los acordes, Xiao Lang —dijo Mei—. Y no tienes tiempo para practicarlos.
—En eso te equivocas —dijo, sonriendo—. He estado practicando con Sakura todo este tiempo y puedo idearme una forma para acompañarla con la guitarra. Además, si me prestan alguna grabación podré tener una mejor idea de que debo tocar.
—¿Estás seguro? —pregunté preocupada.
—¿Tienen la grabación?
—Ayano acostumbra a grabar los ensayos para ver como mejora y yo los tengo conmigo —respondió Hiro.
—Solo necesito una, la más reciente de ser posible —dijo.
—Claro, en un momento te la traigo… y gracias… por ayudarnos. Ya vuelvo —Hiro salió corriendo y yo me giré hacia Shaoran.
—¿Estás seguro de querer hacer esto? —le pregunté una vez más y él tendió su mano hacia mi, sonriendo.
Con un poco de duda la tomé y me jalo hacia él. Los chicos se dispersaron y nos dieron un poco de privacidad. No era que la necesitáramos, pero se los agradecí.
—¿No te sentirás cómoda cantando allí conmigo?
—En realidad no me siento cómoda cantando… no tiene nada que ver contigo.
—Oye… —dijo posando su mano en mi barbilla y levanto un poco mi cabeza—. Solo vine para escucharte tocar el piano… pero escuchar tu voz será un adicional maravilloso.
—No canto tan bien…
—Cantas hermoso, ninfa… y si tienes nervios de hacerlo delante de tantas personas… piensa que estas cantando solo para mí.
Su rostro estaba cada vez más cercano al mío e involuntariamente, mis ojos se dirigieron a sus labios. Quería probarlos, quería descubrir su sabor y fundirme con ellos… respiré profundo para calmar a mi pobre corazón, pero ¿Cómo hacerlo cuando estaba acercándose cada vez más? Y yo no me quedaba atrás… aunque me desconociera por completo… mis manos se movieron hacia sus hombros y me acerqué aun más. Nos separaban escasos centímetros y podía sentir su aliento fresco sobre mí… si alzaba mis pies un poco… podría besarlo por fin.
—Traje las grabaciones…
Hiro llegó nuevamente y casi como si me estuviera quemando, me separé de Shaoran ¿Por qué, Dios? ¿Por qué? ¡Solo eran unos pocos centímetros! ¡A lo mucho tres!
—Lo siento… No quería interrumpir—dijo Hiro apenando y sentí mis mejillas arder.
—No… no tienes que disculparte —dije y Shaoran sonrió.
—Coloca la canción en repetición continua, por favor —dijo y Hiro obedeció.
Shaoran se colocó los audífonos, Hiro lo ayudó a sentarse en uno de los bancos cercanos y se concentró en la música… desconectándose por completo de nosotros. No se veía afectado por lo que había pasado… o más bien… por lo que casi pasó. Era obvio que quería besarme, sino ¿Por qué se había acercado tanto? No podía usar alguna excusa tonta como decir "Quería quitarte una pelusa" o algo así… No había otra explicación… Shaoran quería besarme tanto como yo quería besarlo a él y eso me hacía feliz.
Así, Shaoran pasó todo el rato que faltaba para nuestra actuación… sentado en el banco, con los ojos cerrados y escuchando la música una y otra vez. A lo último, le pidió a Hiro que le trajera la guitarra de Ayano para practicar un rato.
—¿Crees que lo logre? —preguntó Chiharu a mi lado, que había venido a ver a Shaoran practicar.
—Yo creo que si… Es muy bueno y ya ha memorizado más de la mitad de la canción —dijo Hiro con emoción.
—Solo queda una hora —dijo Chiharu—. Debemos comenzar a alistarnos, chicos. Dejemos que Li practique tranquilo.
Eriol se acercó a nosotros y me hizo saber que se quedaría con Shaoran.
—Nos vemos en el auditorio.
No muy segura, suspiré y caminé detrás de mis amigos. Ahora, no estaba nerviosa solamente por tocar el piano delante de tantas personas… debía añadirle los nervios por cantar. Simplemente genial.
Tomoyo me entregó mi ropa y con lentitud comencé a vestirme. El vestido era de color rosa pálido y era bastante corto, pero por lo menos llevaba mallas negras abajo y eso me hacía sentir más cómoda. Tomé la chaqueta negra de cuero y me la coloqué para completar el conjunto. El vestido era creación de Tomoyo, y Chiharu llevaba un vestido igual… pero la chaqueta era un plus que Tomoyo quiso darme. Por último, los botines negros y ya estaba lista.
Al verme salir, Tomoyo sonrió complacida y me pidió que me sentara para acomodar mi maquillaje. Intensifico un poco las sombras de mis ojos, pero le pedí que dejara mis labios en color natural.
—Bien… deben estar por llamarnos —dijo Chiharu suspirando—. Espero que todo salga bien.
Todos asentimos y caminamos rumbo al auditorio. Entramos por una de las puertas laterales y enseguida el profesor Terada se acercó a nosotros.
—Bueno chicos, al terminar el grupo que está tocando, entraran ustedes. Les deseo mucha suerte.
—Todo saldrá bien. Estoy seguro de ello —dijo Hiro, tratando de animarnos…. cuando debería ser al revés, porque todos sabíamos cuan preocupado estaba él por Ayano.
—¿Dónde está Li? —preguntó Chiharu y mi corazón se aceleró.
Comencé a buscarlo por todos lados y no lo veía. Miré a Tomoyo y ella se veía igual de preocupada que yo.
«¿Dónde estás?»
—Ninfa… —justo escuché su voz detrás de mí y me giré hacia él.
Eriol lo traía del brazo y ambos estaban sonriendo.
—¿Listo? —preguntó Hiro y Shaoran solo levanto su pulgar.
La banda que estaba tocando, terminó su presentación y los nervios se multiplicaron. Mi cuerpo comenzó a temblar e inconscientemente, comencé a retroceder. No iba a lograrlo, no iba a poder hacerlo.
Seguí caminando hacia atrás, hasta que choqué con Shaoran. Estaba segura que él podía sentirme temblar como una hoja y me daba vergüenza admitir ante él… que estaba entrando en pánico.
—Bueno, llegó la hora —dijo Takeshi, pero mi cuerpo no se movió, a pesar de que ellos comenzaron a subir al escenario.
—¿Sakura? —preguntó Shaoran, pero yo no respondí.
Lo escuché y sentí suspirar atrás de mí y luego me tomó de los brazos para girarme con lentitud.
—Hablamos de esto anoche —dijo—. No hay nadie mejor que tú para hacerlo.
—No puedo ni moverme…
—Yo estaré contigo —dijo acariciando mis brazos, por encima de la chaqueta—. Recuerda lo que te dije… no estarás tocando y cantando para ellos, lo harás para mí.
—Dios… aun así no dejo de temblar.
—El temblar está bien, el sentir miedo y nervios está bien, cariño. —Levanté mi mirada con rapidez al escucharlo… era la primera vez que me colocaba un mote cariñoso como ese—. Eso demuestra que sientes y que estás viva. Disfrútalo, gózalo y sobre todo… compártelo con tus seres queridos que están esperando verte y escucharte…
—Shaoran…
—¿Estoy yo entre ellos, Sakura? ¿Estoy yo dentro de ese grupo privilegiado?
Aunque sus ojos no tuvieran brillo, aunque no me enfocaran directamente… dios… sentía que estaba desnudando mi alma entera con ellos.
—Lo estás… —dije sonriendo—. Encabezas la lista.
—Entonces toca y canta para mí.
Con energías renovadas, lo tomé de la mano y nos dirigí hacia el escenario. Ya los chicos estaban ubicados en sus posiciones y Shaoran y yo nos acercamos al centro del escenario tomados de las manos. Shaoran sacó la guitarra de su forro sin problemas y yo me senté en frente del teclado.
—¿Listos? —preguntó Hiro y todos asentimos.
—Bien, pues comencemos… y 1… 2 y 1,2,3 —Al finalizar el conteo, Chiharu, Shaoran y yo comenzamos a tocar al unísono.
La música era suave y lenta, pero llena de mucho sentimiento. Shaoran se ajustaba perfecto a nosotras, era como si hubiéramos ensayado muchísimas veces con él… y eso demostraba cuan bueno era. Todo iba saliendo bien… y luego de dar un suspiró, comencé a cantar.
Oboeteiru? Hino Hikari de
Kotori no you ni mezameta hi wo
Mi voz solo era acompañada por el piano y la guitarra de Shaoran. Se había formado una armonía casi perfecta entre él y yo. Casi había olvidado los nervios, y cuando los sentía abordarme de nuevo, solo tenía que girarme un poco para verlo a mi lado. Shaoran estaba completamente relajado, en ambiente y estaba disfrutando de la música. Eso también me relajó a mi y cada vez tomaba más y más confianza.
Mirai nante atari mae ni
Kuru mono dato omotte ita
Luego, Chiharu se nos unió nuevamente con el violín dándole un tono más suave a la melodía.
Suki na hito to zutto issho ni itai
Sonna tanjun na yume mo
Kanaerarezu ni bokura wa koko de
Hanarete Shimauno
Todos nos unimos, tocando juntos y le brindamos mayor poder a la música con la batería de Takeshi y la guitarra eléctrica de Hiro. Chiharu se unió a mí en el coro y juntas entonamos las notas de la canción de Ayano.
Hayaku ichiban taisetsu na hito no tokoro e
Konomama kimi wo hontou ni ushinau sono mae ni
Kotae wa tokku ni kimatteru omoi wo
Katachi ni kaerunda
Nuevamente, quedamos tocando Chiharu, Shaoran y yo. La melodía sonaba preciosa y cada vez tocábamos con más confianza. Era la primera vez que veía a Shaoran tocando la guitarra… y debía hacer un gran esfuerzo para no distraerme viéndolo.
Soba ni itemo kizukenakute ima ni natte wakatta koto
Moshikashitara ano koro yori boku wa kimi no chikaku ni iru
Chikara makaze ni tada dakishimetatte mamoru koto wa deki nakute
Boku wa daiji na mono wo ikutsumo kowashite kitakedo
Hashire ima jiyuu ni naru boku no ishiki
Todoke genshoku no hane ni notte maiagare
Kitto ma ni au sai hate no mukou de kanarazu aerunda
Hiro se adelanto un poco y comenzó su solo de guitarra. Todas las chicas comenzaron a gritar y era obvio que lo hacían por él y Shaoran. Eso me hubiera molestado un montón, si no fuera porque la música me relajaba. A lo lejos, detallé a Meilin, Tomoyo y Eriol sonriendo, mientras Hitomi y Kai aplaudían. Más allá, pude ver a mi padre y a mi hermano junto a mi tía. El orgullo que ellos sentían se reflejaba perfectamente en sus ojos, y eso me dio más confianza para terminar la canción.
Hayaku ichiban taisetsu na hito no tokoro e
Konomama kimi wo hontou ni ushinau sono mae ni
Kotae wa zutto kimatteta bokutachi wa shitteita
Omoi wo katachi ni kaerunda
Bokura wa sore wo miraito yobunda
Cuando finalizamos, todo se sumió en un total silencio. No supe en que momento había cerrado mis ojos, pero cuando los abrí nuevamente, vi a todos levantarse para aplaudirnos. La ovación fue ensordecedora, pero eso no era lo más importante, todos mis seres queridos estaban aquí, mostrándome su apoyo y aplaudiendo, no podía sentirme más orgullosa y feliz.
Al volver a la realidad, me di cuenta que Hiro había ayudado a Shaoran a bajar del escenario y me apresuré para alcanzarlos. Varias personas se acercaron para felicitarnos y eso me dificultó la tarea para acercarme a Shaoran. Suspiré, agotada, y traté de abrirme paso hacia él.
—¡Lo siento! ¡Autógrafos para después! ¡Mi princesa me esta esperando! —escuché gritar a Hiro y cuando volví a mirar, Shaoran estaba enfrentando la multitud, solo.
Seguí empujando hasta lograr situarme a su lado y, avisándole que era yo, lo tomé de la mano. Shaoran me sonrió y apretó mi mano en respuesta y juntos salimos del auditorio por una de las puertas laterales, dejando al mar de hormonas alborotado atrás.
—No sabía que fueras tan celosa —dijo burlón, cuando estuvimos alejados de la multitud.
—No soy celosa… —dije inflando mis cachetes—. Y si quieres te devuelvo donde estabas para que te coman vivo.
Shaoran se carcajeó y me quedé embelesada, disfrutando de ese maravilloso sonido.
—No gracias… prefiero estar contigo.
—Ósea que es puro interés el tuyo —dije fingiendo estar ofendida.
—Podría decirse que sí —dijo jalándome hacia él—. Interés puro y genuino.
Shaoran acunó mi cara entre sus manos y comenzó a acercar su cara a la mía. Suspiré profundo y coloqué mis manos en sus hombros.
—Vaya, vaya… ¿Qué tal la parejita? —¡Ah! ¡No podía ser cierto! ¡Maldito chico! ¡No podía ser más inoportuno! —. ¿Este es el supuesto hombre del cual estás enamorada, querida Sakura?
Resoplando, me giré y vi al imbécil de Ryuu, mirándonos con una sonrisa burlona ¡Dios! ¡No podía tener tan mala suerte! De entre todas las personas ¿Por qué tenía que ser él?
—¿Qué sucede? —preguntó Shaoran, pasando su brazo por encima de mi hombro en forma protectora.
—Nada importante —dije apretándome a él—. Es solo un idiota con ganas de molestar.
—No me has respondido, dulzura.
—No es tu problema —dije siseando.
—Tienes razón, no es mi problema —dijo, pero no quitaba su estúpida sonrisa y eso ya me daba mala espina—, pero como tu ex novio me preocupa con quién andas.
—Ya te dije que no es tu maldito problema, Nagano.
—Y yo decido cual es o no mi problema —dijo acercándose.
Ryuu aprovechó mi descuido para tomarme de la mano y me jaló con fuerza para alejarme de Shaoran, haciéndome gemir un poco del dolor.
—¡Responde, Sakura!
—¡Suéltala! —gritó Shaoran y enseguida mi sangre comenzó a hervir.
—¡No tienes derecho a interferir en mi vida! —dije, forcejeando con él—. ¡Toda esta pantomima es porque herí tu maldito orgullo de macho alfa!
—Aclaremos algo de una vez, encanto —dijo mordiendo sus palabras—. El que no quiso tener nada contigo, fui yo ¿Entiendes? Tu no me rechazaste ¡Yo te rechacé a ti! Si no hubiera sido por esa apuesta jamás me habría acercado a ti.
—Y si es así ¿Qué diablos haces aquí? —dije furiosa.
—Obvio, arruinándote la vida como tú arruinaste la mía, Sakura.
—Soy Kinomoto para ti.
Ryuu apretó aun más mi muñeca y me quejé del dolor.
—¡Maldita sea! ¡Suéltala ahora! —volvió a gritar Shaoran y al verlo, supe que estaba frustrado porque no sabía que hacer.
—¿Y que piensa hacer un ciego como tú? —dijo e intenté patearlo para que se callara, pero supo esquivarme—. ¿No pudiste conseguirte algo mejor para olvidarme, preciosa? Un novio ciego…
—Sí, es cierto, no puedo verla — dijo Shaoran, apretando sus puños con fuerza—, pero no necesito hacerlo para saber cuan hermosa y valiosa es. La única persona que no vale nada aquí, eres tú.
—¿Qué puedes hacer tú por ella? Nada, absolutamente nada —dijo malicioso y apretando aun más su agarre en mi muñeca—. No puedes vernos, no puedes defenderla y si yo quisiera podría arrastrarla lejos y tú ni siquiera podrías acercarte a nosotros porque eres un inútil.
—En ese caso, no necesito moverme mucho —dijo Shaoran mostrando una sonrisa cínica, mientras sacaba su teléfono—. Llamar a Mei.
—¿Qué haces?
—Ciertamente no puedo verlos, pero puedo llamar a mis primos para que avisen de este abuso —dijo—. ¿Qué pensaran tus padres si se enteran de toda esta basura?
—¡Deja el maldito teléfono! —gritó Ryuu—. De igual forma, no pensaba hacerlo. No suelo jugar con las sobras que dejan los de…
Una ráfaga pasó delante de mí y en ese instante quedé libre. El cuerpo de Ryuu salió disparado al suelo y entonces me di cuenta que había sido Eriol quien lo había golpeado.
—¿Están bien?
No respondí. Lo único que hice fue buscar el apoyo y refugió que solo Shaoran podía darme. Sus brazos me recibieron sin duda y me sentí protegida. Los latidos del corazón de Shaoran estaban acelerados y su cuerpo estaba completamente tenso… levanté mi mirada hacia él y noté que fruncía el ceño y luego, con suavidad, me apartó de él.
—¿Shaoran? —pregunté confundida, pero no obtuve respuesta.
—Eres un… maldito… —escuché que Ryuu se quejó, pero no me importó, lo único importante para mí era saber qué estaba pasando por la mente de Shaoran.
—¡Vuelves a acercarte a ellos y lo que recibirás no será un simple puño! —gritó Eriol ami espalda—. Lárgate antes que te muela a golpes, imbécil.
Ryuu no lo pensó dos veces antes de salir corriendo. Todo había acabado… ahora solo me quedaba tratar de enmendar lo que fuera que Ryuu había causado.
Con suavidad, acerquen mi mano a la suya para tomarla, pero el la retiró al sentir mi toqué. Tragué grueso y las lágrimas se arremolinaron en mis ojos… Shaoran me estaba rechazando y no sabía por qué. Levanté mi mirada empañada y noté que él tenía un amago de sonrisa en la cara… pero ¿A quien diablos quería engañar con eso?
—Eriol, acompaña a Sakura para que se encuentre con su familia. No quiero que vaya sola.
—¿Por qué iría sola? —pregunté en un hilo de voz.
¿Por qué debía ser Eriol? Con la única persona con la que me sentía segura era con él ¿Acaso no lo sentía? ¿No lo notaba?
—Volveremos a casa.
—Shaoran…
—Anda, Eriol… —me interrumpió—. Yo te esperaré aquí y por favor avisa a Mei.
—Primo…
—¿Pueden dejarme solo, por favor? —dijo, volviendo a colocar esa extraña mueca en su cara—. No iré a ningún lado hasta que vuelvas.
¡Maldición! ¡Esto no podía estar pasando!
Eriol se acercó a mí y trató de tomarme de la mano, pero enseguida lo rechacé. No iba a irme, no iba a dejarlo solo… ¡Las cosas no podían terminar así!
«Dios… ni siquiera hemos empezado y ya me esta terminando…» pensé frustrada y… para que negarlo… Shaoran estaba destruyendo mi corazón.
—Sakura…
—¡No, Eriol!
—Sakura, por favor… —dijo Shaoran, pero no lo dejaría… así no serían las cosas.
¡Me rehusaba a que las cosas quedaran así entre nosotros!
—¡No! ¡No pienso irme y dejar las cosas así! ¡Tenemos que hablar de esto!
—¿Quieres hablar? ¡Bien! ¡Hablemos! —me gritó y abrí mis ojos con sorpresa.
—¡Shaoran, no lo hagas!
—Oh, claro que lo haré, Eriol —dije—. Alguien debe abrirle los ojos y aunque no quería hacerlo de este modo, no me deja otra salida.
Mi cuerpo comenzó a temblar y sentí frío… demasiado frío, pero no se trataba del clima, tenía que ver con el tono gélido que había usado Shaoran para hablarme.
—¿De qué estas hablando? —pregunté con voz partida.
—Hablo de que debes entender mi realidad —dijo con una voz aun más fría—. Dime, Sakura ¿Qué hubiera podido hacer yo si Eriol no llegaba? Absolutamente nada.
—No era necesario…
—¡¿No?! —me interrumpió con un gritó enfurecido que me estremeció—. Ya te lo había dicho antes, Sakura, soy ciego, pero no soy idiota. Hasta donde recuerdo, el imbécil te tenía bien sujeta y te estaba haciendo daño.
—¡Podía defenderme yo sola! —grité, comenzando a enfadarme porque Shaoran estaba cayendo nuevamente en su hueco de autocompadecimiento.
—No se trata de si puedes o no puedes defenderte… —dijo—. Se trata de que yo no puedo hacerlo… aunque quiera, no puedo.
Al ver como bajaba su mirada, avergonzado, sentí mi corazón encogerse. Me apresuré y tomé sus manos con las mías, pero el las retiró de nuevo, siendo ahora mucho más tajante.
—Sakura, esta es la realidad. Estoy ciego y no puedo ayudarte, ni protegerte… es imposible para mí.
—Eso no es importante para mí…
—¡Para mí si lo es! —volvió a interrumpirme y sentí mi sangre arder por la cólera.
—¡Estás huyendo! —grité—. ¡Estas alejándome por tu maldito miedo!
—Déjalo…
—¡No! —grité cegada por el dolor y la rabia porque Shaoran estaba menospreciando mis valiosos sentimientos—. A diferencia de ti, yo no tengo problema en aceptar lo que siento. Estas siendo un cobarde.
—Bien, si eso es lo que crees… esta bien por mí.
—¡Shaoran!
—¡Ya basta! —gritó Eriol y en ese momento reaccioné.
«¡Oh, Dios! ¿Qué he dicho?»
—Todos estamos alterados y solo están diciendo cosas de las cuales se arrepentirán luego —dijo y era completamente cierto… ya me estaba arrepintiendo—. Acompañaremos a Sakura, juntos, y nos iremos a casa.
Levanté mi mirada hacia Shaoran, avergonzada, y después de un rato lo vi asentir. Aun discutiendo y estando en el estado que estaba, Shaoran seguía preocupándose por mi seguridad. Eriol lo llevaba sujetado del brazo y yo me ubiqué al otro lado. Dios, me sentía tan avergonzada que no tenía la valentía de caminar a su lado.
Esta vez… no se trataba de mí, se trataba de él. Shaoran estaba inseguro, lleno de sentimientos negativos hacia sí mismo por lo que había pasado, y en vez de haber escuchado a Eriol e irme para darnos el tiempo de enfriarnos y resolverlo luego… había incrustado aun más el puñal.
Sí, estaba molesta porque él se estaba rindiendo sin luchar… pero debí entenderlo… debí darle su espacio… pero mi furia solo me permitió pensar en mí… solo en mí. Lo había acusado de escudarse tras su miedo… pero al verme desprotegida, yo me había escudado tras mi ira.
Antes de llegar al grupo, me detuve y ellos conmigo. Tomoyo me miró de lejos y supo que las cosas no estaban bien. Hizo el ademán de acercarse a mí, pero negué con mi cabeza.
Dándole la espalda, caminé hacia Shaoran y haría un último intento.
—¿Puedes darnos un minuto, Eriol? —pregunté y el asintió, haciéndose a un lado.
—Sé que no… quieres estar conmigo ahora —dije en un susurro y él no lo negó… haciéndome sentir muy mal—. ¿Puedo por lo menos darte un abrazo? —le pedí con mi voz completamente quebrada.
—Sakura…
—Solo uno… por favor —dije y un pequeño sollozo escapó de mi boca.
Shaoran, trató de resistirse todo lo que pudo, pero terminó cediendo y me abrazo. Dejé que su esencia, su presencia y su calor me invadieran y aspirando profundo… necesitaba decírselo, porque si no, me ahogaría con todo esto que sentía.
— Shaoran… yo te…
—No, cariño —me interrumpió, colocando sus dedos en mi boca para silenciarme.
Era injusto… ¡Dios! ¡Era malditamente injusto lo que estaba haciendo! Estaba pisoteándonos a ambos, porque sabía cómo que el cielo era azul que Shaoran sentía lo mismo por mí… y que estaba sufriendo. Él también sufría… ¿Por qué nos estaba haciendo esto?
Se separó un poco y limpió las lágrimas que caían libres por mis mejillas.
—Gracias… por todo lo que has hecho por mí, ninfa.
Abrí mis ojos desmesuradamente al entender que se estaba despidiendo de mí ¿Acaso no iba a contar con su amistad ni siquiera? Tuve que morder mi labio para que mis sollozos no se hicieran audibles. Shaoran volvió a abrazarme, y este abrazo era mucho más profundo y mucho más significativo que el anterior…
«No me hagas esto»
Me dio un beso en la frente y dejo sus labios allí un tiempo que me pareció infinito… y juraba por Dios que hubiera hecho lo que fuera para que no se separara nunca… pero lo hizo y me dejo allí… sola.
Eriol lo siguió y enseguida, Mei pasó a mi lado corriendo hacia ellos. Shaoran nunca se giró… nunca dudo… solo caminó al frente sin volverse hacía mí.
—Sakura… —La voz de Tomoyo me llegó como un balde de agua fría y, sin poder evitarlo, sin poder retenerlo, me dejé caer al suelo y lloré.
Mi corazón estaba roto, hecho añicos y no sabía cómo le iba a hacer para poder recoger cada pedazo y volver a armarlo. No podía echarle la culpa a Ryuu… porque esto solo había sido una prueba para nosotros… y no la habíamos superado. Ambos pudimos haber hecho más, pero simplemente no lo hicimos. Él con su miedo y yo con el mío…
—¿Qué sucedió?
—Lo peor que podía pasar… —dije entre el llanto—. Shaoran me ha rechazado.
¡Dios! El dolor era completamente desgarrador. Mi pecho dolía mucho y por primera vez me sentía atada de manos por no poder hacerle entender que él no era ningún inútil y que sí podíamos estar juntos. Había permitido que Shaoran se hundiera en su autocompasión y no había hecho nada para evitarlo… solo se lo recriminé. Había pensado en mí y nada más que en mí y por eso… había perdido a Shaoran definitivamente… no tendría otra oportunidad con el.
Como dije en la versión Shaoran ¡No me maten! Cuando edité este capi casi lloro y de verdad casi me golpeo por hacerlos sufrir… y hasta cambie un montón de cosas para que no fuera tan fuerte el quiebre… pero no puedo cambiar la esencia porque es justo y necesario que esto pase. Solo las personas que han leído la historia antes saben el por qué, pero obviamente valdrá la pena.
Repito, no me maten y lloren conmigo, pero recuerden que esta historia ya estaba terminada y no puedo cambiar la trama (Aunque quiera y me duela) En serio, valdrá la pena. Quedan tres capítulos más xD
Espero sus reviews y, como ya dije, que no sean amenazas de muerte haha Repito, valdrá la pena
Un beso a todos.
